LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO (1 de 5)

LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES
ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO

53-Matthieu (27, 22-31) - Jésus insulté

“Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”

Por el P. Juan Carlos Ceriani

Los fariseos y los herodianos proponen a Nuestro Señor Jesucristo la delicada cuestión de las relaciones entre los deberes políticos y los deberes religiosos.

Nuestro Señor se halla ante un dilema: hay que pagar los impuestos… no hay que pagar los impuestos… Si dice que sí, lo tomarán por un traidor a la Patria. Si dice que no, lo acusarán de revolucionario y rebelde.

Nuestro Señor, sabiendo que lo tentaban, contesta yendo más allá de las circunstancias históricas y meramente anecdóticas, y asienta un principio fundamental que rige todas las relaciones del ciudadano con el hombre religioso: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Antes de abordar el tema del laicismo y su condenación, considero importante y necesario aclarar unos cuantos puntos que muchas veces quedan obscurecidos, olvidados, confundidos o contradichos respecto de las relaciones entre la política y la religión, entre el Estado y la Iglesia.

He aquí la lista de materias a tratar:

A: Relaciones entre la política y la religión

B: Cuatro fórmulas posibles de política

C: Principios de la política cristiana

D: El Laicismo y su Condenación

● Encíclica Mirari Vos

● Encíclica Quanta Cura

El Syllabus

Encíclica Vehementer

Encíclica Quas primas

E: El Laicismo y la Iglesia Conciliar

Discurso de Juan Pablo II al Parlamento Europeo, 11 de octubre de 1988.

Joseph Ratzinger:

Resultados y Perspectivas en la Iglesia Conciliar;

Los Principios de la Teología Católica.

Discurso de Juan Pablo II a los miembros del Cuerpo Diplomático, 12 de enero de 2004.

Discurso de Juan Pablo II a la Conferencia Episcopal Española, 24 de enero de 2005.

Mensaje de Juan Pablo II a la Conferencia Episcopal de Francia, 11 de febrero de 2005.

Viaje de Benedicto XVI a Turquía, noviembre de 2006:

Encuentro con los periodistas.

Declaraciones del cardenal Bertone, Secretario de Estado.

Discurso al Cuerpo Diplomático.

Audiencia general del 6 de diciembre de 2006.

Discurso de Benedicto XVI a los Juristas católicos italianos, 9 de diciembre de 2006.

Viaje de Benedicto XVI a Brasil, mayo de 2007:

Encuentro con los periodistas.

Discurso durante la sesión inaugural de la Vª Conferencia del Latinoamericano.

Viaje de Benedicto XVI a Estados Unidos, abril de 2008:

Discurso a la nueva embajadora de Estados Unidos ante la Santa Sede.

Conferencia de Prensa.

Discurso al presidente Busch.

Discurso a los Obispos de Estados Unidos.

Discurso a los representantes de otras religiones.

Discurso a los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Viaje de Benedicto XVI a Francia, septiembre de 2008:

Conferencia de Prensa.

Discurso del presidente Nicolás Sarkozy.

Discurso de Benedicto XVI al presidente.

Discurso a los obispos franceses.

F: Utopia de los idealistas irreductibles

Notre charge apostolique, de San Pío X al condenar la utopía de Le Sillon.

Conclusión

A: Relaciones entre la política y la religión

 

Existe una gran confusión respecto a las relaciones entre el dominio político y el religioso. No se ven claras sus diferencias, porque no se ve tampoco claramente su unión.

Esta confusión no es nueva. Su mezcolanza viene del protestantismo y su introducción en la sociedad del liberalismo demagógico o democratismo.

Los pueblos medievales estaban en posesión pacífica y explícita de una delicada síntesis, que los pueblos modernos han perdido.

Esta unión descansaba sobre la sana filosofía aristotélica del hilemorfismo, que enseña que los cuerpos están compuestos de materia y de forma… y de allí cuerpo y alma… política y religión…

La reforma protestante destruyó esa síntesis. Lutero era nominalista en filosofía y nunca entendió eso de la materia y de la forma y por eso produjo un tajo brutal entre religión y política. Calvino, viendo que la ruptura era bestial, hizo lo contrario y las mezcló.

La gente confunde la política con lo religioso y viceversa. Los términos pierden exactitud y hasta su sentido…

Hay democratacristianos que sinceramente se tienen por “heraldos del cristianismo”. El democratacristiano no es más que un político.

Por otra parte hay ateos que adhieren a una ideología política, buena o mala, absolutizándola…, es decir convirtiéndola de hecho en una religión y, como su contenido es relativo, en una idolatría.

La afirmación “la política no tiene nada que ver con la religión” y viceversa, implica un desconocimiento absoluto de lo que es la política y la religión.

En efecto, o la religión es NADA, o bien tiene que ver con TODAS las actividades humanas; y muy especialmente con lo que está inmediatamente debajo, que es la Ética o Moral, de la cual la política es una parte.

La religión es una actividad espiritual cuyo objeto es la vida misma del hombre, su rectificación esencial y su ordenamiento al último fin. Por lo tanto no puede haber actividad humana que escape del todo de ese objeto.

El trabajo, el comer, el dormir, el divertirse… cuánto más el ordenar el Estado y bregar por el bien común y la vida virtuosa de los hombres, objeto de la política, deben estar iluminados por la religión.

Tesis: La religión ha de haberse con la política y con las demás realidades humanas, como la forma con la materia, a la cual informa sin destruirla y sin confundirse con ella. De este modo llegan a ser UNO, sin dejar de ser estrictamente DOS.

Los liberales destruyen esa verdad necesaria:

1) Confunden la religión con la política, idolatrando a ésta última.

2) Separan violentamente la religión de la política.

B: Cuatro fórmulas posibles de política

 

Analicemos en profundidad el estado de la cuestión. [1]

La confusión sube desde el sujeto sobre el cual se ejercen las dos potestades, que es al mismo tiempo creyente y ciudadano, hasta la verdad suprema, ultrajada con la blasfemia del ateismo.

No hay más que ver las relaciones que la confusión establece abajo, para ver las negaciones con que termina arriba.

Las relaciones entre el católico y el ciudadano son las mismas que existen entre la Iglesia y el Estado, entre la Fe y la Razón, entre el Orden Sobrenatural y el Orden Natural.

Pueden darse entre el católico y el ciudadano, cuatro relaciones posibles:

1. O el Católico es absorbido por el Ciudadano.

2. O el Ciudadano es absorbido por el Católico.

3. O Ciudadano y Católico están separados e independientes.

4. O el Ciudadano está unido al Católico, pero es distinto de éste.

La primera fórmula supone estas otras, de las cuales es consecuencia: la Iglesia es absorbida por el Estado; la Fe es absorbida por la Razón; el Orden Sobrenatural es absorbido por el Orden Natural.

Esta fórmula es impía. Como aplicación política resulta el ateismo abajo y la ateocracia arriba.

La segunda fórmula, si fuera lógica, sería el corolario de estas premisas: el Estado es absorbido por la Iglesia; la Razón es absorbida por la Fe; el Orden Natural es absorbido por el Orden Sobrenatural.

Esta fórmula es absurda y conduce al abismo. Como aplicación política resulta la hierocracia, es decir un cesarismo a lo divino.

La tercera fórmula se sigue de sus antecedentes: separación religiosa y moral entre la Iglesia y el Estado; separación entre la Fe y la Razón; separación entre el Orden Sobrenatural y el Orden Natural. Es el llamado laicismo.

Pero como un Orden Sobrenatural y una Fe separados de la Razón son contradictorios, esta fórmula se reduce a la primera es decir, la razón autónoma: ateismo y supremacía del Estado sobre la Iglesia.

La cuarta fórmula es la conclusión política de estas proposiciones: El Estado es distinto de la Iglesia, y en su órbita es soberano; pero está moral y religiosamente unido a la Iglesia y subordinado a ella; la Razón es diferente pero unida y subordinada a la Fe; el Orden Natural es diferente, pero unido y subordinado al Orden Sobrenatural.

Continuará…


[1] Citamos “El Verbo de la Tradición. Textos escogidos de Juan Vázquez de Mella”. Colección Textos Clásicos, N2. Barcelona, 2001. Capítulo La Iglesia y el Estado, págs. 72 a 78. Tomado de “El Pensamiento Español”, 1 octubre de 1919.

3 comentarios en “LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO (1 de 5)

  1. No sé por qué se habla de un tema religioso, mezclándolo con la de supuestos partidos políticos, lenguaje bastante poco preciso. Porque que alguien me diga qué significa “liberalismo demagógico”.
    En un anterior post, ya había comentado el significado de liberalismo según la RAE, y se ven posturas que defienden el liberalismo, que apoyan la no intervención abusiva por parte del Estado en todas la parcelas de la vida (cuando no hacen lo que tienen que hacer, el respeto por los derechos fundamentales de las personas, de forma razonable).
    Sabemos que Jesucristo criticó la tiranía de los poderes públicos, o, al menos, eso he entendido yo; que alguien me corrija si me equivoco.
    En estos tiempos en los que se está ensalzando la peligrosa globalización, con la intervención abusiva del Estado en cada uno de los aspectos cotidianos, y salir criticando un cierto concepto (ni siquiera existente en los diccinoarios) de liberalismo, me parece un despropósito. Además, yo creo que no ha existido jamás un período en la historia en la que ese concepto al que aluden haya tenido lugar; y que alguien me corrija si me equivoco, con datos, no sólo con puras denominaciones.
    El que no se respeten los derechos fundamentales ni la verdad del hombre, eso no es liberalismo, sino degradación totalmente organizada y orquestada.

  2. He visto El Catecismo de la Realeza Social de Jesucristo
    del Padre Phillippe, dentro de geocities, Doctrina Católica.
    Todavía no he podido leerlo, pero no sé qué tiene la verdad que ya se ve de lejos.
    Para los interesados, estará ahí hasta el día 28 de este mes (ya que geocities deja de ser gratuito, y muchos se dan de baja).

  3. Ave Maria!

    A. M.: Cuando se quiere hacer una consulta seria, es necesario ir más allá de los diccionarios. Las definiciones de un diccionario, aun cuando este sea autorizado como el de la R. A. E., no pueden ser consideradas como algo absoluto, dado que las palabras cambian de significado según el contexto de su utilización y resulta impráctico, cuando no imposible, considerar en un diccionario todos los posibles significados, especialmente si estos son muy especializados.

    Por otra parte, los diccionarios siempre van a la zaga, pues muchos términos van adquiriendo nuevos significados por el uso común que se les da y así es difícil tener definiciones actualizadas. El diccionario de la R. A. E. está proponiendo actualmente enmiendas a sus definiciones del término liberalismo

    Wikipedia, por ejemplo, dice del liberlismo, que es un sistema que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas. También sostiene que la democracia se fundamenta en el liberlismo y que aboga por el desarrollo de las libertades individuales y el progreso de la sociedad.

    Esto es precisamente el liberalismo demagógico: por medio de halagos (demagogia) se trata de imponer un sistema (que aboga por la libertad individual y el progreso, ¡que bien suena!)

    Aquí inserto unos fragmentos del libro “El liberalismo es pecado” del P. Félix Sardà i Salvany en que se define el término liberlismo:

    En el orden de las ideas el Liberalismo es el conjunto de lo que se llaman principios liberales, con las consecuencias lógicas que de ellos se derivan. Principios liberales son: la absoluta soberanía del individuo con entera independencia de Dios y de su autoridad; soberanía de la sociedad con absoluta independencia de lo que no nazca de ella misma; soberanía nacional, es decir, el derecho del pueblo para legislar y gobernar con absoluta independencia de todo criterio que no sea el de su propia voluntad, expresada por el sufragio primero y por la mayoría parlamentaria después; libertad de pensamiento sin limitación alguna en política, en moral o en Religión; libertad de imprenta, asimismo absoluta o insuficientemente limitada; libertad de asociación con iguales anchuras. Estos son los llamados principios liberales en su más crudo radicalismo.

    El fondo común de ellos es el racionalismo individual, el racionalismo político y el racionalismo social. Derívanse de ellos la libertad de cultos más o menos restringida; la supremacía del Estado en sus relaciones con la Iglesia; la enseñanza laica o independiente sin ningún lazo con la Religión; el matrimonio legalizado y sancionado por la intervención única del Estado: su última palabra, la que todo lo abarca y sintetiza, es la palabra secularización, es decir, la no intervención de la Religión en acto alguno de la vida pública, verdadero ateísmo social, que es la última consecuencia del Liberalismo.

    En el orden de los hechos el Liberalismo es un conjunto de obras inspiradas por aquellos principios y reguladas por ellos. Como, por ejemplo, las leyes de desamortización; la expulsión de las ordenes religiosas; los atentados de todo género, oficiales y extraoficiales, contra la libertad de la Iglesia; la corrupción y el error públicamente autorizado en la tribuna, en la prensa, en las diversiones, en las costumbres; la guerra sistemática al Catolicismo, al que se apoda con los nombres de clericalismo, teocracia, ultramontanismo, etc., etc.

    No tengo idea de cuál pueda ser el paraiso en que usted habita, pero los gobiernos de paises que he visitado o de los cuáles tengo noticias más o menos confiables, no son otra cosa que la aplicación del liberlismo demagógico del cual parece usted no tener noticia. Solicita datos y no denominaciones: ignoro qué quiere decir con esto, pero puedo poner un ejemplo:

    El aborto está “legalizado” en muchos países actualmente; uno de los argumentos que se esgrime con más frecuencia para abogar por este crimen, es el del derecho de la mujer para decidir si tener o no un hijo producto de una violación (demagogia: concedamos el derecho a las mujeres; se presentan además todos los escenarios más negativos como el que el niño herede la tendencia hacia la violación, etc., etc.) y se deja de lado el hecho de que la culpabilidad de esa violación no está ni puede estar en el bebé, quien es castigado, injustamente y sin derecho a defenderse, con la muerte y con la privación de ser bautizado. Esto no es otra cosa que un producto de un gobierno liberal en que se promueve la soberanía del individuo (derecho para elegir si dejar nacer a un bebé que ya existe o simplemente matarlo) como una forma de demagogia. Estoy seguro de que aun en ese paraiso terrenal en que habita, llegan noticias de ese liberalismo demagógico: es cuestión de dejar por un momento el diccionario y leer las noticias en las publicaciones noticiosas.

    Por otra parte, me gustaría saber en qué partes de la Biblia se lee una crítica de Nuestro Señor Jesucristo hacia la tiranía de los poderes públicos…

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