CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 19

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

guardia de honorDía 19

LA DIVISA.

¡Viva + Jesús!

Esta santa Milicia necesitaba tener el grito de combate: el ¡Viva † Jesús! de San Francisco de Sales pareció convenirle. Si del campo enemigo se levanta un universal ¡Tolle!, un sangriento ¡Crucifige! Quitadle del mundo, crucificadle (Mat., XVII, 23), el campo fiel, contesta a este grito de muerte con su grito de amor:¡VIVA † JESUS ! Y no solamente que viva Cristo muy amado; sino que triunfe, que reine y gobierne. (Grabado en el Obelisco de Roma)

Esta divisa, aceptada con entusiasmo por los Guardias de Honor, es su esfuerzo y su consuelo. Ella levanta al que desfallece, da valor a los más tímidos e intrepidez a todos. Los Asociados se saludan con su ¡VIVA † JESÚS!, lo inscriben encabezando la correspondencia de la Obra, es, en una palabra su grito de esperanza y amor, como era el de nuestros padres: ¡Viva el Cristo que ama a las naciones!

¡Qué dulce es repetir con el más amable de los santos!: «¡Viva † Jesús! Amo a Jesús! ¡Viva Jesús a quien amo! Amo a Jesús que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén (San Francisco de Sales). »

EL ESTANDARTE.

EL CUADRANTE.

Si la divisa de la Obra es toda amor, ¿qué diremos de su Bandera, sino repetir con la Esposa de los Cantares : «El ha desplegado sobre mí el Estandarte de su Amor»

Arriba brilla la divisa de la Obra; en medio el Corazón de Jesús atravesado con la lanza, coronado con 12 estrellas que contienen las 12 horas del Cuadrante; alrededor del Corazón se escriben los nombres de los socios. Un mundo de luz brota de la vista del Estandarte del Guardia de Honor. El Corazón de Jesús colocado en el centro como su Sol radiante, anima y vivifica el mundo de las almas con su luz y su calor. Las doce estrellas, iluminadas por este divino Corazón, recuerdan «los doce Apóstoles; estos doce fundamentos de la Jerusalén celestial, adornada con «doce puertas, formadas de doce perlas preciosas (Apoc., XXI, 21.). » También recuerdan los doce frutos del Árbol de vida, y las doce horas que el Padre de familia concede a los obreros para trabajar en su viña.

Todo parte del centro y todo converge al mismo centro. La creación entera salida de Jesucristo, vuelve a su Corazón como el término necesario de su vida. Mientras más se aproximan las circunferencias al foco, más participan de su influencia; mientras más se acercan las almas al divino Corazón, son más vivificadas, iluminadas y transformadas.

Antes de llegar a este Corazón adorable y penetrar en él, deben pasar, es verdad, «por la gran tribulación (Apoc., VII, 14).» ¡Una cerca de espinas se presenta a la vista; arroyos de sangre corren de una ancha herida; pero, más adentro esta  «la visión de la paz»  (Himno de la Dedicación.), el reino de la eterna felicidad! ¿Quién no quisiera militar durante las doce horas de la vida para llegar allá? Sobre todo, cuando, gracias a la condescendencia del Amor infinito, los combatientes de la penúltima hora pueden merecer la paga de los que han soportado el peso del día y del calor.

guardia de honor10Una circunstancia providencial se relaciona con la aparición del primer cuadrante de la Obra. Al acabarlo, las religiosas de la Visitación de Bourg, lo llevaron al Monasterio de Paray le Monial, junto al sepulcro de su bienaventurada hermana Margarita María. ¡Qué sorpresa! En Paray se terminaba un cuadrante exactamente igual. Todo era idéntico, hasta los modelos de las doce horas. Una simple inversión en la colocación alrededor del círculo de las horas, era lo que probaba que no habían obrado de acuerdo las dos Comunidades.

Se podía temer que la obligación de inscribirse en este piadoso Lábaro detuviese su difusión; pero no fue así. Todo socio tiene a grande honor ver figurar en él su nombre; esperando que al mismo tiempo sea inscrito en el libro de la vida: EL CORAZÓN DE JESÚS. Hay más, gran número de Guardias se han querido enterrar bajo los pliegues de su Bandera; llevando hasta la tumba, puesto entre sus manos, el pequeño Cuadrante de admisión, como un billete de entrada para el cielo. Nada debe parecer demasiado para animarse a seguir esta piadosa y consoladora costumbre. La exposición en público del Cuadrante de la Obra y particularmente en las casas, realiza el deseo que expresó Nuestro Señor a la B. María: « Mi divino Maestro me aseguró, dice ella, que tendría un singular placer «en ser honrado bajo la figura de este corazón de carne, cuya imagen quería que fuese expuesta en público; para conmover el corazón insensible de los hombres; asegurándome que en todas partes en donde lo fuera y  singularmente se le honrara, atraería toda clase de bendiciones. »

Para terminar: ha penetrado hoy en multitud de santuarios y en todas las latitudes se halla ya desplegado al viento el divino estandarte. ¡Qué gozo para los misioneros europeos el llegar a los países más remotos deseando plantarlo allí, y encontrarlo ya flotando! Se había adelantado a ellos.

A las doce horas del Cuadrante corresponden Abogados especiales en unión de los cuales los Guardias hacen su real servicio, a saber:

A las 12 del día o de la noche, Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

A  la 1, Señor San José y los Santos.

A  las 2, los Justos de la tierra.

A  las 3, los Serafines.

A  las 4, los Querubines.

A las 5, los Tronos.

A  las 6, las Dominaciones.

A  las 7, las Virtudes.

A  las 8, las Potestades.

A  las 9, los Principados.

A  las 10, los Arcángeles.

A  las 11, los Ángeles.

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.