RECORDANDO A ASIS…

PENSAR QUE NOS PUSIERON EN IGUALDAD DE CONDICIONES CON TODOS, COMO SI NO TUVIESE LA SANTA IGLESIA CATOLICA APOSTOLICA ROMANA LA VERDAD ABSOLUTA. COMO SI LAS CREENCIAS DE LOS HOMBRES Y EL CULTO A LOS DEMONIOS FUESEN SALVIFICOS…

En el mundo sólo quedan 130.000 parsis y 43.000 de ellos viven en Bombay. Dentro de la comunidad parsi el número de muertes supera al número de nacimientos. Y si bien es cierto que demográficamente se están reduciendo, ocupan un lugar importante dentro de la escala social india. Sus líderes han luchado para evitar su desaparición durante años.

Ahora, otro de los problemas que enfrentan es cómo deshacerse de los cuerpos, ya que la vieja tradición de dejar los cadáveres a la intemperie para que los devoren los buitres parece haber dejado de funcionar. En promedio, cada día se llevan tres cuerpos a las Torres del Silencio -el emplazamiento funerario de los parsis- y el problema es que la población de buitres en la ciudad es cada vez más pequeña. En consecuencia, un cuerpo tarda meses en descomponerse.

Esto ha provocado un acalorado debate dentro la comunidad, sobre todo luego de que Dhan Baria, una mujer de 65 años, publicó fotografías de una pila de cuerpos, medio comidos por animales carroñeros dentro de las Torres.

Dignidad

Baria decidió hacer campaña por este tema cuando le dijeron que el cuerpo de su madre demoraría alrededor de un año en descomponerse, por la falta de buitres en la ciudad.

“Mi madre falleció en noviembre de 2005. En un mes más habrá pasado un año de su muerte y yo sé que su cuerpo todavía está allí, descubierto, rodeado de otros cuerpos. ¿Es así como queremos que traten a nuestros seres queridos?”, pregunta Baria. Baria está indignada. “En las fotos pueden verse los cuerpos al aire libre, en estado de descomposición. No son otros que nuestros padres, madres, hermanas, hijos e hijas. ¿No merecen acaso, después de su muerte, ser tratados con dignidad?”.

Mientras que las fotos han impactado a la comunidad, lo que ha causado aún más sorpresa es cómo Baria pudo obtener estas imágenes tomadas en un lugar al que sólo los sepultureros designados tienen acceso.

Baria señaló que no fue ella quien tomó las fotos sino una persona anónima que cree en su causa.

Ahora, Baria exige al consejo de gobierno de la comunidad, el Bombay Parsi Panchayat, que permita los entierros o las cremaciones dentro del cementerio.

Su pedido ha divido a la comunidad.

Cambios

El editor de la revista comunitaria Parsiyana, Jehangir Patel, dice que el tema ha tocado un punto sensible y que la gente está preocupada por el fracaso del sistema.

  La mayoría de los parsis están comenzando a expresar sus opiniones sobre el tema. Ellos sienten que han venido haciendo concesiones durante mucho tiempo y ahora quieren un cambio y están dispuestos a luchar por ello
Jehangir Patel, Editor de la revista Parsiyana

“La mayoría de los parsis están comenzando a expresar sus opiniones sobre el tema. Ellos sienten que han venido haciendo concesiones durante mucho tiempo y ahora quieren un cambio y están dispuestos a luchar por ello”. El director del Instituto de Estudios Zoroastrianos en Bombay, Khojeste Mistree, dice que la gente puede disponer de sus muertos de la manera que consideren aceptable, pero que es injusto pedir al consejo de gobierno para que legitime algo que está mal.

“No creo que sea correcto que los liberales esperen que nosotros cambiemos, afectando los sentimientos religiosos de la mayoría”.

Mientras tanto, el Parsi Pachayat ha dicho que establecería un comité conformado por liberales y conservadores para intentar buscar una solución al problema que sea aceptable para ambas partes.

Los parsis, seguidores del zoroastrismo, son una pequeña comunidad religiosa que existe principalmente en Bombay. Según su fe, la muerte no es considerada como obra de Dios, sino como un triunfo temporal del mal sobre el bien.

La tierra, el fuego y el agua son considerados elementos sagrados que no pueden ser profanados por los muertos. Por tanto, los cuerpos son abandonados en los Dokhmas o grandes torres cilíndricas de piedra con un pozo en el centro, para que los consuman los buitres. Sin embargo, durante los últimos años la población de buitres se ha ido reduciendo. Se cree que esto se debe a que lo animales han ingerido cuerpos de animales que contenían restos de una sustancia química anti-inflamatoria, diclofenac.

La comunidad colocó paneles solares en las Torres para asegurar la rápida descomposición de los cuerpos.

Pero este sistema ha obtenido sólo un éxito parcial, ya que durante la temporada de los monzones los paneles reciben muy poco sol.

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