ESTEBAN P. SANCHEZ MALAGÓN- La cuarta revolución industrial

Gobierno mundial puesto en marcha

Terminada la guerra fría y después de la Guerra del Golfo, casi todos los medios masivos de comunicación en Rusia (y en muchas partes del mundo) inyectaron en el habla cotidiana la fórmula “Nuevo Orden Mundial”, acuñada por los iluminados de Baviera 1776 y retomada con fuerza por George H. W. Bush, y luego utilizada por otros políticos, incluidos desde Gorbachov hasta un sin número de gobernantes actuales como Obama, Putin, Xi Jinping, Benedicto XVI y retomado indirectamente por Francisco (haciendo suya la Caritas in Veritate).

Cuando termine todo esto, queremos ser los sanadores. Queremos hacer cuanto podamos por facilitar lo que con optimismo yo llamaría un nuevo orden mundial.”

George H. W. Bush, en enero de 1991, poco después del comienzo de la guerra contra Irak.

El concepto que tiene el presidente Bush de un Nuevo Orden Mundial recalca cuán importante es que rija el orden y que las naciones crean en su responsabilidad colectiva respecto a la libertad y la justicia. El fin de la Guerra Fría ha traído una nueva era.”

Palabras del embajador de los Estados Unidos en Australia, en agosto de 1991.

Esta noche, mientras veo desarrollarse el drama de la democracia alrededor del mundo, quizás… quizás estamos más cerca de ese nuevo mundo que nunca antes.”

George H. W. Bush, en septiembre de 1991.

Lo que está en juego es más que simplemente un país pequeño (Kuwait); es una idea grande… un nuevo orden mundial en que diferentes naciones se juntan en una causa común para alcanzar las aspiraciones universales de la humanidad: paz y seguridad, libertad y respeto a la ley”.

George H. W. Bush, en el discurso sobre el estado de la Unión, pronunciado el 29 de enero de 1991.

Por primera vez desde la II Guerra Mundial la comunidad internacional está unida. El liderato de las Naciones Unidas, que en un tiempo era solo un ideal anhelado, está confirmando ahora la visión de sus fundadores… Por lo tanto, el mundo puede aprovechar esta oportunidad para realizar la promesa hecha mucho tiempo atrás de que habrá un nuevo orden mundial.”

El presidente George H. W. Bush, de los Estados Unidos, en su mensaje sobre el Estado de la Unión a aquel país el 29 de enero de 1991.

CUARTA REVOLUCION

El nuevo orden mundial, basado en el establecimiento de un único gobierno mundial, no es simplemente una cuestión de dominación político-económica de una determinada camarilla judía “oculta” de banqueros internacionales. Ese “nuevo orden” se basa en la victoria a escala global de una cierta ideología especial, y así el concepto concierne no sólo a instrumentos de poder, sino también una “revolución ideológica”, inaugurando la nueva “virtud” de la concientización o un “nuevo pensamiento” think tanks, basado en una nueva ética planetaria (carta de la tierra).

Sólo después de la invasión de Irak, como si se siguieran las órdenes de alguien, ciertas prohibiciones fueron descartadas y aparecieron múltiples publicaciones, maximizadas por la aparición de la internet, comenzando a llamar sin empacho a las cosas por su nombre.

El Nuevo Orden Mundial representa en sí mismo un proyecto mesiánico, escatológico, muy superior en su alcance a otras formas históricas de utopías planetarias (como lo quiere pintar Hollywood en innumerables producciones “apocalípticas” y anticristicas a partir del año 2000).

Tal vez, los proyectos utópicos anteriores como los de George Orwell, Aldus Huxley entre otros, sirvieron como preludio para la forma final de globalismo, ensayos que probaron mecanismos de integración, la eficacia de las estructuras de mando, las prioridades ideológicas, los métodos tácticos, etc.

Dejando esto a un lado, el mundialismo contemporáneo, absorbiendo la experiencia del humanismo naturalista, del protestantismo, del liberalismo revolucionario de 1789, del marxismo-comunismo, de las herejías escatológicas, y de los cataclismos geopolíticos de siglos lejanos, ha perfeccionado sus formulaciones finales, determinando finalmente lo que era pragmático e incidental en las formas anteriores, y lo que realmente compuso la tendencia básica de la historia en el camino hacia el Nuevo Orden Mundial.

