30°ANIVERSARIO SACERDOTAL: PATER BASILIO MÉRAMO

Dedicado a nuestro querido Pater Basilio Méramo en su 30 Aniversario Sacerdotal

IMG_20160627_083755San Alfonso María de Ligorio.LA DIGNIDAD Y SANTIDAD SACERDOTAL

Suprema sublimidad del sacerdote
 
Dice San Ignacio Mártir que «el sacerdocio es la dignidad suprema entre todas las dignidades criadas». San Efrén la llamaba «dignidad infinita». San Juan Crisóstomo dice que «el sacerdocio, aun cuando se ejerza en la tierra, ha de contarse entre las cosas celestiales». Casiano decía que «el sacerdote está más alto que todos los poderes de la tierra y que todas las grandezas del cielo, siendo mayor que él sólo Dios, e Inocencio III aseguraba que «el sacerdote está colocado entre Dios y el hombre, siendo inferior a Aquel y superior a éste. San Dionisio llama al sacerdote «hombre divino, por lo que decía que «su dignidad es divina». En una palabra, decía San Efrén, «la dignidad sacerdotal sobrepasa a cuanto se puede concebir». Basta saber que Jesucristo dijo que los sacerdotes han de ser tratados como su misma persona (Lc., 10, 16). Por eso decía San Juan Crisóstomo que «quien honra al sacerdote honra a Jesucristo y quien injuria al sacerdote injuria a Cristo». Santa María de Oignies, al considerar la dignidad de los sacerdotes, besaba la tierra en que colocaban los pies.
Los sacerdotes, dice San Ignacio Mártir, «son los distribuidores de las gracias divinas y los asociados de Dios; son, continúa San Próspero, «el honor y las columnas de la Iglesia, son a la vez las puertas y los porteros del cielo».

ORACION POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES

De Santa Teresita del Niño Jesús 

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OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente al Querido Pater Basilio Méramo) 
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
 y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
 y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén