COLOQUIOS CON JESUCRISTO EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR

ELEVACIONES A JESUCRISTO

EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO,

PARA IMPLORAR SU AUXILIO EN DIVERSAS OCASIONES

Atribuido a Francisco o Bernardo Heylan. Ángeles adorando al Santísimo Sacramento

 

PARA PEDIRLE CONSEJO

Ángel del Gran Consejo y caritativo Consejero de todos los que se dirigen a Vos, vengo a pediros luz y consejo en el negocio que se me propone.

Hacedme pues conocer, os pido, lo que debo practicar, y cuál es vuestra voluntad; introducidme en el corazón, o descubridme por cualquiera otro camino, lo que queréis de mí; enseñadme la manera con que he de conducirme, y los medios que debo emplear para acertar en todas las cosas para gloria vuestra, y bien de mi alma.

Os ofrezco un corazón dispuesto a seguir vuestras divinas luces, y ejecutar vuestras órdenes; porque pongo en Vos toda mi esperanza, y no deseo más que cumplir vuestra santa voluntad.

Haced, pues, lucir en mí vuestros divinos resplandores, y no me abandonéis a mis propias tinieblas. Amén.

PARA IMPLORAR SU AUXILIO AL PRINCIPIAR UNA EMPRESA

Vengo a Vos, ¡oh Jesús mío!, antes de dar principio a esta empresa, a consagrarla por vuestras manos para gloria de vuestro Padre, e implorar vuestro socorro, a fin de que obre en ella de una manera que le sea agradable.

Sabéis que nada puedo sin Vos; dadme, pues, todos los auxilios que necesito para cumplir la voluntad del Padre Celestial, seguir fielmente todas las leyes de la justicia, y guardarme de todo pecado; o más presto, encargaos Vos mismo de todas las cosas; gobernadlo todo por vuestra sabiduría; ejecutadlo por vuestro poder; haced, por vuestra infinita Bondad, que todo suceda prósperamente para gloria de vuestro Padre y salvación de mi alma. Amén.

EN UN FELIZ SUCESO

Principio eterno de donde proceden todos los bienes, vengo a daros gracias por el que he recibido en el suceso dichoso que he tenido.

Por gusto que yo perciba naturalmente, sólo me alegro sin embargo por la gloria que os resulta, porque brilla vuestra bondad en mí, y porque vuestra santa voluntad se halla cumplida.

Cerrad mi corazón, ¡oh Jesús mío! a todos los consuelos de la Tierra, y haced que no se complazca sino en Vos; no permitáis que los favores temporales que me concedéis me aficionen a la criatura, o me sean ocasión de pecado; ni tampoco que sean la recompensa del poco bien que hago, sino hacedme digno de la del Cielo. Amén

 

 

EN UN ADVERSO ACONTECIMIENTO

Se va en la aflicción a buscar algún consuelo en un amigo fiel; yo vengo a buscar el mío en Vos, ¡oh mi Jesús!, porque no tengo mejor ni más fiel amigo que Vos.

Vos veis cuan abatido está mi corazón por el contratiempo que me ha sucedido; fortificadme, os ruego, para que lleve mi aflicción con valor, y la tome con vuestro Espíritu.

Adoro la divina Justicia que me ha afligido; recibo con sumisión y respeto todos sus castigos; la doy gracias por ellos, como si fueran favores señalados y demostrativos de su amor; los tomo con un espíritu de homenaje para honrar vuestros trabajos; los ofrezco por vuestras manos , y en unión de vuestros sufrimientos, a mi Padre Celestial en satisfacción de mis pecados; reconozco que merezco mucho más, y alabo su bondad en haberme tratado con tanta dulzura; me someto a los demás castigos que le agrade enviarme, y solamente le pido la fuerza de aceptarlos como debo, y la gracia de no perderme para siempre. Amén.

EN LAS TENTACIONES

Señor, vuestros enemigos y los míos se han levantado contra mí; buscan mi alma para perderla, y hacen todos sus esfuerzos para arrastrarla al abismo; vengo a ponerme a vuestros pies para pediros socorro.

¡Ah! no sufráis que el que habéis rescatado al precio de vuestra Sangre, venga a ser presa suya; sed mi protector y mi asilo; recibidme en vuestros brazos para ponerme a cubierto de su furor; disipad sus consejos; destruid su poder; confundid su malicia.

Gloria vuestra es, Salvador mío, que los que son vuestros no caigan en manos de vuestros enemigos; sostenedme, pues, os pido, en sus recios combates, y haced que salga victorioso de todos sus esfuerzos. Amén.

CUANDO UNO SE SIENTE TIBIO Y ÁRIDO

Mi alma ha caído en la languidez y desfallecimiento, ¡oh Jesús mío!, se halla disgustada y distante para el bien; mi entendimiento está sin luz, mi voluntad sin fuego, mis miembros sin fuerza; vengo a buscar en Vos el remedio de mi mal; vengo a pediros una gota de aquella dulzura que nos hace agradable la virtud, o por lo menos superar valerosamente las dificultades; vengo a encender de nuevo en el fuego sagrado de vuestro Corazón, el fuego que está casi apagado en el mío; a recibir luces de vuestro entendimiento para alumbrar mis tinieblas, y a buscar fuerzas en Vos para sostener mi flaqueza.

¡Oh! socorredme, os ruego, Salvador mío, iluminadme, fortificadme, trocad mi tibieza en fervor, para que corra por vuestros caminos. Amén.

 

CUANDO SE HA CAÍDO EN ALGUNA FALTA

Me he manchado, ¡oh Salvador mío!, por la falta que acabo de cometer; me he herido por la caída que he dado; vengo a Vos para lavar mis inmundicias y curar mis llagas.

Metedme en el baño sagrado de vuestra preciosa Sangre para ser lavado y purificado, y aplicad este divino licor a mis llagas, como un bálsamo divino, para curarlas.

Haced, os suplico, que por la virtud de esta Sangre sean borrados mis pecados y restablecidas mis fuerzas.

Estoy pesaroso de todo corazón de mis infidelidades y os pido perdón mil veces; olvidadlas os ruego, ¡oh Jesús mío!, y volvedme la alegría, la paz, y la fortaleza de vuestro Espíritu Santo para que otra vez empiece a serviros con nuevo ardor.

 

DURANTE EL DÍA

En cualquier estado que me halle en cualquiera cosa que me ocupe y a cualquiera distancia que esté de vuestros Altares, ¡oh Jesús mío!, mi corazón os estará siempre presente; con el auxilio de vuestra gracia se aplicará sin cesar a considerar las maravillas de vuestro poder, las invenciones de vuestra sabiduría, y las riquezas de vuestro amor en el Divino Misterio de nuestros Altares; continuamente adorará, alabará, y glorificará en Él vuestro Santo Nombre; suspirará siempre por Vos, como un ciervo sediento por una fuente de agua viva y no tendrá mayor deseo que saciarse de Vos.

 

AL DESPERTAR POR LA NOCHE

Llevaré durante la noche mis manos y corazón hacia vuestro Santuario, ¡oh Jesús mío!, para rendiros mis adoraciones, bendeciros, y daros gracias por la bondad que tenéis en velar por mí mientras descanso, para reprimir los esfuerzos de mis enemigos, y obtenerme favores de vuestro Padre; os buscaré en mi cama con la Esposa del Cántico durante la noche, y os pediré la gracia de poseeros en medio de mi corazón; de Vos es este corazón , ¡oh Jesús mío!, os ama, os adora, y os bendice eternamente. Amén.