PADRE CERIANI: INTERCAMBIO EPISTOLAR Y ALGO MÁS

CARTAS

DE DOM TOMÁS DE AQUINO

Y

DEL PADRE JUAN CARLOS CERIANI

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Entre octubre-noviembre de 2012 mantuve un intercambio epistolar con Dom Tomás de Aquino.

No pensaba necesario publicar las misivas que nos hemos enviado.

Hoy, cuando se anuncia la consagración episcopal de Dom Tomás de manos del Obispo que nunca se retracta antes bien se obstina en sus errores, considero imprescindible hacerlo.

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CORREO DEL PADRE TOMÁS DE AQUINO, O.S.B.

Me gustaría tener algún contacto con usted en este momento en que la situación de la Tradición se torna más dramática, y que vemos mejor cuánta razón tenía usted en muchas de sus observaciones.

El Padre Pfeiffer desea organizar una reunión de los Padres que resisten, y pienso que usted podría venir con nosotros.

Por lo menos podremos comunicarnos por e-mail, en la medida que mis obligaciones me lo permitan.

Creo que usted está contento con la bella carta abierta de Monseñor Williamson (*).

Quiera Dios que la obra de Monseñor Lefebvre no perezca.

Ir.Tomás de Aquino

(*) Nota: Dom Tomás de Aquino se refiere a la Carta Abierta dirigida a Monseñor Fellay.

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RESPUESTA DEL PADRE CERIANI

Al Reverendo Padre Dom Tomás de Aquino

Presente

Estimado Padre:

Luego de unos días de reflexión, respondo a su amable mensaje. Tataré de ser breve y claro. Lo hago por puntos

1º) Casi al final, usted me dice: Creo que usted está contento con la bella carta abierta de Monseñor Williamson.

Lamentablemente, una vez más, estoy decepcionado de Monseñor Williamson por esa Carta, a la cual se suma su último Comentario Eleison, ya fuera de la FSSPX.

En mis ANOTACIONES A LA CARTA ABIERTA DE MONSEÑOR WILLIAMSON, publicadas en Radio Cristiandad, encontrará la explicación de mi contrariedad. Allí termino diciendo que Monseñor Williamson está en una grave deuda, que todavía no ha saldado. Esto lo incapacita para ser presentado como paladín y jefe de la resistencia de la Tradición contra el modernismo.

2º) Luego, usted concluye con este deseo: Quiera Dios que la obra de Monseñor Lefebvre no perezca.

Estimado Padre, la obra de Monseñor Lefebvre está herida de muerte.

Hasta ahora, los que permanecían al interior de la FSSPX pensaban ser los salvadores de la Iglesia.

Ahora, los sacerdotes que resisten piensan ser los salvadores de la FSSPX.

Mañana, los que partan de la FSSPX de estricta observancia, creerán ser los salvadores de ésta, y así sucesivamente.

Más allá de la poca confianza que puede inspirarme Jérôme Bourbon, Director de Rivarol, que en 2004 apoyó la rebelión del Padre Lagueri y su tropa de acuerdistas (muchos de los cuales quedan en la Nueva FSSPX), comparto las últimas palabras de su artículo Volviendo al tema de la expulsión:

Las resistencias, verdaderas o aparentes, ceden, traicionan, se apagan o se diluyen. Esto es verdadero en política, en religión y en todos los dominios. No podemos tener confianza en ninguna estructura, en ningún jefe. La visibilidad de la Iglesia se reduce hoy en día a lo doméstico. Más que nunca vivimos el Sábado Santo de la Iglesia militante. Y por lo tanto, en las tinieblas espesas que nos rodean, en este mundo satánico y apocalíptico, de alguna manera hay que sobrevivir. Guardando la fe y la esperanza. Conservando los pies sobre la tierra y los ojos levantados al Cielo.

Esto lo enseña, no sólo la experiencia, sino también autores de nota, que van desde el Cardenal Pie hasta el Padre Leonardo Castellani.

3º) En cuanto al Padre Pfeiffer, la organización de una reunión de los Padres que resisten y la Sociedad que pueda surgir de ella, prefiero por el momento permanecer como estoy desde que salí de la FSSPX.

Mientras tanto, y con más razón una vez que se hayan organizado, no tengo ningún inconveniente en mantener un contacto epistolar con usted o con otros de los sacerdotes de la futura Sociedad.

Sin embargo, es mi deber decirle que considero que no sólo vuestra reacción (la de sacerdotes de la FSSPX, de dominicos, franciscanos y benedictinos) es tardía, sino que la razón de la misma no es la correcta y, por lo mismo, este movimiento está condenado a un nuevo fracaso.

Ustedes, junto con Monseñor Williamson, han reaccionado ante la perspectiva de un acuerdo meramente práctico con la Roma anticristo. Pero habían aceptado públicamente (en privado Dios lo sabe) todo lo que lo que Monseñor Fellay llevó a cabo desde la Carta a los Amigos y Benefactores de junio de 2004, y muy especialmente lo referente al Motu proprio, al levantamiento de las excomuniones y a las discusiones doctrinales.

Ustedes, junto con Monseñor Williamson, esperan un Gran Pontífice, un Gran Monarca y la restauración de la Iglesia mediante la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María.

Yo no sólo espero al Gran Monarca y Pontífice, sino también al Gran Profeta, porque Nuestro Señor Jesucristo es Profeta, Sacerdote y Rey.

Él, en su Segunda Venida, preparada por el triunfo de su Madre Santísima sobre el Anticristo y quien lo haya de suscitar, el antiguo Dragón (como lo enseña San Luis María Grignon de Montfort), Él y sólo Él restaurará todas las cosas, establecerá su Reino y lo entregará a su Padre Eterno.

Mientras tanto, no nos queda otra cosa que permanecer en la inhóspita trinchera, librando el combate de resistencia, la confrontación de mantenimiento de que habla Jean Vaquié, y llevando a cabo la batalla preliminar, que obtendrá que Dios Padre desprenda la pequeña piedra que habrá de derrumbar al coloso.

Si en la inhóspita trinchera estamos solos, aislados, o juntos en una sociedad más o menos organizada, no es lo importante.

Lo importantísimo es no confundir este combate con el combate superior, la batalla ofensiva, la confrontación de reconquista, la lucha decisiva y principal.

Es necesario distinguir los dos combates, porque ellos tienen objetivos diferentes y, por lo mismo, también poseen estrategias distintas.

Muchas veces (y la experiencia de los últimos 12 años lo prueba), el comportamiento de los jefes y de los soldados tradicionalistas, incluso las discusiones y peleas internas, se deben a que existe una incomprensión respecto a estos dos combates y a sus objetivos.

Es decir, muchas veces se piensa que existe un solo combate y se confunden los objetivos de la batalla de conservación con los fines de la lucha principal, se mezcla la parte que les corresponde a los hombres con la acción que desarrolla o debe llevar a cabo Cristo Rey y su Madre Santísima.

He aquí toda mi discrepancia, no sólo con Monseñor Fellay, sino también con Monseñor Williamson y con Monseñor Tissier. El cuarto en cuestión ni siquiera se dignó a entablar un diálogo conmigo, pues, seguramente, estaba muy ocupado dialogando con los romanos anticristos.

4º) Por lo tanto, estimado Padre, usted puede escribirme cuando lo crea necesario o conveniente. Con gusto responderé sus mensajes.

De la misma manera, una vez que se organicen, le pido que me haga conocer la forma de contactar a estos sacerdotes, a fin de que se lo pueda comunicar a los fieles que aprovechan de mi sacerdocio y apostolado, para que se comuniquen con ellos, si lo creen necesario u oportuno.

Que quede bien claro que no soy el líder de ninguna secta (como dice el blog SPES), ni pretendo retener alrededor de mi persona a ningún feligrés (como dice el Padre Bouchacourt).

Agradeciendo una vez más su bondad y gentileza, lo saludo respetuosamente en Jesús-María-José, enviándole mi bendición y esperando la suya.

En unión de oraciones

Padre Juan Carlos Ceriani

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RESPUESTA DE DOM  TOMÁS DE AQUINO

Estimado Padre,

Leí con interés su mensaje.

Concuerdo en que el Motu Proprio fue ambiguo y que ha hecho mal por la confianza suscitada en Benedicto XVI.

Lo mismo se diga respecto del retiro de las excomuniones.

Vamos a ver cómo pasan las cosas.

Con mi bendición y agradeciendo la que me envió.

Ir. Tomás de Aquino

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Y, desde entonces, allí hemos quedado…

¿Para qué insistir?

Como puede apreciarse, la Respuesta de Dom Tomás parece una simple acusación de recibo.

Lo que dice sobre el Motu Proprio y sobre el retiro (no dice levantamiento) de las excomuniones (¡qué dura es la realidad!) es un regreso a lo que escribió en su primera carta: “Vemos mejor cuánta razón tenía usted en muchas de sus observaciones” Es sólo en estos puntos que reconoce tenía razón.

Nada sobre mis reservas sobre Monseñor Williamson.

Nada acerca de mis dudas acerca de la supervivencia de la Fraternidad.

Nada respecto de mi frase inculpadora: “Ustedes, junto con Monseñor Williamson, han reaccionado ante la perspectiva de un acuerdo meramente práctico con la Roma anticristo”. Pero habían aceptado públicamente (en privado Dios lo sabe) todo lo que lo que Monseñor Fellay llevó a cabo desde la Carta a los Amigos y Benefactores de junio de 2004, y muy especialmente lo referente al Motu proprio, al levantamiento de las excomuniones y a las discusiones doctrinales.”

Nada sobre la visión escatológica del combate.

Por el contrario: “Vamos a ver cómo se pasan las cosas“.

Esa frase me recordó, en aquél momento, el último Comentario del amigo “prestidigitador” de Dom Tomás:

“Debemos seguir a la Providencia y no tratar de adelantarnos a ella.” Si es cierto que “la Caridad todo lo espera” (I Cor.XIII, 7), entonces a la Fraternidad se le debe dar todavía algún tiempo para que pueda enderezarse antes de que la inscribamos como un grupo Tradicional más pasado al enemigo. Por eso dije la semana pasada que los sacerdotes de la FSPX pueden agazaparse por el momento para mirar el rumbo que tomen las cosas, mientras que los fieles pueden seguir asistiendo a las Misas de la Fraternidad, pero todos unos y otros, deben estar alertas (Mt.XXVI,41) sobre eventuales contradicciones en la doctrina y sobre aflojamientos en la moral. (Comentario Eleison 277, del 3 de noviembre de 2012).

En otras palabras, “abrochemos bien nuestros paracaídas, pero aún no accionemos el asiento de eyección, tal vez el avión no sea derribado”.

Me pregunté, ¿por qué esa espera? No era claro; pero flotaba en el ambiente la sensación de que algo se esperaba. ¿Qué cosa?:

la inminente dimisión de Monseñor Fellay, desacreditado a los ojos de Roma y de sus propios sacerdotes y fieles.

y su sustitución por Monseñor de Galarreta (en aquél entonces no calificado por el kentiano de político, como la hiciera recientemente), con el consecuente regreso de los disidentes a la inmortal y amada Fraternidad.

Conocemos el derrotero (y no sólo en el sentido de itinerario) de los acontecimientos.

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Y ALGO MÁS…

Aprovecho y, ya que estamos, le formulo algunas preguntas a Dom Tomás de Aquino, esperando tenga la gentiliza de responderme:

Al cabo de la Conferencia del 28 de junio de 2015, una señora preguntó al Obispo de Kent:

Monseñor, yo voy a Misa en Latín los domingos, y probablemente no necesito anunciar esto, pero durante la semana voy a la misa Novus Ordo…, que es celebrada de una manera muy reverente y yo creo que el sacerdote cree que está cambiando el pan y vino…

El señor Obispo le respondió:

(…) La regla de oro es esta, la regla absoluta de las reglas me parece ser esta: haga lo que necesite para nutrir su fe. Si para nutrir su fe usted necesita…

Todavía hay casos en que [la Nueva Misa] puede ser usada y todavía es usada para edificar la fe (…) hay casos en que incluso se puede asistir a la misa Novus Ordo con un efecto de edificar la propia fe en lugar de perderla (…) Tenga mucho cuidado, permanezca alejada del Novus Ordo, pero excepcionalmente, si usted está vigilando y orando, incluso allí usted encontrará la gracia de Dios. Si usted la usa para santificar su alma (…) Por lo tanto, no voy a decir que todas las personas deben permanecer alejadas de cada misa Novus Ordo. No, si ellos pueden confiar en su propio juicio de que asistir a esta misa puede hacerles más bien que mal espiritualmente.

1ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿qué responde usted a esa señora?

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Sabemos que el fin primario de la Liturgia en general y de la Santa Misa en particular es el latréutico, la adoración y alabanza de Dios, Uno y Trino.

2ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿se puede asistir a la misa bastarda montiniana, con el fin de rendir el culto debido a la Santísima Trinidad?

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3ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿pueden los católicos que desean guardar la Fe católica asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que forma parte de la iglesia conciliar?

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4ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿pueden los católicos que desean guardar la Fe católica asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que pertenece al Instituto de Cristo Rey o a la Fraternidad San Pedro?

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Me han dicho que Dom Tomás desaconseja, e incluso prohíbe a sus fieles asistir a la Misa del Padre Ernesto Cardozo. Solicito a quien tenga seguro este dato, haga llegar a Radio Cristiandad las precisiones del caso.

5ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿se puede asistir a la Misa rezada por el Padre Ernesto Cardozo?

Y ya que estamos,

6ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿se puede asistir a la Misa rezada por los Padres Altamira, Pfeiffer, Hewko, Ortiz, Ruíz?

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Conocemos lo expresado por tres Obispos:

Monseñor Fellay: Si el Papa me llama, voy. Rápidamente. Más aún, corro.

Monseñor de Kent: Si el Santo Padre me autoriza a fundar una sociedad, yo estaría en el próximo avión hacia Roma. ¡Yo estaría en el próximo avión hacia Roma!

Monseñor Faure: Si en el futuro fuera invitado a ir a Roma a conversar con el Papa, iría con Mons. Williamson.

7ª Pregunta mía: Si Decimejorge lo convoca a Roma, ¿usted iría, Dom Tomás?

8ª Pregunta mía: Si Decimejorge le hace saber que regulariza de manera unilateral la situación de su Monasterio y que tiene sobre su escritorio el documento pertinente, ¿iría, usted, a Roma a retirarlo?

9ª Pregunta mía: En caso afirmativo, ¿iría corriendo, o lo haría en el primer avión, o por otro medio; iría solo, o con el Obispo de Kent y Monseñor Faure?

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Dejo de lado otras muchas cuestiones sobre diversas posturas inquietantes del Obispo de Kent, y vengo a las últimas preguntas.

El señor Obispo, quizás confundiendo la forma de la consagración episcopal con la forma de la ordenación sacerdotal (o la inversa, vaya uno a saber…), ha escrito:

El nuevo Rito en su totalidad ha severamente disminuido la expresión de las verdades esenciales del sacerdocio Católico, especialmente que es un sacerdocio sacrificante, pero esa parte del nuevo Rito que es la Forma sacramental es, en todo caso en la nueva versión en Latín, si algo, más fuerte (por el uso de “et” en lugar de “ut”) que la antigua versión en Latín.

10ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿comparte, usted, esta opinión teológica del Obispo de Kent, según la cual la nueva versión en latín de la forma del Sacramento del Orden es más fuerte en su modo de significar que la antigua versión en latín?

11ª Pregunta mía: Dom Tomás, ¿qué rito será utilizado para su consagración episcopal, el antiguo o el nuevo?

Padre Juan Carlos Ceriani