CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 20

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

guardia de honorDía 20

LAS INSIGNIAS.

LA MEDALLA – EL ESCAPULARIO.

Las insignias de la Guardia de Honor son: la Medalla y el Escapulario del Sagrado Corazón. La Medalla es la reproducción del Cuadrante de la Obra (ver imagen superior).

El Escapulario ofrece una bellísima reproducción del centro del Cuadrante de la Guardia de Honor con las piadosas palabras de « ¡Viva † Jesús! — ¡Detente !… el Corazón de Jesús está conmigo! — ¡Es todo amor y misericordia! — Venga a nos el tu reino! »

Cada socio debe revestirse de una de estas insignias: «. Ponme, corno un sello sobre tu Corazón (Cant., VIII). » Y a la verdad ¿no sería un gran motivo de gozo para todos nosotros, si supiésemos que desde ahora está marcado por el divino Maestro con el sello de su Sagrado Corazón, y que está mandado a los Ángeles buenos que en la última hora abran a las ovejas escogidas del Buen pastor las puertas del eterno aprisco?

Por esta razón no vacilaremos desde ahora en marcarnos a nosotros mismos con este sello de vida eterna, llevando sobre nuestros corazones, dedicados y consagrados a Jesús, el signo preferido de su amor. Estamos seguros de que por este signo Jesús reconocerá a sus Guardias en el día de sus supremas justicias, y que después de haber sido su luz y su fuerza acá abajo, será su eterna recompensa en el Cielo. La B. Margarita María llevaba siempre esta santa Imagen sobre el Corazón.

En los colegios donde esta práctica se realiza en las capillas, el alumno que está de Guardia al pie del Sagrario, lleva al cuello, suspendida de una cinta roja, una medalla de tamaño grande; y al entregarla al alumno que le sucede en la Guardia, el niño besa la medalla y dice «Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús.» — 100 días de indulgencia.

En ciertas reuniones los socios llevan ostensiblemente su piadosa insignia. Este Corazón de Jesús brillando en el pecho de sus Guardias de Honor, ¿no es Cierto que recuerda estas palabras de la Esposa de los Cantares; «Me adornó con el signo de su amor (Cant., II, 4.)? »

guardia de honor11LOS CÁNTICOS.

LA LIRA DE LA GUARDIA DE HONOR.

La santa Milicia debió tener sus cánticos de triunfo y amor; porque no combate sino por el amor y por el triunfo del divino Amor. La lira de la Guardia de Honor es una hermosa colección de música aprobada por el Ilmo Obispo de Belley. Las poesías de esta colección compuestas por algunos de los dignatarios de la Guardia de Honor, están saturadas del espíritu de la Asociación; es un trabajo de familia.

La música tiene el mismo origen. Su autor desea no ser conocido; pero la suavidad de estas piadosas melodías revela fácilmente bajo qué inspiración han sido escritas y de qué manantial han salido.

Entre todas ellas, el canto popular de la Guardia es el más conmovedor; sobre todo, cuando toda la Cofradía lo canta al concluirse el ejercicio de la tarde, el primer viernes del mes. Las almas, más bien mentalmente que con la voz, entonan el siguiente:

Cántico de la Archicofradía de la Guardia de Honor Del Sagrado Corazón.

 

ESTRIBILLO.

Que la tierra

Toda entera

Forme la Guardia de Honor,

Y triunfante,

Gloria cante

Á este Corazón de Amor.

Acudid con alegría,

!Oh fieles guardias de honor!

Que abre tierno en este día

Su Corazón el Señor.

Que la tierra, etc.

Desde su profunda herida

Se escapan dardos de amor,

Y Jesús da sin medida

Hoy su tesoro mejor.

Que la tierra, etc.

Corazón, Mentor divino,

Viva el nuestro en Ti, y tu Ley

Muestre al mundo su destino,

Y sed siempre nuestro Rey.

Que la tierra, etc.

Corazón, fuente de vida,

Tesoro de santidad,

Haz que el alma en Ti abstraída

No ame más que tu bondad.

Que la tierra, etc.

Corazón, templo adorable

Donde reside el Señor,

Salvad al mundo culpable,

Sé asilo del pecador.

Que la tierra, etc.

Te anheló eterno collado,

Y el suelo te menosprecia:

Llama al hombre que olvidado

Vive ya de tu clemencia.

Que la tierra, etc.

“En el Sagrario encerrado

No esperas sino dolor,

Tu Corazón lacerado

Busca consuelo de amor.

Que la tierra, etc.

Reparemos, Guardias fieles,

Fervorosos la osadía

Con que los hijos crueles

Hoy le utrajan noche y día.

Que la tierra, etc.

Acepte vuestra clemencia

Nuestro homenaje sincero,

Sed, buen Jesús, nuestra herencia,

Y amaros nuestro deseo.

Que la tierra, etc.

Sed en el peligro amparo,

Corazón dicha del Cielo!…

Sed nuestro retiro amado,

Nuestro regocijo eterno.

 

Que la tierra

Toda entera

Forme la Guardia de Honor,

Y triunfante,

Gloria cante

A este Corazón de Amor.

 

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.