P. BASILIO MÉRAMO: A PROPÓSITO DE ASÍS III

A PROPÓSITO DE ASÍS III

Con motivo de la última reunión de Asís del 27 de Octubre de 2011 por Benedicto XVI, en el XXV aniversario de la primera por Juan Pablo II, el 27 de Octubre de 1986, conviene recordar las dos imágenes enviadas por Monseñor Lefebvre en su momento a Juan Pablo II, que muestran la gravedad del hecho que se vuelve una tradición en el error y la apostasía. Estas dos imágenes fueron a su vez saboteadas (pues no se repartieron) por el Padre Laguérie en Saint Nicolás de Chardonnet y por el Padre Aulagnier, Superior de Francia en aquel entonces.

LA IMPOSTURA DE ASÍS


“Santo Padre, quiera meditar estas imágenes, ya que ha permanecido sordo a los llamados angustiosos que le hemos dirigido filialmente.

Dígnese al menos a no faltar publica y gravemente al primer mandamiento de Dios; la salvación de su alma está en juego!

Predicad a Jesucristo, como los Apóstoles, aún al precio de sus vidas. Esto es el deseo ferviente y filial de aquellos que permanecen todavía católicos.”

+ Marcel Lefebvre arzobispo-Obispo emérito de Tulle.

“…. Abriendo sus rangos a los adeptos que vienen a ellos desde las religiones más diversas, ellos (los francmasones) se vuelven más capaces de acreditar el gran error del tiempo presente, el cual consiste en relegar al rango de las cosas indiferentes la preocupación de la religión, y a poner sobre el pie de igualdad todas las formas religiosas. Luego, este principio, por sí solo, es suficiente para arruinar todas las religiones, y particularmente la religión católica, pues siendo la única verdadera, no puede, sin padecer la última de las injurias y de las injusticias, tolerar que las otras religiones le sean igualadas.” (León XIII, Encíclica Humanum Genus 20 Abril 1884).

LA APOSTASÍA


Estas imágenes concebidas por Monseñor Lefebvfre quieren manifestar la enseñanza de la Escritura: El salmo 95 dice “Omnes dii Pentium daemonia” “Todos los dioses de los que no tienen la verdadera fe son demonios.”

Nuestro Señor afirma en el Evangelio de San Juan 10, 9: “Yo soy la puerta…” no hay otra entrada para acceder al cielo.

San Pablo dice en la 1° Epístola a los corintios 8,5 “Porque aunque haya algunos que se llaman dioses, sea en el cielo, sea en la tierra – de esta clase hay muchos dioses y señores- . Mas para nosotros no hay sino un solo Dios, el Padre, de quien vienen todas las cosas y para quien somos nosotros; y un solo Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas y por quien somos nosotros.”

Igualmente a los Efesios 4,5 “No hay sino un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios, Padre de todos, el cual es sobre todo, que obra en todos y que está en todos.”

No se elimina impunemente a este único Señor.

También es muy ilustrativa la siguiente imagen de Santa Hildegarda de Bingen (1089-1179) abadesa, en su libro de las visiones “Scivias”, que significa Conoce los Caminos.


Una imagen vale más que mil palabras

La imagen es muy significativa, pues la mujer representa la Iglesia, pero esta ensangrentada y aparece una cabeza monstruosa que sale de su seno. Es clara la alusión al Anticristo religioso o Pseudoprofeta, y está en consonancia con lo que advirtió Nuestra Señora de La Salette: “Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo.”

Monseñor Lefebvre no descartó nunca la posibilidad teológica de un falso Papa o Antipapa; aunque nunca quiso zanjar el tema.

En su Sermón del Domingo de Pascua del 30 de marzo de 1986, Monseñor Lefebvre dijo: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Que conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”.

También dijo el 15 Abril de 1986, en el marco de una conferencia Espiritual en Ecône: “¿el Papa es aún Papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?…

Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes…

¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…

Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles…

No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Estamos encargados de guardar la fe de los fieles, de protegerla.

Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.”

Esto es lo que el Padre Schmidberger (anterior Superior General, después Primer Asistente y hoy Superior de Alemania y amigo de Benedicto XVI) ha logrado anular y hacer incluso un tema tabú, y una etiqueta nefanda, para descalificar cualquier sana reacción que pusiera en entredicho la legitimidad de la autoridad modernista. Esto es lo que Roma apóstata a todo precio quiere soslayar, pues nada les sería peor que se niegue o se ponga al menos en duda su legitimidad.

Roma perderá la Fe y será la Sede del Anticristo. Asís reiterado una tercera vez es la realización abominable de esta profecía de la Bienaventurada Virgen María Madre de Dios y Madre de la Iglesia Católica.

Ella tuvo un solo y único Hijo y sería impío y blasfemo adjudicarle otros, como sería el caso al igualar la Religión Católica con todas las otras falsas religiones cuyo autor es Satanás como reza el Salmo 95. Pues si se pone en pie de igualdad las religiones, se equiparan sus fundadores, igualando a Cristo con Mahoma, Buda, etc.

Nuestra Señora que es la gran profetiza con su Magnificat como lo señala San Basilio el Grande (lectura 3° Maitines del mes de Noviembre del Breviario, para el oficio de la Virgen en Sábado) y la fiesta de Cristo Rey condenan, por sí mismas, la reunión interreligiosa por la paz (la falsa paz del Anticristo) realizada una vez más en Asís. Esto es la reiterada Apostasía de la Nueva Iglesia postconciliar, contra los hechos no valen argumentos, más aun habiéndolo dicho y profetizado Nuestra Señora de La Salette.

Por esto Monseñor Lefebvre a su vez dijo “Roma está en la apostasía”(1), también afirmó que “la Cátedra de Pedro y los cargos de autoridad en Roma están ocupados por anticristos”(2), y además advirtió “No somos nosotros si no los modernistas los que salen de la Iglesia. En cuanto a decir salir de la Iglesia visible, es equivocarse asimilando Iglesia oficial a Iglesia visible. (…) ¿Salir, por lo tanto, de la Iglesia oficial? En cierta medida, sí, obviamente. (…) Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación con la Iglesia conciliar y en oposición con la Iglesia Católica que nosotros intentamos representar y seguir.”(3)

En la misma línea, el eximio Cardenal Pie había profetizado “La Iglesia, sociedad sin duda siempre visible, será cada vez más llevada a proporciones simplemente individuales y domésticas.” (4)

Esto nos lleva a considerar la Iglesia reducida a un pequeño rebaño (Pusillus Grex) como dijo San Lucas en 12,32; casi sin pastores y con la única gran y bienaventurada esperanza, como dice San Pablo (Tit. 2,13) en la Parusía o Segunda Venida de Cristo Rey con todo el poder de su Gloria y Divina Majestad.


P. Basilio Méramo

Bogotá, Noviembre 10 de 2011



[1] Conferencia en el retiro sacerdotal en Ecône Septiembre de 1987
[2] Carta a los futuros Obispos, 29 de agosto de 1987
[3] Fideliter No. 66 Noviembre-Diciembre de 1988
[4] Le Cardinal Pie de  A à Z, Édition de Paris 2005  p. 187


EL VATICANO AHORA ALABA TAMBIÉN AL SCOUTISMO: SAN TINTÍN

Otra perlita de L’ Osservatore Romano. Ahora Tintín es un héroe católico. Al autor de la nota en dicho diario se le olvida que los Boy Scout (en su día porque hoy ya no es necesario) fueron una creación masónica para alejar a los jóvenes de la Iglesia, de la Misa (leer el Misterio de la Masonería de Monseñor Caro). Gracias a Luis Salvatierra por el aviso.

DIARIO DEL VATICANO PONE A TINTÍN COMO HÉROE DEL CATOLICISMO

Tintín, el intrépido reportero más famoso del mundo del cómic, es un «héroe del catolicismo, un caballero occidental de los tiempos modernos y un corazón sin mancha», asegura el escritor francés Denis Tillinac en un artículo publicado hoy por el diario vaticano «L’Osservatore Romano».

El diario vespertino de la Santa Sede escribe que la recién estrenada película de Steven Spielberg sobre Tintín ha sacado de nuevo a la luz al personaje creado en 1929 por el belga Georges Remi «Hergé» (1907-1983), al que el «Dictionnaire amoureux di catholicisme« (París, 2011) considera un caballero «inmaculado, al que le atrae el misterio y proteger a los débiles».

Según Tillinac, Tintín no es un católico al que se pueda identificar como tal, ya que jamás reza a Dios cuando la muerte le roza los talones y jamás se le ve en una iglesia. Sólo en dos ocasiones, agrega, se le escapa un «Dios se apiade de su alma» cuando se entera de la muerte de un japonés malvado en el cómic «El Loto azul», la quinta entrega de sus aventuras.

«Sin embargo, Tintín es un héroe del catolicismo, embebido del ideal de los scouts, que tuvo gran importancia en la formación de Hergé, y que transpiraba en sus primeros tebeos», manifiesta Tillinac, que añade que el personaje no tiene ni siquiera una edad determinada, sexual, o un deseo ordinario. Tintín, asegura, tiene un trabajo que legitima su vagar por el mundo y el arte del camuflaje que grava sobre su identidad y le convierte «en un ángel o casi».

«Héroe sobrenatural»

En el estudio sobre Tintín, el escritor subraya que es curioso, aventurero y servicial como Brown, el cura detective de Chesterton, y que parece haber venido a la Tierra para defender a las viudas y a los huérfanos. «Tintin es un héroe sobrenatural que se mueve en escenarios realistas. Las personas que le están cerca caen en tentaciones -el güisqui para el capitán Haddock, los huesos para el perro Milú- pero en el momento justo se arman de coraje y un fondo de honradez les salva, como en el caso de Girasol, intransigente con los derechos del hombre», destaca el análisis publicado por el diario del Vaticano.

En ese estudio profundo sobre el personaje de cómic, Tillinac agrega que Tintín es un caballero occidental de los tiempos modernos, un corazón sin mancha en un cuerpo invulnerable, que atraviesa como un meteorito la humanidad, con el imperativo de salvar inocentes y vencer el mal. Tintin es el «ángel custodio de los valores cristianos de los que Occidente reniega o ridiculiza constantemente. Sin miedo, sin críticas, la criatura de Hergés reúne con candor las virtudes del catecismo», asegura el escritor francés.

LO QUE HAY QUE SABER ACERCA DEL SCOUTISMO.

Leamos a continuación lo que los masones dicen al respecto de los boy scouts y el escultismo. Tendremos en este texto la doctrina católica y el pensamiento de algunos santos obispos defenestrados. Hacemos la salvedad nuevamente de que se trata de un texto de la masonería al respecto del scoutismo:

La influencia de la masonería en el escultismo chileno de los primeros años es realmente impactante. Encontramos diversas referencias a esta relación y al ataque frontal del catolicismo contra el escultismo por doquier. En este pequeño trabajo incluiremos algunas citas sobre este tema.
En la “Revista Católica” (1919) se publica lo siguiente:

Instituciones masónicas: Las siguientes son masónicas y de ninguna manera deben recibir la cooperación de los católicos:
1) Los Boy-scouts
2) Las Girl-guides
3) Las colonias escolares de vacaciones.
4) La liga protectora de estudiantes pobres.
5) La sociedad de instrucción primaria.
6) La liga protectora de estudiantes primarios.
7) La junta de beneficencia escolar.
8) Los recreatorios dominicales infantiles.
9) El ropero escolar.

La reacción no se hizo esperar y en nombre de la sociedad de Instrucción Primaria y de la Junta de Beneficencia escolar, la señora Elvira Santa Cruz Ossa proclamó:
“La Sociedad de Instrucción Primaria, a la que tengo honor de pertenecer, y las demás sociedades sindicadas como masónicas, abarcan todo el problema educacional, cívico e higienista que tiende a combatir la mortalidad infantil, vigorizar la raza y disminuir el vergonzoso analfabetismo en Chile”.
En la obra “Historia de la Iglesia en Chile”, el señor Araneda Bravo se refiere a los scouts diciendo que “en el arzobispado de González Eyzaguirre el laicismo continuó su obra y en su afán de ganarse la niñez y a la juventud para apartarlos de la Iglesia, creó los boy-scouts (niños exploradores) institución destinada a ejercitar a los niños en el deporte. Las excursiones se hacían los domingos, muy de mañana, para aprovechar la jornada; de esta manera, los niños no participarían en la misa, que era precisamente el objetivo de la fundación. El Arzobispo, conocedor de los objetivos perseguidos por la Masonería, condenó con energía la nueva institución”.
En 1920, bajo el seudónimo de “Veritas” se publica en Santiago una obra titulada “La francmasonería y sus obras en Chile”, donde se afirma que: “Como todas las obras de la masonería tienden a un mismo fin cual es alejar de Dios al individuo, arrancándole la fe, extirpando de su corazón hasta el último gérmen de creencias religiosas, esta institución de los Boy Scouts lleva envuelto, además de este satánico objetivo, este otro, no menos malévolo y funesto que aquel: el de alejar al niño de su hogar y arrebatarlo al cariño de sus padres”.
Este libelo dice además que “su fundador y organizadores en Chile eran y son todos masones de tomo y lomo”. Esta afirmación es una verdad a medias, pero lo cierto es que entre los fundadores del escultismo chileno había varios que sí lo eran como Joaquín Cabezas, por ejemplo, quien junto al Dr. Alcibíades Vicencio se dedicó a la difusión del escultismo en sus primeros días. El 21 de mayo de 1909, aniversario del Combate Naval de Iquique, se funda la Asociación de Boy Scouts de Chile, que contaría con un apoyo incondicional de la Masonería y con la más férrea oposición del catolicismo, que en pocos años organizó grupos similares.
En el Primer Congreso Masónico Nacional (1912) se propuso ayudar y estimular a las organizaciones juveniles “en especial la de los Boy Scouts, por la que los masones guardaban especiales preferencias desde su fundación”.
En 1915 el Gran Maestro de la Masonería Chilena proclamaba: “esperamos que el esfuerzo hasta ahora desplegado en favor del scoutismo por la Masonería chilena se extienda e intensifique sin intermitencias, en forma que no haya Logia y, si es posible, no haya Hermano que no consagre su empeñoso afán a la fundación de nuevas brigadas o a la prosperidad de las existentes”.

Catolicismo, Scoutismo y Masonería

Durante décadas, algunos supuestos “scouts” nos han querido hacer creer que el escultismo es un movimiento “evangelizador y católico”. Sin embargo, este concepto erróneo (que confunde a las personas ajenas al escultismo, viendo en él una herramienta más de la Iglesia Romana) tuvo su origen en el “pacto” que realizara el verdadero escultismo y la Iglesia en la década del 20, a fin de no desmembrar a la institución original.
Nos dice el escritor Roger Peyrefitte que “la Iglesia, antes de apoderarse del escultismo, se opuso a él encarnizadamente” ¿Puede ser esto cierto?
Recordemos que al ser fundados en Uruguay los “exploradores orientales” (1914), institución católica, uno de sus jerarcas (Vicente Ponce de León) decía: “Creo que una de las obras que mayor bien producirán para mantener unidos a los jóvenes, será la de los exploradores uruguayos, idea robada al enemigo, pero sabiamente explotada por el joven y celoso sacerdote Antonio Soza Ponce, quien dota a su país de una institución que disciplina las voluntades y forma soldados de Cristo, valientes y enérgicos, que no conocerán el miedo y sabrán hacer de las pasiones peldaños para escalar al cielo” .
¿Quién era ese enemigo que cita Ponce de León? En este primer acercamiento al estudio del escultismo y la masonería, dejaremos que los propios católicos hablen…
Escribía Monseñor Delassus, obispo de Cambrai (Francia) en “La Semaine Religieuse” (1911): “El origen del escultismo es muy sospechoso, y se puede constatar que ha hecho suyo el emblema de la Francmasonería. Al establecer la obediencia ciega a jefes desconocidos, al usar gritos, signos, gestos secretos que permiten a los niños ocultarse de las personas mayores, acostumbra a sus adeptos a la organización secreta, a la jerarquía misteriosa de la secta. El escultismo es, indudablemente, la francmasonería para niños”
El boletín “Eco Parroquial” de la Aguada (1915) advertía: “Muchos son los que aún no creen en los trabajos solapados de la Masonería. Las iniciativas por ella tomadas con el fin de contrarrestar los benéficos efectos que en la sociedad produce la religión son muchas, y entre ellas cabe señalar la fundación de las instituciones de boy scouts.
Con el fin de ir preparando a la medida de sus deseos a la juventud del mañana y hacer que dejen de cumplir con los deberes religiosos y los preceptos de la Iglesia, han fundado esas instituciones en todos los países del mundo, incluso el nuestro, donde hacen sujetar la acción de los jóvenes a un reglamento, cuyas disposiciones son un claro exponente de la impiedad de la institución, a pesar de las manifestaciones de sus directores de que a sus filas pueden ingresar todos los jóvenes sin distinción de ideas religiosas. Aún los católicos. Y nosotros decimos ¡sobre todo los católicos! Pues ese es el fin perseguido, que ingresen a esas instituciones el mayor número de jóvenes y niños católicos, para dirigirlos a su gusto y poco a poco llevarlos al camino del error, apartándolos de toda idea o sentimiento religioso. El objeto de los iniciadores y directores, no es obtener el concurso de los jóvenes que por descuido de sus padres viven apartados de la religión, no, ellos quieren a los que la profesan, porque de lo contrario no alcanzarían su fin y los propósitos se verían defraudados.
Los obispos franceses han iniciado una campaña contra esas instituciones, llamando la atención sobre ella de las familias católicas y exhortándolas a no permitir el ingreso de sus hijos. Lo mismo cabe decir de las familias católicas de nuestro país.
Mucho cuidado, pues, con los trabajos de la Masonería. No confiéis a ella, padres de familia, la dirección de vuestros hijos”

Sello Postal del Cardenal Caro

En Chile, el obispo José María Caro (1924) afirmaba que “debido a la iniciativa masónica se establecen por todas partes sociedades de boy scouts, que son más fáciles de establecer, por estar tan adueñada de la enseñanza oficial la Masonería; se fundan sociedades infantiles, colonias escolares, centros de cultura, dirigidos por hermanos masones o por miembros del profesorado que, conscientes o no, son instrumento de los planes masónicos. Se dirá tal vez ¿qué mal hay en esas instituciones? Aparentemente ninguno o poco tal vez; realmente van encaminadas a apartar al niño, al joven, al obrero, de la religión. Las sociedades de boy scouts e infantiles alejan al niño y al joven del cumplimiento de la misa, el día festivo, y quitan tiempo y la ocasión para instruirse en la religión”
Siendo tan opuestos al espíritu del escultismo, ¿cómo la Iglesia Católica se apoderó de muchas asociaciones scouts, generando fracturas institucionales en todo el mundo?
El jefe mundial de Tropa, William Hillcourt, revela en “Las dos vidas del héroe” que “el fundador del escultismo estuvo preocupado desde los inicios del movimiento por el hecho de que en algunos países habían surgido asociaciones separadas, siguiendo orientaciones sectarias”, como en el caso de los “católico-romanos que se separaban de las asociaciones nacionales reconocidas y formaban sus propias asociaciones scouts”
El fin de la situación de enfrentamiento se dio a partir de la crisis de 1920 entre la Iglesia Católica y la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes). Esta última era “de carácter cristiano, pero no sectario; reina en ella un espíritu amplio y liberal, y está abierta a todo joven honesto”, según la declaración del influyente diario “El Siglo”
Este pluralismo hizo a los católicos desconfiar, y dijeron que “no sería raro que estuviera bajo el ala protectora de la Masonería la Asociación de Jóvenes Cristianos, protestante como es y llamada a separar del cumplimiento de sus deberes cristianos a los jóvenes que incautamente se dejan prender en las redes de sus atractivos y pasatiempos. No olvidemos que los masones se quedan casi siempre en bastidores…”
En el año 1920, la Santa Sede condena a la YMCA, afirmando que “tales organizaciones, mientras manifiestan una especial preocupación por la juventud, confunden su fe con la excusa de hacerla más pura; enseñando una concepción de vida con la prescindencia de todas las iglesias y de toda profesión religiosa”
Sobre esto, decía el argentino Aníbal Atilo Rottjer (1973): “La YMCA, también llamada masonería blanca, acarrea la ruina de la fe de los jóvenes, al afirmar que su finalidad es hacerles conocer mejor la verdadera vida por encima de toda religión y confesión religiosa”
Es a partir de la censura a la poderosa YMCA que Baden Powell comienza a dialogar con la Iglesia Católica para mantener la unidad scout mundial, aunque ésta aguardó a la muerte del fundador para iniciar sus verdaderos planes de expansión, con fracturas institucionales en toda América, incluso en nuestro país.
Pero, ¿tenían razón los católicos de principios de siglo? ¿Era el Movimiento Scout una organización paramasónica?. La Enciclopedia Católica revela que “la fuerza de la masonería, está sin duda en que hay más masones y muchas veces mejor calificados para la ejecución del trabajo masónico fuera de la Hermandad que dentro de ella. La Masonería misma, en Europa y América, funda sociedades e instituciones de semejante forma y fin para todas las clases de la sociedad e infunde en ellas su espíritu”.
Sin duda, la influencia masónica se hace notar en las tradiciones místicas del escultismo, pero esa influencia “nefasta” que revelaba el catolicismo ultramontano era una estrategia para lograr monopolizar la educación infantil. Esa idea la había acuñado Mariano Soler (1881), al decir que “la masonería para realizar sus planes de descatolizar el mundo ha dirigido su especial cuidado a la enseñanza de la juventud, en quien está el porvenir de las sociedades”
Esa simplificación de “Masonería=Ateísmo” es una de las falacias más difundidas del catolicismo, ya que los grandes masones de la historia han sido fervientes creyentes en Dios, al que llamaron el Gran Arquitecto del Universo

P. MÉRAMO: USURPACIÓN DEL MAGISTERIO

USURPACIÓN DEL MAGISTERIO

 

“El hombre, según el abate Gaume, es materia que se vacía en los moldes de la educación. Moldes de educación son los textos de enseñanza; en ellos ha de vaciarse el espíritu de los mozos que se educan; si esos moldes son cristianos el espíritu, por punto general, se cristianiza. Si ese molde no es cristiano, el espíritu, prescindiendo de favores especiales de la divina gracia, se paganiza. Así aun cuando dos autores sean igualmente malos en el fondo por las ideas, si el uno enseña y el otro solamente escribe o habla, el primero es más pernicioso, porque el ministerio que usurpa, el de maestro, es más sagrado que cualquiera otro.

Tan sagrado es este ministerio de maestro o doctor, que Jesucristo dijo:

Y aman ser saludados en la plaza y que los hombres los llamen Rabbí;

Mas vosotros no queráis ser llamados Rabbí; porque UNO SOLO ES VUESTRO MAESTRO, y vosotros todos sois hermanos.

Y a nadie llaméis Padre vuestro sobre la tierra, porque uno es vuestro padre que está en los cielos (Matth., XXIII, 6-9)

Según estas palabras de Jesucristo, el título de doctor es una usurpación sacrílega, siempre que la doctrina que se enseña no sea la de la Iglesia, esto es, la de Dios.

Que alguien se llame doctor si su doctrina no es la de Dios es, repetimos, una usurpación, según Jesucristo; una tiranía, profesar tal doctrina, según que de esas mismas palabras se deduce y, una desgraciada servilidad, seguirla y reverenciarla.” (*)

(*)(Obras de Miguel Antonio Caro. Tomo 1. P. 612-613. Ed. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá, 1962

Si se aplica esto al magisterio de la Iglesia, queda claro que si éste no enseña la verdad, (como acontece a partir del Concilio Vaticano II) se usurpa la función no conferida por Dios, al pretender con autoridad divina, pontificar en el error.

 

P. Basilio Méramo

Bogotá, Noviembre 3 de 2011

¿QUÉ ES EL MODERNISMO TEOLÓGICO?

Por modernismo, en sentido teológico, se entiende una corriente de pensamiento promovida por algunos pensadores católicos de fines del s. XIX y comienzos del XX, y resurgida con fuerza –el neomodernismo-después del Concilio Vaticano II, con el fin de conciliar la fe con algunos principios de la filosofía que ha dado en llamarse a sí misma «filosofía moderna» y con ciertas teorías de la crítica histórica; corriente de pensamiento que dio lugar a una crisis religiosa -la crisis actual de la Iglesia se debe en gran parte al neomodernismo- y fue objeto de importantes actos del magisterio de S. Pío X: precisamente la encíclica Pascendi (1907) consagró este uso del término, al sistematizar el movimiento modernista y determinar el sentido de su condena.

Por Ramón García de Haro

1. Exposición de los hechos. 2. Historia íntima de la crisis modernista. 3. Explicación de la actitud modernista. 4. El juicio del Magisterio. 5. Hacia la raíz de una actitud.
6. Enseñanzas de un capítulo de historia.

1. Exposición de los hechos
No sería comprensible la crisis modernista, sin tener presente la generalización del racionalismo y del agnosticismo en el pensamiento occidental, a partir de Kant. Tal pensamiento había ejercido un fuerte influjo sobre la teología protestante, de modo particular en Alemania, donde se encontraba el centro de las nuevas corrientes filosóficas, dando lugar al llamado protestantismo liberal que acabó negando la inspiración de la S. E., los milagros y profecías, la divinidad de Cristo; y presentando la Biblia como una simple colección privilegiada de experiencias religiosas. Estas ideas habían de ser difundidas en el resto de Europa por A. Sabatier, en su famosa obra Esquisse d”une philosophie de la religion d”aprés la psychologie et 1″histoire (1897). Para Sabatier, la esencia del cristianismo reside «en una experiencia religiosa, en una revelación íntima de Dios obrada por primera vez en el alma de Jesús de Nazaret, que se verifica y repite, sin duda menos luminosa, pero claramente reconocible, en el alma de todos sus verdaderos discípulos» (187-188). Jesús sintió con Dios una relación filial, mirándolo como a Padre (184), sentimiento que había de hacer posibles las posteriores experiencias reproducidas en sus seguidores. Para este autor es preciso, sin embargo, distinguir esas experiencias vitales de las explicaciones teológicas y dogmas que de ellas se han deducido. De este modo, los dogmas no serían -para Sabatier- más que la transposición de emociones «en una noción intelectual que se constituye en su imagen expresiva y su representación», es decir, «su envoltura» (305), y, por tanto, sería el elemento variable y sujeto a cambio. En este clima intelectual surgió el modernismo.
Los hechos fundamentales son los siguientes. En 1875 se había fundado el Instituto Católico de París, en el que se creó una Escuela Superior de Teología el año 1878. En torno a este centro, un grupo de pensadores, sacerdotes y algunos laicos, preocupados por la situación de la cultura eclesiástica, se propusieron elevar su nivel, con la ayuda de las ciencias profanas. Así, L. Duchesne comenzaría a aplicar los nuevos métodos críticos a la historia de la Iglesia. Con Duchesne colaboraba un joven sacerdote, Alfred Loisy, que no tardaría en obtener (1890) el nombramiento de profesor titular: se proponía llevar a cabo una labor semejante a su maestro, pero en el terreno de los estudios histórico-bíblicos. La dudosa ortodoxia de sus publicaciones no tardó, sin embargo, en levantar sospecha, hasta verse desposeído de su cátedra por decisión de la jerarquía. Entre tanto, en 1893, Maurice Blondel, profesor de filosofía, publicaba su tesis doctoral sobre L”Action, en la que se proponía abrir nuevas bases apologéticas, fundándose igualmente en los postulados de la filosofía poskantiana.
Bajo la dirección de Loisy y de Lejay comienza a aparecer la Revue d”histoire et de littérature religieuses, órgano de las nuevas ideas; papel semejante, en el campo filosófico, habían de jugar los Annales de philosophie chrétienne, donde colaborarían Blondel y un sacerdote, Marcel Hébert, profesor en la Ecole Fénelon. En diciembre de 1894, aparecía la Revue du clergé français, con un fin más de divulgación y destinada sobre todo a sacerdotes. En torno a estos ideales y órganos de difusión se van agrupando una serie de hombres: el Barón Friedrich von Hügel, íntimo amigo de Loisy y de Blondel, vehículo fundamental de ligazón entre el movimiento modernista francés y los representantes de esta tendencia en Inglaterra e Italia; Albert Houtin, sacerdote también, y después uno de los principales historiadores de la crisis; otro clérigo, Ioseph Turmel; Mons. Mignot -más tarde arzobispo de Albi- que será siempre un defensor del movimiento, aunque procure moderar sus excesos; el Abbé Birot, su futuro Vicario General, etc.
Entre tanto, en Italia Romulo Murri había fundado un periódico, Cultura sociale (1899), y la «Lega democratica nazionale», que agruparían las fuerzas de lo que después sería el modernismo social italiano, con abundantes concomitancias y simpatías con la revista Studi Religiosi, en la que habían de colaborar los más claros representantes del movimiento italiano; entre ellos, otros dos sacerdotes: Giovanni Semeria y Ernesto Buonaiuti.
En 1902 este movimiento de ideas estalló en crisis. Había mediado un periodo de incubación, durante el cual -sin que dejaran de despertar inquietudes- este conjunto de hombres contaron con la general simpatía de muchos espíritus, deseosos de un progreso de la teología. Ocasión definitiva para la crisis fue L”Evangile et l”Eglise (París 1902) de Loisy, obra que produjo un inmenso revuelo en los medios católicos por lo peligroso de las ideas propuestas, claramente tendentes a negar la divinidad de Cristo y la institución divina de la Iglesia y de los sacramentos. Inmediatamente surgieron críticas en defensa del dogma católico, pero Loisy, en lugar de retractarse o suavizar sus posiciones, las reafirmó con mayor nitidez en un nuevo volumen: Autour d”un petit livre (París 1903). No faltaron, sin embargo, los partidarios del exegeta y la polémica creció. Muy pronto se unió a las posiciones más avanzadas de Loisy el ex jesuita inglés George Tyrrell, especialmente en sus obras Lex credendi (Londres 1906) y A much abused letter (Londres 1906), quien ya antes había publicado varios escritos de clara inspiración modernista bajo seudónimo, como Religion as a factor of Life (1903), y The Church and the Future (1903).
La Santa Sede se vio, finalmente, obligada a intervenir, condenando con el Decreto Lamentabili sane exitu (3 jul. 1907) los graves errores cometidos -señala en su introducción- por escritores católicos «en gran número», que «bajo pretexto de una inteligencia más profunda y de investigación histórica, buscan un progreso de los dogmas que es, en realidad, su corrupción» ASS 40 (1907) 470. En septiembre del mismo año, un documento más extenso, la encíclica Pascendi, realizaba un profundo análisis del movimiento, al que unía no sólo la condena de errores concretos sino, lo que es más importante, de toda una actitud: la actitud de la que había surgido la crisis modernista. Sigue leyendo

PREPARANDO ASIS IV: MONS. LEFEBVRE: ESTÁN EN CAMINO DE INSTALAR UNA SUPERRELIGIÓN

ESTÁN EN CAMINO DE INSTALAR UNA SUPERRELIGIÓN

Conferencia pronunciada por Monseñor Marcel Lefebvre

el 21 de noviembre de 1986

en el Priorato de Buenos Aires de la Fraternidad San Pío X

Estoy contento de tener esta oportunidad de hablarles nuevamente, desgraciadamente, en este tiempo, muchas cosas han sucedido y nada ha mejorado.

Trataré de explicar la situación actual para saber qué hacer como verdaderos hijos de la Iglesia Católica.

Les hablaré, rápidamente, de lo que parece ser el complot urdido contra la Iglesia, en contra de Nuestro Señor Jesucristo, de Dios Padre y, luego, cómo fue posible que esos autores —de los cuales el principal es el mismo Satanás— hayan logrado introducirse en la Iglesia y servirse de sus hombres para concretar sus planes.

Nos encontramos, sin duda, en una situación trágica, por lo tanto debemos tomar resoluciones firmes; somos los herederos de Dios que vivimos en esta época, en esta situación de la Iglesia en la que el mismo Papa está comprometido en el camino de la Revolución, por eso hemos de obrar en consecuencia, para defender a todo precio la Fe católica y la Santa Iglesia.

Ustedes conocen el libro de Sardá y Salvany: “El liberalismo es pecado”, este libro fue escrito ya hace casi un siglo y aprobado por San Pío X, aprobado por la Santa Sede.

El liberalismo es pecado. ¿Y qué es ese pecado de liberalismo? Es la Revolución del hombre en contra de Dios; el deseo de independencia: el hombre quiso liberarse de Dios, o la libertad del hombre que quiso alejarse de Dios.

¿De qué hizo la libertad el hombre? ¿Para qué la hizo? Hizo la libertad de pecar, de ser libre para poder pecar, para obrar según su conciencia: libertad de conciencia, libertad de prensa, libertad de pensamiento…

Antes de producirse esto el hombre dependía de Dios y sentía esa dependencia de la Autoridad Suprema, la Verdad perfecta, la Ley misma

Ahora festejan la independencia, los países festejan su independencia, no sería nada si se tratara de una independencia de orden político o de un hecho simplemente histórico, lo hacen festejando la de Dios.

Podríamos preguntarnos ¿qué es ese liberalismo, cuál es su definición? Y diremos que el Liberalismo es una religión; una que quiere reemplazar a la Católica; que tiene sus propios sacerdotes: los dirigentes de la Masonería. Ellos son sus sagrados pontífices, ellos enseñaron esta religión en sus logias y desde allí dirigen la operación de destrucción de la Iglesia y de la Cristiandad.

Esa religión-liberal tiene su culto, laico, el de la Diosa Razón, que fuera adorada en la Catedral de París en la Revolución Francesa. El culto a la libertad; ese culto que hace imágenes que reemplazan a las de la Santísima Virgen María y a la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

Esta nueva religión tiene su calendario, sus gestas laicas, reemplazando a las de Dios con sus mitos: el hombre, la razón, la libertad.

El hombre es tratado como todopoderoso, como centro de la Creación, sin deberle nada a Dios.

Y tiene también su decálogo reemplazando al de Nuestro Señor, este es el de los derechos del hombre.

No más derechos para Dios. No más obligaciones para el hombre, sino los derechos para poder pecar, para elegir lo que quiera, para que todos respeten su conciencia.

Jesús en cambio, no dijo eso a sus apóstoles cuando les enseñó a predicar: “quien crea, y se convierta, se salvará, quien no crea se condenará”.

No les dijo que cada uno siguiera su conciencia, les dijo que enseñaran la Verdad y por esto ellos murieron mártires de la Verdad. No para que cada uno obrara según su conciencia, no para que les dijeran “hagan lo que quieran”.

Y, sin embargo, por desgracia… ese es el espíritu que domina hoy aún en el interior de la Iglesia católica.

Esta religión de liberalismo tiene también su política su organización: La Democracia.

El poder ya no procede de Dios sino del hombre, es él quien hace la ley.

La democracia se transforma rápidamente en socialismo y en comunismo; la mayor parte de las naciones que son democráticas se encuentran en esta situación, dirigidas por un poder socialista.

Más aún, se llega a la supresión de la propiedad privada, de la iniciativa privada. De ahora en más todo está en función del Estado, todo queda esclavizado: peor en los países comunistas donde esto se realiza por el imperio de la fuerza.

Todo esto procede de esta religión liberal; ella tiene, además, sus fuerzas. Sin duda ustedes lo saben mejor que yo, ya que no estoy enterado de los asuntos secretos de las bandas, pero es un hecho que tienen poder más o menos oculto, en las finanzas. ¿Qué o quién?, no se sabe, pero tienen todo el dinero del mundo y dominan las finanzas en todos los sectores de las ciudades; ese poder enorme que puede tranquilamente aniquilar una nación suprimiéndole los créditos —tienen el ejemplo aquí en los países de América— y a cambio de esos créditos exigen que, en estos países, se aplique la religión liberal.

Tienen así una fuerza asombrosa y un poder indudablemente diabólico.

Tienen también sus medios de comunicación que están todos en manos de la masonería. En Europa ya no existen periódicos católicos, no los hay ni en Italia ni en Francia ni en Suiza, todos están en manos de los poderes internacionales.

Ahora, finalmente, están en camino de instalar una Superreligión; tienen ustedes conocimiento de la reunión realizada en Asís el 27 de octubre pasado. Pues bien, no se trata de ésta como punto de partida de tal instalación, sino de una que la precediera, realizada el 29 de septiembre.

Yo mismo no lo sabía, para enterarme tuve que viajar a Roma en octubre pasado.

Es decir, un mes antes de la reunión de Asís que presidiera Juan Pablo II, se realizó otra reunión, también allí, presidida por el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de Inglaterra, en la cual se hallaban las cinco grandes religiones de la tierra, dentro de la misma Basílica.

Salió esto en varios diarios italianos; allí figura el discurso pronunciado por el citado príncipe en aquella ocasión, dijo él: “Así se obtiene la gracia de tener unidas aquí las cinco grandes religiones de la tierra, al fin ya no hay tapujos, al fin se acaba una sola y única verdad religiosa y al fin se suprime el escándalo cristiano de aquel hombre que vivió hace 20 siglos y pretendió decir de sí mismo: soy el camino, la verdad y la vida”.

Y bien, ¿es o no una declaración contra Nuestro Señor Jesucristo?

Esto sucedió un mes antes en el mismo lugar en el que se realizaría el encuentro del Papa.

Podríamos decir que Roma no sabía de aquel encuentro; sin embargo bien que lo sabía. Así, ante el príncipe de Edimburgo, los jefes de las religiones y el Superior General de los Franciscanos, una bailarina hindú danzó a favor de la naturaleza, puesto que el encuentro era —justamente— en defensa de la naturaleza. El padre Superior dudó un momento ante esta realización de la danza pagana dentro de la Basílica y ante el altar de San Francisco y se remitió a Roma; y dicen los diarios que Roma un poco después respondió que “no tiene importancia”, “que se haga”.

Esto no es más que una etapa para llegar a la formación de esa SUPER RELIGIÓN; ya saben que el Papa fue invitado para el año próximo a Japón para la realización de lo que se llamará el parlamento de las religiones.

Esto no es más que la religión del liberalismo, esa religión que instala su voluntad, que instala su programa para reemplazar el de la verdadera religión católica, eso es algo abominable.

Tiene también, esta religión del liberalismo, sus condecoraciones. El mismo presidente Alfonsín salió en los diarios de Europa recibiendo de un grupo de judíos una condecoración de la libertad religiosa, por propender a la realización de las ideas liberales. Esa misma condecoración la recibió el cardenal Bea, aquel que insistió durante el Concilio para introducir la “libertad religiosa”, la libertad, no de Dios, sino de los derechos del hombre, de manos de la misma secta.

Es toda una organización, un verdadero complot, meditado, pensado punto por punto para destruir toda la cristiandad. Lo dijo bien S.S. León XIII, que el fin que interesaba a estas asociaciones era destruir las instituciones cristianas y particularmente, una contra la cual se encaminan: la familia.

Cada vez hay menos matrimonios en todo el mundo, inclusive en las mismas legislaciones se sostiene la unión libre; en muchos países son menores los impuestos a los concubinos que para quienes sostienen y tienen un verdadero matrimonio. Es el desorden completo.

Y ahora llegamos al momento principal, es el golpe maestro pensado por Satanás; introducir en la Iglesia esta falsa religión, sirviéndose de sus hombres —sobre todo los episcopados— para establecer la revolución liberal.

Aquí mismo en Argentina, tienen un ejemplo: lo supe al llegar, algunos obispos hicieron un esfuerzo en contra del divorcio declarando, acerca de los diputados que habían votado la ley favorablemente, que no podrían recibir la Comunión, pues bien, se los ha obligado a retractarse. ¿Qué hacían esos obispos? No hacían más que aplicar lo que está indicado en el Derecho Canónico.

Podrían preguntarse cuál es el espíritu que domina en Roma para que sea Roma quien obligue a los obispos a desdecirse. Es una situación verdaderamente asombrosa., inverosímil.

Esa infiltración en el seno de la Iglesia se realizó sobre todo después del Concilio Vaticano II; el mismo Cardenal Ratzinger en su libro “Teoría del principio teológico”, dice claramente que luego de los años sesenta hubo algo que cambió en el seno de la Iglesia católica, reconociendo ahora, principios que le son ajenos, que vienen de 1789, de la Revolución Francesa.

Esto dice abiertamente; inclusive, que el Vaticano II fue el golpe final, que a partir de él no se nombran más que obispos favorables a la revolución liberal. Vean por ejemplo en Chile, Brasil, Alemania, Suiza, Francia, Italia, todos esos obispos son liberales, pro-socialistas y hasta marxistas.

La revolución estaba instalada fuera y en contra de la Iglesia; ahora, por medio de sus hombres, se halla adentro y asistimos a su crucifixión. Ella sufre una verdadera pasión. Lo dijo el mismo Paulo VI, que asistimos a la autodemolición de la Iglesia. ¿Qué quería decir? La destrucción por los mismos hombres de la Iglesia.

Es clarísimo, como en Francia, Mitterrand pudo llegar al gobierno gracias a los obispos que entusiasmaron a los fieles para votarlo, para votar al socialismo. En cuanto fue nombrado presidente atacó con todas sus fuerzas las escuelas católicas, para estatizarlas, y no fueron los obispos quienes presentaron oposición, sino los fieles, que en número de dos millones llegaron a París para protestar contra la enseñanza libre. Los obispos no hicieron nada.

Ustedes deben tener en cuenta el encuentro de Asís del Papa, para nosotros, que tratamos de permanecer unidos a la Iglesia y a la Tradición, es indignante. Yo mismo le escribí a ocho cardenales para que por el amor de Dios, trataran de impedir que el Papa realizara el escándalo de Asís, ubicándose a un mismo nivel con las falsas religiones inventadas por el diablo, eso no es más que un horror y una abominación, y nosotros renegaríamos de nuestra fe católica si no nos indignáramos ante este nuevo escándalo.

Ni siquiera un cardenal levantó la voz en contra; sólo uno me respondió: “Yo no puedo hacer nada ya no me queda nada que hacer, que el Papa haga lo que quiera”.

El Cardenal Arzobispo de Burdeos, Monseñor González, cuando yo estaba en España a comienzos de este mes, publicó un artículo en que sostenía que el “encuentro” era una cosa muy buena. Esto es enceguecimiento, como dice la Escritura: “Tienen ojos y no ven”.

Ante esto nos encontramos. Debemos, entonces, reagruparnos, como verdaderos católicos, en torno a los altares. Altares católicos y no esas mesas de comunión. Altares del verdadero Sacrificio, junto a los verdaderos sacerdotes, verdaderos obispos, verdadera doctrina, verdadera Religión, para asistir a la verdadera Misa católica.

Es el altar el tesoro de la Iglesia. El sacrificio de Nuestro Señor es lo más hermoso, lo más grande, lo más sublime que Él nos dejara. Debemos reencontrarnos ahí, en esos altares, para reconstruir la Cristiandad.

Todas las gracias proceden de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Gracias que han hecho muchos mártires por Dios, que le han dado a la Cristiandad el espíritu misionero. Si queremos entonces, decía, reconstruir la Cristiandad, debemos Adorarle en esos altares y para tenerlos, necesitamos sacerdotes [...]

Debemos hacer familias cristianas, es a través de ellas de donde proceden las vocaciones. Familias numerosas, unidas, donde se reza en común, donde se dan ejemplos, donde reina la modestia y las virtudes cristianas.

Nosotros queremos volver a proclamar a Nuestro Señor como Rey; no queremos otro Rey más que Él. El Reino Universal, no solamente en nuestras familias sino también en nuestras ciudades; el Reino de Nuestro Señor como fue predicado durante siglos. Que podamos decir: “Más vale morir que traicionarlo”.

Gracias por vuestra atención.

¡Viva Cristo Rey!

LA FALSA CARIDAD LIBERAL: A PROPÓSITO DEL “IR A ROMA” DE LA NEOFSSPX

Los peores secuaces de la traición hablan de “caridad para con Roma”. Otros mencionan “convertir a los romanos”. Algunos ven en el Sermón de Mons. De Galarreta un plan santo de acción.

Según estos mismos, somos nosotros, los recalcitrantes, los que faltamos a la caridad, por intransigentes. Entonces viene bien recordar aquellas luminosas sentencias que a continuación traemos:

Para mayor comprensión les proporcionamos otra parte sin desperdicio sobre esta misma materia: Respuestas a los Católicos liberales por el P. Sardá (1)

Padre Félix Sardá y Salvany

EL LIBERALISMO ES PECADO

Capítulo XXI

De la sana intransigencia católica

en oposición a la falsa caridad liberal

¡Intransigente! ¡Intransigencia! Oigo exclamar aquí a una porción de mis lectores más o menos resabiados, tras la lectura del capítulo anterior.

¡Qué modo de resolver la cuestión tan poco cristiano! ¿Son o no prójimos, como cualquier otro, los liberales? ¿A dónde vamos a parar con estas ideas? ¿Cómo tan descaradamente se recomienda contra ellos el desprecio de la caridad?

“¡Ya apareció aquello!”, exclamaremos nosotros a nuestra vez. Ya se nos echó en nosotros lo de la “falta de caridad”.

Vamos, pues, a contestar también a este reparo, que es para algunos el verdadero caballo de batalla de la cuestión. Si no lo es, sirve a lo menos a nuestros enemigos de verdadero parapeto.

Es, como muy a propósito ha dicho un autor, hacer bonitamente servir a la caridad de barricada contra la verdad.

Sepamos, ante todo, qué significa la palabra caridad. La teología católica nos da de ella la definición por boca de un órgano, el más autorizado para la propaganda popular, que es el sabio y filosófico Catecismo.

Dice así: Caridad es una virtud sobrenatural que nos inclina a amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

De esta definición, después de la parte que a Dios se refiere, resulta que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, y esto no de cualquier manera, sino en orden y con sujeción a la ley de Dios y por amor de Dios.

Ahora bien: ¿Qué es amar? Amare est velle bonum, dice la filosofía: “Amar es querer bien a quien se ama”.

¿Y a quién dice la caridad que se ha de amar o querer bien? Al prójimo, esto es, no a tal o cual hombre solamente, sino a todos los hombres.

¿Y cuál es este bien que se le ha de querer para que resulte verdadero amor? Primeramente el bien supremo de todos, que es el bien sobrenatural; luego después, los demás bienes de orden natural, no incompatibles con aquél.

Todo lo cual viene a resumirse en aquella frase “por amor de Dios”, y otras mil de análogo sentido. Síguese, pues, de ahí, que se puede amar y querer bien al prójimo (y mucho) disgustándole, y contrariándole, y perjudicándole materialmente, y aun privándole de la vida en alguna ocasión.

Todo estriba en examinar si, en aquello que se le disgusta o contraría o mortifica, se obra o no en bien suyo, o de otro que tenga más derecho que él a este bien, o simplemente en mayor servicio de Dios.

1º) O en bien suyo. Si claramente aparece que disgustando y ofendiendo al prójimo se obra en bien suyo, claro está que se le ama aún en aquello en que por su bien se le disgusta y contraría.

Así al enfermo se le ama abrasándole con el cauterio o cortándole la gangrena con el bisturí; al malo se le ama corrigiéndole con la reprensión o el castigo, etc. Todo lo cual es excelente caridad.

2º) O en bien de otro prójimo que tenga derecho mejor. Sucede frecuentemente que hay que disgustar a uno, no en bien propio suyo, sino para librar de un mal a otro a quien el primero se lo procure causar. En este caso es ley de caridad defender al agredido de la violencia injusta del agresor, y se puede hacer mal a éste cuanto sea preciso o conveniente para la defensa de aquél.

Así sucede cuando en defensa del pasajero, a quien acomete el ladrón, se mata a éste. Y entonces matar o dañar, o de otra cualquier manera ofender al injusto agresor, es acto de verdadera caridad.

