OSKO: MÁS SOBRE LA HONDA APOSTASÍA

Como, más allá de las diferencias y distancias, el hombre la emprendió a responder con un “Don Osko”, me parece que, mínima reciprocidad mediante, deberemos dirigirnos a él como corresponde.

Don Honda se nos vino como “chancho a las papas” (me refiero al tubérculo; nada que ver aquí con pontífices; digo, por las dudas de herir susceptibilidades…, y no hablo de las del chancho); está bien, tomamos nota.

Pero yo digo…, mejor dicho, DON HONDA DICE muchas cosas en el artículo que motivó mi respuesta (y que lleva un título que arranca bien insultante y bastante agresivo: “Non Serviam y Radio Mendacidad).

Él dice una serie de cosas. Mencionarlas y nada más, para después hablar de los asuntos importantes, ya que todo lo demás sería ponerse a cambiar figuritas y no va para gente grande.

Dice Don Honda:

“Non serviam” y “Radio Mendacidad” al ataque.

“…las huestes del infierno (Non serviam, Radio Mendacidad) aúllan.”

“…los segundos explicarles a sus fieles cómo es que la Sede de Pedro está “vacante” (lo cual nunca fue explicitado por el P. Ceriani). Pero no, al Diablo no le interesa eso, sino -en el poco tiempo que le queda- tratar de hacer el mayor mal posible al remanente fiel.”

“…estos buenos discípulos del averno se dedican a atacar a uno de los Obispos fieles (Mons. Tissier de Mallerais).”

“El segundo (precedido por una agria arenga de “LV”), por boca del P. Ceriani, se reitera en los tópicos de…”

“Esa es la falacia del P. Ceriani.”

Y continúa con otro enredo más pretendiendo encontrar en falta al Obispo Tissier cuando éste lo único que dice es que para Mons. Lefebvre bastaba con que Roma nos tolerase como somos.”

“¿Ven alguna contradicción en ello más que el enrevesamiento del P. Ceriani?”

Y no queda ahí. Porque luego, y como consecuencia, aparecen los habituales comentaristas sobre los cuales Don Honda tiene responsabilidad, ya que es él quien modera el blog y publica o no publica lo que quiere.

De manera que no entiendo. A menos que tenga que aprender desde ahora que ser “discípulo del averno” o “mendaz” o formar parte de “las huestes del infierno”, debamos entenderlo, no como insultos sino, como caricias para el alma, según la muy particular óptica de Don Honda.

Pero ya vimos y dijimos que lo que importa es otra cosa.

Así que centrémonos en esto:

“Que quede claro entonces que nuestra motivación principal es la defensa de remanente fiel (FSSPX) el que dicho sea de paso, es aquél que es llevado al desierto (Ap 12), esto es, una estructura orgánica y visible.”

¿De dónde sacará Don Honda que aquel que es llevado al desierto es un remanente fiel con ESTRUCTURA ORGÁNICA Y VISIBLE? Y más aún, ¿cómo llega a concluir que esa estructura sea, además, la (desviadísima ya) FSSPX?

“Luego también, como otra motivación añadida, la conversión de alguno (pero eso ya depende del receptor) a esa estructura también orgánica y visible que es la Iglesia puesto que “si alguno dijere que la Iglesia, a la que han sido hechas las promesas divinas, no es una sociedad externa y visible de fieles, sino que es una sociedad espiritual de predestinados o de justos conocida solamente por Dios, sea anatema” (Concilio Vaticano I, Esquema reformado, cn.4) y porque “se apartan de la verdad divina aquellos que se forjan la Iglesia de tal manera, que no pueda ni tocarse ni verse, siendo solamente un ser neumático, como dicen, en el que muchas comunidades de cristianos, aunque separadas mutuamente en la fe, se junten, sin embargo, por un lazo invisible” (Pío XII, Encíclica “Mystici Corporis” )”

¿Será necesario aclarar que no me opongo a la Mystici Corporis? ¿O sí?

¿Será necesario afirmar que no me forjo una Iglesia que no pueda ni tocarse ni verse, o que sea solo un ser pneumático? ¿O sí?

¿Deberé afirmar que creo que la Iglesia Católica ES visible y tiene una estructura externa? Tal vez.

Bueno.

Pero, entonces, también deberé aclarar que estoy completamente seguro que todas esas condiciones propiamente características de la Iglesia de Cristo, en algún momento quedarán como ECLIPSADAS, mejor dicho…, algunas YA ESTÁN ECLIPSADAS.

Lo que esta ECLIPSADO, no se ve; pero eso NO SIGNIFICA QUE NO EXISTA, o que NO ESTÉ.

