OSKO: CIRCUNSTANCIAS…

RESPECTO DE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE
DOM TOMÁS DE AQUINO, OSB

Mons. williamson y Don Tomás

Siempre se trata de éso: el hombre y sus circunstancias; sólo que, no siempre estamos dispuestos a admitirlo.

Antes que nada, quiero aclarar una cosa de características personales.

La figura del monje siempre me ha resultado entrañable. Mucho más en este caso, en el que se trata de un hombre que, indudablemente, tiene a su favor muchas cosas que son destacables. Entre ellas el origen de su lucha y de su sacerdocio; su negativa a seguir a Mons. Fellay en su curso acuerdista.
Además, en las fotos que he visto de Dom Tomas de Aquino, se ve que tiene un aura de respetabilidad.

De las personales virtudes del monje en cuestión, imposible hablar ya que no tengo el honor de conocerle; de modo que asumo como ciertas todas las buenas cosas que dicen de él quienes lo conocen, y descarto los cuestionamientos que pudieran habérsele hecho o que se le hagan en el futuro.

Pretendo enfocarme tan sólo en lo que nos va llegando desde la nación vecina, de boca de sus cercanos, y principalmente lo que él dijo e hizo, así como lo que diga y haga de aquí en adelante.

Creo que he sido suficientemente claro.

De manera que ahora quiero hacer algunas apreciaciones en relación con su inminente Consagración Episcopal.

Para ello, me serviré de algunas pocas cosas.

Un hombre, metodológicamente preparado para razonar a la manera en que él seguramente está acostumbrado, dada su formación y práctica constante, por más de 30 años, debe analizar las cosas con una tremenda disciplina y orden intelectual.

Es por ello que, seguramente ya, Dom Tomás de Aquino debe haber reflexionado suficientemente sobre las cuestiones que ahora quiero plantear; y, como supongo que ya las debe de haber resuelto (de lo contrario no aceptaría dejarse consagrar por Mons. Williamson), solamente estoy procurando que las dé a conocimiento público.

Bah…, tanto como público, no. Bastaría con algún articulín.

Para el caso que Dom Tomás de Aquino tenga la bondad de otorgarme el beneficio de esas aclaraciones, sugiero que no sea por medio de NON POSSUMUS, ni de SYLLABUS, porque suele ocurrir que esos blogs se toman la libertad de suprimir algunos párrafos cuando estos molestan (léase: no coinciden con lo que ellos piensan que es la realidad).

1. Monseñor Williamson ha afirmado varias veces que CARECE de la jurisdicción que únicamente Roma (las autoridades CONCILIARES de Roma) pueden otorgarle.

Esto representa un argumento del Obispo inglés que se opone fuertemente a aquello manifestado oportunamente por Dom Tomás de Aquino cuando, por medio de una carta, le decía a Mons. Fellay “que no seguiría sus pasos rumbo a un acuerdo con la Roma conciliar”.

Tal vez existan personas que no vean la profundidad y la distancia que van desde una posición (la de Mons. Williamson) y otra (la de Dom Tomás); ponerse a explicarla me parece superfluo, pero, se irá viendo más adelante.

2. “Cuando Benedicto XVI publicó su Motu Proprio sobre el “rito extraordinario”, Dom Tomás de Aquino se negó a cantar en la Misa de domingo el Te Deum pedido por Mons. Fellay para celebrar el documento papal, y, especialmente, el “levantamiento de las excomuniones” por el mismo papa”.

Como sabemos, Mons. Williamson hizo TODO LO CONTRARIO. Él, sí que cantó el Te Deum; celebró el Documento papal; celebró el “levantamiento de las excomuniones”; soltó las campanas al viento; y además se esforzó con un plus de agradecimientos personales dirigidos a Ratzinger (alias Benedicto XVI) y al “Cardenal” Castrillón Hoyos por medio de sendas cartas personales.
Y para colmo, éstas, y muchas otras cosas incomprensibles del obispo inglés, nunca fueron convenientemente aclaradas por él mismo.

Recuerdo también el día en el que el obispo británico se encontraba de visita en el Monasterio de La Santa Cruz en Nova de Friburgo. Mientras Mons. Williamson se esforzaba en hacer que todo su auditorio se tragase el “verso” del “corazón tradicional” de Ratzinger (pobre corazoncito, atrapado en el cuerpo de un hombre “de mente modernista”), el bonachón de Dom Tomás de Aquino (con buen tino) ¡¡¡TUVO QUE CORREGIRLO EN PÚBLICO!!!

Monseñor Williamson se “escapó por la tangente” como sólo él sabe hacerlo… Eso no impide que al día de hoy Mons. Williamson siga difundiendo aquel disparate, obviamente.

Como tampoco subsana la carencia de jurisdicción que todavía hoy sigue sosteniendo que no tiene, pese a lo cual consagra obispos, realiza confirmaciones, “delega” el poder para conferirlas a sacerdotes (Dom Tomás lo sabe) y anda, dale que te dale, de aquí para allá predicando, confesando, etc. etc.

Como se sabe, para todas esas cosas ES NECESARIA la jurisdicción que ÉL DICE no tener.

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Entonces…, YO NO ENTIENDO NADA.

Las virtudes de uno de ellos, parecen los defectos del otro, y viceversa.

Mejor dicho, todo aquello por lo cual se ensalza a Dom Tomás, resulta ser contrario a lo que, con sus actos y declaraciones, propone Mons. Williamson.
Tengo una desagradable sensación en la boca del estómago. Si me pongo a aplaudir y agradecer por la decisión de Mons. Williamson de estar dispuesto a consagrar un obispo (cosa que dicen que siempre se debe agradecer), primero tengo que hacer abstracción de que el mismo consagrante debería reconocer que está cometiendo un DELITO, ya que piensa que no tiene lo que tiene que tener para hacer lo que dice que va a hacer con el postulante a ser consagrado.

Por otro lado. Si me pongo contento porque Dom Tomás va a ser consagrado por Mons. Williamson, tengo que hacer abstracción de que ambos parecen seguir cursos oblicuos, o cruzados, o yo qué se la clase de figura geométrica que llevan; pero de algo estoy seguro: no son paralelos y parecen divergentes.
¿O será que, en realidad, esto no es así; y sus caminos son contradictorios (en uno o en ambos casos) respecto de lo que ellos mismos están dispuestos a reconocer?

¿O será que la respuesta a todo este intringulis está aquí:

“Un tiempo después, aparecieron en el Monasterio (soy testigo presencial de esto) Mons. de Galarreta y el P. Bouchacourt para decir a Dom Tomás que tenía quince días para dejarlo; si no lo hacía, el Monasterio dejaría de recibir la ayuda y los sacramentos (incluido el del Orden) por parte de la FSSPX.
Vaciló entonces Dom Tomás: si dejaba el Monasterio sería la ruina de éste con respecto a la Fe, pero si se quedaba lo privarían de toda ayuda que necesitaba. Fue entonces que vino en su socorro Mons. Williamson: nuestro Obispo inglés escribió una carta a Dom Tomás en la que le aseguraba al Monasterio todos los sacramentos, y así podría permanecer Dom Tomás en éste.”

Señalo ante todo la desfiguración de la realidad (que raya en la mentira) por parte del inefable Carlos Nougué. “Un tiempo después”, y pasa de enero de 2009 a mayo-junio de 2012, como si nada hubiese pasado entre medio…
Sigamos…

Pero… ¡un momento! ¿Será que no hay tantas diferencias? A ver…

Monseñor Williamson, ¿no fue expulsado de la FSSPX?

A Dom Tomás le pidieron que se fuera, bajo amenazas de privarlo a él y al Monasterio de toda asistencia.

Mas parece que ninguno de los dos podía o se atrevía a cortar el cordón umbilical con la NEO-F$$PX. Claro que el que menos parece que ni se atrevía, ni podía, ni quería, era el obispo.

Yo no sé…

Bah. Sí que sé.

Pero todo esto es desconcertante, porque incluso, si me pongo contento, solamente porque quiero ponerme contento y nada más…, entro en conflicto, no sólo con este asunto, sino con una realidad que se empeña en impedir que pueda ponerme contento.

Porque todo esto es un lío, y a mí no me gustan los líos. Suelen ser muy bergoglianos.