NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN ESPERANZA DE LOS DESESPERADOS

Fiesta: 31 de mayo

De esta advocación dice San Efrén: “Ella es la esperanza de los desesperados”.

Se recomienda a cuantos hacen la Novena, la santifiquen con una buena confesión y comunión, de cuya excelente práctica depende muchas veces el fruto de la misma.

NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZON 3ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Dios omnipotente, ante cuya soberana presencia dedicamos a María esta Novena bajo el excelso título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, derramad sobre nuestras almas vuestras más abundantes misericordias y abrasadlas en el fuego santo de la caridad, para que nuestra devoción a la Purísima Madre del Verbo hecho carne, al paso que redunde en obsequio de Aquella que es Todopoderosa en sus súplicas al Corazón de Jesús, nos alcance su maternal protección, y sea poderoso auxilio que nos conserve en el camino del bien en esta vida, fuerte escudo que nos defienda contra los ataques de los enemigos de nuestra salvación y segura esperanza de la gloria que nos está prometida. Amén.

DÍA TERCERO

LA PROTECCIÓN DE NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZÓN
Acudimos a implorar vuestra protección

MEDITACIÓN

¡Qué reino es nuestro corazón! La naturaleza y la gracia le cercan a su vez; el espíritu del bien y el espíritu del mal se le disputan a porfía, pero nosotros somos únicos dueños de darle a quien nos plazca.

Sin embargo, infinitamente más apetecible es el Corazón de Jesús, ese vasto reino en donde habita el amor divino con sus infinitas misericordias. En Él se encuentra la justicia y la paz; las riquezas de la eternidad en Él abundan; en Él florecen todas las virtudes; en Él se encuentran el Cielo y la tierra; en Él se dan el ósculo de paz Dios y el hombre, y María es la única que puede introducirnos en ese asilo de la verdadera dicha.

Vos tenéis siempre un libre acceso a Él, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón! Vos podéis alcanzar la entrada en Él para los que vuestro amor protege.

¡Oh Madre muy amada! Acordaos de que somos vuestros hijos; que estamos bajo vuestra protección y que queremos permanecer con Vos en el reino del eterno amor; y vednos hoy humildemente postrados a vuestros pies, para pediros una nueva prueba de vuestra maternal y augusta liberalidad.

¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús! Vos sois rica y nosotros somos pobres; Vos todo lo tenéis, y nosotros no tenemos nada. Viéndonos postrados ante Vos, ¿permaneceréis insensible a nuestros gemidos? ¿Será inútil que permanezcamos cerca de Vos y que llamemos a la puerta del Corazón de vuestro divino Hijo? ¿Por ventura no sois Vos la Madre de Misericordia?

No tengáis a menos socorrer a hijos que gimen bajo el peso de tantas tribulaciones, libradlos de tantos males como les afligen y apartad de ellos los ataques de su infernal enemigo.

¡Oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón! Que vuestro virginal manto cubra siempre a vuestros hijos; guardadlos, son vuestros para siempre.

Pedir la gracia que sea desea alcanzar.

Pater, Ave y Gloria.

ACORDAOS A NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

ACORDAOS, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, del inefable poder que vuestro Hijo divino os ha dado sobre su Corazón adorable. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, acudimos a implorar vuestra protección. ¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias, y el que podéis abrir a vuestro gusto para derramar sobre los hombres todos los tesoros de amor y de misericordia, de luz y de salvación que encierra! Concedednos, os lo suplicamos, los favores que solicitamos.

No, no podemos recibir de Vos desaire alguno, y puesto que sois nuestra Madre, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, acoged favorablemente nuestros ruegos y dignaos atenderlos. ¡Así sea!

¡Nuestra Señora del Sagrado Corazón, rogad por nosotros! (3 veces)