PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

tercer domingo de cuaresma

Introito

Mis ojos miran siempre al Señor, porque Él arrancará mis pies del lazo: mírame y ten piedad de mí, porque estoy solo y soy pobre. A Ti, Señor, elevo mi alma; en Ti confío, Dios mío, no sea yo avergonzado. Gloria al Padre…

Colecta

Te suplicamos, oh Dios omnipotente, contemples los votos de los humildes, y extiendas la diestra de tu majestad para defensa nuestra. Por el Señor…

Epístola.

(Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, V, 1-9): Hermanos: Imitad entonces a Dios, puesto que sois sus hijos amados; y vivid en amor así como Cristo os amó, y se entregó por nosotros como oblación y victima a Dios cual incienso de olor suavísimo. Fornicación y cualquier impureza o avaricia, ni siquiera se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni torpeza, ni vana palabrería, bufonerías, cosas que no convienen, antes bien acciones de gracia. Porque tened bien entendido que ningún fornicario, impuro o avaro, que es lo mismo que idólatra, tiene parte en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanas palabras, pues por estas cosas descarga la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia. No os hagáis, pues, copartícipes de ellos. Porque antes erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Andad, pues, como hijos de la luz; el fruto de la luz consiste en toda bondad y justicia y verdad.

Gradual.

Levántate, Señor, no prevalezca el hombre: sean juzgadas las gentes en tu presencia. Cuando el Señor ponga en fuga a mi enemigo, desfallecerán y perecerán ante tu vista.

Tracto

A Ti alzo mis ojos; a Ti que habitas en los cielos. Como los ojos de los siervos miran las manos de sus amos, y como los ojos de la esclava miran las manos de su señora: así nuestros ojos miran al Señor, nuestro Dios, hasta que se compadezca de nosotros. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

Evangelio

(San Lucas, XI, 14-28):

En aquel tiempo: estaba Jesús echando un demonio, el cual era mudo. Cuando hubo salido el demonio, el mudo habló. Y las muchedumbres estaban maravilladas. Pero algunos de entre ellos dijeron: “Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios.” Otros, para ponerlo a prueba, requerían de Él una señal desde el cielo. Mas Él, habiendo conocido sus pensamientos, les dijo: “Todo reino dividido contra sí mismo es arruinado, y las casas caen una sobre otra. Si, pues, Satanás se divide contra él mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Puesto que decís vosotros que por Beelzebul echo Yo los demonios. Ahora bien, si Yo echo los demonios por virtud de Beelzebul, ¿vuestros hijos por virtud de quién los arrojan? Ellos mismos serán, pues, vuestros jueces. Mas si por el dedo de Dios echo Yo los demonios, es que ya llegó a vosotros el reino de Dios. Cuando el hombre fuerte y bien armado guarda su casa, sus bienes están seguros. Pero si sobreviniendo uno más fuerte que él lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba y reparte sus despojos. Quien no está conmigo, está contra Mí; y quien no acumula conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, recorre los lugares áridos, buscando donde posarse, y, no hallándolo, dice: “Me volveré a la casa mía, de donde salí.” A su llegada, la encuentra barrida y adornada. Entonces se va a tomar consigo otros siete espíritus aun más malos que él mismo; entrados, se arraigan allí, y el fin de aquel hombre viene a ser peor que el principio.” Cuando Él hablaba así, una mujer levantando la voz de entre la multitud, dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que Tú mamaste!” y Él contesto: “¡Felices más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan!

Ofertorio

Las justicias del Señor son rectas y alegran los corazones, y sus juicios son más dulces que la miel y el panal: por eso tu siervo los practica.

Secreta.

Te suplicamos, Señor, hagas que esta hostia purifique nuestros pecados y, para poder celebrar este Sacrificio, santifique los cuerpos y las almas de tus súbditos. Por el Señor…

Prefacio

PREFACIO DE CUARESMA

Dícese desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Pasión, en todas las Misas del Tiempo, de las Fiestas y de las Vigilias, salvo que haya un Prefacio propio.

Latín

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus: Qui corporali jejunio vitia comprimis, mentem elevas, virtutem largiris, et præmia: per Christum Dominum nostrum. Per quem majestatem tuam laudant Angeli, adorant Dominationes, tremunt Potestates. Cæli, Cælorumque Virtutes, ac beata Seraphim, socia exsultatione concelebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admitti jubeas, deprecamur, supplici confessione dicentes:

Castellano

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno. Que por el ayuno corporal domas nuestras pasiones, elevas el espíritu, nos das la virtud y el premio, por Jesucristo Nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, las Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades; los Cielos y la Virtudes de los cielos, y los bienaventurados Serafines la celebran con recíproca alegría. Te rogamos que, con sus alabanzas, recibas también las nuestras, cuando te decimos con humilde confesión:

Comunión.

El pájaro encontró casa y la tórtola nido donde colocar sus polluelos: eso son tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío: dichosos los que habitan en tu casa, pues te alabarán por los siglos de los siglos.

Poscomunión.

Te suplicamos, Señor, libres benigno de todos los pecados y peligros a los que nos has hecho partícipes de tan gran Misterio. Por el Señor…