3º) O en el debido servicio de Dios. El bien de todos los bienes es la divina gloria, como el prójimo de todos los prójimos es para el hombre su Dios. De consiguiente, el amor que se debe a los hombres, como prójimos, debe entenderse siempre subordinado al que debemos todos a nuestro común Señor.

Por su amor y servicio, pues, se debe (si es necesario) disgustar a los hombres; se debe (si es necesario) herirlos y matarlos.

Adviértase la fuerza de los paréntesis (si es necesario), lo cual dice claramente el caso único en que exige tales sacrificios el servicio de Dios.

Así en guerra justa, como se hieren y se matan hombres por el servicio de la patria, se pueden herir y matar hombres por el servicio de Dios; y como con arreglo a la ley se pueden ajusticiar hombres por infracción del Código humano, puédense en sociedad católicamente organizada ajusticiar hombres por infracción del Código divino, en lo que obliga éste en el fuero externo. Lo cual justifica plenamente a la maldecida Inquisición.

Todo lo cual (cuando tales actos sean necesarios y justos) son actos de virtud, Y pueden ser imperados por la caridad.

No lo entiende así el Liberalismo moderno, pero entiende mal en no entenderlo así. Por esto tiene y da a los suyos una falsa noción de la caridad, y aturrulla y apostrofa a todas horas a los católicos firmes, con la decantada acusación de intolerancia e intransigencia.

Nuestra fórmula es muy clara y concreta. Es la siguiente: La suma intransigencia católica es la suma católica caridad.

Lo es en orden al prójimo por su propio bien, cuando por su propio bien le confunde y sonroja y ofende y castiga.

Lo es en orden al bien ajeno, cuando por librar a los prójimos del contagio de un error desenmascara a sus autores y fautores, les llama con sus verdaderos nombres de malos y malvados, los hace aborrecibles y despreciables como deben ser, los denuncia a la execración común, y si es posible, al celo de la fuerza social encargada de reprimirlos y castigarlos.

Lo es, finalmente, en orden a Dios cuando por su gloria y por su servicio se hace necesario prescindir de todas las consideraciones, saltar todas las vallas, lastimar todos los respetos, herir todos los intereses, exponer la propia vida y la de los que sea preciso para tan alto fin.

Y todo esto es pura intransigencia en el verdadero amor, y por esto es suma caridad, y los tipos de esta intransigencia son los héroes más sublimes de la caridad, como la entiende la verdadera Religión.

Y porque hay pocos intransigentes, hay en el día pocos caritativos de veras.

La caridad liberal que hay está de moda es, en la forma, el halago, y la condescendencia, y el cariño; pero es, en el fondo, el desprecio esencial de los verdaderos bienes del hombre y de los supremos intereses de la verdad y de Dios.

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Para mayor comprensión les proporcionamos otra parte sin desperdicio sobre esta misma materia: Respuestas a los Católicos liberales por el P. Sardá (1)

ORA PRO NOBIS

3 DE SEPTIEMBRE – SAN PÍO X

“Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijera que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya se notó, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro; en nuestros días el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.”

Papa San Pío X, Encíclica: Pascendi.  8 de septiembre de 1907

EL P. MÉRAMO TAMBIÉN RESPONDE A LOS INSULTOS DEL P. BOUCHACOURT CONTRA EL P. CASTELLANI

Castellani : Teólogo Exegético – Profético – Literato
A los indoctos e incultos que vilmente desprecian al Padre Castellani, con la consabida apocaliptofobia, conviene recordarles lo que el reconocido escritor Rubén Calderón Bouchet, dice en su prólogo al libro Las Canciones de Militis del Padre Castellani, ya que es archisabido que la ignorancia es atrevida, y peor aún cuando se la detenta desde el poder y con autoridad.
Quede claro lo que afirma don Rubén en su prólogo, del Padre Castellani: su condición de teólogo y  ortodoxia doctrinal, ante aquellos que hoy quieren negarlo o ponerlo en duda al punto de encontrar oposición y alejamiento ante los Padres de la Iglesia.
Aunque muy lamentablemente toca señalarlo, su hijo, el Padre Alvaro Calderón, no lo sigue en ésto, como digno discipulo de su venerable padre, que admiraba al P. Castellani.

ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL P. CERIANI – AGOSTO 2011 – 2º PARTE

RESTABLECER LA VERDAD

SEGUNDA PARTE

El Superior del Distrito de América del Sur de la Fraternidad Sacerdotal San Pío, Padre Christian Bouchacourt, el domingo 14 de agosto de 2011 hizo anunciar a los feligreses de Córdoba lo siguiente:

El Padre Grosso, anteponiendo las enseñanzas del Padre Castellani por sobre los Padres de la Iglesia, ha decidido dejar la Fraternidad.

Hemos respondido ayer a la acusación contra el Padre Leonardo Castellani.

Hoy vamos a establecer las dos hipótesis en disputa, haciendo ver que la mala estrategia de la FSSPX es consecuencia de su errada opinión.

1.- Las dos hipótesis sobre los Sucesos Futuros

Mucha gente se pregunta:

¿Qué haremos?

El Padre Leonardo Castellani respondió:

Vosotros esperáis de mí respuestas de profeta, y yo no soy profeta; respuestas de político, y yo no soy político; soy solamente teólogo, y aun ni tanto. Yo no puedo ver mucho en términos políticos, y sólo puedo considerar ahora en términos religiosos. Un profeta podría responder en forma absoluta; un político en forma conjetural; yo puedo solamente responder en forma condicionada.

¿Y cuál es tu respuesta?

El porvenir próximo del mundo depende de un problema teológico que puede resumirse en dos hipótesis:

1ª) Sea que Jesucristo debe venir para consumar su Reino juntamente con el fin del mundo

2ª) Sea que Jesucristo debe venir para consumar su Reino antes del fin del mundo.

¿Cuál es la diferencia?

En el primer caso, si la Parusía, el Juicio Final, el Fin del Mundo y el Reino de Dios son cosas simultáneas, es muy probable que antes de esa liquidación total se produzca una profunda purificación de la Iglesia por el dolor.

Luego tendrá lugar la manifestación del Espíritu Santo en grandes santos varones, un gran triunfo de la Iglesia, un período de oro para la religión cristiana y la conversión de Europa, y por ella del mundo.

Sería el último período, por cierto, en el cual se acaben de cumplir las profecías, principalmente la de la conversión del pueblo judío y la del único rebaño con el único Pastor.

Ese período no podrá ser largo; quizás el tiempo de una vida humana, quizás 15 o 25 años.

Y después volverán, con la fuerza incontrastable de la catástrofe, las fuerzas demoníacas tremendas que vemos en acción en estos momentos; entonces se afianzará la gran apostasía, sonarán las últimas trompetas, derramando las últimas copas; y tendrá lugar la tribulación magna, cual no la ha habido desde el principio del mundo acá, la persecución externa e interna a la vez hasta el grado de lo insoportable, que deberá ser abreviada para que no perezca toda carne.

En la segunda hipótesis, si Cristo ha de venir antes, para vencer al Anticristo, y para reinar por un período en la tierra; es decir, si la Parusía, el Juicio Final y el Fin del Mundo no coinciden, sino que son dos sucesos separados (como creyeron la tradición apostólica y los Santos Padres más antiguos), entonces esa esperanza de un próximo triunfo temporal de la Iglesia no tiene fundamento; ni tampoco todas las profecías particulares que se apoyan en ella.

En ese caso, la actual persecución irá aumentando hasta su maximum; entonces se afianzará la gran apostasía, sonarán las últimas trompetas, derramando las últimas copas; y tendrá lugar la tribulación magna, cual no la ha habido desde el principio del mundo acá, la persecución externa e interna a la vez hasta el grado de lo insoportable, que deberá ser abreviada para que no perezca toda carne.

Y tú, ¿qué dices?

Yo os digo: morituri te salutant. Elijamos la peor hipótesis. Pongamos nuestra esperanza en Cristo y en su Venida, y nadie puede vencernos.

Lo que vivimos es una inmensa revolución enteramente decidida a liquidar los restos de la Antigua Cristiandad europea, frente a la cual no se ve nada capaz de impedírselo.

Es posible que esa Cristiandad europea sea el famoso katéjon de San Pablo, es decir, el Obstáculo que ataja la manifestación del Misterio de Iniquidad y que debe ser quitado de en medio antes que se manifieste el Anticristo.

Es este caso, la Iglesia vuelve a las catacumbas, desaparecen las patrias, y los pocos capaces del coraje terrible de seguir fieles a Cristo se repliegan sobre sí mismos a defender su fe y pedir su Segunda Venida.

Es decir:

1º) esta estructura externa de la Iglesia Católica, creada por la Contrarreforma y hoy casi impotente del todo y minada de internos morbos, se deshace;

2º) las patrias dejan de ser cosas sacras, convirtiéndose las naciones en organizaciones enormes de bandidaje en gran escala, es decir, en las fieras que vio Daniel en su visión y predijo que volverían;

3º) los que creen en la divinidad de Cristo son sujetos a la persecución doble:

1ª) persecución de los poderes políticos unificados por la Bestia atacan sus bienes y sus cuerpos, hasta la pena de muerte.

2ª) al mismo tiempo, persecución de una falsa religión universal y poderosísima, que llegará quizás a apoderarse de la misma Sede Romana y atacará sus almas.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos? Sigue leyendo

ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL P. CERIANI – AGOSTO 2011 – 1º PARTE: EL PADRE CASTELLANI Y LOS SANTOS PADRES

RESTABLECER LA VERDAD


El Superior del Distrito de América del Sur de la Fraternidad Sacerdotal San Pío, Padre Christian Bouchacourt, el domingo 14 de agosto de 2011 hizo anunciar a los feligreses de Córdoba lo siguiente:

El Padre Grosso, anteponiendo las enseñanzas del Padre Castellani por sobre los Padres de la Iglesia, ha decidido dejar la Fraternidad.

En los que han oído o leído estas palabras del Padre Bouchacourt ha quedado claro que lo enseñado por el Padre Leonardo Castellani contradice la doctrina de los Padres de la Iglesia.

Esto no responde a la verdad de las cosas; y pretender que los feligreses lo acepten constituye una mentira.

Este tema está íntimamente ligado con la apreciación de la crisis actual, su diagnóstico y la actitud respecto de ella.

De allí deriva la llamada “estrategia de la FSSPX” en sus relaciones con la Roma anticristo y modernista.

Es nuestro deber, por lo tanto, responder, no sólo a la acusación contra el Padre Leonardo Castellani, sino también y especialmente:

- Establecer bien las dos hipótesis en disputa.

- Hacer ver cómo la mala estrategia de la FSSPX es consecuencia de su errada opinión.

- Presentar la verdadera estrategia

Nuestros Especiales de agosto tendrán, por lo tanto, tres partes:

I.- El Padre Castellani y los Santos Padres

II.- La Parusía y los sucesos que la entornan

III.- ¿Cuál es la verdadera estrategia?

PRIMERA PARTE

1.- La cuestión del Milenismo

2.- San Jerónimo y San Agustín

3.- Supuesta condena del Milenismo

1.- LA CUESTIÓN DEL MILENISMO

La exégesis de toda la Escritura voltea hoy día en torno de la exégesis del Apokalipsis; y la exégesis del Apokalipsis voltea en torno del Capítulo Veinte. Esta es la situación neta.

Este capítulo puede interpretarse alegóricamente o bien literalmente; es decir, o es una alegoría o “mito”, o es una profecía. No hay otra salida.

El capítulo XX predice esencialmente dos resurrecciones al fin del mundo; y entre ellas un largo período de tiempo (“mil años”) de prosperidad de la Iglesia, llamado “el Milenio” o el Reino Milenario.

Hay tres interpretaciones posibles del Apokalipsis y nada más que tres; dos católicas y una herética:

1ª) La interpretación literal patrística. Ella cree, como he dicho, que habrá en efecto dos resurrecciones después de la Venida de Cristo y la derrota del Anticristo, y un nuevo reino de Cristo en la tierra de gran paz y prosperidad; y este espacio de tiempo será el Juicio final, con la resurrección Universal, también de los malvados, al final.

Los que exponen totalmente esta doctrina son San Ireneo Obispo de Lyon en el siglo II, y el retórico Lactancio, el maestro de San Agustín en el siglo cuarto, y en gran parte uno de los cuatro Doctores Máximos de la Iglesia Latina, San Ambrosio, también maestro de San Agustín. Todos los demás fragmentariamente; pero es común a toda la Iglesia. Naturalmente estoy hablando de los escritos que nos quedan: muchas obras dese tiempo se han perdido y nos quedan fragmentos o solamente el título.

2ª) Casi al mismo tiempo que los Apóstoles, viviendo el Apóstol Juan, un hereje de origen judío, Kerinthos, suscitó una complicada herejía con una interpretación carnal o crasa de las profecías escatológicas: que según él predicen la restauración o instauración del poderío judío en el mundo por medio de Cristo, un reino mundano en el cual los judíos cristianos se van a vengar de sus enemigos incluso por medio de guerras, la restauración de la ley de Moisés con la circuncisión, el Templo y los sacrificios de animales; o sea, la idea de los fariseos en tiempo de Cristo y finalmente, como recompensa por las penurias sufridas por los justos, grandes fiestas, festejos y francachelas, bastante carnales al parecer, si no obscenas; lo cual pone furioso a San Jerónimo.

“Milenismo carnal, milenismo craso o kiliasmo” se llama esta herejía.

Encontrarán Uds. en la literatura actual con mucha frecuencia escritos sobre el “milenarismo” (mejor es decir “milenismo”) dividido en dos: “milenismo espiritual y milenismo carnal”. Esta división ocasiona fácilmente el error de creer hay un género llamado milenismo y dos especies de él, el espiritual y el carnal. No hay tal cosa: existe la interpretación literal de los Padres de la Iglesia y su corrupción por Kerinthos; una herejía; no pueden alinearse juntas ni referirse al mismo género. Este error es hoy día frecuente; y el culpable, por desgracia, es San Jerónimo.

3ª) La tercer interpretación es el “alegorismo” inventado por el hereje donatista Tyconio en el siglo IV, la cual adoptó San Agustín después de ser milenista o literalista (en el sermón 259) y le comunicó un enorme impulso hasta nuestro días, en que es la más frecuentemente enseñanza, aunque no la única
como pretenden muchos alegoristas; no lo pretendió San Agustín por cierto, el cual expresamente dice que no sabe si es la verdadera.

Lactancio expone cumplidamente casi todos los puntos capitales del “milenismo espiritual”, a saber:

1- Surgirá en el mundo el Anticristo, un ser personal no colectivo, un Tirano, el “Emperador Plebeyo”.

2- Perseguirá a la Iglesia hasta extinguirla —aparentemente.

3- Durará poco la persecución: tres años y medio.

4- Cristo volverá entonces y con una palabra (con “un aliento de su boca”) derrotará al Tirano.

5- Resucitarán muchos muertos, lo mismo que pasó cuando resucitó Cristo.

6- Seguirá una época de paz y tranquilidad para la religión, una Iglesia realmente nueva, que durará mucho tiempo, bajo la influencia de los resucitados.

7- En ese tiempo próspero es posible (aunque no seguro) que sigan resucitando los Justos poco a poco según sus méritos. Y eso sería lo que llamamos “el Juicio Final”.

8- Después se entibiará poco a poco la fe; habrá en el mundo malvados (naturalmente, el hombre seguirá siendo libre y habrá manchas o rincones en el mundo donde no reinará la fe) como había en Europa durante la Edad Media; por ejemplo, los Albigenses, que se sublevaron en el siglo XII, y pusieron en peligro a toda Europa.

9- Gog y Magog se sublevarán contra Jerusalén; un Rey, una Raza que están también nombrados en Zacarías profeta, el cual predice también esta sublevación. Los Santos Padres creen que Gog y Magog designan a los Escitas, “tan blancos como crueles” – dice Cervantes en el Quijote; es decir, a los pueblos que hoy llamamos Rusia y Siberia.

10- Un fuego inteligente bajará, morirán en el mismo instante todos los vivientes, resucitarán los condenados al infierno (si es que no han resucitado antes y han sido ellos los que han atacado la Ciudad Santa, como ponen algunos), y será el término del Juicio Universal.

11- Dios restaurará todas las cosas; y hará “cielos nuevos y tierra nueva”, según está prometido; es decir, cielo y tierra renovados, transfigurados, embellecidos.

Esta es la interpretación que San Agustín recibió de su maestro Lactancio. Pero a mitad de su vida, por influjo de San Jerónimo, “se dio vuelta”, tomó la exégesis del hereje Tyconio, y en su libro “La Ciudad de Dios“, cap. XX, propuso la interpretación alegórica del Apokalipsis.

Hubo desde entonces una “reversión de la exégesis”, empezó a primar la exégesis alegórica.

La causa desto fue “el error de San Jerónimo”. Sigue leyendo

TRAGEDIA EN LA IGLESIA CHINA

He conocido en mi lejana juventud a misioneros españoles expulsados de China. Por ellos entendí el dolor  de una cristiandad cuyas primeras semillas sembró Javier muriendo a las puertas de China -cuya conversión a la Iglesia católica creía clave para rendir el Oriente a la Iglesia- y que me narraban sus desventuras y las de aquella Iglesia entonces floreciente cargada de promesas. Por eso entendereis que la traducción- o mejor dicho arreglo apresurado de una traducción automática- que aquí os presento-de un artículo de la admirada Marian T.Horvat- la haya hecho entre lágrimas. La sombra de la Iglesia Conciliar es alargada, ha llegado hasta la Iglesia Católica en  lasCatacumbas de China.

Apostasías en la Iglesia clandestina
causadas por carta papal

Por Marian T. Horvat

Tomado de Tradition in Action y taducido para Amor de la Verdad

Recientemente,  los sacerdotes católicos en la clandestinidad y los fieles de la diócesis de Baoding en China,  recibieron la noticia de  que su obispo Francis An Shuxin se había unido a la Asociación Patriótica (AP),  dirigida por los jerarcas de la iglesia Oficial que siempre había sido condenada por la Iglesia Católica. Héroe  de larga trayectoria por  su resistencia  a  reconocer la AP, el obispo An estuvo encarcelado en 1996 durante 10 años por la policía del Estado. Fue puesto en libertad en julio de 2006. Después de leer la carta de 2007 Benedicto XVI  en la que dice a los católicos chinos que aceptaran  fusionanarse con la AP,  decidió aceptarla,  cosa que había dicho que nunca haría, porque no podía ser infiel a Roma y al Santo Padre.  La Oficina para Asuntos  Religiosos del Gobierno  había insistido en que para ser reconocidos oficialmente y poder trabajar, tenían que unirse a la Iglesia Patriótica.

El obispo An Shuxin, Iglesia Subterránea
Católicos clandestinos enterados recientemente de la deserción de su Obispo An que reconoció a la Asociación Patriótica

Así lo hizo. La fecha de su apostasía es vaga, pero las noticias que llegan dan  la impresión de que su adhesión a la Asociación Patriótica Comunista es muy reciente. En la actualidad es director adjunto de la AP y presidente de la Comisión de los Asuntos de la Iglesia de Baoding (CPCA).

La reacción de los fieles  a su decisión ha confundido – mejor devastado – a la Iglesia Católica clandestina. Asombro,  indignación y  dolor se registraron len las reacciones de los fieles. ”Un desastre para la diócesis de Baoding“, se lamentó un sacerdote. ”Ha perdido toda su credibilidad“, afirmó otro. “Es un traidor“, dicen otros, y “aunque quisiera volver, no se podría ya confiar en él” (1) Durante décadas, la Iglesia Clandestina china nunca se había comprometido con la AP. Sus obispos y sacerdotes han pagado el precio de la persecución  hasta  con sus vidas por la adhesión a Roma.  Lo hecho por el obispo An es una bofetada a su fidelidad.

Es claro que muchos miembros de la Iglesia clandestina ven  esta  acción como una traición del Vaticano. Según informes de prensa, la mayoría de los católicos clandestinos  creen que  la orientación dada por el Papa en su Carta de 2007 en pro de  la fusión con la Asociación Patriótica es incompatible con la doctrina católica.” 

La apostasía se debió a la Carta del Papa

¿Por qué un obispo – después de décadas de heroísmo frente a los sufrimientos y persecuciones de las autoridades comunistas en China para permanecer fiel al Romano Pontífice – de repente cambia de opinión y se une  a la Asociación Patriótica?

El prelado, de 60 años, dijo a sus fieles que pasó a formar parte del órgano de gobierno comunista “por el bien de la Iglesia y la urgente necesidad de evangelizar“. Como presidente de la CPCA, señaló “que se podría manejar mejor la diócesis para que la Iglesia local pudiera funcionar normal y públicamente. No se puede trabajar con normalidad si no se recibe el reconocimiento del gobierno, como otros obispos han recibido en sus diócesis“, añadió. (2) Como él había condenado enérgicamente estos mismos argumentos, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué un obispo da un giro así y decide someterse el gobierno comunista?

Asociación Patriótica celebra 50 años
La Asociación Patriótica celebra su 50 aniversario con las autoridades comunistas

Él admite que fue un giro el tomar esta decisión, “yo me negué a unirme a la AP en un primer momento después de ser liberado en 2006″, dijo. “He cambiado de opinión después de leer la carta del Papa.” (3) Se refiere a l Carta a la Iglesia Católica de China  de 2007 en la que Benedicto XVI abrió la puerta a los obispos clandestinos para unirse a los organismos del Estado en aras de la “unidad”.

El Obispo An  señala que la carta deja la decisión de unirse a esos organismos a los obispos y no les culpabiliza  por  hacerlo.

En el Compendium  que el Vaticano publicó  más tarde con el fin de aclarar ciertos puntos que inducen a confusión en la carta, también dice claramente que los fieles puedan asistir sin problema de conciencia a las misas de la Asociación Patriótica, en caso de que  les resulte más cómodo el hacerlo. Esto es para facilitar “un proceso de reconciliación espiritual” y prepararse para una eventual “fusión estructural de las comunidades católicas oficiales y no oficiales.” (4) Es decir, después de leer la carta, el Obispo An  dijo que podía unirse a la Asociación Patriótica y permanecer en unión con Roma – con la bendición de Benedicto XVI. Lo que cambió no fue la enseñanza de que un católico no puede aceptar otra iglesia sin abandonar su fe. Lo que cambió fue la posición del Vaticano establecida en la Carta de Benedicto XVI, que abrió la puerta a las concesiones que hasta entonces eran inaceptables e impensables.

Un mal precedente para que otros hagan los mismo

No hay indicios de que el obispo An haya disgustado al Vaticano por su decisión a aceptar la Asociación Patriótica. Por el contrario, dijo que había informado al Vaticano varias veces sobre la situación de la diócesis y recibió la aprobación de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos por sus esfuerzos en la reconciliación. (5)

Católica clandestina arrestados en Baoding
Las detenciones de católicos clandestinos crecen en Baoding

Parece que la mayoría de los 60 sacerdotes clandestinos en la diócesis de Baoding que estaban trabajando en secreto bajo su liderazgo, se han negado a obedecrele.  El Obispo An comentó que este grupo no está cooperando con él, porque estos sacerdotes “no pueden abandonar su propia manera de pensar” y  aceptar  ”una nueva mentalidad” con el fin trabajar de manera pública y normal.  Lo que está haciendo  es el resultado de seguir el pensamiento “nuevo “de la Carta del Papa para abandonar la Iglesia clandestina y someterse al comunismo por el bien de la unidad. El Obispo An fue un obispo muy influyente y respetado -. dirigió el seminario clandestino de Baoding hasta su detención cuando el seminario fue disuelto . Kwun Ping-hung, un experto en China y el Vaticano, residente en Hong Kong, dijo que el Vaticano le había pedido que  él dirigiera los esfuerzos hacia la reconciliación y la unidad entre la Iglesia oficial y la Iglesia clandestina en Baoding. (6) Baoding es el centro de la resistencia anti-comunista, con la mayor concentración de católicos, la mayoría de ellos en la Iglesia clandestina. Por esta razón, el gobierno chino siempre ha puesto en marcha su mayor campaña de arrestos de los Obispos, los sacerdotes y los fieles con intención de someterlos.Esa táctica no consiguió atenuar el ardor de los valerosos católicos clandesrtinos chinos. Lamentablemente, la Carta del Papa puede tener éxito en lograr lo que las persecuciones y encarcelamiento no han podido lograr – poner fin a la resistencia anti-comunista de los fieles católicos y el cierre de la Iglesia Cladestina

. Aprobación tácita del Vaticano

El Papa hace apostasías en China
Bendiciones para los obispos que se fusionen …

Ahora la Iglesia Comunista de China está exhibiendo al Obispo An como el pez grande que aceptó la Autoridad  Patriótica – una supuesta prueba de que la política religiosa del gobierno es la correcta. La única palabra del Vaticano es su insistencia en que  no se hizo  presión al Obispo An para unirse la Iglesia Oficial.  Como  no emite una amonestación o lamento por lo que hizo el Obispo  An,  ello constituye una aprobación tácita ante China y el mundo.

¿Qué vendrá después? ¿ La deserción dell Obispo conducirá a otros a lo mismo?¿ Los otros tres obispos locales clandestinos que permanecen detenidos y una docena de sacerdotes recién arrestados seguirán el camino del  Obispo An y se unirán a la Iglesia Patriótica? A día de hoy,  hay sacerdotes clandestinos  que siguen detenidos  y les dicen que pueden recuperar su libertad si se unen a la AP. Ya  hay dos sacerdotes de la Iglesia clandestina de la diócesis de Baoding   que han decidido unirse a la Asociación Patriótica. Fueron sacados de la cárcel inmediatamente . (7) Estas son algunas de las primeras  apostasías, frutos malos de la carta de Benedicto XVI, y me temo que hay más por venir.

1. ”La elección de Monseñor. Au Shuxin: un desastre para la diócesis de Baoding, “ Asia News en línea , 04 de noviembre 2009
2. ”Obispo chino se une a la agencia estatal después de leer la carta del Papa sobre la unidad, SNC en línea , 12 de noviembre 2009
3. Ibid.
4. Margaret Gallitzin, el Vaticano insiste: los católicos chinos deben fusionarse , TIA sitio web
5. ”China se une a la agencia estatal obispo después de leer la carta del Papa sobre la unidad”, op. cit.
6. ”La elección de Monseñor. Au Shuxin: “un desastre para la diócesis de Baoding,” Asia News en línea, 04 de noviembre 2009
7. ”El dolor y el debate saludar caso de Monseñor. An Shuxin, “ Asia News en línea, 4 de noviembre de 200

Publicado 20 de noviembre 2009

HISTORIA Y “DOCTRINA” DEL CAMINO NEOCATECUMENAL – LA HEREJÍA APLAUDIDA POR LOS ÚLTIMOS PAPAS (Y POR MONS. RIFÁN)

Por Rafael Mancia desde el Salvador

Historia del Camino Neocatecumenal


1. Comienzos del Camino Neocatecumenal en Palomeras.

El Camino Neocatecumenal nace en el año 1964 cuando Kiko Argüello, pintor nacido en León (España), y Carmen Hernández, licenciada en Química y formada en el Instituto Misioneras de Cristo Jesús se encuentran en las barracas de Palomeras Altas a las afueras de Madrid.

Allí, Kiko tras pasar por una crisis existencial, y siguiendo los pasos de Charles de Foucault, se fue a vivir durante tres años entre los más pobres y descubrió en el sufrimiento de los inocentes, el misterio de Cristo Crucificado.

Por su parte, Carmen que había estado en contacto con la renovación del Concilio Vaticano II a través del P. Pedro Farnés Scherer (liturgista) y que, llamada por el Obispo, estaba tratando de formar un grupo para ir a evangelizar a los mineros de Oruro (Bolivia), conoció a Kiko. Fue entonces, en este ambiente de las barracas, en medio de una sociedad constituida por gitanos y quinquis, en gran parte analfabetos, vagabundos, ladrones, prostitutas y jóvenes delincuentes, cuando se constituye el germen que dio lugar a una síntesis kerigmática, teológico-catequética, que es la columna vertebral de este proceso de evangelización de adultos que es el Camino Neocatecumenal.

2. Acogida del Camino por los Obispos

Poco a poco esta semilla fue reconocida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, quien visitó las barracas y constató la acción del Espíritu Santo. Asimismo, dio su bendición y mandó llevarlo a las parroquias de Madrid, poniendo como condición que el Párroco estuviese como centro, aprobando ad experimentum las novedades litúrgicas necesarias para la iniciación cristiana, los tres pilares conformados por: la palabra, la liturgia y la comunidad.

De esta forma, el Bautismo aparece como un itinerario a recorrer para conseguir una fe adulta, capaz de responder a los cambios de la sociedad y así el Camino fue llevado a las parroquias. Kiko, Carmen y algunos hermanos pobres de las barracas, eran invitados por el párroco a la Eucaristía y allí contaban su experiencia. Pasaron por Madrid y posteriormente, fueron a Zamora y de nuevo volvieron a distintos barrios de la periferia de Madrid.

3. Definición y síntesis de la misión del Camino Neocatecumenal

En abril de 1970, surge la necesidad de hacer una reflexión sobre las primeras experiencias del Camino Neocatecumenal. De este modo, los iniciadores sus iniciadores junto con los responsables, presbíteros y algunos párrocos de las primeras comunidades existentes se reunieron para dar unas respuestas básicas a esta nueva realidad eclesial y que se recogen en el Estatuto del mismo:

¿Qué es la comunidad?

La comunidad es la Iglesia: que es el cuerpo visible de Cristo resucitado. Nace del anuncio de la Buena Nueva que es Cristo. Este anuncio es apostólico, lo que implica “unidad y dependencia del Obispo, garantía de la verdad y de la universalidad”.

¿Cuál es la misión de estas comunidades en la actual estructura de la Iglesia?

“Hacer visible un nuevo modo de vivir hoy el Evangelio teniendo presente los profundos anhelos del hombre y el momento histórico de la Iglesia”.

¿Cómo se realiza esta misión?

“Estas comunidades nacen y desean permanecer dentro de la Parroquia, con el párroco para dar los signos de la fe: el amor y la unidad”.

4. Reconocimiento por parte de la Congregación del Culto Divino

Una vez que el Camino ya se había difundido por distintas diócesis de Italia, Kiko y Carmen fueron llamados por la Congregación para el Culto Divino para que le explicarán en qué consistía el “itinerario de redescubrimiento del bautismo” y los distintos ritos. Tras la reunión con el entonces secretario de la Congregación, Mons. Annibale Bugnini (ver más adelante) se acordó el nombre de neocatecumenado como un itinerario de formación cristiana post-bautismal que seguía las indicaciones propuestas del “Ordo Initiationis Christianae Adultorum”.

Destaca también la característica recogida en el Estatuto por la cual se reconoce “la posibilidad de vivir la vida cristiana en comunidad, recuperando el modelo eclesial de los primeros siglos“.

Al respecto, Juan Pablo II en su carta a Mons. Paul J. Cordes reconoce al Camino como “un itinerario de formación católica válido para la sociedad y para los tiempos de hoy”.

5. Los frutos del Camino Neocatecumenal

Entre los distintos dones que el Espíritu Santo ha suscitado en el Camino Neocatecumenal destacan: los catequistas itinerantes, las familias en misión, los seminaristas “Redemptoris Mater” y las comunidades en misión.

-Los catequistas itinerantes:

Surgen debido a la situación de secularización que existía en tantas parroquias, lo que preocupaba a muchos Obispos, es por esto que solicitan desde otras ciudades y naciones la posibilidad de abrir el camino. Para hacer frente a esta misión, en los encuentros de catequistas se solicita libremente a catequistas que estén dispuestos a anunciar el Evangelio. A partir de ahí se fijan equipos itinerantes de evangelización compuestos por mujeres y hombres célibes o por matrimonios que vayan acompañados de un sacerdote para abrir el Camino Neocatecumenal en aquella parte que el Obispo solicite.

-Familias en misión: Sigue leyendo

UN RECUERDO MAS QUE IMPORTANTE EN ESTAS HORAS…

Republicamos este Sermón del P. Ceriani que tiene su particular historia, pero que además se sigue concretizando con una verosimilitud dolorosa. Especialmente la última parte, en la cual se halla expresada la triste hora que vive la FSSPX a manos de sus “celosos pastores”. Pastores que han hecho privar sus propios intereses descuidando la Vid que les fue dada para ser custodios…

JESÚS LLORA – Sermón de la domínica 9º de Pentecostés – P. Ceriani

Jueves 6 agosto 2009
por Radio Cristiandad

Este Sermón tiene su historia: lo hice por primera vez en 1984; como lo di por perdido, lo rehice en 1985; luego encontré la primera versión, ligeramente distinta a la primera e incompleta. De las dos versiones hice una tercera, la cual, con algunas modificaciones y agregados fue publicada como artículo: por decisión propia, ¡es mi último ensayo en la Revista del Distrito!, en 1998…

Ahora añadí dos pequeños complementos, debidos a las circunstancias. Pienso que puede servir para ilustrar el momento que nos toca vivir.

P. Juan Carlos Ceriani

JESÚS LLORA

“Al llegar Jesús cerca de Jerusalén, mirando la ciudad, lloró sobre ella, y dijo: “¡Ah, si en este día conocieras también tú el mensaje de la paz! Mas ahora está oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que te circunvalarán tus enemigos, y te cercarán en derredor, y te estrecharán de todas partes; y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada”. Y habiendo entrado en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: “Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración, y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones!”. Y enseñaba todos los días en el Templo” (S. Lc. 19: 41-47; Evangelio del 9º Domingo de Pentecostés)

Cierto día, entre clamores de entusiasmo y vítores de gloria, cuando todos aclamaban a Jesús y nada parecía oponerse a su poder, un jovencito de unos quince años descubrió que el Señor lloraba.

Asombrado por la paradojal escena que presenciaba, no alcanzando a comprender el motivo de la tristeza de Jesús, que sólo él en su sencillez había detectado, preguntó dulcemente al Señor:

- Jesús, Maestro, ¿por qué lloras mientras todos te aclaman como Rey?

Admirado de que alguien hubiese advertido su dolor, mientras enjugaba sus lágrimas y se daba un respiro, acariciando los desordenados rizos rubios del joven y ensayando una forzada sonrisa, Jesús le dijo:

- Eres muy chico para entenderlo… No creo que valga la pena que intente explicártelo… De todos modos, tu interés y la ternura de tus palabras ya han suavizado en parte mi dolor…

El muchacho, mucho más maduro que lo aparentado por su baja estatura y la realidad de sus quince años, no satisfecho con la respuesta del Señor, exclamó:

- ¡No creas que no pueda comprenderte! Bien sabes que, por lo general, somos nosotros los que te comprendemos mejor. Es más, los mayores ni se han dado cuenta de que llorabas… He sido el único que reparó en tu llanto y descubrió que un misterio se encierra en tus lágrimas…

E insistió:

- ¡Explícame el misterio!

Nuestro Señor ponderó la exactitud de la respuesta y celebró la sensatez y profundidad de las palabras. Animado por ellas, y como buscando desahogo en aquella alma pura, aunque sin esperar ser comprendido totalmente, dijo al perspicaz jovencito:

- A pesar de esta entrada triunfal en Jerusalén y del recibimiento como hijo de David que el pueblo me hace; no obstante el reconocimiento como Mesías que hoy se me tributa, de aquí a pocos días seré negado, traicionado, abandonado. Este pueblo ha sido engañado por sus dirigentes y, si bien en su inocencia me reconoce como Rey y Mesías, terminará dentro de poco por rechazarme.
El motivo de mi llanto, el dolor que embarga mi corazón y arranca lágrimas a mis ojos es la ceguera de los Jefes religiosos de nuestro pueblo. Ellos han pervertido nuestra religión y encaminan a las pobres ovejas hacia el precipicio. Mira lo que han hecho del Templo: parece una cueva de ladrones… Todo esto será terriblemente castigado. Esta sociedad marcha hacia la autodestrucción. La religión será arrebatada a este pueblo y de esta ciudad no quedará piedra sobre piedra. Por no haber querido recibir la visita de su Dios, se hará de él un pueblo pérfido…

El jovencito, que seguía con atención el discurso del Maestro, con ojos chispeantes, sin demasiada cara de asombro, con aire travieso y demostrando entender el tema, interrumpió al Señor y le dijo:

- En verdad, mis maestros me han dicho que algo semejante a lo que dices está anunciado por los Profetas. Comprendo tu dolor; lo que significa el amor no correspondido, tanta solicitud, tanta dedicación, esa elección amorosa y que ahora sea tan mal pagada… Comprendo todo esto y te acompaño en tu pesar, pero, si me permites una reflexión, pienso que debe paliarse con el pensamiento del establecimiento del Reino de Dios que anuncias. La Nueva Alianza reemplazará a la Antigua y serás el fundador de un nuevo movimiento espiritual que perfeccionará la religión de Moisés. Con el tiempo, como Tú enseñas en las parábolas del grano de mostaza y de la levadura, llegará a ser una gran Institución e impregnará todas las actividades humanas… Toda la sociedad se verá influenciada por tu doctrina… Así como esta traición y su castigo están anunciados, del mismo modo los Profetas han visto el surgimiento de una nueva y fecunda religión. Ellos te han profetizado como el fundador de una sociedad perfecta, que debe reemplazar la imperfección de la Sinagoga.

El adolescente interrumpió su monólogo para contemplar el rostro radiante de Jesús y su mirada, brillante, perdida en los siglos venideros…
Tal vez Jesús pensaba en San León Magno, San Benito, San Agustín, San Gregorio Magno, San Gregorio VII, San Francisco, Santo Domingo, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino.
Quizás el Señor contemplaba los monasterios benedictinos, las cruzadas, las catedrales góticas, los conventos de monjes mendicantes, las universidades medievales, los reyes católicos, las familias cristianas y todas las actividades humanas puestas al abrigo de las alas de la Iglesia y de la sombra de la Cruz.

El joven continuó sin estar seguro de que Jesús lo escuchaba:

- Pienso que todo este dolor presente, el mismo llanto de hoy, son como el presagio del triunfo de mañana. Bien lo has dicho Tú mismo: «si el grano de trigo no muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto»… Era necesaria esta purificación para que lo imperfecto llegara a lo perfecto. Tiempo vendrá en que tu Iglesia, la que hoy comienza a gestarse, llegará al esplendor y dominará sobre la sociedad. La filosofía, las artes, la política, el derecho, las ciencias y la educación, toda la vida del hombre estará impregnada de tu doctrina y serás reconocido como único Soberano de esa sociedad…

Nuestro Señor, como volviendo en sí después de su viaje por el tiempo, estaba más y más admirado por la sabiduría, profundidad y cierto profetismo del muchacho. Sin embargo, dejó escapar un gesto de desaliento y la tristeza del principio volvió a ensombrecer su semblante…

Sorprendido nuevamente el muchacho, al mismo tiempo que detectaba otra vez lágrimas en los ojos de Jesús, preguntó sobre la causa de este repentino dolor.

Jesús, recuperando un poco la calma, le explicó:

- Todo lo que acabas de decirme es bien cierto. Eso que tú llamas «influenciar todo con mi doctrina» será el fundamento de la Civilización Cristiana, de mi Realeza Social, del triunfo social y público de mi Evangelio, del Cristianismo. La filosofía evangélica gobernará los Estados. La energía propia de mi sabiduría, de mi divina virtud compenetrarán las leyes, las instituciones y las costumbres de los pueblos, impregnando todas las capas sociales y todas las manifestaciones de la vida de las Naciones… Todo eso me consuela y anima en estos momentos para continuar y llegar al término de mi misión, tal como Isaías lo ha profetizado. Bien valen la pena estos dolores de parto para gestar y dar a luz esa futura sociedad… Pero…

La voz de Señor se hizo entrecortada y no pudo continuar. Con mayor asombro aún, su interlocutor insistió sobre el motivo de la tristeza:

- No alcanzo a comprender -le dijo- cómo, una vez más, entre gloria y triunfo, puede mezclarse la angustia y el llanto…

Respetando el dolor de Jesús lo interrogó con delicadeza:

- ¿Qué se esconde detrás de esta reiterada congoja? ¿Por qué esta tristeza cuando hablamos del esplendor de tu Iglesia y de la gloria de esa Civilización por Ella inspirada?

Jesús, seguro ya de hallar comprensión en el jovencito, le expresó el motivo de su quebranto:

- Toda esa gloria irá, poco a poco, oscureciéndose. Esa sociedad, esa Civilización Cristiana, por una serie de golpes mortíferos, se irá destruyendo. El enemigo irá sembrando ideas y costumbres revolucionarias y, golpe tras golpe, una doctrina corrosiva irá reemplazando mi Evangelio y mi Moral de las diferentes partes de la sociedad y de las Instituciones hasta llegar a la misma apostasía. Se instalará así una sociedad con signo revolucionario, anticristiano…
Del mismo modo que será destruida Jerusalén dentro de pocos años, así será destruida la Civilización Cristiana. En la moderna sociedad que la reemplazará, Yo no seré el Soberano absoluto, mi Iglesia y su doctrina ya no serán consideradas como las únicas verdaderas, Dios será expulsado de su seno. Las inteligencias y las voluntades de los individuos, las familias y las naciones ya no se regirán por las leyes de la Iglesia por mi fundada. Todas las falsas religiones serán reconocidas. Ese magnífico edificio, que a lo largo de los siglos se irá construyendo, será, al igual que el Templo que tienen ante tu vista, completamente destruido. Ese campo fértil, en el cual será sembrada la semilla de mi Evangelio y que tan buenos frutos producirá, será devastado, asolado, y allí ya no crecerán sino cardos y espinas, los frutos de la nueva civilización, la sociedad del hombre, el humanismo…

Conteniendo el llanto, y con la mirada perdida en el tiempo que proféticamente contemplaba, dijo al muchacho:

- ¿Comprendes mi dolor y mi llanto?…

El jovenzuelo respondió con seguridad:

- ¡Sí!, entiendo perfectamente. Podríamos decir que lo que hoy ven nuestros ojos no es más que una figura de lo que en realidad sucederá con la sociedad que tu doctrina edificará…

En este momento, el rostro del adolescente cobró una seriedad propia de un adulto sabio y prudente, y añadió:

- Ciertamente, de no habérmelo predicho, no podría imaginar un desenlace tan funesto. Los Profetas nos han hablado de esto, pero, según tengo entendido, tu futura Iglesia no tendrá fin. A pesar de todo, pienso que no debes apenarte demasiado, puesto que, si bien tu enseñanza no tendrá ya preponderancia en las costumbres y en las ideas que dirijan la sociedad, sin embargo tu Iglesia, como enseñan los Profetas y Tú mismo prometiste a tus Apóstoles, será indefectible, se conservará contra todas las embestidas del enemigo hasta el fin de los tiempos…

Estas palabras del jovencito fueron como si una espada se hubiese clavado en el Corazón de Jesús. El muchacho, cuya intención había sido tranquilizar y alentar al Señor, se dio cuenta del efecto de sus palabras y, sin salir de su nuevo asombro, una vez más interrogó a Jesús sobre el motivo de este aún más sorpresivo dolor.
En efecto, no alcanzaba a comprender lo que sucedía. Entendió lo de la destrucción de Jerusalén; penetró el misterio de la destrucción de la Cristiandad; pero no se explicaba cómo la idea de una Iglesia indestructible, sobre la cual no podrán prevalecer las puertas del Infierno, se pueda conciliar con un dolor y tristeza tan grandes en el fundador de esa Institución tan gloriosa… Por eso, no sin temor y con gran dulzura y ternura, insistió:

- Jesús, Maestro, dime, ¿acaso también algo terrible espera a tu Iglesia? ¿Es que todo esto también es figura de lo que ha de suceder con Ella?

Aquí Jesús no pudo contener el llanto…

Con mayor intención de consolarlo que de descubrir el misterio, el muchacho preguntó una vez más:

- ¿Acaso lloras por la Iglesia, tu Cuerpo Místico?

- ¡Sí! -respondió Jesús- Lloro por mi Iglesia, mi Esposa Inmaculada. En los últimos tiempos se desatará una crisis enorme y la fe de muchos se perderá en fábulas; se enfriará la caridad y, si esos días no fuesen abreviados, incluso los elegidos se perderían.
Llegará un tiempo en que falsos pastores conducirán el rebaño a la apostasía. Veo ante Mí a profanadores, traidores, mercenarios.
Lloro pues una última herejía invadirá mi Iglesia y la llevará, por una autodemolición, casi hasta la extinción. Las autoridades de mi Iglesia serán agentes de corrupción. Se desintegrará la doctrina; la moral será rebajada al nivel de los paganos más incultos. Todas las religiones serán puestas en un mismo nivel de igualdad. El culto del verdadero y único Dios, mi Padre, será reemplazado por el culto del hombre.

Mi propio Vicario propagará una religión mundial, la fraternidad universal de todos los hombres, sin dogmas, sin preceptos. Mis templos serán cuevas de ladrones peores que la que han establecido los fariseos y sanedritas en el Templo que contemplas. Lo más grave de todo es que miles y miles de almas se condenarán.
Los verdaderos pastores y las ovejas fieles serán perseguidos por esas autoridades y llegará el día en que al matarlos pensarán estar haciendo un servicio grato a mi Padre…

El jovencito creyó encontrar en las últimas palabras de Jesús una última posibilidad de alentarlo, y por eso le dijo:

- Pero entonces, verdaderamente tu Iglesia será indefectible y, aunque más no sea en un pequeño número, tu doctrina y tu moral, toda tu enseñanza se conservará íntegra. Si comprendo bien lo que dices, en medio de una crisis espantosa, un reducido número de pastores y feligreses permanecerán fieles a los principios que trasmites y que con el tiempo edificarán lo que has llamado la Civilización Cristiana… En ellos se conservará la capacidad de la semilla de mostaza de llegar a ser árbol frondoso y la potencia de levadura para transformar toda la masa de la sociedad…

Jesús, cada vez más maravillado de la inteligencia del muchacho y de su interés, receptividad y asimilación, avanzando nuevamente en el tiempo, le explicó:

- En efecto, un pequeño rebañito, como he llamado a mis Apóstoles, permanecerá fiel en los últimos tiempos, en medio de la apostasía generalizada. Algunos obispos y sacerdotes irán agrupando a las ovejas dispersas y se formarán aquí y allá grupitos que conservarán la doctrina, la moral y los Sacramentos. Precisamente esos serán los perseguidos por las autoridades de mi Iglesia…

El joven, con gran cautela y como previendo otra causa de dolor para Jesús, se animó a preguntar:

- Señor, ¿también en esos reducidos grupos de resistencia habrá quienes darán motivos de angustia, de tristeza y de llanto para Ti?

La respuesta se hizo esperar. Jesús se tomó su tiempo para respirar profundamente y con la voz cargada comenzó a contestar:

- ¡Sí!… También en los grupos que se llamarán tradicionales habrá de parte de los feligreses…, de los sacerdotes… y… de los obispos… más de una ocasión en la cual, al igual que sobre Jerusalén, tendré que derramar lágrimas…

Aquí Jesús fue interrumpido por las exclamaciones del pueblo:

- ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Gloria al hijo de David! ¡Hosanna!…

La turba llegaba para proclamar Rey a Jesús…

- ¡Hijo! ¡Hijito!… Vamos, ya es hora de levantarse…

Luis -este era su nombre- se despertó sobresaltado por el llamado de su madre entremezclado con los vítores de gloria del pueblo entusiasmado…

¡Todo era un sueño!… Y Luis regresaba a la realidad de un nuevo día…

Mientras desayunaba, Luisito contó a su madre lo que había soñado. Luego de escucharlo, la buena señora, que no concurría con mucha frecuencia al Priorato como para detenerse a reflexionar sobre el sueño de su hijo -¡y qué sueño!-, le dijo:

- Tranquilízate y no des tanto crédito a los sermones un poco exagerados de tu confesor, que siempre ve conjuras contra la Iglesia por todas partes. Escucha más bien lo que dice el Párroco de nuestra capilla del barrio. El dice que la religión católica es una religión de amor y de comprensión; que todos los hombres son buenos y han de amarse; que el Papa que tenemos es el mejor de toda la historia de la Iglesia y que nunca se han hechos tantos esfuerzos para establecer la unidad entre todos los hombres. Los otros días dijo que la misma Santísima Virgen realiza apariciones que confirman el buen accionar del Papa, de los Obispos y de los Sacerdotes, e incluso desmienten lo que algunos exaltados pretenden hacerle decir en Fátima… Trabaja más bien en favor del hombre y de la paz, esfuérzate por construir la Civilización del Amor… Bueno, vamos, vamos, que llegarás tarde a la clase…

Luisito no se fue al colegio esa mañana demasiado convencido de que lo que había soñado no respondiese a la realidad histórica y, además, de que el futuro no le deparase aún mayores coincidencias. Es más, pensó que su madre no tenía razón al decir que su confesor era un exagerado… Las conversaciones de su padre con algunos amigos y con sacerdotes que visitaban su casa, a las cuales algunas veces tenía permitido asistir en silencio, confirmaban lo soñado.

Su sueño desmentía no sólo a su madre, sino también al Párroco modernista y a aquellos católicos conservadores que su padre y amigos llamaban “línea media”…

Por eso, Luisito decidió estudiar mucho sobre el tema y prepararse para estar a la altura de las circunstancias cuando llegase el momento.

Además, para aliviar el dolor de Jesús, para acompañarlo en su llanto, tomó la resolución de consolarlo con su compañía, con su amor, con su oración, con su penitencia y con su fidelidad…

Se comprometió a rezar y hacer sacrificios por la Iglesia, por la Cristiandad, por las naciones cristianas, por las familias católicas, por los grupos de resistencia tradicionales.

Así concluye este episodio de la vida de Luis. Pero, ¿para cuántos de nuestros contemporáneos e incluso de entre nosotros, la triste realidad que vivimos no es más que un sueño?

¡Cuántas veces nosotros, al igual que la mamá de Luisito, no prestamos atención a la realidad, pensamos que todo lo que sucede a nuestro alrededor es una fantasía y nos inventamos una realidad fantasmagórica para evitar tomar resoluciones acordes con los hechos!

Mientras tanto, Jesús sigue llorando y se apresta a purificar el Templo…

¿No habrá llegado ya la hora de despertarnos y sacudir nuestra pereza? ¿No habrá llegado por lo menos el momento de consolar a Jesús y acompañarlo en su Getsemaní con nuestro amor, nuestra oración y nuestra penitencia?… De este modo recibiremos de El la fortaleza necesaria para permanecer fieles…

Nota de la Redacción: las imágenes utilizadas nada tienen que ver con el original del P. Ceriani. Son puestas a modo ilistrativo por Radio Cristiandad

P. MÉRAMO: LA FALACIA DE UN SERMÓN DIGNO DE UN MODERNISTA. SOBRE MONS. DE GALARRETA

LA FALACIA DE UN SERMON DIGNO DE UN MODERNISTA

 

Monseñor de Galarreta pronunció el 29 de Junio de 2011 en Ecône un sermón, en las ordenaciones sacerdotales, digno de un auténtico modernista, aunque, quizás su discurso fuera conservador y moderado, pero de corte modernista al fin y al cabo.

Queriendo explicar o mejor justificar las conversaciones (diálogos) con Roma modernista, adultera y apóstata, como bien dijo Monseñor Lefebvre: “Roma está en la apostasía”, Monseñor de Galarreta cae con su discurso en el más aberrante modernismo. Su explicación es peor que la enfermedad, cual inepto médico al que se lo estereotipa en el refrán popular: peor el remedio que la enfermedad.

Trata de justificar que en primer lugar hay que ir a Roma por ser católicos, apostólicos y romanos; como si Roma modernista fuera católica, apostólica y romana, cosa que evidentemente no es así, no solamente Monseñor Lefebvre dijo que Roma está en la apostasía y que esto no eran palabras en el aire, sino además que en Roma había una logia masónica vaticana (conferencia de 1976 que se trato de hacer desaparecer y silenciar); todo lo cual evidencia la triste realidad que en términos apocalípticos es la abominación de la desolación en lugar santo.

Monseñor de Galarreta no tiene en cuenta que al ir a Roma, a la casa paterna, se encuentra con siniestros personajes revestidos de mitra y purpura, y al igual que en el famoso y tan conocido cuento de Caperucita Roja, creyendo cándidamente que estaba ante la abuelita, lo que tenía en frente era al astuto y feroz lobo, con el cual dialogaba como si fuera la abuelita, como si fuera católica, apostólica y romana y era en realidad el astuto y voraz lobo.

El ejemplo puede ser chocante e insultante, pero más chocante e insultante es la triste realidad con sus hechos, que no admiten refutación alguna.

Otro de los sofismas de Monseñor de Galarreta es su espejismo visual, que le hace tomar como una realidad irrefutable algo que no lo es, su falsa óptica lo lleva a una visceral y alérgica posición anti- apocalíptica, en flagrante oposición a la Historia, ante todo el proceso revolucionario que viene “in crescendo”, y de la Metafísica de la Historia (la lucha del bien y del mal), y de la Teología de la Historia: la pugna entre Cristo y Satanás, la Iglesia y la contra Iglesia con su fase última y apocalíptica.

Se es católico por la profesión pública de la fe, no por ir o no a Roma, y menos hoy cuando Roma es modernista y está en oposición frontal y sistemática con la Tradición Católica.

Es olvidar lo que Monseñor Lefebvre decía:“Lamentablemente debo decir que Roma ha perdido la fe, Roma está en la apostasía. Estas no son palabras en el aire, es la verdad; Roma está en la apostasía”; y por si fuera poco esto lo dijo después de haber tenido una entrevista con el entonces Cardenal Ratzinger (hoy Benedicto XVI) el 14 de julio de 1987, (Conferencia retiro sacerdotal en Ecône septiembre de 1987).

Se trata de otra religión como advirtió Monseñor Lefebvre en su última conferencia a los seminaristas el 11 de Febrero de 1991: “La situación en la Iglesia es más grave que si se tratara de la pérdida de la fe. Es la instalación de otra religión, con otros principios que no son católicos”.

Se trata de una Nueva Iglesia: “Este Concilio representa, tanto a los ojos de las autoridades romanas como a los nuestros, una Nueva Iglesia a la que por otra parte llaman, la Iglesia conciliar.” (Monseñor Lefebvre, La Nueva Iglesia -Tomo II de: Un Evêque Parle, ed. Iction Buenos Aires 1983 p. 124).

Por esto en su declaración de 1974 Monseñor Lefebvre no titubeó en decir. “Nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después en todas las reformas que de este salieron”.

En la carta a los cuatro futuros obispos Monseñor Lefebvre hace la siguiente denuncia: “La Sede de Pedro y los puestos de Roma siendo ocupados por anticristos, la destrucción del Reino de Nuestro Señor se prosigue”.

Monseñor Lefebvre no dudaba en catalogar de bribones o bandidos al referirse a Roma. A l contestar a una pregunta en la entrevista con la revista francesa, Le Choc du Mois: “Cuando se llega a Roma, no hay más hombres, no hay más valor, pues allí, nos encontramos ante bandidos. Para pesar sobre ellos, hay que oponerse con determinación. Entonces respetan.”( nº 10 Septiembre 1988, p.109).

Todo esto lo hace incluso avizorar, lo anunciado por las Escrituras sobre los últimos tiempos apocalípticos, en la carta de Cuaresma del 25 de Enero de 1987: “Este sacudimiento de la fe parece preparar la venida del anticristo, según las predicciones de San Pablo a los Tesalonicenses y de acuerdo con los comentarios de los Padres de la Iglesia.”

Cosas que tanto Monseñor de Galarreta como Monseñor Fellay tienen prácticamente olvidadas y sin mayor relevancia al juzgar y actuar en el mundo de hoy, en la hora presente. Es más, descartan de plano toda perspectiva apocalíptica de la crisis actual y jamás vista en la historia de la Iglesia. Sigue leyendo

EL PROGRAMA DEL PONTIFICADO DE SAN PÍO X

La primera encíclica del Papa San Pío X es del 4 de octubre de 1903; en ella trataba las líneas fundamentales, sencillas y claras, de su Pontificado:Instaurare omnia in Christo (Restaurar todas las cosas en Cristo); el mismo programa de la “plenitud de los tiempos”, el mismo e idéntico programa que él, hombre de acción rígidamente rectilínea, había vivido y llevado a cabo en todos los días como una gran batalla de fe y meta suprema de una continua afirmación, de la cual no se había apartado ni un sólo momento. (…)
Siendo Patriarca de Venecia, el 9 de agosto de 1879, en el XIX Congreso Eucarístico, había proclamado fuerte con solemne elocuencia los soberanos derechos de Cristo: “Jesucristo es Rey y Rey supremo, y como Rey debe ser honrado. Su pensamiento debe estar en nuestras inteligencias; su moral en nuestras costumbres; su caridad en las instituciones; su justicia en las leyes; su acción en la historia; su culto en la religión; su vida en nuestra vida”.
Él sabía bien que la salvación de los individuos y de las naciones estaba únicamente en la práctica positiva de la doctrina del Maestro Divino: la doctrina que supera a todos los tiempos y domina a todas las edades.
Por consiguiente, la ciencia y la civilización, la cultura y la política, el derecho y la moral, el estado y la familia, la sociología y la escuela, la vida pública y la vida privada, en todas sus múltiples manifestaciones, debían inspirarse no en las hábiles artes de una diplomacia inteligente o en éxitos de la pequeñez humana, sino en las enseñanzas inmutables del Evangelio, en la vida cristiana entendida en toda su amplitud y en toda su profundidad: la vida que un día devolverá a Cristo su Reino, el reino que está en el Sermón de la Montaña, y no en las transacciones de aquí abajo.
Por eso, al anunciar Pío X su Pontificado al mundo, escribía así: “Ante la sociedad humana sólo queremos ser Ministro de Dios, de cuya autoridad somos depositarios. Los intereses de Dios serán nuestros intereses, por los cuales estamos decididos a desgastar todas nuestras fuerzas y hasta la vida misma, y si alguno nos pidiese una consigna, como expresión de nuestra decidida voluntad, siempre daremos ésta y no otra: “Restaurar todas las cosas en Cristo”, para que Cristo sea todo en todos. Arrancados el enorme crimen de la apostasía de todo orden sobrenatural, tan propia de nuestro tiempo, en la que la sociedad ha caído, hay que devolver el honor debido a las leyes santísimas y a los consejos del Evangelio; afirmar la verdad y la doctrina de la Iglesia acerca de la santidad del matrimonio cristiano, la educación de la juventud, la posesión y el uso de los bienes, los deberes hacia quienes llevan las riendas del gobierno, hay que restituir el equilibrio entre las diversas clases sociales según las normas de las prescripciones y de las costumbres cristianas.”
Y para que no pudiese surgir duda alguna acerca de la orientación de su Pontificado, y para que nadie pudiese hacerse ilusiones o pretender equívocos acerca de sus intenciones, no titubeó en aclarar y concretar todavía con mayor precisión su programa en el primer Consistorio del 9 de noviembre siguiente: “Misión sublime la nuestra, porque se trata de algo que, sobrepasando estos efímeros bienes de la tierra, se extiende hasta la eternidad, abraza a todas las naciones y estimula nuestra solicitud hacia todos los hombres, por los cuales Cristo murió. “Restaurar todas las cosas en Cristo”. Este es nuestro programa, como ya lo hemos anunciado. Y puesto que Cristo es la verdad, nuestro primer deber será, ante todo, enseñar, proclamar y defender la verdad y la ley de Cristo. De ahí el deber de ilustrar y de confirmar los principios de la verdad natural y sobrenatural, que con tanta frecuencia en nuestros días, vemos, por desgracia, oscurecidos y olvidados; consolidar los principios de dependencia, de autoridad, de justicia y de equidad, que hoy día son conculcados; orientar a todos según las normas de la moralidad, también en los asuntos sociales y políticos; a todos, decimos, tanto a los que obedecen como a los que mandan.
(…) “La victoria será siempre de Dios –había dicho poco antes de su primera Encíclica–, y la derrota del hombre que se atreve a oponerse a Dios nunca estará más cercana que cuando en medio del entusiasmo del triunfo se levante con mayor audacia.”
A los 68 años de edad, Pío X era todavía un hombre robusto, lleno de vigor y de vida, con una entera seguridad en la existencia de Dios y en la eterna juventud comunicada por Cristo a su Iglesia. No había frecuentado la escuela de diplomacia, pero tenía la diplomacia de la experiencia, poseía la ciencia de los hechos, porque había escrutado al mundo desde la cima de muchos observatorios y había dominado el horizonte que había ido ensanchándose cada vez más.
Conocía a fondo la diplomacia del Evangelio que trastoca todas las viejas y las nuevas diplomacias del mundo: tenía fuerza de carácter, un corazón firme y una voluntad que vibraba al rito profundo de una segura precisión de juicio, con la fuerza de una fe viva, ardiente, inconfundible.
Así, mirando serenamente hacia la frontera de la eternidad, dirigiendo el alto pensamiento y la acción fecunda a la restauración de todas las cosas en Cristo, con indomable firmeza empezó su pontificado, que si bien en la complejidad de las vicisitudes durante sus 11 años sintió más de una vez la amarga soledad de Getsemaní, también tuvo la luz refulgente que brotó de las tinieblas del Calvario cuando Cristo, muriendo destruía la muerte, y resucitando renovaba la vida.
Girolamo Dal-Gal
“Pío X, el Papa Santo”

ESTUDIOS DOCTRINALES: EL MATRIMONIO: LA INDISOLUBILIDAD Y SACRAMENTO

ESTUDIOS DOCTRINALES:

 LOS BIENES DEL MATRIMONIO

La Indisolubilidad y Sacramento

 Como hemos anunciado en la última entrega, consideraremos hoy lo enseñado por Pío XI sobre el tercer bien del matrimonio, la Indisolubilidad y Sacramento y la condena de sus errores:

Se completa, sin embargo, el cúmulo de tan grandes beneficios y, por decirlo así, hállase coronado, con aquel bien del matrimonio que en frase de San Agustín hemos llamado Sacramento, palabra que significa tanto la indisolubilidad del vínculo como la elevación y consagración que Jesucristo ha hecho del contrato, constituyéndolo signo eficaz de la gracia.

Y, en primer lugar, el mismo Cristo insiste en la indisolubilidad del pacto nupcial cuando dice: “No separe el hombre lo que ha unido Dios” [Mat. 19, 6], y: “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada del marido, adultera”[Luc. 16, 18].

En tal indisolubilidad hace consistir San Agustín lo que él llama bien del sacramento con estas claras palabras: “Como sacramento, pues, se entiende que el matrimonio es indisoluble y que el repudiado o repudiada no se una con otro, ni aun por razón de la prole” [De Gen. ad litt. 9, 7, 12].

Esta inviolable indisolubilidad, aun cuando no en la misma ni tan perfecta medida a cada uno, compete a todo matrimonio verdadero, puesto que habiendo dicho el Señor, de la unión de nuestros primeros padres, prototipo de todo matrimonio futuro: “No separe el hombre lo que ha unido Dios”, por necesidad ha de extenderse a todo verdadero matrimonio.

Aun cuando antes de la venida del Mesías se mitigase de tal manera la sublimidad y serenidad de la ley primitiva, que Moisés llegó a permitir a los mismos ciudadanos del pueblo de Dios que por dureza de su corazón y por determinadas razones diesen a sus mujeres libelo de repudio, Cristo, sin embargo, revocó, en virtud de su poder de legislador supremo, aquel permiso de mayor libertad y restableció íntegramente la ley primera, con aquellas palabras que nunca se han de echar en olvido: “No separe el hombre lo que ha unido Dios”.

Por lo cual muy sabiamente escribió Nuestro antecesor Pío VI, de f. m., contestando al Obispo de Agra: “Es, pues, cosa clara que el matrimonio, aun en el estado de naturaleza pura y, sin ningún género de duda, ya mucho antes de ser elevado a la dignidad de sacramento propiamente dicho, fue instituido por Dios, de tal manera que lleva consigo un lazo perpetuo e indisoluble, y es, por lo tanto, imposible que lo desate ninguna ley civil. En consecuencia, aunque pueda estar separada del matrimonio la razón de sacramento, como acontece entre los infieles, sin embargo, aun en este matrimonio, por lo mismo que es verdadero, debe mantenerse y se mantiene absolutamente firme aquel lazo, tan íntimamente unido por prescripción divina desde el principio al matrimonio, que está fuera del alcance de todo poder civil. Así, pues, cualquier matrimonio que se contraiga, o se contrae de suerte que sea en realidad un verdadero matrimonio, y entonces llevará consigo el perpetuo lazo que por ley divina va anejo a todo verdadero matrimonio; o se supone que se contrae sin dicho perpetuo lazo, y entonces no hay matrimonio, sino unión ilegítima, contraria, por su objeto, a la ley divina, que por lo mismo no se puede lícitamente contraer ni conservar” [Rescript. ad Episc. Agriens. 11de julio de 1789].

Y aunque parezca que esta firmeza está sujeta a alguna excepción, bien que rarísima, en ciertos matrimonios naturales contraídos entre infieles o también, tratándose de cristianos, en los matrimonios ratos y no consumados, tal excepción no depende de la voluntad de los hombres, ni de ninguna autoridad meramente humana, sino del derecho divino, cuya depositaria e intérprete es únicamente la Iglesia de Cristo.

Nunca, sin embargo, ni por ninguna causa, puede esta excepción extenderse al matrimonio cristiano rato y consumado, porque así como en él resplandece la más alta perfección del contrato matrimonial, así brilla también, por voluntad de Dios, la mayor estabilidad e indisolubilidad, que ninguna autoridad humana puede desatar. Sigue leyendo

EL CIRCO DE LA IGLESIA CONCILIAR

Con el circo de la Ascensión en Clermont

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En Clermont, el Padre Philippe Kloeckner, pastor de la parroquia de San Lucas, presidirá la Misa de la Ascensión bajo la carpa del circo Pinder, con los artistas y los animales.
Al momento de la celebración, el Padre Philippe Kloeckner, pastor de la parroquia de San Lucas, cambiará su iglesia por la pista de las estrellas. En efecto, desde el comienzo de la semana, el circo Pinder plantó su tienda de la avenida Ernest Cristal, cerca de Cinedome, en Clermont.

Como el año pasado, celebrará bajo la carpa Pinder, rodeado de caballos y camellos, en un ambiente familiar. “La percepción de la liturgia es diferente. Los artistas hacen una puesta en escena. Esto atrae al mundo “, dice el padre Kloeckner.

Este año, los payasos músicos animarán la procesión de las ofrendas. La oración del “Padre Nuestro” se dirá tomados de la mano, en un momento de “comunión” que ha conmovido al Padre Kloeckner. “Todo el mundo reza en su propio idioma”, señaló, porque muchas nacionalidades están representadas. Otro punto fuerte a destacar: ¡la bendición de los animales, en la que se presentan los tigres y los elefantes!

La celebración, por iniciativa de la Pastoral de Información, Turismo y Recreación, es una gran oportunidad para la iglesia local de “abrirse al mundo real.”

“Esto demuestra que la Iglesia se interesa por todos”, concluye.

En la celebración de 2010, el circo había acogido a 400 personas.
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El original en francés puede verse aquí y es el sitio de la Conferencia Episcopal Francesa.

P. MÉRAMO: SERMÓN PARA LA DOMÍNICA 5º DE PENTECOSTÉS (AUDIO)

Compartimos con nuestros amigos el audio del Sermón del domingo 5º de Pentecostés (17 de julio de 2011) del P. Basilio Méramo.

En el siguiente enlace podrán escucharlo y más abajo el link para la descarga.

A pedido de algunos lectores, aprovechamos para proporcionarles los links de descarga de los audios anteriores de los sermones del P. Méramo.


Links de descarga (en los tres casos botón derecho y guardar destino como) :

Audio del 5º Domingo de Pentecostés 2011

Audio del 3º Domingo de Pentecostés 2011

Audio del 2º Domingo de Pentecostés 2011

ESTUDIOS DOCTRINALES: EL MATRIMONIO: LA MUTUA FIDELIDAD

ESTUDIOS DOCTRINALES:

LOS BIENES DEL MATRIMONIO

La Mutua Fidelidad

Como hemos anunciado en la última entrega, consideraremos hoy lo enseñado por Pío XI sobre el segundo bien del matrimonio, la Fidelidad Conyugal y la condena de sus errores:

El segundo de los bienes del matrimonio, enumerados, como dijimos, por San Agustín, es la fidelidad, que consiste en la mutua lealtad de los cónyuges en el cumplimiento del contrato matrimonial, de tal modo que lo que en este contrato, sancionado por la ley divina, compete a una de las partes, ni a ella le sea negado ni a ningún otro permitido; ni al cónyuge mismo se conceda lo que jamás puede concederse, por ser contrario a las divinas leyes y del todo disconforme con la fidelidad del matrimonio.

Tal fidelidad exige, por lo tanto, y en primer lugar, la absoluta unidad del matrimonio, ya prefigurada por el mismo Creador en el de nuestros primeros padres, cuando quiso que no se instituyera sino entre un hombre y una mujer.

Y aunque después Dios, supremo legislador, mitigó un tanto esta primitiva ley por algún tiempo, la ley evangélica, sin que quede lugar a duda ninguna, restituyó íntegramente aquella primera y perfecta unidad y derogó toda excepción, como lo demuestran sin sombra de duda las palabras de Cristo y la doctrina y práctica constante de la Iglesia.

Con razón, pues, el santo Concilio de Trento declaró lo siguiente: que por razón de este vínculo tan sólo dos puedan unirse, lo enseñó claramente Cristo nuestro Señor cuando dijo: “Por lo tanto, ya no son dos, sino una sola carne” [Conc. Trid., sess. 24].

Mas no solamente plugo a Cristo nuestro Señor condenar toda forma de lo que suelen llamar poligamia y poliandria simultánea o sucesiva, o cualquier otro acto deshonesto externo, sino también los mismos pensamientos y deseos voluntarios de todas estas cosas, a fin de guardar inviolado en absoluto el sagrado santuario de la familia: “Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró en su corazón” [Mat. 5, 28]. Las cuales palabras de Cristo nuestro Señor ni siquiera con el consentimiento mutuo de las partes pueden anularse, pues manifiestan una ley natural y divina que la voluntad de los hombres jamás puede quebrantar ni desviar [Cf. Decr. S. Off., 2 mar. 1679, prop. 50].

Más aún, hasta las mutuas relaciones de familiaridad entre los cónyuges deben estar adornadas con la nota de castidad, para que el beneficio de la fidelidad resplandezca con el decoro debido, de suerte que los cónyuges se conduzcan en todas las cosas conforme a la ley de Dios y de la naturaleza y procuren cumplir la voluntad sapientísima y santísima del Creador, con entera y sumisa reverencia a la divina obra.

Esta que llama, con mucha propiedad, San Agustín, fidelidad en la castidad, florece más fácil y mucho más agradable y noblemente, considerado otro motivo importantísimo, a saber: el amor conyugal, que penetra todos los deberes de la vida de los esposos y tiene cierto principado de nobleza en el matrimonio cristiano: «Pide, además, la fidelidad del matrimonio que el varón y la mujer estén unidos por cierto amor santo, puro, singular; que no se amen como adúlteros, sino como Cristo amó a la Iglesia, pues esta ley dio el Apóstol cuando dijo: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia” [Eph. 5, 25; cf. Col. 3, 19], y cierto que El la amó con aquella su infinita caridad, no para utilidad suya, sino proponiéndose tan sólo la utilidad de la Esposa» [Catech. Rom. 2, 8, 24].

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CELO EMPALAGOSO… COMO EL DE LOS MEJORES PASTELEROS CONCILIARES

Celo empalagoso…

 

SACUDID EL POLVO

 En un su sermón del 29 de junio pasado, Monseñor de Galarreta expresó lo siguiente:

Los que se oponen ferozmente y por principio a todo contacto con los modernistas me recuerdan un pasaje del Evangelio. Cuando Nuestro Señor no fue recibido en una ciudad, Santiago y Juan -los hijos del trueno- le propusieron hacer bajar fuego del cielo para consumir esta ciudad. Y Nuestro Señor, indulgente, pasa por sobre este monumental orgullo de los apóstoles -¡como si Nuestro Señor tuviese necesidad de ellos para resolver problemas!-, y les dice: no sabéis de qué espíritu estáis animados. (cf. Lucas 9, 51-56). Sí, todavía no habían recibido el Espíritu Santo que difunde la caridad en el corazón, y no sabían de qué espíritu eran. Ellos habían caído en el celo amargo.

Estas palabras, a su vez, me recuerdan otro pasaje evangélico, que encontramos en San Mateo, capítulo 10, versículos 11 a 15, así como en los lugares paralelos de San Marcos, 6: 10-11 y San Lucas 9: 4-5 y 10:10-12:

En cualquier ciudad o villa en que entrareis, preguntad qué persona digna se encuentra en ella, y permaneced en ella hasta vuestra marcha. Saludad, al entrar en la casa, con las palabras: La paz sea en esta casa. Y si efectivamente fuere digna aquella casa, vuestra paz vendrá sobre ella, y si no lo fuera, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, sacudid el polvo de vuestros pies, y marchaos de la casa o de la ciudad. Os digo en verdad, que Sodoma y Gomorra serán tratadas en el día del juicio con menos rigor que esta ciudad.

San Lucas, un poco más adelante, capítulo 10, versículos 13 a 16, completa el pensamiento de Nuestro Señor:

¡Ay de ti, Corazaim! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotros, tiempo ha que sentados en cilicio y ceniza hubiesen hecho penitencia. Por eso para Tiro y Sidón habrá en el juicio menos rigor que para vosotros. Y tú, Cafarnaúm, ensalzada hasta el cielo, hasta el infierno serás sumergida. Quien a vosotros oye, a mí me oye, y quien a vosotros desprecia, a mí me desprecia. Y el que a mí me desprecia, desprecia a Aquel que me envió.

El manso, humilde, dulce y misericordioso Nazareno no dejó de serlo cuando pronunció estas palabras.

Podría suceder que los pueblos no recibiesen a los Apóstoles ni a su doctrina. Para este caso, va el último aviso: Y todo el que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, al salir fuera de la casa, o de la ciudad, sacudid hasta el polvo de vuestros pies, en testimonio contra ellos…

Con lo cual los apóstoles declararían impuras y contumaces las ciudades en que hubiesen sido rechazados.

El castigo reservado a estas ciudades será más tremendo que el que sufrieron Sodoma y Gomorra, porque éstas no recibieron la visita de los evangelizadores de la buena nueva: En verdad os digo: que habrá menos rigor para la tierra de los de Sodoma y de Gomorra, en el día del juicio, que para aquella ciudad.

El pecado de Sodoma fue contra la naturaleza, y estos pecados los castiga Dios de una manera especial; por esto vino fuego del cielo para destruir las ciudades nefandas.

El pecado que se cometa contra los evangelizadores de Dios es, hasta cierto punto, un pecado contra el Dios que los envía; y Dios, que es celoso de su honra, no dejará sin gravísimo castigo a los pueblos, gobiernos, organismos que atenten contra los mensajeros de Dios.

La historia es muy elocuente en este punto. Dios suele abandonar a los pueblos que no reciben o que vejan a sus enviados; y el mayor castigo que pueda sufrir un pueblo es que Dios le deje sin Él, es decir, sin fe, sin amor sobrenatural, sin instituciones cristianas, sin culto, sin los múltiples dones divinos de que son heraldos o intermediarios los ministros de Dios.

Sobre aquellos que despreciaren los mandatos divinos de Cristo, caerá la maldición eterna, significada por la salida de los Apóstoles y por el acto de sacudir el polvo de sus pies.

Los Santos Padres comentan este pasaje del Evangelio. He aquí sus palabras:

San Hilario: Si permaneciesen en el mismo lugar, parecería que guardasen relaciones con los que viven allí; y sacudiendo el polvo de los pies, todo su pecado queda en su casa, y ningún resultado tendrá para su salvación el que sigan habitando en ella los Apóstoles.

San Jerónimo: El polvo que se sacude de los pies es un testimonio de celo apostólico: de su entrada en la ciudad y de que la predicación ha llegado hasta ellos.

Rábano: Y para que no piensen, de que es una falta ligera el no recibir a los Apóstoles, añade: En verdad os digo, que Sodoma y Gomorra, serán tratadas con menos rigor en el día del juicio, que esa ciudad.

San Jerónimo: Porque no se predicó a Sodoma y Gomorra, y a esta ciudad sí se predicó y no quiso recibir el Evangelio.

San Hilario: Nos enseña el Señor, en sentido místico, que no debemos tener intimidad entrando en las casas de aquellos que, o se declaran contra Cristo, o le ignoran.

Y debían preguntar en todas las ciudades, qué personas hay en ellas dignas de recibirlos, a fin de no ir a otra; porque merecía ésta el que se detuviesen en ella, pues su dueño es justo.

San Beda: Corozaim, Betsaida y Cafarnaúm, y también Tiberias, a la cual nombra San Juan, son ciudades de Galilea. Se lamentaba el Señor de que estas ciudades no hiciesen penitencia después de tantos milagros y predicaciones, y que fuesen peores que los gentiles, que sólo violaron la ley natural; porque, después de haber despreciado la ley escrita, no temieron despreciar también al Hijo de Dios y su gloria.

Por lo que prosigue: Porque si en Tiro y en Sidón se hubiesen hecho los milagros que se han hecho entre vosotros, tiempo ha que sentados en cilicio y ceniza hubiesen hecho penitencia, etc.

San Juan Crisóstomo: Como el Señor había hecho muchos milagros en Cafarnaúm y lo habían tenido como habitante, parecía elevada sobre las demás ciudades; pero por su incredulidad cayó en las ruinas. Por esto sigue: Y tú, Cafarnaúm, ensalzada hasta el cielo, hasta el infierno serás sumergida. Esto es, para que tu castigo sea proporcionado a tu elevación.

San Beda: Y para que no se creyese que esta repulsa sólo se dirigía a las ciudades o personas que habiendo visto al Señor en su carne le despreciaron, y no a todos los que hoy desprecian también la doctrina del Evangelio, añade diciendo: El que a vosotros oye, a mí me oye.

San Cirilo: Por medio de esto nos enseña que todo lo que nos dicen los Apóstoles debe aceptarse, porque quien los oye, a Cristo oye. Inevitable castigo amenaza, pues, a los herejes, que menosprecian las predicaciones de los Apóstoles; y por ello sigue: Y el que os desprecia, a mí me desprecia.

San Beda: Para que se comprenda que, oyendo o despreciando la predicación del Evangelio, no se oye o desprecia a unas personas cualesquiera, sino al mismo Salvador, y aun al mismo Padre. Por eso prosigue: Y el que a mí me desprecia, desprecia a Aquél que me envió, etc. Porque en el discípulo se oye al Maestro, y en el Hijo se honra al Padre.

Esa fue la actitud de Monseñor Marcel Lefebvre desde mayo de 1988 respecto de la Roma anticristo y neomodernista: sacudió el polvo de sus pies, y se marchó de la ciudad…

Pero, tanto va el cántaro a Roma…, que al final termina llenándose de su espíritu… Al menos en un 95%…

Y el celo de estos señores Obispos termina por ser empalagoso… como el de los mejores pasteleros conciliares

Padre Juan Carlos Ceriani