PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

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Introito

Alégrate, Jerusalén: y alégrense con ella todos los que la aman: gócense con alegría los que estuvieron en la tristeza: para que se regocijen y se sacien de las ubres de su consolación. Me alegré de lo que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor. Gloria al Padre…

Colecta

Te suplicamos, oh Dios omnipotente, que hagas que, los que nos aflijamos por causa de nuestra acción, respiremos con el consuelo de tu gracia. Por el Señor…

Epístola.

(De la Carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas, IV, 22-31): Hermanos: Escrito está que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre. Mas el de la esclava nació según la carne, mientras que el de la libre, por la promesa. Esto es una alegoría, porque aquellas mujeres son dos testamentos: el uno del monte Sinaí, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. El Sinaí es un monte de Arabia y corresponde a la Jerusalén de ahora, porque ella con sus hijos está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba es libre, y ésta es nuestra madre. Porque escrito está: “Regocíjate, oh estéril, que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no conoces los dolores de parto; porque más son los hijos de la abandonada que los de aquella que tiene marido”. Vosotros, hermanos, sois hijos de la promesa a semejanza de Isaac. Mas así como entonces el que nació según la carne perseguía al que nació según el Espíritu, así es también ahora. Pero ¿qué dice la Escritura? “Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre”. Por consiguiente, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre: con la libertad con que Cristo nos libertó.

Gradual.

Me alegraré de lo que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor. Haya paz en tu antemuro: y abundancia en tus palacios.

Tracto

Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no será nunca quebrantado el que habita en Jerusalén. Montes hay en torno de ésta: y el Señor está en torno de tu pueblo, desde ahora y para siempre.

Evangelio

(San Juan, VI, 1-15):

En aquel tiempo: pasó Jesús a la otra parte del mar de Galilea, que es de Tiberíades. Y le seguía una grande multitud de gente, porque veían los milagros que hacía sobre los enfermos. Subió, pues, Jesús, a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, día de gran fiesta para los judíos. Y habiendo alzado Jesús los ojos, y viendo que venía a Él una gran multitud, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coma esta gente? Esto decía por probarle; porque Él sabía lo que había de hacer. Felipe respondió: Doscientos denarios de pan no alcanzan para que cada uno tome un bocado. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: mas ¿qué es esto para tanta gente? Pero Jesús dijo: Haced sentar a esas gentes. En aquel lugar había mucha hierba. Y se sentaron a comer, como en número de cinco mil hombres. Tomó Jesús los panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban sentados; y asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que han sobrado, para que no se pierdan. Y así recogieron y llenaron doce canastos de trozos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres, cuando vieron el milagro que había hecho Jesús, decían: Este es verdaderamente el profeta que ha de venir al mundo. Y Jesús, notando que habían de venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó otra vez al monte Él sólo.

Ofertorio

Alabad al Señor, porque es benigno: salmodiad a su nombre, porque es suave: todo cuanto quiso, lo ha hecho en el cielo y en la tierra.

Secreta.

Te suplicamos, Señor, mires aplacado estos sacrificios: para que aprovechen a nuestra devoción y a nuestra salud. Por el Señor…

Comunión.

Jerusalén, que es edificada como una ciudad, como una ciudad bien unida entre sí: allá subirán las tribus, las tribus del Señor, para alabar tu nombre, Señor.

Poscomunión.

Te suplicamos, oh Dios misericordioso, hagas que tratemos con sinceros obsequios, y recibamos con alma siempre fiel, estas cosas santas, de que incesantemente nos saciamos. Por el Señor…