CARTA DE DIMISIÓN DEL P. GROSSO A LA FSSPX

Recién la conocimos hoy. Pero sigue siendo interesante y ejemplar.

Este es el texto con el que el P. Gabriel Grosso renunciaba a la FSSPX, el lugar donde él creyó poder encontrar “lo católico” en estas horas de tinieblas.

Estimado P. Bouchacourt, le escribo para comunicarle que hace un tiempo que estoy rezando para saber qué me pide Dios Nuestro Señor. Le aseguro que no la estuve pasando bien últimamente debido a cuestiones que no comparto con las autoridades de la Fraternidad, pero como yo no soy miembro y no tengo nada que opinar al respecto, he decidido comunicarle mi voluntad de retirarme de la Fraternidad.

Paso a informarle algunas de las razones de mi decisión, pues usted merece saberlas por la caridad y comprensión  que me ha demostrado desde mi llegada a la Fraternidad.

La cuestión radica en concepciones distintas de entender la realidad y cotejarlas con la escatología, no digo Apocalipsis  por abarcar más que el Apocalipsis, como el sermón escatológico de Nuestro Señor y partes de las cartas de San Pedro, San Juan, San Pablo y el Profeta Daniel.

Como desde mi seminario vengo leyendo al R. P. Leonardo Castellani y creo en las profecías Bíblicas, estas ideas acerca del tiempo que nos toca vivir no son nuevas en mí. Considero que, como están las cosas, predicarles a los fieles que debemos reconquistar algo que va a la muerte es no entender en donde estamos parados. Creo, y por eso me decido a obrar en consecuencia, que la lucha está en lo que dice el Ángel a la Iglesia de Sardes: “Despierta, pues, sé vigilante, y consolida lo restante de tu grey, que está para morir. Porque yo no hallo tus obras cabales en presencia de mi Dios”. Apo 3,2. Por eso, el acercarse a la Roma modernista, para mi es inútil, y peor aun perjudicial, pues hasta ahora ha demostrado devorarse a todo grupo tradicionalista y reducirlos a la síntesis de lo que ello creen es la Iglesia, el Vaticano II. Y por supuesto tenemos en Benedicto XVI su principal mentor. Y parece que Usted y Mons. B. Fellay le creen y creen que salvará la Iglesia: “Podemos esperar, en efecto, que Dios recompensará el innegable valor que Benedicto XVI ha manifestado concediendo los dos presupuestos que le solicitaba la Fraternidad, y que lo dotará de las fuerzas y luces necesarias para concretar una restauración que parece imposible desde el punto de vista humano  (editorial Iesus Christi 121). Siendo lo contrario, la cabeza actual del Pseudoprofeta del Apocalipsis: “Vi después otra bestia que subía de la tierra, y que tenía dos cuernos, semejantes a los del Cordero, mas su lenguaje era como el del dragón”…Así es que engañó o embaucó a los moradores de la tierra”…

Así, considero que la Fraternidad con el camino que ha emprendido va a su ruina y esto además corroborado con algunos que ya lo han denunciado (ver dimisión de R.P. Juan Carlos Ceriani). Según el libro de Daniel y el Apocalipsis sabemos que los enemigos tienen permisión divina de hacer guerra contra los santos y vencerlos”Apo 13:7,  y no quedará nada al menos visiblemente organizado que los enemigos no infiltren y destruyan, solo quedaran fieles dispersos insignificantes. Ahora bien, esto no sucedería sin la infidelidad de la cabeza del grupo, porque sabemos que Dios no abandona si no lo abandonan primero, y ejemplos tenemos en el Vaticano actual que está completamente dominado por sus enemigos porque han abandonado a Nuestro Señor Jesucristo.

Estas y muchas cosas más me distancian de la Fraternidad, pues, predicar esto para ustedes es asustar a los fieles, para mí al contrario nuestro deber es enseñar a “los fieles a huir de Jerusalén (Roma) antes de su horrible destrucción”, que es el rumbo que la Fraternidad, según me dicen, tenía hasta el 2000.Según esto, cuando veáis que está establecida en el lugar santo la abominación desoladora que predijo el profeta Daniel (quien lea esto, nótelo bien), en aquel trance los que moran en Judea huyan a los montes; S. Mat 24:15-16. Y no acercarse a Roma anatematizada por Dios: “Pero aun cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, si posible fuese, os predique un evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema”. Gálatas 1:8-9.

Estimado Padre, y como mi intención no es discutir sobre interpretación de textos, he decidido, después de rezarlo durante mucho tiempo y consultarlo con personas prudentes, sin hacer ningún escándalo ni decir nada a los fieles, irme y radicarme en San Francisco (Córdoba) en la casa de mis padres y con la ayuda de Dios y algunas personas que conozco y coincidimos en estas cuestiones, perseverar en el sacerdocio.

Dios lo bendiga y muchas gracias por todo.

In Domino P. Gabriel Grosso.

 P. D. Estuve pensando lo que hablamos ayer y creo que es mi deber ser fiel a lo que Nuestro Señor Jesucristo me pide.