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¡Cómo serán de graves las declaraciones de Benedicto XVI que hasta lo critica la Casa Generalicia de la NeoFSSPX!!!
No les quedaba otra… Si seguían callados, algunos fieles y sacerdotes podrían despabilarse de la hipnosis en que los han metido.
Desde Menzingen nos tienen acostumbrados a esta política de “una de cal y otra de arena”.
Con lo dicho por Benedicto XVI y criticado aquí, hay materia suficiente para pegar un portazo y dejarse de embromar con el coqueteo con el modernismo, que es la política acuerdista de Mons. Fellay.
PEDIMOS COHERENCIA!!!
¿O es que somos ingenuos al pedirla?
¿Será todo esto para más engaño a los pobres feligreses y sacerdotes de la Fsspx? ¿Será parte del proceso de borrado de voluntades y reacciones sanas, que Mons. Fellay viene haciendo con astucia?
Para empezar, omite decir que en la Encíclica de Pablo VI se cambiaron los fines del matrimonio…
11-27-2010 Original de DICI
En un libro-entrevista intitulado Luz del mundo, publicado en alemán y en italiano el 23 de noviembre de 2010, Benedicto XVI admite, por primera vez, el uso del preservativo “en ciertos casos”, “a fin de reducir el riesgo de infección” del virus del SIDA. Estas afirmaciones erróneas precisan ser aclaradas y rectificadas porque sus efectos desastrosos ––que una campaña mediática no ha dudado en explotar–– generan escándalo e indignación entre los fieles.
1. Lo que dijo Benedicto XVI
A la pregunta “¿La Iglesia católica no está fundamentalmente en contra del uso del preservativo?”, el Papa, conforme a la versión original en alemán, responde: “En ciertos casos, cuando la intención apunta a reducir el riesgo de infección, eso puede incluso convertirse en un primer paso, en vistas de una sexualidad más humana, vivida de otra manera”.
Para ilustrar sus palabras, el Papa da un único ejemplo: el de un “hombre prostituto”. Considera que en este caso particular puede convertirse en “un primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad, que permite volver a tomar conciencia de que no todo está permitido y que no puede hacerse todo lo que uno quiere”.
Por ende, se trata del caso de una persona que, cometiendo un acto contra natura y por fines venales, tendría la preocupación, además, de no infectar mortalmente a su cliente
2. Lo que Benedicto XVI quiso decir, según su portavoz
Las declaraciones del Papa fueron recibidas por los medios de comunicación y por los activistas de la contracepción como una “revolución”, como un “punto de inflexión”, o al menos como una “brecha” en la enseñanza moral constante de la Iglesia en punto al uso de medios contraceptivos. Por eso el Padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, publicó una nota explicativa el 21 de noviembre donde se lee: “Benedicto XVI considera una situación excepcional en la que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo par la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero considera que la utilización del preservativo para disminuir el peligro de contagio es ‘un primer acto de responsabilidad’, ‘un primer paso en el camino hacia una sexualidad más humana’, en lugar de no utilizarlo, poniendo en riesgo la vida de la otra persona”.
Para ser exactos, cabe señalar aquí que el Papa habla no sólo de un “primer acto de responsabilidad” sino también de un “primer paso hacia la moralización”. En este mismo sentido, el Cardenal Georges Cottier, que fue teólogo de la Casa Pontificia bajo Juan Pablo II y en los inicios del pontificado de Benedicto XVI, en una entrevista a la agencia Apcom el 31 de enero de 2005 afirmó que “en situaciones particulares, y pienso en medios donde circula la droga, o hay una gran promiscuidad humana y mucha miseria, como ocurre en algunas zonas de África y Asia, en esos casos, el uso del condón puede ser considerado como legítimo”.
La legitimidad del uso del preservativo como un paso, en algunos casos, hacia la moralización: he allí el problema planteado por las declaraciones del Papa en Luz del mundo.
3. Lo que Benedicto XVI no dijo y que sus predecesores han dicho siempre
| “Ninguna ‘indicación’ o necesidad puede transformar una acción intrínsecamente inmoral en un acto moral y lícito” (Pío XII, Alocución a las parteras, 29 de octubre de 1951).“Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza” (Pío XI, Encíclica Casti Connubii).
Ahora bien, el uso del preservativo es contrario a la naturaleza, ya que desvía el acto humano de su fin natural. Por tanto, su uso es siempre inmoral |
A la pregunta clara del periodista “¿La Iglesia católica no está fundamentalmente contra del uso del preservativo?”, el Papa responde apelando a una situación excepcional y no menciona que la Iglesia siempre se ha opuesto fundamentalmente a uso del preservativo.
Que el uso del preservativo es una acción intrínsecamente mala y materia de pecado mortal, es un punto constante en la enseñanza tradicional de la Iglesia. Así, por ejemplo, en Pío XI y en Pío XII, e incluso en el pensamiento de Benedicto XVI, que responde al periodista que lo interroga: “Obviamente la Iglesia no considera que el preservativo sea una solución real ni moral”; con todo, el Papa lo avala “en ciertos casos”. Esto, no obstante, es inaceptable en términos de la fe: “Ningún motivo ––enseña Pío XI en Casti Conubii (II, 2) ––, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza”. Pío XII lo recuerda en su Alocución a las parteras del 29 de octubre de 1951: “Ninguna ‘indicación’ o necesidad puede transformar una acción intrínsecamente inmoral en un acto moral y lícito”. Es lo que ya San Pablo afirmaba: “No hemos de hacer nosotros un mal, a fin de que él resulte un bien” (Rom. 3, 8).
Benedicto XVI parece abordar el caso de este prostituto según los principios de la “moral de gradualidad”, que permite la comisión de ciertos delitos menos graves en aras de encauzar progresivamente a los autores de delitos extremos. Es evidente que estos delitos menores no son buenos; pero el hecho de que se inscriban en el camino hacia la virtud los transformaría en lícitos. Ahora bien, esta idea es un grave error ya que el mal, por pequeño que sea, sigue siendo un mal, independientemente del signo de mejoría que indiquen. “En verdad ––afirma Pablo VI en Humanae vitae (nº 14)––, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande, no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien (cf. Rom. 3,14), es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social”.
Tolerar un mal menor no equivale a convertirlo en “legítimo”, ni a inscribirlo en un proceso de “moralización”. En Humanae vitae (nº 14) se recuerda que “es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda”. En el mismo sentido, hay que decir que es un error sugerir la idea de que el preservativo, que en sí mismo es deshonesto, pueda ser cohonestado por el esperado encauzamiento hacia la virtud del prostituto que lo utiliza.
A diferencia de un tratamiento que implicaría el paso de un pecado “más grave” a un pecado “menos grave”, la enseñanza del Evangelio, lejos de decir “Vete y peca menos”, afirma claramente “Vete y ya no vuelvas a pecar” (Jn. 8, 11).
4. Lo que los católicos precisan escuchar de boca del Papa
No hay duda que un libro-entrevista no puede ser considerado un acto de magisterio, máxime si se aparta de lo que ha sido enseñado de manera definitiva e invariable. Tampoco la hay en punto a que los médicos y los farmecéuticos, que valientemente se niegan a prescribir o vender preservativos y anticonceptivos por fidelidad a la fe y a la moral católicas, y en general, todas las familias numerosas que adhieren a la Tradición, tienen la imperiosa necesidad de escuchar que la enseñanza perenne de la Iglesia no cambia con el paso del tiempo. Todos ellos esperan que se recuerde firmemente que la naturaleza humana, y la ley natural inscrita en ella, es universal.
En el libro Luz del mundo se encuentra un pasaje que relativiza la enseñanza de Humanae vitae. En él se designa a los que la siguen fielmente como “minorías profundamente convencidas” , que ofrecen a los demás “un modelo fascinante a practicar”, como si la encíclica de Pablo VI estableciese un ideal prácticamente imposible de alcanzar, de lo cual ya se ha convencido la inmensa mayoría de los obispos para justificar la colocación de esta doctrina bajo el celemín ––es decir, precisamente allí donde Cristo nos prohíbe colocar la “luz del mundo” (Mt. 5, 14).
¿Acaso esta exigencia evangélica estaría destinada, por desgracia, a convertirse en la excepción que confirma la regla del mundo hedonista en el que vivimos? Un mundo al cual el cristiano no debe conformarse (cf. Rom. 12, 2) sino al que debe transformar como “la levadura en la masa” (cf. Mt. 13, 33) y al cual debe dar el gusto de la Sabiduría divina como “la sal de la tierra” (Mt. 5, 13).
Menzingen, 26 de noviembre de 2010
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO
¡Cosa notable y asombrosa! La Iglesia comienza y termina el año con el Evangelio de los “signos de los tiempos”… Lo toma de San Lucas para este Primer Domingo de Adviento y de San Mateo para el Domingo 24º después de Pentecostés.
Podemos preguntarnos, ¿por qué la Iglesia nos hace leer y meditar hoy, al comienzo del Año Litúrgico, el Evangelio de la Segunda Venida del Salvador?
Ante todo, debemos notar con San Bernardo que hay tres Advientos o Venidas de Nuestro Señor. Dice el Santo Doctor:
“Conocemos tres venidas del Señor.
Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquellas son visibles, pero ésta no.
En la primera, el Señor se manifestó en la tierra y vivió entre los hombres, cuando −como él mismo dice− lo vieron y lo odiaron.
En la última, contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron.
La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación.
En la primera, el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria.
Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última.
En la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia, es nuestro descanso y nuestro consuelo.”
Ahora bien, el recuerdo de la Segunda Venida, al mismo tiempo que nos inspira un saludable temor, nos aparta del pecado y nos prepara para celebrar dignamente la Primera Venida.
Del mismo modo, la devota celebración de la Navidad nos dispone a la vigilancia y a la oración, condiciones indispensables para estar preparados para la Parusía.
Finalmente, estas dos actitudes atraen la gracia y al Autor de la gracia a nuestra alma.
El santo tiempo que hoy principia está destinado, según la mente de la Iglesia, a hacernos meditar en los tres grandes Advenimientos del Salvador a la tierra:
Agradezcamos al Espíritu Santo, que inspiró a la Iglesia la institución del Adviento, para prepararnos a la gran fiesta de Navidad, cuya vigilia, dice San Carlos Borromeo, es el tiempo de Adviento; vigilia, nota este santo cardenal, que no debe parecer demasiado larga al que aprecie la excelencia de, la fiesta a la cual nos prepara.
Con este fin la Iglesia clama al cielo: ¡Oh Dios! enviad vuestra gracia todopoderosa para que disponga nuestros corazones; y a nosotros nos dice en la Epístola de este día: Salid de vuestro letargo; despertad, hijos de los hombres; preparad vuestro corazones, porque se acerca el nacimiento del Salvador.
Consideremos brevemente cada una de estas Venidas del Señor para sacar algún fruto.
Primer Adviento:
Debemos meditar de un modo especial durante el Adviento en el misterio de un Dios Encarnado.
Profunda sabiduría de la Iglesia es no introducirnos de improviso en la gruta de Belén, sino mostrarla, en cierto modo con el dedo, un mes antes, para decirnos: Preparaos a presentaros delante del divino Niño.
Reflexionemos seriamente en este gran misterio, que, después de haber permanecido oculto nueve meses en el seno purísimo de María Santísima, va a ofrecerse a la adoración del mundo en el gran día de Navidad.
Preparemos nuestros corazones para recibir al Salvador, con una meditación más profunda, una fe más viva en sus grandezas, un respeto mayor a su majestad humillada, un amor más agradecido por su caridad y mansedumbre correspondientes a su incomparable benignidad, un espíritu de mortificación y de recogimiento que no desdiga de la austeridad de la gruta ni de las santas ocupaciones del divino Niño.
Si no preparamos nuestros corazones con una seria meditación sobre el misterio del Verbo Encarnado, perderemos las gracias inherentes a tan grande solemnidad.
Evitemos semejante desdicha, comenzando desde hoy a meditar en este misterio y entrando en una vida nueva.
Segundo Adviento:
Debe meditarse de una manera especial durante el Adviento en la Segunda Venida del Salvador, para juzgarnos.
Estimando la Iglesia que este pensamiento es eminentemente útil para hacernos entrar en los sentimientos de fervor propios del santo tiempo de Adviento, llama especialmente nuestra atención con la idea del Juicio Final, que nos presenta hoy.
La Segunda Venida de Nuestro Señor debería llenarnos de alegría. Los Santos la deseaban, porque la consideraban consoladora y gloriosa para ellos.
¡Qué pena si el pensamiento de la Parusía nos desanima y entristece!
Desde la Ascensión del Señor a los Cielos, el deseo de los Santos es su retorno glorioso.
Ellos desean su Segundo Advenimiento porque:
Deber nuestro es inspirarnos en sus intenciones; concebir una viva fe de este gran día, tan consolador para los buenos, que recibirán en él la recompensa de sus virtudes; tan terrible para los pecadores, que también en él recibirán el castigo de sus vicios.
Y, sin embargo, ¿por qué tan pocos lo desean? San Agustín responde: “es porque hay pocos que realmente aman a Jesucristo y que se hallan en estado de comparecer ante Él. ¿Cuántos entre los cristianos no tienen para con Jesús sino indiferencia?
El corazón de la mayoría de los cristianos está apesadumbrado por el amor desordenado de las criaturas, atados a las cosas de este mundo. De allí el poco deseo de las cosas celestiales.
¡Cuántos se hacen ilusiones o mienten cuando dicen Adveniat regnum tuum!… ¿No tienen, más bien miedo?”
El Catecismo del Concilio de Trento nos exhorta de este modo: “así como aquel día del Señor en que tomó carne humana, fue muy deseado de todos los justos de la ley antigua desde el principio del mundo, porque en aquel misterio tenían puesta toda la esperanza de su libertad, así también después de la muerte del Hijo de Dios y su Ascensión al cielo, deseemos nosotros con vehementísimo anhelo el otro día del Señor “esperando el premio eterno, y la gloriosa venida del gran Dios”.“
Resuene, pues, durante este tiempo en el fondo de nuestros corazones la voz de la trompeta que nos llamará a juicio, para hacernos temblar ante la sola apariencia del mal, y también para animarnos a la práctica del bien.
Tercer Adviento:
Debemos meditar de un modo especial durante el Adviento en la venida del Salvador a nuestros corazones por su gracia.
Esta venida es el medio por el cual se comunican al alma las gracias del misterio de la Natividad.
Cierto que Jesucristo, en esta gran fiesta, no nace corporalmente como en Belén; pero nace espiritualmente por su gracia en las almas bien preparadas; vive en ellas por su espíritu, por los sentimientos que les inspira, por su humildad, su dulzura, su caridad, y por todas las virtudes que nos comunica.
Este nacimiento y esta vida de la gracia en nosotros, los obtendremos:
1º. por medio de fervientes oraciones, inspiradas por el sentimiento de la necesidad que de ellos tenemos;
2º. a fuerza de vigilancia, para escuchar la voz de la gracia, que no pretende más que hallarnos;
3º. a fuerza de generosidad en obedecerla y de abandono sencillo y amoroso a su dirección.
Además de estas consideraciones, es muy útil considerar los tres medios de santificar el tiempo de Adviento, a saber:
1º. el espíritu de penitencia y de renovación;
2º. los santos deseos del nacimiento del Salvador en nosotros;
3º. una devoción especial al misterio de la Encarnación.
1º. El espíritu de penitencia y de renovación
El tiempo de Adviento es una serie de días y semanas destinados a prepararnos para la gran fiesta de Navidad, por medio de una vida mejor y más perfecta.
Sería, pues, en cierto modo profanarlo vivir durante él como en el tiempo ordinario.
Antiguamente la Iglesia santificaba el Adviento con la abstinencia, el ayuno y oraciones más prolongadas.
Si no alcanza a tanto nuestro fervor, debemos por lo menos santificarlo, concentrándonos seriamente en nosotros mismos, haciendo aplicaciones de nuestra meditación al empleo de nuestro tiempo, a nuestras lecturas y conversaciones, a nuestra voluntad y a nuestro amor propio.
Debemos examinar todas estas cosas en presencia de la gruta de Belén, tomando por juez al divino Niño.
Este serio examen hará nacer en nosotros sentimientos de penitencia por lo pasado, serias resoluciones para lo porvenir y una firme voluntad de entrar en una vida nueva.
No hay que diferirlo. Nos encontramos en un tiempo santo. Preciso es poner manos a la obra con todo el corazón y comenzar desde hoy mismo, fijándonos en algunos defectos particulares de que debemos corregirnos desde hoy hasta el día de Natividad.
2º. Los santos deseos del nacimiento del Salvador en nosotros
Tanto como los patriarcas deseaban la venida del Mesías, así debemos nosotros desear su nacimiento en nuestros corazones por su gracia.
¿De qué nos serviría la venida del Mesías a la tierra si no naciese y viviese en nosotros; es decir, si no viniese a animarnos con su espíritu, a inspirarnos con su gracia y a penetrarnos de sus sentimientos?
Jesucristo no viene al alma sino cuando ella lo desee y en la proporción que lo desee. Quien no le desea, no le aprecia, y se hace indigno de recibirle.
Debemos, pues, durante estos días, ser almas de deseos; suspirar, como en otro tiempo suspiraron los Patriarcas por la venida del Mesías, y como los Santos de la nueva ley por la venida de Jesucristo a sus corazones, repitiendo a menudo con ellos: ¡Oh cielos! derramad sobre nosotros vuestro rocío: envíennos las nubes al Justo por excelencia, al príncipe de toda justicia, ábrase la tierra de nuestro corazón y produzca al Salvador. Ven, Señor Jesús. Ven…
Estos santos deseos deben ser a la vez ardientes y generosos: ardientes, para corresponder a la excelencia del don que pedimos; generosos, para sacrificar todo lo que desagrade al Huésped divino, que llamamos a nosotros.
3º. Una devoción especial al misterio de la Encarnación
En todo tiempo esta devoción debe ser eminentemente grata al alma cristiana; pero, habiendo instituido la Iglesia el Adviento precisamente para hacernos honrar y meditar este misterio, nuestro deber es ocuparnos ahora, muy especialmente, en él; estudiar el amor infinito que ha unido la sublime naturaleza de Dios a la pobre naturaleza del hombre; agradecer, amar y bendecir este gran misterio; y, para reparar lo pasado, vivir durante el Adviento, únicamente en el amor e imitación del Verbo encarnado, que ha querido hacerse modelo de la vida cristiana.
¡Bienaventurado quien comprende estas verdades y, durante todo este santo tiempo, se empeña en ponerlas en práctica, es decir, en amar e imitar al Verbo encarnado!
En esto consiste todo el cristianismo.
Jesucristo no ha venido del Cielo a la tierra sino para encender en todos los corazones el fuego sagrado del divino amor.
Nada ha hecho que no sea para mostrarnos, con su ejemplo, la línea de conducta que hemos de seguir durante nuestra peregrinación por la tierra.
Démosle gracias por este insigne beneficio y prometámosle aprovecharnos de él.
Después de estas consideraciones, formemos los siguientes propósitos:
1° de entrar en una vida de recogimiento y oración, propia del tiempo de Adviento.
2° de emplear un cuidado especial en la perfección de cada una de nuestras acciones ordinarias: lo que constituirá la mejor manera de santificar tiempo tan santo.
3º de pensar a menudo y con amor en el misterio de la Encarnación, sobre todo tres veces al día al rezar el Angelus.
P. Juan Carlos Ceriani
PRESENTAMOS UN TEXTO DEL P. LACUNZA ESCRITO ANTES DEL 1800. SE TRATA DE UNA EXÉGESIS SOBRE EL PSEUDO PROFETA… APLÍQUESE LA SEMEJANZA A NUESTRA HORA DE TINIEBLAS
§ 11 La bestia de dos cuernos, del Capítulo XIII del Apocalipsis
Y vi otra bestia que subía de la tierra, y que tenía dos cuernos semejantes a los del cordero, mas hablaba como el dragón, y ejercía todo el poder de la primera bestia en su presencia; e hizo que la tierra y sus moradores adorasen a la primera bestia, cuya herida mortal fue curada. E hizo grandes maravillas, de manera que aun fuego hacía descender del cielo a la tierra a la vista de los hombres. Y engañó a los moradores de la tierra con los prodigios que se le permitieron hacer delante de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra, que hagan la figura de la bestia, que tiene la herida de espada, y vivió. Y le fue dado que comunicase espíritu a la figura de la bestia, y que hable la figura de la bestia; y que haga que sean muertos todos aquellos que no adoraren
la figura de la bestia. Y a todos los hombres, pequeños, y grandes, ricos, y pobres, libres, y siervos hará tener una señal en su mano derecha, o en sus frentes. Y que ninguno pueda comprar, o vender, sino aquel que tiene la señal, o nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. Quien tiene inteligencia calcule el número de la bestia. Porque es número de hombre; y el número de ella seiscientos sesenta y seis.
Esta bestia de dos cuernos, nos dicen con gran razón los intérpretes del Apocalipsis, que será el pseudo-profeta del Anticristo.
— (…) —
Esta bestia nueva, lejos de significar un obispo particular, o un hombre individuo y singular, significa y anuncia, según la expresión clara del mismo Cristo, un cuerpo inicuísimo y peligrosísimo, compuesto de muchos seductores: se levantarán (dice) muchos falsos profetas… y darán grandes señales y prodigios…
Pues esta bestia nueva, este cuerpo moral, compuesto de tantos seductores, será sin duda en aquellos tiempos infinitamente más perjudicial, que toda la primera bestia, compuesta de siete cabezas, y armada con diez cuernos todos coronados.
No espantará tanto al cuerpo, o al rebaño de Cristo la muerte, los tormentos, los terrores y amenazas de la primera bestia, cuanto el mal ejemplo de los que debían darlo bueno, la persuasión, la mentira, las órdenes, las insinuaciones directas o indirectas; y todo con aire de piedad y máscara de religión, todo confirmado con fingidos milagros, que el común de los fieles no es capaz de distinguir de los verdaderos.
Es más que visible a cualquiera que se aplique a considerar seriamente esta bestia metafórica, que toda ella es una profecía formal y clarísima del estado miserable en que estará en aquellos tiempos la Iglesia Cristiana, y del peligro en que se hallarán aun los más de los fieles, aun los más inocentes, y aun los más justos.
Considerad, amigo, con alguna atención todas las cosas generales y particulares que nos dice San Juan de esta bestia terrible, y me parece que no tendréis dificultad en entender lo que realmente significa, y lo que será o podrá ser en aquellos tiempos de que hablamos la bestia de dos cuernos.
El respeto y veneración con que miro, y debemos mirar todos los fieles cristianos a nuestro sacerdocio, me obliga a andar con estos rodeos, y cierto que no me atreviera a tocar este punto, si no estuviese plenamente persuadido de su verdad, de su importancia, y aun de su extrema necesidad.
Sí, amigo mío, nuestro sacerdocio; éste es, y no otra cosa el que viene aquí significado, y anunciado para los últimos tiempos debajo de la metáfora de una bestia con dos cuernos semejantes a los del cordero.
Nuestro sacerdocio, que como buen pastor, y no mercenario, debía defender el rebaño de Cristo, y poner por él su propia vida, será en aquellos tiempos su mayor escándalo, y su mayor y más próximo peligro.
¿Qué tenéis que extrañar esta proposición? ¿Ignoráis acaso la historia? ¿Ignoráis los principales y más ruidosos escándalos del sacerdocio hebreo? ¿Ignoráis los escándalos horribles y casi continuados por espacio de diez y siete siglos del sacerdocio cristiano?
¿Quién perdió enteramente a los judíos, sino su sacerdocio? Éste fue el que resistió de todos modos al Mesías mismo; no obstante que lo tenía a la vista, oía su voz, y admiraba sus obras prodigiosas. Éste fue el que cerrando sus ojos a la luz, se opuso obstinadamente a los deseos y clamores de toda la nación que estaba prontísima a recibirlo, y lo aclamaba a gritos por Hijo de David, y Rey de Israel. Éste fue el que a todos les cerró los ojos con miedos, con amenazas, con persecuciones, con calumnias groseras, para que no viesen lo mismo que tenían delante, para que desconociesen a la esperanza de Israel, para que olvidasen enteramente sus virtudes, su doctrina, sus beneficios, sus milagros, de que todos eran testigos oculares. Éste, en fin, les abrió la boca para que lo negasen, y reprobasen públicamente, y lo pidiesen a grandes voces para el suplicio de la cruz.
Ahora digo yo: ¿este sacerdocio lo era acaso de algún ídolo o de alguna falsa religión? ¿Había apostatado formalmente de la verdadera religión que profesaba? ¿Había perdido la fe de sus Escrituras y la esperanza de su Mesías? ¿No tenía en sus manos las Escrituras? ¿No podía mirar en ellas como en un espejo clarísimo la verdadera imagen de su Mesías, y cotejarla con el original que tenía presente?
Sí, todo es verdad; mas en aquel tiempo y circunstancias, todo esto no bastaba, ni podía bastar. ¿Por qué? Porque la iniquidad de aquel sacerdocio, generalmente hablando, había llegado a lo sumo. Estaba viciado por la mayor y máxima parte; estaba lleno de malicia, de dolo, de hipocresía, de avaricia, de ambición; y por consiguiente lleno también de temores y respetos puramente humanos, que son lo que se llaman en la Escrituras la prudencia de la carne y el amor del siglo, incompatibles con la amistad de Dios.
Ésta fue la verdadera causa de la reprobación del Mesías, y de todas sus funestas consecuencias, la cual no se avergonzó aquel inicuo sacerdocio de producir en pleno concilio preguntando: ¿Qué hacemos porque este hombre hace muchos milagros? Si lo dejamos así, creerán todos en él, y vendrán los Romanos, arruinarán nuestra ciudad y nación (Joan XI, 47-48).
¿Qué tenemos, pues, que maravillarnos de que el sacerdocio cristiano pueda en algún tiempo imitar en gran parte la iniquidad del sacerdocio hebreo? ¿Qué tenemos que maravillarnos de que sea el únicamente simbolizado en esta bestia de dos cuernos?
Los que ahora se admiren de esto, o se escandalizaren de oírlo, o lo tuvieren por un despropósito increíble, es muy de temer, que llegada la ocasión, sean los primeros que entren en el escándalo, y los primeros presos en el lazo. Por lo mismo que tendrán por increíble tanta iniquidad en personas tan sagradas, tendrán también por buena la misma iniquidad.
¿Qué hay que maravillarse después de tantas experiencias? Así como en todos tiempos han salido del sacerdocio cristiano bienes verdaderos e inestimables, que han edificado y consolado la Iglesia de Cristo, así han salido innumerables y gravísimos males, que la han escandalizado y afligido. ¿No gimió todo el orbe cristiano en tiempo de los Arrianos? ¿No se admiró de verse Arriano casi sin entenderlo, según esta expresión viva de San Jerónimo: lamentándose el mundo todo se admiró al reconocerse Arriano? ¿Y de dónde le vino todo este mal, sino del sacerdocio?
¿No ha gemido en todos tiempos la Iglesia de Dios entre tantas herejías, cismas y escándalos, nacidos todos del sacerdocio, sostenidos por él obstinadamente? Y ¿qué diremos de nuestros tiempos?
Consideradlo bien, y entenderéis fácilmente cómo la bestia de dos cuernos puede hacer tantos males en los últimos tiempos. Entenderéis, digo, cómo el sacerdocio de los últimos tiempos, corrompido por la mayor parte, pueda corromperlo todo, y arruinarlo todo, como lo hizo el sacerdocio hebreo. Entenderéis en suma, cómo el sacerdocio mismo de aquellos tiempos, con su pésimo ejemplo, con persuasiones, con amenazas, con milagros fingidos, etc., podrá alucinar a la mayor parte de los fieles, podrá deslumbrarlos, podrá cegarlos, podrá hacerlos desconocer a Cristo, y declararse en fin por sus enemigos: se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos. Y darán grandes señales. Y porque se multiplicará la iniquidad, se resfriará la caridad de muchos.
¡Oh! ¡Qué tiempos serán aquéllos! ¡Qué oscuridad! ¡Qué temor! ¡Qué tentación! ¡Qué peligro! Si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva.
(…)
Pensad, amigo, con formalidad, cuál podrá ser la verdadera razón de una diferencia tan grande, y difícilmente hallareis otra, que la bestia nueva de dos cuernos que ahora consideramos, o lo que es lo mismo, el sacerdocio cristiano, ayudando a los perseguidores de la Iglesia y de acuerdo con ellos, por la abundancia de su iniquidad.
En las primeras persecuciones hallaban los fieles en su sacerdocio o en sus pastores, no solamente buenos consejos, instrucciones justas y santas, exhortaciones fervorosas, etc., sino también la práctica de su doctrina. Los veían ir delante con el ejemplo; los veían ser los primeros en la batalla; los veían no estimar ni descanso, ni hacienda, ni vida, por la honra de su Señor, y por la defensa de su grey.
Si leéis el Martirologio romano, apenas hallareis algún día del año que no esté ennoblecido y consagrado con el sacrificio de estos santos pastores; mas en la persecución anticristiana, en que el sacerdocio estará ya por la mayor y máxima parte enemigo de la cruz de Cristo (Ad Philip. III, 18) , en que estará mundano, sensual, y por eso provocando a vómito, como lo anuncia claramente San Juan, en que estará resfriado enteramente en la caridad por la abundancia de la iniquidad; será ya imposible que los fieles hallen en él lo que no tiene, esto es, espíritu, valor, desinterés, desprecio del mundo, y celo de la honra de Dios; y será necesario que hallen lo que sólo tiene, esto es, vanidad, sensualidad, avaricia, cobardía, y todo lo que de aquí resulta en perjuicio del mísero rebaño, esto es, seducción, tropiezo, escándalo y peligro.
No por esto se dice, que no habrá en aquellos tiempos algunos pastores buenos, que no sean mercenarios. Sí, los habrá; ni se puede creer menos de la bondad y providencia del sumo pastor; mas estos pastores buenos serán tan pocos, y tan poco atendidos, respecto de los otros, como lo fue Elías respecto de los profetas de su tiempo, que unos y otros resistieron obstinadamente y persiguieron a los profetas de Dios; unos y otros hicieron inútil su celo, e infructuosa su predicación; unos y otros fueron la causa inmediata, así de la corrupción de Israel, como de la ruina de Jerusalén.
Si todavía os parece difícil de creer que el sacerdocio cristiano de aquellos tiempos sea el únicamente figurado en la terrible bestia de dos cuernos, reparad con nueva atención en todas las palabras y expresiones de la profecía; pues ninguna puede estar de más.
Decidme ahora, amigo, con sinceridad, ¿a quién pueden competir todas estas cosas, piénsese como se pensare, sino a un sacerdocio inicuo y perverso, como lo será el de los últimos tiempos?
Los doctores mismos lo reconocen así, lo conceden en parte; y esta parte una vez concedida, nos pone en derecho de pedir el todo. No hallando otra cosa a que poder acomodar lo que aquí se dice de la segunda bestia (a la cual en el capítulo XVI y XIX se le da el nombre de pseudo-profeta), convienen comúnmente en que esta bestia o este pseudo-profeta, será algún obispo apóstata, lleno de iniquidad y malicia diabólica, que se pondrá de parte del Anticristo, y lo acompañará en todas sus empresas.
Mas este obispo singular (sea tan inicuo, tan astuto, tan diabólico, como se quisiere o pudiere imaginar) ¿será capaz de alucinar con sus falsos milagros, y pervertir con sus persuasiones a todos los habitantes de la tierra? ¿Y esto en el corto tiempo de tres años y medio? ¿Y esto en un asunto tan duro, como es que todos los habitadores de la tierra tengan al Anticristo no sólo por su rey, sino por su dios? ¿No choca esto manifiestamente al sentido común? ¿No pasa esto fuera de los límites de lo increíble?
Si en la Escritura Santa hubiese sobre esto alguna revelación expresa y clara, yo cautivaría mi entendimiento en obsequio de la fe; mas no habiendo tal revelación; antes repugnando esta noticia todas las ideas que nos da la misma Escritura, parece preciso tomar otro partido. Lo que no puede concebirse en una persona singular, se puede muy bien concebir y se concibe al punto en un cuerpo moral, compuesto de muchos individuos repartidos por toda la tierra; se concibe al punto en el sacerdocio mismo, o en su mayor y máxima parte, en el estado de tibieza y relajación en que estará en aquellos tiempos infelices.
No es menester decir para esto, que el sacerdocio de aquellos tiempos persuadirá a los fieles que adoren a la primera bestia con adoración de latría como a Dios. El texto no dice tal cosa, ni hay en todo él una sola palabra de donde poderlo inferir. Sólo habla de simple adoración, y nadie ignora lo que significa en las Escrituras esta palabra general, cuando no se nombra a Dios, o cuando no se infiere manifiestamente del contexto: e hizo (ésta es la expresión de San Juan) que la tierra y sus moradores adorasen a la primera bestia…
Así, el hacer adorar a la primera bestia, no puede aquí significar otra cosa, sino hacer que se sujeten a ella, que obedezcan a sus órdenes, por inicuas que sean, que no resistan como debían hacerlo, que den señales externas de su respeto y sumisión, y todo esto por temor de sus cuernos.
Tampoco es menester decir, que el sacerdocio de que hablamos, habrá ya apostatado de la religión cristiana. Si hubiere en él algunos apóstatas formales y públicos, que sí los habrá, y no pocos, éstos no deberán mirarse como miembros de la segunda bestia, sino de la primera.
Bastará, pues, que el sacerdocio de aquellos tiempos peligrosos se halle ya en aquel mismo estado y disposiciones en que se hallaba en tiempo de Cristo el sacerdocio hebreo, quiero decir, tibio, sensual y mundano, con la fe muerta o dormida, sin otros pensamientos, sin otros deseos, sin otros afectos, sin otras máximas que de tierra, de mundo, de carne, de amor propio, y olvido total de Cristo y del Evangelio.
Todo esto parece que suena aquella expresión metafórica de que usa el apóstol, diciendo: que vio a esta bestia salir o levantarse de la tierra.
Añade, que la vio con dos cuernos semejantes a los de un cordero; la cual semejanza, aun prescindiendo de la alusión a la mitra, que reparan varios doctores, parece por otra parte, siguiendo la metáfora, un distintivo propísimo del sacerdocio, que a él solo puede competir. De manera, que así como los cuernos coronados de la primera bestia significan visiblemente la potestad, la fuerza, y las armas de la potencia secular de que aquella bestia se ha de servir para herir y hacer temblar toda la tierra; así los cuernos de la segunda, semejantes a los de un cordero, no pueden significar otra cosa, que las armas o la fuerza de la potestad espiritual, las cuales aunque de suyo son poco a propósito para poder herir, para poder forzar, o para espantar a los hombres; mas por eso mismo se concilia esta potencia mansa y pacífica, el respeto, el amor y la confianza de los pueblos; y por eso mismo es infinitamente más poderosa, y más eficaz para hacerse obedecer, no solamente con la ejecución, como lo hace la potencia secular, sino con la voluntad, y aun también con el entendimiento.
