2 DE FEBRERO- PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Doble de 2° Clase- Ornamentos Blancos

presentacion en el templo

La fiesta de la Purificación viene a cerrar el ciclo santoral del Tiempo de Epifanía. Es una de las festividades mas antiguas de la Santísima Virgen y ocupaba en Roma, en el Siglo VII, el segundo lugar después de la Asunción. Esta Solemnidad se celebra el 2 de Febrero, porque, queriendo María someterse a la ley mosaica, debía ir a Jerusalén 40 días después del nacimiento de Jesús, para ofrecer en el templo el sacrificio prescrito. Las madres debían ofrecer un cordero, o si sus cortos haberes no se lo permitían, dos tórtolas o dos pichones.

La Santísima Virgen llevó consigo a Jerusalén al Niño Jesús, y la la procesión de las candelas recuerda el viaje que María y José hicieron para presentar en el templo al Ángel de la Alianza, como lo había predicho Malaquías.

La cera de las velas, dice san Anselmo, significa la carne virginal del Divino Niño, la mecha su alma, y la llama su divinidad.

La Purificación a la cual la santísima virgen se sometió por un acto de sublime humildad, sin estar obligada,  pasa en el oficio y la Misa a segundo plano. Lo que sobre todo celebramos en este día, es la Presentación del Niño Jesús en el Templo.

El Párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Bendición de las Candelas

CATHOLICVS-Candelaria-Filadelfia-Philadelphia-Candlemass-4Oh Señor Santo, Padre omnipotente, y eterno Dios, que criaste todas las cosas de la nada, y con tu mandato, por obra de las abejas, hiciste sirviese esta materia para hacer los cirios; y que cumpliste en este día  la petición del justo Simeón, suplicámoste humildemente, que estas candelas destinadas al uso de los hombres, y para la salud de los cuerpos y de las almas, ya en la tierra, ya en las aguas, por la invocación de tu santísimo nombre, y por la intercesión de la Sma. Virgen María, cuya fiesta hoy devotamente celebramos, y por las súplicas de todos tus Santos, te dignes bendecirlas y santificarlas; y escuchar desde tu cielo santo y desde el trono de tu Majestad las voces de este pueblo, que desea llevarlas con honor en sus manos y alabarte con cánticos; y muéstrate propicio a todos los que te invocan, pues los redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo. Que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén