LA CENA ESTÁ SERVIDA…

No, no se crean que es Benedicto pensando en la FSSPX... Es Fellay, y los ciervitos son los miembros adormecidos, seglares y religiosos... A prepararse, la mesa está servida... ¡Y la cena son ustedes!

Un amable colaborador nos envió esta carta:

Ave Maria!

Muy estimado Fabián:

He encontrado en Rorate Caelli ( http://rorate-caeli.blogspot.com/ ) una nota que me pareció interesante.  Es referente a unas palabras que pronunció Mons. Fellay al recibir unos votos:

Ayer, en Ruffec (Indre Department, Centre, France), Mons. Fellay [el superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X - FSSPX] recibió los primeros votos de una mujer religiosa de la Fraternidad [las Hermanas de San Pío X].  Al final de su sermón, él se refirió a las actuales discusiones con Roma.

Si nada, o casi nada se ha dicho, es porque las cosas son más complejas de lo que aparentan.

Roma ha presentado dos propuestas a la Fraternidad de San Pío X: una doctrinal, la otra canónica.  Ni una ni la otra son claras.  Estos dos textos son modificables, pueden ser reescritos, conservando su esencia.  El problema es encontrar cuál es su esencia.  Hay montones de preguntas, pero no muchas respuestas.

Roma se mueve un paso hacia la Fraternidad.  Esta debe examinarlo seriamente.  Los textos serán el objeto de un muy atento estudio.  La Fraternidad no firmará un texto que no es claro.  No hará nada que pueda disminuir su Fé o el espíritu de su Fé.  Y no hará un movimiento si no se tiene certeza de las buenas intenciones a propósito de él.  Y, de acuerdo con cada diferente prelado curial que es cuestionado, puede obtenerse una respuesta diferente.

Es una fase decisiva que, sea cual sea su resultado, no lo será sin consecuencias.

En Cristo,

Jaime

PARA LOS FIELES DE SIEMPRE SÍ. 2+2=4.

Compartimos una Carta enviada por una feligresa tradicional a Mons. Williamson:

PARA LOS FIELES DE SIEMPRE SÍ. 2+2=4.
A la atención de S.E. Mons. Williamson:

He leído atentamente sus dos últimos “Eleyson” y cuán grande ha sido mi sorpresa al observar que no ha hecho ninguna mención a la trampa que Roma apóstata está consumando con la Fraternidad, en la que induce a la Tradición y al combate de la misma contra el modernismo vaticano a aceptar que 2+2 no es igual a 4.

Con absoluta sinceridad y con el máximo respeto esperaba de V.E. tranquilizase a un grupo, no muy pequeño por cierto, y le devolviese la confianza que habíamos depositado en V.E. ante el desastre que se avecina para la tradición en el mundo.

¿No cree V.E. que se está repitiendo la traición a la verdadera Iglesia de Cristo que ya se produjo durante y después del concilio V2?.

¿Acaso no está la fraternidad en la misma disyuntiva en la que se encontraron todos los obispos que fieles, pero cobardes aceptaron el engaño y donde sólo hubo dos Obispos, AUTÉNTICAMENTE CATÓLICOS, así con mayúsculas,que tuvieron la hombría de enfrentarse a la Roma que acoge al anticristo y que será su sede, si ya no lo es?. 

Esperamos de V.E. nos haga reavivar la ilusión de seguirnos sintiendo auténticamente católicos, y haga sentir su autorizada voz para hacer callar a los enanos de siempre. Así como también no ver a la Fraternidad, por ahora en espíritu, comulgar en el sacrílego acto de Asís, verdadera prueba de la apostasía de Ratzinger.

2+2 aún seguimos creyendo que son 4, espero que V.E. también lo siga creyendo.

Esperamos y pedimos también a Nuestra Señora, a la cual se ha utilizado de mala manera con una cruzada de rosarios para irónicamente pedirle lo que es del todo imposible y absurdo, que mezcle el agua pura, limpia y cristalina con el agua de alcantarilla de la Roma postconciliar, que ruegue a Su Santísimo Hijo que venga cuanto antes a rescatarnos ante el peligro que se avecina, y que por nuestro bien “acorte aquellos días”.

Para ello sí que era necesario hacer una cruzada de Rosarios, para que Él venga pronto: ¡Ven Señor Jesús! 

ESTUDIOS DOCTRINALES: LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS: INDICACIONES SOBRE LA EDUCACIÓN FÍSICA

INDICACIONES SOBRE LA EDUCACIÓN FÍSICA

En el niño que acaba de nacer, los padres no pueden cuidar directamente su alma y sus potencias; pero pueden y deben hacer una cosa: cuidar su cuerpo para que sea un firme y robusto pedestal del alma.

Esa es la primera posibilidad y obligación de los padres: esforzarse por ayudar a su hijo recién nacido a conseguir un cuerpo sano y apto, mediante una adecuada educación física.

En ese camino de la educación física, de un hombre de cuerpo sano y robusto, el primer paso y la primera obligación se refiere directamente a la madre, y es el de alimentar a su hijo con la leche de sus propios pechos.

Fray Luis de León ha escrito sobre esto páginas hermosas. Dirigiéndose a la perfecta casada le dice que “no lo será si no cría a sus hijos y que la obligación que tiene por su oficio a hacerlos buenos, esa misma le pone en necesidad a que los críe a sus pechos. Porque con la leche no digo que se aprende, sino que se bebe y convierte en sustancia y como en naturaleza todo lo bueno y lo malo que hay en aquélla de quien se recibe. Porque el cuerpo ternecico de un niño, y que salió como comenzado del vientre, la teta le acaba de formar. Y según quedare el cuerpo bien formado, así le avendrá al alma después”.

Por eso reprueba la costumbre de recurrir a las nodrizas. “Si los hijos salen a los padres de quien nacen, ¿cómo no saldrán a las amas, con quien pacen, si es verdadero el refrán español?… De arte que si el ama es borracha, habernos de entender que el desdichado beberá con la leche el amor al vino; si colérica, si tonta, si deshonesta, si de viles pensamientos y ánimos, será el niño lo mismo… De la casada es engendrar hijos legítimos, y los que se crían así, mirándolo bien, son llanamente bastardos… Porque la madre en el hijo que engendra, no pone sino una parte de su sangre… Pues el ama que cría pone lo mismo: porque la leche es sangre: la diferencia es ésta: que la madre puso éste su caudal por nueve meses, y el ama, por veinticuatro; y la madre cuando el parto era un tronco sin sentido alguno, y el ama cuando comienza ya a sentir y reconoscer el bien que recibe; la madre influye en el cuerpo; el ama en el cuerpo y en el alma. Por manera que echando la cuenta bien, el ama es la madre, y la que le parió es peor que madrastra, pues enajena de sí a su hijo y hace borde lo que habla nascido legítimo”.

Duras podrán parecer acaso a algunos las palabras del maestro salmantino; pues todavía lo son mucho más otras que quedan por transcribir. Pero la ciencia moderna las suscribe planamente, al decir que el recurrir, sin causa suficiente, a la lactancia artificial o a una nodriza, es desertar de un aspecto de la maternidad; o al llamar a la lactancia en la propia madre “cordón lácteo”, por comparación al cordón umbilical, y asegurar que la alimentación que ese cordón lácteo suministra es la mejor protección contra la mayoría de las agresiones patógenas de la primera edad y constituye el primer fundamento equilibrado sobre el que se apoyarán las edades posteriores.

El atleta que se prepara para la lucha, de todo se abstiene, ha escrito San Pablo. Con estas palabras ha formulado una ley de la educación física: la abstinencia.

La madre ha de formar al futuro atleta sometiéndole a su tiempo debido a un sacrificio costoso: el destete.

Este primer sacrificio que hay que imponer a los niños tiene su importancia.

Tanto destetar prematuramente a los niños, por comodidad de la madre, como prolongar excesivamente la lactancia, por condescendencia con los hijos, tiene malos resultados.

Con serenidad y energía, sin contemplaciones sensibles, la madre debe imponer a su tiempo debido al hijo de sus entrañas ese primer ejercicio de ascetismo, que contribuirá eficazmente a liberarle de la libido acaparadora de la primera infancia.

Al endurecimiento físico del niño pueden y deben contribuir dos cosas, ya desde el período de la lactancia: la regularidad y la austeridad.

Se regularán y dosificarán, con suave y delicada firmeza y con materno tesón, las comidas y el sueño, sin hacer demasiado caso de lloriqueos y chillidos precozmente caprichosos.

El niño obediente, el alumno dócil, el hombre enérgico, el cumplidor fiel de su deber, empiezan a formarse en la cuna. Sigue leyendo

ESPECIALES DE CRISTIANDAD CON EL P. CERIANI – 3º DIA: APOCALIPSIS – EL PLAN DE LAS EDADES (Texto y Audio)

LA EDAD CRISTIANA

O EL AION DEL MISTERIO DE LA IGLESIA

Basado en la obra del Padre Antonio Van Rixtel:

EL TESTIMONIO DE NUESTRA ESPERANZA


Audio del especial:

Para escuchar:

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La opinión evolucionista no tiene fundamento; tomó cuerpo en el siglo V y se basa en interpretaciones alegóricas.

Esta opinión se mantiene a través de los siglos con cierta uniformidad en su aspecto negativo, por cuanto todos concuerdan en negar que el triunfo de Cristo y de su Iglesia haya de venir después de la destrucción del Anticristo y la Restauración de Israel.

Pero en lo que se refiere a su argumentación positiva, cuando se trata de probar que la Iglesia en la presente edad es el Reino Mesiánico, no presentan ninguna unidad.

Las profecías que se refieren al triunfo de la Iglesia en la presente edad señalan un crecimiento de la iniquidad que culminará con la apostasía.

Y vemos que la historia va confirmando esta visión profética.

Estamos muy lejos, después de veinte siglos de cristianismo, de ver algún país en el cual el Reino de Cristo sea efectivo, y ni siquiera se vislumbra en el futuro una semejante realización, sino más bien lo contrario.

El enfriamiento de la caridad y la creciente apostasía son las señales que nos avisan que tenemos que levantar la cabeza y avivar nuestra esperanza en la pronta intervención de Cristo.

Algo semejante les pasó a los de la antigua Sinagoga: interpretaron alegóricamente todas las profecías que anunciaban el aspecto humilde de la Venida del Mesías, y pasaron por alto aquellas que enunciaban la ceguera que amenazaba a Israel, acomodando así las Profecías a su “gloriosa tradición”. Así condujeron al pueblo judío a aquella espantosa impiedad y apostasía, que los llevó a rechazar y crucificar a Jesús, Rey de los Judíos.

El misterio de la Venida de Cristo ha sido siempre una dificultad grandísima en la interpretación de las profecías: queda siempre la difícil tarea de separar bien los elementos de la palabra profética que se refieren a la Segunda Venida gloriosa de Cristo para no aplicarlos, equivocadamente, a su Primera Venida.

Los judíos tropezaron. Que sirva de advertencia para nosotros: no alegoricemos las profecías acerca de la Segunda Venida de Cristo. Sigue leyendo

P. CERIANI: SERMÓN PARA LA DOMÍNICA DECIMO QUINTA DE PENTECOSTÉS

DECIMOQUINTO DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Y aconteció después, que iba a una ciudad, llamada Naím: y sus discípulos iban con Él, y una grande muchedumbre de pueblo. Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda: y venía con ella mucha gente de la ciudad. Luego que la vio el Señor, movido de misericordia por ella, le dijo: No llores. Y se acercó, y tocó el féretro; y los que lo llevaban, se pararon. Y dijo: Mancebo, a ti digo, levántate. Y se sentó el que había estado muerto, y comenzó a hablar. Y le dio a su madre, y tuvieron todos grande miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros: y Dios ha visitado a su pueblo. Y la fama de este milagro corrió por toda la Judea, y por toda la comarca.

El Evangelio de este Domingo nos presenta la resurrección del hijo de la viuda de Naím.

Sabemos que Nuestro Señor Jesucristo resucitó tres difuntos; y esos milagros nos pueden servir para meditar en la resurrección espiritual de los pecadores.

En efecto, la meditación de los tres difuntos que Cristo Nuestro Señor resucitó se ha de hacer, no solamente ponderando el milagro, sino también la significación del mismo, que es la resurrección espiritual de todos los pecadores que se convierten; los cuales se reducen a tres clases:

1ª) Unos que pecan por flaqueza o ignorancia, figurados por la niña de doce años, a quien resucitó Cristo en casa de sus padres.

2ª) Otros que pecan por pasión, representados por el muchacho, hijo de la viuda de Naím, que fue resucitado cuando lo llevaban ya a enterrar.

3ª) Los últimos pecan de malicia, caracterizados por Lázaro, resucitado por Cristo después de enterrado desde hacía cuatro días.

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En las circunstancias y modos de las tres resurrecciones, quedan representadas también las maneras de la resurrección de los pecadores.

La difunta hija del archisinagogo representa la muerte de gente moza: Habiendo muerto una doncella de doce años, hija única de un príncipe de la sinagoga, fue su padre a Jesús, y postrado a sus pies le suplicó con grande instancia viniese a su casa y pusiese sus manos sobre ella.

Debemos tener en cuenta la calidad de esta difunta y la causa de su muerte; porque aunque era hija única de sus padres, y de padres ricos y nobles, y, por consiguiente, muy regalada de ellos, sin embargo de esto, le alcanzó la muerte, sin que pudiesen atajarla ni los padres, ni los médicos, ni la hacienda, ni el verdor de la edad; para que entendamos que en ninguna edad, ni en cualquier fortuna y estado hay seguridad de vida; sino que de repente nos alcanzará la muerte, porque ley general es que todos mueran una sola vez, y el daño de la primera muerte no tendrá remedio.

Luego hemos de considerar que la muerte de esta gente moza, unas veces sucede por los pecados de los padres, que los aman y regalan con demasía, y por su respeto atropellan la ley de Dios.

Otras veces, por pecados de ellos mismos, que se van sin freno tras sus inclinaciones, y quiere Dios atajarles esos pasos, para no se condenen o para que tengan un infierno menos riguroso.

En otros casos, por gracia, arrebatándolos, como dice el Sabio, antes que la malicia mude su corazón y el fingimiento engañe su alma (Sap., 4, 11).

Otras veces, en fin, por causas secretas de la gloria de Dios, que no alcanzamos a comprender.

De esto debemos sacar, como resolución, un saludable temor de la culpa, por la cual entra la muerte, y arrojarnos en la Providencia paternal de Dios, suplicándole nos dé la muerte en aquel tiempo y coyuntura que conviniere más para su gloria y para nuestra salvación.

También es de notar que, así como esta difunta no pudo por sí buscar a Cristo para que le diese vida, y hubiese quedado muerta para siempre, si su padre no hubiese ido a rogar por ella, igual le pasa al pecador muerto por la culpa; y aunque es verdad que no está tan muerto que no pueda llamar a Cristo Nuestro Señor, pero importa mucho que tenga intercesores que rueguen por él y soliciten a Dios nuestro Señor que le resucite. Sigue leyendo

DICI CONFIRMA LA PRIMICIA DE RADIO CRISTIANDAD

Tal como lo habíamos anunciado, la reunión del Capítulo General para aprobar el Preambulo del Vaticano será en Albano el 7 y 8 de octubre.

Por  lo tanto, el anuncio del Prior, también fue mentiroso… Uno más. (Ver aquí y aquí)

Italia: Reunión de Superiores de la Fraternidad San Pío X en Albano

23-09-2011

Como lo había anunciado en la entrevista acordada a DICI el 14 de septiembre de 2011, luego de su encuentro con el Cardenal William Levada, Mons. Bernard Fellay consultará a los responsables de la Fraternidad San Pío X sobre el Preámbulo doctrinal que le entregó el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Los Superiores de la Fraternidad se reunirán a puerta cerrada en la sede del Distrito de Italia, en Albano, los días 7 y 8 de octubre de 2011 (DICI 23/09/11)

P. GARRIGOU LAGRANGE: LA PROVIDENCIA Y LA ORACIÓN – 5º PARTE

LA PROVIDENCIA Y LA CONFIANZA EN DIOS

R. P. Réginald Garrigou-Lagrange, O. P.

LA PROVIDENCIA SEGÚN LA REVELACIÓN

CAPÍTULO V

LA PROVIDENCIA Y LA ORACIÓN

A quien considere la infalibilidad de la presciencia divina y la inmutabilidad de los decretos providenciales, no será extraordinario se le presente una dificultad: Si la providencia es infalible y universal, si abarca todos los tiempos, si todo lo tiene previsto, ¿cuál puede ser la utilidad de la oración? ¿Cómo podrán nuestros ruegos ilustrar a Dios y hacerle cambiar de designio, a un Dios, que tiene dicho de sí mismo: “Ego sum Dominus, et non mutor — yo soy el Señor y no cambio”?

¿Habremos de decir que la oración para nada sirve, que es ya tarde, que, roguemos o no reguemos, sucederá lo que ha de suceder?

El Evangelio, por lo contrario, dice: “Pedid y recibiréis.”

La objeción, a menudo formulada por los incrédulos, en particular por los deístas de los siglos XVIII y XIX, proviene de un error acerca de la causa primera de la eficacia de la oración y acerca del fin al cual va enderezada. La solución de la misma nos pondrá de manifiesto ciertas relaciones íntimas de la oración con la Providencia: , la oración tiene su fundamento en la Providencia; , la reconoce de una manera práctica; y , coopera con ella.

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La Providencia, causa primera de la eficacia de la oración

Hablamos a veces de la oración como de una fuerza cuyo primer principio radicara en nosotros: una especie de persuasión mediante la cual trataríamos de inclinar la voluntad de Dios en favor nuestro. Pero entonces tropezamos en la dificultad apuntada: nadie puede ilustrar a Dios ni hacerle cambiar de designios.

En realidad, como demuestran San Agustín y Santo Tomás (IIa-IIIæ, q. 83, a. 2), la oración no es una fuerza cuyo primer principio radique en nosotros, ni un esfuerzo del alma humana para forzar a Dios y hacerle cambiar sus disposiciones providenciales. Así se dice a veces; pero sólo en metáfora y por acomodación al lenguaje de los hombres. La voluntad de Dios es tan absolutamente inmutable como misericordiosa; pero justamente en la inmutabilidad divina está la fuente de la eficacia infalible de la oración, como en las altas montañas está el origen de los caudalosos ríos.

La oración, en efecto, ha sido dispuesta por Dios mucho antes que hayamos pensado en ponernos a orar. De toda la eternidad ha Dios dispuesto la oración como una de las causas más fecundas de nuestra vida espiritual; la ha querido como medio por el cual obtengamos las gracias necesarias para llegar al término de nuestra carrera. Pensar que Dios no haya previsto y querido de toda la eternidad las oraciones que en el tiempo le dirigimos, es tan pueril como imaginarse un Dios que se inclinase ante nuestra voluntad y cambiara sus designios. Sigue leyendo