EL ATELIER DE SAN JOSÉ: LA HUIDA A EGIPTO

LA HUIDA A EGIPTO

El día de la Presentación, el anciano Simeón, mostrando a Jesús, había dicho: Este niño será signo de contradicción. San José no tardaría en experimentar la verdad de esta profecía.

Sin duda había oído hablar de Herodes, cuya vida estaba llena de escándalos, de abominaciones y de atrocidades. Tras asesinar a su mujer y a tres de sus hijos, una embajada judía fue a ver a Augusto y le dijo que la situación de los muertos era preferible a la de los vivos perseguidos por el tirano. San José, sin embargo, no podía siquiera imaginarse que su cólera y su sanguinaria envidia estaban a punto de volverse contra Jesús.

Los Magos, en efecto, habían sido avisados sobrenaturalmente para que no volvieran a ver a Herodes y regresaron por otro camino. Y San José, por su parte, recibió, una advertencia más grave: Un ángel del Señor —escribe San Mateo— se le apareció en sueños y le dijo: “Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te diga, pues Herodes va a buscar al Niño para matarle”. Él, enseguida, se levantó, tomó al Niño y a su Madre durante la noche y partió hacia Egipto.

Leyendo este texto del Evangelio, que narra el suceso de la manera más sencilla, da la impresión de que se trata de la cosa más simple, más natural. Sin embargo, ¡qué fe y qué grandeza se deja entrever en San José!

Lejos de escandalizarse por la orden que acaba de recibir, no piensa más que en ejecutarla. Cualquier otra persona se hubiese visto turbada y desconcertada.

No era para menos. ¡El hijo de Dios huyendo ante los hombres! ¿Acaso no habían anunciado las Escrituras que haría reinar la paz? Pero nada más nacer, los hombres le persiguen…

¿Acaso no había dicho el Ángel que se llamaría Jesús, pues sería Salvador? ¡Extraño Salvador que tiene que huir y exiliarse aprovechando las sombras de la noche!

¿Qué hace, pues, su Padre, en lo alto de los Cielos…? El que es dueño del rayo y tiene a su disposición legiones de Ángeles, ¿podrá menos que un miserable reyezuelo de la tierra, orgulloso de su ridículo ejército…? ¡Qué incoherente parece todo esto!

Por otra parte, ¿no tenía derecho José a lamentarse diciendo que se le sacaba de su patria sin poder prepararse? No se le daba tiempo para organizar esta huida a una tierra extraña, se le avisaba en el último momento y se le ordenaba, con desenvoltura, que permaneciera en ella hasta nuevo aviso… José, sin embargo, no piensa ni dice nada de esto. Ha leído en Isaías (55, 9) una idea que hace suya: Cuanto son los cielos más altos que la tierra, tanto están mis caminos por encima de los vuestros, y por encima de los vuestros mis pensamientos.

Por otra parte, apoyando su fe en la de María Santísima, cuyas menores expresiones aportan a su espíritu luces tranquilizadoras, no se arroga el derecho de juzgar, de criticar y, menos, aún de censurar los designios adorables de Dios; no se queja de este Niño que incomoda, que, desde su más tierna infancia, acarrea la persecución.

Después de todo —se dice— esta orden de partida nocturna para escapar de Herodes no es más desconcertante que el hecho mismo de la Encarnación. ¿No forma parte acaso del mismo misterio?

Sin duda a Dios le sería fácil desbaratar los proyectos de Herodes, ya que es todopoderoso y guía a los astros por el cielo, pero ha venido a la tierra para abrazar nuestra condición humana; es preciso, por tanto, que sea semejante a nosotros en todo. No tiene por qué hacer milagros para sustraerse a las persecuciones, ya que la victoria que viene a ganar sobre nuestros pecados quiere realizarla mediante la humildad y el anonadamiento.

Pero, por otra parte, no debe morir ni ser asesinado con los Inocentes, ya que no ha hecho más que comenzar su tarea. Es él, José, a quien Dios precisamente ha elegido para ponerse al servicio de María y del Niño, esos dos seres a quien quiere más que a sí mismo. Si el Ángel no le ha dicho que va a acompañarles, es que debe ser Él quien los proteja. Se le ha llamado a desempeñar el papel de padre del Hijo de Dios, y debe sacrificarse para cumplir esta tarea con toda su grandeza. Por eso, no tiene más que un deseo, una aspiración, una pasión: servir a los designios de Dios, a cualquier precio.

Así pues, se levanta sin tardanza, despierta a María y le cuenta el sueño que acaba de tener. María se precipita hacia la cuna en que Jesús duerme apaciblemente, como ajeno —Él, el Dios omnisciente— a todo lo que se trama contra Él. Le toma en sus brazos procurando no despertarle y luego, apresuradamente, recogen lo más necesario y lo meten en un saco de tosca arpillera.

José esconde en su cinturón el oro de los Magos y sus escasos ahorros; duda un momento preguntándose si debe llevar sus útiles de trabajo, pero al final renuncia pensando que su peso y su volumen retrasarían la marcha.

Finalmente, va al establo, desata al asno, y, en el silencio de la noche, procurando tomar las sendas más apartadas, sin hacer ruido, huye, llevando con él su doble tesoro…

Por medio de la fe nos lleva Dios al conocimiento de su bondad y de sus promesas, con lo que nos inspira el deseo y la esperanza, de llegar a poseerle. De manera que habiendo tenido San José la fe en grado eminente, tuvo por lo mismo una tan viva y firme confianza, que Dios, según la expresión del Profeta, la había confirmado en modo especial en la esperanza.

Y a la verdad, sí la confianza crece y se fortifica en proporción de las gracias que recibimos de la bondad divina; si el sólido fundamento de nuestra esperanza se asienta sobre los méritos infinitos de Jesucristo; si la devoción y el amor a la Santísima Virgen, y la certeza de ser protegidos por María, omnipotente ante Dios, son las fuentes de la más dulce esperanza, ¡cuál no debía ser la confianza de José, que tenía a Jesús en sus brazos y a María de continuo a su lado!

Por lo cual vemos con qué esperanza admirable parte para Egipto, sin otra estrella por guía que la obediencia, sin otro viático que la voluntad divina, sin otro apoyo que una fe ciega en la Providencia.

Y por otra, parte, ¿qué podía temer José? ¿No es María la dulce estrella que lo conducirá a través del espantoso desierto que debe cruzar? ¿Cómo podrá abandonarlo Aquel que le mandó huir? ¿No es Dios el Padre del Niño divino que lleva entre sus brazos? ¿No es el mismo Dios que hace muchos siglos ordenó a sus antepasados que cruzaran los mismos desiertos para librarse de la esclavitud de Faraón, cuya crueldad igualaba la de Herodes?…

José sabe que posee a Jesús, auxilio más poderoso que el Arca Santa que precedía a Israel, que la columna que lo guiaba y que el maná que lo alimentó en el desierto.

Todos estos bienes no eran sino una figura del Salvador que él estrechaba contra su pecho. Plenamente satisfecho con tal tesoro, pone toda su felicidad y su gloria en sufrir por Jesús, con Jesús y en compañía de Jesús.

Al escribir Isaías lo que sigue, aludía ciertamente a San José: He aquí que el Señor, traído sobre una nube ligera, entrará en Egipto; y nuestro Santo Patriarca era esa nube que ocultaba los rayos del sol naciente.

Ese divino Sol de justicia, que en los cielos regula el curso de los astros y los oscurece con su esplendor, se halla sobre la tierra, envuelto en pobres pañales, en brazos de su Padre Adoptivo, que le lleva a donde él quiere. ¡Oh, sí! Cuando se tiene a Dios en el corazón, como José le lleva sobre su pecho, no se siente ninguna fatiga, ni andando por los caminos más difíciles.

¡Oh, alma fiel! Imita a San José: salva y conserva al divino Niño, a quien también ahora Herodes, esto es, el mundo y el demonio, persiguen y quieren hacer morir. Cierra los oídos a sus sugestiones, no le oigas; toma al Niño y huye. Llévale sobre tu corazón y tenle unido a ti con vínculos indisolubles.

Así como lo hizo San José, vigila a su lado para que nunca se aleje de ti; estréchale entre tus brazos con humilde confianza en su bondad, y con un respetuoso temor de perderle; evita que todas las fuerzas del enemigo puedan arrebatártelo.

Si tú lo conservas, Él te conservará; si le tienes contigo, Él te guiará; pero si por tu infidelidad y negligencia tienes la desgracia de perderle, todo está perdido para ti, y podrás decir con más verdad que el antiguo patriarca: ¿Qué será de mí, ahora que he perdido a ese querido Niño?

Sigamos a la Santa Familia a través de los desiertos, conmovidos por sus padecimientos y admirados por su constante confianza en la divina Providencia.

¿Dónde se alojarían por la noche, y dónde durante el día habrán hallado descanso? ¿Y dónde y cómo habrán podido restaurar sus fuerzas?

Fácil cosa es suponer las molestias y sufrimientos padecidos en ese viaje por la Sagrada Familia. El camino era larguísimo; los autores lo calculan ordinariamente en más de doscientas leguas; de modo que debe de haber durado por lo menos treinta días.

¡Qué espectáculo conmovedor ofrecen estos dos castos esposos fugitivos con un Niño pequeño! Viendo a aquellos tres augustos personajes en tan lamentable condición, ¿quién no habrá pensado que eran pobres mendigos vagabundos?

Imitemos a San José; obedezcamos con docilidad y amor las leyes de la divina Providencia, que nos manda la salud y las enfermedades, las riquezas y la pobreza, nos levanta y nos humilla como le place, y siempre para nuestro mayor bien.

Dejemos obrar a esta Sabiduría eterna, que conoce el presente y prevé lo que ha de ser; a este poder que lo hace todo en la medida de su querer.

Se desvanecerían todas nuestras inquietudes, si creyéramos esta única verdad: que todo acontecimiento, con toda la secuela de sus consecuencias, está en las manos de Dios, que nos ama tiernamente. ¡Qué felicidad para un alma piadosa, poder unirse como San José a esta divina Providencia, que ordena y gobierna todas las cosas; querer cuanto ella quiere y nada más, y por lo mismo, estar seguros de tener siempre sólo lo que ella desea!

¡Qué sublimidad y qué calma! Hacer siempre su voluntad, precisamente porque cuesta hacerla; olvidarnos entera y santamente cuando somos olvidados; encontrarnos en Dios, porque por Dios nos habíamos olvidado de nosotros mismos…

El alma que, a ejemplo de San José, se abandona a la divina Providencia, como Él reposa y se duerme tranquila entre sus brazos, como un niño en los de su madre; toma por divisa estas palabras de David: Dormiré y descansaré en paz, porque Vos, Señor, habéis afirmado mi esperanza en vuestra Providencia.

P. MÉRAMO: SERMÓN PARA LA DOMÍNICA XIV DE PENTECOSTÉS (AUDIO ORIGINAL 18 SEP 2011)

NO SE PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES

Gracias al P. Basilio Méramo por su confianza en nosotros.


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EL SECRETO DE LA SALETTE

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El 19 de septiembre de 1846 se apareció la Santísima Virgen en La Salette (Francia), a dos pastorcitos naturales de Corps: Melanie Calvat de quince años, y Maximin Giraud de once. La Santísima Virgen les confió un secreto, unas advertencias para los tiempos venideros: "el secreto de La Salette."

MELANIE CALVAT provó en varios conventos, no fué admitida a los votos perpetuos. Melanie, estigmatizada y bajo constante dirección espiritual del obispo de Lecce, un virtuoso varón, murió en Italia, el 14 de diciembre de 1904, a los 73 años de edad. MAXIMIN GIRAUD quiso estudiar teología, después medicina. Fué siervo papal; murió en su patria a los 38 años de edad.

La Aparición de La Salette fué aprobada oficialmente por el obispo de la Diócesis, y reconocida por S. S. Pío IX. El 19 de septiembre de 1851, (quinto aniversario de la aparición), Monseñor Filiberto de Bruillard, Obispo ordinario de la diócesis de Grenoble (Francia), a la que pertenece la aldea de La Salette, publicó un decreto en el que entre otras cosas, dice: «Juzgamos que la aparición de la Sma. Virgen a dos pastores el 19 de septiembre de 1846, en la parroquia de La Salette, arciprestazgo de Corps, (Grenoble, Francia), presenta todas las características de verdadera y los fieles tienen fundamento para creerla como indudable y cierta. Aumenta la certeza el concurso inmenso y espontáneo (de gentes) al lugar de la aparición, así como multitud de prodigios, de los cuales es imposible dudar sin ir contra las reglas del testimonio humano. (…) Por tanto prohi-bimos a los fieles y sacerdotes de nuestra Diócesis hablar públicamente o escribir en contra del hecho que hoy proclamamos.»

El 24 de agosto de 1852, Su Santidad Pío IX, concedió que fuera privilegiado el Altar Mayor del templo de La Salette; el 7 de septiembre fundó la Asociación de Nuestra Señora Reconciliadora de La Salette. La Hermadad Misionera de La Salette, los SALETINOS, cuyos frutos fueron y son muy provechosos para la Iglesia y para las Misiones. León XIII elevó el santuario al rango de Basílica y decretó la coronación canónica de "Nuestra Señora de La Salette", efectuada por el Cardenal de París, el día 21 de Agosto de 1879. Nuestra Señora reveló en La Salette dos secretos, uno a Melanie y otro a Maximin. El secreto dado a Melanie constituye lo que comúnmente se conoce como el"el Secreto de la Salette." Un extracto del mismo fué publicado en 1879 por Melanie, con imprimatur del Obispo de Lecce, – Italia.- En 1922 se dió a conocer el texto completo, con Licencia del Rvdo. Padre Lepidi O.P., Maestro del Sagrado Palacio y Asistente Perpetuo de la Congregación del Santo Oficio, (la Congregación de la Fé.)

EL SECRETO

«Melanie, esto que yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858: Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes…, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. ¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo. Ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno, en favor del mundo. Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. ¡Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la serpiente antigua poner divisiones entre los soberanos, en las sociedades y en las familias. (…) La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios. Que el Vicario de mi Hijo, el soberano Pontífice Pio IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él. (…) Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores. (…) La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos.(…) Muchos abandonarán la Fé, y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande. Entre estas personas se encontrarán incluso Obispos. Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues llega el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires. (…) Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno; abolirán la fe, aún entre las personas consagradas a Dios. (…) Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas. Los malos libros abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios. Habrá Iglesias para servir a esos espíritus. (…) ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas, a poner a salvo su autoridad y dominar con orgullo!

El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa. Dado el olvido de la santa Fe en Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. (…) El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán el triunfo de la Iglesia de Dios. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateísmo, (…) a toda clase de vicios. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano… habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia. Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado, y Marsella engullida; varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho, sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo, y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán su ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que destruyan a todos sus enemigos. Los perseguidores de la Iglesia de Cristo y los hombres dados al pecado perecerán de golpe, y la Tierra quedará como un desierto.

Entonces será la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado. La caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.» (…)

(Las profecías de La Salette no parecen haber sido dictadas en orden sucesivo, no son correlativas. Continúa:)

«La Tierra será castigada con todo género de plagas. Habrá guerras, hasta la última que la harán los diez reyes del anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, creerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo, Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad. La naturaleza clama venganza contra los hombres, y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes. Temblad Tierra, y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, ¡temblad!, pues Dios va a entregaros a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción. Muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. Durante este tiempo nacerá el anticristo… Hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. … Se cambiarán las estaciones… Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos.

ROMA perderá la Fé y se convertirá en la sede del anticristo. Los demonios del aire, con el anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.

Hago una apremiante llamada a la Tierra, llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los Cielos, llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu. Finalmente… Llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos. Los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios. En el sufrimiento, y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra: Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. … Luchad hijos de la luz, vosotros pequeño número… pues ya está aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia se oscurecerá, el mundo quedará consternado. Pero he ahí ENOC y ELÍAS, llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas. Harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo, y condenarán los errores diabólicos del anticristo. ¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso… … Tempestades que destruirán ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros, llamarán a la muerte. … La sangre correrá por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos, Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. ROMA pagana desaparecerá, caerá fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo. l sol se oscurece, solo la fé vivirá. Aquí está el tiempo. El abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. Aquí está la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se elevará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo. Será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá. Y la Tierra, que llevará TRES DÍAS en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego. Será hundido para siempre, (el anticristo), con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno. Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado. Dios será servido y glorificado.»

Los hechos referidos en el secreto de La Salette no parece ser dictados en orden sucesivo, no podemos entenderlos en forma cronológica. A veces se repite lo que se dijo anteriormente. ( "Estilo cíclico", característica Apocalipsis de San Juan.) Se habla del triunfo definitivo de la Iglesia, después del Juicio de las Naciones o purificación de la humanidad, en el que todo será renovado y habrá entonces un solo rebaño y un solo pastor. También se habla del nacimiento y de la actuación del anticristo. Referirse al anticristo es llegar al máximo grado de apostasía universal. También hace referencia a los dos testigos, que condenarán los errores del anticristo y exhortarán al mundo a hacer penitencia. Testigos que al final serán vencidos y muertos. ( Apoc. cap. XI.) Algunas profecías ya se han cumplido:

A.-Que el Papa no saliera de Roma después de 1859, año a partir del cual, vencida Austria, querían que el Papa abandonase Roma para conseguir la unidad italiana.

B.-La profecía de Napoleón también se cumplió al pie de la letra: cayó "sobre la propia espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo"; esa fué Prusia, de ella se sirvió para debilitar a Austria, la potencia católica. etc.

El punto central del mensaje de La Salette es que: 1.- "Vendrán una serie de castigos y catástrofes…", Por causa (o producto), de los pecados de los hombres. 2.- "Muchos sacerdotes se apartarán de la sana doctrina." Una triste realidad hoy en día, de la que nosotros tenemos mucha culpa por no haber rezado suficientemente por ellos. Y ahora satanás ha cegado las inteligencias de muchas almas consagradas.) 3.- "Muchas casas religiosas se apartarán de la verdadera fe." Vivimos en un desconcierto doctrinal sin precedentes. Nuestra Señora hace referencia al anticristo, y que Roma perderá la fe y se convertirá en su sede. (Afirmaciones que no chocan con lo revelado en la Sagrada Escritura.) Dios permitirá a Satanás tentar a los hombres y al mundo y éste llegará al caos, al desorden y la desesperación. Y por un acto de su justicia y su misericordia mandará purificar y renovar al mundo, y a su Iglesia, y la vida en la Tierra continuará con aquellos hombres justos y orantes que supieron estar vigilantes a los mensajes marianos y al espíritu cristiano, y vendrá entonces, -como está profetizado-, el reinado de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

La Santísima Virgen clarifica en La Salette los Últimos Tiempos, y hace una llamada a los verdaderos imitadores de su Hijo, a los "Apóstoles de los Últimos Tiempos", que ayudarán al triunfo definitivo de Jesucristo, con Paz y reconciliación de Dios con los hombres, cuando la Santa Iglesia será piadosa, fuerte, humilde e imitadora de las virtudes de Jesucristo. Según la tesis de que estamos en los ULTIMOS TIEMPOS, el "Final de los Tiempos", (no el fin del mundo), y que una purificación dará lugar a la conversión de los judíos y del mundo, lo fundamental del Secreto de La Salette, referido a la época actual, es "LA GRAN APOSTASIA" denunciada ya por Pablo VI: "el humo del infierno se ha infiltrado en la Iglesia".

Con una especial responsabilidad del clero. Una crisis espantosa de la Iglesia, una persecución religiosa, y castigos apocalípticos; castigos también anunciados en Fátima, y en otras apariciones: "Varias naciones serán aniquiladas…"

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«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creiste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creiste que eran verdad.» (Papa Urbano VIII, 1636 )

NUEVO LAVADO

TÁCTICA REVOLUCIONARIA

En la portada del sitio oficial de la FSSPX, la Porte Latine, continúa el lavado de cerebro, preparando a los fieles para una aceptación de lo inaceptable, por medio de frases de Monseñor Lefebvre, muy bien elegidas, pero sin dar ni la referencia ni, especialmente, la fecha en que fueron escritas o pronunciadas.

Por ejemplo, la primera que hemos denunciado la semana pasada, es del 3 de octubre de 1987; es decir, de ese período intermedio entre el anuncio de las consagraciones episcopales, el 29 de junio de 1987, y el acto concreto de las mismas, el 30 de junio de 1988.

Durante esos meses de agosto 1987 – abril 1988, Monseñor Lefebvre creyó ver una verdadera posibilidad de retorno del Vaticano. Fue engañado por el Cardenal Ratzinger; cayó en la trampa tendida el 5 de mayo de 1988; salió de ella; consagró a los cuatro Obispos; y marcó la ruta para el futuro.

Presentar una cita perteneciente a ese período, es falsear la realidad.

Hoy, en este 19 de septiembre de 2011, la primera página de la Porte Latine ofrece el siguiente texto, también sin referencia ni fecha:

Pourquoi avoir des relations avec Rome s’il n’y a pas moyens de s’entendre ? Parce qu’on espère toujours avoir une influence sur Rome et faire retourner au bon sens de la foi ceux qui ont des responsabilités et leur dire : Vous faites fausse route depuis le Concile, revenez à la Tradition et vous verrez que l’Eglise reprendra son cours normal, les vocations s’épanouiront, les séminaires refleuriront, les congrégations religieuses se développeront.

¿Por qué tener relaciones con Roma, si no hay manera de entenderse? Porque siempre se espera tener una influencia sobre Roma y hacer regresar al buen sentido de la fe a aquellos que tienen responsabilidades, y decirles: Ustedes han equivocado el camino desde el Concilio; retornad a la Tradición y veréis que la Iglesia volverá a su curso normal, florecerán las vocaciones, los seminarios reflorecerán, las congregaciones religiosas se desarrollarán.

Ahora bien, este texto está tomado de la Conferencia de Monseñor Lefebvre en Ecône, el 27 de octubre de 1985.

Dicha conferencia fue publicada con el título Mes trois guerres por la revista Fideliter Nº 49, de enero-febrero de 1986. La frase se encuentra en la página 14.

Este anacronismo, voluntario y solapado, es propio de las tácticas revolucionarias, y obedece a una intención aviesa.

¿Qué pensarían los fieles si se les sugiriese hoy, en 2011, asistir a la Misa Nueva, a la Misa bastarda de Pablo VI, porque Monseñor Lefebvre lo aconsejaba?

Los responsables de la NeoFSSPX pueden encontrar textos de Monseñor Lefebvre para justificarlo, por ejemplo:

Procuren hacer todo lo posible para tener la Misa de San Pío V, pero ante la imposibilidad de encontrarla a cuarenta kilómetros a la redonda, si hay un sacerdote piadoso que diga la misa nueva y la haga lo más tradicional que se pueda, es conveniente que asistan a ella para cumplir con el precepto dominical.

Claro está que ese texto es del 10 de diciembre de 1972…

Pero se podría objetar que en 1975 Monseñor Lefebvre volvió a aceptar una “asistencia ocasional” a la nueva misa cuando hay temor de quedarse mucho tiempo sin comulgar…

En 1977, sin embargo, ya se había vuelto casi absoluto: Teniendo en cuenta la evolución que se produce, poco a poco, en el espíritu de los sacerdotes, (…) debemos evitar, yo diría incluso de manera radical, toda asistencia a la nueva misa.

Se puede leer todo esto, y mucho más, en la biografía escrita por Monseñor Tissier; entre otras, en las páginas 514-515.

¡Por lo tanto, que estos sacerdotes de la Neo FSSPX vayan a Roma y celebren la Misa bastarda!

Como sigan así, no tardaremos mucho en verlo…

ESTUDIOS DOCTRINALES: LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS: ETAPAS DE LA EDUCACIÓN

LAS ETAPAS DE LA EDUCACIÓN

En el caso de padres católicos, el niño que debe ser educado es un bautizado en el cual permanecen, sin embargo, las cuatro heridas del pecado original: ignorancia en la inteligencia, malicia en la voluntad, concupiscencia en el apetito concupiscible, debilidad en el apetito irascible.

Se trata de un ser humano, elevado al orden sobrenatural, que por la gracia bautismal se transformó en hijo de Dios; pero en el cual subsiste el desorden, las malas inclinaciones en sus facultades.

Ese niño ha sido rescatado, lleva en su alma la vida sobrenatural de la gracia; pero debe ser educado para que las heridas del pecado original en sus potencias no lo conduzcan a la muerte del pecado.

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Muy claramente lo enseña Pío XI, en su Encíclica Divini Illius Magistri:

Nunca se debe perder de vista que el sujeto de la educación cristiana es el hombre todo entero, espíritu unido al cuerpo en unidad de naturaleza, con todas sus facultades naturales y sobrenaturales, cual nos lo hacen conocer la recta razón y la revelación; es decir, el hombre caído de su estado originario, pero redimido por Cristo y reintegrado a la condición sobrenatural de hijo adoptivo de Dios, aunque no a los privilegios preternaturales de la inmortalidad del cuerpo y de la integridad o equilibro de sus inclinaciones.

Quedan, por tanto, en la naturaleza humana los efectos del pecado original, particularmente la debilidad de la voluntad y las tendencias desordenadas del alma.

La necedad se esconde en el corazón del niño; la vara de la corrección la hace salir de él (Prov 22,15). Es,
por tanto, necesario desde la infancia corregir las inclinaciones desordenadas y fomentar las tendencias buenas, y sobre todo hay que iluminar el entendimiento y fortalecer la voluntad con las verdades sobrenaturales y los medios de la gracia, sin los cuales es imposible dominar las propias pasiones y alcanzar la debida perfección educativa de la Iglesia, que fue dotada por Cristo con la doctrina revelada y los sacramentos para que fuese maestra eficaz de todos los hombres.

Por esta razón es falso todo naturalismo pedagógico que de cualquier modo excluya o merme la formación sobrenatural cristiana en la instrucción de la juventud; y es erróneo todo método de educación que se funde, total o parcialmente, en la negación o en el olvido del pecado original y de la gracia, y, por consiguiente, sobre las solas fuerzas de la naturaleza humana.

A esta categoría pertenecen, en general, todos esos sistemas pedagógicos modernos que, con diversos nombres, sitúan el fundamento de la educación en una pretendida autonomía y libertad ilimitada del niño o en la supresión de toda autoridad del educador, atribuyendo al niño un primado exclusivo en la iniciativa y una actividad independiente de toda ley superior, natural y divina, en la obra de su educación.

Pero si los nuevos maestros de la pedagogía quieren indicar con estas expresiones la necesidad de la cooperación activa, cada vez más consciente, del alumno en su educación; si se pretende apartar de ésta el despotismo y la violencia, cosas muy distintas, por cierto, de la justa corrección, estas ideas son acertadas, pero no contienen novedad alguna; pues es lo que la Iglesia ha enseñado siempre y lo que los educadores cristianos han mantenido en la formación cristiana tradicional, siguiendo el ejemplo del mismo Dios, quien ha querido que todas las criaturas, y especialmente los hombres, cooperen activamente en su propio provecho según la naturaleza específica de cada una de ellas, ya que la sabiduría divina se extiende poderosa del uno al otro extremo y lo gobierna todo con suavidad (Sal 8,1).

Pero, desgraciadamente, si atendemos al significado obvio de los términos y a los hechos objetivamente considerados, hemos de concluir que la finalidad de casi todos estos nuevos doctores no es otra que la de liberar la educación de la juventud de toda relación de dependencia con la ley divina. Sigue leyendo

LA HOMOSEXUALIDAD: ASÍ PIENSAN LOS CATÓLICOS VERDADEROS

San Pedro Damián a los sodomitas: “Lloro porque no lloráis”

Visto en Espolon

“Este vicio no puede compararse en absoluto con ningún otro, pues a todos los supera enormemente. Este vicio es la muerte del cuerpo, perdición del alma; infecta la carne, apaga las luces de la mente, expulsa al Espíritu Santo del templo del corazón, hace que entre el diablo fomentador de la lujuria; induce al error, hurta la verdad de la mente, engañándola; prepara trampas al que camina, cierra la boca del pozo a quien en él cae; abre el infierno, cierra las puertas del Paraíso, transforma al ciudadano de la Jerusalén celeste en habitante de la Babilonia infernal: secciona un miembro de la Iglesia y lo arroja a las codiciosas llamas de encendida Gehenna.
Este vicio busca abatir los muros de la patria celeste y busca reedificar lo que fueron incendiados en Sodoma. Es algo que atropella la sobriedad, que asesina el pudor, que degüella la castidad, que destroza la virginidad con la hoja de una repugnante infección. Todo lo ensucia, todo lo ofende, todo lo mancha y como no tiene en sí nada de puro, nada exento de indecencia, no soporta que nada sea puro. Como dice el apóstol, “todo es puro para los puros, pero para los infieles y contaminados nada es puro” (Tito 1, 15). Este vicio expulsa del coro de la familia eclesiástica y obliga a rezar con los endemoniados y con aquellos que sufren a causa del demonio; separa el alma de Dios para unirla al Diablo.
Esta pestilentísima reina de los sodomitas convierte a quienes se someten a su ley en torpes para los hombres y odiosos para Dios. Exige hacer una abominable guerra contra el Señor, militar bajo las insignias de un espíritu absolutamente malvado; separa del consorcio de los ángeles y con el yugo de su dominación extraña al alma de su nobleza innata. A sus soldados les priva de las armas de la virtud y los expone, para que sean traspasados, a los dardos de todos los vicios. Humilla en la iglesia, condena en el tribunal, corrompe en privado, deshonra en público, roe la conciencia con un gusano, quema la carne como el fuego, empuja a satisfacer la lujuria. El que mira con aprensión a su mismo cómplice en la perdición, ¿qué no podrá temer?
[…]
La carne arde con el fuego del deseo, la mente tiembla helada por la sospecha, y el corazón del hombre infeliz hierve como un caos infernal: todas las veces que le golpean las espinas del pensamiento, en un cierto sentido, viene torturado con los tormentos del castigo. Una vez que esta venenosísima serpiente ha hincado sus dientes en un alma desgraciada, la pobrecita pierde inmediatamente el control, la memoria se desvanece, la inteligencia se oscurece, se olvida de Dios y hasta de sí misma. Esta peste expulsa el fundamento de la fe, absorbe las fuerzas de la esperanza, destruye el vínculo de la caridad, elimina la justicia, abate el vigor, retira la temperancia, mina el fundamento de la prudencia.
¿Qué debo añadir todavía? En el momento en el que ha desterrado del escenario del corazón humano la lista de todas las virtudes, como quebrando los cerrojos de las puertas, hace entrar en él la bárbara turba de los vicios. A este se le aplica con exactitud aquel versículo de Jeremías (Lament 1, 10) que trata de la Jerusalén terrena: “El enemigo echó su mano a todas las cosas que Jerusalén tenía más apreciables; y ella ha visto entrar en su santuario a los gentiles, de los cuales habías tú mandado que no entrasen en tu iglesia”
El que es devorado por los ensangrentados colmillos de esta famélica bestia, es mantenido lejos, como por cadenas, de cualquier obra buena, y es instigado sin freno que lo contenga, por el precipicio de la más infame perversión. En cuanto se cae en este abismo de total perdición, ipso facto se destierra de la patria celeste, se es separado del Cuerpo de Cristo, rechazados por la autoridad de toda la Iglesia, condenados por el juicio de los Santos Padres, expulsados de la compañía de los ciudadanos de la ciudad celeste. El cielo se vuelve como de hierro, la tierra de bronce: ni se puede ascender a aquél, pues se está lastrado por el peso de crimen, ni sobre aquella podrá por mucho tiempo ocultar sus maldades en el escondrijo de la ignorancia. Ni podrá gozar aquí cuando está vivo, ni siquiera esperar en la otra vida cuando muera, porque ahora deberá soportar el oprobio del escarnio de los hombres y después los tormentos de la condenación eterna.
[…]
¡Lloro por ti, alma infeliz entregada a las porquerías de la impureza, y te lloro con todas las lágrimas que poseo en mis ojos! ¡Qué dolor!
[…]
Compadezco a un alma noble, hecha a imagen y semejanza de Dios y comprada con la Preciosísima Sangre de Cristo, más digna que los grandes edificios y ciertamente más digna de ser antepuesta a todas las construcciones humanas. Por eso me desespera la caída de un alma insigne y por la destrucción del templo en el que habitaba Cristo. Deshaceos en llanto, ojos míos, derramad ríos abundantes de lágrimas y regad, lúgubres, las gotas con un llanto continuo! “Derramen mis ojos sin cesar lágrimas, noche y día, porque la virgen, hija del pueblo mío se halla quebrantada por una gran aflicción, con una llaga sumamente maligna” (Jer. 14, 17). Y ciertamente la hija de mi pueblo ha sido golpeada por una herida mortal, porque el alma, que era hija de la Santa Iglesia ha sido cruelmente herida por el enemigo del género humano con el dardo de la impureza; y a ella, que en la corte del rey eterno era suavemente alimentada con la leche de los sagrados parlamentos, ahora se la ve tumbada, tumefacta y cadavérica, mortalmente infectada por el veneno de la líbido, entre las cenizas ardientes de Gomorra. “Aquellos que comían con más regalo han perecido en medio de las calles; cubiertos se ven de basura los que se criaban entre púrpura” (Lam. 4, 5). ¿Por qué? El profeta prosigue y dice: “Ha sido mayor el castigo de las maldades de la hija de mi pueblo que el del pecado de Sodoma; la cual fue destruida en un momento” (Lam. 4, 6). Y ciertamente la maldad del alma cristiana supera el pecado de los sodomitas, porque cada uno peca tanto más cuanto más rechaza los preceptos de la gracia evangélica: el conocimiento de la ley evangélica lo fija, para que no pueda encontrar remedio con ninguna excusa. ¡Helas!, alma desgraciada, ¡helas! ¿Pero porque no te das cuenta de la altura de la dignidad de la que has caído y de cómo te has despojado del honor de una gloria y de un esplendor inmenso?
[... ]
Y tú dices: “Soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un desventurado y miserable y pobre y ciego y desnudo” (Ap. 3,17). ¡Infeliz, date cuenta de qué oscuridad ha envuelto tu corazón; advierte lo densa que es la tiniebla de la niebla que te rodea!
[...]
¡Ay de ti, alma desgraciada! Por tu perdición se entristecen los ángeles, mientras que el enemigo aplaude exultante. Te has convertido en prenda del demonio, botín de los malvados, despojo de los impíos. “Abrieron contra ti su boca todos tus enemigos; daban silbidos y rechinaban sus dientes, y decían: ‘Nosotros nos la tragaremos. Ya llegó el día que estábamos aguardando. Ya vino, ya lo tenemos delante’”. Por esto, ¡oh alma miserable!, yo te lloro con todas mis lágrimas: porque no te veo llorar a ti.
[... ]
Si tú te humillases de verdad, yo exaltaría con todo mi corazón en el Señor por tu renacimiento espiritual. Si un verdadero y angustiante arrepentimiento golpease la profundidad de tu corazón, yo podría con justicia gozar de una alegría inimaginable. Por esta razón, alma, eres por encima de todo digna de llanto: ¡porque no lloras! Se hace necesario el dolor de los demás, desde el momento que no experimentas dolor por el peligro de la ruina que te amenaza; y eres digna de condoler con las más amargas lágrimas de la compasión fraterna porque ningún dolor te turba y no te puedes dar cuenta de la envergadura de tu desolación. ¿Por qué finges no ser consciente del peso de tu condenación? ¿Por qué no detienes este continuo acumular la ira divina sobre ti, bien enfangándote en los pecados, bien ensalzándote en la soberbia?”

San Pedro Damián

[Del Liber Gomorrhianus. Traducción: El brigante]

¡NUEVAMENTE GRACIAS! – YA SUPERAMOS LOS 6 MILLONES DE VISITANTES


Un simple agradecimiento a todos los que nos han seguido y nos siguen cada día para estar informados de lo que en verdad ocurre.

6.000.000 de visitas a nuestro blog es un logro que, como muchos saben, nos ha costado más de un dolor de cabeza.

Pero aún así ha valido la pena.

El reconocimiento, la credibilidad, el saber que no nos asustan las amenazas o los castigos injustos, son pequeños logros en este caminar.

También lo es vivir de la caridad de los lectores y oyentes.

Vimos que se puede.

Sin transar nada.

Sin vender nada.

A Dios Nuestro Señor, a la Santísima Virgen María, a San José, nuestro Santo Patrono, el agradecimiento y el pedido de ayuda constante, para decir siempre la Verdad.

También a nuestros colaboradores y benefactores, a nuestros críticos, y a los enemigos que se empañan en hacernos grandes campañas de prensa.

Que este número, tan usado y bastardeado por los enemigos de Cristo, sea motivo de alegría (al menos esta vez) para los que, como nosotros, están empeñados en enseñar la Verdad caiga quien caiga, aunque duela.

P. CERIANI: SERMÓN PARA LA DOMÍNICA DEL DOMINGO DECIMOCUARTO POST PENTECOSTÉS

DECIMOCUARTO DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o al uno sufrirá y al otro despreciará. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Por lo tanto os digo: No andéis afanados para vuestra alma qué comeréis, ni para vuestro cuerpo qué vestiréis. ¿No es más el alma que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni amontonan en graneros; y vuestro padre celestial las alimenta. ¿Pues no sois vosotros más que ellas? ¿Y quién de vosotros discurriendo puede añadir un codo a su estatura?

¿Y por qué andáis acongojados por el vestido? Considerad los lirios del campo cómo crecen, no trabajan ni hilan: os digo, pues, que ni Salomón con toda su gloria fue cubierto como uno de éstos. Pues si al heno del campo, que hoy es, y mañana es echado en el horno, Dios viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

No os acongojéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? Porque los Gentiles se afanan por estas cosas, y vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas ellas. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura.

Y no andéis cuidadosos por el día de mañana. Porque el día de mañana a sí mismo se traerá su cuidado: le basta al día su propia aflicción.

El Evangelio de este Domingo nos recomienda de una manera precisa y clara la confianza en la divina Providencia.

Contemplemos a Jesús, hablando a las muchedumbres en el Monte de las Bienaventuranzas.

Tenemos un Padre que vela por nosotros: Vuestro Padre sabe que habéis menester de todas estas cosas…

¡Gran dicha la de los cristianos! Sabemos que desde lo alto del Cielo lleva cuidado de nosotros un Dios omnisciente, de infinito poder y de suma bondad; que allá arriba hay un Padre amoroso, que vela por sus hijos.

Dios Padre, como supremo Gobernador del movimiento de los mundos, lleva cuenta de todos los sucesos de nuestra vida, prevé los peligros y dirige nuestros pasos.

Nada acontece que no haya obtenido antes su beneplácito, o al menos su consentimiento; y como nos ama como hijos, nada puede permitir que no vaya dirigido a nuestro mayor bien y provecho.

¡Ah! Si lo pensáramos y consideráramos seriamente, nada habría que nos pudiera conturbar. Ni las necesidades temporales, ni las tribulaciones de este valle de lágrimas, ni aun las angustiosas dudas con que el demonio pretende enredar el negocio de nuestra salvación.

¿Cómo osaríamos inquietarnos por nada teniendo a Dios por Padre? Sin embargo, los afanes temporales nos perturban, los pesares nos abaten, y las preocupaciones internas frecuentemente nos amilanan.

***

¡Cuán bien cuadra también a nosotros, por desgracia, aquella imprecación del Salvador: Hombres de poca fe!

Y la verdad es que, si miramos nuestro pasado, aparece tan claramente la Providencia dirigiendo nuestros pasos, que en ocasiones casi hemos visto sensiblemente el brazo que nos guiaba.

¿Por qué, pues, no somos consecuentes? ¿Cómo es que, a pesar de tan claras señales de la Providencia amorosa que nos gobierna, cuando de nuevo se oscurece nuestro cielo y no percibimos más luz que la de la antorcha de nuestra débil fe, volvemos a las antiguas dudas y perplejidades, olvidando que esa Providencia nos ha librado de peores peligros?

Acabemos ya con tanta fluctuación, busquemos la estabilidad del corazón, arrojando nuestros cuidados en las manos del Señor, que Él se interesará por nosotros: Sabe bien vuestro Padre que necesitáis de todas estas cosas…

***

No os acongojéis por la comida o por el vestido. Este postulado viene a ser una consecuencia lógica de la doctrina expuesta.

Pero el Señor tiene tanto interés en que quedemos compenetrados del pensamiento de la Providencia, que llega a multiplicar razones y argumentos:

No andéis afanados para vuestra alma qué comeréis…

San Jerónimo enseña que en algunos códices se ha añadido: Ni qué beberéis. Luego se refiere a aquello que la naturaleza concede a las fieras, a las bestias y también a los hombres; y siéndonos esto común, no podemos vivir libres de este cuidado. Pero se nos manda que no andemos solícitos acerca de lo que hemos de comer, porque con el sudor de nuestra frente debemos prepararnos el pan. El trabajo debe ejercitarse, mas se debe evitar el afán. Por lo tanto, se debe trabajar, pero debe evitarse la preocupación.

Así, pues, cuando el Señor dice: No queráis andar solícitos, no lo dice con el objeto de que no busquemos lo necesario con lo que podamos vivir honradamente, sino para que no nos fijemos en estas cosas, y que no sea por ellas que hagamos todo lo que se manda en la predicación del Evangelio. Sigue leyendo

EL PLAN DE ADOCTRINAMIENTO DÍA A DÍA

Ave Maria!
Muy estimado don Fabián:
En este sitio oficial de FSSPX, http://www.sspx.org/archbishop_lefebvre_daily_quotes/september_2011_quotes.htm , puede verse claramente como se han utilizado tendenciosamente frases de Mons. Lefebvre para convencer a los fieles de que lo hace ahora Mons. Fellay y otras autoridades de la FSSPX está acorde con el pensamiento de Mons. Lefebvre.
Que Dios perdone a Mons. Fellay y sus colaboradores esta traición que cometen contra la Iglesia y contra el fundador de la Fraternidad San Pío X.
Aquí se presentan las citas seleccionadas para los días próximos a la reunión de Mons. Fellay con el Card. Levada:

Sept.
16

Pedimos que esta reforma sea exaustivamente examinada y empiece claramente en honor de los dogmas católicos y de acuerdo con la Misa de siempre.

We ask that this reform be thoroughly examined and clearly begun in honor of Catholic dogmas and according to the Mass of All Time.

 

Sept.
15

¿Qué debemos hacer en relación a las autoridades en su posición?  ¿Atrincherarnos en nuestra resistencia como en una torre de marfil?  ¿O más bien intentar persuadir a las autoridades romanas?  Yo no he tomado el camino  de romper la comunicación con Roma.

What ought we to do in regard to the authorities in their position? To lock ourselves in our resistance as in a tower of ivory? Or rather to try to persuade the Roman authorities? I have not taken the course of breaking off communication with Rome.

 

Sept.
14

Pedimos a la Santísima Virgen María que venga en nuestra ayuda y que sea portadora de un milagro extraordinario: que Roma nos dé la posibilidad de continuar expandiendo y defendiendo la Fe católica y hacer más numerosos nuestros seminarios, conventos, monasterios y familias católicas.

We ask the Holy Virgin Mary to come to our aid and to bring about an extraordinary miracle: that Rome may give us the possibility to continue to spread and defend the Catholic Faith and to make our seminaries, convents, monasteries and Catholic families more numerous.

 

Sept.
13

Mañana, bueno, si Dios lo quiere —y pienso que Él lo querría— Él nos integrará en la Iglesia oficial, como lo estamos.

Tomorrow, well! If God wishes it—and I think that He would wish that!—He will integrate us into the official Church, such as we are.

 

Sept.
12

Quiera la Iglesia retornar a la Tradición, pero a pasos cortos, porque es difícil hacerlo de golpe.  No obstante, debe ser evidente que todo está en el proceso de regresar a la normalidad, a la Tradición y a las enseñanzas de siempre.

May the Church return to Tradition, but by little steps because it is difficult to do so all at once. Nevertheless, it must be evident that everything is in the process of turning towards normalcy, Tradition, and the teachings of all time.

 

Sept.
11

El día en que Dios permita que la luz reemplace las tinieblas que ahora reinan sobre Roma, será el día en que la Tradición regrese.  Ya no habrá problemas.  Los obispos de la Fraternidad [San Pío X] pondrán confiadamente sus cargos episcopales en las manos del Papa y dirán: “Ahora viviremos como simples sacerdotes y, si usted lo quiere, úsenos”.

The day when God will allow light to replace the darkness that now reigns over Rome, will be the day that Tradition will return. There will no longer be any problems. The bishops of the Society [of St. Pius X] will entrust their episcopal charges into the Pope’s hands and say: “Now we will live like simple priests, and, if you wish it, use us.”

 

Sept.
10

Hay dos “Romas”.  Las dos “Romas”, sin embargo, combaten entre ellas.  Existe una profunda división entre ellas, estoy absolutamente cierto de ello.  Debemos rezar mucho, porque el Papa está atrapado en el centro de un remolino y ya no está comandando.  Es una situación muy grave.  Algunas congregaciones ordenan una cosa, otras lo contrario.  Estamos en una situación muy dolorosa.

There are two “Romes”. The two “Romes,” however, fight amongst themselves. There is a profound division among them, I am absolutely certain. We must pray very much, for the Pope is caught in the midst of a whirlwind, and he no longer is in command. It is a very grave situation. Some Congregations command one thing, others the contrary. We are in a very painful situation.

 

Sept.
9

Queremos seguir siendo lo que somos.

We wish to remain what we are.

 

Sept.
8

¿Por qué hay conexiones con Roma si no podemos comprendernos?  Porque debemos esperar que podemos tener una influencia sobre Roma para ayudarla a regresar a sus sentidos y a la Fe que ella está obligada a defender.  Nosotros le diríamos a ella: “¡Después del concilio ustedes viraron dejando el camino correcto!  Regresen a la Tradición y verán que la Iglesia retomará su curso normal.  Las vocaciones florecerán, los seminarios se fortalecerán y las congregaciones religiosas crecerán.”

Why have connections with Rome if we cannot understand each other? Because we ought to hope that we can have an effect on Rome to help her return to her senses and to the Faith she is obliged to defend. We would say to her: “After the Council you veered off the right path! Come back to Tradition, and you will see that the Church will resume her normal course. Vocations will blossom, the seminaries will flourish, and religious congregations will grow.”

 

Sept.
7

Pedimos a la Santísima Virgen María que venga en nuestra ayuda y que sea portadora de un milagro extraordinario: que Roma nos dé la posibilidad de continuar expandiendo y defendiendo la Fe católica y hacer más numerosos nuestros seminarios, conventos, monasterios y familias.

We ask the Holy Virgin Mary to come to our aid and to bring about an extraordinary miracle: that Rome may give us the possibility to continue to spread and defend the Catholic Faith and to make our seminaries, convents, monasteries, and Catholic families more numerous.

Jaime Flores

NEOFSSPX: PORTADAS QUE ADOCTRINAN

SIGUE LA MENTALIZACIÓN

En el sitio oficial de la FSSPX, La Porte Latine, sigue la campaña de preparación de los fieles para la aceptación del Preámbulo doctrinal.

Ahora el texto de portada es el siguiente:

Il y a des choses que je n’accepte pas dans le Concile. Je n’ai pas signé le schéma de sur la liberté religieuse ; je n’ai pas signé le schéma sur l’Eglise dans le monde. Mais on ne peut pas dire que je suis contre le Concile, mais il y a des choses que l’on ne peut pas accepter, qui sont contraires à la Tradition.

Hay cosas que no acepto en el Concilio. Yo no firmé el esquema sobre la libertad religiosa; yo no firmé el esquema sobre la Iglesia en el mundo. Pero no puede decirse que estoy contra el Concilio, pero hay cosas que no podemos aceptar, que son contrarias a la tradición.

Preguntamos, estas personas, ¿nos toman por tontos?

Recordemos que Radio Cristiandad publicó la denuncia que hiciera el Padre Basilio Méramo a propósito de la biografía sobre Monseñor Lefebvre escrita por Monseñor Tissier:

http://radiocristiandad.wordpress.com/2010/10/07/biografia-de-mons-lefebvre-por-mons-tissier-de-mallerais-una-mentira-que-encierra-un-vuelco-doctrinal/

Monseñor Tissier no duda en escribir:

De estos hechos innegables se deduce que Monseñor Lefebvre, lo mismo que Monseñor de Castro Mayer, después de haber votado hasta el fin contra la libertad religiosa, firmó finalmente la promulgación de la declaración Dignitatis humanæ.

(…)

Si Monseñor Lefebvre afirmó después, en repetidas ocasiones, que no había firmado la libertad religiosa, como tampoco Gaudium et spes, lo hizo llevado por la lógica de su oposición anterior y posterior a la promulgación de la libertad religiosa, y engañado por su memoria o por algún error.

¿Cuál de estas personas miente? O mejor dicho, ¿cuál no miente?

LA NEOFSSPX SIGUE EL PAULATINO ABLANDE DE LA FELIGRESÍA

SIGUE LA MENTALIZACIÓN

Vencer la debilitada resistencia de los feligreses y reformarles el pensamiento parece ser un objetivo sectario. Y lo es.

Ya hemos mostrado aquí, como, desde uno de los órganos centrales de comunicación de la Neofsspx se ha intentado tergiversar, u omitir, documentos, sermones, dichos y escritos, de modo que suene como justificación de su acuerdista posición.

Ese tipo de “mentalización o lavado de cerebro” sistemático, va golpeando la ya mermada fortaleza intelectual de los feligreses (a los que van dirigidos estos mensajes para nada sutiles)

En el sitio oficial de la FSSPX, La Porte Latine, sigue la campaña de preparación de los fieles para la aceptación del Preámbulo doctrinal.

Ahora el texto de portada es el siguiente:

Il s’agit donc d’appliquer le critère de la Tradition aux divers documents du Concile pour savoir ce qui est à retenir, ce qui est à éclaircir et ce qui est à rejeter.

Se trata, por lo tanto, de aplicar el criterio de la Tradición a los diversos documentos del Concilio para saber lo que hay que conservar, lo que hay que esclarecer y lo que hay que rechazar.

Si bien la frase pertenece a Monseñor Marcel Lefebvre, es muy importante destacar que cuando los sacerdotes de Campos hicieron uso de la misma idea luego de su acuerdo con Roma, Monseñor Bernard Fellay los criticó.

En la Revista Oficial de la Casa General de la FSSPX, Nouvelles de Chrétienté Nº 73, de marzo-abril de 2002, fue publicado un artículo cuyo título es: Acerca de Campos – Palabra del Superior General.

En la página 4 hay un recuadro en el cual se puede leer lo siguiente:

Algunos objetarán que Monseñor dijo lo siguiente: “Acepto el Concilio, interpretado a la luz de la Tradición”. Es cierto que Monseñor Lefebvre lo formuló ante el Papa Juan Pablo II, en octubre de 1978. Nótese, sin embargo, que no volvió a retomarla a continuación y que ella no ha sido objeto del Protocolo de Acuerdo del 5 de mayo de 1988.

En efecto, Monseñor Lefebvre se dio cuenta de que ella no tenía el mismo significado para la Roma modernista que para nosotros. La respuesta dada por el Cardenal Ratzinger a las “Dubia” sobre la libertad religiosa, así como las entrevistas de Monseñor Lefebvre con dicho Cardenal antes de las consagraciones de 1988 lo prueban ampliamente: “No hay sino una sola Iglesia, es la Iglesia del Concilio Vaticano II. El Vaticano II representa la tradición” (Son las palabras del Cardenal Ratzinger, citadas por Monseñor Lefebvre en la conferencia de prensa del 15 de junio de 1988).

Por tanto, es peligroso citar a Juan Pablo II en este dominio y querer adoptar sus palabras: “También fue el criterio utilizado por el Papa Juan Pablo II cuando habló de la “doctrina integral del Concilio”, esto quiere decir, explicó, que “la doctrina debe ser entendida a la luz de la Santa Tradición y referida al Magisterio constante de la Santa Iglesia” (Juan Pablo II, Discurso a la reunión del Colegio Cardenalicio, 5 de noviembre de 1979).”1

1 Citado en el documento: “Los sacerdotes de Campos: su reconocimiento por la Santa Sede”; de la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney.

¿En qué quedamos? Cuando Campos la utiliza, ¿está mal?; ahora que la utiliza la FSSPX, ¿está bien?

P. GARRIGOU-LAGRANGE: LA PROVIDENCIA SEGÚN LA REVELACIÓN – 4º parte

LA PROVIDENCIA Y LA CONFIANZA EN DIOS

R. P. Réginald Garrigou-Lagrange, O. P.

LA PROVIDENCIA SEGÚN LA REVELACIÓN

CAPÍTULO IV

LA PROVIDENCIA SEGÚN EL EVANGELIO

Con más claridad todavía que el Antiguo Testamento afirma el Nuevo la Providencia divina, que llega a los pormenores más insignificantes y es infalible en todo cuanto sucede, aun en nuestros actos libres futuros.

Con mucha más claridad que el Antiguo declara también el Nuevo el fin superior para el cual están ordenadas todas las cosas; pero queda siempre un punto oscuro: la inescrutabilidad de ciertos caminos superiores de la divina Providencia.

He ahí bosquejadas las cuestiones fundamentales que vamos a examinar, apoyándonos en los textos del Evangelio que más luz derraman sobre ellas.

***

Cuál sea el bien superior

para el cual ordena todas las cosas la Providencia

Nuestro Señor eleva nuestras almas a la contemplación del gobierno divino poniendo ante nuestros ojos el orden admirable que resplandece en el mundo sensible, para que de ahí podamos rastrear el orden providencial de las cosas espirituales, incomparablemente más hermoso, benéfico, saludable e imperecedero. Un a fortiori de esta especie se advierte en la respuesta del Señor al remate del Libro de Job: Si en el mundo visible existen maravillas tan asombrosas, ¿cuál no será el orden del mundo espiritual?

Leemos en San Mateo (6,25): “No os acongojéis por vuestra vida, qué habéis de comer; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No vale más la vida que el aumento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más que ellas? Y ¿quién de vosotros a fuerza de discursos puede añadir un codo a su estatura? Y acerca del vestido, ¿a qué propósito inquietaros? Contemplad los lirios del campo cómo crecen: ellos no labran, ni tampoco hilan. Sin embargo, yo os digo que ni Salomón, en medio de toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si una hierba del campo, que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios así la viste, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no digáis acongojados: ¿Dónde hallaremos qué comer y beber? ¿Dónde hallaremos con qué vestirnos? Así lo hacen los paganos, que andan tras todas estas cosas. Bien sabe vuestro Padre la necesidad que de ellas tenéis. Así que, buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura. No andéis, pues, preocupados por el día de mañana; que el día de mañana cuidado traerá para sí. Bástale a cada día su propio afán.”

Estos ejemplos muestran que la Providencia divina se extiende a todas las cosas y da a todos los seres lo que según su naturaleza les conviene; a las aves da el Señor alimento, y les ha dado también el instinto con que buscar lo que necesitan, y no otra cosa. Si así cuida Dios de los seres inferiores, con más razón ha de velar sobre nosotros.

Si la Providencia así provee a las necesidades de las aves, ¿cuál no será el cuidado que tiene de nosotros, que poseemos alma espiritual e inmortal, y hemos sido creados para un fin incomparablemente más noble que aquellos animalitos? El Padre celestial sabe lo que necesitamos. Sigue leyendo

¿Un Capítulo General de la FSSPX para tratar el tema de Radio Cristiandad?

¿Estará invitado también este al Capítulo?

Ya hemos publicado la noticia que nos ha enviado una lectora desde Inglaterra: el Superior del Distrito, Padre Morgan, en el Boletín Oficial abordó con antelación la reunión romana de este 14 de septiembre y anunció un Capítulo General para los primeros días de octubre.

Como el mismo Monseñor Fellay lo recuerda en la entrevista de hoy, él no puede tomar ninguna decisión importante sin el consentimiento del Capítulo General.

Sin embargo, el Padre Morgan resta importancia a esa reunión y nos dice que sólo se tratará el tema de los medios de comunicación.

De ser cierto que sólo se trata de esto, ciertamente Radio Cristiandad no estará ausente en las conversaciones capitulares, porque ella señala la capitulación de la FSSPX.

He aquí el texto del Padre Morgan en inglés y su traducción:

Rome meeting

As mentioned in the previous newsletter, Bishop Fellay and the two Assistants will be meeting with Cardinal Levada in Rome on 14th September with regard to the outcome of the talks which took place these past two years on the doctrinal issues.

It is speculated that the Society’s canonical situation may also be addressed at this occasion, but it is important to remember that Bishop Fellay has repeatedly said, for example, in his Letters to Friends and Benefactors that any practical agreement could not come before a resolution of the doctrinal questions.

The Superior General and the District Superiors will also be meeting at Albano, near Rome, from 6-8th October, but this has regard to media communications generally, and should not be seen as anything untoward.

La reunión en Roma

Como se mencionó en el boletín anterior, Monseñor Fellay y los dos asistentes se reunirán con el cardenal Levada en Roma el 14 de septiembre con respecto al resultado de las conversaciones que tuvieron lugar estos últimos dos años sobre las cuestiones doctrinales.

Se especula que la situación canónica de la Sociedad también se puede abordar en esta ocasión, pero es importante recordar que Monseñor Fellay ha dicho en repetidas ocasiones, por ejemplo, en sus Cartas a los amigos y benefactores, que cualquier acuerdo práctico no podía llegar antes de una resolución de las cuestiones doctrinales.

El Superior General y los Superiores de Distrito también se reunirán en Albano, cerca de Roma, del 6 al 8 de octubre, pero esto tiene relación con los medios de comunicación en general, y no debe ser visto como algo malo.

Reunir en Albano, cerca de Castelgandolfo, un Capítulo General para tratar el tema de los medios de comunicación…

Nos parece muy importante… porque si hay algo que no funciona bien últimamente en la NeoFSSPX es, precisamente, la comunicación…

DATO FILTRADO

- ¿Está todo preparado?

- ¡Quedate tranquilo, ya di la orden, tal como quedamos!

Un dato importante acerca de todo lo que venimos publicando desde enero 2009 (fecha del “levantamiento de las excomuniones) era la confirmación por parte de la Fraternidad del contenido de la Carta del 15 de diciembre de 2008, la cual provocó dicho levantamiento. Esa Carta no fue hecha pública nunca. NO digamos a los pobrecitos y “obedientes a todo” feligreses, ni siquiera se les dejo ver a los sacerdotes.

Las sospechas estaban orientadas por algunas frases que se conocieron tales como: “nos sentimos afligidos”, etc. etc.

Ahora, luego de conocer el Comunicado oficial de la FSSPX se nos dice que el documento se presenta en “común”, (con el del Vaticano) y por lo tanto la FSSPX “comunica” que A raíz de la súplica dirigida por el Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a Su Santidad Benedicto XVI el 15 de diciembre de  2008, el Santo Padre decidió levantar la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre

Ahora se entiende a la luz del mediodía lo que declaró de Galarreta en Bogotá: ¿cómo no iban a saber que Roma concedería el levantamiento de la excomunión si ellos mismos lo habían solicitado?
No es que pidieron una cosa y esperaban otra; esperaban lo que pidieron.
Y eso es lo que han obtenido.
Y lo que van a obtener.

FECHA DE LA POSIBLE REUNIÓN INFORMATIVA DE LA NEOFSSPX SOBRE EL “PREÁMBULO”

Nos dice una lectora:

 

Estimados Amigos:
Es importante saber que del 6-8 octubre habrá una reunión de todos los Superiores de Distrito de la Fraternidad, en Albano, cerca de Roma. Así lo dijo el padre Morgan, superior de Gran Bretaña e Irlanda en su carta de septiembre, aquí:
http://www.sspx.co.uk/index.php?option=com_content&view=article&id=366:district-superiors-letter-september-2011-&catid=114:district-superiors-letter&Itemid=86

En lo personal me parece que esta reunión será para tratar el tema de Roma.

Muchas gracias.

EL ATELIER DE SAN JOSÉ: SAN JOSÉ Y LOS SANTOS REYES MAGOS

SAN JOSÉ Y LOS SANTOS REYES MAGOS

 

 

De muchos bellísimos y sublimes arranques de entusiasmo hicieron demostración los santos escritores al publicar el regocijo y consuelo que experimentó María Santísima al adorar al Niño Jesús recién nacido; mas ¿qué diremos al señalar el placer y alegría que inundó el alma de San José al descubrir al Niño Dios reclinado en el pesebre?

 

Dice San Juan Crisóstomo: “En viendo San José al Redentor ya nacido, sentía que su corazón saltaba de júbilo y no le cabía en el pecho.”

 

¡Cuántas ideas se agolparían en su mente con la contemplación de tan subirme espectáculo!

 

Parécenos que, fuera de sí a fuerza de su contento, recordaría aquello de Isaías: “Levántate, Jerusalén; recibe la luz, porque ha venido ya tu lumbrera, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti. He aquí que las tinieblas y la obscuridad de las naciones cubrirán la tierra, pero sobre ti nacerá el Señor, y en ti brillará su gloria. A tu luz caminarán las gentes, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. Tiende tu vista alrededor y mira: todos esos se han congregado y vinieron a ti, de lejos llegarán tus hijos, y tus hijas acudirán a ti de todos lados. Entonces verás y abundarás, se asombrará tu corazón y se ensanchará cuando veas llegar a ti de allende los mares muchedumbre de naciones y acudir a ti pueblos poderosos.”

 

Y al penetrar en esta profecía la indefectible grandeza de reino de Jesucristo y contemplar tan humillado al divino Infante, que cual Monarca debía obrar esas maravillas, no sabía qué pensar ni qué decir, lleno de inefable dulcedumbre.

 

El aspecto del Niño Dios le extasiaba; mas al verlo sobre frías pajas, en vil pesebre, temblando de frío y soltando alguna lagrimilla, sentía su alma herida de pesar y amargara.

 

¿Y qué diremos de los afectos que inundaron el corazón de San José al contemplar al recién nacido adorado primero por los Ángeles, y seguidamente por los pastores? ¿Y qué de la piadosa visita de los Magos, que guiados por la Estrella milagrosa, penetraron en la santa gruta, y sin escandalizarse de la pobreza del lugar se postraron ante Jesús, le adoraron y le ofrecieron incienso, oro y mirra, como a Dios, como a rey y como a hombre?

 

En efecto, algún tiempo después del nacimiento de Jesús, San José presenció con la Virgen María una escena conmovedora. Del mismo modo que los Ángeles, con su canto de gloria, anunciaron el nacimiento de Jesús en los alrededores de Belén, la aparición de una nueva estrella lo anunció en el Oriente.

 

A la vista de esta estrella, tres príncipes, denominados Magos o Sabios, comprendieron que había nacido el Mesías vaticinado por los Profetas, y partieron en su busca.

 

La estrella, convertida en su guía, los condujo hasta Jerusalén, y después desapareció. Por tal desaparición, los Magos dedujeron que debía de ser aquélla la ciudad donde había nacido el Niño a quien buscaban; y peguntaron a la gente:

 

¿Dónde ha nacido el Rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo.

 

Habiendo sabido esto Herodes, que a la sazón reinaba en Jerusalén; hizo llamar a dichos Magos, y reunidos los doctores de la Ley, les preguntó dónde debía nacer el Mesías. Habiendo éstos respondido que, según una profecía, el Mesías esperado debía nacer en Belén, Herodes dijo a los Magos:

 

Id a Belén. Buscad al Niño, y cuando lo hayáis encontrado, venid a comunicármelo, a fin de ir yo también a adorarlo.

 

Al oír estas palabras, los Magos se encaminaron hacia Belén, que distaba cerca de ocho kilómetros de Jerusalén. Apenas salieron de Jerusalén, reapareció la misma estrella, y fue a detenerse sobre el establo donde estaba el Niño Jesús.

 

Con la seguridad de haber encontrado con esta señal al nacido Rey que buscaban, entraron los Magos en el Portal, y encontraron al Infante con María. Llenos de gozo se postraron a los pies de Jesús, lo adoraron y le ofrecieron incienso, oro y mirra, símbolo de su fe en Jesús, a quien reconocieron por verdadero Dios y por verdadero Hombre. Y después, advertidos por un Ángel de que no volvieran a Herodes, retornaron a su país por otro camino.

 

 

Averiguan los intérpretes por qué en tan ruidosa y soberana visita no nombra la Sagrada Escritura para nada a San José, contentándose con decir que hallaron los Magos al Infante con María, su Madre.

 

A esto responden sus devotos que muchas cosas se calla el Evangelio que nos indica el sentido común. ¿En qué cabeza cabe imaginar que San José no presenciara esta embajada, una de las principales escenas ocurridas en la cueva de Belén?

 

¿Cómo se quiere que dejara en momentos tan críticos a su Esposa el que había sido constituido su auxilio, guarda y consuelo por el mismo Dios?

 

Es indudable que, si no estuvo allí cuando llegaron los Reyes, se presentaría al instante para instruirlos y agasajarlos.

 

Así lo confirman todos los lienzos y esculturas de los primeros siglos de la Iglesia que nos representan la adoración de los Magos; así lo predicaba San Juan Crisóstomo en su homilía VIIIa sobre este misterio; así lo dejó escrito San Jerónimo en sus comentarios sobre San Mateo.

 

Y en verdad, ¿cómo había de privar el Señor a su fiel siervo de tanta honra y consuelo? ¿Cómo se puede suponer, sin injuria de la Virgen, que no hubiera inmediatamente mandado aviso a su Esposo, indicándole la visita de los Santos Reyes?

 

Sin duda ninguna, fue nuestro Santo el que, como cabeza de la Sagrada Familia, recibió de los Magos los soberanos dones. Y aun a San José atribuye San Jerónimo que no volvieran los Santos peregrinos a su patria por el camino que habían traído.

 

Si bien el Evangelio no lo expresa, es de suponer, pues, qué San José acogió amorosamente a los Magos, los interrogó, respondió a sus preguntas, y les presentó al Niño Jesús, a fin de que lo adoraran y le presentaran sus ofrendas.

 

 

Todos estos portentos y visitas, incentivos serían y dulce cebo para el santo ayo de Jesús, que avivarían su clarísima fe en la providencia con que el Señor promovía la gloria de su divino Infante.

 

¿Cómo de otra suerte se podría explicar San José la adoración de los Magos? Porque como dice San Juan Crisóstomo tan bellamente: “¿Qué pompa real vieron éstos por la que se persuadieran que era aquel el Niño Rey que ellos buscaban? ¿Dónde estaban allí las compañías armadas de la guardia real? ¿Dónde los escuadrones de caballos? ¿Dónde el ruido de carrozas, y todo lo demás que la desvanecida opulencia usurpa para soberbia ostentación de su grandeza? Porque allí no vieron sino una cueva humilde, un pesebre y unas pajas”.

 

Y viendo también esto San José, deduciría seguramente que, además de la estrella, otra luz más clara les fue dada por Dios a los Magos; la cual los ilustró e inspiró que dieran tanta honra como dieron al pequeñuelo Jesús reclinado en el pesebre.

 

 

¿Quién podrá describir la alegría del Santo Patriarca al ver a Jesús reconocido y adorado como Dios por los Magos, a pesar de la extrema pobreza que lo rodeaba?

 

¿Quién puede describir su consuelo, al pensar que esos nobles y santos varones habrían de propagar la noticia del suceso en todo el Oriente?

 

Mientras tanto, Él, como ya lo hiciera en el Nacimiento del Redentor y en la Presentación al Templo, apareció ante los Magos como Padre de Jesús y como Jefe de la Sagrada Familia, y desde entonces cooperó a la ejecución del admirable designio de la Redención del género humano.

ENTREVISTA CON MONS. BERNARD FELLAY TRAS “IR A ROMA”

Traducción de Radio Cristiandad.

Es importante destacar que las versiones que están circulando en blogs amigos y no tanto, están basadas en la versión de DICI en español.

Hay una frase que se contiene en el original francés y que no apareció en la versión española. La frase en cuestión es:

Por lo tanto, es confidencial, y usted comprenderá que no puedo decir más”.


Entrevista con Monseñor Bernard Fellay,

tras su reunión con el Cardenal William Levada

Al final de la entrevista que Monseñor Bernard Fellay y sus dos Asistentes Generales tuvo, en el Vaticano, con el Cardenal William Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 14 de septiembre de 2011 a las 10 hs, el Superior General de la Fraternidad San Pío X respondió a nuestras preguntas.

¿Cómo se desarrolló ese encuentro?

La entrevista fue de gran cortesía y también de una gran franqueza, puesto que por lealtad la Fraternidad San Pío X se negó a eludir los problemas que persisten. Es en este espíritu que habían tenido lugar las discusiones teológicas que se llevaron a cabo en los últimos dos años.

Cuando declaré, el 15 de agosto último, que estábamos de acuerdo sobre el hecho de que no estábamos de acuerdo sobre el Concilio Vaticano II, también estuve obligado a precisar que cuando se trata de dogmas, como el de la Trinidad, es obvio que estamos de acuerdo en que se encuentra el recuerdo en el Concilio Vaticano II. Una frase no debe ser aislada de su contexto. Nuestras discusiones teológicas han tenido el gran mérito de profundizar seriamente y aclarar todos estos problemas doctrinales.

El comunicado oficial común al Vaticano y a la Fraternidad anuncia que un documento doctrinal se le ha entregado a usted, y que una solución canónica le ha sido propuesta. ¿Puede darnos algunas precisiones?

Este documento se titula Preámbulo doctrinal, que se nos ha entregado para un estudio profundo. Por lo tanto, es confidencial, y usted comprenderá que no puedo decir más. Sin embargo, el término “preámbulo” indica que su aceptación es una condición previa a todo reconocimiento canónico de la Fraternidad San Pío X por parte de la Santa Sede.

Acerca de este preámbulo doctrinal, en la medida que no afecte a su confidencialidad, ¿puede usted confirmar que allí se encuentra, como se anunció en la prensa, una distinción entre lo que es de fe —y a lo cual la Fraternidad adhiere plenamente— y aquello que proviniendo de un concilio pastoral, como el Vaticano II ha deseado serlo, podría ser objeto de una crítica, sin comprometer la fe?

Esta distinción nueva no fue anunciada solamente por la prensa; personalmente la he escuchado de diversas fuentes. Ya en 2005, el Cardenal Castrillón Hoyos me dijo, después que yo le había expuesto durante cinco horas todas las objeciones que la Fraternidad San Pío X formulaba contra el Vaticano II: “No puedo decir que estoy de acuerdo con todo lo usted ha dicho, pero lo que usted dice no hace que usted esté fuera de la Iglesia. Escriba al Papa para que él levante la excomunión”.

Hoy debo a la objetividad reconocer que no se encuentra, en el preámbulo doctrinal, una distinción tajante entre el dominio dogmático intangible y el dominio pastoral sometido a la discusión. Lo único que puedo declarar, porque eso figura en el comunicado de prensa, es que el preámbulo contiene “principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el “sentire cum Ecclesia”, dejando abiertas a una discusión legítima el estudio y la explicación teológica de las expresiones o de las formulaciones particulares presentes en los textos del Concilio Vaticano II y del Magisterio posterior.” He aquí, ni más ni menos.

¿A propósito del estatuto canónico que sería propuesto a la Fraternidad San Pío X, bajo condición de la adhesión al preámbulo doctrinal? Se ha hablado de una Prelatura más bien que de un Ordinariato, ¿es correcto?

Como usted lo recuerda, justamente, este estatuto canónico es condicional; y su modalidad exacta no puede verse sino ulteriormente y permanece objeto de discusión.

¿Cuándo piensa usted dar su respuesta a la propuesta del preámbulo doctrinal?

Tan pronto como haya tomado el tiempo necesario para estudiar este documento y consultar a los principales responsables de la Fraternidad San Pío X, puesto que en una cuestión tan importante me he comprometido con mis cofrades a no tomar ninguna decisión sin haberlos consultado antes.

Pero puedo asegurar que nuestra decisión será tomada para el bien de la Iglesia y de las almas. Nuestra Cruzada del Rosario, que prosigue durante varios meses, debe intensificarse para permitirnos obtener, por la intercesión de María, Madre de la Iglesia, las gracias de luz y de fortaleza que necesitamos más que nunca. (DICI N º 240 de 14/09/11).

Entretien avec Mgr Bernard Fellay après sa rencontre avec le cardinal William Levada

A l’issue de l’entretien que Mgr Bernard Fellay et ses deux Assistants généraux ont eu, au Vatican, avec le cardinal William Levada, préfet de la Congrégation pour la doctrine de la foi, le 14 septembre 2011, à 10 h., le Supérieur général de la Fraternité Saint-Pie X a répondu à nos questions.

Comment s’est déroulée cette rencontre ?

L’entretien a été d’une grande courtoisie et d’une aussi grande franchise, car par loyauté la Fraternité Saint-Pie X se refuse à éluder les problèmes qui demeurent. C’est d’ailleurs dans cet esprit que s’étaient déroulés les entretiens théologiques qui ont eu lieu ces deux dernières années.

Lorsque j’ai déclaré, le 15 août dernier, que nous étions d’accord sur le fait que nous n’étions pas d’accord à propos du concile Vatican II, j’ai également tenu à préciser que lorsqu’il s’agit de dogmes, comme celui de la Trinité, nous sommes bien évidemment d’accord quand on en trouve le rappel dans Vatican II. Une phrase ne doit pas être isolée de son contexte. Nos entretiens théologiques ont eu le grand mérite d’approfondir sérieusement  et d’éclaircir tous ces problèmes doctrinaux.

Le communiqué officiel commun au Vatican et à la Fraternité annonce qu’un document doctrinal vous a été remis et qu’une solution canonique vous a été proposée. Pouvez-vous nous donner quelques précisions ?

Ce document s’intitule Préambule doctrinal, il nous a été remis pour une étude approfondie. De ce fait, il est confidentiel, et vous comprendrez que je ne vous en dise pas plus. Cependant le terme préambule indique bien que son acceptation constitue une condition préalable à toute reconnaissance canonique de la Fraternité Saint-Pie X de la part du Saint-Siège.

A propos de ce préambule doctrinal, dans la mesure où cela ne touche pas à sa confidentialité, pouvez-nous confirmer qu’il s’y trouve, comme annoncé dans la presse, une distinction entre ce qui est de foi – et à quoi la Fraternité adhère pleinement -, et ce qui relevant d’un concile pastoral, comme Vatican II s’est voulu lui-même, pourrait être soumis à une critique, sans remettre en cause la foi ?

Cette distinction nouvelle n’a pas été annoncée par la presse seulement, je l’ai personnellement entendue de sources diverses. Déjà en 2005, le cardinal Castrillon Hoyos me déclarait après que je lui eus exposé pendant cinq heures toutes les objections que la Fraternité Saint-Pie X formulait contre Vatican II : « Je ne peux pas dire que je sois d’accord avec tout ce que vous avez dit, mais ce que vous avez dit ne fait pas que vous êtes en dehors de l’Eglise. Ecrivez donc au pape pour qu’il enlève l’excommunication ».

Aujourd’hui je dois à l’objectivité de reconnaître qu’on ne trouve pas, dans le préambule doctrinal, une distinction tranchée entre le domaine dogmatique intangible et le domaine pastoral soumis à discussion. La seule chose que je puis déclarer parce que cela figure dans le communiqué de presse, c’est que ce préambule contient « des principes doctrinaux et des critères d’interprétation de la doctrine catholique nécessaires pour garantir la fidélité au Magistère de l’Eglise et au ‘sentire cum Ecclesia’, tout en laissant ouvertes à une légitime discussion l’étude et l’explication théologique d’expressions ou de formulations particulières présentes dans les textes du Concile Vatican II et du Magistère qui a suivi ». Voilà, pas plus pas moins.

Au sujet du statut canonique qui serait proposé à la Fraternité Saint-Pie X, sous condition de l’adhésion au préambule doctrinal ? On a parlé de prélature plutôt que d’ordinariat, est-ce exact ?

Comme vous le rappelez justement, ce statut canonique est conditionné ; sa modalité exacte ne peut être vue qu’ultérieurement et reste encore objet de discussion.

Quand pensez-vous donner votre réponse à la proposition de préambule doctrinal ?

Sitôt que j’aurai pris le temps nécessaire pour étudier ce document, et consulter les principaux responsables de la Fraternité Saint-Pie X, car sur une matière aussi importante je me suis engagé auprès de mes confrères à ne pas prendre de décision sans les avoir consultés auparavant.

Mais je puis vous assurer que notre décision sera prise pour le bien de l’Eglise et des âmes. Notre croisade du rosaire qui se poursuit sur plusieurs mois encore doit s’intensifier pour nous permettre d’obtenir, par l’intercession de Marie, Mère de l’Eglise, les grâces de lumière et de force dont nous avons besoin plus que jamais. (DICI n°240 du 14/09/11)

PORTADA PREPARATORIA

Ave Maria!
Muy estimado Fabián:
Ha notado que en el portal de la puerta latina aparece una cita de Mons. Lefebvre que dice:

“Si Roma quiere darnos una verdadera autonomía, la que ahora tenemos, pero sometidos, nosotros la querríamos.  Siempre lo hemos esperado: estar sujetos al Santro Padre …” ?

No se requiere mucha malicia para enteder que se está preparando a los fieles a aceptar lo que Benito XVI propone.
Reciba un afectuoso saludo en Cristo,
Jaime

COMUNICADO DE ROMA SOBRE LA REUNIÓN CON LA FSSPX

COMUNICADO DE LA SANTA SEDE: REUNIÓN ENTRE LA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE Y LA FRATERNIDAD DE SAN PÍO X

COMUNICADO SOBRE FRATERNIDAD SACERDOTAL  SAN PIO X

 

CIUDAD DEL VATICANO, 14 SEP 2011 (VIS).- Sigue el comunicado emitido hoy a mediodía por la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre la situación de  la Fraternidad  Sacerdotal San Pío X .

 

 “El 14 de septiembre 2011, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha tenido lugar un encuentro entre el cardenal William Joseph Levada, Prefecto de esa congregación y Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el arzobispo Luis Ladaria, S.J., secretario de la misma  congregación y monseñor Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei con el obispo  Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, y los reverendos Niklaus Pfluger y Alain-Marc Nely, respectivamente primer y segundo Asistente  general de la Fraternidad.

 

 A raíz de la  súplica  dirigida por el Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a Su Santidad Benedicto XVI el 15 de diciembre de  2008, el Santo Padre decidió levantar la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre, y al mismo tiempo, abrir una serie de coloquios doctrinales  con dicha Fraternidad con el fin de aclarar los problemas de orden doctrinal y superar la fractura existente.

 

  En cumplimiento de las disposiciones del Santo Padre, una comisión mixta de estudios  formada por expertos de la Fraternidad Sacerdotal  San Pío X y por expertos de la Congregación para la Doctrina de la Fe se reunió en ocho sesiones que se celebraron en Roma entre octubre de 2009 y abril de 2011. Estas conversaciones, cuyo objetivo era exponer y analizar las dificultades doctrinales esenciales sobre temas controvertidos, consiguieron aclarar las respectivas posturas y sus motivos.

 

  Incluso teniendo en cuenta las preocupaciones e instancias planteadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con respecto a la custodia de la integridad de la fe católica frente a la hermenéutica de ruptura del Concilio Vaticano II con la Tradición, mencionada en el discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005,  la Congregación para la Doctrina de la Fe considera que la base fundamental para lograr la reconciliación plena con la Sede Apostólica es la aceptación del texto del Preámbulo doctrinal entregado en la sesión del 14 de septiembre de 2011. Dicho  preámbulo establece algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica, necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el “sentire cum Ecclesia”, dejando abierto, al mismo tiempo, a una discusión legítima, el estudio y la explicación teológica de expresiones o formulaciones particulares presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo.

 

   Durante la misma sesión, se han propuesto algunos elementos de cara a una solución canónica para la Fraternidad Sacerdotal  San Pío X,  que serían sucesivos a la eventual y esperada  conciliación“.

LA PROPUESTA DE UNA PRELATURA PERSONAL YA ES UN HECHO

Como lo es también lo que dábamos cuenta en el post anterior. Se expuso a la aceptación de la Neofsspx una serie de puntos no tan conflictivos del Vaticano II. La idea es apretar para la aceptación.

Deben responder en los próximos meses

La Iglesia ofrece a la FSSPX una prelatura personal si acepta una serie de puntos básicos del Vaticano II

Según informa el vaticanista Andrés Beltramo desde su cuenta de twitter, la Santa Sede acaba de emitir un comunicado con una propuesta de solución para el retorno de los «lefebvristas» a la comunión plena con la Iglesia católica. Para ello deberían aceptar un preámbulo doctrinal con una serie de puntos básicos sobre el Concilio Vaticano II. En caso de que lo acepten, serían acogidos en una Prelatura Personal Internacional, al estilo de la del Opus Dei.

(Andrés Beltramo/InfoCatólica) Se espera que en los próximos meses los “lefebvristas” respondan formalmente a la propuesta de reconciliación del Vaticano.

El contenido del preámbulo doctrinal no será hecho público por la Santa Sede ni se tiene previsto que se dé a conocer antes de que la FSSPX se pronuncie sobre el mismo.

Aunque en el comunicado oficial no aparece mencionada el ofrecimiento de la prelatura personal, la misma fue adelantada como la “opción canónica más viable” por parte del P. Lombardi, portavoz de la Santa Sede.