LORENA VAZQUEZ- Ha pasado ya un año…

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Es buen momento para agradecer a todos los que tan cariñosamente nos han acompañado.

No ha sido fácil tomar entre las manos esta antorcha y continuar corriendo, ya que quien nos la dejó, tenía eso único que solo Dios otorga, un don.

Sabemos que nada es igual, porque cada persona es única y aunque muchos crean que nadie es imprescindible, yo me rehúso a pensar de esa manera.
Se puede continuar con la tarea, pero de otra forma, nunca igual, porque la esencia está en cada uno, haciéndonos quienes somos y de esa forma es que somos irrepetibles.

En nombre de Radio Cristiandad agradecemos a nuestros lectores y amigos, a nuestros más fieles y tan laboriosos colaboradores que siguen apostando por plasmar sus ideas, análisis, y tantas cosas, con las que aprendemos, crecemos, y disfrutamos de la belleza que existe en nuestra fe.

En lo particular y más profundo de mí ser, puedo decir que esa ausencia que hoy está acompañando mi vida, es única y nada podrá hacer que se extinga, en mi alma y mi corazón sigue vivo mi Fabi, mi hermano.

Agradezco a Dios que las cosas sucedan bajo su santa voluntad porque siempre son como deben ser, aunque en nuestra pobre humanidad no las entendamos así, pero sí, las aceptamos como que proceden de quien tanto nos ama.

Agradezco a Nuestra Santísima Madre por cobijarnos, por sostenernos con maternal protección, por inspirarnos y mostrarnos el camino, teniendo siempre la esperanza de saber, que esta obra que inició nuestro querido Fabián siga dando frutos para el cielo, y sea solo para mayor Gloria de Dios.

Hoy ya ha pasado un año, no voy a decir que no ha sido un año duro, al contrario, debo decir que ha sido verdaderamente duro, pero a la vez, nos ha ayudado a crecer y a fortalecernos, porque es allí en las pruebas en donde nos fogueamos, aprendemos a levantarnos y seguir luchando, cada herida, cada cicatriz, son las marcas de que estamos peleando el buen combate, siempre y cuando sepamos sacar frutos de ellas para ganarnos el Cielo. Dios se vale de muchos medios para mantenernos mirando hacia lo alto, hacia lo que no perece, a lo que no muda, y a lo que verdaderamente vale, lo demás es nada, solo tiempo y nada más…

Agradecer, como no hacerlo, a los queridos Padres Juan Carlos Ceriani y Basilio Méramo, por colaborar con tanto cariño, de manera tan humilde y dedicada, por sus oraciones, misas, consejos, escritos, que solo Dios sabe el bien que nos han proporcionado.

A Nuestro Señor, agradecidos eternamente, porque en su generosidad, me ha regalado muchos hermanos, me dejó una hermana en Viviana con la cual nos hemos acompañado y apoyado, tratando día a día de aprender a vivir sin Fabi, y a otros tantos hermanos en la fe, hermanos que desde el principio y casi sin conocerme confiaron en mí, confiaron en nosotros como grupo de trabajo, me regalaron su amistad sincera, me contuvieron en los momentos más difíciles y me han hecho aprender y reír a pesar de todo.

A mi esposo Gustavo que ha trabajado incansablemente codo a codo y es mi sostén, mi consuelo y mi motor y a mis hijos que con solo sonreír pueden hacer brillar la luz más bella hasta en los días de mayor oscuridad incluido mi hijo del corazón Ignacio que es para mí parte de mi ser, hijo de mi hermano, pero hijo por elección de Gustavo y mío al que pedimos especialmente al Señor para que lo fortalezca en esta prueba tan grande para alguien todavía tan pequeño en edad.

Solo me queda decir que Fabián fue un gran guerrero, que empuñando la espada, salió a batallar con las palabras, esas que nadie deseaba oír, o simplemente estaban ocultas para otros, pero siempre con la altivez de un caballero que pelea a capa y espada contra viento y marea para defender y mantener en lo alto el nombre de su Rey, el Único y Verdadero Rey, y como él tantas veces grabo con su voz tan segura y fuerte, mantengamos estas palabras para que se graben en nuestras almas…: la verdad aunque duela, caiga quien caiga…Viva Cristo Rey.

Fortes in fide

Requiescat in pace querido hermano