OSKO: UN ARTÍCULO “ESCLARECEDOR” DEL FUTURO OBISPO

OSCURECIMIENTO (de la fe)

“Sincericidio” de Dom Tomás de Aquino

No aclares que oscureces…” Suele ser un consejo oportuno y bien dado a personas que abundan en explicaciones de lo que creen que podría ser una clarificación de sus argumentos o dichos, cuando lo mejor sería dejar las cosas como están.

Hay algunos que se sinceran de tal modo que lo que dicen merece el nombre de SINCERICIDIO.

Dom Tomás de Aquino incurre en esto último en sus “Aclaraciones“; se auto-incinera en lo que parece un intento de explicar lo inexplicable, mediante un artículo que vale la pena revisar y comentar.

Dicho artículo fue publicado aquí:

http://borboletasaoluar.blogspot.com.ar/2016/03/esclarecimentos-por-d-tomas-de-aquino.html

Este es el resultado de lo que tantas veces se ha dicho: no se puede permanecer por demasiado tiempo en posiciones que se pretenden neutras o medias, o cercanos a quienes las ostentan, porque la inteligencia termina decantando casi siempre hacia el lado de la levedad.

Y levedad en materia de doctrina es el principio del fin de toda estructura intelectual, por fuerte que se haya manifestado en un principio.

La Levedad Doctrinal (no importan las razones por las que se llegue a esa levedad) es un cáncer que come y no duele; disuelve y devora lentamente la sustancia misma del pensamiento cristiano; lo diluye hasta aniquilarlo por completo.

Lamentablemente, Dom Tomás de Aquino parece ser víctima de ese cáncer de Levedad; en su caso hay derecho de aventurar que, tal vez, ha sido por ceder a ciertas circunstancias de conveniencias desde que le fuera sugerido apartarse de su Monasterio y enseguida le llegase cierta ayuda episcopal.

Cuando terminaba de leer sus “Aclaraciones”, una palabra se hizo presente…, y por cierto que se resistió a ser desalojada por largos minutos: DESOLACIÓN.

Veremos esto constantemente en lo que sigue que, por supuesto, llevará comentarios orientativos:

“Aclaraciones”, por D. Tomás de Aquino, OSB

Muchos fieles están asustados y perplejos ante lo que se dice acerca de los Obispos de la Resistencia. ¿Serían liberales? ¿Estarían, al menos, deslizándose para el lado liberal y modernista?

¿Asustados y perplejos POR LO QUE SE DICE acerca de los Obispos de la (falsa) resistencia?

En realidad, yo no sé si están asustados; lo de perplejos tampoco me consta; pero, si acaso fuese así, deberían estarlo POR LO QUE HACEN Y DICEN los Obispos de la falsa resistencia y no por lo que se dice acerca de ellos.

Lo que sí están, no muchos sino TODOS, es completamente con-fun-di-dos.

Confundidos de DOS formas distintas. Confundidos los que creen no estar confundidos y confundidos los que se sienten confundidos. Porque los hay de estas dos clases.

En efecto, me consta que hay muchos que se preguntan hacia dónde es que quieren ir Mons. Williamson, Mons. Faure y ahora Dom Tomás de Aquino. Se lo preguntan porque ven las incongruencias que tienen.

Pero están también los otros confundidos; aquellos que los siguen sin preguntarse hacia dónde van.

Son dos maneras de estar confundidos, en definitiva.

Y estas “Aclaraciones” (¿?) de Dom Tomás de Aquino, los confundirán un poco más aún.

Veamos algunos puntos controvertidos: dos iglesias entrelazadas, frutos mitad buenos, mitad malos; piedad en la Nueva Misa.

Dos iglesias entrelazadas que pueden ser distinguidas, pero no separadas. ¿Qué sentido puede haber en esta frase? ¿Qué puede haber en común entre la luz y la oscuridad, entre Cristo y Belial? La cuestión es más simple de lo que parece. No puede haber nada en común entre la doctrina modernista y la doctrina católica, puesto que el modernismo es la negación del catolicismo. Pero cuando un miembro del clero y sobre todo los Obispos y el propio Papa se convierten en modernistas, ellos hacen violencia a la iglesia y llevan a cabo una unión adúltera entre su carácter sagrado de ministros de Dios y una doctrina que está en contra de este carácter sagrado. Entrelazada, o más bien atada por sus propios ministros, como Nuestro Señor apresado y atrapado por quienes deberían recibirlo como Mesías y adorarle como Hijo de Dios, consustancial con el Padre y el Espíritu Santo.

