NOVENA EN SUFRAGIO DE LAS AFLIGIDAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

ROGANDO POR EL ALMA DE NUESTRO QUERIDO FABIAN VAZQUEZ

Día Cuarto

El PurgatorioCondiciones

En uno de los días de la novena, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible y será bueno ayunar algún día a la honra de las Benditas Ánimas del Purgatorio, durante estos días. Y procure durante estos días estar con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a estas Almas, los obligará más a que intercedan con Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza.

Por la señal de la santa cruz, etc.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Creador, Padre y Redentor mío, en quien creo y espero, a quien amo y quisiera haber siempre amado sobre todas las cosas; me pesa, sí, una y mil veces me pesa de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, bondad infinita; pésame también porque merecí las terribles penas del Purgatorio y ¡ay! tal vez las eternas llamas del infierno. Propongo firmemente nunca más pecar, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, ayudado de vuestra divina gracia. ¡Oh! tenga yo, Jesús mío, la dicha de confesarme bien, enmendar la vida y perseverar hasta la muerte. Os lo pido por esas benditas Ánimas, por vuestra Sangre preciosísima y por los dolores de vuestra afligidísima Madre. Amén.

ORACIÓN AL PADRE ETERNO

PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA

Padre celestial, Padre amorosísimo, que para salvar a las Almas quisisteis que Vuestro Hijo unigénito, tomando carne humana en las entrañas de una Virgen purísima, se sujetase a la vida más pobre y mortificada, y derramase su Sangre en la Cruz por nuestro amor; ¿cómo? ¿dejaríais sufrir largo tiempo a esas Almas en el Purgatorio, habiendo costado tanto a Jesucristo y siendo vuestras amadísimas hijas? ¿Permitiríais fuese malograda Sangre de tan grande valor?

Compadeceos, pues, de esas pobrecitas Almas, y libradlas de aquellas horrorosas llamas. Compadeceos también de la mía, y libradla de la esclavitud del vicio. Y si vuestra Justicia divina pide satisfacción por las culpas cometidas, yo os ofrezco todas las obras buenas que haga en este Novenario. ¡Ay! de poquísimo, de ningún valor son, en verdad; pero yo las uno con los méritos infinitos de vuestro Hijo divino, con los dolores de su Madre santísima, y con las virtudes heroicas de cuantos justos han existido en la tierra. Miradnos a todos, vivos y difuntos, con ojos de compasión, y haced que celebremos un día vuestras misericordias en el eterno descanso de la gloria. Amén.

Meditación

SOBRE LA PENA DEL DAÑO

PUNTO PRIMERO

Por horrorosos que sean los tormentos que padecen las Ánimas en el Purgatorio, por espantosas que sean las llamas en que se abrasan, no igualarán jamás la pena vivísima que sienten al verse privadas de la vista clara de Dios. En efecto; aquéllas constituyen la pena de sentido, ésta la de daño; aquéllas son limitadas; ésta infinita; aquéllas privan a las almas de un bien accidental, cual es el deleite; por ésta carecen de un bien esencial a la bienaventuranza, en el cual consiste la felicidad del hombre, y es la posesión beatífica de Dios. Ahora no comprendemos esta pena; pero ella es atroz, incomprensible, infinita. ¡Ah! ¡pobres Ánimas! Vosotras conocéis a Dios, no con un conocimiento oscuro, como nosotros, sino con una luz clara y perfectísima; veis que es el centro de vuestra felicidad, que contiene todas las perfecciones posibles, y en grado infinito; sabéis que si cayera en el infierno una sola gota de aquel océano infinito de delicias que en sí encierra, bastaría para extinguir aquellas llamas y hacer del infierno el paraíso más delicioso. Comprendéis todo esto perfectísimamente, y así os lanzáis hacia aquel Bien infinito con más fuerza que una enorme peña desgajada de la montaña se precipita a lo profundo del valle; ¡y no obstante no le podéis abrazar ni poseer! ¡Qué pena! ¡Qué tormento! Absalón, privado solamente dos años de la amable vista de su padre David, vive desconsoladísimo; nada le alegra: ni riquezas, ni amigos, ni delicias; continuamente suspira por verle, hasta llegar a elegir la muerte antes que verse más tiempo privado de su presencia, siendo su padre un simple mortal; ¡qué será, pues, para vosotras el veros privadas de Dios, y con Él de todo bien, de todo consuelo y felicidad! Preciso fuera sentirlo, para formarse una idea cabal y completa de estado tan horriblemente angustioso.

Medita un poco sobre lo dicho.


PUNTO SEGUNDO

Si tan horrible pena sienten las Ánimas, viéndose privadas del hermosísimo rostro de Dios, ¿cuál debería ser tu desconsuelo, oh pecador, que vives privado de su gracia y amistad? Las Almas benditas del Purgatorio no poseen aún a Dios, es verdad; pero están seguras de poseerle un día, porque son amigas, hijas y esposas suyas muy queridas. Pero tú, infeliz, sabes que, viviendo como vives, no poseerás jamás a Dios. Sabes que desde el momento en que te rebelaste contra Él perdiste su gracia, y con ella la rica herencia de la gloria. ¡Ah! ¿cómo dices: Padre nuestro, que estás en los cielos? Te engañas: Dios ya no es tu padre, ni tu señor, ni tu rey. ¿Sabes quién es tu padre y señor? ¡Ay de ti! Es el demonio: Vos ex patre diabolo estis. A él te entregaste pecando, él es tu compañero inseparable; tú eres su esclavo. Si Dios rompiera el hilo delgado de tu vida, ¡ay! el demonio se apoderaría de ti y arrastraría su presa al fuego del infierno. ¡Ay! ¿Crees esto, pecador, y no obstante duermes tranquilo? Dios todopoderoso es tu enemigo, tiene firmada contra ti la sentencia de condenación eterna; ¡y tú, lejos de borrarla con una buena confesión, juegas, ríes, te diviertes, pasas días, meses, años y la vida entera en el pecado! ¡Oh deplorable ceguedad! ¡Oh insensibilidad más que de bruto irracional!

Medita lo dicho un poco; encomienda a Dios las Ánimas de tu mayor obligación y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conseguir en esta Novena.


EJEMPLO

Refieren varios autores que estando un religioso carmelita descalzo en oración, se le apareció un difunto con semblante muy triste y todo el cuerpo rodeado de llamas. “¿Quién eres tú? ¿Qué es lo que quieres?” –preguntó el religioso–. “Soy –respondió– el pintor que murió días pasados, y dejé cuanto había ganado para obras piadosas”. “¿Y cómo padeces tanto, habiendo llevado una vida tan ejemplar?” –volvió a decirle el religioso–. “¡Ay! –contestó el difunto–; en el tribunal del supremo Juez se levantaron contra mí muchas almas, unas que padecían terribles penas en el Purgatorio y otras que ardían en el infierno, a causa de una pintura obscena que hice a instancias de un caballero. Por fortuna mía se presentaron también muchos Santos, cuyas imágenes pinté, y dijeron para defenderme que había hecho aquella pintura inmodesta en la juventud, que después me había arrepentido y cooperado a la salvación de muchas almas, pintando imágenes de Santos; y por último, que había empleado lo que había ganado, a fuerza de muchos sudores, en limosnas y obras de piedad. Oyendo el Juez soberano estas disculpas, y viendo que los Santos interponían sus méritos, me perdonó las penas del infierno, pero me condenó a estar en el Purgatorio mientras dure aquella pintura. Avisa, pues, al caballero N. N., que la eche al fuego; y ¡ay! de él si no lo hace. Y en prueba de que es verdad lo que digo, sepa que dentro de poco tiempo morirán dos de sus hijos”. Creyó, en efecto, el caballero la visión y arrojó al fuego la imagen escandalosa. Antes de dos meses se le murieron dos hijos, y él reparó con rigurosa penitencia los daños ocasionados en las Almas.

ORACIÓN A JESÚS TRATADO COMO LOCO
Y PROPUESTO A BARRABÁS

¿Qué decíais, oh Ángeles del cielo, cuando visteis a la Majestad y Sabiduría infinita tan vilmente despreciada en casa de Herodes y en el pretorio de Pilatos? ¿Cómo? ¡Vos, oh Jesús mío, vestido de ropa blanca y tenido por loco! ¡Vos, Rey de cielos y tierra, conducido así por las calles de Jerusalén, cargado de oprobios e ignominias! ¡Vos, el Hijo de Dios, pospuesto al más vil facineroso! Pero ¡ay de mí! ¡yo también os he tratado de necio, prefiriendo las locas máximas del mundo a vuestra ley sapientísima! ¡Yo también ingrato os he abandonado y pospuesto a un vil interés, a un sucio deleite, a un puntillo de honra por un miserable ¡qué dirán! ¡Ay!, merecía estar por siempre privado de vuestra presencia amabilísima; pero, ya que por mí sufristeis escarnios tan crueles, tened compasión de mí y de las pobres Ánimas del Purgatorio. Sí, Jesús mío; por esas vuestras ignominias curad mi loca vanidad y soberbia; por aquel grito tremendo que oísteis en casa del juez, gritando todos a una voz: Crucificadle, crucificadle, haced que yo crucifique mis pasiones, para que, junto con las Ánimas del Purgatorio, logre un día alabaros eternamente en la gloria. Amén. Para más obligaros, os saludamos con cinco Padre nuestros, cinco Ave Marías y un Gloria Patri.

OBSEQUIO

Mañana, en sufragio de las benditas Ánimas, y en satisfacción de las palabras altivas que hubiéremos dicho, besar tres veces la tierra; y el que quiera aún humillarse más, podrá hacer con la lengua una pequeña cruz en el suelo.

ORACIÓN A LAS ÁNIMAS EN EL PURGATORIO

Esposas muy queridas del Señor, que encerradas en la cárcel del Purgatorio sufrís indecibles penas, careciendo de la presencia de Dios, hasta que os purifiquéis, como el oro en el crisol, de las reliquias que os dejaron las culpas; ¡con cuánta razón desde aquellas voraces llamas clamáis a vuestros amigos pidiendo misericordia! Yo me compadezco de vuestro dolor, y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer deuda tan crecida; y aunque más pobre que vosotras mismas, os ofrezco y aplico cuantas indulgencias pudiere ganar en este día, y cuantas obras de supererogación hiciere durante [diga el tiempo que quiera], a excepción de aquellas que por alguna necesidad particular aplicare. Pero siendo tan pobres mis méritos para satisfacer por vosotras a la Justicia divina, apelo a la piedad de los Justos, a los ruegos de los Bienaventurados, al tesoro inagotable de la Iglesia, a la intercesión de María Santísima y al precio infinito de la Sangre de Jesucristo. Conceded, Señor, a esas pobres Ánimas, sobre todo al alma de [diga el nombre], el deseado consuelo y descanso. Pero confío también, Almas agradecidas, que tendré en vosotras poderosas medianeras que me alcancen del Señor gracia con que deteste mis culpas, adelante en la virtud, sojuzgue mis pasiones y llegue a la eterna bienaventuranza. Amén.

Fuente: Tradición Católica

Publicado por Blogger para Cristo ¿Vuelve o no Vuelve?

EL SANTO ROSARIO- MISTERIOS DOLOROSOS

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Letanías por las Almas del Purgatorio para rezar con el Santo Rosario

Señor, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )                                  
Cristo, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Señor, ten misericordia de nosotros  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Cristo, óyenos  ( Cristo, óyenos)
Cristo, escúchanos ( Cristo, escúchanos )
Dios Padre celestial,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Dios Hijo, Redentor del mundo,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Dios Espíritu Santo,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Trinidad Santa, un solo Dios,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Santa María, Auxiliadora de las Almas del Purgatorio,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por mis hermanos y parientes,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por todos mis bienhechores espirituales y temporales,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que han sido mis amigos y súbditos, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por cuantos debo amor y oración, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por cuantos he perjudicado y dañado, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que han faltado contra mí,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por aquellos a quienes profesáis predilección, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que están más próximos a la unión con Vos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que os desean más ardientemente, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que sufren más, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que están más lejos de su liberación,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que menos auxilio reciben,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que más mérito tienen por la Iglesia,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que fueron más ricos aquí y allí son más pobres, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los poderosos que ahora son como viles siervos,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los ciegos que ahora reconocen su ceguera, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los vanidosos que malgastaron su tiempo, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los pobres que no buscaron las riquezas divinas, (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los tibios que muy poca oración han hecho,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los perezosos que han descuidado tantas obras buenas,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los de poca fe que descuidaron los Santos Sacramentos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los reincidentes que sólo por milagro de gracia se han salvado,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los padres que no vigilaron bien a sus hijos, (Señor, ten misericordia de nosotros)
Por los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los hombres que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas y talentos para el Cielo,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los necios que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que no dispusieron atentamente de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los que juzgareis tanto más severamente cuanto les fue confiado,
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los Pontífices, Reyes y Príncipes, por los Obispos y sus consejeros.
(  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por mis maestros y pastores de almas,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los defensores de la Santa Fe,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los caídos en los campos de batalla,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los sepultados en los mares,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los muertos repentinamente,   (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Por los fallecidos sin recibir los Santos Sacramentos,  (  Señor, ten misericordia de nosotros )
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,  (Dales el descanso eterno.)

.Oremos:

Oh Dios, Creador y Redentor del mundo, perdona los pecados de tus servidores, que la inconciencia de los hombres olvida en el Purgatorio.

Permitid que nuestras oraciones les permitan obtener la liberación por la que tanto suspiran.

Señor, vos que castigáis con pesar, y nos mandáis rezar por quienes amáis, dignaos abrir las puertas del Cielo a las almas que han salido de este mundo, y dadles el reposo y la felicidad eterna.

Os lo pedimos, por la intercesión de Nuestra Señora Auxiliadora de las Almas del Purgatorio y de todos los santos.

SÚPLICAS A NUESTRO SEÑOR PARA OBTENER SU MISERICORDIA EN FAVOR DE LAS BENDITAS ALMAS:

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por el sudor de sangre, que derramaste en el huerto de Getsemaní, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores de vuestra cruelísima flagelación, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores que sufristeis llevando hasta el calvario la cruz a cuestas, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por los dolores de vuestra acerbísima agonía en la cruz, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria

¡Oh Dulcísimo Jesús! Por el inmenso dolor que padecisteis al separarse vuestra alma de vuestro cuerpo, tened piedad de las Almas del Purgatorio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria