ANDRÉS CARBALLO: LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA Y DEL PAPA, ¿SON LA MISMA COSA?

¿Son la misma cosa la infalibilidad de la Iglesia y la infalibilidad del Papa?

Ciertamente, el origen actual del sedevacantismo no es otro que el auto-originado por un “papa” que dice serlo, pero que por la sencilla y única razón de ser hereje contumaz ha dejado de serlo para convertirse en un simple intruso. Afirmar que la indefectibilidad y por ende la infalibilidad de la Santa Iglesia, que es absoluta por ser de origen divino, es equiparable a la infalibilidad del papa, que a pesar de ser el vicario de Cristo, no es el propio Cristo, sino que es humano y no divino, es la estulticia hecha canción.

Es cierto que el gran problema moderno es el de preferir la autoridad a la verdad, de esto hay pruebas más que suficientes dentro incluso de la jerarquía tradicionalista, pruebas que por continuadas y recientes es obvio no citarlas.

Lo que no se puede hacer, hablando de la infalibilidad del Papa cuando define ex cátedra, algo absoluto que se aleja de lo definido de una forma restringida por el Magisterio infalible de la Iglesia y haciendo por ello a la persona del Papa una divinidad.

Lo que tampoco se puede negar es que la posición de la sedes vacantis es sólo una posición teológica que se aleja en absoluto de la herejía y del cisma, ya que no atañe de ninguna manera a ningún dogma de fe. Por el contrario, cuando las enseñanzas de aquellos que se sientan en la silla de Pedro, comulgan con la herejía, la apostasía y el cisma, pierden su derecho al pontificado, como lo afirman doctores, papas y santos.

Mons. Lefebvre, de una manera casi directa nos lo hace ver:

El 14 de Julio de 1987 dijo textualmente:  

“Lamentablemente debo decir que Roma ha perdido la fe, Roma está en la apostasía. Estas no son palabras en el aire, es la verdad: Roma está en la apostasía”. (Conferencia en un retiro sacerdotal en Ecône, el 4 de Sept. de 1987). Exactamente lo que ya había profetizado Nuestra Señora de La Salette, no solo que la Iglesia sería eclipsada, sino que además Roma perdería la fe y sería la sede del Anticristo. Y en la en la misma conferencia dijo: “Pienso que podemos hablar de descristianización y que esas personas que ocupan Roma hoy son anticristos. No he dicho ante Cristos, he dicho Anticristos, como lo describe San Juan en su Primera Carta: “Ya el Anticristo hace estragos en nuestro tiempo”.

Fideliter nº 66 de Nov-Dic. del a ño 1988 afirmó:

“Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial”.“No somos nosotros, sino los modernistas quienes salen de la Iglesia visible;

Fideliter n° 70, Jul-Ag. de 1989:

“Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación a la Iglesia conciliar y en oposición con la Iglesia Católica, que nosotros intentamos representar y seguir. (…) Pero, nosotros representamos de verdad la Iglesia Católica tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. Somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible: la unidad, la catolicidad, la apostolicidad, la santidad. Esto es lo que constituye la Iglesia visible”.

En el mismo momento en que se quiere poner al mismo nivel el sedevacantismo y el liberalismo estamos cayendo en el mayor de los absurdos, pues es probado como dije antes que el sedevacantismo es una posición teológica que ni es cismática ni es herética. Así, nada más y nada menos que San Alfonso María de Ligorio afirma:

“Hay varias opiniones al respecto: 1. La primera, la de Lutero y Calvino que enseñan esta doctrina herética, que el Papa es falible, incluso cuando habla como Doctor universal y de acuerdo con el Concilio. 2. La segunda, que es precisamente la opuesta a la primera, es la de Alberto Pighius, que sostiene que el Papa no puede errar, incluso cuando habla como doctor privado. 3. La tercera, es la de algunos autores que sostienen que el Papa es falible en las enseñanzas dadas fuera del Concilio. (…) 4. La cuarta opinión, que es la opinión común, y a la cual nosotros adherimos, es esta: Bien que el Pontífice romano pueda errar como simple particular o doctor privado, así como en las puras cuestiones de hecho que dependen principalmente del testimonio de los hombres, sin embargo, cuando el Papa habla como Doctor universal, definiendo ex cátedra, es decir en virtud del poder supremo transmitido a Pedro de enseñar a la Iglesia, decimos que él es absolutamente infalible en la decisión de controversias relativas a la fe y a la moral”.

Como consecuencia de todo esto, quien pone a un mismo nivel el liberalismo y el sedevacantismo, o no se ha percatado de que está errando en su forma de proceder o pensar, o por papolatría se convierte en un hereje contrapuesto a Calvino y Lutero, ya que San Alfonso María de Ligorio contrapone la herejía luterana a la herejía de Pighi, quien refuta que un papa pueda caer en herejía y como consecuencia de esa caída pierda el pontificado.

Y concluyendo: esos ardorosos defensores a ultranza de un papa o varios que se extralimitan en su limitada y bien definida infalibilidad, sometiéndose a una obediencia ciega a pesar de su herejía manifiesta y al mismo tiempo condenan el sedevacantismo, se pierden en el segundo punto condenado por S. Alfonso, por ser herético.

                                                                                                                     Andrés Carballo.