El Museo de objetos del Purgatorio

OBJETOS QUE TIENE IMPRESAS LAS MARCAS QUE HAN DEJADO EN ELLAS, LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Este museo ofrece a los visitantes una colección de documentos sin duda únicos. Puedes ver los rastros de fuego dejado por las almas del purgatorio en los libros de oración, en misales, en prendas de vestir como la camisa de Giuseppe Leleux que lleva la impronta de sus dedos quemados o incluso el abrigo militar, en gran medida carbonizado por el fuego, de un centinela italiano. También se puede ver una cruz perfectamente trazada  con el índice prendido fuego.

¿DONDE ESTÁ?

Reflejándose sobre las aguas del Tíber, al lado del Palacio de Justicia, junto al Vaticano, existe una iglesia llamada “la pequeña catedral de Milán”, porque su fachada es de estilo gótico, un estilo muy raro en Roma. En la iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, en Roma se conservan objetos que muestran extrañas marcas de fuego: éstas han sido definidas como «testimonios del más allá».
Dentro de la iglesia hay algo que quizá sea único en el mundo: en un cuartito contiguo a la iglesia se puede observar lo que podríamos llamar «una colección de testimonios del más allá».

Chiesa del Sacro Cuore del Sufragio en Roma Foto PanoramioA pesar de su impactante fachada gótica, muy pocos turistas que visitan la ciudad de Roma, conocen esta iglesia que alberga en su interior un Museo tan particular. Se trata de la Chiesa del Sacro Cuore del Sufragio (Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio).

En 1893 Víctor Jouet, un misionero francés, fundador de una hermandad dedicada especialmente a la oración por las almas del purgatorio, logró comprar una pequeña parcela de tierra en una muy buena posición cerca del Tíber. Debido a las limitaciones de espacio y siguiendo su gusto le pidió al arquitecto Giuseppe Gualandi diseñar una iglesia con un empuje vertical. Éste la construyó en estilo neo-gótico entre 1894 y 1917 y, a pesar de su blancura que la hace parecer de mármol, la iglesia está toda realizada en concreto. La fachada se caracteriza por la presencia de numerosas torres que, por su inspiración neo-gótica, le ha valido el apodo de “Pequeña Catedral de Milán”.

Interior de la Iglesia - Foto FlickrEn el interior su estructura son tres naves con arcos muy altos, y las paredes son vitraux que crean efectos de luz sugestivos.
La curiosidad de esta Chiesa es que en su interior, más precisamente en la sacristía, se ubica el “Museo de las almas del purgatorio”, donde miles de peregrinos, año a año, visitan muestras insólitas de objetos (libros, ropas, sábanas, túnicas, etc.), que presentan “marcas de fuego” como manos, cruces, etc., que, según dicen, parecen ser ¡“señales del más allá”!.

Foto interior del Museo www elsiglodetorreon com mx¿COMO SE INICIÓ EL MUSEO?

