CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 21

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

guardia de honorDía 21

CAPÍTULO VIII.

El Árbol de la devoción al Sagrado Corazón.

Las Hojas de este Árbol de Vida. Los Billetes-Celadores.

 

« Él me mostró un río de agua viva que salía

del trono de Dios y del Cordero. De los dos lados

del río estaba plantado el Árbol de vida que

lleva doce frutos dando cada mes su fruto.

Y las Hojas de este Árbol son para curar las naciones. »

Apoc., XXIII, 2.

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La devoción al Corazón de Jesús, esta tierna expresión del amor de Dios para con el hombre y del amor del hombre para con su Criador, le fue presentada por Nuestro Señor a la B. Margarita María, bajo un símbolo que participa del carácter del Alpha y del Omega; porque el amor siendo « lo primero y lo último » es también el origen y el fin (Apoc., XX, 13).

Desde la aurora del mundo, vemos un árbol en el libro del Génesis. Su fruto comido contra la prohibición del Señor, causa la pérdida del género humano.

Casi al ocaso de los tiempos, otro árbol que trae a la memoria el de la Cruz, es mostrado por el mismo Jesucristo a la Virgen de Paray; y San luan al fin de su  Apocalipsis nos lo describe proféticamente: « sus frutos y aún sus hojas deben rejuvenecer al mundo en su decrepitud, y ayudar a curar las naciones que Dios ha hecho sanables » (Sap. I, 13).

Escuchemos a la B. Margarita María:

« Nuestro Señor, dice, me ha  hecho ver la devoción a su divino Corazón, como un hermoso árbol que había destinado desde la eternidad para echar sus raíces en medio de nuestro Instituto (la Orden de la Visitación).  Este divino Corazón quiere que las Hijas de la Visitación distribuyan los frutos de este árbol con abundancia a todos los que deseen comer de él; porque desea por este medio  volver a la vida a muchos; apartándolos de los caminos  de la perdición, y destruyendo el imperio de Satanás en las almas para establecer en ellas el reino de su amor. »

Vemos el grano de mostaza de este hermoso árbol en la modesta Cofradía de la ADORACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN; erigida canónicamente en Paray, tres años después de la muerte de la B. Margarita María.

LA ARCHICOFRADÍA DEL SAGRADO CORAZÓN, al principio de este siglo empezó a echar las Raíces….

EL CULTO PERPÉTUO DEL SAGRADO CORAZÓN se afirmó poco después como un Tronco magnífico…

EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN formó las vigorosas Ramas

LA COMUNIÓN REPARADORA condujo a las almas al Río de agua viva que sale del Trono de Dios: ¡el Corazón de Jesús y del Cordero!; ¡la Cruz!

LA GUARDIA DE HONOR ofrece en las 12 horas de su Cuadrante, los doce frutos, de este árbol fecundo… Y el Árbol sagrado da cada mes su Fruto principal, en las reuniones mensuales del Primer Viernes; en las cuales el divino Corazón reparte a manos llenas las gracias más singulares a sus fieles adoradores.

Pero también las hojas de este árbol « sirven para curar a las naciones. » Se desprenden innumerables de aquellas bajo mil publicaciones que propagan y popularizan la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y se compendian en estas: el Escapulario del Sagrado Corazón, el pequeño Cuadrante de admisión de la Guardia de Honor, la Medalla y las Estampas de la Obra.

Los Billetes Celadores

Los Guardias de Honor tienen una parte muy principal en la distribución de las hojas de este árbol de vida. A ellos pertenece como un deber peculiar, el dar curso a los billetes celadores, que se sacan por suerte el primer Viernes de cada mes. El bien que producen estas pequeñas hojas, vivificadas por la unción del divino Corazón, es incalculable.

Como lo indica su nombre, los Billetes Celadores estimulan, animan y dirigen los esfuerzos del asociado, en el intervalo de una reunión mensual a otra.  Es, como la consigna emanada del Corazón de Jesús y dirigida a cada Guardia de Honor. Todos tienen un título, una práctica y una aspiración, con cuyos tres elementos los socios pueden alimentarse en la oración, en el trabajo y en la Hora de Guardia.

Se ha notado que algunas almas privadas de toda dirección espiritual, han sido sostenidas, iluminadas y dirigidas con el sólo apoyo del billete celador, sacado mensualmente.  Aceptados con espíritu de fe y como recibidos de manos de Nuestro Señor, meditados y reducidos a la práctica; dan al alma un alimento invisible; es el manual oculto de la Asociación, maná sustancioso y divinamente apropiado a las necesidades de todos.

La oportunidad de estos billetes suele ser notable.  No parece sino que están escritos para las necesidades particulares de cada uno.  Dos ejemplos entre mil: Un impío tomó un billete de estos con intención de reírse de él.  Sacó el número 8: El alma salvada por el Sagrado Corazón; su conversión fue instantánea.

Una celadora murió el primer viernes, en la Hora de Guardia; (gracia que se ha concedido gran número  de socios): el billete que había sacado en la misma mañana tenía por título: El alma llamando a la puerta del Sagrado Corazón.

Después de esto, es fácil comprender que la distribución de los Billetes Celadores, aunque no es obligatoria, debe hacerse con regularidad, es decir, cada mes.

Los BILLETES CELADORES son 33, este número es en honor de los 33 años que Nuestro Señor vivió en la tierra. Puede descargarlos aquí.

Traducidas en todas las lenguas y esparcidas por todo el universo, estas hojitas son muy propias para vivificar no solamente las Cofradías de la Guardia de Honor, sino también las asociaciones que profesan un culto especial al Sagrado Corazón de Jesús. Si la prensa impía circula en todas direcciones y hace penetrar en todas las clases sociales su, veneno deletéreo, las hojas del Árbol de Vida se esparcen también por todas partes con el fin de neutralizar este mal tan temible, y ayudar a sanar a las naciones.

Distribuirlos y propagarlos lo más que sea posible, es trabajar eficazmente por la gloria del divino Corazón y la salvación de las almas.  Es apresurar la realización de estas palabras del Esposo sagrado de los Cantares: «Te he resucitado debajo del manzano.» (Cant. VIII, 5)

¡Dios quiera que la presente generación, apropiándose los Frutos y las Hojas del Árbol de la devoción al Sagrado Corazón; recupere la inocencia y la felicidad que perdieron ¡ay! nuestros primeros Padres, comiendo a pesar de la prohibición del Señor, del fruto del Árbol de la ciencia del bien y del mal!

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.