DOMINGO DE RAMOS – GLORIA, LAUS

Gloria Laus

Turba multa, quæ convenerat ad diem festum, clamabat Domino:

Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis.

Cuando vuelve la Procesión, varios cantores entran en la Iglesia, cierran las puertas y, estando con las caras vueltas a la Procesión, empiezan el cántico Gloria, laus, y prosiguen cantando los dos versos primeros.El Sacerdote y Clero, que está fuera de la Iglesia, los repiten.

Luego, los que están dentro, cantan los siguientes, y los que están fuera, dicho cada verso responderán: Gloria, laus, como lo hicieron al principio.

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El Subdiácono da a la puerta con el astil de la cruz; la abren al punto los de adentro y entra la Procesión en la Iglesia.

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El himno Gloria laus le compuso, según dijo Baronio, Theodulfo, abad de Florencia y obispo de Orleans, por los años 835.

Hallábase preso este Prelado en la cárcel de Andagabi en Francia por el emperador Ludovico Pío, hijo de Carlo Magno, acusado de un delito de que se hallaba inocente; y al pasar la procesión de este día por delante de la prisión, suplicó al Emperador permitiera se detuviese un poco. Conseguido esto, entonó el santo Prelado desde dentro con tanto fervor los versos Gloria laus, que sus mismos acusadores se vieron precisados a confesar públicamente su inocencia, y el Emperador puso en libertad a Theodulfo.

La Iglesia después dispuso se cantara este himno al fin de la procesión con las ceremonias que se practican en memoria de este suceso.

El sentido místico de cantarlos dentro de la Iglesia significa que los Ángeles hasta entonces habían estado solos en la gloria por no haber entrado en ella ninguna alma hasta después de la gloriosa Resurrección de Jesucristo.

La ceremonia de cerrar la puerta de la Iglesia indica también, a más del hecho histórico a que hace referencia, que las puertas del Cielo estuvieron cerradas hasta que hubo padecido Jesucristo pasión y muerte, y el quedarse la procesión fuera, la esperanza que deben tener los pecadores de conseguir el perdón de sus faltas y que se les abran las puertas de la celestial Jerusalén.

DOM RAMOS

Gloria, laus et honor tibi sit Rex Christe Redemptor, Cui puerile decus prompsit: Hosanna pium.

Israel es tu rex, Davidis et inclita proles: Nomini que in Domini, rex benedicte, venis.

Cœtus in excelsis te laudat cælicus omnis, et mortalis homo, et cuncta creata simul.

Plebs hæbrea tibi cum palmis obvia venit; cum prece, voto, hymnis, adsumus ecce tibi.

Hi tibi passuro solvebant munia laudis; nos tibi regnanti pangimus ecce melos.

Hi placuere tibi, placeat devotio nostra; Rex bone, Rex clemens, cui bona cuncta placent.

Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!

Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor.

Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal.

El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos.

Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey.

Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.