Bueno… volvieron los ZOMBIES. Medio vivos-Medio muertos. Medio buenos-Medio malos. Medio sanos-Medio podridos… Segual.

Dom Tomás de Aquino solito se enreda en esta absurda concepción de sujetos ambivalentes y de DOS IGLESIAS ENTRELAZADAS que pueden ser distinguidas, pero no separadas.

Tan disparatado es el asunto que el mismo Dom Tomás de Aquino se pregunta: “¿Qué sentido puede haber en esta frase?”. Y es que no…, no tiene ningún sentido; al menos de interpretación católica.

Parece que estamos ante una suerte de filosofía “trans”. Trans-biológica; trans-ética; trans-sustancial… y ¿por qué no?, Trans-teológica. De seguro, TRANSFORMISTA.

La explicación la había dado él al principio cuando decía “¿Qué puede haber en común entre la luz y la oscuridad; entre Cristo y Belial?”; y no parece posible que un hombre de aquilatada trayectoria y tiempo para pensar, se aparte de la claridad evangélica para llegar a embarrarla de un modo tan grosero.

La explicación que intenta es hasta anti-evangélica.

En todo caso el pensamiento de Dom Tomás de Aquino se encuentra en las antípodas del católico SÍ, SÍ; NO, NO.

Gustavo Corção ya había hablado de dos iglesias y un solo Papa, al contrario de lo que ocurrió con el Gran Cisma, cuando sólo había una iglesia y tres Papas.

Además de que el reloj, ¿qué digo?, el ALMANAQUE le atrasa a Dom Tomás de Aquino (que se busca un ejemplo distante por varios siglos), ¿quién es Gustavo Corção para que Don Tomás de Aquino lo presente como referente de una “tesis” que, además, es como una imagen en el espejo de un hecho ocurrido hace 600 años? Puede tratarse de un buen intento (para iniciar un debate en alguna dirección), pero no se materializa siquiera como la idea más correcta ni aproximada al problema actual. Al contrario.

Es muy sencillo entender que una vez hubo TRES reclamantes simultáneos del Trono de Pedro en la única y verdadera Iglesia (y, si me corren un poco, diría que hasta podría haber habido SIETE o DIEZ o VEINTE también); pero resulta ser un galimatías inexplicable DOS IGLESIAS con una sola cabeza que, además, NO ES CATÓLICA.

Todo esto lo hacen con tal de pasarse por alto, y no mencionar, la evidente apostasía enseñoreada de Roma, de los romanos, de toda la jerarquía y de la inmensa mayoría de los que se dicen católicos en el mundo entero.

Basta leer algunos Comentarios Eleison para comprobar lo que digo.

O sea…, observemos el monstruo que imagina Dom Tomás de Aquino:

Dos iglesias suponen DOS cuerpos.

O sea que se trataría entonces de DOS CUERPOS que tienen UNA SOLA CABEZA.

Pero, a su vez, la pretendida cabeza NO SERÍA MIEMBRO de uno de los dos cuerpos, el católico.

Pero Mons. Williamson, Dom Tomás de Aquino y demás deudos sostienen que de los herejes modernistas (que pertenecerían a uno de esos cuerpos entrelazados, a una de las dos iglesias entrelazadas) no habrían dejado de ser católicos.

De manera que son y no son. Es decir, son herejes (lo que supone que estarían en el cuerpo “malo”, para que Dom Tomas pueda hablar de dos iglesias entrelazadas); pero también son parte del cuerpo “bueno” y católico.

Es medio difícil imaginarse ese monstruo, pero intentaré describirlo: lo que consigo figurarme por ahora es algo así como dos siameses, uno negro y muy deforme y el otro blanco, pegados entre sí por los costados; y la única cabeza estaría…, pongámosla…, en alguna parte de uno de los dos cuerpos siameses (en el negro deformado, no sé, tal vez sobre el otro…; la cabeza podría estar en cualquier parte)…; y probablemente, dadas las circunstancias, sería también, negra.

O bien…, los dos siameses, uno más o menos normal y el otro medio podrido o podrido del todo; y encima de estos dos cuerpos, en la monstruosa cúspide siamestoide, la cabeza que, a su vez, está RE-PODRIDA… (ya sabemos lo que son los papas conciliares).

Pero ¿cómo puede haber frutos mitad buenos, mitad malos? Un árbol malo da malos frutos, y un árbol bueno da frutos buenos. Un fruto es bueno o es malo. Punto final.

¿Está claro? No hay posibilidad de error.

San Mateo 7: 15-20:

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis.

San Mateo 12: 33-37:

O haced (que sea) el árbol bueno y su fruto bueno, o haced (que sea) el árbol malo y su fruto malo, porque por el fruto se conoce el árbol. Raza de víboras, ¿cómo podéis vosotros hablar cosas buenas siendo malos? Porque de lo que rebosa el corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas. Os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio. Porque por tus palabras serás declarado justo y por tus palabras serás condenado.

San Lucas 6: 43-45:

Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.

El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.

Sin embargo, he aquí que podemos ver una versión del “evangelio según Dom Tomás de Aquino“, que ha cambiado el SÍ, SÍ; NO, NO, por un mucho más moderado y acomodable, “vaya uno a saber”. Para eso comienza mencionando a Santo Tomás:

Por desgracia, la realidad es más compleja. Santo Tomás dice que el árbol malo es la voluntad perversa. Una voluntad perversa no puede dar frutos buenos, pero el mismo hombre puede, ahora dar buenos frutos, ahora dar malos frutos, ya que el mismo hombre puede pecar como San Pedro pecó y arrepentirse como San Pedro se arrepintió. Un mismo hombre puede tener una voluntad perversa y, tocado por la gracia, puede ser justificado y es posible que llegue a tener una buena voluntad.

Pero… Dom Tomás de Aquino enseña el error y pretende enmendarle la plana al Evangelio. Aquello de todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos, ES LA REALIDAD; y comprende, abarca, toda su complejidad; pero Dom Tomás de Aquino pretende que la realidad sea aún mucho más compleja de lo que ya es, y de este modo se sumerge en un mundo completamente irreal.

Sin contar que Dom Tomás de Aquino confunde tanto las cosas que propone una idea que, aplicada a la Iglesia como él pretende, nos deja una iglesia con DOS VOLUNTADES, una PERVERSA y otra CATOLICA.

Pero, además, Don Tomás de Aquino confunde los órdenes y mezcla todo. Una cosa son los pecados personales, y otra muy distinta es la herejía difundida universalmente por algo que reemplazó brutalmente a la Iglesia de Cristo y ocupó su lugar, provocando la casi completa desaparición de la Fe de sobre la faz de la Tierra, en la abominable apostasía.

Ya bastante tenemos. Es imposible seguir a una persona que a los complejos problemas que ya tenemos (los que la vida misma comporta, más los de la interminable catástrofe conciliar) le quiere agregar conflictividades inimaginables.

Yo renuncio a seguirlo… ¡Vaya a saber uno qué clase de monstruos (cuerpos con 15 cabezas, o siameses con la cabeza en los pies) pudiera haber en su imaginario mundo!

Ya bastante tenemos con lo que la Revelación nos enseña sobre bestias:

Y del mar vi subir una bestia con diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas nombres de blasfemia. La bestia que vi era semejante a una pantera; sus patas eran como de oso, y su boca como boca de león; y el dragón le pasó su poder y su trono y una gran autoridad.

Y vi otra bestia que subía de bajo la tierra. Tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como dragón.

Pero se dirá: eso no es lo que se dijo. ¿Cómo puede ser un fruto mitad bueno, mitad malo? Todo lo que se pudre supone algo que no estaba podrido. Luego supone algo de sano. Lo que vemos hoy es la lenta corrupción de la sana doctrina, las buenas costumbres, los sacramentos, etc., etc. La causa de esta corrupción es mala porque procede del demonio, del mundo y de la carne. El resultado de esta corrupción será más o menos avanzada de acuerdo a cada persona.

Pues… ¡es cierto! Eso no es lo que se dijo.

