NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN ESPERANZA DE LOS DESESPERADOS

Fiesta: 31 de mayo

De esta advocación dice San Efrén: “Ella es la esperanza de los desesperados”.

Se recomienda a cuantos hacen la Novena, la santifiquen con una buena confesión y comunión, de cuya excelente práctica depende muchas veces el fruto de la misma.

NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZON 4
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Dios omnipotente, ante cuya soberana presencia dedicamos a María esta Novena bajo el excelso título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, derramad sobre nuestras almas vuestras más abundantes misericordias y abrasadlas en el fuego santo de la caridad, para que nuestra devoción a la Purísima Madre del Verbo hecho carne, al paso que redunde en obsequio de Aquella que es Todopoderosa en sus súplicas al Corazón de Jesús, nos alcance su maternal protección, y sea poderoso auxilio que nos conserve en el camino del bien en esta vida, fuerte escudo que nos defienda contra los ataques de los enemigos de nuestra salvación y segura esperanza de la gloria que nos está prometida. Amén.

DÍA CUARTO

EL MANANTIAL INAGOTABLE DE TODO BIEN
¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias y el que podéis abrir a vuestro gusto!

MEDITACIÓN

Cada día, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, torrentes de gracias se derraman por vuestras manos en todo el mundo.

Gracias de conversiones, de perseverancia, de martirio, de apostolado, de resistencia a las tentaciones, de generosidad en el servicio de Dios.

Gracias de oración, de virtudes, de consuelos, de socorros, de arrepentimiento, de fervor.

Gracias para cada instante de la vida, para cada circunstancia dichosa o desgraciada, para cada dificultad… y todas estas gracias espirituales o temporales salen juntas del Corazón de Jesús, del Corazón de vuestro divino Hijo.

Muchos siglos ha que esta fuente perenne no cesa de manar esas maravillosas aguas que refrescan y apagan la sed de las almas, que fortalecen toda flaqueza, curan toda languidez, quitan el gusto de los falsos placeres de aquí abajo y dan la sed de los verdaderos bienes del Cielo.

Hasta el fin de los siglos, esta fuente que nadie puede agotar, y que parece hacerse cada día más caudalosa, derramará por todas partes con profusión las riquezas de la vida…, los fieles oirán siempre a Jesús que les dice, mostrándoles su Corazón: “Si alguno tiene sed, que venga a Mí y beba”.

Mas, ¿dónde está el acueducto admirable que pone a las almas sedientas en comunicación con esta fuente de delicias? ¿Qué mano ha recibido la dulce misión de dirigir esas aguas bienhechoras, y velar con preferencia para que las tierras más incultas, las almas más atribuladas, los corazones más enfermos, las reciban y encuentren su paz?

Sois Vos, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, la que podéis abrir a vuestro gusto el Corazón de Jesús, dispensar sus gracias y colmar a vuestros hijos de sus más preciosos favores. ¡Cómo me alienta y regocija este pensamiento!

Pedir la gracia que sea desea alcanzar.

Pater, Ave y Gloria.

 ACORDAOS A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

ACORDAOS, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, del inefable poder que vuestro Hijo divino os ha dado sobre su Corazón adorable. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, acudimos a implorar vuestra protección. ¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias, y el que podéis abrir a vuestro gusto para derramar sobre los hombres todos los tesoros de amor y de misericordia, de luz y de salvación que encierra! Concedednos, os lo suplicamos, los favores que solicitamos.

No, no podemos recibir de Vos desaire alguno, y puesto que sois nuestra Madre, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, acoged favorablemente nuestros ruegos y dignaos atenderlos. ¡Así sea!

¡Nuestra Señora del Sagrado Corazón, rogad por nosotros! (3 veces)