SÁNCHEZ MALAGÓN: JAN DE HUSENITZ

EL NEO PROTESTANTISMO CONCILIAR

Historia

juan hus

Juan Hus

Jan de Husenitz, más conocido por Juan Hus, es en realidad el Padre del protestantismo ya que fue él quien puso en práctica toda la obra del “eminente” teólogo y predicador John Wiklef, quien escribió varios artículos en los cuales anticipó todo un programa de reforma y cuyo contenido se puede resumir en lo siguiente: “Los pagos que los cristianos ofrecen a la Iglesia son una ofrenda, por lo que solicitarlos o, aún más, exigirlos, es impropio e insensato.”

john wiklef

John Wiklef

Juan Hus nació en el año 1370 en Husenitz, una pequeña villa de la región de la Bohemia meridional (antes Checoslovaquia), en el seno de una familia de pobres campesinos. Su padre murió siendo Juan aún un niño, por lo que fue criado con mucho esfuerzo por su madre. Demostró tener piedad y fervor religioso desde su infancia asistiendo a la misa como monaguillo y cantó en el coro de la iglesia. Los libros religiosos le apasionaban. Una de las anécdotas más comentada es la que cuenta que en cierta noche que leía la vida de San Lorenzo cerca de la chimenea, acercó su mano al fuego para ver hasta dónde sería capaz de soportar los tormentos que San Lorenzo había sufrido.

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Estatua de Juan Hus en Praga

En las cuestiones de la creencia misma, Wiklef renueva el radicalismo de tipo herético y sectario, ya que niega el dogma de que Cristo está presente con su substancia corporal en el pan y en el vino. Con respecto a las obligaciones que tiene el hombre hacia Dios, plantea que el primero debe percatarse por sí mismo de las Sagradas Escrituras. De hecho, también niega al Papa el derecho del poder temporal, apelando a la idea de que el Papa, más que cualquier otro debía esforzarse por imitar a Cristo.

Además Wiklef esbozaba la exigencia de que se permita a los laicos leer la Biblia en su propia lengua; él mismo traduce la Biblia completa al inglés. Las ideas de Wiklef, impregnadas del espíritu humanista se empezaron a propagar a finales del siglo XIV por toda Europa Occidental y Central y encontraron también un eco en Bohemia, la que, desde el punto de vista económico era, en aquél entonces, una de las regiones más poderosas de Europa, pero también con los problemas inherentes al poder político que representaba.

juicio de juan

El juicio de Juan Wiklef
Mural en el Manchester Town Hall. Obra de Madox Brown

En Bohemia, el propagador de las ideas de Wiklef, fue el profesor universitario, sacerdote y teólogo Juan Hus. De acuerdo con las ideas de Wiklef, enseñaba que a la posición privilegiada del clero no corresponde a la enseñanza cristiana de Dios. Los laicos debían recibir el sacramento de la Eucaristía como los sacerdotes, es decir, bajo las dos especies. En el movimiento husita esta exigencia era la más importante. Otra de las exigencias presentadas por Juan Hus era la secularización de las tierras eclesiásticas. Esta exigencia era apoyada no sólo por el campesinado sino también por la misma nobleza. La protesta contra la pretendida práctica eclesiástica de la venta de las indulgencias fue también manifestada por Hus y sus seguidores en una serie de sermones polémicos, en los cuales planteaban que dicha pretendida venta de las indulgencias no era cristiano, y más bien era un engaño a los creyentes.

Las fuertes críticas hechas por Juan Hus a la Iglesia Católica, apoyadas en su vida de alta moral, produjeron que los habitantes de Praga lo apoyaran con entusiasmo, y en torno suyo se agruparon numerosas masas del pueblo checo. Así Jan de Hus encabezó en Bohemia, a finales del siglo XIV, el movimiento rebelde llamado husita.

El sucesor de Carlos IV, su hijo Václav IV (Wenseslao), al principio no prestó gran importancia a este movimiento, pero a petición de la Iglesia mandó ejecutar a algunos de los representantes más activos de la oposición contracatólica. Esto provocó una mayor efervescencia en el pueblo.

Las críticas de Hus se dirigen principalmente al antipapa Juan XXIII, a quien el rey de Bohemia había dado su obediencia. Juan XXIII, para financiar la guerra contra Ladislao, promulgó la predicación de las indulgencias en Bohemia.

La manifestación pública de Hus causó el recelo de los predicadores, enviados por el antipapa, que se debía más que todo a que a ellos solo les interesaba el dinero y poco el explicar bien el significado de las indulgencias a los fieles.

Por las calles de la ciudad se llevaron en procesión dos imágenes, una del papa vestido con hábitos pontificales riquísimos, y otra de Jesucristo con vestidos pobres y cargando una cruz. A tres de los manifestantes se les ejecutó por meterse contra los predicadores de Juan XXIII, y los bohemios los veneraron como mártires, mientras que Hus fue excomulgado por el cardenal Stefaneschi.

El propio Juan XXIII declaró tres excomuniones sobre Juan Hus. Finalmente, el rey Wenseslao IV condenó al maestro Hus al exilio en la provincia. En el destierro, Juan Hus dedicó su tiempo a sus trabajos literarios, pero también escribió varios tratados religiosos en lengua checa y llevó a cabo la revisión del texto de la Sagrada Escritura, lo que hasta entonces era solamente privilegio del clero. Aquello fue, posteriormente, una potente arma ideológica del pueblo checo contra la Iglesia, ya que, además de poder leer la Biblia en su idioma materno, pudo a la vez opinar, sobre su contenido.

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Juan Hus en el Concilio de Constanza

Para poner fin a la división de la cristiandad occidental, el emperador Segismundo convocó el concilio de Constanza, más tarde confirmado por el Papa Gregorio XII. En esta ocasión, Juan Hus tuvo la ilusión de presentarse a la asamblea conciliar para defender sus doctrinas y ser declarado inocente.

El Concilio aprovechó la oportunidad de someter la doctrina de Hus a una crítica y a través de ella acabar con él. Por este motivo Juan Hus fue llamado a presentarse en Constanza. Cuando llegó a la ciudad inmediatamente fue detenido y encarcelado. En el Concilio, Hus no retiró sus exigencias básicas en cuanto a la enmienda de la Iglesia por lo que, al terminar la reunión fue quemado en la hoguera.

Lo mismo sucedió al otro teólogo checo Jerónimo Praguense, que llegó a Constanza unos meses después. La muerte de Juan Hus y de Jerónimo Praguense fue como una señal para que se levantara un amplio movimiento revolucionario, que sacudió por más de dos décadas no solamente a Bohemia, sino también a una gran parte de Europa. En el movimiento se unían tres aspectos: el religioso, el nacionalista y el sociopolítico teniendo un carácter religioso-ideológico.

pedido de perdon

El contenido nacional del movimiento radicó en la lucha de toda la nación checa contra el incipiente poder imperial alemán que existía después de la muerte del rey Wenseslao IV en Bohemia. Desde un principio, el movimiento se desintegró en una serie de tendencias religiosas. Estas se diferenciaron expresamente una de la otra y durante su evolución se fueron “depurando” buscando su propia forma de organización y expresión. Además del contenido teológico, incluían también cuestiones sociales y políticas. De esta manera se formaron los grupos de picardos, los admitas, los taboritas y el grupo de husitas praguenses.

La inclinación hacia un grupo u otro, dependía de los intereses que cada quien persiguiera. Las exigencias de los pobres eran diferentes de las de los ciudadanos o de la nobleza baja y también, aunque en pocos casos, de la nobleza alta, la cual apoyaba el movimiento a cambio de poder enriquecerse con la tierra que pertenecía a la Iglesia.

La evolución del movimiento husita, por lo tanto, fue marcada por toda una escalada de luchas entre los mismos sectarios. Por un lado, las luchas internas y por el otro lado, no menos importantes, diferentes intervenciones extranjeras, cuyo objetivo era aniquilar el movimiento husita.

Por ello, este movimiento tuvo la necesidad, además de la defensa de sus cuestiones ideológicas y sus prácticas políticas, de crear una estrategia militar. Con tal fin organizó un ejército de campo. Su núcleo estaba formado por las gentes de las ciudades y del pueblo campesino, reunidos bajo el mando de los mejores miembros de la nobleza baja, los hacendados y los caballeros de tendencias husitas. Su más grande estratega y jefe militar fue Jan Zizka, su estratega militar fue muy original, y la variada composición de este ejército fue una garantía para lograr algunas victorias sobre las varias expediciones de los cruzados enviados por la Iglesia a los países checos.

protestantismo

La primera cruzada contra los husitas fue declarada por el Papa Martín V en el año de 1420, la segunda cruzada fue guiada por los mismos electores imperiales entre el 10 de septiembre y el 2 de octubre del año de 1422, que de nuevo terminó con derrota de los cruzados. La siguiente expedición en contra fue declarada por el Cardenal Brenda en la Asamblea Imperial de Norimberg, pero tampoco tuvo éxito.

El último intento del ejército de los cruzados por quebrar la oposición husita en Bohemia mediante la fuerza, fue la cuarta cruzada. Ésta terminó con la batalla de Domazlice en el año de 1431. A pesar de que en esta expedición se reunió un enorme ejército. Al acercarse el ejército husita encabezado por Prokop Holý a los cruzados, estos iniciaron “inexplicablemente” (todo está en los designios de Dios) la huida. Como consecuencia de esta derrota de los cruzados, los husitas tuvieron una enorme expansión en las regiones de Bohemia y Moravia, incluso penetraron hasta Silecia, Hungría y Austria.

Después de la derrota de Domazlice, el Papa y el emperador se dieron cuenta de que a Bohemia no la vencerían militarmente. Por otro lado, empezaron a temer que si no se restablecía lo más pronto posible la paz en Bohemia, el ejemplo husita podría provocar levantamientos de los pueblos de otros países. Por ello, el Papa invitó una vez más a los husitas al Concilio en Constanza, para que ambas partes pudieran discutir y establecer conjuntamente, por tolerancia un acuerdo en relación con las tan divergentes opiniones. Aquello fue una gran victoria moral de los husitas sobre el máximo poder eclesiástico, la diputación la encabezaba Prokop Holý.

Ya con anterioridad, en el año de 1420, los representantes del movimiento husita habían formulado sus cuatro artículos praguenses, comunes a todas las tendencias husitas.

En el primer artículo solicitaba que la palabra de Dios se pudiera predicar libremente por la persona asignada por la comunidad para tal efecto.

El segundo, que los pecados mortales fueran, sin distinción de clase, adecuadamente castigados.

El tercero que el Sacramento de la Eucaristía fuera ofrecido bajo las dos especies.

El cuarto, que terminara el gobierno temporal de los sacerdotes.

La explicación concreta de estos artículos muchas veces divergía.

En la lucha ideológica, el movimiento husita tuvo al frente a varios pensadores. Estos formaban parte de diferentes diputaciones enviadas a las reuniones internacionales, donde se buscó el apoyo político e ideológico para el programa husita. De tal manera que, cuando llegó la diputación con Prokop Holý y Vilhém Kostka de Postupic a Constanza, empezó ahí una fuerte discusión teológica.

Cuando el Concilio se dio cuenta de que tampoco podría vencer a los husitas a través de una “disputa erudita”, hizo todo lo posible para debilitar su unión, por tal motivo envió a Bohemia a sus emisarios, cuya tarea era poner de su lado a la nobleza y a los ciudadanos. Los emisarios no ahorraron en gastos ni en promesas. Como consecuencia, en Constanza empezaron las diferencias de opiniones entre los husitas de Tabor y los husitas praguenses, con respecto a la defensa de los distintos puntos de su programa. Los taboritas defendieron su programa completo tal como lo presentaron al Concilio, a diferencia de los husitas praguenses que, al ser convencidos de poder conservar sus propiedades, adquiridas durante los movimientos revolucionarios, aceptaron eliminar de él varios puntos.

Al final de la discusión, el programa husita quedó prácticamente aniquilado. El único punto que había sido aceptado, fue que los Sagrados Sacramentos se pueden recibir bajo las dos especies. La falta de unión entre los miembros de la diputación tuvo una influencia nefasta incluso sobre los mismos husitas en Bohemia. Se empezó a formar una unión señorial que, con el dinero del Concilio, Buscaba aliados para dar el golpe final al movimiento husita.

Con la traición de la nobleza husita que se inclinó del lado de la nobleza Católica los taboritas quedaron solos en la lucha y en la batalla del año 1434 cerca de Lipany, los husitas fueron derrotados por el ejército Católico. En el campo de batalla murió también su estratega e ideólogo Prokop Holý.

Durante su existencia y aún años después, el movimiento husita tuvo, además una gran influencia sobre la evolución político-religiosa en los países checos, también una repercusión general. Ésta se pudo medir con el eco que tuvo en Polonia, Alemania, Austria, Hungría y aún en países distantes como Italia y Francia. Su influencia se manifestaba en estos países de manera distinta. En algunos casos, en la esfera ideológica, en la esfera política o político-militar, y en otros, en la económica y cultural. A veces indirectamente, por la influencia husita, eran inspirados diferentes levantamientos tanto en las ciudades como en el campo, principalmente en Alemania. La influencia del movimiento husita en el campo ideológico-religioso se manifestó incluso posteriormente, en la reforma alemana de Martín Lutero, que se llevó a cabo casi 100 años después.

Debido a que la situación a través de los años dentro de la Iglesia no mejoraba, aparecen en Europa otras corrientes reformistas que, al igual que la de los husitas, tuvieron que enfrentar una dura batalla contra el catolicismo.

En el año de 1512 el monje agustiniano y profesor de teología, Martín Lutero, expresó opiniones que no concordaban con la doctrina Católica y con las normas de la dogmática ortodoxa. El impulso para estos desacuerdos era, de nuevo, la venta de las indulgencias. Martín Lutero se opuso a esta práctica y su postura ante la Iglesia la expresó en sus 95 postulados.

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Entre los demás críticos, estaba aquél que solicitaba el acceso del pueblo a la explicación de la Biblia, con lo que se ponía en peligro la autoridad del clero, causa por la cual entró en conflicto con la Iglesia. Ésta ordenó un proceso en contra de Lutero por herejía, solicitó que éste se presentara en Roma y ahí se defendiera contra esta acusación. Lutero, gracias al lector imperial Federico de Sajonia, no necesitó realizar el viaje, sin embargo la lucha continúo.

En el congreso Imperial de Worms, en abril de 1521, se demostró que la reconciliación de la Iglesia con su oposición era imposible. En este tiempo Lutero era apoyado por las masas populares, los ciudadanos, los nobles, muchos príncipes y especialmente por el lector Imperial de Sajonia. Por otro lado se tenía el interés de acabar con el celibato; la nobleza y los campesinos reclamaban las tierras eclesiásticas y los pobres se identificaban completamente con la tesis de no hacer las contribuciones monetarias a Roma, destinadas a objetivos que para nada les interesaban. Así la doctrina de Lutero respondía a los deseos de gran parte del pueblo alemán, a pesar de todo, la lucha por el reconocimiento oficial de la corriente luterana duró en Alemania varios años. Su existencia fue discutida en varios congresos, después del congreso imperial de Worms, donde la oposición luterana fue proclamada como hereje, se llevaron a cabo otros congresos para tratar el reconocimiento del luteranismo.

En el congreso de Spyr, en el año 1526, se tomó la primera resolución liberal, que permitió a los príncipes elegir su creencia. (Luego esta decisión fue anulada). Los partidarios de Lutero intervinieron con una protesta contra esta última decisión, por lo que recibieron el apodo de “protestantes”.

Finalmente en el año de 1555, en Augspurk fue sellada la paz en el plano religioso, que permitió en el imperio la libertad de credo con la base en el principio “Cuius regio, eius religió” (de quién es país, de éste es la religión), lo que significaba que el propietario de un señorío elegiría para su pueblo la religión y éste se vería obligado a respetar dicha elección.

Después de largas y complicadas guerras, en las cuales se inmiscuyo casi toda Europa se firmó en 1648 la paz en Westfalia entre ambos campos. Sellada la paz de Westfalia también quedó sellada la imposibilidad de los países checos de recuperar su independencia, así como su propio desarrollo. La reforma religiosa no logró eliminar el catolicismo, su fuerza espiritual, militar, y política ayudaron a resistir este embate del demonio. Algunos años después de la entrada del protestantismo a la escena de la historia, la Iglesia Católica inició con el concilio de Trento el contraataque bajo el nombre de contrarreforma.

La hora presente

La falsa iglesia, a partir del concilio Vaticano II, se ha declarado a propósito por una posible rehabilitación de Juan Hus. En dicho concilio, el obispo auxiliar Kampe declaró que “también nosotros los católicos debemos confesar hoy sin ningún miedo que los jueces en Constanza se han equivocado y que la muerte en las llamas del reformador Hus va entendida en aquella petición de perdón general que hizo Pablo VI.”

En 1999 Juan Pablo II señaló: “Siento el deber de expresar mi profunda pena por la cruel muerte infligida a Juan Hus y por la consiguiente herida, fuente de conflictos y divisiones, que se abrió de ese modo en la mente y el corazón del pueblo.”

El 15 de junio de 2015, Decimejorge celebró una “liturgia de reconciliación” con motivo del 600 aniversario de la muerte de Juan Hus, junto con representantes de la iglesia husita checoslovaca y de la iglesia evangélica de los hermanos checos. El viernes anterior, había dicho: “La muerte de Juan Hus hirió de gravedad a toda la Iglesia Católica y se debería pedir perdón por ella.”