Desde la inhóspita Trinchera: IDIOTAS… ¡¡¡PERO LIMPITOS…!!!

Desde la inhóspita Trinchera

trincheraIDIOTAS… ¡¡¡PERO LIMPITOS…!!!

Efectivamente, yo he empezado a ver con OSKO esa respetable opinión “de no seguir a un verdadero hereje declarado”; y en verdad, con verdadero ASCO a quienes se niegan a verlo de ese modo, haciendo de la sede vacante un tabú y un escándalo, como si se negase un dogma.

Por lo tanto, no es lo mismo “ver con Asco”, que “ver con Osko” (como sostiene la nota de Syllabus); ya que con Osko compartimos el mismo Asco.

Señores de Syllabus, son ustedes quienes dogmatizan e idolatran el papado.

El tema no está en hacer del sedevacantismo el centro de nuestras vidas ni de la vida de nadie, sino que el centro de nuestras vidas debería ser la defensa de la Fe Católica Integra; eso que, precisamente, nos pide hoy Dios (con Papa o sin Papa).

Defender la Fe, aunque un ángel del cielo nos diga lo contrario, y aunque se llame Francisco y tengan ustedes el tupé de llamarlo Papa o Santo Padre sin herir lo más sagrado de los Católicos, que es la Fe.

Él se dice “Obispo de Roma” y es el primero en declarar, por lo mismo y otras apariencias, una especie de “Sede vacante”, junto al Emérito, quién dejó a la Roma pos-Conciliar desolada y desnuda (la Ramera del Apocalipsis).

A nosotros, a estas alturas de las circunstancias, poco nos importa ésta discusión inconducente y estéril.

A través del magisterio de 1958 años podemos constatar que, al menos, este Señor no sería legítimo Papa; como quizás tampoco los anteriores conciliares (que serán muy “legales”, pero no legítimos). Más esto lo dirá Nuestro Señor Jesucristo cuando Venga a Vomitar de Su boca a los tibios que, distraídos con la discusión de la “Sede Vacante”, se olvidaron de combatir la “Sede impía”, dejando “Vacante” su puesto en defensa de la Verdad, tolerando hasta el punto límite la apostasía; esa misma que ayudan ustedes a propagar gracias a éste sujeto mal llamado “Papa”.

Será Nuestro Señor quien determinará qué títulos merecen estos Señores erigidos en autoridades, no de la Iglesia Católica, sino de la Iglesia Conciliar, que lleva el letrero de “Católica” para poder destruir la verdadera.

Será por ello, tal vez, que el Padre Luigi Villa, el Padre Pío y Monseñor Lefebvre los reconocieron Papas, a pesar de sus desviaciones doctrinales, pero siempre advirtiendo y señalando los desvíos.

Sin embargo, el mismo Padre Luigi Villa, en la revista “Chiesa Viva” del mes de Septiembre (que ustedes mismos publicaron), en su edición especial sobre el Blasón papal de Benedicto XVI, se atrevió a que saliera con el título “El Anticristo en la Iglesia de Cristo”, aunque atemperado con un signo de interrogación.

Todo indicaría que, no solo pensaba que no era papa, sino que para él era el mismo ¡Anticristo! ¿O lo llamaría ¡el Papa Anticristo!?

Monseñor Lefebvre, por su parte, dijo en el sermón de Pascua de 1986:

“Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”.

Y en la conferencia del 15 de abril de ese mismo año, completó:

“Entonces el problema se plantea.

Primer problema: la communicatio en sacris.

Segundo problema: la cuestión de la herejía.

Tercer problema: ¿el Papa es aún Papa cuando es hereje?

¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?…

Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes…

¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…

Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles…

No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Somos encargamos de guardar la fe de los fieles, de protegerla.

Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.”

¿Qué podría decir hoy Monseñor de Francisco? ¡Lástima que no pueda respondernos, pero algún día lo sabremos!

