PADRE CERIANI: ¿HONDA O BOOMERANG?

LAS HONDAS LAS CARGA EL DIABLO Y LAS DESCARGAN…

En un artículo anterior mostré que Monseñor Tissier ha mentido. Ver aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/03/23/padre-ceriani-desenmascarando-al-falaz/#more-44009

Para intentar refutar lo que allí simplemente mostré, apareció una persona que, entre otras lindezas, nos hace saber:

a) Que su empresa comenzó en diciembre de 2006, para hacer su aporte a fin de que la FSSPX no se desviara de su camino (“ni cisma, ni herejía”).

b) Que eran los años en que comenzaba el prometedor pontificado de Benedicto XVI, uno de cuyos ejes consistió en el acercamiento con la FSSPX a través de la concesión de la libertad para la Misa tradicional y el levantamiento de las “excomuniones” de los Obispos de la FSSPX.

c) Que marcó alguna diferencia con la FSSPX al decir que los “prerrequisitos” no eran todos estrictamente necesarios, y favoreciendo el denostado “acuerdo práctico”.

d) Que se opuso a la concesión ilimitada de la Misa tradicional, proponiendo que la misma se circunscribiera -en primera instancia- a los institutos tradicionales.

e) Que con esas “credenciales” pronostica para la FSSPX una “reivindicación”, cuyo tenor aun no puede precisar, probablemente antes del fin de este año.

Le ruego, estimado lector, que vuelva a leer detenidamente la auto-presentación de esta persona y su blog; según ella, son sus “credenciales”…

Es de suponer que fue para esta encomiable tarea, antigoliática, que se armó con su honda…

hondaEsta persona, pues, con estos antecedentes nada claros, salvo su honda…, se refirió a mi artículo de la siguiente manera, que iré detallando y respondiendo:

A medida que se acerca la hora de la Verdad -de la obediencia a Roma en lo disciplinar legítimo- las huestes del infierno (… Radio Mendacidad) aúllan.

No sé si usted, lector, pertenece a las huestes del infierno… No sé si usted aúlla… Pero eso de la obediencia a Roma (él no lo dice, pero se trata de la Roma neomodernista, herética, cismática, apóstata, anticristo…) suena a susurro de la antigua serpiente…

La obediencia a Roma en lo disciplinar legítimo…, como, por ejemplo, lavarle los pies a las mujeres el Jueves Santo… (¿y por qué no la cabeza, como propuso San Pedro?).

Disciplinar legítimo… Realmente es para aullar… Pero para eso están los gatos de Monseñor Williamson… Yo me contento con señalar las mentiras de los señores Obispos y sus adláteres.

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No debería importarle más nada lo que pasa o se dice en el último bastión de la Tradición, puesto que lo desertó, pero no resulta así.

En mi caso, no se aplica para nada el verbo desertar, que significa abandonar un soldado su ejército sin autorización; o abandonar un deber o la defensa de una causa. Quien haya leído mi Carta de dimisión entiende ésto.

La NeoF$$PX (a la cual parece le faltan aún mayores concesiones para esta persona esté conforme con ella), a la cual renuncié, no era la misma a la cual yo había ingresado. Los desertores y traidores, al contrario, han sido sus actuales superiores.

Lo que pasa o se dice en la NeoF$$PX me importa en la medida que muchos de mis antiguos cofrades y feligreses todavía están allí, engañados por los traidores. Hablo y escribo para tratar de que reaccionen, como hablaba y escribía cuando todavía estaba adentro, a pesar de que me querían hacer callar.

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Deberían explicarles a sus fieles cómo es que la Sede de Pedro está “vacante” (lo cual nunca fue explicitado por el P. Ceriani).

Al margen de lo escrito por Osko al respecto (https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/04/01/osko-mas-sobre-la-honda-apostasia/), ¿a qué viene esta “bomba de humo”, sino a tratar de confundir las cosas y evitar la reflexión?

Debido a la deserción y a la traición de los superiores de la NeoF$$PX, yo presenté mi dimisión en agosto de 2009. Lo sucedido a partir de marzo de 2013 sólo ha agravado la situación en contra de dichos traidores y sus obsecuentes seguidores, sacerdotes y laicos.

Al terminar volveré sobre este punto.

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El P. Ceriani se reitera en los tópicos de la libertad de la Misa tradicional y del levantamiento de las “excomuniones”.

Fue el mismísimo Monseñor Tissier de Mentiréis quien se reiteró en la mentira, al declarar en su entrevista:

Las cosas son más claras. Durante nuestra peregrinación a Roma, en el año 2000, hemos experimentado la ofensiva de seducción por parte del cardenal Castrillón Hoyos, que empujaba a Juan Pablo II a reconocer unilateralmente la Fraternidad.

Después, Benedicto XVI nos concedió las dos condiciones previas: el reconocimiento de la libertad de la misa tradicional y el retiro (más o menos feliz, para nosotros y para él) de las excomuniones de 1988.

