CARTA DE LECTORES

94860-bigthumbnailAunque ya ha ya pasado un año, igual, en el calendario sin importar el día, sino, mucho menos el día, han sido 365 días en medio de las reflexiones, en medio que tu ausencia no se ha sentido, pues aunque el cuerpo no esta, dejaste tu corazón en cada audio, sino, en esa potencia con la que pasaste sin importar, para adentrarte en mi casa, en mi computadora y en mi mismo móvil, pues tu voz no solo hace ya parte de mi existencia, sino, de cada persona a la que llegas sin importar reitero, porque allí estaba Dios y tu en él, con la potencia para compartir no solo un libro, un testimonio, como a su vez, compartir esa gracia que viene de lo alto.

Hoy al conmemorar eso, conmemoro yo, esa vida que no se termina, pues en ti, aunque como muchos no te conocimos en vida, conocimos alguien más importante, a Dios, ese mismo que te doto de una voz precisa, con una certeza magnifica y por llamarlo de alguna manera, del humor santo que solo se siente cuando esa gracia esta tan marcada y tan perfecta.

Entendido esto, igual comprendo pudiste dejar una viuda, una hermana y miles de seres tan pero tan llenos de tus afectos y de tu amor, pero créelo, si lo lees Fabian, si lo lees desde la Eternidad porque estoy seguro que estás allí, creo eres igual mi hermano, como el hermano de muchos hombres como yo, como de tantas mujeres eres el mismo que hoy, aunque no con nostalgia te recuerde, te haz convertido sin más, en el hombre modelo, en el hombre esposo que quiero como a san José imitar, pues nunca oí no se porque no te conocí, pero sí, porque te oigo entiendo, fuiste grande y lo sigues siendo, pues tu pluma no fue de tinta, fue del eco mismo de la boca de Dios con la que cautivaste a tantos que hoy no lloramos como valientes soldados de Cristo, sino, que alzamos nuestras armas para homenajearte, por lo cual gran soldado, hoy es tu día y en mí, el más grande, pues dice, él, el Dios uno único y trino, en su segunda persona, que quien quiera nacer tiene que morir.

Amigo, hermano y quizá modelo de los hombres del siglo XXI, aunque en el anonimato para muchos y para otros signos de contradicción, te quiero decir, GRACIAS, pues llegaste y no te haz ido, pues como buen huésped, hoy sigo teniéndote en mi vida más que en un hotel, porque créetelo, falto tan solo ese día en que me saludaste en tu bendita emisora, que hoy sigue tan incansablemente diciéndome, Animo!, con lo cual ese mismo lo repercuto con alegría como el barón que soy a todos, como para tu esposa, tu hijo, a tu hermana, pues en el mundo tan solo estamos y al ser ciudadanos del cielo, muy pronto con la ayuda de la Madre del amor hermoso, nos encontraremos.

Viva Cristo Rey!

Oscar Rodriguez Nuñez