Mas esta bestia en la apariencia mansa y pacífica (prosigue el amado discípulo), esta bestia en la apariencia inerme, pues no se le veían otras armas que dos pequeños cuernos semejantes a los de un cordero, esta bestia tenía una arma horrible y ocultísima, que era su lengua, la cual no era de cordero, sino de dragón: hablaba como el dragón.
Lo que quiere decir esta similitud, y a lo que alude manifiestamente, lo podéis ver en el capítulo III del Génesis. Allí entenderéis cuál es la lengua, o la locuela del dragón, y por esta la locuela entenderéis también fácilmente la locuela de la bestia de dos cuernos en los últimos tiempos, de la cual se dice, que como habló el dragón en los primeros tiempos, y engañó a la mujer, así hablará en los últimos la bestia de dos cuernos, o por medio de ella el dragón mismo.
Hablará con dulzura, con halagos, con promesas, con artificio, con astucias, con apariencias de bien, abusando de la confianza y simplicidad de las pobres ovejas para entregarlas a los lobos, para hacerlas rendirse a la primera bestia, para obligarlas a que la adoren, la obedezcan, la admiren, y entren a participar o a ser iniciadas en su misterio de iniquidad.
Y si algunas se hallaren entre ellas tan entendidas que conozcan el engaño, y tan animosas que resistan a la tentación (como ciertamente las habrá) contra éstas se usarán, o se pondrán en gran movimiento las armas de la potestad espiritual, o los cuernos como de cordero, prohibiendo que ninguno pueda comprar, o vender, sino aquel que tiene la señal, o el nombre de la bestia. Éstas serán separadas de la sociedad y comunicación con las otras, a éstas nadie les podrá comprar ni vender, si no traen públicamente alguna señal de apostasía: porque ya habían acordado los judíos, dice el evangelista, que si alguno confesase a Jesús por Cristo, fuese echado de la sinagoga (Joan. IX, 22).
Aplíquese la semejanza.

Caritas Internationalis agradece las palabras del Papa sobre el preservativo
(Jesús Bastante).- La puerta abierta deBenedicto XVI al uso de preservativos dentro de una amplia estrategia para la prevención del SIDA, recogidas en el libro-entrevista con Peter Seewald “Luz del Mundo” (Herder), han provocado la esperanza y alegría en muchas organizaciones de la Iglesia católica, especialmente en los llamados “países de misión“, donde la lucha contra el VIH es una tarea diaria de suma importancia. Misioneros y teólogos ya han calificado las palabras del Papa como un “gesto revolucionario”. A ellos se ha sumado Caritas Internationalis, que agradece “la compasión y la sensibilidad”ante la enfermedad que se traslucen tras las frases de Ratzinger.
Para Caritas Internationalis, organización que agrupa a 165 Cáritas de todo el mundo -incluída la española-, dio ayer la bienvenida a los comentarios del Papa sobre la importancia de la prevención de SIDA. Para este organismo, las opiniones del Santo Padre “son una afirmación de la sensibilidad pastoral y la compasión en la prevención del HIV/Sida”, según cuenta Zenit.
Del mismo modo, tienen en cuenta que el Pontífice incide en que el uso del preservativo “no es realmente el modo de afrontar el mal de la infección del HIV” y que no es “una solución real o moral”. “Deben darse muchas cosas más. Es preciso estar cerca de los hombres, conducirlos, ayudarles, y eso tanto antes como después de contraer la enfermedad”, añade el Papa en el libro.
En este sentido, la secretaria general de Caritas Internationalis, Lesley-Anne Knight, subrayó que, con estas opiniones, el Papa “ilustra la importancia de la compasión y de la sensibilidad en la lucha con las complejidades de la prevención del HIV/Sida”.
Sobre la repercusión de estas palabras en el trabajo diario de las instituciones religiosas implicadas en la lucha contra el SIDA, Cáritas -que trabaja contra el VIH en un centenar de países de todo el mundo- subrayó que “desarrolla sus programas sobre el HIV/Sida en línea con las enseñanzas de la Iglesia, y consideraremos, en estrecha consulta con la Santa Sede, si hay implicaciones para nuestro trabajo en esos comentarios publicados del Papa Benedicto”.
Visto en Periodista Digital
PARECE UN CHISTE… NO LO ES.
BASTA LEER EL NUEVO BEST SELLER VATICANO (BURLONAMENTE LLAMADO “LUZ DEL MUNDO” CUANDO HA TRAÍDO TINIEBLAS SIN PAR) PARA COMPRENDERLO MEJOR…
El mundo gira, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, tempus fugit, deja para mañana lo que puedas hacer hoy, qué será será y todas esas cosas. El cristianismo, como no puede ser menos, evoluciona también que es una barbaridad.
Como es lógico, en nuestra época evolucionada y modernosa, ya no pueden ser válidos los diez mandamientos que nos legaron unas tribus del desierto de hace tres mil años. Es hora de modificar el decálogo, manteniendo lo esencial, por supuesto, pero adaptándolo a las nuevas necesidades del mundo de hoy.
Presentamos, pues, a nuestros queridos lectores, los nuevos diez mandamientos para un cristianismo posmoderno:
1) Amarás a Dios cuando te acuerdes, de forma más bien difusa y sin que ello afecte a tu vida para nada.
2) No tomarás el nombre de Dios en vano y la mejor manera de conseguir esto es no mencionarlo nunca, bajo ninguna circunstancia.
3) Santificarás las fiestas sustituyendo el domingo por el “fin de semana”, jugando al golf y siendo egoísta, pues es el tiempo que tienes para ti.
4) Honrarás a tu padre y a tu madre llevándolos a un asilo, que es donde deben estar, y eutanasiándolos lo antes posible para evitarles sufrimientos a los pobrecitos.
5) No matarás, pero, por supuesto, los niños no nacidos no cuentan, porque no pueden quejarse.
6) No cometerás actos impuros, pero, si eres incapaz de ser casto, que lo eres, comete actos impuros con preservativo y así serás feliz.
7) No robarás, pero, como sabemos que de todas formas vas a robar, justifícate diciendo que la empresa, el Estado o el vecino a los que has robado se lo merecían. Nunca robes a viejecitas ni a niños (que, de todas formas, no tienen nada valioso).
8) No mentirás, pero, ya que mientes a todas horas, que sea con un buen fin, siguiendo el ejemplo de nuestros prohombres de la política.
9) Los pensamientos impuros son algo natural y la base de todo nuestro sistema publicitario y comercial y de las industrias del cine, la televisión y los libros, así que ay del que se atreva a decir algo contra ellos.
10) Codiciarás los bienes ajenos, porque ésa es la piedra fundamental de toda sociedad capitalista.
Arqueológico Brutote
Agradecemos al P. Basilio Méramo por este material.
Así lo asegura el P. Lombardi, portavoz de la Santa Sede
El Aula Juan Pablo II de la Sala de Prensa de la Santa Sede fue testigo este martes de la presentación oficial del libro-entrevista «Luz del Mundo. El Papa, la Iglesia, los signos de los tiempos. Una conversación del Santo Padre Benedicto XVI con Peter Seewald». El P. Lombardi, que opinar que el libro es «un acto de verdadero coraje comunicativo» que busca llegar a todos, no sólo a los católicos, «ha asegurado que el Papa preveía el revuelo mediático que se iba a formar por sus declaraciones sobre el uso de preservativos, pero consideró que la cuestión era importante hoy en día».

(Agencias/InfoCatólica) En sus declaraciones a los periodistas en la Sala de Prensa del Vaticano, el sacerdote comentó sobre este nuevo libro que
“podemos estar agradecidos por un acto de verdadero coraje comunicativo. Como les decía, ha buscado hablar con un lenguaje que la gente entiende, un lenguaje accesible a todos, ha querido afrontar tantas preguntas, incluso corriendo el riesgo de suscitar discusiones y de no ser siempre comprendido perfectamente. ¿Por qué? Porque es responsable de afirmar la participación de la Iglesia y la suya en todos los problemas que el mundo de hoy encuentra”.
El sacerdote también respondió a diversas preguntas sobre la confusión generada en la prensa por lo dicho por el Papa acerca del preservativo. En el libro “Luz del Mundo” de Peter Seewald, el Papa plantea como excepción para el uso del condón el caso de los varones que se prostituyen, como figura en el texto original en alemán y la traducción al inglés, que difiere de lo publicado por L’Osservatore Romano que en italiano usa el término “prostituta”.
Sobre el comunicado dado a conocer el domingo por la tarde sobre este tema sobre la correcta interpretación de las palabras del Papa, informa Radio Vaticano, el P. Lombardi explica que el texto de esa nota fue vista y aprobada por el Papa y que los errores en la traducción del original alemán en el ejemplo usado por el Pontífice no cambian la sustancia de la respuesta.
“Personalmente le pregunté al Papa si había algún problema serio o importante en la elección del masculino sobre el femenino. Me dijo que no. (…) La idea es que este es el primer paso hacia la toma de responsabilidad cuando se toma en cuenta el riesgo de la vida del otro con quien se tiene relaciones. Si se es mujer, hombre o transexual, el punto sigue siendo el mismo“, indicó.
El portavoz vaticano indicó luego que “la contribución que ha querido dar el Papa no es la de una discusión técnica, con lenguaje científico de problemas morales. Esta no es una tarea de un libro de este género: no quiere tocar el trabajo de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por esto no ha usado las expresiones ‘mal menor’, ‘doble efecto’ u otras fórmulas clásicas particulares, sino que ha querido usar un lenguaje muy coloquial y que todos lo puedan entender”.
Entonces, concluye, al decir que cuando un prostituto usa un preservativo se toma “un primer paso en la dirección de la responsabilidad, es hablar en un lenguaje amplio, que contempla la condición y la problemática de todos y no de las condiciones específicas o internas de la Iglesia”.
Aportamos un traducción más entendible del comunicado:
Ayer por la tarde (23 de noviembre) a las 18.00 horas, la oficina de prensa de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. a petición de la agencia de noticias DPA, fijó su posición ante dos pasajes del libro del Papa “Luz del Mundo”; esta se relaciona con el controvertido pasaje de los preservativos y las declaraciones del obispo Williamson. Lea la explicación en el texto siguiente:
Sobre el tema de los condones:
Las declaraciones del Papa fueron distorsionadas en la prensa; sin embargo, son lamentables. Sus palabras se podrían comparar con el consejo dado a un ladrón asesino, para que en el futuro en sus delitos se limite a robar; de este consejo no se debe inferir, sin embargo, que el robo se permitiría en ciertos casos. De este modo fueron interpretadas las palabras del Papa. Sin embargo, el pontífice debería haber sido consciente de que uno puede esperar que la opinión pública mundial, en una cuestión tan delicada, no efectúe distinciones sutiles y académicas, ni que, por desgracia se distinga entre la tolerancia del mal y su aprobación. Esto conduce a no distinguir y a generalizar. En este sentido, el Papa tiene también una gran responsabilidad en cuanto a la formulación de sus dichos, que sometidos al frenesí de los medios, llegan incluso a expresar un cambio en la moral.
Las declaraciones sobre el obispo Williamson:
No es cierto que Monseñor Williamson nunca se haya acogido a la Iglesia Católica oficial. El obispo no ha encontrado en la Fraternidad su fe católica, sino fuera de su estructura. Además estuvo en el seminario de Ecône en circunstancias en que la Fraternidad era reconocida oficialmente por la Iglesia.
La derogación de la excomunión no tiene nada que ver con cuestiones históricas, o con errores que sólo cuando son teológicos, tienen que ver con la comunión en la Iglesia. Vincular [como lo han hecho los medios] la posible retirada del decreto de excomunión, con la entrevista del obispo Williamson [a Der Spiegel], han causado al Papa y a la Fraternidad un gran daño. En este sentido, las palabras del Santo Padre dichas a consecuencia de ese acontecimiento, son comprensibles.
DPA-Meldung im Wortlaut

Gestern Abend (23. Nov) um 18.00 Uhr hat die Pressestelle der Priesterbruderschaft St. Pius X. auf Anfrage der Nachrichtenagentur DPA zu zwei Passagen aus dem Papst-Buch “Licht der Welt” Stellung genommen. Es betrifft die umstrittene Passage zu den Kondomen und die Aussagen über Bischof Williamson. Lesen Sie hier die Erklärung im Wortlaut.
Zur Frage der Kondome:
Die Aussagen des Papstes wurden in der Presse verfälscht. Trotzdem sind sie unglücklich gewählt. Seine Worte ließen sich vergleichen mit dem Rat an einen Raubmörder, sich in Zukunft auf Diebstahl zu beschränken. Aus diesem Rat dürfte man trotzdem nicht ableiten, dass der Diebstahl in gewissen Fällen erlaubt sei. In dieser Weise werden jetzt die Worte des Papstes ausgelegt. Dennoch hätte sich der Pontifex bewusst sein müssen, dass man der Weltöffentlichkeit in einem so heiklen Thema keine solch subtilen und professoralen Distinktionen zumuten darf. Er hat leider nicht unterschieden zwischen der Tolerierung eines Übels und seiner Gutheißung.
Das führt notwendigerweise zur Pauschalisierung und Verallgemeinerung. Insofern trägt der Papst durch seine Formulierung sicher auch eine Verantwortung an dem gewaltigen medialen Echo, das sogar von einer Trendwende in der Moral spricht.
Zu den Aussagen über Bischof Williamson:
Es ist nicht richtig, dass Bischof Williamson niemals in der offiziellen katholischen Kirche beheimatet gewesen ist. Er hat nicht in der Priesterbruderschaft zum katholischen Glauben gefunden, sondern unabhängig von ihr. Er trat zudem in das Seminar von Ecône zu einer Zeit ein, als die Bruderschaft von der Kirche offiziell anerkannt war.
Die Aufhebung einer Exkommunikation hat nichts mit historischen Fragen oder Irrtümern zu tun, sie ist theologischer Natur und betrifft die Gemeinschaft der Kirche. Die Verknüpfung der Rücknahme des Exkommunikationsdekretes mit dem Interview von Bischof Williamson hat sowohl dem Papst als auch der Bruderschaft großen Schaden zugefügt. Insofern sind die Worte des Heiligen Vaters, die im Nachhinein mit Blick auf die Ereignisse gesprochen werden, nachvollziehbar.
Berlin, am 23. November 2010
Pressestelle der Priesterbruderschaft St. Pius X. in Deutschland
Ayer por la tarde (23 de noviembre) a las 18.00 horas, la oficina de prensa de la Fraternidad de San Pío X. a petición de la agencia de noticias DPA a dos pasajes del libro del Papa “Luz del Mundo” posición adoptada. Se relaciona con el controvertido pasaje de los preservativos y las declaraciones del obispo Williamson. Lea la explicación en el texto.
Las declaraciones del Papa fueron distorsionadas en la prensa. Sin embargo, son lamentables. Sus palabras se podría comparar con el Consejo para un asesino, se limitan en el futuro para el robo. Para este Consejo no se debe inferir sin embargo que el robo se permitiría en ciertos casos. De esta manera, las palabras del Papa, ahora se interpretan. Sin embargo, el pontífice debería haber sido consciente de que uno puede esperar que la opinión pública mundial en una cuestión tan delicada sin distinciones sutiles y profesoral. Por desgracia no hs sabido distinguir entre la tolerancia del mal y de su aprobación.
Esto obliga a la generalización y la generalización. En este sentido, el Papa se debe a que su formulación sea también una gran responsabilidad en el frenesí de los medios que incluso se habla de un cambio en la moral.
También estuvo en el seminario de Ecône uno en un momento en que la fraternidad fue reconocido oficialmente por la Iglesia.
La derogación de la excomunión no tiene nada que ver con cuestiones históricas o errores, que es teológico e involucra a la comunidad de la Iglesia. La vinculación de la retirada de la excomunión ser revocada con la entrevista del obispo Williamson tiene al Papa y la Hermandad causado un gran daño. En este sentido, las palabras del Santo Padre habla a continuación con respecto a los acontecimientos comprensible.
Berlín, 23 Noviembre 2010
Oficina de Prensa de la Fraternidad de San Pío X. en Alemania
Dice Secretum Meum Mihi precisando la especie periodística:
La agencia Reuters había reportado en Nov-20-2010 que EN el libro-entrevista de Peter Seewald “Luz del mundo”, Benedicto XVI habría Afirmado que el obispo de la FSSPX/SSPX, Richard Williamson, nunca había sido católico en el propio sentido ya que él se convirtió del Anglicanismo a la FSSPX/SSPX, y ello significa que jamás vivió en la Iglesia bajo la autoridad papal.
Ahora la agencia DPA, Nov-24-2010 (ver Europe Online), hace referencia a que el distrito alemán de la FSSPX/SSPX se ha pronunciado sobre esa afirmación papal y además sobre el asunto del uso del condón, del cual el Papa habló en el mismo libro-entrevista.
Aquí un reporte en español de agencia EFE, Nov-24-2010, vía La Rioja.com.
Berlín, 24 nov (EFE).- La ultraconservadora Hermandad de Pío X, fundada por el fallecido obispo francés Marcel Lefevbre, ha criticado duramente la decisión del papa Benedicto XVI de justificar el uso de preservativos en “algunos casos” en su libro “Luz del mundo”.
El Pontífice “no ha sabido lamentablemente diferenciar entre la tolerancia de un mal y su aprobación”, afirma la Hermandad en un comunicado emitido a través de su página web desde su central en la ciudad alemana de Stuttgart.
“Sus palabras se pueden comparar con las del consejo a un ladrón asesino de que en el futuro se limite a robar. De ese consejo no debería deducirse que el robo está permitido en algunos casos”, señala la Hermandad de Pío X.
La citada hermandad rechaza además las críticas del Papa al miembro de su congregación, el obispo británico Richard Williamson, condenado por un tribunal en Alemania por negar el Holocausto.
“No es correcto que el obispo Williamson jamás haya pertenecido a la Iglesia Católica oficial. No se acogió a la fe católica a través de la hermandad sacerdotal (la Hermandad de Pío X), sino con independencia de ella”, asegura la nota.
El papa Benedicto XVI revocó en enero de 2009 la excomunión a Williamson y otros tres obispos lefevbrianos, medida que fue criticada al coincidir con unas declaraciones del obispo británico en las que negaba el genocidio judío por parte del régimen nazi.
En su libro “Luz del mundo” el Papa reconoce el “grave error” de haber fomentado el acercamiento a la Hermandad de Pío X sin tener conocimiento en ese momento de las polémicas declaraciones de Williamson.
Esta semana se ha sabido además que este último ha contratado los servicios de un abogado de tendencias notoriamente neonazis para su defensa en un proceso de apelación ante la justicia alemana.
El semanario alemán “Der Spiegel” comentaba el lunes que esa decisión ha obligado a aplazar, seguramente hasta después de Navidad, el proceso ante un tribunal de Ratisbona, para que su nuevo abogado tenga tiempo de preparar el caso.
La revista destaca que Williamson ha escogido para dirigir su defensa al polémico abogado Wolfram Nahrath, notorio miembro de la extrema derecha alemana, afiliado al neonazi Partido Nacionaldemócrata (NPD) y último jefe de la prohibida organización juvenil ultraderechista “Wiking Jugend” (Juventudes Vikingas).
Esta elección podría costar a Williamson su expulsión de la Hermandad de Pío X, fundada por el fallecido obispo ultraconservador Marcel Lefevbre, según comunicaba en su página web el prior de la hermandad, el obispo Bernard Fellay.
Éste ordenó expresamente a Williamson “revocar esa decisión” (la de contratar a Nahrath) y “en el caso de que no obedezca la orden debe contar con su expulsión de la Hermandad de Pío X”, señalaba la web.
La Hermandad de Pío X ha advertido además al obispo británico de que no debe dejarse instrumentalizar para determinadas tesis políticas que no tienen nada que ver con sus tareas como obispo al servicio de la hermandad.
El escándalo en torno a Williamson tiene su origen en una entrevista televisiva en la que negó que los judíos hubiesen sido víctimas de un genocidio por parte de los nazis durante la II Guerra Mundial y en la que puso en duda la existencia de campos de exterminio y cámaras de gas.En otoño todo cae menos tus ahorros: cuenta AZUL 3,60 TAE hasta el 1 de Abril
En el foro Angelqueen aparece un post (Nov-22-2010) aparente producido por el Editor de los “Comentarios Eleison” del Obispo Richard Williamson, Nicholas Wansbutter. En él se afirma:
“Sepan que el Obispo [Richard] Williamson NO usará los servicios del abogado mencionado en el comunicado del 20 de Noviembre del P. Thouvenot.”
El post también habla de que como el obispo Williamson no tiene sitio de internet para hacer ese tipo de anuncios es por eso que se hace por medio de aquel foro.
Nos referimos al obispo Richard Williamson de la FSSPX/SSPX, el cual ha vuelto al ojo del huracán por haber nombrado un abogado neonazi para que lo representára ante una corte alemana por un caso de negacionismo del Holocausto (ver aquí).
Cómo no sabíamos si la información de Angelqueen era autentica, decidimos contactar al Sr. Wansbutter para que nos la confirmára. Aquí una traducción de lo que nos escribe el Sr. Wansbutter, Nov-23-2010:
Puedo de verdad confirmar la declaración hecha en el artículo citado de Angelqueen. Ese mensaje fue hecho por mí, y confirmo que he recibido la información directamente del Obispo Williamson. Como su editor de “Comentarios Eleison” tengo contacto frecuente vía teléfono y correo electrónico con Su Señoría.
El libro entrevista de Peter Seewald a Benedicto XVI se ha puesto hoy a la venta. Ya podemos leer lo que realmente dice sobre el uso del preservativo sin necesidad de especular sobre la maldad de los medios de comunicación. Una vez más ha vuelto a suceder. En medio de la equivocidad habitual de las enseñanzas postconciliares, de vez en cuando, nos topamos con alguna afirmación que se resiste a ser forzada hacia los cánones de la doctrina tradicional. He aquí una primera consideración, tras la lectura del texto impreso.
La cosa es bastante más sencilla de lo que se ha querido ver. Los casos a los que se refiere BXVI al hablar del uso del condón son, todos ellos, gravemente inmorales, todos pecados mortales en sí mismos, todos contra natura.
El texto menciona, con vaguedad, el uso del artefacto, por ejemplo, en los actos venéreos y venales, sin especificar si con persona de diferente o del mismo sexo. Los últimos son actos contra natura y que claman al cielo por sí mismos, y por eso mismo, formalmente inhábiles para la procreación.
En ellos, la razón de corrupción no es el impedimento del fin procreativo, pues no son actos de sexualidad propiamente humana. No han faltado “exégetas” que afirman que, al no tratarse de actos aptos para la generación, en ellos el uso del condón es lícito si con ello se obtiene la evitación de un mal físico. El problema es que ignoran, quienes así se expresan, que la abominable gravedad de estos actos proviene del impedimento del fin de la misma naturaleza humana y por eso mismo, ningún factor reductivo puede rebajar la gravedad del acto, aunque se le puede, eso sí añadir malicia.
Los actos venéreos con cómplice de distinto sexo, en sí mismos siempre gravemente ilícitos (mortalmente), se convierten en contra natura (onanísticos) por medio del uso del preservativo, luego se agrava su inmoralidad, mudando la especie del acto.
En unos casos, los sodomíticos, el recurso al condón (con miras a la evitación de un contagio) no muda la perversidad del acto ya constitutivamente contrario a la naturaleza. Pero de ninguna marera se puede hablar por esa razón de que el recurso al adminículo con el fin de obtener un fin que es un bien físico (profilaxis) reduzca la iniquidad del acto, que se mide por la violación de la finalidad de un orden infinitamente superior. Ni tampoco, por tanto, será legítimo hablar de aceptación, conveniencia o licitud de su uso por ese título. Hablar así es incurrir en un argumento sofístico: como se mata el alma, pero se aspira a preservar el cuerpo, el acto tiene alguna razón de bondad.
Hay, además, un factor añadido que redunda en el sentido contrario. El uso del preservativo en tales actos subjetivamente aumenta la maldad, puesto que si se busca la preservación de la salud física no es con miras a una eventual y futura conversión moral, como deja entender BXVI, sino todo lo contrario: para mejor pecar nuevamente del mismo modo. Así, el uso del preservativo en las uniones sodomíticas, que busca evitar las consecuencias naturales –justicia inmanente– de tales atrocidades, instala a los que así obran en el espejismo de la liviandad de sus actos y les aleja de la conversión: en la práctica supone disociar los actos contra natura de toda consecuencia física, cegando espiritualmente, todavía más, a los actores ante las inevitables consecuencias espirituales.
El recurso al condón en la fornicación entre personas del mismo sexo convierte a ésta, por eso mismo, en contraria a la naturaleza y, por lo tanto, en sí mismo tal recurso se erige en factor no sólo de agravamiento, sino de mudanza en la especie del pecado, haciéndolo siempre onanístico. Quienes razonan diciendo que la única unión sexual lícita es la matrimonial (ciertamente) y que por eso todos los actos sexuales extraconyugales son desordenados y por lo mismo no debieran tratarse como aptos para la generación, argumentan sofísticamente también. La razón es que la finalidad del uso de la sexualidad está dada para la naturaleza humana toda, no para tal o cual individuo o tales personas entre sí. La naturaleza exige el marco del vínculo matrimonial, que es natural, como factor indispensable para que se realice la finalidad de la procreación ordenada (no la mera procreación). Sin embargo, eso no impide que la ordenación general al bien de la especie esté presente en todos los individuos y que en todo ejercicio de la facultad procreativa prime el bien de la especie (fin reproductivo, aun desordenado) sobre el personal (en los casos que nos ocupan, moralmente hablando, un mal: la comisión de un grave pecado, la muerte espiritual). Por eso, impedir el fin procreativo agrava el mal ya gravísimo de la unión sexual furtiva.
Así las cosas, ¿cómo hablar de “casos fundados de carácter aislado, por ejemplo, cuando un prostituido (prostituto) utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere” (página 132 de la edición española)? ¿Cómo va a ser el uso del condón en una unión sodomítica, pecado que clama al cielo, un “primer acto de moralización”? Pensar esto supone un alejamiento impresionante del criterio de finalidad y de bondad o maldad intrínseca de los actos humanos, criterio de la moralidad natural y cristiana. Supone considerar que un ingrediente de la acción (uso del condón) que no sólo no rectifica la constitutiva desviación moral del acto, sino que contribuye a que se realice de modo más tranquilo, más asegurado y más repetible tiene algún valor moral distinto y positivo. ¿Cómo va a ser el uso del condón, en una unión ilícita entre hombre y mujer, un “primer acto de moralización”, cuando además de lo anterior, semejante recurso precisamente agrava siempre la ilicitud del acto?
¿Qué significado puede tener añadir que “ésta no es la auténtica modalidad para abordar el mal de la infección del VIH” y que “tal modalidad ha de consistir realmente en la humanización de la sexualidad”, cuando lo que está en juego es infinitamente superior, la vida y la salvación de las almas y de eso no se hace ni siquiera mención, la más ligera mención?
En realidad estamos ante una opinión moral, si así puede llamarse, fundamentalmente discordante respecto de la natural y la cristiana. Una opinión que pretende calificar la moralidad de un acto en función de un doble fin, uno nítido, la preservación del bien físico del hombre, y uno vago, la “humanización de la sexualidad” que, por su misma vaguedad, en la práctica se eclipsa ante el fin de la “reducción del peligro de contagio” (por cierto, después de estar tantos años diciendo que el condón multiplicaba el riesgo en vez de reducirlo, algunos tendrán que “formatear” su disco duro…)
[P.s. Evitemos el recurso al siempre lábil argumento del mal menor. El limitado uso de este argumento –que no principio– se ciñe a situaciones en las que el origen del mal no está en el sujeto que pretende actuar moralmente. Si decido robar un banco, no puedo aducir que robo sólo mil euros porque es un mal menor respecto de robar un millón, puesto que en mi mano está el no robar nada. La razón es que nunca se puede querer un mal, en todo caso se puede tolerar, pero de nuevo, querer deliberadamente el mal depende de mí, mientras que el mal tolerado no depende de mí. El uso del condón nunca supone la elección del mal menor, porque siempre existe la posibilidad de rechazar el acto desordenado in toto. Esto muestra cómo la moral personalista es, además de errónea, derrotista y parte de la fatalidad del fracaso inevitable: “como de todas maneras se va a fornicar…” Realmente evangélico todo esto].
NO HABLAREMOS DE LO QUE NO DICE. NI ESPECULAREMOS MAS ALLA DE LA FRASE REAL. CON LO QUE DICE BASTA Y SOBRA.
PARA LOS PAPÓLATRAS Y ACUERDISTAS:
Les recomendamos que al hablar de este tema de los dichos sobre el preservativo, utilicen una frase del Evangelio (siempre queda bien, especialmente para los que nunca leen la Biblia. Y de paso, se pueden ganar unos puntitos de confianza con los curitas y obispos amigos): «Nadie habló jamás como este hombre» Jn 7-46. Y tendrán razón…
LA FRASE ORIGINAL DICE:
Puede haber casos singulares justificados, por ejemplo cuando una prostituta (prostituto en el original alemán) utiliza un profiláctico, y esto puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia del hecho de que no todo está permitido y que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el modo auténtico y propio para vencer las infecciones del HIV. Es realmente necesaria una humanización de la sexualidad.
ALGUNAS REFLEXIONES
Eso quiere decir que el caso de la prostituta o prostituto no es el único caso.
Es lícita la pregunta:
¿Qué pasará con las otras venéreas?
¿Están justificadas también?
El marido que se va con una prostituta y se contagia una gonorrea, para no infectar a la esposa ¿puede recurrir al uso del preservativo?
¿Y con el problema eugenésico?
Los matrimonios perjudicados por una descendencia con problemas genéticos y que no mantienen trato marital, ¿estarían justificados de usar preservativo para fomentar el “amor mutuo”?
Y la pregunta del millón: ¿No será mejor el uso del condón para que no existan tantos abortos? Podrá su uso ser moralizante en ese caso también…
Moralización y responsabilidad… ¡Con el cliente! y o de la prostituta/o consigo misma/o.
Es decir respeto al prójimo y a sí mismo. Pero ofende a Dios. Primero el hombre y su dignidad…
“Si van a pecar, pequen bien… usen preservativo”
Con o sin preservativo irse de prostitutas es un pecado mortal.Ya estás alejado de Dios. Y encima negarle la natura al acto mujer-hombre a traves del preservativo ¿es responsable y camino a ser moralizante?
En fin… Benedicto XVI siempre nos sorprende… para mal.

¡Qué decoro! ¡Qué buen gusto! ¡Cuánta femineidad! ¡Qué protocolo!
Y… es que ¡nada es imposible! en la iglesia del Vaticano II
Acordar, tomar café, fazer uma caminhada e… dar uma palavrinha com o Papa. Eis o protocolo dos líderes do Caminho Neocatecumenal, respectivamente, “Kiko” Argüello, Carmen Hernández e Pe. Mario Pezzi, recebidos pelo Papa, em 13 de novembro passado, a fim de dar informações sobre a próxima Jornada Mundial da Juventude. Fonte: Santa Iglesia Militante.
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Una nueva revelación más proveniente del libro-entrevista con Benedicto XVI “Luz del mundo” a publicarse Nov-23-2010. La revelación está contenida en un artículo de Independent Catholic News, Nov-21-2010. Aquí una traducción al español hecha por Secretum Meum Mihi.
El Papa ‘no objeta’ la Comunión en la mano
Domingo, Noviembre 21, 2010El Papa Benedicto ha dicho en un nuevo libro que no se opone a la práctica de recibir la Comunión en la mano. Sin embargo, prosigue explicando que quiere fomentar la recepción de la Comunión en la lengua, de rodillas, por respeto a la Presencia Real en el Sacramento.
En una larga entrevista con el periodista alemán Peter Seewald, la cual se publicará este martes en un nuevo libro: ‘Luz del Mundo’, el Santo Padre dice: “No me opongo en principio a la Comunión en la mano; he administrado y recibido la Comunión en esta forma yo mismo”.
Pero, explica: “La idea detrás de mi actual práctica de que la gente se arrodille para recibir la Comunión en la lengua era enviar una señal y subrayar la Presencia Real con un punto de exclamación. Una importante razón es que hay gran peligro de superficialidad precisamente en el tipo de eventos masivos que tenemos en San Pedro, tanto en la Basílica como en la Plaza. He oído de gente que, después de recibir la Comunión, echan la Hostia en su billetera para llevarsela a casa como una especie de souvenir.
“En este contexto, donde la gente piensa que se supone automaticamente cada uno debe recibir la comunión —todos los demás van, así que yo también voy—, quería enviar una señal clara. Quería que fuera clara: ¡Algo muy especial está pasando aquí! ¡Él está aquí, Aquel por el cual nos arrodillamos! ¡Presten atención!
“Esto no es sólo un ritual social en el cual podemos tomar parte si queremos”.
El producto, colgado en Internet, muestra personajes animados practicando sodomía y zoofilia. Industria ha destinado 200 millones de euros a estos contenidos digitales en 2011.
S. Sanz. Madrid
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio que dirige Miguel Sebastián presta su apoyo a través del Plan Avanza a la promoción de un festival de episodios piloto de series online (web series) entre los que se encuentran varios vídeos denigrantes.
Uno de ellos, titulado Grites Hits, muestra la llegada a la Tierra de unos extraterrestres cuyo único fin es violar a un ciudadano que huye despavorido ante la persecución de unos marcianos con el pene erecto e iluminado. Además de esas zafias imágenes, la cinta también recoge episodios de zoofilia –violaciones a ovejas, elefantes y demás animales incluidas– y sodomía.
Acompañando a esas imágenes, el autor del mini filme animado, Jaume Rofes, ha incluido una sintonía no exenta de polémica. “Putos, putos, los putos extraterrestres nos quieren violar y si nos descuidamos por el culo nos van a dar”.
