PLEGARIA A LOS APÓSTOLES SAN FELIPE Y SANTIAGO

PLEGARIA A LOS DOS APÓSTOLES

Santos Apóstoles, vosotros habéis visto a Jesús en toda su gloria. Él os dijo la víspera de la Pascua: “¡La paz sea con vosotros!”; y durante estos cuarenta días se os apareció para convenceros de su resurrección. Grande fue vuestra alegría al ver de nuevo al Maestro que se dignó escogeros por confidentes íntimos, y vuestro amor para con Él se hizo así más ardiente aun. Nos dirigimos a vosotros como a iniciadores de los fieles en el misterio de Pascua; sois también nuestros especiales intercesores en este santo tiempo. Hacednos conocer y amar a Jesús resucitado. Ensanchad nuestros corazones con la alegría pascual y no permitáis que perdamos la vida que hemos recobrado en Jesús.

PLEGARIA A SAN FELIPE

San Felipe

Tu adhesión a Jesús, oh San Felipe, se manifestó desde los primeros días de tu vocación. Apenas conociste al Mesías corriste a anunciárselo a Natanael, tu amigo. Jesús te dejaba acercarte a su persona con amable familiaridad. Cuando multiplicó los panes se dirigió a ti y te dijo con bondad: “¿Dónde encontraremos pan para alimentar tanta gente?” Pocos días antes de la Pasión de tu Maestro, algunos gentiles deseando ver al gran profeta del que tantas maravillas se narraban, acudieron a ti para que los condujeras a Él. ¡Con qué ardor pediste en la Última Cena a Jesús que te diera a conocer al Padre! Tu alma anhelaba la luz divina; y cuando la inflamó el fuego del Espíritu Santo nada había que excediera tu valor. En recompensa de tus trabajos, Jesús te hizo participante de los honores de su Cruz. Pide, oh Santo Apóstol, que te imitemos en la búsqueda solícita de nuestro común Maestro, y que nos sea suave su Cruz si alguna vez nos concede participar de ella.

PLEGARIA A SANTIAGO

Santiago

A ti que eres llamado Hermano del Señor, a ti cuyo noble rostro retrataba sus rasgos, Pastor de la Iglesia de Jerusalén, te honramos y admiramos el amor que profesaste al Redentor. Si flaqueaste un momento, como los demás en la hora de la Pasión, tu arrepentimiento le atrajo de nuevo junto a ti; después de San Pedro, tú fuiste el primero de los Apóstoles a quien se dignó manifestarse en particular. Recibe hoy nuestra felicitación, oh Santiago, por este favor tan digno de emulación, y en recompensa haznos gustar cuán bondadoso es el Señor resucitado. No aspiró a otra cosa tu corazón, oh Santo Apóstol, que a mostrar a Jesús el reconocimiento de que estaba lleno; y el último testimonio que diste de su divinidad en la ciudad apóstata, te abrió por el martirio el camino que te había de llevar a Él para siempre. Alcánzanos, generoso Apóstol, que le confesemos también nosotros con la firmeza que conviene a sus discípulos; que nunca dudemos cuando se presente la ocasión de proclamar sus derechos sobre toda criatura.

PLEGARIA POR LA IGLESIA

Os invocamos juntos, oh Santos Apóstoles, y os suplicamos tengáis piedad de las iglesias de Oriente que vosotros evangelizasteis. Rogad por Jerusalén, profanada por el cisma y la herejía. Obtened que pronto la veamos purificada y libre, que sus santos lugares cesen de ser profanados continuamente por el sacrilegio. Suscitad entre los cristianos de Asia Menor el deseo de volver a la unidad del redil. En fin, oh Santos Apóstoles, rogad por Roma, vuestra segunda patria terrena, en cuyo recinto esperáis la resurrección.