PADRE CERIANI: OTRO PLANTEO DEL CASO

¿SE PUEDE ASISTIR A UNA MISA TRIDENTINA?

Conocemos lo que enseña el Obispo de Kent sobre la asistencia a la misa bastarda:

De la Respuesta del Obispo de Kent al cabo de su Conferencia en Mahopac, EEUU, el 28 de junio de 2015:

En principio, la misa Novus Ordo es la parte clave de la nueva religión, que es la parte más importante de la apostasía mundial actual.

La Nueva Misa en sí misma hace daño, no hay duda de eso. Es un rito diseñado para socavar la fe católica y hacerlos creer en el hombre y apartar su creencia de Dios hacia el hombre. Toda la nueva religión –y la misa Novus Ordo es una parte esencial de la nueva religión– está diseñada para alejarlo de la fe católica.

La nueva religión es falsa, es peligrosa y asfixia la gracia y está haciendo que mucha gente pierda la fe.

[Sin embargo]

Todavía hay casos en que la nueva misa puede ser usada, y todavía es usada, para edificar la fe.

Hay casos en que incluso se puede asistir a la misa Novus Ordo con un efecto de edificar la propia fe en lugar de perderla.

Por lo tanto, no voy a decir que todas las personas deben permanecer alejadas de cada misa Novus Ordo. No, si ellos pueden confiar en su propio juicio de que asistir a esta misa puede hacerles más bien que mal espiritualmente.

Tenga mucho cuidado, permanezca alejado del Novus Ordo, pero excepcionalmente, si usted está vigilando y orando, incluso allí usted encontrará la gracia de Dios, si usted la usa para santificar su alma.

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Luego vinieron tres Comentarios Eleison, 436 – 437 – 438 del Obispo de Kent. Dentro de la equivocidad que le caracteriza desde hace ya muchos años, su lectura permite establecer el siguiente esquema o guía:

1º) Se habrían producido milagros eucarísticos en el contexto del Novus Ordo Missæ.

2º) Dichos milagros probarían:

> Que no todas las Misas Novus Ordo son inválidas.

>  Que no todas las Consagraciones Episcopales con el nuevo rito son inválidas.

>  Que no todas las Ordenaciones Sacerdotales con el nuevo rito son inválidas.

>  Que hay verdaderos Sacramentos en el Novus Ordo.

>  Que no hay obligación de negar que haya siquiera algo católico que quede en el Novus Ordo.

 Que es posible mantener la Fe en el Novus Ordo Missæ.

3º) Por lo cual, la Tradición necesita todavía aislamiento, pero con un espíritu generoso y no aislacionista.

La conclusión a que llega el Obispo de Kent es espectacular, disonante, como un acorde de Tristán…:

Por consiguiente, el NOM y la Iglesia Novus Ordo como un todo son peligrosos para la Fe, y los Católicos están en lo correcto que han adherido a la Tradición para evitar el peligro. Pero como han tenido que poner distancia entre ellos y la corriente principal de la Iglesia, así ellos se han expuesto al peligro opuesto de un aislamiento conducente a un espíritu sectario y aún farisaico, desconectado de la realidad. Hay verdaderos sacramentos en el Novus Ordo y verdaderos Católicos, a los cuales Dios cuida, y los “Tradicionalistas” deberían estar contentos que los hay. Que su aislamiento no los haga sentir que están obligados a negar que haya siquiera algo católico que quede en el Novus Ordo. Eso es irreal y el péndulo de la realidad oscilará de vuelta, como con el liderazgo de la FSPX, que no ve más suficientemente la necesidad de aislarse de la Iglesia neo-modernista. No. La Tradición necesita todavía aislamiento, pero con un espíritu generoso y no aislacionista.

¡Claro! ¡Claro! Todavía queda algo de católico en el Novus Ordo… ¡Vaya! ¡No está nada mal! Lástima que nos recuerda al documento conciliar Unitatis redintegratio, que dice:

De entre el conjunto de elementos o bienes con que la Iglesia se edifica y vive, algunos, o mejor, muchísimos y muy importantes pueden encontrarse fuera del recinto visible de la Iglesia católica: la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y algunos dones interiores del Espíritu Santo y elementos visibles; todo esto, que proviene de Cristo y a El conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo.