Mons. Williamson habló de UN FRUTO mitad bueno y mitad PODRIDO. Y ahora Dom Tomás de Aquino está insinuando que le demos un mordisco al dicho fruto con la grosera excusa de que, de todas maneras, como se está corrompiendo lentamente o en forma gradual, todavía debe quedar una parte buena…; NI LOCO, que se lo coman Dom Tomás de Aquino, y sus amigos.

A esta altura, entre Mons. Williamson y Dom Tomás de Aquino no van a dejarme conciliar el sueño esta noche. Voy a soñar con seres monstruosos de miles de cabezas, a la vez podridas y sanas, que bailotean una danza macabra delante mío susurrándome “come… come”, mientras que con uno de sus múltiples y repugnantes tentáculos me ofrecen una manzana a la que de un lado se la ve bastante bien, pero que del otro le salen unos gusanazos inmundos que profieren desgarradores gritos infernales y vomitan espesas sustancias verdes.

Esta mezcla entre onírica y gastronómica es demasiado para mis nervios y mi ya delicado estómago.

Pasemos a la consideración de algunos hechos históricos que pueden ser útiles en el examen de esta realidad de la coexistencia del bien y el mal, de la mitad buena y la mitad mala.

Insistente el hombre… Veamos.

En el siglo XIX, Pío IX dijo que los peores enemigos de la Iglesia eran los católicos liberales. Monseñor Dupanloup era un católico liberal. Fue Obispo de Orleans. Pío IX no lo destituyó. Pío IX no lo excomulgó. Monseñor Dupanloup no sólo hizo cosas malas. Creo que fue el que pidió la introducción del proceso de canonización de santa Juana de Arco. En esto hizo bien. También fue él quien se opuso, con otros obispos, a la definición de la infalibilidad pontificia. En esto hizo mal. Actuó como un liberal, enemigo de las definiciones infalibles. Mitad bueno, mitad malo. Peor enemigo de la Iglesia, porque estando dentro de ella, hace más daño que los que están fuera. Pero incluso entonces, Pío IX lo mantuvo en su cargo, porque hacía algún bien, a pesar de todo, o porque su destitución podría causar más mal que bien.

Algunos piensan que quizás Pío IX hizo mal. Pero San Pío X hizo lo mismo con los modernistas. Excomulgó unos pocos. Otros, partidarios del modernismo, los toleró. Eran partidarios del modernismo en un grado mayor o menor. San Pío X trató de convertirlos. Les llamó la atención. Los corrigió, pero no los retiró de sus cargos ni al cardenal Maffi, ni el cardenal Ferrari, arzobispo de Milán. Pío XI fue más severo (injusto, para decir la verdad) con el gran cardenal Billot, que San Pío X con estos dos prelados más o menos partidarios del modernismo. ¿Por qué? Debido a que San Pío X sin duda vio algo bueno en estos cardenales. La mitad buena, la mitad mala. Algún bien, al menos, para dejarlos en sus puestos. Un bien relativo y un mal también relativo. Una mezcla de bien y de mal.

Lo que podría hacer Dom Tomás de Aquino es analizar (y explicar, además) cómo pudo haber ocurrido que Pío XI condenara la Acción Francesa, la flor y nata de lo mejor de la juventud católica francesa. Pío XII reparó luego ese error, aunque ya era tarde para sanar el terrible daño ocasionado.

Lo que debería decir Dom Tomás de Aquino y NO DICE, es que la decadencia, la entrada gradual a la MODERNIDAD REVOLUCIONARIA, a la amistad con el Mundo de la Revolución, no empezó en el Concilio Vaticano II, sino que este fue tan sólo un corolario y, al mismo tiempo, una estación, ya que el proceso continúa.

Y si alguno piensa que esto no tiene nada que ver, se equivoca lamentablemente.

Véase; es sencillo. Pío IX no condenó a Dupanloup; cierto. San Pío X excomulgó unos pocos modernistas; cierto. Pero…, mientras que ellos condenaron el modernismo (con Decreto de excomunión, no se olvide), ¡los “papas” conciliares EXCOMULGARON LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA!

¿Acaso no conoce o no recuerda Dom Tomás de Aquino que Monseñor Lefebvre fue “SUSPENDIDO A DIVINIS” por Montini (alias Pablo VI)?

¿Acaso no conoce o no recuerda que Monseñor Lefebvre fue EXCOMULGADO por Wojtyla (alias Juan Pablo II), quien en el mismo acto excomulgó al Obispo que lo hará obispo a él?

La validez de esas sanciones no sólo la reconoce Mons. Fellay… ¿No es cierto fláccidos?

Dom Tomás de Aquino… dejémonos de estupideces. ¿Tenía, o no tenía Wojtyla el poder y la jurisdicción en LA IGLESIA, como para declarar esas excomuniones?

Ya dejémonos de jueguitos absurdos. La posición de la “Falsa Resistencia” es, HIC ET NUNC, completamente ridícula y, además, claramente cismática.

Y lo cierto, es que PÍO IX y SAN PÍO X, condenaron el modernismo, mientras que los llamados papas conciliares, no sólo bendicen el modernismo, lo difunden y practican, sino que han abominado de la Doctrina Magisterial de la Iglesia y de toda su Tradición.

Ante esos hechos innegables, las tristísimas lucubraciones del monje benedictino no hacen más que demostrar el grado de completa decadencia en que se debaten inclusive los tradicionales.

San Pablo enseña que hay dos hombres en nosotros: el viejo y el nuevo. Aun cuando el nuevo toma el lugar del viejo en el día del bautismo, las heridas del pecado original permanecen, recordándonos nuestro origen en Adán. Es el combate espiritual que va a durar toda nuestra vida.

Esta comparación es completamente acomodaticia, inadecuada y su aplicación falsa. Una cosa es el Hombre Viejo y otra distinta es un Heresiarca, que también es consecuencia del hombre viejo. Pero esta cuestión, este problema, no trata de pecados de los hombres. Una cosa es, o son, los pecados por debilidad humana, y otra muy distinta los diabólicos intentos del infierno por devastar la Verdadera Iglesia de Cristo por medio de las HEREJÍAS.

No estamos hablando de la misma cosa. Los pecados son todos pecados, pero la herejía es llamada pecado de pecados.

Comparemos, por ejemplo, los pecados personales de los Pontífices (todos los tuvieron, porque hasta el justo peca, dicen las SSEE, y algunos tuvieron bastantes, como constata la historia); comparémoslos con el pecado de herejía del pseudo-pontífice Bergoglio.

Muy probablemente Bergoglio no bebe, no roba, no mata, ni fornica…, pero corrompe la doctrina y destruye la Fe.

Finalmente, la piedad en la Nueva Misa. ¿Es esto posible? ¿Hablar de eso es ser progresista, modernista y liberal? No. Es un hecho. Hay sacerdotes y hay fieles que oran o asisten a la Nueva Misa piadosamente. Por lo menos, se puede pensar que lo hicieron. Cito un caso que conocí: Gustavo Corção. Algunos seminaristas de la Sociedad de San Pío X también asistieron a principios de los años 70, y es lo que se deduce de una conferencia dada por Monseñor Lefebvre en Ecône. Supongo que lo hicieron piadosamente.

Pufff. Aquí venimos de nuevo. Dom Tomás de Aquino pugna por ponerse a tono con su benefactor episcopal. Debe sentirse obligado a salir en su defensa. Y definitivamente, el reloj de Dom Tomás de Aquino atrasa mucho.

Primeramente, Gustavo Corção debe ser alguien muy respetable, seguramente, pero su ejemplo no sienta precedente. No representa más que alguna excepción, en todo caso; y además debería considerarse afortunado de haberse salido de la sentina modernista Novus Ordo, para llegar, por Gracia de Dios (y no por sus devotísimas y piadosísimas participaciones en la Misa Nueva, sino a pesar de eso) a la Verdad y la Tradición.

Dom Tomás de Aquino puede consultar al abuelo de Gabriela…

Ver aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2016/02/18/gabrielle-refuta-al-obispo-de-kent/

Ese señor desmiente lo escrito por Mons. Williamson en su Eleison 447, así como a Dom Tomás de Aquino que intenta defenderlo. Él dice:

“Si he guardado la fe durante todos esos años, eso ciertamente no fue por causa del n.o.m., ¡sino a pesar de él!

Atribuyo mi perseverancia particularmente al Rosario que continué rezando todos los días, durante todos esos años.

Debo admitir que, si hubiese expuesto mis hijos a ésto, ¡ellos hubiesen todos perdidos la fe!