Hay otro ejemplo con aquello de las hostias consagradas.

Es de FE que, dadas las condiciones indispensables para la Consagración, en el mismo momento en que el sacerdote pronuncia las palabras “Hoc Est Enim Corpus Meum”, se produce la TRASNSUBSTANCIACIÓN, Cristo mismo, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad se hace PRESENTE en el Altar.

Sin embargo, NO LO VEMOS con nuestros ojos carnales. Pero Cristo ESTÁ AHÍ. ¿Verdad?

Entonces, si bien la VISIBILIDAD DE LA IGLESIA es una NOTA ESENCIAL, en la que debemos creer, eso no significa que esa visibilidad deberá ser tan clara como pretende Don Honda, o que la visibilidad se manifiesta sólo por medio de lo que denomina ESTRUCTURA ORGÁNICA, y que debamos suponer que estas estructuras vayan a estar perfectamente VISIBLES hasta el mismísimo comienzo del Milenio, o hasta el Fin del Mundo.

Es antigua aquella sentencia que dice que “Dios no se agota en los sacramentos”. Antigua, además de perfectamente católica.

De la misma manera podemos hacer una analogía sin temor a equivocarnos: “La Visibilidad de la Iglesia No se Agota ni en sus Notas ni en sus Estructuras”, por ende, también digo que tampoco se agota la Iglesia en cada uno de sus notas esenciales; ni siquiera en todas ellas juntas.

Estimado Don Honda, me parece que los tiempos que corren reclaman atención respecto de algunas cuestiones que se ven distintas.

En tiempos en los que el Misterio de Iniquidad ROMPE y DISUELVE todo lo que toca, conviene estar preparados para entender que muchas cosas, que antes se veían muy sólidas y muy visibles, se verán cada vez más y más DISUELTAS, o sea MENOS SÓLIDAS, o sea MENOS VISIBLES…

Si Don Honda prefiere, diré que ECLIPSADAS.

Debería bastar con no perder de vista que las SSEE se preguntan ¿Quién es Anticristo?, y responden, “Todo aquel que DISUELVE a Cristo, ese es Anticristo”.

O sea, proféticamente quedó establecido que habría de llegar un momento de la historia humana y, por supuesto también de la Iglesia, en la cual, el Misterio de Iniquidad DISOLVERÍA A CRISTO (y estoy seguro de no estar diciendo ninguna herejía), es decir que no parece que sea para nada extraordinario que la Iglesia se vea DISUELTA.

Pero bien sabemos que ni CRISTO, ni la IGLESIA se extinguirán por tremenda que sea la DISOLUSIÓN operada por el Misterio de Iniquidad.

Eso sí…, sabemos que serán ECLIPSADOS. Y reitero, lo ECLIPSADO, se torna no visible.

Porque, usted sabe Don Honda…, no puedo imaginarme sino qué extraña cosa podría significar aquello de que “Cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿acaso hallará Fe sobre la Tierra?”.

Tampoco consigo explicar el significado de que a la Bestia “Le fue dado hacer la guerra a los santos y vencerlos”.

O aquello de que “Roma perderá la Fe y se convertirá en Sede del Anticristo”. Recuerde que los Superiores y teólogos de la NeoFSSPX lo niegan…, desdiciendo al mismo Fundador…

¿Sabe algo? Uno lee el Apocalipsis de San Juan y se asombra de NO VER por ningún lado las “estructuras”, ni la organicidad por ustedes tan idolatradas. Antes bien… son completamente inexistentes.

Al comentar el capítulo XV del Apocalipsis, Monseñor Straubinger hace esta interesante observación: “Llama la atención de los expositores el hecho de que, no obstante la coincidencia de la escatología apocalíptica con la del Evangelio y las Epístolas, y haber escrito Juan 30 años más tarde, no haya referencias expresas al Nuevo Testamento ni a las instituciones eclesiásticas nacidas de él, ni a los presbíteros, obispos o diáconos de la Iglesia, cosa que confirma sin duda su carácter estrictamente escatológico”.

Por supuesto que tampoco se ven “papas restauradores” ni “reyes magnos reconquistadores” por ninguna parte. Tan sólo es notable la llamada “paciencia de los santos”.

Entonces, ¿no será que ciertas cosas, todas ellas muy apreciables, nos fueron prometidas HASTA el COMIENZO del Fin de los Tiempos y que el comienzo del Fin de los Tiempos ya ha quedado bastante atrás en el tiempo?.. Digamos que, ¿unas CINCO DÉCADAS ATRÁS?

O sea, no sé, pero creo que me entiende; ¿no es cierto, Don Honda…?