Los hermanos separados practican no pocos actos de culto de la religión cristiana, los cuales, de varias formas, según la diversa condición de cada Iglesia o comunidad, pueden, sin duda alguna, producir la vida de la gracia, y hay que confesar que son aptos para dejar abierto el acceso a la comunión de la salvación.

Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia.

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Finalmente llegaron otros dos Comentarios Eleison, 445 – 447, para intentar justificar aquella respuesta de junio de 2015 con su fantasía del huésped y el parásito. Allí leemos:

Aún hoy, el rito del NOM incluye opciones para el celebrante que hacen posible para él celebrar el NOM sea como una ceremonia de pura raza de la nueva religión humanista, sea como una ceremonia parecida a la verdadera Misa en forma tan suficientemente cercana como para engañar a muchos Católicos de que no hay diferencias significativas entre el rito antiguo y el nuevo.

Si uno respeta la realidad, uno está obligado a admitir que todavía hay fe en la Neo-Iglesia.

Como una parte esencial de la religión subjetiva y ambigua, el NOM puede ser lo que usted haga de él. Un sacerdote puede celebrarlo “decentemente”, un Católico puede asistir a él “devotamente”. Las comillas son para aplacar a los de línea dura que insistirán que con el NOM no puede haber ni verdadera decencia ni verdadera devoción, pero, cuando ellos dicen tales cosas, yo pienso que ellos están haciendo caso omiso de la realidad. Gracias a Dios, ¡Dios es juez! Sin duda el NOM, tal como se presenta, está socavando y erosionando la decencia y la devoción católicas todo constantemente, pero decir que ya ahora no hay nada para nada de ellas que quede en la “Neo-Iglesia” me parece ser una grosera exageración.

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Mientras tanto, entre los Comentarios Eleison episcopales y las disputas entre los gatos de su banda sobre la eventualidad de milagros en el contexto de la misa bastarda de Pablo VI, el debate sobre la posibilidad de asistir a ella se diluyó y cayó en el olvido.

Restablezcamos, pues la cuestión: ¿Se puede asistir a la misa bastarda que, en propias palabras del Obispo de Kent, es la parte clave de la nueva religión, que es la parte más importante de la apostasía mundial actual?

Sin intención de complicar la discusión, sino todo lo contrario, planteo la siguiente pregunta:

 

¿Pueden los católicos, que desean guardar la Fe católica, asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que forma parte de la iglesia conciliar?

Le ruego que relea y reflexione sobre lo que propongo como cuestión debatible.

Se trata de la asistencia a una verdadera Misa, la Tridentina; pero celebrada por un sacerdote conciliar.

Lo planteo de esta manera porque es evidente que, si no se puede asistir a esa Misa Tridentina, celebrada en esas condiciones…, menos se podrá asistir a la misa bastarda celebrada en las mismas circunstancias…

¿Qué se debe responder, pues, al que pregunta: pueden los católicos, que desean guardar la Fe católica, asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que forma parte de la iglesia conciliar?

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La respuesta debe ser que, por regla,  un católico no puede asistir a tal Misa,

aún si se trata de una Misa Tridentina y aún si está dignamente celebrada.

¿Cuál puede ser la justificación de una regla aparentemente tan estricta?

La razón básica es que la Fe católica es más importante que la Misa.

Porque, si sin culpa mía no puedo asistir a Misa (aunque sea por mucho tiempo), pero, sin embargo, conservo la Fe, todavía puedo salvar mi alma; mientras que, si pierdo la Fe, aunque siga (por alguna razón) asistiendo a Misa, no puedo salvar mi alma.

Asisto a la Misa para vivir mi Fe.

Ahora bien, dada la relación entre la Fe y el culto (Legem credendi lex statuat supplicandi, o más breve: lex credendi, lex orandi), asisto a la Misa verdadera para guardar la Fe verdadera.

Como consecuencia, si la celebración de la Misa Tridentina está rodeada de circunstancias que amenazan socavar mi Fe, entonces, según la gravedad de la amenaza, tengo que abstenerme de asistir a tal Misa.