La sociedad Nikodemo Animation SL, organizadora del festival que promociona estas web series, consiguió apoyo del Gobierno tanto en 2009 como en el primer semestre de 2010 para la creación de contenidos digitales. Nikodemo recibió entre el 22 de febrero y el 16 de mayo más de 200 web series, que luego fueron colgadas en la Red sin ningún tipo de control, y que como en el caso del vídeo Grites Hits, en el que unos dibujos animados realizan prácticas sexuales obscenas, carecen de cualquier tipo de advertencia sobre su delicado contenido para proteger a los menores.
Pero la mencionada no es la única de las cintas impregnada de zafiedad y mal gusto. Feto y Aborto y Chicote Cipote son otros vídeos obscenos que no merecerían ser avalados por el Gobierno.
Entre quienes ampararon la proyección de este cortometraje se hallan también la cineasta y destacada integrante del denominado sindicato de la zeja, Isabel Coixet, y el director general de Red.es, Sebastián Muriel, alto cargo del departamento de Industria. Si bien llegaron a visionar Grites Hits, finalmente no lo eligieron como ganador del certamen. Las series que concurrieron a este concurso todavía pueden verse en la página web del festival. De hecho, ésta aún conserva el logotipo del Ministerio de Industria,Turismo y Comercio –más Gobierno de España–, que da cuenta del patrocinio para “promover el desarrollo de contenidos digitales”.
El Plan Avanza bajo el que se ampara el festival de web series obscenas ha supuesto la dedicación de más de 5.000 millones de euros entre 2005 y 2008 por parte del Ministerio de Industria, y recibirá otros 200 millones más el próximo año, según apuntó el propio Miguel Sebastián el pasado miércoles en la inauguración de la IV edición del Foro Internacional de Contenidos Digitales (Ficod).
El objetivo oficial del Plan Avanza, lejos de promocionar cintas polémicas como la que se recogen en las imágenes, es en palabras del titular de Industria “aumentar el tamaño, la competitividad y la internacionalización de la industria de las TIC”. Pero tal inyección de dinero público a este área queda en entredicho a tenor de los obscenos contenidos digitales anteriormente narrados y que han sido difundidos bajo el logotipo del Gobierno.
Sanción
Y es que, según consta en el pliego de condiciones para la concesión de estas ayudas a los contenidos digitales, el beneficiario, en este caso Nikodemo Animación, está obligado a incluir “en lugar preferente y separado de marcas comerciales” dicha referencia al Ejecutivo como “colaborador institucional de la iniciativa”. Se da la circunstancia de que el ministro de Industria, bajo cuyo “apoyo” se difunden en Internet vídeos denigrantes, es el mismo que impuso a Intereconomía una multa de 100.000 euros por la emisión de una campaña bajo el lema “Día del Orgullo Gay, 364 días de Orgullo de la gente normal y corriente”. Industria consideró que la cadena atentaba aquí “contra el debido respeto a la dignidad de las personas”.
Dos noticias referidas a Mons. Williamson. La primera desde la Casa Generalicia de la Neo FSSPX. Se habla allí de casi la expulsión del Obispo. ¡Y si allí, oficialmente, se dice tal cosa… ya debe tener las valijas listas!
La segunda sobre el polémico libro donde Benedicto XVI no solamente ha hablado de los preservativos…
¿Es posible que ambas estén emparentadas?
Sólo los incrédulos acuerdistas y los papólatras obsecuentes negarán esta evidencia
VEREMOS…
Por lo pronto esperemos que Mons. Williamson reaccione de una vez por todas…

11-21-2010
El Superior General, Mons. Bernard Fellay, se enteró por medio de la prensa de la decisión tomada por Mons. Richard Williamson de revocar, diez días antes de su proceso, el mandato del abogado encargado de su defensa, para reemplazarlo por otro abiertamente ligado al llamado movimiento neo-nazi de Alemania y a algunos de sus grupos.
Mons. Fellay intimó a Mons. Williamson la orden formal de reconsiderar su decisión y no dejarse instrumentalizar por tesis políticas totalmente ajenas a su misión como obispo católico al servicio de la Fraternidad San Pío X.
La desobediencia a esta orden provocaría la exclusión de Mons. Williamson de la Fraternidad San Pío X.
Menzingen, el día 20 de noviembre de 2010
Padre Christian Thouvenot, Secretario General
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Grupo judío insta al Papa a prohibir el negador del Holocausto | Reuters:
“En un libro que saldrá la próxima semana, Benedicto XVI dice que no habría levantado la prohibición de la excomunión de 22 años de Williamson si hubiera sabido de sus ideas de extrema derecha. El Papa dijo que las malas comunicaciones del Vaticano en esa fila era un” colapso total .
“Los sobrevivientes del Holocausto deben solicitarle al Papa Benedicto XVI que afirme categóricamente su autoridad moral y restablezca la excomunión del obispo Williamson, que fue levantada el año pasado,” dijo Elan Steinberg, vicepresidente de la Reunión Americana de Sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes, en un comunicado.
Los comentarios grotescos de Williamson al denigrar la tragedia del Holocausto son agravados por la contratación de un conocido extremista de derecha como su abogado, ‘dijo. “
“Benedicto XVI dijo en un nuevo libro, Luz del Mundo, que Williamson “no es católico en el sentido propio “porque se convirtió del anglicanismo a la FSSPX.” Eso significa que nunca ha vivido en la gran Iglesia “bajo la autoridad papal, dijo. “
DE ESTOS DICHOS DE BENEDICTO PODEMOS DECIR QUE TODOS LOS QUE NACIERON A LA FE EN LA FSSPX NO SON CATÓLICOS EN EL SENTIDO PROPIO…
¿QUÉ TAL?
DE ESTO PODRÁN SACARSE MUCHAS MÁS CONCLUSIONES.
QUIZÁS AHORA SÍ ABRAN LOS OJOS LOS FIELES Y SACERDOTES DE LA FSSPX Y VEAN QUIEN LOS ESTÁ LLEVANDO DE LAS NARICES A LA DEFECCIÓN
EL MUNDO AMA LO QUE ES SUYO
Benedicto XVI avaló este metodo “en algunos casos” para “reducir los riesgos de contagio” del virus del HIV, algo que ningún otro Papa dijo antes. Las declaraciones fueron publicadas en un libro que deber salir a la venta el martes

Benedicto XVI acepta el uso del preservativo “en algunos casos” para “reducir los riesgos de contagio” del virus del sida, algo que ningún otro Papa dijo antes, en un libro de entrevistas que deber salir a la venta el martes.
El máximo pontífice insistió en que, el preservativo no es la “verdadera” manera para combatir el sida, ya que es necesaria una “humanización de la sexualidad”.
El Papa así lo ha manifestado en el libro-entrevista “La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo. Una conversación con el Santo Padre Benedicto XVI“, del escritor Peter Seewald, que saldrá a las librerías el 23 de noviembre y del que hoy ha adelantado varias partes el diario vaticano L’Osservatore Romano.
En el libro, dividido en 18 capítulos y de 284 páginas, el Papa Ratzinger también afirma en la lista de preguntas que se le formularon que no se sorprendió “del todo” por el escándalo de clérigos pederastas, pero la dimensión que alcanzó fue “un shock enorme”.
Fuente: EFE
VIGESIMOSEXTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
VIGESIMOCUARTO DOMINGO DE PENTECOSTÉS
El Martes Santo, Jesús predice la destrucción del Templo. Para un judío esto equivalía a la ruina del mundo. Por eso los Apóstoles acumulan preguntas que se refieren a sucesos totalmente distintos, como son la devastación de Jerusalén, el advenimiento del Hijo del hombre y el fin del mundo.
Entonces es cuando Jesús pronuncia el importantísimo discurso que debemos comentar y explicar en este Domingo Vigesimocuarto de Pentecostés.
Jesús les respondió, pues con una serie de señales, más de quince en total: la aparición de falsos Cristos, guerras atroces y sus consecuencias, terremotos y grandes señales en el cielo, los vejámenes de toda suerte que experimentarán los discípulos, la deserción y la traición en las propias filas, la apostasía de los más débiles, la convivencia será imposible…
A pesar de tantas pruebas, en medio de las defecciones y tibiezas, los que perseveren, los que guarden la fe y las buenas costumbres cristianas, se salvarán.
El fin no llegará antes de que el Evangelio sea predicado por todo el orbe.
El signo de la desolación abominable también lo será del fin del mundo. Cuando San Pablo habla del Anticristo, da como señal el sacrilegio religioso: “se sentará en el Templo de Dios haciéndose dios”, es decir, se apoderará de la religión para sus fines, y cesará el sacrificio, aunque permanecerá un simulacro de sacrificio…
Indicada la profecía de Daniel, Jesús amonesta a sus discípulos a que presten atención a ella y la interpreten según los indicios que les da y sigan sus consejos.
Y para que no lo tomen como hipérbole, añade: Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.
Con todo, hasta en aquel torbellino de la justicia, deja entrever Dios su misericordia: Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.
A la terribilidad de los signos precursores del Advenimiento del Hijo del hombre, seguirá la magnificencia de su personal Venida: Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre.
Y en medio del universal terror y expectación, verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad.
Termina Jesús las terribles predicciones con una palabras de consuelo y aliento para los suyos: Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra redención.
En cuanto a la fecha exacta del fin mundo, nadie, sino el Padre Eterno, sabe cuándo sucederá. Tan ignorado es aquel día, que vendrá de imprevisto, como vino el diluvio en los días de Noé.
Los terribles e imprevistos acontecimientos predichos por el Señor en este discurso escatológico reclaman vigilancia asidua; de lo contrario nos encontrará desprevenidos.
Como enseñanza bien práctica para nosotros, debemos tener en claro que la cuestión de los “signos de los tiempos”, o sea la de las señales del Reino Mesiánico, era una controversia bien debatida en la antigüedad, como lo es en nuestros días. Las dos situaciones parecen análogas.
Las ideas que los fariseos se habían forjado sobre el Reino Mesiánico les impidieron verlo venir, y los llevó a la ruina. Imaginemos por un instante lo que aconteció con el rechazo de Jesucristo y, luego más tarde, al no reconocer los signos de la destrucción de Jerusalén…
Las señales valen también para nosotros, para la Segunda Venida; y, si no vigilamos, nos puede pasar exactamente lo mismo que a ellos. ¿Qué sucedería si no distinguiésemos los signos y nos quedásemos al interior de la ciudad antes de que se cierre al sitio?
Y, sin embargo, ¿qué se dice hoy en día acerca de la Segunda Venida de Nuestro Señor? Sigue leyendo

Las celebraciones gubernamentales son ultraje y mentira. El Rosas que reivindican no existió. El Rosas que existió los habría fusilado.
Nada de esto ya importa. Vencedor del tiempo y del espacio —como los héroes genuinos— los argentinos cabales rinden tributo a su memoria, a quienes cayeron en la Vuelta de Obligado, y a quienes —cuando hacerlo supuso riesgos fieros— reivindicaron la verdadera talla del Ilustre Restaurador de las Leyes.
Quieran hacer justicia los versos que enhebramos:
Ni cuzcos ladradores ni doctores me traigan,
ni tibios lomos negros de chiripá o levita,
que no vengan logistas a hollar estas barrancas,
donde el duelo y la sangre supieron darse cita.
Auséntense los torvos, cismáticos o flojos,
espadas sin cabeza, sin blasón ni coraje,
esta Vuelta del río reclama en sus orillas
la vieja aristocracia del sufrido gauchaje.
Ninguna voz rendida se escuche en el remanso
del Paraná poblado de recuerdos fecundos,
ninguno se presente de los que han hocicado,
una vez y por siempre los he llamado inmundos.
Que no lleguen tampoco los que enturbiaron nombres
de patriadas antiguas galopando en montón,
ni los profanadores de la historia se acerquen,
sólo quiero a los fieles de la Federación.
¡Encadene el oleaje, mi General Mansilla,
atenace torrentes, eslabone los vientos,
que silven los boyeros, y en las cañas tacuaras
flameen los pendones amarrados con tientos!