¡Ciertamente que no recomendaría ir a la Nueva Misa!”

En segundo lugar, si los seminaristas de Ecône, en la década del 70, fueron alguna o muchas veces a alguna misa Novus Ordo, más allá de muchas cosas que pudieran decirse, de todo eso han transcurrido CUARENTA AÑOS…

Con el mismo criterio de Dom Tomás de Aquino, ¿por qué no decir lo mismo de las “liturgias luteranas o anglicanas”? Seguramente muchos buenos católicos concurrieron también piadosamente a ellas muchas veces en tiempos del comienzo de la rebelión de Lutero, y, sin embargo, muchos también, seguramente que no todos, se apartaron enseguida al darse cuenta de la perversión que había en dichas ceremonias protestantes. Los que continuaron yendo, sencillamente terminaron protestantes…

¿Qué pasaría entonces si aplicáramos el mismo argumento de Dom Tomás de Aquino, con las ceremonias protestantes?

Ya necesario es aclarar, el NOVUS ORDO es mucho más perverso que las ceremonias luteranas o anglicanas, ya que la nueva misa se pretende católica. Y Mons. Williamson, Mons. Faure y Dom Tomás de Aquino contribuyen con esa pretensión inaceptable.

El Novus Ordo Misae NO ES CATÓLICO. Es modernista. Favorece la herejía y contribuye a consolidarla. Tiene numerosos aspectos que prueban lo que digo, y es blasfemo, por si falta decir algo.

Si no ven esto de la blasfemia del Novus Ordo, no se puede hacer nada. Pero la blasfemia está allí. El hecho de haber desplazado del centro a Dios para colocar en su lugar al hombre es suficiente para reconocer lo que tiene de blasfemo.

En el Novus Ordo todo está pensado y dispuesto para colocar al hombre en el lugar de Dios y eso es un acto blasfemo e idolátrico.

¡Pero decir esto favorece a la Nueva Misa! No. Decir esto es decir la verdad. La verdad que muestra la profundidad del drama que vivimos en esta terrible crisis. El bien y el mal pierden su claridad en el alma de muchos. Guardar esta claridad es una gracia. Saber que otros no la tienen es sabiduría. La sabiduría es necesaria para ayudar a las almas y para llevarlas lejos de este caos. Que Dios nos dé la gracia de contribuir en el esclarecimiento de los que son víctimas de esta desorientación diabólica, de la que habló la hermana Lucía.

Dom Tomás de Aquino, OSB

La prédica de Dom Tomás de Aquino, Mons. Williamson y Mons. Faure, definitivamente favorece a la Nueva Misa. Predispone las voluntades a la aceptación del Novus Ordo Misae, promueve un debilitamiento en la defensa de la Fe. Siembra la confusión en las filas tradicionales en medio de la más terrible y confusa época de todas las vividas hasta ahora.

La FALSA RESISTENCIA se muestra más falsa que nunca.

“La profundidad del drama que vivimos”, por usar palabras del monje benedictino, donde “el bien y el mal pierden su claridad en el alma de muchos” (¡PERO, ¿NO LA PIERDEN OBJETIVAMENTE?, Dom Tomás de Aquino!) encuentra de esta manera en el mismísimo Don Tomás de Aquino el más logrado ejemplar que pudiéramos proponer como una lamentable muestra de lo que la proximidad con los romanos o con aquellos que defienden la legitimidad de los cargos de la iglesia conciliar, de sus jerarcas de sus supuestas jurisdicciones, pueden llegar a hacer con las almas.

Tengo la impresión de que la LEVEDAD doctrinal está destruyendo lo poco que de bueno podía haber en los “resistentes”.

Sus principales voceros, parecen tener un único y principal afán y objetivo: que los fieles NO SE APARTEN DE LA ROMA APÓSTATA.

Las cabezas visibles de la informal entidad que usa el nombre del Arzobispo Marcel Lefebvre (USML) se acreditan como los más disolventes entre todos los disolventes.

Dom Tomás Aquino no dice la verdad como pretende hacernos creer.

