PADRE CERIANI: EPISCOPADO RESISTENTE A LA VERDAD

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COMENTARIOS A LA DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS

DE KENT, DE AVRILLÉ Y DE NOVA FRIBURGO

La Declaración puede leerse aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/04/12/declaracion-de-los-obispos-de-la-resistencia-catolica-con-ocasion-de-la-consagracion-de-dom-tomas-de-aquino-el-19-de-marzo-de-2016/

Antes de pasar a los comentarios que esta Declaración me sugiere, quiero plantear una cuestión más general: vistas las razones esgrimidas para las consagraciones episcopales de Monseñor Faure, en marzo de 2015, y de Monseñor Ferreira da Costa, en marzo de 2016, ¿por qué esta última no tuvo lugar conjuntamente con aquella?

Recordemos…

a) En el sermón de la consagración del actual Obispo de Avrillé, Monseñor Faure, el 19 de marzo de 2015, el Obispo consagrante, el Obispo de Kent, afirmó:

En la situación política actual, una Tercera Guerra mundial puede estallar en cada momento; una noticia reciente en mi país, Inglaterra, las armas atómicas han sido preparadas para ser lanzadas sobre Rusia, es una locura, es una locura, pero los hombres, que están locos, tienen el instinto, como liberales, tienen el instinto del suicidio, y la tercera guerra mundial será el producto de ese instinto de suicidio. Y llegará, y ¿cuándo llegara? Es absolutamente impredecible cómo van a desarrollarse los acontecimientos. Es por eso quedar solo yo para confirmar y ordenar… me parece una irresponsabilidad; el mundo no está tranquilo, está muy inestable, no sabemos lo que va a pasar.

Se puede verificar el dato, a partir del minuto 15:44, en:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2015/03/sermon-de-mons-williamson-en-la_21.html

b) En una entrevista posterior a la ceremonia, el Obispo de Kent precisó su pensamiento.

Ver aquí:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2015/03/entrevista-mons-williamson-19-de-marzo.html

A la pregunta, ¿Qué lo decidió a llevar a cabo la consagración ahora?

Respondió:

Cada día era más razonable ante la amenaza de la guerra, que está muy cerca de nosotros, y por dos veces ha sido evitada con Siria y con Ucrania, y el Occidente delincuente está provocando a los rusos y llegará el momento en que Putin dirá que es suficiente y atacará.

c) Una semana más tarde, el 28 de marzo, en su Comentario Eleison 402,Nuevo Obispo, el consagrante volvió sobre el tema.

Ver:

http://stmarcelinitiative.com/nuevo-obispo/?lang=es

La Iglesia oficial en Roma reaccionó declarando al consagrante estar “automáticamente excomulgado”, pero tanto como en 1988 esta declaración es falsa, porque según la Ley de la Iglesia quienquiera comete un acto punible no incurre en la penalidad normal, por ejemplo excomunión por consagrar un obispo sin el permiso de Roma, si es que él actuó por necesidad. Eso es sentido común, y ciertamente había necesidad en este caso. En la medida que el mundo se acerca más y más a la Tercer Guerra Mundial, ¿qué individuo en la tierra puede estar seguro de su propia supervivencia?

d) En cuanto a la consagración episcopal del Obispo de Nova Friburgo, en la Declaración actual leemos:

De estos cuatro obispos, el que hablaba español debía instalarse en América del Sur para ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para llevarlos al Cielo.

(sigue lo referente a la caída de la FSSPX; sobre lo cual volveré más abajo)

Es muy triste, pero es totalmente normal en el estado actual de la Iglesia y el mundo. Por lo tanto, de nuevo es necesario consagrar un obispo para asegurar la supervivencia de la Fe de siempre, sobretodo en todo un continente de almas que necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.

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Entonces…, vuelvo a plantear la cuestión: vistas las razones esgrimidas para las consagraciones episcopales de Monseñor Faure, en marzo de 2015, y de Monseñor Ferreira da Costa, en marzo de 2016, ¿por qué esta última no tuvo lugar conjuntamente con aquella?

Evidentemente que no vale decir que Monseñor Lefebvre había previsto un Obispo que hablara castellano y que había que asegurar la supervivencia de la Fe de siempre, sobretodo en todo un continente de almas…

Monseñor Lefebvre también previó un Obispo para América del Norte (pero no vislumbró la necesidad de uno para Oceanía). ¿Por qué no confirieron la consagración episcopal a los Padres Pfeiffer y Chazal, por ejemplo?

Ahora bien, si en marzo de 2015 no hubo motivos suficientes para proceder a la consagración de Dom Tomás de Aquino, ¿qué ha sucedido de nuevo entre el 19 de marzo de 2015 y el 19 de marzo de 2016 para que ahora se justifique?

¿Qué nuevos acontecimientos tuvieron lugar?

Los señores Obispos no lo dicen.

Yo señalo tres evidentes y que no necesitan demostración:

1º) La proliferación y acumulación de errores y de escándalos del Obispo de Kent.

2º) El intento infructuoso de defensa por parte de los otros dos Obispos.

3º) La atomización de la resistencia fláccida.

Ahora bien, la consagración episcopal de Monseñor Ferreira da Costa, ¿soluciona estos tres problemas?

Sinceramente, no me interesa la respuesta.

A quienes les concierna y afecte, que busquen el desenredo.

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Prefiero remitir a un artículo que publicara el año pasado nuestro corresponsal Osko, Estado de Necedad, con ocasión de la consagración episcopal de Monseñor Faure:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/03/31/osko-estado-de-necedad/

De allí entresaco lo siguiente:

Mons. Williamson parece haber encontrado un buen fundamento para su protagonismo de las últimas semanas, que lo devolvió a las primeras planas de la prensa internacional; aunque sea de un modo algo fugaz y con escasa penetración real y efectiva. Mucho más fugaz de lo que supo lograr en otros momentos.

Mons. Williamson dice que la consagración episcopal llevada a cabo era “razonable” y “necesaria”, y que lo era en virtud de la Tercera Guerra mundial, cuya proximidad él visualiza.

La primera cosa que puede verse es que parece haber abandonado los consejos de videntes y aparicionistas en general, y que es él mismo quien aventura un acontecimiento de características definidas: una guerra MUNDIAL e INMINENTE.

(…)

Mejor veamos… ¿Por qué el obispo inglés recurre a tal argumento?

Respondemos: porque no tiene otro.

¿Cómo que no tiene otro?

En efecto. El otro, o los otros argumentos, prefiere soslayarlos, o bien postergarlos; dejándolos en un segundo plano, más bien lejano; de modo tal de evitar tener que hablar de la GRAN APOSTASÍA.

(…)

No pueden admitir estas cuestiones que van ocurriendo, porque están en el Apocalipsis… lo cual sería reconocer que estamos en el Apocalipsis, como es evidente.

Pero… ¿entonces?

Entonces deberían desechar toda la pamplina conceptual que han vertebrado y contemplar la realidad. Tarea ímproba y desagradable les resulta eso, ya que contraría todo lo que han sido, han pensado y han hecho en su “combate por la Verdad“.

De todas maneras, es insuficiente por supuesto para sostener el famoso ESTADO DE NECESIDAD.

Ya habíamos hablado al respecto de este tema, mencionando los cinco presupuestos imprescindibles para que se pueda apelar a dicho estado.

Es el caso que Mons. Williamson NO QUIERE que se hable de APOSTASÍA UNIVERSAL y que prefiere echar mano al rimbombante asunto de la guerra mundial que, por supuesto, vende mucho más, impresiona a todos, es un tema difundido inclusive por los medios masivos (véase simplemente lo que se publica casi a diario en esos medios).

(…)

Esto ha llegado a ser tan evidente que ignorarlo, más que un ESTADO DE NECESIDAD, provoca otro tipo de estado.

El ESTADO DE NECEDAD.

Porque es NECEDAD negar lo evidente.

Y en eso Mons. Williamson da cátedra.

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Vengamos, pues, a los comentarios que me sugiere la presente Declaración de la Conferencia Episcopal Resistente a la Verdad…

El primer párrafo dice:

Nuestro Señor Jesucristo, habiéndonos advertido que, en su segunda venida, la fe habrá casi desaparecido del mundo (Luc. XVIII, 8), se sigue que, a partir del triunfo de su Iglesia en la Edad Media, ella no podía conocer sino un largo descenso hasta el fin del mundo.

La Iglesia no podía conocer sino un largo descenso hasta el fin del mundo.

¡Guay!

De creer lo que declaran ahora estos prelados, no sólo no cabe la noción del Reino Milenario, sino que tampoco habría lugar para la tan mentada restauración…; no hay dónde situar el triunfo del Corazón Inmaculado de María antes de la instauración del reino del anticristo…

¿Dónde quedan las citas y aplicaciones de Barthélemi Holzhauser, Akita, el Padre Constant Louis Marie Pel…, y tantas otras?

¿Se estarán corrigiendo y rectificando?

Más bien hay que pensar, o que se trata de una nueva jugarreta del Obispo de Kent (que pone una vez más el guiño a la derecha para girar a la izquierda)…; o que el espíritu de confusión kentiano contagia a todo el mundo…

Lo concreto es que estos Obispos no saben lo que dicen…; ellos no saben lo que escriben…; pronto no sabrán lo que son…

De ser sincera su declaración, nos alegraríamos…; pero no podemos confiar en ellos…, como veremos más abajo…

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Más adelante expresan:

Para asegurar la supervivencia de su obra, de una importancia única para la defensa de la Tradición católica, en 1988 Mons. Lefebvre procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad explícita de las Autoridades romanas extraviadas, pero implícitamente de acuerdo con la voluntad de los Papas de toda la historia de la Iglesia, salvo los últimos cuatro, todos ganados por el Concilio.

Nos gustaría saber a quiénes se refieren cuando dicen salvo los últimos cuatro.

Pero, como es mucho más importante, debo que señalar que en 1988 Monseñor Lefebvre no sólo “procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad explícita de las Autoridades romanas extraviadas”, sino que las Autoridades, no extraviadas, de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X subscribieron, el 6 de julio, una Carta Abierta, la cual ha sido traicionada por los Obispos de Kent y de Avrillé (en cuanto miembros de la FSSPX) y también por el Obispo de Nova Friburgo (en la medida que él se reclama en continuación con la obra de supervivencia de la Tradición).

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Y llegamos a dos párrafos vergonzosos, introducidos por uno que es correcto:

Desgraciadamente, la decadencia no cesó desde entonces, sino que ahora es la FSSPX la que cae en su turno, víctima de la putrefacción universal.

Durante su Capítulo General de 2012, sus jefes, bajo su Superior General, la hicieron volverse hacia el Concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un acuerdo con la Roma oficial, consagrada al Concilio.

Y por lo tanto, desde 2012, la misma desorientación se abre paso en el interior de la Fraternidad, y al menos por el momento ya no podemos contar con sus obispos.

Los dos Obispos que pertenecían a la FSSPX no quieren reconocer su parte de culpa en la desorientación diabólica que se abrió camino al interior de la misma más o menos desde 1998.

Basta señalar el pedido, aceptación y celebración del Motu proprio, en 2007, y del levantamiento de las excomuniones, en 2009.

Por su parte, Dom Tomás de Aquino, ahora Obispo, con esta Declaración queda comprometido junto a los otros dos…

Da nada valen, pues, las artimañas de su amigo, el conocido falsario Carlos Nougué (Ver Comentario Eleison 453):

Dom Tomás rechazó cantar en la Misa Dominical, el Te Deum solicitado por Monseñor Fellay para celebrar el Motu Proprio de Benedicto XVI relativo a la Misa. Asimismo, para el “levantamiento de las excomuniones” por el mismo Papa, Dom Tomás le escribió a Monseñor Fellay una carta rechazando seguirle a él hacia un acuerdo con Roma Conciliar. Acto seguido, yo mismo vi a Monseñor de Galarreta y al Padre Bouchacourt cuando vinieron al Monasterio a decirle a Dom Tomás que él tenía 15 días para dejar el Monasterio si es que él quería que éste continuara recibiendo ayuda y los sacramentos (incluyendo Ordenaciones) de la FSPX.

¿Acto seguido? Habían pasado tres largos años…, y fue por otras razones…

Pero lo más importante es que la desorientación diabólica comenzó, a más tardar, en el año 2000, tal como queda demostrado por el libro del Padre Olivier Rioult: L’impossible réconciliation.

Y pensar que el Obispo de Kent escribió el Prefacio de este libro…

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2013/06/extracto-del-prefacio-de-monsenor.html

¿Lo habrá leído?

Al libro, me refiero… Aunque puede ser que tampoco haya leído el Prefacio que firmó…

¿Lo habrán leído los Obispos de Avrillé y de Nova Friburgo?

En todo caso, Los Impotentes publicaron el resumen hecho por el mismo autor:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2013/06/la-imposible-reconciliacion-rp-rioult.html

Allí leemos:

Este libro nos mostrará cómo todo comenzó con la Peregrinación de la FSSPX a Roma por el Jubileo del año 2000. Ese año, Monseñor Fellay acordó una entrevista a 30 Giorni donde dijo que “si el papa me llama, corro. Ciertamente. Por obediencia filial hacia la cabeza de la Iglesia”. En esta respuesta se encuentra contenido en germen todos los acontecimientos que se sucederán en los próximos 10 años.

En esta entrevista, Monseñor Fellay alega que hay que ser “realista”, “que Roma” jamás podrá decir “nos equivocamos con el Concilio Vaticano II” sino que el “Vaticano” será “capaz de encontrar la fórmula que convenga” para hacer los arreglos, que “no será necesario decir cuáles son los errores de la nueva misa: será suficiente conceder a los sacerdotes que lo deseen, la posibilidad de celebrar la misa con el rito que ellos prefieran”. Etc.

Este libro consta de tres partes.

Una primera parte muy corta: las 10 palabras de nuestro fundador para retener en lo que concierne a este tema.

La segunda parte es un compendio cronológico y sintético de documentos de los años 2000-2012 que toman toda su claridad gracias a los eventos recientes.

La tercera parte consta de textos históricos del período 2012-2013: algunos son inéditos, otros han sido puestos en internet, pero había que mencionarlos sea por su importancia, sea porque son bastante desconocidos. El movimiento en la Web va demasiado rápido para la inteligencia. Estos documentos de calidad son atemporales; debe nutrir la inteligencia y ayudarnos para una vida contemplativa y amorosa de la verdad y a una más grande unión con Dios.

Este libro nos recordará, porque ¿quién lo recuerda?, cómo en el año 2000, el Cardenal Hoyos habló ya de “la Fraternidad” como de una “Sociedad de vida apostólica con rito especial; del protocolo firmado por Ratzinger y Monseñor Lefebvre” y del “levantamiento de las excomuniones”.

En el 2001, el Consejo General otorga su acuerdo a las negociaciones, poniendo solamente dos “condiciones previas”: pero poco tiempo después, Monseñor Fellay precisó: “No se trataba, hablando estrictamente, como se escribió aquí y allá, de condiciones previas: ¡un católico no puede someter a Roma a condiciones!”

Este libro nos recordará cómo, para los sacerdotes de Campos, este contacto oficial fue el inicio del fin… que trajo como resultado el acuerdo de 2002.

Cómo, después de una entrevista, Benedicto XVI y Monseñor Fellay en el 2005, “llegaron a un consenso sobre el hecho de proceder por etapas en la resolución de los problemas”.

Cómo en el 2007, Monseñor Fellay suavizó, hablando de la “sutil y torpe distinción”, la ambigüedad blasfematoria y demoníaca del motu proprio de Benedicto XVI que habla de forma ordinaria y extraordinaria de un mismo rito para hablar de la misa bastarda y de la misa tridentina (Lab, n°71, 1° de noviembre).

En realidad, desde el 2002, durante una conferencia en Kansas City, Monseñor Fellay pensó que “la ley general de la Iglesia” es “la nueva misa” pidiendo únicamente que “la antigua misa sea también la ley general”.

Quién recuerda también el discurso del cardenal Castrillón a Monseñor Fellay, explicándole “que subjetivamente, usted está persuadido de haber actuado justamente y por lo tanto sin falta, sin sanción, sin excomunión. Pero para el exterior, es un hecho objetivo, hubo este acto que dio la apariencia de una “rebelión” contra Roma, y a este título, hubo una censura. Por lo tanto hay que suprimirla también”.

Este libro nos recordará que en enero de 2009, el Cardenal Castrillón Hoyos le confió a la prensa italiana: “una cosa es segura: La plena comunión llegara. En nuestras conversaciones, Monseñor Fellay reconoció al Concilio Vaticano II, lo ha reconocido teológicamente. No quedan más que algunas dificultades”.

Lo que explica la manipulación de los comunicados hechos por la Casa General en el 2009 respecto al levantamiento de la excomunión. Monseñor Fellay escribe: “nosotros aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta el Vaticano II…” Y nos hizo creer que en realidad él había escrito: “nosotros aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta el Vaticano I”. “La primera es la verdadera, la segunda versión es una traducción para la opinión pública de la FSSPX” admitió un moderno bien informado. Etc, etc. etc.

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No sé si usted, estimado lector, ha reparado en la frase del Padre Rioult cuando habla de “compendio cronológico y sintético de documentos de los años 2000-2012 que toman toda su claridad gracias a los eventos recientes”.

Entonces, no se entiende la Declaración de los tres Prelados cuando dice:

Y por lo tanto, desde 2012, la misma desorientación se abre paso en el interior de la Fraternidad, y al menos por el momento ya no podemos contar con sus obispos.

¿O se entiende perfectamente?…

¿Desde 2012?

¿Quién les regalará el libro del Padre Rioult, L’impossible réconciliation, a estos tres farsantes?

¿Y al menos por el momento ya no pueden contar con los obispos traidores de la F$$PX?

¿Esperan, acaso, una restauración de la Fraternidad?

¿Esperan, los Obispos de la fláccida a la cabeza…, ir los seis juntitos a hacer la corrección fraterna a Decimejorge?

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De 1971 a 1988, Monseñor Lefebvre esperaba poder conciliar la proclamación y la defensa de la fe con un acuerdo práctico bajo la Roma oficial y liberal. Pero en 1988 comprendió que esto era ilusorio. Admitió que el juicio de ciertos fieles advertidos había sido justo: sus gestiones con Roma eran peligrosas y una pérdida de tiempo.

Él dirá antes de morir: “ahora, a los que vienen a decirme: es necesario que usted se entienda con Roma, creo poder decirles que yo he ido más lejos de lo que tendría que haber ido”.

Dudo que estos seis Obispos lleguen a reconocer lo mismo en sus actitudes y cambien de orientación.

Pero todo es posible, con la gracia de Dios y la buena voluntad del hombre.

La gracia de Dios, ciertamente no les faltará.

¿Dispondrán de buena voluntad?

Padre Juan Carlos Ceriani