ESTEBAN SANCHEZ MALAGÓN-¿QUIÉN ES NUESTRO ENEMIGO?

DEMONIO

Nuestro MALIGNO ENEMIGO es SATÁN en persona, aunque los modernos nieguen su existencia y disimulen sus malignas maquinaciones.

Él es nuestro común adversario. Y se presenta casi siempre como ángel de luz, para engañarnos: sus ropajes o apariencias cambian, según el tiempo y las circunstancias. Una veces se torna científico, audaz, blasfemo y atrevido; otras iracundo, belicoso, vengativo y turbulento; otras demagogo, meloso, provocativo y sutil…

Él es el culpable del deterioro del planeta, de su contaminación a base de impurezas y livianidades; insinúa e inclina morbosamente a las voluntades al pecado; propicia y agita las discordias y la incomprensión, para sembrar el odio y la venganza; sugiere ideas disolventes y doctrinas tenebrosas, que coagulan para inquietar a las sociedades y a las naciones del orbe encaminándolas a la confusión y después al exterminio.

BERGOGLIO

He aquí algunos de sus frutos:

NATURALISMO.

PROTESTANTISMO.

LIBERALISMO.

MARSIXMO COMUNISTA.

MODERNISMO.

LUCIFERISMO PRÁCTICO EN LA TIERRA.

Disfrazado ahora, en estos días que vivimos en TRADIMODERNISMO, para destruir al pequeño rebaño que representa a la ÚNICA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA Y ROMANA, ÚLTIMO BASTIÓN IMPORTANTE QUE DETENTABA FIELMENTE LA OBRA COMENZADA POR MONSEÑOR LEFEBVRE (como congregación) Y QUE ESTORBABA PARA SU LUCHA DE TOTAL EXTERMINIO.

En el TRADIMODERNISMO encontraremos la misma fuerza y la misma inteligencia DIABÓLICA, pues a través de él, Satán, empuja a la grey a su confusión, es decir, fomenta hipócritamente la expansión disolvente de la idea católica, con ese modo siniestro que le es característico en todas sus obras con las que arrastró a la iglesia oficial junto con los estados para ensanchar su reino ANTICRISTIANO, reino que ha preparado desde antes y donde entronizará en su tiempo al fatídico ANTICRISTO, meta final y única de todas sus acechanzas.

Insistimos: esas potencias diabólicas son las que han promovido discordias entre los mismos tradicionalistas, entre los hombres y han quitado la religión a las naciones cuyos nombres todos conocemos, han cercenado patrias, corrompido las buenas costumbres, pisoteado los derechos de Dios y de su Santa Iglesia, utilizando para ello el poder, la mentira y el engaño.

Esas fuerzas y esa inteligencia perversa han logrado avasallar las filas del CATOLICISMO, a nivel de jerarquía, desde el “Papa” hasta el simple fiel, y vemos hasta el día de hoy que NADIE ha detenido su pavoroso avance.

Nos quedamos atónitos al ver a muchos de “los que están con nosotros” pero que no son de los nuestros, cual nuevos ISCARIOTES, cómo le han franqueado a Satanás las puertas de par en par, para que se introduzca en el pequeño rebaño, “hoy campamento de Gedeón” ya con trecientos soldados, sin el menor esfuerzo, como si fuera su propia casa.

 Hemos contemplado muchas traiciones, mucha cobardía, hace falta coraje en los hombres para defenderse y defender a otras víctimas del mismo enemigo.

Esta debe ser ahora nuestra ocupación: el aseguramiento de la salvación de nuestra alma y de nuestros hogares, porque peligra no sólo a causa de una eventual amenaza exterior sino por las fuerzas sutiles del interior, ya lo decía Nuestro señor que los enemigos son los de la propia casa.

Estas fuerzas se oponen a todas nuestras empresas espirituales, debilitando gravemente nuestra fe.

Hemos visto con tristeza cómo han claudicado amigos, parientes y vecinos, ante las tácticas tenebrosas de ese gran PODER que ha tendido sus tentáculos, para “lavar los cerebros”, o como se dice ahora” CONCIENTIZAR”, que es lo mismo.

Estos acontecimientos a diario se repiten y están a la vista aún del más miope.

Cuánta gente de la nuestra, que antes era recta y sincera, ahora se encuentra ya uncida al carro del error, del engaño; no se dejó aconsejar oportunamente, se creyeron suficientes, capaces y de inteligencia mundana despreciando la doctrina y los verdaderos sacramentos; esos no lucharon, están vencidos, y porque se fiaron del enemigo sucumbieron.

Debemos convencernos los que por gracia y misericordia divina estamos bajo la bandera de Cristo, que el enemigo se vale de la infiltración de los nuevos judas, para minar nuestra inteligencia, nuestra voluntad y nuestro proceder, hasta convertirnos en un “servum pecus” y hacernos tontos útiles a sus aviesos fines.

Ved cómo manejó nuestro Maligno Enemigo sus armas, para demoler el edificio inconmovible, espiritual y social de la otrora civilización cristiana.

 Si Dios quiere, en un siguiente artículo expondremos otros aspectos que toma Satanás, para atacar y destruir, usando el engaño y el disfraz, como hizo en el Edén, para iniciar la Caída de nuestros primeros padres.