En el sitio de la actual iglesia existía ya al final del siglo XIX, una capilla dedicada a la Virgen del Rosario, que fue destruida por un incendio.
El 15 de noviembre de 1897, el sacerdote francés Víctor Jouet, párroco de la capilla, estaba rezando frente al altar cuando una de las velas prendió fuego en el marco del cuadro de la Virgen.
Algunos dicen que el fuego fue muy pequeño y que sólo chamuscó la pared. Otros afirman que la capilla completa fue presa de las llamas (otros más mencionan que ahí no había una capilla sino un altar en memoria de los difuntos, como muchos de los que todavía se ven en las calles de Roma:
“En esta zona tuvieron lugar muchas batallas, desde la antigüedad, y quien tenía un huerto encontraba día sí día no una calavera o unos huesos. Esta presencia tan constante de los muertos hizo que la gente fuera especialmente sensible y a menudo hacía altares en su memoria, para quedarse más tranquilos”.
Lo cierto es que el humo había trazado una mancha que con un poco de imaginación parecía un rostro: una pareidolia.
Pronto miles de peregrinos llegaron a rezar durante horas frente a la mancha en la que veían un rostro de expresión afligida, melancólica, dolorida o de sufrimiento. Para los fieles representa la cara y el cuerpo atormentado de un hombre rodeado de llamas.
Otra versión no tan diferente cuenta que en uno de los pilares que quedó en pie después del desastre, y se descubrió en él una marca semejante a la forma de una persona, lo que se interpretó como la señal de un alma en el purgatorio.
Jouret concluyó que era un alma en pena, atormentada por las llamas del purgatorio
El religioso se preguntó si en otros lugares se habrían registrado apariciones análogas, y comenzó a realizar investigaciones en ese sentido.
Desde aquel momento, el padre Jouet, que creyó profundamente en la autenticidad de la aparición, no se concedió reposo, y empezó a recorrer media Europa para recoger testimonios, en conventos y casas particulares, de la presencia visible de las almas del purgatorio
La búsqueda no resultó nada sencilla pero, al cabo de algunos años, el padre Jouet consiguió reunir muchos testimonios curiosos que parecían confirmar su hipótesis: en varios casos, almas que se encontraban en el purgatorio se habían manifestado a los vivos, pidiendo plegarias e intercesiones que apresuraran su llegada al paraíso.
Al cabo de algunos años había reunido cientos de testimonios (280 marcas). Se trataba de ropas, libros, camisas y otros materiales en los que aparecían manchas que mostraban diferentes figuras.

Esta colección fue iniciada en 1897 y, a pesar de que en el siglo XIX se intentó clausurar el Museo, fue impedido por el Papa Pio X.

ALMAS 2Reproducción fotográfica del altar de Nuestra Señora del Rosario, una capilla que existía antes del año 1900 en el lugar, donde aparece visible en la pared una forma con aspecto humano, después del incendio de 1897.

Como ese suceso está presente en el origen mismo de la iglesia y de su nombre, el sacerdote Jouet, comenzó a recorrer Europa, coleccionando una gran cantidad de pruebas (documentos y objetos de interés) de las manifestaciones de las Almas del Purgatorio que hacían sus apariciones pidiendo oración, por lo que obtuvo telas, libros de oraciones, Biblias y tabletas de madera en las que surgen huellas o testimonios dejados por las almas de los muertos, y que ahora se conservan en el pequeño museo junto a la sacristía.
Contactó con el ingeniero Giuseppe Gualandi, nacido en Bolonia en 1870, y le pidió que concluyera los trabajos de la iglesia del Sagrado Corazón del Sufrimiento, iniciados en 1894, y anexara una habitación donde pudiera exhibirse la colección.
La construcción de la curiosa y extraña iglesia neogótica, única en Roma, terminó en 1917, pero el “Pequeño Museo de las almas del Purgatorio” (conocido despectivamente como “El museo cristiano del más allá”) en la Via Lungotevere Prati, 12, se inauguró antes de terminar el siglo XIX.
En 1900 Jouet fundó la Associazione del Sacro Cuore di Gesû in suffrago della Anime del Pugatorio. Pío X reconoció canónicamente la asociación, en su carta apostólica “Cum nobis”, hasta el 20 de enero de 1923.
A la muerte de Jouet, en 1912, el obispo Gilla Gremigni y el padre Ricasoli solicitaron al Papa Pío X que permitiera destruir los casos menos documentados de la colección.
Seleccionaron pues los que poseían más certificaciones y aprobaciones de las autoridades. Las 280 piezas se redujeron a 19 que dan testimonio de 12 casos y que fueron guardadas en una larga vitrina ubicada en un pasillo vacío que conduce a la sacristía.
En el gabinete se pueden ver las reliquias, la mayor parte del país de origen de Jouet, Francia, encontradas entre 1637 y 1919.

OBJETOS QUE CONSERVA LA COLECCIÓN DEL MUSEO

Estos son algunos de estos testimonios que él recogió:
Foto 1 purgatorio altervista org

ALMAS 1*“Impresión dejada en una tableta de madera, en la manga del vestido y en la arpillera de la camisa de la venerable madre Chiara Isabella Fornari, abadesa de las Clarisas de Todi, de las manos del difunto padre Panzini, Olivetano Abad de Mantova, 1° el noviembre de 1731”.

La madre Chiara se encontraba trabajando en su telar cuando hizo su aparición el padre Panzini. El sacerdote comenzó a dibujar, con la punta del dedo índice incandescente, una cruz en el telar de madera. Mientras dibujaba colocó la mano izquierda sobre el telar y la impresión de la mano también quedó grabada sobre la madera.
Puso después la mano izquierda sobre una hoja de papel chamuscándola y dejó impreso los contornos de su mano. Aterrorizada, la monja quiso huir, pero el “alma” del sacerdote la agarró con la mano derecha: el calor de la mano perforó la manga del hábito y la camisa de la religiosa, llegando hasta la piel.
En la túnica se pueden ver las marcas de la quemadura, mientras que en la camisa se ven marcas chamuscadas y algo que se dice es sangre.

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*Era la noche del 21 de diciembre de 1838. Joseph Schitz estaba en su casa en Stralbe (Antiguo Ducado de Lorena, Lorraine, Francia), leyendo un libro de oraciones cuando, de improviso, se estampó en una de las páginas la huella de una mano.
El corazón de Schitz dio un brinco de temor, tanto más porque le pareció sentir una presencia insólita, una ráfaga de viento frío. Después, creyó escuchar una voz: reconoció la de su hermano, Jorge, muerto hacía poco, que le decía que a pesar de la vida licenciosa que había conducido, consiguió salvarse porque la culpa la tenía el mismo Joseph, pero estaba sufriendo terriblemente en el purgatorio. Suplicaba que hiciera rezar unas misas por su alma, para abreviar su estancia en el purgatorio.

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*La colección del museo, incluye el gorro de dormir de Jean Le Sénéchal, de Ducey, Manche, Francia. La señora Sénéchal murió en 1873, he hizo prometer a su marido que mandaría rezar tres misas en sufragio por ella. El marido no pidió las misas.
Dos años más tarde se le apareció al marido para preguntar por qué no había cumplido su último deseo. Jean intentó tranquilizarla alegando que no pidió las misas por falta de dinero. La hija tenía, ¿pero cómo pedirle? Su hija no creería lo de la aparición. Para que la hija le creyera al padre y pagara el costo de las tres misas, tocó en el gorro de dormir del marido, dejando marcada toda la mano.

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*Una huella similar la habría dejado un avaro que había ordenado ser enterrado con una bolsa de dinero. A los pocos días se le apareció a un amigo para pedir que se dijeran misas en su nombre y así poder salir del purgatorio. Para pagar las misas, colocó la bolsa de dinero sobre la mesa y ahí quedó grabada una forma circular.

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*Otro que dejaba dinero desde el más allá fue el un sacerdote del monasterio italiano de San Leonardo de Montefalco, que tras su muerte dejaba todos los días un billete de 10 liras en la puerta del convento para que hicieran misas por él. Así hasta 300 liras del 18 agosto al 9 de noviembre de 1919, según explica el folleto del museo. Y allí está una copia de uno de los billetes.

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*Humberto I, de Italia, apodado “El Bueno”, fue asesinado por un anarquista. Treinta y dos años más tarde un soldado que hacía guardia en el cenotafio erigido en la memoria del rey asesinado dijo que deseaba hablar con el rey Víctor Manuel III. Al serle concedida la visita, informó al rey que se le había aparecido el “espíritu” de Humberto I y le habría quemado el grueso capote militar de invierno, que mostraba una figura parecida a una mano chamuscada.
El relato es más que milagroso pues en aquel cenotafio no se guardaba el cuerpo del difunto rey.

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Galería de fotos del museo

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