CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 27

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

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PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.


Día 27

El Guardia de Honor en el Corazón de Jesús

Extracto de los escritos de la B. Margarita María de Alacoque.

De varios de sus escritos de la B. Margarita María puede colegirse cómo un Guardia de Honor puede pasar un día en el Corazón de Jesús:

«Al despertar entrarás en el Sagrado Corazón y le consagrarás tu cuerpo, alma, corazón y todo cuanto eres, atento sólo a servir en ello a su amor y gloria.

»Escoge al Corazón de Nuestro Señor para oratorio donde hagas tus plegarias y oraciones, y así serán aceptas a Dios, amándole por el amor de este Divino Corazón, adorándole por sus adoraciones, alabándole por sus alabanzas, obrando por sus operaciones, y queriendo por sus quereres.

»En la Misa te unirás a las intenciones de este amable Corazón, suplicándole te aplique el mérito del sacrificio, según los designios que sobre ti tenga formados.

»Lo mismo harás en la Confesión y Comunión, en la cual ofrecerás las disposiciones de este Sagrado Corazón, que supla las que te falten.

»Cuando hicieres genuflexión delante del Santísimo Sacramento, imagina las que le hacían por escarnio en la Pasión los sayones, y dirás: ¡Hínquese toda rodilla delante de Ti, grandeza de mi Jesús, sumamente abatida en la Hostia! ¡Ámeos, Señor, los corazones todos! ¡Adóreos todos los espíritus! ¡Ríndanse todas las voluntades al imperio de vuestro amor!

Manda tu corazón por medio del ángel custodio, a que rinda vasallaje al de Jesús en el Santísimo Sacramento.

»Al ir a tomar la comida, júntala con este alimento divino que nutre nuestras almas en la Eucaristía, rogando a Jesús que el sustento corporal que vas a tomar por su amor y por obediencia, haga en ti las veces de Comunión espiritual, y que incorpore Él su limpieza en tus intenciones, su gracia en tu alma, su amor en tu corazón, y así nunca dejes de amarle.

»Cuando vayas a recreación procura dedicar ese tiempo al Corazón de Jesús, hablando de Él y consagrando todas tus palabras a este Verbo divino, para que no permita pronuncies una siquiera que no sea Para su gloria.

»Unirás tu silencio al que Él guarda en el Santísimo Sacramento del altar, y cuando hubieres de hablar, sea excusando palabras en provecho, o molestas al prójimo, y omitiendo la reflexión que pudiera contentar tu amor propio y vanidad.

»Cuando tengas algo que sufrir, regocíjate, únelo con lo que este Sagrado Corazón ha sufrido y sufre aún en el Santísimo Sacramento.

»Si te sintieses combatido de algún movimiento contrario al puro amor, arrójalo en este Divino Corazón: quede allí consumido y florezca de ahí en cambio la humildad; y lo mismo harás con todas las otras pasiones o faltas.

»Y si te aconteciere cometer alguna culpa, ve tomar de este Divino Corazón la virtud contraria, para ofrecérsela al Eterno Padre, suplicándole te devuelva la gracia, y otro tanto harás cuando vieres que caen otros en faltas.

»En toda suerte de acontecimientos toma por jaculatoria estas palabras de Nuestro Señor: Fiat voluntas tua… y después: Yo me entrego todo a Vos.

»A la noche depositarás en este adorable Corazón todo lo hecho durante el día a fin de que purifique cuanto haya de imperfecto y defectuoso en tus acciones.

»Para tomar descanso con seguridad entrarás en el Sancta Santorum del Sacratísimo y adorable Corazón de Jesús, y allí echarás la llave de un absoluto abandono a su providencia y cuidado».

 Piadosa aspiración a la Llaga del Sagrado Corazón

POR EL B. LANSPERGIO, CARTUJO.

¡Oh amabilísimo Jesús! Yo desearía (si esto fuera posible) alabaros tan perfectamente, amaros tan ardientemente, y serviros tan fielmente, complaceros tan completamente y contribuir a Vuestra gloria tan eficazmente, como lo hacen los ángeles y los hombres todos juntos y cada uno en particular.

Yo me uno á las alabanzas y al amor de todos, me ofrezco y me entrego sin reserva á Vos por medio de vuestro dulcísimo Corazón, para glorificaros, prometiendo hacer con Vuestra gracia, cuanto Vos me ordenéis.

Quitad de mi alma toda la resistencia á Vuestros deseos; y haced que siempre se cumpla en mí Vuestra santísima voluntad.

Jesús amabilísimo y dulcísimo, gloria a Vos; honor y alabanza para esta llaga de Vuestro Corazón. En esta herida es donde con toda confianza pongo mi corazón y mi alma, mis fuerzas, intenciones y afectos: Os ruego por esta sangre y agua que habéis derramado, Os dignéis dirigirme y poseerme: consumidme con el ardiente fuego de Vuestro amor, uniéndome estrechamente á Vos. Amén.

Intercesores e intenciones para cada Hora de Guardia

El fin de la Guardia de Honor es aplicar el bálsamo saludable a estas tres grandes heridas del Corazón de Jesús, por medio de un “Culto Perpetuo de Consuelo, de Reparación y de Amor”. Culto sintetizado en la Hora de Guardia, la Preciosísima Ofrenda, y la Unión con el Salvador perpetuamente inmolado. Este bálsamo saludable se destina a las tres heridas que han crucificado y crucifican todos los días a Nuestro Señor en su Corazón, como lo fue en su Cuerpo, y que Santa Margarita María simbolizó pintando tres clavos en este Corazón adorable en la  imagen que ella dibujó y ofreció a la veneración de sus Hermanas, cuando siendo Maestra de Novicias dio a conocer la primera representación que conocemos del Corazón Sacratísimo de Jesús.

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 Intercesores e intenciones

Una vez que han escogido la hora en que realizarán su real servicio, los Guardias de Honor hacen se unen con los intercesores y sus intenciones:

12 a 1: La Santísima Virgen María. La Santa Iglesia: el Papa, los cardenales, obispos, sacerdotes, órdenes religiosas, seminarios y noviciados. Las causas difíciles y desesperadas.

1 a 2: San José y los Santos. Las naciones y sus gobernantes, las administraciones civiles, la paz y la concordia.

2 a 3: Los Justos de la tierra. Las grandes instituciones políticas, sociales, económicas, medios de comunicación social, la magistratura, el ejército, el carácter religioso de las leyes y las costumbres. El respeto al santo día del Domingo.

3 a 4: Los Serafines. La familia: los padres y madres  e hijos. El matrimonio cristiano y sus santas leyes. El respeto a la vida de los niños antes de nacer. Los asuntos encomendados a nuestra oración.

4 a 5: Los Querubines. La enseñanza: Educación de los niños y jóvenes. Los maestros educadores y los centros de enseñanza. Las casas de educación, la elección de carreras y vocaciones.

5 a 6: Los Tronos. El trabajo aceptado cristianamente. Lo. Los que van de viaje. Los trabajadores de toda clase: las empresas temporales. Los viajeros.

6 a 7: Las Dominaciones. Las personas afligidas: Los pobres, los enfermos, los prisioneros, los que no tienen trabajo ni hogar; los prófugos y los refugiados. Los que están expuestos a pruebas y tentaciones.

7 a 8: Las Virtudes. La propagación de la fe y conversión de idólatras. Los misioneros, las obras misionales, todas las obras de evangelización y apostolado. La conversión de los paganos y de los incrédulos. Todas las obras de celo.

8 a 9: Las Potestades. La conversión de los pecadores y aquellos que están lejos de la verdadera fe. Reparación por las blasfemias y los sacrilegios. Hora de reparación por excelencia.

9 a 10: Los Principados. Los agonizantes (154.000 cada día): la perseverancia final y para los enfermos la dicha de morir cristianamente.

10 a 11: Los Arcángeles. Las almas del Purgatorio, los asociados y sus familiares difuntos.

11 a 12: Los Ángeles. ¡El Reinado del Corazón de Jesús!: las obras Eucarísticas. Todas las obras y asociaciones que promueven la gloria del Corazón de Jesús. La prosperidad y extensión de la Guardia de Honor. Acciones de gracias por los beneficios recibidos.

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.