Simplemente mostré, una vez más (sí, una vez más, porque era necesario hacerlo) la mentira y el engaño; porque ninguno de los dos prerrequisitos fue otorgado, contrariamente a lo que dicen los superiores, los sacerdotes, los feligreses de la NeoF$$PX, y ahora el abogado defensor de turno…

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Esta persona, creyendo asestar un golpe de honda, escribe:

Respecto de la primera circunstancia ya dijimos que es asimilable al “Edicto de Milán” que otorgó la “libertad de religión” (del cristianismo y de las falsas por igual) pero que fue de agradecer por los católicos que veían superada la persecución.

Más allá de que lo asimile a lo que quiera asimilarlo, lo concreto es que es falso que con el Motu proprio se haya concedido la primera condición previa.

Monseñor Tissier mintió. Y es a ésto que debía responder esta persona que sale en su defensa.

Por otra parte, basta conocer las circunstancias históricas, saber quiénes firmaron el Edicto de Milán y el Motu proprio, leer el texto de aquél y el artículo 1º de éste y la Carta que le acompaña…, para darse cuenta que la asimilación es totalmente inadecuada… tirada de la honda, perdón, de los cabellos…

No se trata de David y su honda… Y lo utilizado hay que saber manejarlo… Puede ser peligroso…

boomerangPero, para mayor desacierto, agrega:

Respecto de la segunda, la excomunión (nula) estaba sin embargo “en el papel”, por lo cual era necesario que Roma, en forma unilateral, la dejara sin efecto.

Una vez más: es falso que se haya obtenido lo que se pidió por medio de la Cruzada de Rosarios.

Pero resulta que los cuatro Obispos pidieron en diciembre de 2008 el levantamiento de la excomunión…

Y esto sí lo obtuvieron, y lo agradecieron en enero de 2009, reconociendo su validez…

Contra lo que afirma el defensor, hace poco, Monseñor Fellay ha reconocido la validez de aquella sanción ante el periodista de Conflict Zone, Tim Sebastian.

Luego, no fue una medida unilateral de la Roma anticristo; y la sanción ha sido reconocida como válida por aquellos mismos a quienes esta persona pretende defender…

¡Toc!

boom

Sigamos leyendo:

Luego, sobre las tratativas de 1988 y sus corolarios, no implicaron ningún cambio en la posición de Mons. Lefebvre: que haya dicho que si Roma volvía a la Tradición el reconocimiento no sería un problema no es equivalente a sostener que aun mediando un reconocimiento unilateral sin condiciones, éste no deba ser recibido. Esa es la falacia del P. Ceriani.

Las tratativas de 1987-1988 y sus corolarios, ¿no implicaron ningún cambio en la posición de Mons. Lefebvre?

Como mínimo, implicaron dos, uno negativo y otro positivo.

El negativo fue ir más lejos de donde debía haber ido: la firma del Protocolo de Acuerdo del 5 de mayo de 1988. Tissier de Mentiréis presionó junto con otros a Monseñor Lefebvre para que lo firmase; él mismo lo ha declarado.

El positivo fue convencerse de la actitud tramposa de la Roma anticristo y la decisión, no sólo de Monseñor Lefebvre, sino de todos los Superiores de la FSSPX, que se resume en el nullam partem habemus, sobre el cual volveré más abajo.

Pero, mientras tanto, afirmo que recibir un reconocimiento unilateral sin condiciones de parte de Juan Pablo II, Benedicto XVI o Decimejorge significa incorporarse a la iglesia conciliar; implica, pues, tener parte con el espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde el concilio; supone estar en comunión impía con los infieles, con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.

Advertir que el problema no es solamente Jorge Mario Bergoglio…

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Refiriéndose a mi artículo, agrega:

Y continúa con otro enredo más pretendiendo encontrar en falta al Obispo Tissier cuando éste lo único que dice es que para Mons. Lefebvre bastaba con que Roma nos tolerase como somos.

Repetimos: Roma nos tolera (porque considera a la Tradición un mal) y Mons. Tissier corrige el sentimiento de los romanos para adecuarlo a la realidad y dice es preferible hablar de “soportar” (porque esta vez mira a la FSSPX, que es un bien). ¿Ven alguna contradicción en ello más que el enrevesamiento del P. Ceriani?

Basta leer lo declarado por Tissier de Mentiréis, lo que yo respondí y esta pretendida defensa para ver quién es el enrevesado…

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Sigamos…, falta poco:

En relación a la “legitimidad” de los nuevos ritos conciliares, ya se explicó que ello refiere a la legitimidad de origen, no a la de ejercicio, a causa de su maldad (de al menos alguno de ellos), de ahí que sea posible hablar de “reconfirmación”.

¿Legitimidad de origen? Es decir, la iglesia conciliar… ¿Qué pensar de esa supuesta legitimidad de origen?