Después de toda una serie de vacilaciones, ambigüedades, hipocresías, medidas pragmáticas y apagones tácticos como los de la hora del planeta, el mundialismo contemporáneo ha formulado finalmente sus principios fundamentales con respecto a la apremiante situación.

Estos principios se pueden clasificar en cuatro niveles:

  1. Económico: la ideología del Nuevo Orden Mundial supone el establecimiento completo y obligatorio del sistema de mercado capitalista liberal en todo el planeta, sin ninguna consideración hacia el subdesarrollo (las regiones culturales y étnicas). Todos los sistemas socio económicos que conllevan elementos de “socialismo”, “justicia social o nacional”, “protección social” deben ser completamente destruidos y convertidos en sociedades de “mercado libre absoluto”. Todos los coqueteos anteriores del mundialismo con los modelos “socialistas” están siendo completamente paralizados, y el liberalismo de mercado se está convirtiendo en el único elemento económico dominante en el planeta, gobernado por el PODER del Gobierno Mundial.

CUARTA REVOLUCION1

¿El auténtico cristianismo será para la cuarta revolución sinónimo de subdesarrollo?

  1. Geopolítico: la ideología del Nuevo Orden Mundial da preferencia incondicional a los países que conforman el Occidente geográfico e histórico en contraste con los países del Oriente. Incluso en el caso de una localización relativamente occidental de un país u otro, siempre se verá favorecido en comparación con su vecino del este. El esquema anteriormente puesto en práctica de alianza geopolítica de Occidente con el Oriente en contra del Centro (por ejemplo, el Occidente capitalista junto con la Rusia comunista contra la Alemania nacional socialista), ya no está en uso por parte del mundialismo contemporáneo. La prioridad geopolítica de orientación occidental está tornándose absoluta.
  1. Étnico: la ideología del Nuevo Orden Mundial insiste en la máxima mezcla racial, nacional, étnica cultural y religiosa de los pueblos, dando preferencia al cosmopolitismo de las grandes ciudades. Los movimientos micro-nacionalistas auténticos de hoy, utilizado (el nacionalismo) anteriormente por los mundialistas en su lucha contra el “gran nacionalismo” de tipo imperial, serán suprimidos con decisión, ya que no habrá ningún lugar para ellos en este Orden. En todos los niveles, las políticas nacionales del Gobierno Mundial estarán orientadas hacia la mezcla, el cosmopolitismo, la fraternidad universal masónica.

CUARTA REVOLUCION 2

El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”. Paulo VI Populorum progressio

  1. Religioso: la ideología del Nuevo Orden Mundial está preparando la venida al mundo de una determinada figura mística, cuya aparición se supone que cambiará drásticamente la escena religioso- ideológica en el planeta. Los ideólogos del mundialismo están ellos mismos convencidos de que lo que se entiende con esto es la venida al mundo del Moshiah*, el Mesías que revelará las leyes de una nueva religión a la humanidad y hará que sus seguidores (los desarrollados y marcados) lo adoren como a su dios. La era de la utilización pragmática del ateísmo, del racionalismo y de las doctrinas materialistas por parte de los mundialistas ha terminado. Ahora ellos proclaman la llegada de una época de “nueva religiosidad” luciferina, cada vez más pública.

*El Mesías del judaísmo (משיח – Mashíaj o Moshíaj), tradicionalmente hace referencia a un futuro líder, un rey judío proveniente de la línea davídica (es decir, un descendiente directo del David bíblico), quien será ungido y por consiguiente el ungido del pueblo de Israel, e investido para gobernar tanto al pueblo judío como al resto de la humanidad (Fuente: Wikipedia).

Este es exactamente el cuadro que surge de un análisis de las últimas revelaciones de los ideólogos de la Comisión Trilateral, del Club Bildelberg, del American Council on Foreign Relations (Consejo Norteamericano de Relaciones Exteriores), y otros autores, intelectualmente al servicio del mundialismo internacional a muy diferentes niveles comenzando por el “neo espiritualismo” y terminando con los diseños económicos y estructurales concretos de tecnócratas pragmáticos.

Es importante señalar que esta ideología no puede ser calificada como de “derecha” o de “izquierda”. Más que eso, en su interior existe una superposición consciente y esencial de dos niveles, en relación con las realidades políticas polarizadas.

El Nuevo Orden Mundial es radical y rígidamente “derechista” en el plano económico, ya que asume la primacía absoluta de la propiedad privada, los mercados completamente libres, y el triunfo de los apetitos individualistas en la esfera económica. Simultáneamente, el Nuevo Orden Mundial es radical y rígidamente “izquierdista” en el frente político-cultural, ya que la ideología del cosmopolitismo, del mestizaje, del liberalismo ético tradicionalmente pertenece a la categoría de prioridades políticas “izquierdista”.

Esta combinación de “derecha” económica con ideología de “izquierda” sirve como eje conceptual de la estrategia mundialista contemporánea, una base para el diseño de la civilización venidera.

Esta ambigüedad se manifiesta incluso en el propio término “liberalismo”, el cual, en el plano económico es sinónimo de “libre mercado absoluto”, pero en el plano ideológico exige una “suave ideología de permisividad.” Hoy en día, podemos afirmar con razón que el Gobierno Mundial basará su dictadura no en algún modelo típico de “tiranía totalitaria”, sino en los principios del “liberalismo” y del “derecho”. De modo revelador, es en este mismo caso que la terrible parodia escatológica llamada Nuevo Orden Mundial, se perfeccionará y completará.

En segundo lugar, Occidente, situado a la cabeza de las teorías geopolíticas del Nuevo Orden Mundial como el hemisferio donde el Sol brilló, (la civilización cristiana o viejo orden), asume el papel de un modelo tanto estratégico como cultural. En el transcurso de la última etapa de la realización de los proyectos mundialistas, el simbolismo natural debe estar completamente de acuerdo con el simbolismo geopolítico, y la complejidad de la anterior geopolítica de construcción de bloques, maniobras, y alianzas políticas que los mundialistas utilizaron anteriormente para alcanzar sus metas, da paso a ahora a una lógica geopolítica cristalina, que incluso un tonto es capaz de comprender.

En tercer lugar, el Anticristo, cuya llegada se supone que las extensas instituciones mundialistas deben facilitar, es, desde el punto de vista de tan diversas tendencias religiosas como el budismo e hinduismo junto con el Islam, asociado con claridad y sin duda a la siniestra figura de la Bestia.

Como se desprende de la lógica misma del drama apocalíptico, en el curso del combate último, el choque no se producirá entre lo Sagrado y lo profano, ni entre la Religión y el ateísmo, sino entre la Religión y la pseudo-religión. Es por eso que el Mesías del Gobierno Mundial no es simplemente un “proyecto cultural”, un nuevo “mito social” o una “utopía grotesca”, sino algo mucho más serio, verdadero, terrible.

Es completamente obvio que los opositores del mundialismo y los enemigos del Nuevo Orden Mundial (los miembros de Radio cristiandad se cuentan entre ellos) deben tomar una posición radicalmente negativa con respecto a esta ideología. Esto significa que es necesario contrarrestar al Gobierno Mundial y sus planes con una ideología alternativa, LA INHÓSPITA TRINCHERA formulada desde la negación de la doctrina del Nuevo Orden Mundial.

La ideología radicalmente opuesta al mundialismo también puede ser descrita en cuatro niveles:

  1. Económico: prioridad de la justicia social por medio de la caridad en el sistema “comunitario”, de producción y distribución.
  2. Geopolítico: una orientación clara hacia el Occidente Cristiano de antaño.
  3. Étnico: lealtad a las tradiciones y rasgos propios nacionales, con una especial preferencia por el “gran nacionalismo” de tipo imperial en contraste con los mini nacionalismos con tendencias separatistas.
  4. 4. Religioso: devoción a las formas religiosas prístinas y tradicionales católicas –sobre todo con un inquebrantable espíritu de fe, y una intransigencia con los que se identifican claramente con la “nueva religiosidad”, el Nuevo Orden Mundial, y con el actor más siniestro en el drama escatológico, el Anticristo.

VIRGEN 1

Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará