P. BASILIO MERAMO SERMÓN DEL CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

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Compartimos con nuestros lectores el SERMÓN DEL CUARTO DOMINGO DE CUARESMA – 2017 – del querido P. Basilio Méramo.

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SERMONES DESDE LA INHÓSPITA TRINCHERA

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Llevamos a nuestros lectores SERMONES DESDE LA INHÓSPITA TRINCHERA del estimado P. Juan Carlos Ceriani SERMÓN DE LA DOMINICA 4° DE CUARESMA – 2017

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ME S D E S A N J O S É – Día Veintiseis

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

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PARA SANTIFICAR EL DOMINGO

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios del:

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

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Introito

Alégrate, Jerusalén: y alégrense con ella todos los que la aman: gócense con alegría los que estuvieron en la tristeza: para que se regocijen y se sacien de las ubres de su consolación. Me alegré de lo que se me ha dicho: Iremos a la casa del Señor. Gloria al Padre…

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Padre Juan Carlos Ceriani: Sermón de la Domínica 4ª de Cuaresma

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

En aquel tiempo, pasó Jesús a la otra parte del mar de Galilea, que es de Tiberíades. Y le seguía una grande multitud de gente, porque veían los milagros que hacía sobre los enfermos. Subió, pues, Jesús, a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la Pascua, día de gran fiesta para los judíos. Y habiendo alzado Jesús los ojos, y viendo que venía a Él una gran multitud, dijo a Felipe: “¿De dónde compraremos pan para que coma esta gente?” Esto decía por probarle: porque Él sabía lo que había de hacer. Felipe respondió: “Doscientos denarios de pan no les alcanzan para que cada uno tome un bocado”. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: mas ¿qué es ésto para tanta gente?” Pero Jesús dijo: “Haced sentar a esas gentes”. En aquel lugar había mucha hierba. Y se sentaron a comer, como en número de cinco mil hombres. Tomó Jesús los panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban sentados: y asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: “Recoged los trozos que han sobrado, para que no se pierdan”. Y así recogieron y llenaron doce canastos de trozos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres, cuando vieron el milagro que había hecho Jesús, decían: “Este es verdaderamente el profeta que ha de venir al mundo”. Y Jesús, notando que habían de venir para arrebatarle y hacerle rey, huyó otra vez al monte Él sólo.:

El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces es de todos los milagros de Jesús el único que narran los cuatro Evangelistas.

Y con razón. Porque de los innumerables milagros del Señor pocos habrá, y acaso ninguno, que sugiera reflexiones tan provechosas.

No es pasible recogerlas aquí todas; consideremos solamente cuán diferentes se muestran en él los pensamientos de los hombres y los pensamientos de Jesús.

Ya antes del milagro, es curioso e instructivo ver cuán desorientados y alborotados andaban los mismos discípulos.

SAN BERNARDO: ABAD DE CLARAVAL – DOCTOR DE LA IGLESIA

LAS GRANDEZAS INCOMPARABLES DE MARÍA

CAPÍTULO SEGUNDO

MARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRA

MARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRAMARÍA ADMIRACIÓN DE CIELOS Y TIERRA

Fue enviado, pues, el Ángel Gabriel por Dios, a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María.

¿Qué fin tendría él Evangelista al expresar en este lugar con tanta precisión los propios nombres de tantas cosas? Yo creo que pretendía con esto, que no oyésemos con negligencia, lo que él procuraba referir con tanta exactitud.

Nombra al Nuncio que es enviado, al Señor por quien es enviado, a la Virgen a quien es enviado, al Esposo de la Virgen, y señala con sus propios nombres el linaje de ambos, a la ciudad y a la región.

¿Para qué todo esto? ¿Piensas tú que alguna de estas cosas esté puesta aquí superfluamente? ¡Ah! No. De ninguna manera: porque si no cae una hoja del árbol sin causa, ni cae en tierra un pájaro sin la voluntad del Padre Celestial, ¿podría yo creer, que de la boca del Santo Evangelista saliese una palabra superflua, especialmente en la sagrada historia del que es Palabra de Dios?

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ME S D E S A N J O S É – Día Veinticinco

Preparación para consagrarse a él como esclavo.

La verdadera devoción a San José consiste esencialmente en la confianza ilimitada en la intercesión de este Santo Varón, en la imitación de sus virtudes y en el amor filial que se le profese. Ser su devoto quiere decir tratar de amar al Padre Celestial como él lo hizo; y poner la vida, los bienes y todos los actos del día bajo su paternal patrocinio.

Los que quieran ser fieles devotos del Padre Protector de la Iglesia, y verdaderos servidores de su culto, deben consagrarse a él como sus esclavos. Pero como se ama lo que se conoce, es fundamental para esta alianza admirarse con su vida a través del Catecismo de San José, incluido en esta preparación.

La esclavitud del santo exige una fórmula que será publicada el día 31 de marzo, y que indica la dedicación de la vida entera al servicio de su piedad. Significa alabar al benditísimo Patriarca desde que aparece la primera luz del día hasta que se va al lecho, para lo cual, también el último día de este mes, entregaremos una pequeño Devocionario Josefino con las oraciones del cristiano al amparo de San José.

Quienes deseen manifestarse como verdaderos devotos del Castísimo Esposo de Nuestra Santa Madre, deben luchar por ser almas de oración que frecuenten los sacramentos, amantes del silencio, la pureza, modestia y humildad, tener una encendida caridad y una vida que se realice en la laboriosidad y el ocultamiento. Y para alcanzar tan altas aspiraciones, es que a él recurriremos diciendo cada día en el Acordaos: “que nunca se ha oído decir que ninguno de los que ha invocado vuestra protección o implorado vuestros auxilios, hayan quedado sin consuelo”.

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