OSKO: SOBRE EL ELEISON 445

Y DALE CON LO MISMO…

En “EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED I” (título propio de una película de misterio, y que anuncia, al menos, una secuela) el inexplicable e irretractable Obispo británico prosigue confirmando lo sinuoso de su camino y lo incierto (aunque ya no tanto) de su destino, al que arrastra a sus seguidores, cosa siempre digna de ser destacada, aunque ignominiosa para ellos…

Quise esperar al ELEISON 446, creyendo que vendría la secuela correspondiente; sin embargo Mons. Williamson prefirió referirse en este último a Ludwing Van Beethoven, a quien cuelga el rótulo de bisabuelo del rock.

Quizás Beethoven sea el bisabuelo del rock… Yo que sé; puede ser. Para ser sincero, mucho no interesa. O si…, pero no ahora.

De modo que, mejor no esperar más.

Empieza el Eleison 445 con sus ya clásicos versos, regularmente espantosos, al menos luego de la traducción.

Acerca del bien, para existir depende el mal.

Así la Neoiglesia sin la Iglesia Verdadera no podría existir.

Y en seguida…, este párrafo, que es el punto de partida para lo que considero necesario debo decir:

El propósito de haber dicho medio año atrás que un sacerdote no está obligado en cada caso a prohibir a un Católico asistir a la Nueva Misa (NOM) no fue obviamente decir que está perfectamente bien asistir al NOM. El rito del NOM es, en sí mismo, el acto central del culto de la falsa religión, centrada en el hombre, del Vaticano II, a cuyo despertar le siguió en 1969. De hecho, la obligación de mantenerse alejado del NOM es proporcional al conocimiento que uno tenga de cuán malo es. Ha contribuido enormemente a que incontables Católicos perdieran su fe casi sin darse cuenta.

A ver, si consigo comprender.

Mons. Williamson dice que estamos ante “el acto central de culto de la falsa religión”. Si las palabras no han perdido completamente su sentido, Mons. Williamson nos está diciendo que la religión que hoy, y desde hace décadas, reina en Roma, en el Vaticano, es LA FALSA RELIGIÓN.

Si es FALSA RELIGIÓN, queda clarísimo que NO ES LA VERDADERA RELIGIÓN.

Y esto es así, porque un ente determinado no puede ser, al mismo tiempo una cosa y su contrario.

La religión conciliar NO ES la verdadera religión, ya que ES FALSA, según el mismo obispo inglés. Si es FALSA, no puede ser verdadera, ¿cierto?; pues bien…

Establecida la anterior premisa podemos avanzar con la segunda premisa, que obviamente  sabemos es cierta desde siempre: la religión católica ES la verdadera religión; sospecho que Mons. Williamson no podrá objetar esta segunda premisa.

Ergo… Mons. Williamson adhiere a ambas premisas y debería partir de ellas para proseguir su análisis, que es también el mío.

¿Cómo puede sostenerse que ALGO, que en este caso sería el ENTE que ocupa Roma, sus dicasterios y secretarías y hasta el que fuera alguna vez el Solio Pontificio, sea, AL MISMO TIEMPO, FALSO Y VERDADERO?

¿Cómo se hace para ser VERDADERO y FALSO, AL MISMO TIEMPO, y respecto a lo que hace que un ente sea esencialmente ESTA COSA y no OTRA COSA?

En síntesis… ¿cómo puede ser la misma cosa y al mismo tiempo la Verdadera Iglesia Católica y la falsa iglesia conciliar?

Suelen decir los partidarios de Williamson o de la Falsa Resistencia que la iglesia conciliar es una especie de PARÁSITO adherido como tal al cuerpo de la Iglesia Católica… Y ese es su ÚLTIMO REFUGIO para sostenerse, con los piecitos bien apretados, en el filo mismo del acantilado… temblando de no caer en el “abismo” sedevacantista.

Pero, ¿se ve la enorme contradicción?

En el esquema williamsoniano de la resistencia falsa se confunden las cosas en grado sumo.

El supuesto “parásito” HA LLEGADO A SERLO TODO… Eso en el mejor de los casos; porque en el peor de los casos (y esa es precisamente la realidad), se trata más bien de una completa SUSTITUCIÓN de UN SER POR OTRO SER; de naturaleza, no solo distinta sino contradictoria…

No es entonces un “parásito” que permanece en perpetua simbiosis con su “huésped”, es un ENTE que ha SUSTITUIDO al “huésped”.

Me parece que hay una imagen mejor para referirse a lo ocurrido.

Una invasión, llevada a cabo por elementos HOSTILES que procuran destruirlo todo. Y VAYA SI LO HAN HECHO.

Y más allá de que ya lo HAN HECHO, continúan haciéndolo, y continuarán con los remanentes católicos heredados y que aún permanecen en la sociedad, en el mundo entero… (sin pretensiones proféticas de mi parte; creo que será muy difícil para cualquiera demostrar que estoy equivocado en este punto).

Lo que se resisten (algo resisten…) a ver Williamson y compañía (además, por supuesto, de la mayoría de pseudo-tradis y sectores conservadores) es que el ENEMIGO, que invadió ya hace décadas el ámbito otrora en mano de los católicos, es un HOSTIS…

La palabra HOSTIL proviene justamente de HOSTIS, término de origen latino con el que el pueblo romano (el ANTIGUO PUEBLO ROMANO, siempre sabio en estas cuestiones) definía a “ciertos” implacables enemigos, como por ejemplo CARTAGO, tan esencialmente diferentes y contrarios a la idiosincrasia, cultura, religión, en fin, a todo lo que hacía a la esencia misma de Roma. Y por tanto enemigo irreconciliable. Enemigo mortal.

Es ese tipo de enemigo que está mucho más allá de ser un mero adversario (de adversus, opositor o contrario).

Un HOSTIS no es otra cosa que un ENEMIGO ANIQUILADOR. Eso significa que es él, o nosotros.

Por ello, esta frase o consigna con la que Catón terminaba todos sus discursos allá por el año 150 a.C., y que se gritaba a voz en cuello entre los romanos, DELENDA EST CARTHAGO.

Daba lo mismo si se encontraba hablando en el Senado, en el Foro o en los baños públicos. Cartago debía ser destruida. No se trataba de vencerla. Se trataba de destruirla, de arrasarla, de borrarla de la faz de la Tierra para siempre, sus piedras, sus ciudadanos, e incluso su recuerdo debía desaparecer.

Y el punto de vista de Catón era el de buena parte de los romanos.

Roma y Cartago se odiaban mutuamente como jamás en toda la Historia dos naciones se han odiado. Los ciudadanos de ambas poderosas urbes creían firmemente que merecía la pena todo sacrificio con tal de lograr la destrucción de la otra.

No se trataba de mera rivalidad o enemistad. Había un odio irracional, cuyos ecos aún llegan nítidos hasta nosotros luego de más de 2000 años.

Y Catón no llegó a verlo, pero Cartago, capital de la nación púnica, fue arrasada de modo tan minucioso que los arqueólogos sólo pudieron encontrar pequeños restos de lo que antaño fuera la más grande y rica ciudad del Mediterráneo. Todos sus magníficos edificios fueron primero incendiados, luego demolidos y para finalizar la tarea sus cimientos fueron arrancados. El páramo en el que los romanos convirtieron Cartago fue finalmente sembrado con sal para que nada volviera a crecer allí y cualquier resto de la esplendorosa cultura cartaginesa fue perseguido y exterminado.

¿Por qué?

¿Por qué este odio, que aún hoy en día resulta asombroso?

Los capítulos que reflejan ese odio irracional entre distintos personajes son muchos, pero el odio estaba firmemente arraigado en ambas sociedades. Toda la sociedad romana odiaba a Cartago: la odiaban los senadores, los que mercadeaban artículos de lujo, los panaderos, los herreros y los campesinos. Toda Roma odiaba a Cartago como jamás los romanos han odiado a ningún otro pueblo.

Cartago fue una fundación fenicia. Mercaderes de Tiro la fundaron a mediados del siglo IX a.C. (año 814), y la razón de ser de los cartagineses era la astucia, el engaño en la transacción, que es la madre del comercio; “virtudes” de los púnicos (así conocían los romanos a los cartagineses ya que eran fenicios) consideradas por ellos como propias de su identidad nacional…; precisamente todas aquellas eran las cosas que más odiaban los romanos…

Aplicada esta historia a lo que nos toca ver, podríamos decir que la historia se invirtió. Los FENICIOS (con sus ideales y todo) invadieron ROMA… y la ANIQUILARON. Claro que hoy se trata de otro “negocio”. Mundialismo, un negocio al fin y al cabo.

Ante semejante panorama, es claramente representativa la imagen que nos da el texto sagrado apocalíptico cuando describe a la Mujer (que probablemente representa a la Verdadera religión) a la que le son dadas Dos Alas (Mujer que no puede convivir con semejante engendro del infierno como es la FALSA RELIGIÓN), y que fue llevada al Desierto de la Fe, según puede interpretarse.

Eso es precisamente lo que deberían ver (y no ven ni a palos) los falsos resistentes de Williamson, y casi toda la pseudo-tradición y sectores conservadores…, que casi únicamente conservan sus habituales parámetros meramente moralizadores en cuanto a… ya se sabe; no quiero parecer reiterativo en ese tema.

Pero sí quiero ser reiterativo en esto otro (quién sabe…, por ahí a alguno le termina entrando el concepto, con la Gracia de Dios):

¿SE PUEDE SER UNO Y, AL MISMO TIEMPO, SU PROPIO HOSTIS, esencialmente distinto, a punto tal que estaríamos hablando de UNO, que ES VERDADERO E IDÉNTICO A SÍ MISMO (la Verdadera Religión Católica), y el OTRO, que es absoluta, total, completa y esencialmente diferente, contradictorio, y que de tal modo lo es que puede y debe ser llamado FALSA RELIGIÓN?

Sigue siendo mucho más claro decir que SEA DESTRUIDA LA FALSA RELIGION CONCILIAR.

Esa misma de la que TODA la falsa resistencia, TODOS los sectores conservadores, TODA la llamada Línea Media y TODA la pseudo-tradición, insisten en IDENTIFICAR con la VERDADERA RELIGIÓN CATÓLICA.

Y no podrán escapar por la tangente, que seguidamente paso a describir:

¿Podría ser que la Verdadera Iglesia Católica, que profesa la Verdadera Religión, tuviese, al mismo tiempo, las mismas autoridades que también lo sean de la Falsa Iglesia Conciliar, que profesa la Falsa Religión?

O sea… ¿que AL MISMO TIEMPO fuese UNA SOLA JERARQUÍA para DOS IGLESIAS… dos ENTES que, al mismo tiempo, son antagónicos, contradictorios, enemigos irreconciliables y  HOSTILES?

¿Ve usted que se trata de un absurdo invento, completamente imposible, y casi diría que irracional, amigo lector?

Por esa razón, TODO el resto de este ELEISON 445 sobra y está de más. Arranca desde la falsedad de un imposible y concluye de modo nefasto.

En especial cuando afirma lo que sigue:

y en primer lugar para prevenir lo que está viniendo en ser llamado “ecclesiavacantismo”, a saber la idea que la Neo-Iglesia no tiene nada de católico que quede en ella de ninguna manera. En teoría, la Neo-Iglesia es pura pudrición, pero en la práctica esa pudrición no podría existir sin algo allí todavía no podrido para ser podrido. Cada parásito necesita un huésped. También, si este huésped particular, la verdadera Iglesia, hubiera desaparecido completamente, ¿no es que las puertas del Infierno hubieran prevalecido contra Ella? Imposible (Mt.XVI,18).

Tiene gracia este párrafo en el que Williamson pretende explicar su razón primera; él está puesto en último lugar, después de la que sería la segunda razón del Obispo inglés. Así de enrevesado es este descendiente de anglicanos.

Siguen inventando: MENTEVACANTISMO antes; ahora ECLESIAVACANTISMO.

Ya hablamos del supuesto “parásito” adherido a vaya uno a saber qué parte sana de qué cuerpo enfermo de una supuesta Iglesia Católica que padecería a este “parásito”; conviviendo, entretanto, de un modo que resulta completamente intolerable (en términos de la FE y de la necesaria PUREZA DE LA MISMA en orden a la salvación) con las FALSAS DOCTRINAS DE LA FALSA RELIGIÓN DE LA NEO-IGLESIA… (según propias palabras de Williamson).

La inevitable mención de Mateo XVI, 18 que, sin embargo, ni explica ni cancela absolutamente nada.

Sin necesidad de mencionar revelaciones privadas, ni las oportunas declaraciones de los Papas León XIII o San Pío X, cuyos textos serían suficientes para aniquilar la tan endeble como básica exégesis del Obispo inglés, bastará con esto: la confusión de este pobre hombre se hace más notoria todavía, puesto que la APOSTASÍA completa, universal, forma parte de lo expresado proféticamente por Nuestro Señor mismo, en San Lucas, 18:

7: y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?

8: Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?

Y con eso basta…