Por eso, las Misas celebradas por sacerdotes ortodoxos cismáticos pueden ser válidas; pero, la Iglesia siempre prohibió a los católicos, bajo pena de pecado grave, asistir a tales Misas.

La razón está indicada más arriba: el culto no-católico amenaza la Fe de los católicos.

Sabemos que los ortodoxos cismáticos, a lo largo de los siglos han causado un daño inmenso a la Iglesia católica, pero…, ¿qué cosa puede compararse con la devastación obrada sobre la Iglesia por el conciliarismo en tan sólo algunas decenas de años?

Si entonces se les prohibía a los católicos asistir a la Misa en las circunstancias de la ortodoxia cismática, ¿no tendría la Iglesia que prohibir la asistencia a la Misa Tridentina celebrada en medio de circunstancias conciliares?

Pero, ¿qué entendemos por circunstancias conciliares?

Se trata de toda circunstancia que, en un determinado período, me haga pensar que el Concilio Vaticano II no ha sido un desastre total para la Iglesia.

Tal circunstancia puede ser, por ejemplo, un sacerdote encantador y creyente, que no tiene problemas en celebrar la nueva o la antigua Misa, y que predica y actúa como si el Concilio no representase ningún problema serio para la Fe.

Si el conciliarismo es tan peligroso, es porque se le puede hacer parecer tan católico que con el Concilio yo puedo perder la Fe sin, o casi sin, darme cuenta de su pérdida.

En concreto, como no se puede asistir a una verdadera Misa, la Tridentina, celebrada por un sacerdote conciliar, menos se podrá asistir a la misa bastarda celebrada en las mismas circunstancias…

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Ahora les pregunto a Monseñor Faure y a los sacerdotes que se benefician del episcopado del Obispo de Kent, que lo sostienen y lo defienden…, ¿aceptan la respuesta que acabo de dar a la cuestión planteada?

Usted, Monseñor Jean Michel Faure, ustedes Dom Tomás de Aquino, Dom Jahir Brito, ustedes Padres Rafael Arízaga, Ernesto Cardozo, Fernando Altamira, René Trincado, Joseph Pfeiffer, Francois Chazal, David Hewko, Juan Carlos Ortiz, Hugo Ruíz, Gerardo Zendejas, ustedes los Dominicos de Avrillé, ustedes los miembros de la USML…, y todos ustedes que se benefician del episcopado del Obispo de Kent, que lo sostienen y lo defienden…, ¿aceptan la respuesta que acabo de dar a la cuestión planteada?

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Mientras espero la respuesta de alguno de ustedes, tal vez alguien se pregunte: ¿por qué no plantear la cuestión directamente al Obispo que nunca se retracta antes bien se obstina…?

Tal vez no falte quien diga que es porque no espero respuesta de él…

Pero no es esa la razón…

El motivo radica en que ya conozco el contenido de su respuesta…

¡Sí! Conozco perfectamente lo que contestaría el señor Obispo de Kent a la cuestión planteada…

Es más, lo que respondí más arriba pertenece, en substancia, al Obispo inglés…

Lo tomé de uno de sus Comentarios Eleison; precisamente el número 263, que lleva por título Contaminación Conciliar y data del 28 de julio de 2012…

He aquí su contenido, tomado del sitio oficial, sin corregir las faltas de dactilografía, ortografía o gramática:

http://stmarcelinitiative.com/contaminacionconciliar/?lang=es

Asi como la verdadera Misa en un ambiente falso debe ser evitada, así también lo debe hacer una FSPX fiel atándose a una NeoIglesia infiel.

¿Pueden los católicos que desean guardar la Fe católica asistir a una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que hace parte de la Iglesia Conciliar, por ejemplo si pertenece al Instituto de Cristo Rey o a la Fraternidad San Pedro? La respuesta debe ser que, por regla, un católico no puede asistir a tal Misa, aún si se trata de una Misa Tridentina y aún si está dignamente celebrada. ¿Cuál puede ser la justificación de una regla aparentemente tan estricta?

La razón básica es que la Fe católica es más importante que la Misa. Porque si sin culpa mía no puedo asistir a Misa, aunque sea por mucho tiempo, pero sin embargo conservo la Fe, entonces todavía puedo salvar mi alma, mientras que si pierdo la Fe, aunque yo siga por alguna razón asistiendo a Misa, no puedo salvar mi alma (“Sin la Fe es imposible agradar a Dios” – Heb.XI,6). Luego, asisto a la Misa para vivir mi Fe y, creencia conforme a culto, asisto a la Misa verdadera para guardar la Fe verdadera. Yo no guardo la Fe para asistir a la Misa.

Como consecuencia, si la celebración de la Misa Tridentina está rodeada de circunstancias que amenazan socavar mi Fe, por ejemplo por la predicación, entonces, según la gravedad de la amenaza, tengo que abstenerme de asistir a tal Misa. Por eso las Misas celebradas por sacerdotes Ortodoxos cismáticos pueden ser válidas, pero, cuando la Iglesia estaba en sus cabales, acostumbraba prohibir a los católicos, bajo pena de pecado grave, asistir a tales Misas porque, estando la creencia unida al culto, el culto no-católico amenaza la Fe de los católicos. Ahora, los Ortodoxos a lo largo de los siglos han causado un daño inmenso a la Iglesia católica, pero ¿Qué cosa puede compararse con la devastación obrada sobre la Iglesia por el Conciliarismo en sólo algunas decenas de años? Si entonces se les prohibía a los católicos asistir a la Misa en las circunstancias ortodoxas, la Iglesia en sus cabales ¿no tendría que prohibir la asistencia a la Misa Tridentina celebrada en medio de circunstancias Conciliares?

Pero ¿Qué entendemos por circunstancias Conciliares? La respuesta debe ser cualesquiera circunstancias que, en un período de tiempo más o menos corto o largo, me haría pensar que el Concilio Vaticano II no ha sido un desastre total para la Iglesia. Tal circunstancia puede ser un sacerdote encantador y creyente que no tiene problema en celebrar sea la nueva o la antigua Misa y que predica y actúa como si el Concilio no representase ningún problema serio para la Fe. Si el Conciliarismo es tan peligroso, es porque se le puede hacer parecer tan católico que con el Concilio yo puedo perder la Fe sin, o casi sin, darme cuenta de su perdida.

Por supuesto el sentido común tomará en cuenta una variedad de circunstancias especiales. Por ejemplo, un buen sacerdote atrapado por el momento dentro de la Iglesia Conciliar, puede necesitar que yo lo anime a empezar a salir de este camino errado con mi asistencia a sus primeras celebraciones de la verdadera Misa. Pero la regla general debe ser que yo no tenga nada que ver, aunque sea la verdadera Misa, si está celebrada en un contexto Conciliar. Para confirmar esto, observad como Roma empezó permitiendo al Instituto del Buen Pastor celebrar exclusivamente la verdadera Misa, puesto que sabía que una vez que el Instituto hubiera mordido el anzuelo de la aprobación oficial, Roma podía estar segura de arrastrar al Instituto en su red Conciliar. Efectivamente. No les llevó más de cinco años.

Es el peligro de cualquier acuerdo práctico sin un acuerdo doctrinal entre Roma y la Hermandad

San Pío X. Mientras Roma crea en su doctrina Conciliar, necesariamente usará tal tipo de acuerdo para arrastrar a la FSPX en la dirección del Concilio, y el contexto de cada Misa de la Hermandad se volvería Conciliar, sino rápidamente, por lo menos a largo plazo. Hombre prevenido vale por dos.

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Del 28 de julio de 2012…, al 28 de junio de 2015…

Todavía hay casos en que la nueva misa puede ser usada, y todavía es usada, para edificar la fe.

Hay casos en que incluso se puede asistir a la misa Novus Ordo con un efecto de edificar la propia fe en lugar de perderla.

Reitero mi pregunta e interrogo a Monseñor Faure y a los sacerdotes que se benefician del episcopado del Obispo de Kent, que lo sostienen y lo defienden…, ¿aceptan la respuesta que he dado a la cuestión planteada?

Y no me vengan con que Dios obra milagros en el contexto de una Misa Tridentina celebrada por un sacerdote que hace parte de la iglesia conciliar…

Padre Juan Carlos Ceriani