Bastan dos textos de Monseñor Lefebvre para que quede claro:

Nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de él surgieron. Todas estas reformas, en efecto, han contribuido y siguen contribuyendo a la demolición de la Iglesia, a la ruina del sacerdocio, a la destrucción del sacrificio y de los Sacramentos…

Esa unión entre la Iglesia y la revolución y la subversión que quieren aquellos católicos liberales, es una unión adúltera de la Iglesia, ¡adúltera! De esta unión adúltera sólo pueden nacer bastardos. ¿Quiénes son esos hijos bastardos? Los ritos. El rito de la misa es un rito bastardo y los sacramentos son sacramentos bastardos. Ya no sabemos si son sacramentos que dan la gracia o no. No sabemos si esta misa da el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo o si no los da (…) Los sacerdotes que salen de los seminarios son sacerdotes bastardos.

honditaBastardos… No legítimos… Desde el origen…

Animo…, vamos llegando al fin:

Lo de la validez de los matrimonios celebrados por la FSSPX es otro asunto diferente, que mira a la aplicación o no de la jurisdicción de suplencia a su respecto, pero que no fue obstáculo, por ejemplo, en el reconocimiento de los Padres de Campos.

Recordemos que Monseñor Lefebvre firmó la cláusula siguiente:

“Sanatio in radice”, al menos “ad cautelam”, de los matrimonios ya celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad sin la delegación requerida.

Le guste o no, lo acepte o no esta persona, con esta cláusula se pone en duda la validez de todos los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad sin la delegación requerida, sin que entre en juego la aplicación o no de la jurisdicción de suplencia a su respecto.

Lo del reconocimiento de los Padres de Campos es un tiro de honda por elevación…, pero fuera del blanco. Y si no lo consideran así, pregúntenle a cualquiera de los tres Obispos de la actual F$$PX; tienen sus respuestas cuando ellos todavía no habían llevado a cabo su traición, ya tramada cuando los de Campos se les adelantaron…

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Para terminar, vuelvo a presentar la parte final de mi artículo en cuestión, sobre la cual prometí volver dos veces más arriba.

La Carta de todos los Superiores de la FSSPX de julio de 1988 desbarata el artilugio del pedido de la prueba sobre la ilegitimidad de Decimejorge como Vicario de Cristo y sucesor de San Pedro.

De esa conclusión de mi artículo no dice ni una palabra esta persona, no tira ninguna piedra…

Tal vez se la acabaron en su infructuoso intento de asestar un golpe…

Hela aquí:

De todos modos, más allá de lo que se quiera esgrimir para intentar justificar la traición que están llevando a término estos pobres Obispos sobre la base de que Monseñor Lefebvre nunca habría puesto, como condición de nuestro nuevo reconocimiento por parte de Roma, que Roma abandone los errores y las reformas conciliares; queda lo expresado por el Arzobispo en el último reportaje que le realizaron, dado a conocer en enero de 1991, en Fideliter, N° 79.

El periodista le preguntó: “¿Qué puede decir a los fieles que esperan siempre en la posibilidad de un acuerdo con Roma?”

Y Monseñor Lefebvre respondió con estas palabras que deberán servir de reflexión a aquellos aún capaces de recapacitar:

Nuestros verdaderos fieles, aquellos que han comprendido el problema y que justamente nos han ayudado a seguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, temían las tratativas que hice en Roma. Me han dicho que era peligroso y que perdía el tiempo. Sí, por supuesto, yo esperé hasta el último minuto que en Roma testimoniaran un poco de lealtad. No se me puede reprochar de no haber hecho el máximo. Por eso, ahora, a los que vienen a decirme: es necesario que usted se entienda con Roma, creo poder decirles que yo he ido más lejos de lo que tendría que haber ido.

Y, por si no les basta, por si quedan dudas, deben remitirse a la Carta de todos los Superiores de la Fraternidad, del 6 de julio de 1988, al cardenal Gantin, y a la cual debía someterse el mismísimo Monseñor Lefebvre.

Allí leemos que “nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de iglesia conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad”.

Allí se dice que “no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable”.

Allí se solicita algo muy distinto a lo que piden hoy los traidores: “No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles”.

Allí se dice que los fieles “tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista”.

Entonces, el mismísimo Monseñor Marcel Lefebvre debía sostener que:

* Él jamás quiso pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de iglesia conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad.

* Él solicita ser declarado ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluido de la comunión impía con los infieles.

* Los fieles tienen absoluto derecho de saber que el obispo al cual se dirigen no está en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.

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Como conclusión, una imagen dice más que miles de palabras para resumir el artículo de esta persona…

¡Lástima que no encontré la de una honda!

Por eso lo del título: Las hondas las carga el diablo y las descargan…

arma

…los que desean la obediencia a Roma en lo disciplinar legítimo

Padre Juan Carlos Ceriani