P. JUAN CARLOS CERIANI: EL REINO MILENARIO Y LA DOBLE RESURRECCIÓN – 4º PARTE

EL REINO MILENARIO

Y

LA DOBLE RESURRECCIÓN

 

Cuarta Entrega

 

Ver entregas anteriores:

 

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/01/14/p-juan-carlos-ceriani-el-reino-milenario-y-la-doble-resurreccion-1o-parte/

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/01/15/p-juan-carlos-ceriani-el-reino-milenario-y-la-doble-resurreccion-2o-parte/

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/01/16/p-juan-carlos-ceriani-el-reino-milenario-y-la-doble-resurreccion-3o-parte/

 

Continuamos en esta entrega con la argumentación exegética que nos proporciona el Padre Van Rixtel.

Debemos estudiar ahora el texto del Evangelio según San Lucas, capítulo 20, versículos 27 a 40.

El comentario es corto, pero fundamental para entender muchos otros pasajes:

Se acercaron, entonces, algunos saduceos, los cuales niegan la resurrección, y le interrogaron diciendo: “Maestro, Moisés nos ha prescripto que si el hermano de alguno muere dejando mujer sin hijo, su hermano debe casarse con la mujer, para dar posteridad al hermano. Éranse, pues, siete hermanos. El primero tomó mujer, y murió sin hijo. El segundo, y después el tercero, la tomaron, y así sucesivamente los siete que murieron sin dejar hijo. Finalmente murió también la mujer. Esta mujer, en la resurrección, ¿de quién vendrá a ser esposa? porque los siete la tuvieron por mujer.” Les dijo Jesús: “Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio; mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y las mujeres no serán dadas en matrimonio, porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. En cuanto a que los muertos resucitan, también Moisés lo dio a entender junto a la zarza, al nombrar al Señor Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob”. Porque, no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos para Él viven.” Sobre lo cual, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien.” Y no se atrevieron a interrogarlo más.

Comenta el Padre Van Rixtel:

Como prueba concluyente de esta doctrina de Jesús los milenaristas citan este pasaje, en el cual el Señor trata “ex profeso” contra los saduceos, de la resurrección.

Este pasaje va dirigido contra los saduceos que negaron la resurrección, aun la de los justos, porque negaron la inmortalidad del alma.

De ello se desprende:

1º) que Jesús distingue entre una resurrección de justos, en la cual los resucitados serán como Ángeles del cielo, y son hijos de Dios siendo hijos de la resurrección; y la resurrección general, que se basa en la inmortalidad del alma.

2º) a la primera Jesús le da el nombre de “resurrección de entre los muertos” (Luc. 14, 14). Jesús la llama “resurrección de los justos” para distinguirla de una otra resurrección.

Esta expresión: “Resurrección de entre los muertos” (Ek toon necroon) se usa 49 veces en el Nuevo Testamento, mas nunca refiriéndose a los muertos no creyentes. Quiere decir, pues, que la resurrección de los no-creyentes no será una resurrección de entre los muertos, o sea la de los justos.

3°) Además, Jesús distingue el tiempo entre estas dos resurrecciones, haciendo ver que los justos que resucitarán de entre los muertos, son los que serán juzgados dignos de alcanzar “aquel siglo”; los demás, pues, no alcanzaran “aquel siglo” al que Jesús en otro lugar llama: el tiempo de la “regeneración” (Mat. 19, 28 texto griego).

No todos serán pues los que alcanzarán aquel “siglo” (La edad del Reino), sino sólo los elegidos, que como “hijos de la resurrección” serán congregados por los Ángeles, siguiendo a Jesús en la regeneración, después de haberle seguido en sus pruebas.

Sólo estos elegidos, oyendo la Voz del Hijo de Dios, saldrán del sepulcro para ir al encuentro de Jesús, que les tomará a sí mismo en el día de la consumación de la presente edad, cuando venga para destruir al Anticristo y restaurar a Israel.

Entonces Él les dará el reino y brillarán como el sol, y juzgarán a las doce tribus de Israel, reinando con Jesús por mil años.

Es esta la primera resurrección.

Los demás muertos no volverán a vivir, hasta que se acabe esta futura edad: los mil años.

Expresamos esta fe, dicen los milenaristas, cuando anhelando la resurrección rezamos: “Creo en la resurrección de la carne y en la vida en el siglo venidero”, cuando venga Jesús “a juzgar a los vivos y muertos” (Credo Romano).

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Leamos algunos pasajes del Nuevo Testamento que tratan sobre el mismo tema:

San Lucas 14, 14: Y feliz serás, porque ellos no tienen cómo retribuirte, sino que te será retribuido en la resurrección de los justos.

San Juan 5, 25-29: En verdad, en verdad os digo, vendrá el tiempo, y ya estamos en él, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y aquellos que la oyeren, revivirán. Porque así como el Padre tiene la vida en Sí mismo, ha dado también al Hijo el tener la vida en Sí mismo. Le ha dado también el poder de juzgar, porque es Hijo del hombre. No os asombre esto, porque vendrá el tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y saldrán los que hayan hecho el bien, para resurrección de vida; y los que hayan hecho el mal, para resurrección de juicio.

San Juan 6, 39: Ahora bien, la voluntad del que me envió es que no pierda Yo nada de cuanto Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día.

San Juan 11, 25-26: Le replicó Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en Mí, aunque muera, revivirá. Y todo viviente y creyente en Mí, no morir jamás.

Apocalipsis 20, 6: Y vi tronos; y se sentaron en ellos, y les fue dado juzgar, y vi a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección. ¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años.

I Corintios 15, 22-23: Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía.

I Corintios 15, 51-53: He aquí que os digo un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

I Tesalonicenses 4, 16: Porque el mismo Señor, dará la señal, descenderá del cielo, a la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Filipenses 3, 11: … por si puedo alcanzar la resurrección, la que es de entre los muertos.

Hechos 4, 1-2: Mientras estaban hablando al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el capitán del Templo, y los saduceos, indignados de que enseñasen al pueblo y predicasen en Jesús la resurrección de entre los muertos.

Hechos 24, 14- 15: … así sirvo al Dios de nuestros padres, prestando fe a todo lo que es conforme a la Ley, y a todo lo que está escrito en los profetas; teniendo en Dios una esperanza; que, como ellos mismos la aguardan, habrá resurrección de justos y de injustos.

 

Continuará…

 

Padre Juan Carlos Ceriani