Lo que sí sabemos es que no se lo puede tratar de idiota

Y con respecto al Padre Pío, como al Padre Castellani, Menvielle, y tantos otros santos o buenos Prelados, podríamos aplicarles la cita de Apocalipsis II, 24-25:  “A vosotros, los demás que estáis en Tiatira, que no seguís esa doctrina y que no habéis conocido las profundidades, como dicen ellos, de Satanás; no echaré sobre vosotros otra carga. Solamente, guardad bien lo que tenéis, hasta que Yo venga” 

Si en la defensa de la Fe, caen también estos pseudo-“Papas”, no es culpa nuestra; y como dicen ustedes, no nos detenemos a discutir ese punto.

Lo que hay que discutir es si son católicos o no.

Esos términos peyorativos (como sedevacantismo), y que tanto escandalizan a algunos, no son más que otras tantas artimañas de los brujos para seguir dividiendo la resistencia Católica frente al modernismo.

Lo importante es que esa no es la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Esa es la que ha usurpado el verdadero Poder Religioso, la que ha usurpado la Sede de Roma; las iglesias, capillas, santuarios, basílicas; “Cuerpos y Almas de hombres…”, de la otrora auténtica Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Hoy la Iglesia, la Esposa de Cristo, se encuentra en el desierto, en la Resistencia, en la Trinchera; lo vea quién lo vea, le guste a quién le guste.

No pueden dudarlo, porque está todo escrito. ¡Cómo sería si no lo estuviera!… Aunque muchos hacen como si verdaderamente no estuviera escrito; ¡¡ y eso es lo peor y más triste!!

Esa Iglesia, la Ramera, tiene Nombres y Apellidos.

Quienes estén con ella (sea en cuerpo y alma; sea con alma, pero sin cuerpo; sea sin cuerpo, pero con alma), están fornicando con los poderes de este mundo, y ya han claudicado en su combate por la defensa de la Fe.

Y hoy se está en la disyuntiva de ser Cara o Cruz, como efectivamente y con razón nos identifican en sus blogs.

Atajen el vómito los que se encuentran en el medio, los que no son ni fríos ni calientes, ni cara ni cruz…

Para ustedes, Dios no nos pide desentrañar “esas” cuestiones…

Monseñor Lefebvre dijo: “Pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión…. Pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles… Pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe…”

No sabía que había que minimizar las HEREJÍAS manifestadas por, ni más ni menos, quienes ustedes llaman “Santo Padre”, quien es el primero en querer destruir lo que ustedes dicen que Dios nos manda defender en esta hora, y a los que hay que combatir, “se llamen como se llamen y se encuentren donde se encuentren”.

¿Se entiende el enredo en el que se hallan algunos por querer justificar su posición?

El primero al que hay que combatir para defender la Fe Católica se llama Francisco, y se encuentra en Roma, disfrazado de Papa y, ¡para colmo!, mal…, como para que no queden dudas, como con el Emérito…

Nosotros seremos idiotas (no lo vamos a discutir), ¡¡pero “limpitos…!! Ya que no hemos dejado de “limpiar” todas las ambigüedades, sandeces, imbecilidades e idioteces de otros “idiotas”, que nos quieren hacer creer que Francisco es “Padre” y, encima “Santo”… ¡Hay que ser idiota!

En pocas palabras, somos todos tan idiotas que nos peleamos por sostener si la Sede está vacante o no. ¿Será que el rebaño está disperso porque avistamos al lobo? ¿O será que estamos en una nueva torre de Babel en la que hablamos todos distintos idiomas? ¡Quién sabe…!

Ah…y aclaro por las dudas que no se sepa: no soy teólogo, ni filósofo, ni doctor, ni nada de eso; solamente soy fiel que tenemos una Fe, que es la Católica Apostólica y Romana, y por ser bautizado formo parte del Cuerpo Místico de Cristo y de su Iglesia Militante. Por lo mismo, milito, combato.

Es el testimonio que algunos idiotas, a duras penas, pueden dar.

Desde la idiota Inhóspita Trinchera