Decir que algo bueno puede seguirse de la concurrencia a las misas Novus Ordo, o de comer frutos medio podridos, y de seguir engendros monstruosos e imaginarios que tendrían una cabeza semi-podrida para dos cuerpos, uno de los cuales es expresión de lo más recontra-re-podrido por la herejía que se haya visto en este mundo a lo largo de toda la historia, es propio de DEMENTES o de ENEMIGOS CAMUFLADOS DE LA FE.

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Apéndice.

Hace algún tiempo el Padre Ceriani proponía un cuestionario dirigido a Dom Tomás de Aquino.

Pues bien; reitero aquí, para finalizar, como cierre y advertencia, aquellas de las preguntas que creo están en estrecha relación con lo que hemos visto a lo largo de este artículo.

Al cabo de la Conferencia del 28 de junio de 2015, una señora preguntó al Obispo de Kent:

Monseñor, yo voy a Misa en Latín los domingos, y probablemente no necesito anunciar esto, pero durante la semana voy a la misa Novus Ordo…, que es celebrada de una manera muy reverente y yo creo que el sacerdote cree que está cambiando el pan y vino…

El señor Obispo le respondió:

(…) La regla de oro es esta, la regla absoluta de las reglas me parece ser esta: haga lo que necesite para nutrir su fe. Si para nutrir su fe usted necesita…

Todavía hay casos en que [la Nueva Misa] puede ser usada y todavía es usada para edificar la fe (…) hay casos en que incluso se puede asistir a la misa Novus Ordo con un efecto de edificar la propia fe en lugar de perderla (…) Tenga mucho cuidado, permanezca alejada del Novus Ordo, pero excepcionalmente, si usted está vigilando y orando, incluso allí usted encontrará la gracia de Dios. Si usted la usa para santificar su alma (…) Por lo tanto, no voy a decir que todas las personas deben permanecer alejadas de cada misa Novus Ordo. No, si ellos pueden confiar en su propio juicio de que asistir a esta misa puede hacerles más bien que mal espiritualmente.

Dom Tomás, ¿qué responde usted a esa señora?

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Sabemos que el fin primario de la Liturgia en general y de la Santa Misa en particular es el latréutico, la adoración y alabanza de Dios, Uno y Trino.

Dom Tomás, ¿se puede asistir a la misa bastarda montiniana, con el fin de rendir el culto debido a la Santísima Trinidad?

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Dom Tomás, ¿pueden los católicos que desean guardar la Fe católica asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que forma parte de la iglesia conciliar?

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Dom Tomás, ¿pueden los católicos que desean guardar la Fe católica asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que pertenece al Instituto de Cristo Rey o a la Fraternidad San Pedro?

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Conocemos lo expresado por tres Obispos:

Monseñor Fellay: Si el Papa me llama, voy. Rápidamente. Más aún, corro.

Monseñor de Kent: Si el Santo Padre me autoriza a fundar una sociedad, yo estaría en el próximo avión hacia Roma. ¡Yo estaría en el próximo avión hacia Roma!

Monseñor Faure: Si en el futuro fuera invitado a ir a Roma a conversar con el Papa, iría con Mons. Williamson.

Si Decimejorge lo convoca a Roma, ¿usted iría, Dom Tomás?

Si Decimejorge le hace saber que regulariza de manera unilateral la situación de su Monasterio y que tiene sobre su escritorio el documento pertinente, ¿iría, usted, a Roma a retirarlo?

En caso afirmativo, ¿iría corriendo, o lo haría en el primer avión, o por otro medio?; ¿iría solo, o con el Obispo de Kent y Monseñor Faure?

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El señor Obispo, quizás confundiendo la forma de la consagración episcopal con la forma de la ordenación sacerdotal (o la inversa, vaya uno a saber…), ha escrito:

El nuevo Rito en su totalidad ha severamente disminuido la expresión de las verdades esenciales del sacerdocio Católico, especialmente que es un sacerdocio sacrificante, pero esa parte del nuevo Rito que es la Forma sacramental es, en todo caso en la nueva versión en Latín, si algo, más fuerte (por el uso de et en lugar de ut) que la antigua versión en Latín.

Dom Tomás, ¿comparte, usted, esta opinión teológica del Obispo de Kent, según la cual la nueva versión en latín de la forma del Sacramento del Orden es más fuerte en su modo de significar que la antigua versión en latín?

Dom Tomás, ¿qué rito será utilizado para su consagración episcopal, el antiguo o el nuevo?