NOVENA EN SUFRAGIO DE LAS AFLIGIDAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

ROGANDO POR EL ALMA DE NUESTRO QUERIDO FABIAN VAZQUEZ

Día Noveno

110214_0336_novenaensuf1 (1)

Condiciones

En uno de los días de la novena, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible y será bueno ayunar algún día a la honra de las Benditas Ánimas del Purgatorio, durante estos días. Y procure durante estos días estar con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a estas Almas, los obligará más a que intercedan con Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza.

Por la señal de la santa cruz, etc.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Creador, Padre y Redentor mío, en quien creo y espero, a quien amo y quisiera haber siempre amado sobre todas las cosas; me pesa, sí, una y mil veces me pesa de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, bondad infinita; pésame también porque merecí las terribles penas del Purgatorio y ¡ay! tal vez las eternas llamas del infierno. Propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, ayudado de vuestra divina gracia. ¡Oh! tenga yo, Jesús mío, la dicha de confesarme bien, enmendar la vida y perseverar hasta la muerte. Os lo pido por esas benditas Ánimas, por vuestra Sangre preciosísima y por los dolores de vuestra afligidísima Madre. Amén.

ORACIÓN AL PADRE ETERNO

PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Padre celestial, Padre amorosísimo, que para salvar a las Almas quisisteis que Vuestro Hijo unigénito, tomando carne humana en las entrañas de una Virgen purísima, se sujetase a la vida más pobre y mortificada, y derramase su Sangre en la Cruz por nuestro amor; ¿cómo? ¿dejaríais sufrir largo tiempo a esas Almas en el Purgatorio, habiendo costado tanto a Jesucristo y siendo vuestras amadísimas hijas? ¿Permitiríais fuese malograda Sangre de tan grande valor?

Compadeceos, pues, de esas pobrecitas Almas, y libradlas de aquellas horrorosas llamas. Compadeceos también de la mía, y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia divina pide satisfacción por las culpas cometidas, yo os ofrezco todas las obras buenas que haga en este Novenario. ¡Ay! de poquísimo, de ningún valor son, en verdad; pero yo las uno con los méritos infinitos de vuestro Hijo divino, con los dolores de su Madre santísima, y con las virtudes heroicas de cuantos justos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión, y haced que celebremos un día vuestras misericordias en el eterno descanso de la gloria. Amén.

Meditación

AGRADECIMIENTO DE LAS BENDITAS ÁNIMAS
PARA CON SUS DEVOTOS

PUNTO PRIMERO

Ved aquí el día feliz; hoy, con las numerosas comuniones y sufragios que los fieles han ofrecido al Señor, no sólo en ésta, sino en tantas otras iglesias, muchas de aquellas Almas, ayer tan afligidas y desgraciadas, han pasado a ser dichosos habitantes y príncipes felicísimos de la Corte celestial. Ya ven cara a cara la Hermosura y Majestad infinita; ya poseen a Dios, que contiene en sí cuanto hay de amable, de grande, delicioso y perfecto. Su entendimiento ya no puede experimentar ni más alegría, ni más suavidad, ni más dicha. ¡Ay¡ ¡si pudieses, amado cristiano, penetrar hoy en aquella dichosa patria y contemplar el transporte de aquellos Bienaventurados! ¡Qué enhorabuenas, qué abrazos se dan tan amorosos! ¡Qué cánticos entonan en acción de gracias al Dios de las misericordias y a los generosos cristianos que las han sacado del Purgatorio! ¡Oh! ¡cómo dan por bien empleadas las penas que en este mundo padecieron! ¡Oh! ¡con cuánta alegría está diciendo cada una de ellas: Dichosas confesiones y comuniones; dichosas las Misas que oía, las limosnas, oraciones, penitencias y obras buenas que yo practicaba; dichosas las burlas y escarnios que yo sufría por ser devota! ¡Y con qué magnificencia pagáis, Señor, hasta los sacrificios más pequeños e insignificantes que hice por vuestro amor! ¿No quisieras, cristiano, tener tú la misma suerte? Pues pelea contra las pasiones; que sin pelear no se alcanza victoria; sin pena, no hay felicidad.

Medita un poco sobre lo dicho.


PUNTO SEGUNDO

¡Y qué dicha, cristiano, la tuya, si has logrado librar del Purgatorio a alguna de aquellas Almas! El cielo debe a tus sufragios el nuevo regocijo y la nueva gloria accidental que ahora experimenta. Y aquellas Almas dichosas te deben la libertad, y con ella la posesión de una felicidad infinita. ¿Qué súplicas, pues, tan fervorosas no harán a Dios por ti? ¿En qué necesidad podrás encontrarte que no cuiden de socorrerte? ¿Qué empeño pondrán en conseguirte las gracias necesarias para vencer las tentaciones, adquirir las virtudes y triunfar de los vicios? Y si alguna vez te vieres en peligro de pecar y de caer en el infierno, ¡con cuánto más celo que el pueblo de Israel lo hizo en favor de Jonatás, dirán al Señor!: ¿Y permitiréis, oh gran Dios, que se pierda eternamente un cristiano que me ha librado a mí de tan horribles penas? ¿No prometisteis que alcanzarían misericordia con el prójimo? ¿Y consentiríais ahora que cayese en el infierno aquel que con sufragios me abrió las puertas del cielo? ¡Ah dichoso cristiano! ¡cuánto envidio tu dicha! Persevera, y tienes segura la palma de la gloria.

Medita lo dicho un poco; encomienda a Dios las Ánimas de tu mayor obligación y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conseguir en esta Novena.


EJEMPLO

Santa Gertrudis, aquella esposa tan regalada del Señor, había hecho donación de todos sus méritos y obras buenas a las pobres Ánimas del Purgatorio; y para que los sufragios tuviesen más eficacia y fuesen más adeptos a Dios, suplicaba a su divino Esposo le manifestase por qué Alma quería que satisfaciese. Se lo otorgaba su Divina Majestad, y la Santa multiplicaba oraciones, ayunos, cilicios, disciplinas y otras penitencias, hasta que aquella alma hubiese salido del Purgatorio. Sacada una, pedía al Señor le señalara otra; y así logró librar a muchas de aquel horrible fuego. Siendo ya la Santa de edad avanzada, le sobrevino una fuerte tentación del enemigo que le decía: “¡Infeliz de ti! ¡Todo lo has aplicado a las Animas del Purgatorio y no has satisfecho todavía por tus pecados! Cuando mueras, ¡qué penas y tormentos te aguardan!” No dejaba de acongojarla este pensamiento, cuando se le apareció Cristo Señor Nuestro, y la consoló diciendo: “Gertrudis, hija mía muy amada; no temas: los sufragios que tú ofreciste a las Ánimas del Purgatorio, me fueron muy agradables; tú no perdiste nada; pues en recompensa no sólo te perdono las penas que allí habías de padecer, sino que aun aumentaré tu gloria de muchísimos grados. ¿No había prometido yo dar el ciento por uno, pagando a mis fieles servidores con medida buena, abundante y apretada? Pues mira, yo haré que todas las Almas libertadas con tus oraciones y penitencias te salgan a recibir con muchos Ángeles a la hora de la muerte, y que, acompañada de este numeroso y brillante cortejo de bienaventurados, entres en el triunfo de la gloria”.

ORACIÓN A LAS BENDITAS ALMAS LIBERTADAS

DEL PURGATORIO POR LOS SUFRAGIOS

OFRECIDOS DURANTE EL NOVENARIO

 

¡Oh almas dichosas y felices, a quienes nuestro dulcísimo Jesús acaba de admitir hoy en su patria celestial! Os felicitamos, y damos en nombre de toda la Iglesia mil enhorabuenas por esta dicha tan grande. Unimos nuestra alegría con la vuestra y con la de los Ángeles y Serafines; juntamos nuestras acciones de gracia con los cánticos y alabanzas que vosotras entonáis al Creador por tan inestimable beneficio. Sí, Almas santas y dichosas; alegraos: ya se han acabado para vosotras las penas y tristezas, las aflicciones y trabajos, los peligros y tentaciones de esta miserable vida. Sólo os queda una eternidad de descanso, de alegría, de delicias y de bienaventuranza infinita. ¡Qué dicha también la nuestra, si con estos sufragios os hemos acelerado la posesión de tanta gloria! Sí, triunfad en el cielo; pero no hagáis como hizo aquel ingrato copero de Faraón con José; no olvidéis a vuestros pobres hermanos, que militamos aún en este valle de lágrimas; echad una mirada compasiva sobre nosotros; ¡mirad de cuántos y cuán fieros enemigos nos vemos rodeados! Ahora que sois tan poderosas delante de Dios, interceded por nosotros, para que siendo fieles y constantes en su servicio podamos en vuestra compañía alabarle y glorificarle un día eternamente. Amén. Cinco Padre nuestros, cinco Ave Marías y un Gloria Patri a las cinco llagas de Cristo Señor nuestro en sufragio de las benditas Ánimas del Purgatorio.

OBSEQUIO

Formar una firme resolución de ofrecer todas nuestras obras satisfactorias en sufragio de las pobrecitas Ánimas.

ORACIÓN A LAS ÁNIMAS EN EL PURGATORIO

Esposas muy queridas del Señor, que encerradas en la cárcel del Purgatorio sufrís indecibles penas, careciendo de la presencia de Dios, hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; ¡con cuánta razón desde aquellas voraces llamas clamáis a vuestros amigos pidiendo misericordia! Yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer deuda tan crecida; y aunque más pobre que vosotras mismas, os ofrezco y aplico cuantas indulgencias pudiere ganar en este día, y cuantas obras de supererogación hiciere durante [diga el tiempo que quiera], a excepción de aquellas que por alguna necesidad particular aplicare. Pero siendo tan pobres mis méritos para satisfacer por vosotras a la Justicia divina, apelo a la piedad de los Justos, a los ruegos de los Bienaventurados, al tesoro inagotable de la Iglesia, a la intercesión de María Santísima y al precio infinito de la Sangre de Jesucristo. Conceded, Señor, a esas pobres Ánimas, sobre todo al alma de [diga el nombre], el deseado consuelo y descanso. Pero confío también, Almas agradecidas, que tendré en vosotras poderosas medianeras que me alcancen del Señor gracia con que deteste mis culpas, adelante en la virtud, sojuzgue mis pasiones y llegue a la eterna bienaventuranza. Amén.

Fuente: Tradición Católica

Publicado por Blogger para Cristo ¿Vuelve o no Vuelve?

EL SANTO ROSARIO- MISTERIOS GLORIOSOS

ESCUCHAR AHORA

Letanías por las Almas del Purgatorio para rezar con el Santo Rosario

Señor, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )                                  
Cristo, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Señor, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Cristo, óyenos  ( Cristo, óyenos)
Cristo, escúchanos ( Cristo, escúchanos )
Dios Padre celestial,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Dios Hijo, Redentor del mundo,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Dios Espíritu Santo,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Trinidad Santa, un solo Dios,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Santa María, Auxiliadora de las Almas del Purgatorio,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por mis hermanos y parientes,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por todos mis bienhechores espirituales y temporales,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que han sido mis amigos y súbditos, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por cuantos debo amor y oración, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por cuantos he perjudicado y dañado, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que han faltado contra mí,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por aquellos a quienes profesáis predilección, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que están más próximos a la unión con Vos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que os desean más ardientemente, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que sufren más, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que están más lejos de su liberación,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que menos auxilio reciben,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que más mérito tienen por la Iglesia,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que fueron más ricos aquí y allí son más pobres, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los poderosos que ahora son como viles siervos,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los ciegos que ahora reconocen su ceguera, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los vanidosos que malgastaron su tiempo, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los pobres que no buscaron las riquezas divinas, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los tibios que muy poca oración han hecho,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los perezosos que han descuidado tantas obras buenas,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los de poca fe que descuidaron los Santos Sacramentos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los reincidentes que sólo por milagro de gracia se han salvado,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los padres que no vigilaron bien a sus hijos, (Señor, ten misericordia de nosotros)
Por los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los hombres que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas y talentos para el Cielo,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los necios que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que no dispusieron atentamente de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que juzgareis tanto más severamente cuanto les fue confiado,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los Pontífices, Reyes y Príncipes, por los Obispos y sus consejeros.
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por mis maestros y pastores de almas,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los defensores de la Santa Fe,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los caídos en los campos de batalla,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los sepultados en los mares,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los muertos repentinamente,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los fallecidos sin recibir los Santos Sacramentos,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)

.Oremos:

Oh Dios, Creador y Redentor del mundo, perdona los pecados de tus servidores, que la inconciencia de los hombres olvida en el Purgatorio.

Permitid que nuestras oraciones les permitan obtener la liberación por la que tanto suspiran.

Señor, vos que castigáis con pesar, y nos mandáis rezar por quienes amáis, dignaos abrir las puertas del Cielo a las almas que han salido de este mundo, y dadles el reposo y la felicidad eterna.

Os lo pedimos, por la intercesión de Nuestra Señora Auxiliadora de las Almas del Purgatorio y de todos los santos.

SÚPLICAS A NUESTRO SEÑOR PARA OBTENER SU MISERICORDIA EN FAVOR DE LAS BENDITAS ALMAS:

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por el sudor de sangre, que derramaste en el huerto de Getsemaní, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores de vuestra cruelísima flagelación, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores que sufristeis llevando hasta el calvario la cruz a cuestas, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores de vuestra acerbísima agonía en la cruz, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por el inmenso dolor que padecisteis al separarse vuestra alma de vuestro cuerpo, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria