EUTANASIA EN COLOMBIA: 25% APROBADA

Eutanasia sobrevive a primera votación, de cuatro que debe surtir, en Comisión Primera del Senado

Foto: Fotoilustración / EL TIEMPO Tomado de El Tiempo – Gracias a Julián Romero desde Colombia

El proyecto libera de responsabilidad penal a médicos que practiquen la eutanasia con consentimiento de los pacientes.

De acuerdo con la propuesta, la solicitud de asistencia al suicidio la debe hacer por escrito el paciente. Deja por fuera a personas en estado de coma y a menores de edad.

Otras dos iniciativas que habían sido presentadas anteriormente fueron archivadas.

Armando Benedetti, autor del proyecto, explicó que después de 11 años de que la Corte Constitucional legalizó la eutanasia en Colombia, a través de la sentencia C-239, es la primera vez que el Congreso de la República da un paso hacia la reglamentación de esta práctica y abre la posibilidad de que a los enfermos terminales, que no quieran recurrir a la eutanasia, cuenten con los medicamentos necesarios para calmar el dolor.

Según la iniciativa, “toda solicitud de terminación de la vida en una forma digna y humana o de asistencia al suicidio deberá hacerse por escrito, siempre que sea posible, personalmente por el paciente”.

También plantea realizar un documento en una notaría  autorizando la eutanasia en caso de que la persona quede en un estado terminal.

La iniciativa igualmente plantea lo que denomina el “procedimiento de cuidado debido”, que no es más que los caminos que se deben abordar antes de llevar a cabo la eutanasia.

En ese sentido señala la responsabilidad del médico tratante de informar detalladamente al paciente sobre su condición médica y las opciones que tiene.

Pasos establecidos

De acuerdo con el proyecto,los pasos establecidos son los siguientes:

El médico tratante debe valorar las condiciones del paciente, como por ejemplo que su enfermedad sea terminal, que no tenga cura y que padezca intensos dolores.

Luego, este galeno pasa el asunto a un especialista o médico de mayor jerarquía, quien evalúa la petición y, si considera que se dan las condiciones, lo transfiere a una consejería, que revisa el nivel de racionalidad de la decisión. Si la considera viable, se le da vía libre a la eutanasia.

Dentro del proyecto aprobado ayer, al que aún le quedan pendientes tres debates en el Congreso, se establece que el paciente podrá revocar la solicitud de terminar con su vida de una forma digna y humana o de asistencia al suicidio, en cualquier momento.

“Definitivamente, este proyecto podrá ayudar a aliviar el dolor de muchas personas en el país”, señaló Benedetti.

De la misma manera, la iniciativa establece modificaciones al Código Penal para favorecer a los médicos que practiquen la muerte asistida.

“Cuando el médico tratante cuente con el consentimiento libre e informado del paciente, y haya respetado el procedimiento de cuidado debido, exigido por la ley que regula la terminación de la vida de una forma digna y humana, y la asistencia al suicidio, no será objeto de sanción penal alguna”, quedará modificado el artículo 106.

Y otro artículo, el 107, establecería que cuando sea el médico tratante quien provea los medios necesarios para la realización del suicidio y cuente con el consentimiento libre e informado del paciente, y además haya respetado el procedimiento de cuidado debido, exigido por la ley que regula la terminación de la vida de una forma digna y humana y la asistencia al suicidio, “no habrá responsabilidad penal alguna”.

Pero el proyecto igualmente aclara que las Empresas Prestadoras de Salud (EPS) deberán garantizar la prestación de los cuidados paliativos a los pacientes con enfermedad terminal que así lo soliciten.

1. Nacionalidad. De acuerdo con la iniciativa, aprobada ayer en primer debate, uno de los principales requisitos para autorizar la eutanasia o el llamado suicidio asistido es que el paciente o la persona enferma sea colombiano de nacimiento. También puede ser extranjero, pero la condición es que haya sido residente en el país por un término no menor de un (1) año.

2. Edad. El proyecto de ley establece que la persona que solicite la eutanasia o el suicidio asistido tiene que ser mayor de edad, que en Colombia es de 18 años cumplidos. En la iniciativa quedan descartadas las personas que estén en estado comatoso, porque voluntariamente no pueden autorizar este procedimiento, e igualmente los menores de edad.

3. Plenas facultades. Una de las consideraciones más importantes que contiene el proyecto de ley, aprobado ayer en primer debate, es que no basta con que la persona sea mayor de edad, sino que legalmente también sea capaz y esté en pleno uso de sus facultades mentales al momento de solicitar la terminación de su vida.

4. Petición Voluntaria. La iniciativa es clara en que las autoridades médicas a las que se les hace la solicitud deben estar seguras de que la petición del paciente es libre e informada, y manifestada por escrito, cuando sea posible, para que no haya duda sobre si el origen de la misma es el producto de una presión exterior indebida o el resultado de una depresión momentánea.

5. Certificación. El proyecto de ley pone como requisito que el paciente que acuda a esta medida extrema, en efecto, sufra de una enfermedad terminal o grave lesión corporal que, debido a los fuertes dolores, le impida llevar una vida digna.

La enfermedad o la lesión deben estar certificados en su historia clínica por dos médicos especialistas.

6. Sin cura. Por último, la iniciativa establece que la los médicos deben tener claro que la enfermedad o lesión que sufra el paciente le produce intensos dolores continuados, padecimientos o una condición de gran dependencia y minusvalía que la persona considere indigna, los cuales no pueden ser aliviados por la ciencia médica actual con esperanza de cura o mejoría.

Acerca de Fabian Vazquez

La Voz de la Tradición Católica, con la Verdad aunque duela.

10 pensamientos en “EUTANASIA EN COLOMBIA: 25% APROBADA

  1. . Resumen histórico

    El homicidio de personas viejas y decré­pitas, de niños deformes o débiles, en uso entre los pueblos más o menos bárbaros, constituía una forma de eutanasia. El cristia­nismo hizo desaparecer también dicha cos­tumbre inhumana. A la eutanasia se la trató universalmente, en la moral y el derecho, como homicidio o suicidio.

    Hemos de constatar hoy un triste retorno a esa bárbara costumbre. Tal retorno se ma­nifiesta en proposiciones de ley que autorizan a los médicos a matar tranquilamente a los enfermos que quieran la muerte, o que dis­ponen el homicidio, por orden de la autori­dad pública o con el permiso de ésta, de per­sonas que son inútiles para la sociedad a causa de enfermedades, locura, imbecilidad o ve­jez, o bien la eliminación física de soldados mutilados o gravemente heridos sin esperan­za de curación.

    2. División

    Resulta de lo que se ha consignado más arriba que se dan dos casos esencialmente distintos:

    a) Causar una muerte buena, es decir, cau­sar la muerte y, al mismo tiempo, hacer que sea buena (indolora).

    b) Causar una muerte buena, no provo­cando directamente la muerte, sino intervinien­do para que la muerte, la cual es provocada por otras causas (enfermedad, locura, imbe­cilidad, vejez…), acaezca sin dolor.

    Tenemos un auténtico homicidio en el primer caso, no así en el segundo. Existe, pues, una eutanasia que mata y otra que no lo hace. Cuando hablemos de eutanasia, así, sin más, sin calificativo, se entiende que nos es­tamos refiriendo a la eutanasia que mata.

    3. Moralidad

    a) La eutanasia que mata es un acto intrín­secamente malo. Es suicidio u homicidio se­gún los casos. Es homicidio aunque se ejecu­te a petición del paciente o con el consenti­miento de éste, entre otras cosas porque las penosas condiciones en que se halla no pue­den ser, ciertamente, expresión de una vo­luntad libre. No cambia nada la circunstancia o el hecho de que la persona sufra o no viva mucho. La eutanasia siempre es pecado gra­ve por las mismas razones por las que lo son el homicidio y el suicidio. Aparte el hecho de que no se puede estar nunca seguro de la absoluta incurabilidad de una enfermedad y de que siempre pueden darse errores de diag­nóstico y pronósticos equivocados al respec­to, hay que observar que la eutanasia se opone diametralmente al fin propio de la medici­na y del noble oficio de médico. El médico debe mederi, esto es, curar, y, por ende, sal­var la vida de los hombres, usando para ello, en la medida de sus posibilidades, todos los recursos médicos de que disponga. La euta­nasia es matar, así que se opone derecha­mente al oficio y al deber del médico. Ade­más, la eutanasia como práctica aceptada y no impedida por la autoridad dañaría grandísimamente a la sociedad. Los hombres per­derían la confianza en los médicos y no se fiarían fácilmente de sus tratamientos, lo que tendría gravísimas consecuencias para el es­tado de salud del pueblo. Tampoco a las au­toridades públicas les asiste el derecho de matar a un inocente. Las leyes que permiten o imponen tal acto, a los médicos o a otros, son leyes malas. Obedecer a tales leyes es cometer pecado de homicidio. Por lo demás, si, por un absurdo, se admitieran dichas leyes, ¿cómo podrían impedirse multitud de delitos? (por ejemplo, que unos parientes de un enfermo deseosos de heredarlo procura­ran obtener a toda costa que éste consintiera en la eutanasia y persuadiesen al médico para que la llevara a cabo). ¡Qué bajada tan peli­grosa de la sensibilidad moral de la humani­dad! De ahí la legitimidad de la condena del Sto. Oficio, fechada el 2 de diciembre de 1940 (AAS, 32 1940, pp. 553-554).

    b) La eutanasia que no mata, pero que quita o disminuye los dolores del moribundo, no está prohibida, a no ser por causa de los efectos dañinos que se derivan a menudo de los medios usados, es decir, de la adminis­tración de narcóticos. A veces tales efectos son la aceleración de la muerte, la privación temporal o permanente de los sentidos, etc. Nunca es lícito emplear tales medios sin per­miso del paciente. Peca gravísimamente un médico que priva de la conciencia a una per­sona que no está preparada para la muerte, sobre todo en el aspecto espiritual y sobre­natural, o sea, a un paciente que aún necesita reconciliarse con Dios y recibir los santos sa­cramentos. Pecan gravísimamente los consan­guíneos o los amigos del enfermo que le piden al médico que haga eso. Un médico dig­no del nombre de cristiano se opondrá a tal manifestación de amor mal entendido y de ig­norancia religiosa, y procurará instruir tanto al paciente cuanto a aquellos a cuyo cargo está. Pero tampoco es conveniente que per­sonas preparadas para la muerte se priven de la conciencia, o sean privadas de ella, en los momentos que preceden a aquélla. El cris­tiano sabe que los sufrimientos y la propia muerte, si se la acepta con santa resignación a la voluntad de Dios, son un medio óptimo de expiar los pecados cometidos en la vida. Jesús instituyó un sacramento especial, la extremaunción, para dar a los hombres fuer­zas especiales para morir bien y soportar los sufrimientos que acompañan a la muerte. Por eso quiere también la Iglesia que se ruegue en esos momentos por el moribundo y con el moribundo. Por lo demás, la ciencia médica moderna dispone de varios medios (quirúrgi­cos y farmacológicos) para mitigar los sufri­mientos de los enfermos sin embotar las acti­vidades psíquicas superiores: medios válidos y perfectamente lícitos.

    (Del Diccionario de teología moral dirigido por el Card. Francesco Roberti)

  2. Pingback: EUTANASIA EN COLOMBIA: 25% APROBADA « Fe evangélica vs. Teología Gay

  3. Bueno, lo veo venir…Empiezan con sus cuentos de casos y garantías y luego siguen por asesinar a todo anciano que moleste…Como con el aborto…Se acerca el día del Señor…

  4. Hola molesto un segundo quisiera preguntarle al editor si puede pasar alguna nota seria sobre ese acelerador de particulas gigantes que inventaron los suecos(creo), porque en internet solo encuentro bestialidades escritas por reporteros.

    Muchas Gracias

  5. “… eu sou o caminho, a verdade e a vida…”.
    penço que só isso chega para dizer tudo sobre a eutanásia.
    é preciso de ajudar as pessoas que sofrem.

    olga – portugal

  6. me parece que la eutanasia deberia ser reglamentada, esque no hay derecho a que una persona quiera ya “descansar en paz” sea practicamente obligado a vivir una vida de sufrimiento. Existe el derecho a la vida, pero es un derecho no un deber.

  7. El unico que puede dar o quitar la vida es Dios, el Poderoso, el Supremo, nuestro hacedor, si nosotros mismos nos abrogamos ese derecho en donde queda nuestro creador?, no creen los que se dicen o se llaman sabios que la eutanasia es un arma de doble filo?, como saber o prever que en este mundo de torcidos, al familiar no se le llene el ojo o la conciencia para sacar del medio a quien tiene muchos bienes para heredar. Por otro lado observemos la biblia y miremos que nuestra constitrución es muy apegada a ella en la defensa de nuestros derechos entre ellos el derecho a la vida, por que pasar por encima de la constitución y la ley divina, con la eutanasia, entonces que valor les damos?, reflexionemos que estamos pasando por encima de nuestros mismos principios y vamos de cabeza al cataclismo y a la perdición, no le sigamos el juego al demonio.

  8. Ah, Krankrank… siempre el mismo conspiranoico que recorta artículos subidos por desentendidos simulando comprender algo de la triste realidad que los circunda :D.

Los comentarios están cerrados.