NOVENA AL GLORIOSÍSIMO PATRIARCA SAN JOSÉ – DÍA SEGUNDO

Padre putativo de Jesús

Esposo dignísimo de María

DÍA SEGUNDO

DIA 2

JOSEPH AUTEM VIR EJUS

CUM ESSET JUSTUS

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN

 

Dulcísimo Jesús, Redentor mio, a quien debiendo tantos beneficios, he correspondido con muchos pecados; de estos me pesa de lo íntimo de mi corazón, por ser Tú tan Bueno, mi Dios y mi Señor. Con tu gracia propongo no volver a ofenderte, apartándome de todas las ocasiones de pecar, y espero el perdón de todos ellos por tu preciosísima Sangre.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo como en verdad infalible, a quien amo sobre todas las cosas, como a bondad inmensa, en quien espero como en poder infinito, a quien adoro como a mi Dios y Señor, a quien deseo ver como a centro de mi alma, y a quien alabo como a mi soberano bienhechor: gracias te doy con todos los afectos de mi corazón por la inexplicable dignidad a que sublimaste al Señor San José, haciéndolo cabeza de la casa de la Madre de Dios, y dándole en la tierra, en cierta manera, el lugar del Eterno Padre, primera persona de tu Trinidad augusta, por haberlo escogido para Padre putativo de Jesús, y el del Espíritu Santo, tercera persona de tu Trinidad Santísima, por haberlo hecho dignísimo esposo de María, elevándolo después a tanta gloria y poder en el Cielo: por estos títulos que tuvo en su vida, animado yo con lo poderoso de su intercesión, y muy confiado te pido por su medio el favor de que necesito en mi presente necesidad, cuanto fuere conveniente a tu gloria y mi salvación; y por lo mucho que gustas, Dios mio, de que lo amemos te suplico enciendas mi corazón, y los de todo el mundo en el amor y devoción, para nosotros tan provechosa, del santísimo Patriarca Señor San José. Amén.

SEGUNDO DÍA

Providentísimo Patriarca San José, más feliz que Noe, Abrahan, Isac, Jacob y José Virrey de Egipto, pues guardaste la mejor Arca de Dios, María, para que por ella se salven los hombres: se llamó el mismo Hijo de Dios, no solo Dios de José, sino hijo tuyo: te reverenciaron el Sol de Justicia Cristo, la Luna llena de gracia María, y las Estrellas de los Apóstoles, guardando Tú el Pan del Cielo en tu amorosísimo Hijo Jesús, para sustentar a todo el mundo: alcánzame de Dios la virtud  de la prudencia, con que mire por lo que ha  de durar para siempre, que es el bien de mi Alma. Amén.

Aquí se rezan siete Padre nuestros y siete Ave Marias con Gloria Patri en memoria de los siete Gozos y Dolores de San José, y luego la siguiente oración:

 

ORACIÓN

Dulcísimo, Poderosísimo y Piadosísimo Padre mio San José, de quien dijo Cristo a sus Discípulos:Yo conversaba con José en todas las cosas como si fuera su Hijo: El me llamaba Hijo, y Yo le llamaba Padre, y Yo le amaba como a las niñas de mis ojos. Por ese tan singular amor de tu Hijo Santísimo, que fue el origen de hacerte tan estupendos y especiales beneficios, con lo que llegaste a tan excelsa santidad, y por el entrañable amor y reverencia con que te miró y atendió tu Purísima Esposa Maria Santísima, te ruego me alcances una verdadera conversión a Dios, siendo Tú mi guarda, mi guía en las virtudes, y mi amparo en toda mi vida, y en la hora de mi muerte. Intercede también por todos los que están en pecado mortal, para que salgan de este infelicísimo estado: por las Benditas Almas del Purgatorio, por el acierto de los que se ocupan en ganar almas para Dios, por la exaltación de la Santa Iglesia, y conversión de herejes e infieles, y finalmente para alcanzarme el favor de que ahora necesito. Así lo espero de tu piedad y poder, si me concierne para mi salvación; mas si no es del agrado de Dios, tengo firme esperanza, SS. Padre mio, que no me has de dejar sin consuelo, sino que me has de conseguir de Dios paciencia para lograr el fruto de los trabajos enseñado del invicto sufrimiento, con que pasaste los tuyos, sirviendo a Jesús y Maria. Amén.

Aquí se hace con toda confianza la petición de lo que se desea, y se acaba con esta oración:

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA

Amabilísima Madre, centro dulcísimo de mi corazón, que tanto gustas de que veneremos a tu Santísimo Esposo José, enciende mi afecto, y los de todos en la devoción de este Santísimo Patriarca, y por la reverencia, y amor que le tiene, te pido, que intercedas con tu Hijo Santísimo en mi presente necesidad, pues para contigo pongo por medianero a San José, y no te puedes negar, benignísima Señora, a sus ruegos. Hazle, tiernísima Madre, cargo a tu obsequisísimo Esposo José de mi como hijo, aunque tan indigno, tuyo, y de todos los que te aman; de los que hicieran esta Novena, de todos mis parientes, conocidos, y encomendados, y por último, de todos los que yo hubiere escandalizado, de los que me hubieren hecho algún beneficio, o alguno agravio, perdonando yo a estos con todas las veras de mi alma, para que Dios perdone mis pecados. Amén.

Se acaba con una Salve por los que están en pecado mortal, y por las Animas del Purgatorio.