… Ahora bien, el Papa nos ha hecho saber que la preocupación de arreglar nuestro asunto por el bien de la Iglesia estaba en el corazón mismo de su pontificado… Por lo tanto, es una voluntad irrevocable y justa la que expresa.
Resulta, por principio, que la situación presente en abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía mas graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento, nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo.
Respuesta de Mons. Fellay a los tres Obispos (ver completa)
En referencia al impulso de Benedicto XVI, Fellay es muy claro: “Personalmente, habría deseado esperar algún tiempo más para ver las cosas más claras, pero es bastante claro que el Santo Padre quiere que suceda ahora”. Y destaca su aprecio a los esfuerzos del Papa por corregir las “desviaciones” progresistas de la enseñanza católica y de la Tradición desde el Vaticano II: “Con extraordinaria delicadeza, intenta realizar importantes correcciones”, señala.
… no estamos solos para defender la fe. El Papa mismo lo hace, es su trabajo. Y si se nos llama para ayudar al Santo Padre en eso, ahí estaremos”.
Declaración de Mons Fellay tras conocerse las cartas a y de los tres Obispos (ver completa)
«No os canséis de dirigiros al cielo»
El Papa, a los carismáticos: «Afirmáis la primacía de Dios»
Benedicto XVI se dirigió a la Renovación en el Espíritu Santo en Italia en su 40º aniversario.
El Papa recibió este sábado en la Plaza de San Pedro a una nutrida representación de la Renovación en el Espíritu Santo, movimiento carismático que nació en 1972 y que celebra ahora por tanto su cuadragésimo aniversario.
“En estos decenios”, dijo Benedicto XVI, “os habéis esforzado por ofrecer vuestra aportación específica al Reino de Dios y a la edificación de la comunidad cristiana, alimentando la comunión con el sucesor de Pedro, con los pastores y con toda la Iglesia. De diversas formas habéis afirmado la primacía de Dios, a quien se dirige siempre y por encima de todo nuestra adoración. Y habéis intentado proponer esta experiencia a las nuevas generaciones, mostrando la alegría de la vida nueva en el Espíritu, mediante una amplia obra de formación y múltiples actividades ligadas a la nueva evangelización y a la missio ad gentes”.
“Vuestra obra apostólica”, añadió el Papa a los miles de asistentes, “ha contribuido así al crecimiento de la vida espiritual en el tejido eclesial y social italiano, mediante caminos de conversión que han conducido a muchas personas a ser sanadas en profundidad por el amor de Dios, y a muchas personas a superar momentos de crisis”.
Tras lamentar que nuestra sociedad viva una situación “en cierto modo precaria, caracterizada por la fragmentariedad de las opciones”, y donde “faltan a menudo puntos válidos de referencia en los que inspirar la propia existencia”, propuso como remedio “construir el edificio de la vida y las relaciones sociales sobre la roca estable de la Palabra de Dios, dejándose guiar por el magisterio de la Iglesia”.
Por eso concluyó con una exhortación muy particular dirigida a los presentes: “¡No os canséis de dirigiros al cielo! El mundo tiene necesidad de la oración. Hacen falta hombres y mujeres que sientan la atracción del cielo en su vida, que hagan de la alabanza al Señor un estilo de vida nueva”.
Conozca la realidad de este movimiento “PESTECOSTAL” viendo nuestro especial al respecto:
Pentecostés es la fiesta de la manifestación pública de la Iglesia. Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo. Como hijos de la Iglesia y como almas espirituales estimulémonos a solemnizar día tan memorable.
Los Apóstoles hallábanse reunidos con las piadosas mujeres y la Virgen Santísima en el Cenáculo. Es el día quincuagésimo después de Pascua, y hacia las nueve de la mañana. Todos oran. De repente un ruido como de viento huracanado llena toda la casa, y unas lenguas de fuego se posan sobre la cabeza de los discípulos del Señor, quedando todos repletos del Espíritu Santo.
Efecto de aquel prodigio fue que los que hasta ese momento se habían escondido de los judíos, sienten sus mentes saturadas de luces divinas, y sus corazones repletos de un arrojo y coraje más que humanos.
Hablan diversas lenguas, publicando las maravillas de Dios ante la admiración de gentes de numerosas regiones.
La promesa de Jesús quedaba cumplida con este milagro.
El Espíritu Santo, al descender sobre aquella pequeña congregación de fieles, le infunde impulso y vigor conforme había predicho Cristo.
Bendigamos a ese Espíritu divino, y felicitemos a nuestra Santa Madre Iglesia en el día de su alumbramiento.
Todo el mundo se regocija con indecibles gozos; y las mismas Virtudes del Cielo y las Potestades angélicas cantan himnos de gloria.
No permanezcamos en silencio cuando todos cantan llenos de indescriptible júbilo tributemos honor al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
El día de Pentecostés no sólo conmemoramos un acontecimiento histórico, sino que celebramos también algo que sucede en nuestra presencia y en este mismo día.
La venida del Espíritu Santo no es un episodio que pasó, sino más bien un hecho que se repite continuamente en la Iglesia, y de una manera particular en la presente festividad, en la que, a consecuencia de las promesas que oímos de labios de Jesús en las semanas que acaban de transcurrir, y de las oraciones de la Iglesia, el Espíritu Santo se derrama copiosamente sobre todos aquellos que se han preparado a su venida.
No dejemos pasar sin provecho fiesta tan prometedora. Sería verdadera lástima que después de haber estado largos días preparándonos a recibir el Espíritu Santo, llegado el gran día esperado, quedase tanta preparación sin recompensa. Recojámonos, no desperdiciemos ocasión tan propicia.
Hincados también de rodillas, invoquemos al «Paráclito, Don del Altísimo, Fuente viva, Fuego, Caridad y espiritual Unción».
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El Espíritu Santo es el principio vital de la Iglesia y de cada cristiano. Cristo reina desde su trono celestial; pero gobierna su Iglesia por medio de su Espíritu. Los Sacramentos son los canales por los cuales se nos comunica este divino fuego. Lo que Jesús hizo con los suyos mientras anduvo en carne mortal, lo hace hoy el Espíritu divino en las almas.
¡Qué misterios tan insondables! Cual savia misteriosa se comunica continuamente a nuestra alma el Espíritu Santo, vivificándola y dándole propiedades celestiales, sobrenaturales. Se derramó con las aguas bautismales, haciéndonos templo de la Santísima Trinidad. Vino sobre nosotros con la imposición de las manos del Obispo constituyéndonos en soldados de Cristo. Irrumpió en nuestro interior cuando por la absolución sacerdotal recuperamos la gracia perdida. Él, en fin, penetra en el alma cada vez que recibimos un Sacramento.
Aun más. Así como el alma es principio de todo pensamiento, como lo es de toda la vida del hombre, así también de la fuerza vital del Espíritu procede todo buen pensamiento, las inspiraciones divinas, las mociones espirituales, en una palabra, todo cuanto nos incita a seguir el camino de la perfección.
A Él debemos todo progreso y adelanto, a Él todo mérito. El mismo Jesús nos lo dijo: «Él os enseñará».
Convenzámonos de la necesidad que tenemos de ese Divino Espíritu. Ansiemos su presencia. Anhelemos su venida. Vaciemos nuestro corazón de todo lo que le embarga, para que quede lleno del Espíritu Santo.
Él desea comunicársenos. Sólo exige que se lo pidamos. Arranquemos, pues, con nuestros insistentes ruegos al Salvador ese Consolador que nos prometió: «Ven, Espíritu Santo…» Sigue leyendo →
Algo interesante resulta del tema de la traducción de las palabras de Mons. Fellay en Viena hace unos días. Ver aquí y aquí
Contemos un poco la historia: Originalmente, se conoció esa última frase de este modo:
Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
Luego se supo que hubo una ¿omisión? importante de una oración que agregaba no solo dramatismo a la cosa, sino que hablaba de hasta que punto estaría dispuesto a entregar con el acuerdo, Mons. Fellay.
La frase original es:
Wir zählen auf die Hilfe Gottes. Wir sind bereit, alle Kosten auf uns zu nehmen. Sein Wille geschehe
Es decir:
Contamos con la ayuda de Dios. Estamos dispuestos a asumir los costos. Hágase Su voluntad.
Ahora nos enteramos que en DICI n°255 del 25 de mayo de 2012 figura esta traducción del sermón de Monseñor Fellay del domingo 20:
Nous comptons sur l’aide de Dieu. Nous sommes prêts à payer le prix (de prières et de sacrifices). Que Sa volonté soit faite !
Es decir:
Contamos con la ayuda de Dios. Estamos dispuestos a asumir los costos (de oraciones y sacrificios). Hágase Su voluntad.
En el sitio oficial DICI, que dirige el ya conocido P. Lorans (ver la acusación de “infiltrado” aquí) se agrega que los costos serán “de oraciones y sacrificios”, incluso entre paréntesis, lo que de algún modo es un reconocimiento. El agregado no solamente es falso, sino que intenta “arreglar” para los incautos feligreses y sacerdotes los terribles dichos de Mons. Fellay. Es decir DICI miente. Trata de aplanar la cima, irresponsable pero veraz, de Fellay.
Seguimos considerando original la especie periodística de Gloria TV
Esperamos que esta nueva comprobación sirva para los tibios, que creen que en la actual FSSPX se actúa con la inocencia del que está obrando el bien…
Estas palabras son la consecuencia lógica de la fe en la realeza de Jesús, Hijo de Dios. Si Jesucristo ha sido constituido por el Padre Rey de las almas es para que las rija y gobierne.
La realeza de Jesús no se establece prácticamente en nosotros más que por la sujeción de nuestras voluntades a sus deseos, que son, por lo demás, los del Padre. No sólo hay que proclamar esta realeza con los labios, mas es preciso reconocerla con las obras.
Esta oración resume en sí misma la tercera petición del Padrenuestro: Santificado sea el tu nombre por el establecimiento de su reino en nosotros, y su reino no se establece en nuestras almas sino por la sumisión de todo nuestro ser a su voluntad.
En los extractos que siguen Dom Marmion cita el texto del salmo VIII, 8, aplicado por San Pablo a Jesucristo: “El Padre lo ha puesto todo a los pies de Cristo” (Hebr. II, 8 y Efesios I, 22).
Estas palabras están continuamente en la predicación del Abad de Maredsous durante su estancia en Lovaina; son el tema de varias conferencias, tan familiarizado estaba con ellas, tanto, le habían impresionado (Cfr. 10 de Dic. 1906; 24 de Oc. 1907; 2 de Enero y 23 de Julio 1908 y Abril 1909); se las vuelve a encontrar en sus notas espirituales escritas en la misma temporada y en una carta de 2 de diciembre de 1908, algunas semanas antes de escribir esta Consagración.
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1. Sumisión personal a Jesucristo por la fe y el amor
Es preciso que reine Jesucristo en nuestros corazones, y que en nosotros todo le esté sujeto.
¿Qué hace Jesús después que ha subido a los cielos? Vivir y reinar glorioso en Dios, en el seno del Padre; Vivit et regnat Deus. Jesucristo vive únicamente donde reina, no vive en nosotros más que en el grado en que reina en nuestra alma.
Es Rey como es también Pontífice. Cuando Pilatos lo interrogó si era rey. Nuestro divino Salvador lo contestó: Tu dicis quia rex sum ego. Lo soy, pero mi reino no es de este mundo. “El reino de Dios está en vosotros”. Sigue leyendo →
Conforme a ese Plan, hemos visto ya Lo que Pasa en las Siete Iglesias, capítulos II y III, con el mensaje o Carta a cada una de esas Iglesias del Apocalipsis.
También consideramos el Lugar de las Decisiones Divinas, en el capítulo IV.
Y comenzamos a ver el Objeto de esas Decisiones Divinas (contenidas en el Libro de las Visiones), que se compone de cinco cuadros y abarca casi todo el resto del Libro, desde el capítulo V hasta el versículo 5 del capítulo XXII = lo que los autores y comentadores denominan el Drama del Fin de los Tiempos.
Entre esas Decisiones Divinas tenemos Las Tribulaciones que vendrán (en tres cuadros) y Las Sanciones (en dos cuadros).
Las Tribulaciones que vendrán tienen tres orígenes distintos:
* unas son de Parte de Dios;
* otras son de Parte de Jesús, obtenidas por sus Santos;
* las últimas son de Parte del Demonio.
Con la Visión de los Siete Sellos y la Signación de los Elegidos ya vimos, en el mes de abril con el Padre Grosso, Las Tribulaciones de Parte de Dios.
Con el Quinto Sello, Dios opone un aplazo al pedido de que el mundo termine. Los mártires claman venganza, y Dios les pide esperar un poco de tiempo para completar el número de sus compañeros y hermanos que deben ser inmolados por conservar la Fe.
De este modo, la Edad Media marca con su comienzo el fin de un período, y con su consumación inaugura el de otro, nuevo, corto y complementario, que se llama “un poco de tiempo” (ut requiescerent adhuc tempus modicum).
Este período, este poco de tiempo, no está descrito en el Libro Sellado, puesto que la ruptura del Sexto Sello nos traslada a los acontecimientos dolorosos precursores del Fin de los Tiempos.
Este Sexto Sello se compone de tres actos:
* Primer Acto: el espanto de los malos = 6:12-17
* Segundo Acto: una escena terrestre: los israelitas marcados con el sello de Dios = 7:1-8
* Tercer Acto: una escena en el Cielo: la multitud de elegidos = 7:9-17
Las dos visiones intermedias del capítulo VII forman una especie de entre-acto entre el Sexto y el Séptimo Sello.
Ellas responden a la pregunta planteada al final del capítulo precedente, 6:17 = ¿Quién podrá sostenerse?, porque ha llegado el Gran Día de su cólera….
Ellas describen dos visiones, cuyo carácter sagrado y luminoso contrasta con los cuadros siniestros que las encuadran: una acción preservativa será llevada a cabo por Dios en favor de los cristianos fieles.
La primera escena es terrestre, y constituye la marcación de los israelitas con el sello de Dios: 7:1-8. Los comentadores se preguntan si allí se hace mención del Israel propiamente dicho (los convertidos del judaísmo), o del Israel místico, la Iglesia de Jesucristo (los convertidos del paganismo).
La segunda escena tiene lugar en el Cielo: una multitud innombrable de elegidos, 7:9-17, que proviene de la Gran Tribulación (cfr. Mt. 24:21).
Esta dos visiones tienen por finalidad reconfortar y confirmar a la Iglesia frente a las grandes calamidades que la amenazarán al fin de los tiempos = la visión anticipada de la victoria debe inspirar a los fieles valor para afrontar las formidables pruebas que los separan todavía del término esperado.
El Séptimo Sello, con el silencio de media hora, 8:1, abre Las Tribulaciones que vendrán de Parte de Jesús, obtenidas por sus santos = la Visión de Las Siete Trompetas, con las visiones intermedias del Librito Profético, la Medición del Templo y la Predicación de los Dos Testigos, para terminar con la Séptima Trompeta, que dará inicio a las Tribulaciones que vendrán de parte del Demonio.
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5ª VISIÓN
LAS SIETE TUBAS (caps. VIII-IX)
Con la signación de los elegidos, capítulo siete, San Juan interrumpe, pues, la visión de los Siete Sellos para intercalar una visión que está aludida quizás al abrirse luego el Séptimo Sello: hay un tiempo de calma en el Cielo para preparar a los elegidos a las luchas que se anuncian.
La visión preliminar de los Sellos se cierra con la Visión del Cielo y la añadidura de todas las almas salvadas y revestidas de la gracia divina.
La gloria del Cielo, último destino del hombre, abre y cierra el Libro:
“Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo en el cielo un silencio como de media hora” (8, 1)
El Silencio en el Cielo por media hora acontece, pues, al abrirse el último Sello. Esto muestra que al división en capítulos, realizada en la Edad Media, no es correcta. Este primer versículo del capítulo VIII corresponde todavía al capítulo anterior.
Se esperaba ver explotar una nueva catástrofe, pero el resultado producido es de una naturaleza completamente distinta.
Este silencio, profundo y solemne, contrasta con los cánticos y alabanzas que hemos señalado en diversos lugares (4:8-11; 5:8-10; 7:10-12).
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Al respecto, dice el Padre Castellani:
Me hizo pensar este versículo; y no a mi solo. Ni en mi cabeza ni en los libros le encontraba significado congruo; hasta que orando por él un día, creí ver: es un breve espacio de paz y calma en la Iglesia, espacio de una generación o menos; y responde al cuadro anterior de la «Signación de los Elegidos».
Silencio supone ruido antes y después: el ruido de las olas del mar mundano que secará a los hombres de temor.
Después encontré por caso que esta interpretación es de Victoria, San Beda Venerable, San Alberto Magno y los medievales en general, precedidos por Andrés de Cesarea en el siglo Sexto.
Media hora es el cincuentavo de un día (24/50 = 0,48); mil años para Dios son como un día… ¿Será un descanso de unos 20 años (1000/50 = 20) en los supremos afanes del mundo? Un descanso durante una generación es una nota que frecuenta las profecías privadas sobre el Fin del Mundo.
Esto último es una cábala mía. Pero la “media hora” ciertamente denota breve espacio de tiempo; no es una literal media hora de reloj.
Período de paz y calma, con guerra y tormenta antes y después, no es lo mismo que triunfo temporal y terreno de la Iglesia.
Para conocer el pensamiento del P. Castellani sobre el supuesto período de florecimiento de la Iglesia, ver en los Especiales de marzo de 2012.
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Monseñor Straubinger interpreta y explica de este modo:
Algunos consideran que el Sexto Sello (6:12-14) no es abierto si no después del Séptimo (8:1), porque la gran tribulación (7º sello) es necesariamente anterior a las catástrofes cósmicas que se anuncian en el 6º, y que preceden inmediatamente a la Parusía (6:17).
El Señor dice, en efecto, que el oscurecimiento del sol, etc., se verificará “inmediatamente después” de la tribulación (Mat. 24:29; Marc. 13:24); que la Parusía vendrá a continuación de aquellos fenómenos (Luc. 21:25); que las persecuciones contra los justos serán “antes de todo eso” (Luc. 21:11-12).
Es de observar que San Juan, a diferencia de los otros Sellos, dice aquí “yo vi cuando él abrió”, lo cual podría ser una visión anticipada del fin. Y parece confirmarlo el hecho de que en 7:14 (bajo el Sexto Sello) nos muestra ya a elegidos y a los que vienen de la gran tribulación, como si las calamidades del Séptimo Sello hubiesen ya pasado.
Según esto, estas calamidades serían la respuesta de Dios a la oración clamorosa de los santos del Quinto Sello (6:9-11 = Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Señor santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?» Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos), y así lo vemos en 8:3-5 = Otro Ángel vino y se puso junto al altar con un incensario de oro. Se le dieron muchos perfumes para que, con las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes con las oraciones de los santos. Y el Ángel tomó el incensario y lo llenó con brasas del altar y las arrojó sobre la tierra. Entonces hubo truenos, fragor, relámpagos y temblor de tierra.
Quedaría también, explicado así el silencio de media hora en el cielo (8:1), fenómeno que nadie aclara y que consistiría simplemente en que cesaba de oírse aquel clamor de los santos de 6:10.
La media hora sería el poco de tiempo de reposo que se les indicó en 6:11.
Según esto, pues, esta, escena sería la continuación del Quinto Sello y el silencio sería el de los Santos que allí clamaban y ahora, esperan los acontecimientos que se describen de aquí en adelante.
Gelin, que ha observado este fenómeno, dice: “Juan utiliza el esquema sinóptico en el cual parece haber querido introducir este orden general: plagas sociales (1er a 5º Sellos) y luego las cósmicas (6º Sello).
Ha encerrado varias plagas en el Sexto Sello para poder derivar hacia el Séptimo, que está vacío, la segunda serie de calamidades”.
Pero no se entiende cómo podrían continuar las pruebas si la Parusía tiene lugar al fin del Sexto Sello.
En todo caso, los acontecimientos escatológicos de que habla San Pablo (I Tes., 4:15-17. = Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor) no podrán ser anteriores a la gran tribulación o período del Anticristo, sino que se refieren, como está anunciado, únicamente a la Parusía, en la cual los muertos y “los que quedemos”, seremos, cuando Él descenderá del Cielo (ibid. v. 16), arrebatados a su encuentro para estar con Él siempre (ibid. v, 17) y no sólo por un período.
Esto explicaría, finalmente, la existencia de justos sobre la tierra en tiempos del Anticristo (cf. 13:7 = Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; 20:4 = Luego vi unos tronos, y se sentaron en ellos, y se les dio el poder de juzgar; vi también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, y no aceptaron la marca en su frente o en su mano; revivieron y reinaron con Cristo mil años), de modo que la promesa que Jesús hace a sus amigos de escapar a todas las calamidades (Luc, 21:36 = Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre), repetida a la Iglesia de Filadelfia (3:10 = Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra), ha de explicarse como una especial protección, mediante la cual “no perecerá ni un cabello de nuestra cabeza” (Luc., 21:18).
Según otros, el silencio sería simplemente la interrupción de las alabanzas de 4:8ss. (Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, Aquel que era, que es y que va a venir) y 5:7ss. (Y se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono. Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos), mas no explican el motivo de ella.
Pirot reconoce que “aquí esperábamos el desenlace final y sólo vemos un final de acto”, y añade que “la apertura del Séptimo Sello permite la introducción de una nueva serie de catástrofes”, cosa que no parece posible según lo dicho anteriormente.
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Según Geslin, ese silencio total que sigue a la ruptura del Séptimo Sello es para destacar que el Libro no contiene nada más, que la Revelación ha terminado y la historia del mundo acabó. Una media hora de respiro fue dada entre dos Septenarios: el cuadro de los Sellos, que terminaba, y el cuadro de las Trompetas que iba a comenzar.
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San Victorino y otros comentadores piensan que representa initium quietis æternæ. Se seguiría de esto que el Séptimo Sello nos habría llevado al fin del mundo, y que las visiones posteriores retomarían la descripción de las calamidades y combates que deben preceder a la venidad de Cristo; de allí que las Siete Trompetas y las Siete Copas serían paralelas a los Siete Sellos.
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“Vi entonces a los siete Ángeles que están en pie delante de Dios; y les fueron entregadas siete trompetas.
Otro Ángel vino y se puso junto al altar, teniendo un incensario de oro; y le fueron dados muchos perfumes para ofrecerlos con las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y el humo de los perfumes subió con las oraciones de los santos de la mano del Ángel a la presencia de Dios.
Y el Ángel tomó el incensario y lo llenó con brasas del altar y lo arrojó sobre la tierra. Entonces hubo truenos, fragor, relámpagos y temblor de tierra. Y los siete Ángeles con las siete trompetas se aprestaron a sonar las trompetas” (8:2-6).
El Ángel del turíbulo áureo, que gobierna los Siete Truenos y que vuelca sobre la tierra incienso y brasas significa el final de la Parusía. San Juan recapitula con las Siete Tubas.
La ruptura de los Siete Sellos nos descubrió un primer cortejo de acontecimientos; las Siete Trompetas nos van a hacer asistir a un segundo desfile de hechos.
Los de la primera serie (Sellos) son directamente queridos por Dios, puesto que emanan de un Libro sellado que tiene en sus manos.
Los de la segunda serie (Trompetas) son obtenidos por las justificaciones de los Santos, las cuales, ofrecidas sobre el Altar de los Perfumes, se elevan primero en oraciones hacia Dios, y después se precipitan en plagas sobre el mundo.
Las oraciones de los Santos están “sobre el altar”, así como su sangre esta “debajo”. Sigue leyendo →
Varios blogs publican desde hace unos días una nota de Juan Manuel de Prada sobre el Nuevo Orden Mundial.
Se dicen muchas cosas… Lo más importante no se dice. Juan Manuel ha dado difusión al P. Castellani… Lo demás… es más de lo mismo. Por eso no entendemos el revuelo.
En principio, la nota es vieja. De diciembre de 2011. No entendemos porqué ha ganado actualidad. Tampoco entendemos el afán de hacerle decir cosas a Dn. Juan Manuel que no ha dicho… ni siquiera esbozadamente.
Por lo demás la nota carece del sustento profundo teológico para barnizarse en cuestiones secundarias y mundanas como la economía. Ninguna otra cosa pretendía Dn. Juan Manuel seguramente para los lectores de ABC…
Veamos lo que no dijo:
Nunca habló de:
● Colapso Financiero que produciría la desaparición del valor del Papel Moneda, llevándolo todo al uso de una moneda única.
● Una tercera Guerra Mundial que comenzaría con un conflicto en Oriente Medio que arrastrará a las Potencias a una la Guerra Mundial.
● La creación de una Falsa Iglesia, una religión acomodada con los intereses mundiales, relativista y sin dogmas. Esto es llevado cabo mediante el relativismo e indiferentismo religioso, producido por el falso ecumenismo que es enarbolado y defendido por las ideologías pacifistas que la misma masonería viene promoviendo desde hace siglos. No hay ninguna verdad absoluta, el catolicismo es otra de las demás religiones, ya no será la religión verdadera frente a las falsas. Conspiración para derribar y destruir el Papado.
● Revueltas y revoluciones de mano de los nihilistas producto del colapso financiero.
● Declaración de un Nuevo Orden Mundial y de la Nueva Religión Mundial. El “Neocatolicismo vital”, catolicismo liberal o modernista, del cual hablaba Leonardo Castellani.
● Implantación de la marca de la bestia, el 666. El famoso microchip incorporado en tu cuerpo con “dinero digital”, DNI, sistema sanitario, etc., no se podrá comprar ni vender sin él, porque todo el dinero será digital y responderá al poder Global.
No entendemos por que le pegan estas declaraciones…
Un poco de seriedad no vendría mal para los que manejan blogs y páginas en internet!!! Como ya lo advirtieron algunos censores de la FSSPX. Voy a terminar creyendo que tienen razón…
Además entre estos puntos hay ridiculeces absolutas y sacadas de todo contexto. Y otras que ya han ocurrido! como por ejemplo la “creación de una falsa iglesia”, de una “religión acomodada con los intereses mundiales, relativista y sin dogmas“… Ya está en Roma desde 1965!!!!
Ahora veamos lo que si dijo:
Nuevo Orden Mundial
El profeta Daniel, en su visión sobre la consumación de los tiempos, contempla a una bestia con diez cuernos, que representan a una multitud de reyes; y a continuación narra cómo, de entre esos diez cuernos, nace otro «cuerno pequeño» que, hablando con gran arrogancia, vence o somete a los demás reyes y acaudilla con poder omnímodo una gran confederación de naciones que «quebrantará a los santos y pretenderá mudar los tiempos y la ley». Recordando quizá aquella profecía de Daniel, afirmaba Donoso Cortés: «En el mundo antiguo la tiranía fue feroz y asoladora; y sin embargo, esa tiranía estaba limitada físicamente, porque los Estados eran pequeños y las relaciones universales imposibles de todo punto. Hoy, señores, las vías están preparadas para un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso… Ya no hay resistencias ni físicas, ni morales (…), porque todos los ánimos están divididos, y todos los patriotismos están muertos». Hacia la entronización de ese «tirano gigantesco» vamos caminando inexorablemente; poco a poco descubrimos que su índole no es política, sino económica, tal como Pío XI vislumbrara proféticamente en su encíclica Quadragesimo Anno: «Un dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan de las finanzas y señorean sobre el crédito; y por esta razón diríase que administran la sangre de la que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad». Tal dominación, «horrendamente dura, cruel, atroz», tras lograr la hegemonía económica —prosigue Pío XI—, «entablará rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos», trayendo consigo «la caída del prestigio del Estado, que debería ocupar el elevado puesto de rector y supremo árbitro de las cosas y se hace, por el contrario, esclavo, entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas».
Lo que avizoraron Daniel, Donoso Cortés y Pío XI, entre otros hombres clarividentes, ya está formándose ante nuestras narices: un Nuevo Orden Mundial tiránico que se impone sin resistencias físicas ni morales; y que —¡oh, misterio de iniquidad!— aparece a los ojos atónitos de las masas cretinizadas como la única salvación posible ante las catástrofes que él mismo ha originado, en su apetito insaciable de poder. Su estrategia salta a la vista: extensión del pánico, mediante mecanismos especulativos, entre los Estados debilitados, que acaban entregando su soberanía para convertirse en lacayos obedientes del Nuevo Orden Mundial y acceden a someter a sus súbditos a las privaciones más ímprobas, bajo la amenaza de una estampida de los inversores que sostienen la deuda hipertrofiada de tales Estados. Y así, uno tras otro, sucumben los reyes de la tierra ante la pujanza de este nuevo tirano de poder omnímodo, mientras las masas cretinizadas aceptan, acojonaditas, todo tipo de «cambios estructurales»; o, dicho en román paladino: aumento de los impuestos y reducción de los salarios. Pero esto sólo es el principio: las arrogancias de este nuevo tirano no han hecho sino empezar; acabarán siendo sangrientas.
Sólo nos resta el consuelo de saber que su dominio será breve, como ocurre siempre con los tiranos envanecidos de su poder. Pero, entre tanto, devorará y triturará cuanto halle a su paso, con el beneplácito lacayuno de los reyes de la tierra.
De nada servirán estas arengas… El mal ya está hecho… El tiempo ya pasó.
SE TRATA DEL SITIO www.savesspx.com DE ORIGEN NORTEAMERICANO Y DICE TEXTUALMENTE:
SaveSSPX.com
Petición Internacional para mostrar apoyo moral y económico a los sacerdotes fieles de la FSSPX
Muestre aquí su apoyo a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X que desean permanecer fieles a la misión de su fundador.
La Iglesia Conciliar no ha cambiado significativamente desde el [Concilio] Vaticano II ni ha desaparecido la necesidad de [existir] la FSSPX. La crisis en la Iglesia no se ha terminado.
El papel de la FSSPX como un testigo internacional de la Tradición Católica, sin ataduras, es crucial, especialmente ahora.
No puede haber un acuerdo práctico con Roma sin un fundamento doctrinal: los errores de Vaticano II se deben resolver.
Antes de considerarse cualquier re-integración con Roma, el Papa debe desear renunciar al modernismo y todo lo que emana de él.
Muchas personas están comprometidas en esta insólita iniciativa de “salvataje” para los sacerdotes de la FSSPX que no quieran el acuerdo y teman quedar como clericus vagus… Lo que se están olvidando es que si oficialmente la FSSPX con Mons. Fellay arregla con Roma, el resto, supongamos, uno o más Obispos, religiosos, sacerdotes, laicos, quedarán en ese estado. Aunque se nucleen, aunque se nombren a sí mismos como una Congregación.
Serán “vagus” aunque no les guste.
Además deberán pensar seriamente en que perderán todo… Iglesias, conventos, seminarios, escuelas… TODO quedará dentro de la Roma modernista… Gracias a Fellay y sus secuaces.
Discursos de Su Santidad Pío XII a los recién casados ente los años 1939 y 1943
EL ALIMENTO CELESTIAL
7 de Junio de 1939
Al proponernos invocar la abundancia de los bendiciones del cielo sobre los recién casados, nos sonríe el pensamiento de que, al menos para muchos de ellos —diríamos que para todos—, el rito nupcial habrá tenido su plenitud en la Comunión Eucarística, según la piadosa costumbre de las bodas cristianas: pero en todo caso, aprovechando la fausta coincidencia de la fiesta del Corpus Christi que mañana celebra la Iglesia, queremos indicaros, amados hijos, en la Santa Comunión un medio eficacísimo para conservar los benéficos frutos de la gracia recibida en el sacramento del matrimonio.
Toda alma cristiana necesita la Eucaristía, según la palabra de Nuestro Señor Jesucristo: “Si no comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis la vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna”.
La Comunión eucarística tiene, por tanto, como efecto suyo, alimentar la unión santificante y vivificante del alma con Dios, mantener y fortificar la vida espiritual e interior, impedir que en el viaje y en el combate terreno venga a faltar a los fieles aquella vida que les ha sido comunicada en el Bautismo.
Con estos bienes tan preciosos quiere Jesucristo enriquecer a las almas en la sagrada comunión: y felices aquellos que, secundando sus amorosas intenciones, saben valerse de este medio tan eficaz de santificación y de salud.
Pero de todos estos auxilios tienen particular necesidad los esposos y padres cristianos que, dándose cuenta de la grave responsabilidad que han echado sobre sí, se han propuesto corresponder a ella con seriedad.
La familia necesita, como base suya, la íntima unión no sólo de los cuerpos sino sobre todo de las almas, unión hecha de amor y de paz mutua. Ahora bien, la Eucaristía es, según la bella expresión de San Agustín, signo de unión, vínculo de amor, “signum unitatis, vinculum caritatis”, y une por eso y como que suelda entre sí los corazones.
Para sostener las cargas, las pruebas, los dolores comunes, a los que no puede sustraerse familia alguna, por bien ordenada que esté, os es necesaria una energía diaria: la Comunión Eucarística es generadora de fuerza, de valor, de paciencia, y con la suave alegría que difunde en las almas bien dispuestas, hace sentir aquella serenidad que es el tesoro más precioso del hogar doméstico.
Pensamos con gozo, amados hijos, que cuando volváis a vuestras ciudades, a vuestros países, a vuestras parroquias, daréis este bello y edificante espectáculo de acercaros con frecuencia a la Sagrada Mesa y volveréis de la Iglesia a vuestras casas llevando al hogar doméstico a Jesús y con Jesús toda clase de bienes.
Vendrán luego los hijos, los pequeños que vosotros educaréis y formaréis en vuestra misma fe, en la fe y en el amor de la Eucaristía; y les acercaréis en edad temprana a la Comunión, persuadidos de que no existe medio mejor de salvaguardar la inocencia de vuestros niños: y les conduciréis con vosotros al altar para recibir a Jesús, y vuestro ejemplo será para ellos la lección más elocuente y persuasiva.
Pensamos con gozo todo esto, y os lo auguramos, esposos cristianos: y para que este augurio sea una consoladora realidad, os damos como prenda de ella la bendición paterna que de corazón os impartimos.
EL P. CELIER (MIRÁ QUIÉN!) DA LAS NORMAS PARA RE-INTERPRETAR AL FUNDADOR (ENTIÉNDASE TERGIVERSAR A FAVOR DE MONS. FELLAY Y SU TRAICIÓN)
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Primera Versión en español de Radio Cristiandad
Original de sspx.orgDistrito USA de la FSSPX (es decir documentación oficial)
(re) Interpretando las palabras de Mons. Lefebvre
Unas pocas normas sensatas
Parte 1 de 2
22/05/2012
Introducción
En los últimos tiempos, no ha sido extraño que las personas proclamen saber a ciencia cierta lo que Monseñor Lefebvre habría hecho en las circunstancias actuales. De hecho, la “guerra de citas”, donde uno toma las declaraciones hechas en situaciones concretas y en respuesta a las realidades del momento, e intenta aplicarlas universalmente, es un juego peligroso.
El Padre Celier, en este documento bastante largo, establece los principios y reglas por las que Monseñor había tomados sus decisiones. No se trata de un intento de jugar como profeta, sino que, si entendemos más profundamente esta metodología objetiva, podemos comprender mejor por qué Monseñor Lefebvre dijo cosas específicas en determinadas situaciones y por qué la misma metodología cautelar es seguida aún hoy en día por Monseñor Fellay y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
El autor, Padre Gregoire Celier, es un sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ordenado en 1986; es autor de numerosos libros y más de 500 artículos. Esta selección es una adaptación de un libro escrito en el año 2007
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1) Monseñor Lefebvre, que nos había guiado tan sabiamente durante esta terrible crisis en la Iglesia, se apartó de nosotros el 25 de marzo de 1991. Desde entonces, muchos acontecimientos se han producido, como por ejemplo la muerte de Juan Pablo II o la elección de Benedicto XVI, la fundación del Instituto del Buen Pastor [Good Shepherd Institute], o el dictado del motu proprio Summorum Pontificum, o como la Dirección [de la Curia Romana] el 22 de diciembre de 2005, o la visita a la Mezquita Azul. El fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, obviamente, no tuvo oportunidad de reaccionar a estos eventos, y mucho menos para darnos un curso de acción para hacer frente a estos asuntos.
Sin embargo, desde que Monseñor Lefebvre realizó muchas declaraciones, entre 1961 y 1991, sobre la situación actual de la Iglesia, el movimiento sedevacantista, [1] en particular, ha intentado, en base a la cantidad considerable de textos que se conservan, ” hacer que el Arzobispo de Econe hable” como si se hubiera opuesto a cualquier contacto con la Roma actual. Los seguidores de ese movimiento no dudan, más de quince años después de la muerte de Monseñor Lefebvre, en describir en detalle cómo hubiera reaccionado hoy a este o aquel acontecimiento, utilizando para ello algunos fragmentos de oraciones aisladas, o una serie de pasajes seleccionados de tal forma que se evitan otros textos que podrían añadir matices o incluso replantear la cuestión.
De este modo tratan de evitar que Monseñor Fellay, el actual Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, emplee su legítima libertad de evaluación y de acción, mediante la creación de una oposición artificial y engañosa entre las directivas y las decisiones de hoy de Monseñor Fellay hoy y las que, de acuerdo a su reconstrucción hipotética, Monseñor Lefebvre habría tomado si hubiese estado vivo.
En respuesta, digamos en primer lugar que, a priori, el auténtico intérprete, por supuesto, del curso de acción de Monseñor Lefebvre es, obviamente, la obra que él mismo fundó y dirigió: está situada en la línea correcta de su pensamiento, vive en las Constituciones que Monseñor Lefebvre compuso y a menudo comentó, y reúne a cientos de sacerdotes a quien él mismo ordenó, en forma directa o a través de los obispos auxiliares que había elegido. Las posiciones actuales de este único heredero legítimo, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ―las posiciones expresadas por su Superior General― manifiestan no lo que Monseñor sin duda habría hecho (es imposible saber eso, y absurdo pretender hacerlo), sino más bien la línea de acción que, muy probablemente, él mismo habría adoptado en las actuales circunstancias.
Los intérpretes auténticos del pensamiento de Monseñor Lefebvre no son ciertamente los sedevacantistas, ya que el fundador de Econe constantemente condenó sus posiciones falsas como ruinosas para la Iglesia, y sistemáticamente eliminó y excluyó, de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, a los defensores de esas posiciones. Sigue leyendo →
In recent times, it has not been uncommon for people to claim to know for sure what Archbishop Lefebvre would have done under present circumstances. Indeed, the ‘war of quotes’, where one takes statements made in concrete situations and in response to actual realities, and attempts to apply them universally, is a dangerous game.
Fr. Celier, in this somewhat lengthy document, lays out the principles and rules by which the Archbishop made his decisions. It is not an attempt to play prophet; rather, if we more deeply understand this objective methodology, we can both better understand why the Archbishop said specific things in certain situations and why the same prudential methodology is followed still today by Bishop Fellay and the Society of St. Pius X.
The author, Fr. Gregoire Celier, is a priest of the Society of St. Pius X. Ordained in 1986, he is the author of many books and over 500 articles. This selection is adapted from a book written in 2007
1)
Archbishop Lefebvre, who had guided us so wisely during that terrible crisis in the Church, departed from us on March 25, 1991. Since that time, many events have occurred, such as the death of John Paul II or the election of Benedict XVI, such as the foundation of the Institut du Bon Pasteur [Good Shepherd Institute] or the motu proprio, Summorum Pontificum, such as the Address [to the Roman Curia] on December 22, 2005 or the visit to the Blue Mosque. The founder of the Society of St. Pius X obviously was not able to react to those events, much less tell us a course of action for dealing with these matters.
Nevertheless, since Archbishop Lefebvre had made many statements, between 1961 and 1991, about the present situation of the Church, the sedevacantist movement,[1] in particular, has attempted, based on the considerable quantity of texts that has been preserved, to “make the archbishop of Econe speak” as though opposed to any contact with present-day Rome. The movement’s adherents do not hesitate, more than fifteen years after the death of Archbishop Lefebvre, to describe in detail how he would react today to this or that event, using for this purpose some scattered sentence fragments, or a series of passages selected in such a way as to avoid other passages that might add nuances or even reframe the question.
In doing so they seek to prevent Bishop Fellay, the present Superior General of the Society of St. Pius X, from using his legitimate freedom of evaluation and of action, by creating an artificial and misleading opposition between the directives and choices of Bishop Fellay today and those which, according to their hypothetical reconstruction, Archbishop Lefebvre would have made if he had still been alive.
In response let us say first that a priori the authentic interpreter of Archbishop Lefebvre’s course of action is obviously the work that he himself founded and directed: it is situated right along the line of his thought, it lives by the Constitutions that he composed and often commented on, and it enlists hundreds of priest whom he himself ordained, directly or through the auxiliary bishops whom he chose. The present-day positions of this unique legitimate heir, the Priestly Society of St. Pius X – positions expressed by its Superior General – manifest not what Archbishop surely would have done (it is impossible to know that, and absurd to claim to do so), but rather the line of action which, most probably, he himself would have adopted in the present circumstances.
The authentic interpreters of Archbishop Lefebvre’s thought are certainly not the sedevacantists, since the founder of Econe constantly condemned their false positions as being ruinous to the Church, and he systematically removed and excluded defenders of those positions from the Society of St. Pius X. Sigue leyendo →
Les digo, en verdad, el diablo está en todo! Y, cierto, en todos lados. En la misma Fraternidad. En toda la Iglesia.
Así hablaba hace poco Mons. Fellay. Lo citamos en el post anterior (ver aquí) en un discurso tenebroso.
La estructura que se esta ofreciendo a la Fraternidad es de hecho enteramente apropiada. Esto es, si realmente esto se lleva a cabo, ustedes no sentirán ninguna diferencia entre antes y después.
Terrible. Pero ahora, hemos descubierto gracias a los amigos de A Grande Guerra que no es la única frase terrible del discurso.
Analizando el original alemán del texto, al final, aparece esta otra frase:
Wir zählen auf die Hilfe Gottes. Wir sind bereit, alle Kosten auf uns zu nehmen. Sein Wille geschehe
Es decir:
Contamos con la ayuda de Dios. Estamos dispuestos a asumir los costos. Hágase Su voluntad.
ESTAMOS DISPUESTOS A ASUMIR LOS COSTOS.
Mientras el texto era presentado así:
Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
Es una frase capital. Y demostrativa del estado final del tema.
Lo sentimos por los que lo omitieron. (parece ser que Rorate Caeli no había puesto la frase originalmente y luego la agregó, me informan desde Santa Iglesia Militante)
Y también por los incautos que siguen ciegamente a este Obispo descarriado.
Original en alemán: http://de.gloria.tv/?media=291953
Actuar por ignorancia, obviamente que no se puede imputar como pecado: pero actuar “obstinadamente”: es decir a sabiendas de que es malo (intrínsecamente) un actuar, y culminar dicha acción, se hace tan culpable como grave. Y es precisamente lo que usted ha hecho, al querer lograr supuestos “acuerdos” con la jerarquía Romana en aras de una regularización canónica para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X; dicho intento y acercamiento no es otra cosa que el sepultamiento (enterramiento) de todo el esfuerzo y trabajo que Dios mismo quiso preservar a través de la obra hecha por S.E.R. Monseñor Marcel Lefebvre:
Luego aquí se ve que, además de traicionar al fundador, se desprecia el beneplácito Divino en la asistencia y preservación de la VERDAD, mediante la sana Doctrina y Moral Católica; ¡siendo usted el único y directo responsable de acabar, destruir, desaparecer, finiquitar la Obra de la Tradición en el mundo entero!
El solo hecho de creer o esperar que las autoridades Romanas guardan un ápice de Fe, de sana doctrina , lo hace tan culpable como hereje mismo de la doctrina que ellos (los modernista) manejan. Pues allí impera el reino del mundo, la democracia malsana, la mentira y la blasfemia juntas; y eso es tan bien sabido, como desde hace mas de 40 años cuando usted lo estudió, lo escuchó, lo leyó en su paso como seminarista, como sacerdote, incluso como obispo, al recibir los últimos consejos y prerrogativas del fundador, especialmente aquella que hace referencia a NO intentar ningún acercamiento con Roma, mientras no sea bajo las condiciones de reconocer la ambigüedad del Concilio Vaticano II, la de reconocer el juramento anti modernista, la de reconocer el REINADO SOCIAL DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, la de reconocer el magisterio infalible de la Santa Iglesia antes del Concilio Vaticano II, etcétera , etcétera etcétera.
Todo eso usted lo sabia; y sin embargo omitió las recomendaciones de Monseñor Lefebvre, haciendo lo que ahora vivimos, una división interna en la Congregación; y lo que es peor, una CLAUDICACIÓN en la lucha por el buen combate.
Tenga a bien reconocer su falta, mientras que ofrezco, no millones de rosarios, sino una simple oración para que Dios tenga misericordia de quien TRAICIONA la verdad.
Se viene la transa. Sres. feligreses, sigan entretenidos con las obras pías, pero no se informen y sobre todo no piensen…
Verborragia sangrante. Debería hacer silencio.
“No sentirán ninguna diferencia entre antes y después”. Terrible. Insoportable para quienes amamos la Obra de Mons. Lefebvre. ¿Qué más podría decir Fellay para abofetearnos?
¡P. Cortés… P. De Cacqueray… ¡MÁNDENLO A CALLAR! Cada vez se embarra más este pobre hombre…
A modo de compendio, entresacaremos del texto las partes importantes:
———————————
No nos limitaremos a dar un paso con los ojos cerrados.
Necesitamos garantías de que podamos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo hasta ahora.
Les digo, en verdad, el diablo está en todo! Y, cierto, en todos lados. En la misma Fraternidad. En toda la Iglesia.
La cuestión es que podamos ser reconocidos de la forma que somos.
Roma nos ha ofrecido una solución, mejor diríamos un reconocimiento.
La estructura que se esta ofreciendo a la Fraternidad es de hecho enteramente apropiada.
Esto es, si realmente esto se lleva a cabo, ustedes no sentirán ninguna diferencia entre antes y después.
Yo puedo asegurarles: es esta la voluntad del Papa.
Todavía hay puntos que permanecen oscuros. Puede suceder en los próximos días, semanas –es muy difícil determinar eso- que el Papa decida directamente.
No debemos pensar que, habiendo rezado tanto, Él nos abandonaría en el momento de mayor peligro. Eso sería [un pensamiento] en contra de la esperanza. Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
ACTUALIZACIÓN 22-05-2012 21:10
Hemos descubierto gracias a los amigos de A Grande Guerra que no es la única frase terrible del discurso.
Analizando el original alemán del texto, al final, aparece esta otra frase:
Wir zählen auf die Hilfe Gottes. Wir sind bereit, alle Kosten auf uns zu nehmen. Sein Wille geschehe
Es decir:
Contamos con la ayuda de Dios. Estamos dispuestos a asumir los costos. Hágase Su voluntad.
ESTAMOS DISPUESTOS A ASUMIR LOS COSTOS.
Mientras el texto era presentado así:
Contamos con la asistencia de Dios. Su voluntad será cumplida.
Es una frase capital. Y demostrativa del estado final del tema.
Lo sentimos por los que lo omitieron.
Y también por los incautos que siguen ciegamente a este Obispo descarriado.
Original en alemán: http://de.gloria.tv/?media=291953
Un comentario recibido de una fuente bien informada:
Después de la divulgación el 10 de mayo del 2012 las correspondencias epistolares episcopales, Monseñor Fellay acaba de cruzar el Rubicón en la prensa americana y de hacer su “salida Pro-Ratzinger” por su propia confesión; la división de la FSSPX no le parece mas que secundaria con relación a su objetivo personal de integrar la iglesia Conciliar:
“No puedo excluir que pudiera haber una división”.
Por esta declaración se mofa del marco de la misión que le dio el capítulo general del 2006 para negociar con Roma (“ningún acuerdo práctico antes de la conversión de Roma”) para sustituirlo por un objetivo personal que él mismo se ha atribuído (sin mandato de la institución que él representa).
Contradice su propia carta del 14 de abril del 2012 donde afirmó que el superiorato de la FSSPX era el principio de unidad de la Fraternidad:
“el principio que hace la unidad en nuestra Fraternidad, es el Superior General”.
En esta misma carta, se contradice reivindicando la voluntad de disimular a los obispos de la FSSPX los términos y la marcha de su negociación con Roma:
“Su actitud estos últimos meses (…) ha evitado que el superior general les comunique y les participes estas grandes preocupaciones, a las que él los hubiera asociado con mucho gusto, si no se hubiera encontrado frente a la incomprensión tan fuerte y apasionada. Como le hubiera gustado contar con ustedes, con sus consejos”.
Para tal propósito, Monseñor Fellay se designa como el verdadero responsable de una pérdida de confianza respecto al Capítulo general por lo que el sínodo de los otros tres obispos se hizo portavoz el 7 de abril del 2012 de una primera monición canónica que le fue dirigida.
Por esta declaración del 11 de mayo del 2012 en un medio americano, Monseñor Fellay está presto a pagar la firma de un acuerdo práctico con la Roma modernista, al precio de la destrucción de la unidad de la FSSPX, de la división y de todos los males que resultarán por los odios, los pleitos, la confusión de las almas, la pérdida de los sacramentos y de la fe para los sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, las familias, los niños, los fieles de todos los orígenes y los catecúmenos que soliciten el bautismo y la confirmación, la división y la ruina de los colegios, etc.
Mgr. Fellay pisotea de este modo sin escrúpulos, y en el nombre de una misión personal y divina que se ha auto-sugerido (fenómeno de desfallecimiento mental de auto-persuasión de las sectas y en los medios carismáticos y pentecostales, terreno psicológico donde florecen los gurús), la consigna dada por su consagrador Monseñor Lefebvre ordenada en 1987 a los cuatro futuros obispos en su carta de misión, de “permanecer todos unidos” todos, los cuatro. El fundador no hacía mas que retomar la nota de unidad de la Iglesia formulada por el Credo: “Unam Ecclesiam”, la unidad siendo procurada por la misma fe.
Mas adelante, Monseñor Fellay reconoce que la división (de la cual él es autor) en el seno de la obra católica de la FSSPX, no es mas que una suerte de reflejo necesario e inevitable de la que reina en el seno de la Iglesia Conciliar entre modernistas progresistas y modernistas conservadores:
“Si vemos desacuerdos en el seno de la Fraternidad, evidentemente los hay también en la Iglesia católica”.
Esta misma Iglesia conciliar perdió la nota de unidad de la Iglesia Católica.
Perdiendo más cada semana la conciencia del alcance de sus declaraciones y de sus actos públicos, respecto a sus responsabilidades, el poder de Monseñor Fellay se hunde cada vez mas en la ilegitimidad, aportando públicamente los argumentos de la necesidad de su próxima revocación en el próximo capítulo general que se debe reunir en julio del 2012. Un negociador que traiciona el marco de la misión de negociación que le ha sido encomendada, desnaturaliza su status trocándolo en una simple persona privada. El se excluye a sí mismo de su puesto y pierde su mandato hacia la institución que se lo ha confiado.
Esta decadencia de su función de superior de la obra de Monseñor Lefebvre, no confiere a las declaraciones de Mgr. Fellay más autoridad que la de una persona privada, como podría serlo un vicario subalterno de una capilla aislada de la FSSPX.
Por la existencia de acusaciones serias justificando un proceso, es ineludible una moción de acusación en el próximo capítulo general de julio de 2012 a fin de entablar el proceso de Mons. Fellay para constatar y sancionar la pérdida mental de su sentido de su misión y de sus responsabilidades, y la necesidad de proceder a la elección de un nuevo superior general que asuma plenamente y conscientemente la responsabilidad del bien común y del cumplimiento de la finalidad de la obra fundada por Monseñor Lefebvre: La preservación del sacerdocio católico en una Arca providencial, del modo que el valeroso arzobispo la reivindicó en 1991 en el prefacio de los estatutos que le dió a su obra: la FSSPX.
Ndlr: Nos hemos enterado que Monseñor Fellay tiene decisión de anular el Capítulo General extraordinario de julio del 2012, puede ser que se haya dado cuenta del riesgo de su destitución!.
SOBRE LA RESPUESTA DE MONSEÑOR FELLAY A LOS OTROS TRES OBISPOS
Exequias de Mons. Marcel Lefebvre… Hoy se preparan “otras exequias”…
La inaudita respuesta de Mons. Fellay a la carta de los otros tres hermanos en el episcopado manifestándoles su desacuerdo, asombra por la estulticia que se consubstancia en el cargo y que con su miopía intelectual no le permite ver más allá de su ilusión.
En la carta se arroga un poder aún en contra de la verdad, que a todo precio pretende imponer cual gurú infalible, como si tuviera una divina misión al pretender ingenua e ignaramente, revertir la Revolución Anticatólica, teledirigida hoy en día desde Roma adúltera y apóstata.
Mons. Fellay, osa imponer su nimio criterio adulado por Roma corrupta, con la prebenda de una Prelatura personal, que le dé estatus canónico y jurídico dentro de la religión de la Gran Ramera o Forneguera Escarlata, cuya visión sorprendió al apóstol San Juan evangelista cuando la vio vestida de oro y púrpura (atributos del poder y prestigio reales) aupada por la bestia del mar, el Anticristo político.
Mons. Fellay, da muestras de poca contextura intelectual y teológica, dado a un falso misticismo, propio de un mistongo, como lo prueba el hecho de dejarse embaucar y deslumbrar por una profetiza suiza, hace algunos años, queriendo reformar la espiritualidad de la Fraternidad legada por su fundador Monseñor Marcel Lefebvre. Esta iluminada de lo alto, caló en la sensibilidad endeble de Mons. Fellay, pero no lograron salirse con la suya en su momento, por la fuerte oposición de los demás miembros de la Fraternidad, lo cual muestra su inclinación ciega e ingenua ante lo numinoso y aparicionista.
Hoy pretende ser el emisario único y privilegiado para solucionar la crisis actual, cuyas dimensiones esjatológicas o apocalípticas, desconoce y le superan.
Mons. Fellay reprocha a los otros tres Obispos, dos graves errores, según su visión miope de gurú iluminado (alumbrado) revestido de mando y poder que se enseñorea sobre toda la Tradición llevándola a la formal y pública claudicación.
Estos dos errores consisten según él, en que estos tres Obispos: Mons. Tissier de Malerais, Mons. Williamson y Mons. de Galarreta, adolecen, ante la grave crisis actual de la Iglesia, de lo sobrenatural y de realismo; carecen de visión sobrenatural, por no ver en la Iglesia Oficial (actual) la Iglesia visible que tiene a Benedicto XVI como legítimo Papa, ni que aún Jesucristo puede hablar por su boca; que su voluntad es legítima y además buena hacia la Tradición, sin ver tampoco que Nuestro Señor Jesucristo dará los medios y las gracias necesarias. Benedicto XVI quiere solucionar el problema, lo cual es una preocupación de su pontificado y esto es por tanto una voluntad irrevocable y justa que manifiesta.
Por esto tienen una visión de la Iglesia demasiado humana e incluso fatalista. No ven la asistencia de la gracia y del Espíritu Santo, solo ven los peligros y las conspiraciones, las dificultades. Por si esto fuera poco, carecen además, según el iluminado Mons. Fellay, del realismo; de una parte haciendo de los errores de Vaticano II superherejías, y esto es una caricatura de la realidad que los lleva a un endurecimiento absoluto y conduce a un verdadero cisma, de otra parte, no todos son modernistas, ni están podridos todos, como piensa Monseñor Fellay.
La perspectiva de Mons. Fellay, no es solo ingenua e irreal, sino que es hiper- sobrenatural, cual sería la de un iluminado que no considera el elemental principio teológico, sobrenatural y realista que dice: la gracia (sobrenatural) supone la naturaleza; ya que la gracia actúa en una naturaleza humana o angélica (inteligente y libre). No actúa ni puede actuar en una piedra ni en un animal bruto o sin razón, ni voluntad.
Monseñor Lefebvre fue el primero en señalar clara y categóricamente que la Iglesia Oficial (post conciliar) no se identifica necesariamente con la Iglesia visible de Dios, así decía: “¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica. Les pregunto ¿Dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial”. Y recalca: “Por supuesto, se podrá objetarnos: ¿Es necesario, obligatoriamente, salir dela Iglesia visible?, no somos nosotros si no los modernistas, quienes salen de la Iglesia. En cuanto a decir ‘salir dela Iglesia visible’, es equivocarse asimilando Iglesia oficial con la Iglesia visible”.
Esto es lo que Mons. Fellay, el P. Schmidberger y sus incondicionales, cegados y obcecados en su error, no distinguen ni ven, ni quieren entender.
Monseñor Fellay está en plena ilusión al juzgar por las palabras mismas de Mons. Lefebvre al decir en una entrevista -un año después de las consagraciones- : “Fideliter -Algunos dicen, si pero Monseñor tendría que haber aceptado un acuerdo con Roma, porque una vez que la Fraternidad hubiese sido reconocida y las sanciones levantadas, habría podido actuar de una manera más eficaz dentro dela Iglesia, mientras que ahora se colocó afuera.
Monseñor – Son cosas fáciles de decir. Ponerse dentro de la Iglesia, ¿qué es lo que eso quiere decir? Y en primer lugar, ¿de qué Iglesia se habla? Si es la Iglesia conciliar, sería necesario que nosotros que luchamos contra ella durante 20 años, porque queremos la Iglesia Católica, volviésemos a entrar en esta Iglesia conciliar, para supuestamente volverla Católica. ¡Es una ilusión total!”. (Fideliter n° 70 Julio-Agosto de 1989).
Es evidente por estas palabras de Monseñor Lefebvre que Mons. Fellay y su camarilla, son unos ilusos totales, y que el continuar en su empeño ante una total ilusión, es un signo de debilidad mental o de un gurú mistificado, engreído en su divina misión, cual Supermán de la Iglesia y de la Tradición, que va a revertir la Revolución anti Católica. Únicamente un iluso iluminado o alumbrado, puede pretenderlo, acusando gravemente a los que se le oponen de carecer de lo sobrenatural y de realismo. ¿Habrase visto mayor ilusión y orgullo? Ni que fuera una paranoia religiosa la que lo anima a Mons. Fellay.
Monseñor Fellay, basa su sobrenaturalismo, en la ferviente y dogmática idea de que Benedicto XVI es ciertamente, absolutamente Papa, que su voluntad es legítima y que Dios puede hablar por su boca. Aquí hay un error por carecer de teología, tomando como materia o sujeto de fe, algo que no lo es, esto es, el dogmatismo teológico del ignaro, que hace dogma de fe (o lo tiene por tal) cuando en realidad no lo es. También hay que recordar que Dios puede hablar por la boca de la burra de Baalam o hacer que las piedras hablen.
Sirva un ejemplo muy ilustrativo que trae Santo Tomás de Aquino, cuando habla de la fe como certeza divina que no yerra y trae a relucir el caso de la hostia que los fieles adorarían y que no ha sido consagrada, como podría ser el caso de tal o cual (ésta) hostia en particular. La respuesta es que lo que es de fe, es que toda hostia válidamente consagrada, contiene real y substancialmente el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Cristo, pero que ésta hostia en particular (hic et nunc) contenga la divina presencia, no es de fe, pues puede caber un margen de error voluntario o involuntario que impida la consagración. Sin querer se vea expuesta al error, la fe de los fieles y de la Iglesia.
Lo mismo ocurriría con el Papa, todo Papa legítimo es verdadero y real Papa, pero que este Papa en particular, por ejemplo Benedicto XVI sea Papa, no es de fe, pues está en juego justamente su legitimidad, dados los actos que contradicen a cada paso la fe de la Iglesia, siendo posible que no sea real y verdadero Papa, sin que la fe de los fieles y de la Iglesia se equivoque. Tenemos el caso de San Vicente Ferrer, quien tuvo por verdadero y legítimo Papa a Benedicto XIII (el Papa Pedro de Luna) que fue un antipapa, se equivocó y no pecó contra la fe, al considerar como falso al verdadero Papa que si lo era.
Monseñor Fellay ha caído en la dialéctica falsa y apriorística de creer que necesariamente tal Papa, como Juan Pablo II o Benedicto XVI, es por dogma de fe, verdadero y legítimo Papa. Y el que no piense así, o lo ponga en duda, peca contra la fe y esto es un grave error por no saber distinguir exactamente cual es el sujeto o materia de fe.
Si esto no fuera así, jamás Monseñor Lefebvre (ni los teólogos todos salvo el holandés Pighi) hubiesen considerado el caso teológico de la Sede Vacante por cisma, herejía o apostasía. La misma discusión que hay teológicamente con las discrepancias, prueban y confirman que teológicamente puede darse el hecho (ser posible), pero Roma modernista y apóstata ha muy hábil y sutilmente creado una dialéctica maquiavélica sobre el tema, para que no se ponga ni en duda la ilegitimidad de los Papas conciliares, y el que se atreva hacerlo, ser descalificado como paria, desechable, convirtiéndose el tema en un tabú teológico que les permite seguir pontificando en el error y violando la fe pura y virginalmente inmaculada sin que nadie lo impugne.
Monseñor Lefebvre llegó a decir si ser ningún hereje: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia; que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en los cultos de los falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con los falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, si, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje, pública y formalmente? (Sermón del Domingo de Pascua del 30 de Marzo de 1988 en Ecône).
Monseñor Lefebvre en su conferencia en Ecône, del 15 de Abril de 1986, sacó a relucir lo que dijo en su Sermón de Pascua y señaló: “¿El Papa es aún Papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que en todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto? … Se puede no hablar, obviamente… podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas entre seminaristas, entre sacerdotes…
¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: no, no habléis a los fieles, van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos… bien. Les dije a los sacerdotes en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, les dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles. No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… no, pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe”.
Esto se ha prohibido, perseguido de muchos modos en la Fraternidad; primero con el P.Schmidberger cuando era Superior General, ahora con Mons.Fellay manteniendo así a los fieles en la ignorancia. Tocar el tema era y es peor que contagiarse de lepra o sida, un verdadero tabú que descalifica al que se atreva hacerlo. Pues nada haría temblar más a roma apóstata que poner en duda pública y objetiva su legitimidad, o impugnar su autoridad al servicio de la contra Iglesia, Sinagoga de Satanás, cumpliéndose la profecía de La Salette “Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo” (religioso).
El irrealismo de Mons. Fellay es tal, que tilda a los otros tres Obispos de irreales, al ver en los errores del Concilio Vaticano II, superherejías, como si no bastara con las herejías, que son ya en sí mismas desastrosas. Claro, cómo no va a decir esto, si ya había afirmado que aceptaba el 95% del Vaticano II?, y que iría corriendo a Roma (Modernista) si lo llamaban.
Es sorprendente todo esto, pero como él mismo reconoce, el no ver el apoyo de los tres Obispos los alejó, sin embargo siguió con su propósito, hasta que ahora reventó el asunto haciéndose público, cosa que él quería seguir conservando en el secreto, es más, sacó un comunicado diciendo que habían pecado gravemente, cuando si de pecado grave y mortal se trata, es Mons. Fellay, el que está en pecado y empecinado en él, arrastrando a la división y destrucción de la obra de Mons. Lefebvre, pero su inconciencia de alumbrado gurú, le impide ver. Se escuda en su autoridad de Superior General y se lo restriega en la cara haciéndolos ver y creer que es el único que puede decidir los destinos de la Fraternidad, como si pudiera hacer o deshacer a su antojo. Tiene una concepción de la autoridad, que no es católica ni tomista, sino pagana y voluntarista. Cree que el poder lo puede ejercer en detrimento del bien y la verdad. Toda la autoridad se pervierte y desnaturaliza (se deslegitimiza) al ejercerse impugnando la justicia y la verdad, para lo cual fue instituida.
Es Mons. Fellay, el que genera una inadmisible y ruin dialéctica entre verdad y autoridad, entre fe y autoridad, lo menos que podría hacer, es renunciar por abusivo e inepto, incapaz de gobernar a sus subordinados al fin que Monseñor Lefebvre le dio a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, como baluarte de la Fe y Tradición Católica y el combate con los modernistas que ocupan Roma.
Cómo viene Monseñor Fellay a decir hoy, que con Benedicto XVI la cosa cambió, que hay un progreso favorable a la fe y a la tradición: “En sí, la solución de una Prelatura personal propuesta no es una trampa, resulta, por principio, que la situación presente en Abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía más graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo”.
Es absurdo ilógico y propio de un ciego empecinado, que nos toma a todos por imbéciles obsecuentes y no se da cuenta que por lo mismo incurre en el error que Monseñor Lefebvre en su momento señalaba en una carta que le escribiera a Jean Madiran: “Sin faltar gravemente a la verdad y a la caridad, ya no podemos dar a entender a quienes nos escuchan, o a quienes nos leen, que el Papa es intocable, que está lleno de deseos de volver a la Tradición y que su entorno es el culpable…” (Carta del 29 de enero de 1986).
Monseñor Fellay no puede negar la autoridad teológica de los otros tres obispos, que en cuanto obispos son sucesores de los apóstoles como vigías y custodios de la doctrina de la fe. Y esto tiene más peso que su sola opinión lo cual debería tener en cuenta.
Que Dios lo ilumine con su divina gracia, para que tenga el valor y la humildad necesarios y reconozca hacia dónde va, destruyendo el único baluarte de resistencia, dada su envergadura como organismo internacional, ante la herejía y apostasía de Roma apóstata, de los modernistas y herejes que Monseñor Lefebvre tildó de anticristos, cuando dijo en su Carta del 29 de Agosto de 1987 a los futuros Obispos que el consagraría: “La Cátedra de Pedro y los cargos de autoridad en Roma, están ocupados por anticristos”.
De todas las faltas infantiles, el robo es quizás la que produce mayor impresión y más desagrada a los padres.
Le atribuyen una importancia moral que ella no puede tener, exagerando el aspecto social, temiendo la vergüenza que se abatirá sobre toda la familia, manchada por la presencia de un “ladrón”.
Descargan entonces sobre el pobre niño los castigos más severos, los cuales, digámoslo cuanto antes, en lugar de remediar, agravan la situación, inclinándolo más fuertemente al robo y complicándolo con mentiras y astucias.
Algunos, en lugar de esto, tratan de ocultarlo, cuando el mal exige medidas pedagógicas y médicas, y no el silencio y ocultamiento.
El niño que roba merece cuidados especiales e inmediatos.
¡No es que sea un ladrón, que tenga la noción de propiedad ajena y la conciencia moral de que la está violando!
Esta es una actitud del adulto, adquirida y consolidada.
El robo infantil es indicio de insatisfacción personal, o de tendencias no realizadas, o de enfermedad…
Existen en ese pobre niño móviles (a veces secretos y profundos) que es necesario descubrir para extirparlos, sin lo cual la curación es imposible.
Analizarlo es, por lo tanto, de primera necesidad; y, sin embargo, no siempre es fácil. Veamos los principales motivos.
Carencias profundas
La inmensa mayoría de los padres, sin preparación para el arte de educadores, adeptos de la “palo-gogía”, que piensan que los castigos físicos son el remedio más eficiente para este y otros males, reirá de lo que ahora voy a decir: Antes que robar, el niño es robado. Sigue leyendo →
LA IGLESIA APÓSTATA Y ANTICRISTO EN TODA SU OSCURIDAD.
UNA NUEVA RELIGIÓN DOMINA EN EL MUNDO. UNA FALSA IGLESIA DONDE TODO HA SIDO HECHO NUEVO. SIN FE, SIN SACRAMENTOS, TODO LO ADULTERA A SU PASO. LA IGLESIA CONCILIAR ES UN SIGNO MAGNO DEL APOCALIPSIS
Denuncia enviada al Vaticano por acoso sexual en el seminario de Valparaíso implica a tres obispos
Ex seminarista envió a Roma una acusación por acoso contra el ex rector del Seminario San Rafael, Mauro Ojeda. El escrito afirma que en 2004 la situación fue conocida por el obispo auxiliar de Valparaíso, Santiago Silva, pero no se investigó. El joven sostiene que recién en 2007 el obispo Gonzalo Duarte lo envió ante el promotor de justicia y que sólo dos días después el mismo prelado le comunicó que no sería ordenado sacerdote. En 2008 el obispo emérito de Rancagua, Javier Prado, escribió al denunciante señalándole que se le cerrarían las puertas de otros seminarios por haber recurrido a Roma.
El 19 de mayo del año pasado Sebastián del Río Castro cruzó las puertas de la notaría de Camilo Valenzuela, en la planta baja de la torre emplazada en la esquina de Providencia con Carlos Antúnez. El ex seminarista puso sobre el mesón un documento poco habitual para el oficio notarial. Era una carta de 11 carillas que Del Río pidió protocolizar, dirigida al nuncio apostólico en Chile, Giuseppe Pinto. Y, hasta donde se sabe, es la primera denuncia hecha directamente al Vaticano que involucra a obispos chilenos en un caso de índole sexual ocurrido al interior de la Iglesia Católica.
Hasta ahora sólo habían trascendido dos denuncias de naturaleza similar formuladas desde Chile directamente a la Sede Pontificia. Una contra el religioso Richard Aguinaldo por abuso sexual a un menor en el Liceo Alemán de Chicureo, colegio de la Congregación del Verbo Divino, y la segunda por comportamiento impropio de la ex superiora de las Ursulinas, Isabel Margarita Lagos, más conocida como Madre Paula.
En esta tercera denuncia enviada desde Santiago a Roma, Sebastián del Río (32) revela el acoso sexual al que habría sido sometido en 2004 por el rector del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Valparaíso, el presbítero Mauro Ojeda. Una denuncia que cuenta con la explosiva particularidad de que apunta también contra tres obispos: el titular de Valparaíso, Gonzalo Duarte; el obispo auxiliar de la misma diócesis y secretario de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), Santiago Silva, y el obispo emérito de Rancagua, Javier Prado.
Del Río afirma en su carta que se vio obligado a salir del seminario en agosto de 2007 porque el obispo Duarte se negó a ordenarlo como diácono, clausurando la posibilidad de que se convirtiera en sacerdote. Una decisión que el prelado le informó al joven sólo dos días después de que éste relatara ante el promotor de justicia de la diócesis de Valparaíso el acoso que dice haber sufrido.
En su texto el ex seminarista asegura que en 2004 había alertado al obispo auxiliar, Santiago Silva, sobre lo que le estaba sucediendo. En los tres años siguientes los hechos no fueron investigados, aunque sólo dos meses después del diálogo que Del Río dice haber tenido con el obispo Silva el acusado rector Ojeda fue trasladado a la Parroquia de San Benito, en Chorrillos, Viña del Mar, donde hasta hoy continúa ejerciendo su ministerio.
Otro ex seminarista informó a CIPER que éste no es el único comportamiento impropio que se adjudica a Ojeda y aseguró que estas conductas se originan en la formación que se imparte en el seminario de Valparaíso, donde han hecho clases los obispos Duarte y Silva. La misma fuente describió esta formación como ampliamente flexible y comprensiva hacia “los pecados de pureza” homosexuales dentro del clero, en contraste con un férreo discurso misógino y una condena total a las relaciones heterosexuales en que puedan incurrir los sacerdotes (ver recuadro).
El buzón de Benedicto XVI
La carta de Sebastián del Río fue protocolizada por el notario Valenzuela bajo el repertorio Nº 1460/2010 (vea una copia del documento). Además de las 11 carillas de la misiva, se adjuntaron otros cuatro documentos que llegaron a las manos del nuncio. CIPER obtuvo copia de todos los textos enviados a Roma y se comunicó con Sebastián del Río, quien se excusó de hacer declaraciones.
El documento protocolizado fue entregado el 20 de mayo de 2010 al canciller del Arzobispado de Santiago, el sacerdote Hans Kast. La recepción quedó consignada en los dos escuetos párrafos finales de una nota sobre el caso Karadima publicada por El Mercurio al día siguiente.
Kast respondió por escrito a Del Río a comienzos de julio de 2010, indicando que los hechos descritos en la denuncia ocurrieron fuera de la jurisdicción de la Arquidiócesis de Santiago, por lo que ésta no era competente para indagar. El mensaje de Kast concluía informando que la competencia la tenían el Obispado de Valparaíso o la Nunciatura Apostólica. A ésta última Del Río envió los antecedentes por carta certificada el 10 de julio del año pasado, para que fuera canalizada hacia las autoridades del Vaticano.
Laicos que conocen la situación que afectó a Del Río indican que antes de que el ex seminarista enviara al nuncio el documento protocolizado, Benedicto XVI ya había recibido al menos dos cartas alertándolo sobre este episodio y los alcances que podía tener sobre miembros del episcopado chileno.
Una de estas cartas al Papa fue escrita por Alfonso Julio Ángel Rioja Jung, un católico viñamarino de 84 años que respondió a las consultas de CIPER cuando se le contactó en mayo pasado. Rioja publicó, además, una dura inserción en el diario La Nación el domingo 20 de junio de 2010, la que pasó inadvertida en medio de la cascada noticiosa sobre el juego que animarían al día siguiente las selecciones de Chile y Suiza en el Mundial de Fútbol:
-Quiero denunciar un punto negro que está siendo ocultado, es el caso del seminarista Sebastián del Río, de la diócesis de Valparaíso. Él fue acosado por un sacerdote sodomita, se le aconsejó que su obligación era poner en conocimiento de su obispo esta situación, él recurrió al obispo, quien pidió que le entregara por escrito su denuncia, cosa que él cumplió. Ahora viene la inexplicable conducta del obispo, su salomónica decisión fue expulsar a la víctima -señalaba la inserción.
Rioja informó a CIPER que también puso al tanto al cardenal Jorge Medina, obispo emérito de Valparaíso, y que envió una carta al arzobispo de Santiago y presidente del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati. Sigue leyendo →