RADIO CRISTIANDAD

ASOMBROSA EXPERIENCIA

Junto con los favorables, hemos publicado prácticamente todos los comentarios que se han hecho en unas pocas horas con una inusitada virulencia contra el post Miradas que Matan.

Sólo quedaron sin publicar aquellos provenientes de quienes se encuentran ya anulados como “posteadores mentirosos”, que actúan bajo multitud de seudónimos, sólo ellos.

Hemos recibido en nuestro propio blog comentarios de todas las especies: desde maldiciones, invocando a San Miguel para que nos venga a cortar la cabeza, hasta “herejes despiadados”, “han tocado fondo” o “hay que linchar al que publicó esto”… Además están los que recibiera Marcelito en el suyo, así como en los de otros contrincantes del ciberespacio.

En realidad, no nos sorprende del todo.

Hemos puesto solamente unas fotos del rostro del Papa, sus ojos, su mirada, su ceño, acompañadas del comentario:

No me gusta esa expresión que dice: “los ojos son el espejo del alma…” Pues de ser real, ¿qué diríamos viendo estas fotos?

De ser real!!!

Nada más. Nada de especial.

Y como si las fotos en sí mismas fueran tremendamente demostrativas, algunos comentaristas han reaccionado desmedidamente.

Esto quiere decir algo…; esto significa que esta visualización de esos ojos ha hablado por sí sola.

No hemos puesto ninguna palabra tenebrosa, ni hemos dicho que sean de un rostro diabólico. Nosotros no lo hemos dicho.

Pero lamentablemente, los comentarios si lo han hecho.

Tal vez se deba a que en otras oportunidades hemos puesto fotos, textos y videos de una representatividad mucho peor.

¡Un Papa poniendo un papelito en el muro de los lamentos!

¡Un Papa con una mitra con la estrella de David!

¡Un Papa que simula besar la Cruz, al menos en dos oportunidades, en la ceremonia del Viernes Santo!

¡Un Papa hablando de salvación fuera de la Iglesia, incluso entre judíos y herejes de toda calaña!

¡Un Papa que saca una Encíclica en perfecta conformidad con el Nuevo Orden Mundial y el gobierno del Anticristo!

¡Un Papa que ha hecho claudicar con sutilezas a la última fortaleza católica, la FSSPX!

¡Un Papa que ha humillado a la Santa Misa Católica relegándola al peor de los lugares!

¡Y cien cosas más!

En esas ocasiones, los comentarios se dividieron, como suele suceder, en favorables y desfavorables.

Estos últimos, no constituyeron tanto una defensa de Benedicto XVI, sino más bien de la FSSPX, la cual los comentaristas veían desmoronarse en su actitud de silencio cómplice.

Solamente esos ojos han despertado la más profunda antipatía de los comentaristas, sea en un sentido o en otro.

¡Una experiencia asombrosa!

“Los ojos son el espejo del alma”, señala el texto. Nuestro Señor Jesucristo dijo algo más profundo. Por San Mateo (6, 22-23) y San Lucas (11, 34-35) nos enseña que “La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá! Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad”.

Para meditar… mirando bien a los ojos a Benedicto XVI…

No juzgamos lo que hay en su alma, en su corazón. Dejamos al Cardenal Cañizares que nos lo diga.

En una carta enviada al Instituto de Cristo Soberano Sacerdote, con motivo de un coloquio sobre el Motu proprio Summorum Pontificum que se desarrolló el 24 de abril último en Madrid, el Prefecto de la Congregación del Culto divino y de la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Cañizares, deseó recordar el sentido de este documento de Benito XVI. Se expresó de este modo:

En el corazón del Papa y en el centro de sus preocupaciones como Pastor de la Iglesia se encuentra el conocimiento profundo del misterio de la Liturgia y el deseo de que sea celebrada y sea vivida por la Iglesia con entera delicadeza y entusiasmo, y que así genere y comunique ese dinamismo sobrenatural, deseo del propio Cristo, para que el testimonio de todos los católicos sea unánime y eficaz para transformar las realidades de nuestro mundo.

El Motu proprio “Summorum Pontificum” debe incluirse en esta visión global de la enseñanza y de los actos del Santo Padre, y nunca como algo aislado o simplemente anecdótico destinado a algunos para situaciones particulares. Favorecer el acceso a la forma litúrgica oficial del Rito Romano hasta la reforma deseada por el Concilio Vaticano II, no es una concesión a la nostalgia o al integrismo, es más bien, un paso para favorecer la Comunión Eclesial y una ayuda para orientar y comprender mejor la actual “forma ordinaria” de la Liturgia Romana según una “hermenéutica de la continuidad”.

En este caso, nada más y nada menos que el Santo Sacrificio de nuestros Altares, en el corazón de Benedicto XVI se esconde el deseo de ayudar para orientar y comprender mejor la actual “forma ordinaria” de la Liturgia Romana según una “hermenéutica de la continuidad”…

Sus ojos lo revelan…