CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS COMO SU GUARDIA DE HONOR- DÍA 18

Práctica nacida en el Monasterio de la Visitación de Bourg, Francia, en 1863

PRESENTACIÓN:

La Guardia de Honor es una  piadosa milicia que rodea Jesucristo, Rey inmortal de los siglos, abandonado, ultrajado y perpetuamente inmolado en su Trono Eucarístico. Estos fervorosos centinelas, escogen una hora al día, y en ella, sin dejar sus ocupaciones habituales, se postran en espíritu frente al Sagrario, a imitación de la primera Guardia, compuesta por Nuestra Madre Dolorosa, San Juan y Santa María Magdalena.

Durante junio, Mes del Sagrado Corazón, publicaremos el Manual (de 1904) con las instrucciones para asociarse a esta cofradía a la que pertenecieron Sus Santidades León XIII, Pío IX, San Pío X y Pío XI, San Juan Bosco y el Padre Mateo Crawley, entre otros.

Al final de cada día se copiará la oración para el ejercicio diario de la “Hora de Guardia”, y el 30 de junio se publicará la consagración, o fórmula de agregación, que cada uno puede hacer en su hogar.

guardia de honorDía 18

Ahora bien, la guerra que hoy se hace precisamente al Sagrado Corazón.

El demonio es incapaz de amar, es homicida desde el principio (Joan VIII, 44), detesta el amor, el amor eterno y divino infunde contra él, en el corazón de sus secuaces, un odio feroz.

 Y por eso necesita ese Rey de los corazones una Guardia de Honor fiel y abnegada; es preciso que nosotros, sus amigos, nos estrechemos alrededor de ese Corazón divino que debe ser tanto más amado cuanto más se le ultraja, y que le rindamos el homenaje de nuestras adoraciones, de nuestra oración, de los sacrificios que el deber impone, y de aquellos más generosos aún que la abnegación inspira.

“El otro día, escribe San Francisco de Sales, considerando el costado abierto de Nuestro Señor y viendo su Corazón, creí a ver nuestros corazones a su alrededor rindiéndole homenaje como al soberano Rey de todos los corazones.”

 “Poned,  pues,  vuestro corazón en el costado herido del Salvador y unidle a ese Rey los corazones, que allí está como en su trono real, para recibir el homenaje y obediencia de todos los corazones, y deja así su puerta abierta, a fin de que todos puedan internarse en él y tener audiencia” (San Francisco de Sales, Tratado del Amor de Dios)

Según las enseñanzas de la Iglesia, el Corazón de Jesús es el Rey y centro de todos los corazones, ¿lo es por completo de nuestro? Quizás sí, por la gracia de Dios. Pero a título de Guardias de Honor nos queda una misión que cumplir, y es la de hacerlo reinar en todos los corazones que nos rodean. Arrancar el demonio las almas queridas que pierde para la eternidad y dárselas a Jesús que las ha rescatado con su sangre, ¿no es la más dulce y gloriosa función en el servicio del Guardia de Honor?

LOS CINCO PATRONOS DE LA SANTA MILICIA

Nuestra Señora del Sagrado Corazón- El Señor San José- San Francisco de Asís- San Francisco de Sales- Santa Margarita María

 

Un día, dice Santa Margarita María, la Santísima Virgen me hizo ver el “Sagrado Corazón de Jesús como un Manantial de agua viva, de donde salían cinco canales que corrían, con grande complacencia en dirección a cinco corazones, que había escogido para llenarlos de esta divina abundancia.»

Así parece que se le mostraron a la Amante del Corazón de Jesús, los cinco Patronos celestiales colocados a la cabeza de la Guardia de Honor:

NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN, reúne bajo el piadoso Estandarte á las vírgenes, las esposas y las madres; eleva hasta el heroísmo este sexo débil y tímido; y le hace triunfar para gloria del Rey de los corazones.

SAN JOSÉ, llama bajo esta santa Bandera a los valientes cristianos de todas condiciones; al magistrado, al obrero, al estudiante, al agricultor, al soldado; y los prepara alrededor del Real Corazón de Jesús para que se asemejen a « aquellos sesenta bravos, escogidos de entre los fuertes de Israel, que rodeaban el lecho de Salomón; todos muy experimentados en la guerra e invencibles en el peligro. »

SAN FRANCISCO DE ASÍS, conduce la brillante escolta de las Órdenes religiosas en el gran combate del amor.

SAN FRANCISCO DE SALES, toda la Jerarquía Eclesiástica.

LA B. MARGARITA MARÍA, la multitud de desheredados, pequeños y desgraciados que sobreabundan en la tierra.

Así avanza, en buen orden, bajo el mando de sus nobles jefes, la santa Milicia de la Guardia de Honor. Intende, prospere, procede et regna.

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EL PUESTO DE HONOR.

El Tabernáculo.

Fundada en el Calvario la Guardia de Honor, en otro nuevo Calvario reúne a sus miembros. ¿No es la Eucaristía el Memorial de la Pasión? Jesucristo, ¿no está en la Eucaristía crucificado, herido y abandonado a todas horas?

Allí, pues, al pie de ese Trono de Amor, de donde han desertado tantos ingratos; alrededor del Rey solitario y desamparado de los corazones, los fervorosos centinelas van por turno a cumplir la tierna práctica de la Hora de Guardia.

¡Espectáculo digno de los Cielos! Mientras por una parte los ángeles del Santuario se postran y adoran…, los Guardias de Honor se anonadan y confunden en un acto de reparación y amor; y el Corazón herido de Jesús queda divinamente consolado.

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Ofrecimiento de la Hora de Guardia para cada día:

¡Viva Jesús, muera el pecado, sea por siempre alabado, el Corazón de Jesús Sacramentado!

Sagrado Corazón de Jesús, encendido en llamas de infinito amor, pero herido hasta lo más hondo por nuestro desamor, desagradecimiento y dureza, me postro en tu presencia durante esta hora para hacerte fiel compañía en este Sagrario y en todos los Sagrarios de la tierra. En unión con el Corazón Inmaculado de María, mi Ángel Custodio y mis celestiales Asociados (aquí se nombra el patrono o patronos de la hora que se haya escogido), te dedico mis pensamientos, mis acciones y mis sufrimientos en reparación de los olvidos, ingratitudes e irreverencias que recibes en el Santísimo Sacramento del Altar, y ofrezco en reparación la Sangre y Aguas salidas de tu Corazón traspasado y que Tú presentas incesantemente al Padre, en unidad del Espíritu Santo, por la salvación de todas las almas. Amén.

Nuestra Señora del Sagrado Corazón, proteged a la Guardia de Honor.

Señor San José, San Francisco de Asís, San Francisco de Sales y Santa Margarita María de Alacoque, rogad por vuestros Guardias.