¡Usted, Coronel Thorne, desenvaine cañones,
camarada Quiroga: honre al padre que hereda,
Capitán Tomás Craig, ancle el buque al pellejo
y usted, Ramón Rodríguez, con su furia proceda!
Si la tierra trepida sabrán los extranjeros,
que las almas batallan con leal veteranía
invisible y perenne como un yelmo de plata
como ajorca que enlaza la fiel soberanía.
Comandante Barreda, Artillero Palacios,
alumbren las estrellas de este patrio noviembre,
y en el último ataque que cada puño sea
la semilla que labre, que coseche y que siembre.
Nada importa esta tarde que la proa invasora
nos aventaje en fuego de metrallas filosas,
mis mazorqueros tienen bayonetas caladas
y me sigo llamando Don Juan Manuel de Rosas.
Resistí a los falsarios, la conjura de escribas,
en mil páginas negras que fraguó belcebú,
venceré a los que intenten torcer mi empuñadura,
yo soy el heredero del sable de Maipú.
Mañana cuando lleguen las horas más aciagas,
aunque ni un ceibo quede en mi pampa plantado,
Señor, se alce una boca para gritar de nuevo:
No han de pasar por esta Vuelta de Obligado.
Antonio Caponnetto
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“Oh, hombres, volved la mirada a Nazaret, entrad en aquella modesta morada. Mirad a aquel carpintero, custodio santísimo de los secretos divinos, que con sus sudores sustenta a la familia humilde y elevada más que la de los césares de Roma; observad con qué veneración y respeto ayuda y venera a aquella Madre, su esposa inmaculada y pura: mirad al que se cree Hijo del carpintero (Mateo, 13, 55), virtud y sabiduría omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, y sin el cual nada ha sido hecho (Juan, 1, 3), cómo ningún hombre puede sin Él hacer nada, y que, sin embargo, no se desdeña de los pequeños servicios de la casa y del taller y de estar sometido a María y a José. Contemplad un tan grande modelo de santa vida familiar, espectáculo que maravilla a las jerarquías angélicas, que lo adoran” (S.S. Pío XII, A los recién casados, 15 de abril de 1942).
• El esposo debe tomar ejemplo de San José en el ejercicio de la autoridad.
“Tomad ejemplo de San José. Él contemplaba frente a sí a la Santísima Virgen, mejor, más alta y más excelsa que él mismo; un respeto soberano le hacía venerar en ella a la Reina de los ángeles y de los hombres, a la Madre de Dios. Sin embargo, él permanecía y continuaba en su puesto de jefe de la Sagrada Familia, sin faltar a ninguna de las altas obligaciones que le imponía semejante título” (Pío XII, A los recién casados, 10 de septiembre de 1941).
• La esposa que aprenda de María Santísima, modelo perfectísimo de virtudes domésticas.
“La Madre divina es también y sobre todo un perfectísimo modelo de las virtudes domésticas, de aquellas virtudes que deben embellecer el estado de los cónyuges cristianos. En María tenéis el amor más puro y fiel hacia el castísimo esposo, amor hecho de sacrificios y delicadas atenciones; en ella la entrega completa y continua a los cuidados de la familia y de la casa, de su esposo y, sobre todo, del querido Jesús; en ella la humildad que se manifestaba en la amorosa sumisión a San José, en la paciente resignación a las disposiciones, ¡cuántas veces arduas y penosas!, de la Divina Providencia, en la amabilidad y en la caridad con cuantos vivían cerca de la casita de Nazaret” (Pío XII, A los recién casados, 3 de mayo de 1939).
• Toda familia, pues, puede y debe ser santa.
“Filii sanctorum sumus! (Tobías, 2, 18). Queridos hijos e hijas: debéis, pues, persuadiros bien de que vuestra nueva familia podrá y deberá ser una familia santa, es decir, inviolablemente unida a Dios por la gracia. Inviolablemente: porque aquel mismo sacramento que exige la indisolubilidad del vínculo conyugal, os confiere una fuerza sobrenatural contra la cual serán impotentes, si vosotros lo queréis, las tentaciones y las seducciones; las pérfidas insinuaciones del disgusto cotidiano, de la calma habitual, de la necesidad de novedad y de cambio, la sed de las experiencias peligrosas, la atracción del fruto prohibido, no tendrán poder alguno contra vosotros, si conserváis este estado de gracia, con la vigilancia, la lucha, la penitencia, la oración” (Pío XII, A los recién casados, 6 de noviembre de 1940).
• Y convertirse como en un cenáculo frente a las tormentas de la vida.
“Tened siempre vuestro cenáculo, un asilo de retiro y de oración en vuestro propio hogar doméstico. Allí encontraréis el reposo después de las más duras jornadas, en la fidelidad a vuestras promesas y en la unión perfecta de vuestras almas: Perseverantes unanimiter (Hechos, 1, 14); allí viviréis bajo la mirada de María cum Maria matre Iesu (ibid.), cuya imagen os reunirá cada noche para la oración en familia: unanimiter in oratione. Mejor aún, toda vida personal y familiar puede resultar una oración incesante: perseverantes unanimiter in oratione” (Pío XII, A los recién casados, 27 de marzo de 1940).
• Para sobrellevar las pruebas, la familia precisa la energía diaria de la comunión eucarística.
“La familia necesita, como base suya, la íntima unión no sólo de los cuerpos, sino sobre todo de las almas, unión hecha de amor y de paz mutua. Ahora bien, la Eucaristía es, según la bella expresión de San Agustín (Tract. in Ioan. 26, 13), signo de unión, vínculo de amor, signum unitatis, vinculum caritatis, y une por eso y como que suelda entre sí los corazones.
“Para sostener las cargas, las pruebas, los dolores comunes, a los que no puede sustraerse familia alguna, por bien ordenada que esté, os es necesaria una energía diaria: la comunión eucarística es generadora de fuerza, de valor, de paciencia, y con la suave alegría que difunde en las almas bien dispuestas, hace sentir aquella serenidad que es el tesoro más precioso del hogar doméstico” (Pío XII, A los recién casados, 7 de junio de 1939).
• Y que Cristo y su Santísima Madre presidan la vida del hogar.
“Haced que vuestra casa sea y parezca cristiana. Que el Sagrado Corazón sea Rey de ella; que la imagen del Salvador crucificado y la dulcísima Virgen María tengan puesto de honor, para hacer manifiesto a los ojos de todos que en vuestra morada se sirve a Dios y que los visitantes y amigos deben, como vosotros mismos, desterrar de ella todo lo que pueda violar su santa ley: conversaciones deshonestas, palabras mentirosas, cóleras o debilidades culpables; sino también para recordaros que Jesús y María son los más constantes y amadísimos testigos y como asociados a los sucesos de vuestra familia: júbilos que os auguramos numerosos, dolores y pruebas que nunca podrán faltar” (Pío XII, A los recién casados, 8 de noviembre de 1939).
• Que las familias cristianas aprendan a orar como se oraba en el hogar de Nazaret.
“El Evangelio, es verdad, no nos dice expresamente cuáles eran las plegarias que se hacían en la casa de Nazaret. Pero la fidelidad de la Sagrada Familia a la observancia de las prácticas religiosas nos ha sido explícitamente atestiguada, aunque no había ninguna necesidad de ello, cuando, por ejemplo, San Lucas nos cuenta (Lucas, 2, 41 y ss.) que Jesús iba con María y José al templo de Jerusalén por la Pascua, según la costumbre de aquella fiesta. Es, pues, fácil y dulce representarnos esta Sagrada Familia en Nazaret a la hora de la acostumbrada oración. En el alba dorada o el violáceo crepúsculo de Palestina, sobre la pequeña terraza de su casita blanca, vueltos hacia Jerusalén, Jesús, María y José están de rodillas; José, como cabeza de familia, recita la oración; pero es Jesús quien la inspira, y María une su dulce voz a la grave del santo patriarca.
“¡Futuros cabezas de familia! Meditad e imitad este ejemplo, que muchos hombres de hoy olvidan. En el recurso confiado a Dios encontraréis no solamente las bendiciones sobrenaturales, sino la mejor seguridad de aquel «pan cotidiano», tan ansiosamente, tan laboriosamente y a veces tan vanamente buscado” (Pío XII, A los recién casados, 3 de abril de 1940).
• A ejemplo de ellos, en el hogar han de orar todos, porque también los hombres son frágiles y necesitan la oración.
“Hay jóvenes que piensan que en el mundo, a partir de cierta edad, la oración es un incienso cuyo oloroso humo conviene dejar a las mujeres, lo mismo que ciertos perfumes de moda; otros acuden en alguna ocasión a la misa cuando les es cómodo; pero se creen, según parece, demasiado grandes para arrodillarse y no lo bastante místicos, como dicen algunos, para acercarse a la sagrada comunión. Tampoco faltan muchachas jóvenes que, aun habiendo sido educadas con todo cuidado por sus madres o por buenas religiosas, se creen eximidas, una vez casadas, de las más elementales normas de prudencia: lecturas, espectáculos, bailes, distracciones peligrosas, todo les es permitido.
“Pero en una familia verdaderamente cristiana, el marido sabe que su alma es de la misma naturaleza y no menos frágil que la de su mujer y la de sus hijos; por eso añade a la de éstos su oración diaria, y así como se complace en verlos en torno suyo en la mesa familiar, no deja de acercarse con ellos a la mesa eucarística” (Pío XII, A los recién casados, 24 de julio de 1940).
• Que no se pierda la bella tradición del Santo Rosario en familia.
“En el nombre de Nuestro Señor os lo suplicamos, queridos recién casados: empeñaos por conservar intacta esta bella tradición de la familias cristianas, la oración de la noche en común, que recoge al fin de cada día, para implorar la bendición de Dios y honrar a la Virgen Inmaculada con el rosario de sus alabanzas, a todos los que van a dormir bajo el mismo techo. Vosotros dos, y después, cuando hayan aprendido de vosotros a unir sus manecitas, los pequeños que la Providencia os haya confiado, y también, si para ayudaros en vuestras labores domésticas os los ha puesto el Señor a vuestro lado, los criados y colaboradores vuestros, que también son vuestros hermanos en Cristo y tienen necesidad de Dios” (Pío XII, A los recién casados, 12 de febrero de 1941).
EL ÚNICO QUE PERMANECE INALTERABLE ES EL BAUTISMO CATÓLICO TRADICIONAL
Un “hito sin precedentes” en la historia del ecumenismo en América según la USCCB
BALTIMORE, jueves 18 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha aprobado un acuerdo en el que reconoce como válido el bautismo de cuatro comunidades cristianas reformadas.
La Conferencia votó el pasado martes el Common Agreement on Mutual Recognition of Baptism (Acuerdo Común de Reconocimiento Mutuo del Bautismo), durante la celebración de la Asamblea Plenaria que está teniendo lugar estos días en Baltimore (Maryland).
El acuerdo ha sido resultado de seis años de estudio y debates entre los representantes de la Conferencia Episcopal estadounidense, la Iglesia Presbiteriana de EE.UU., la Iglesia Reformada de América, la Iglesia Reformada Cristiana y la Iglesia Unida de Cristo.
Monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Atlanta y presidente del USCCB Committee for Ecumenical and Interreligious Affairs, afirmó el martes en un comunicado que esta votación supone “un hito en el viaje ecuménico”.
“Junto con nuestros hermanos y hermanas de la Reforma” de estas cuatro Iglesias, afirmó, “nosostros los obispos católicos podemos afirmar una vez más que el bautismo es la basr de la real, aunque incompleta, unidad que tenemos en Cristo”.
“Nuestra Conferencia espera ahora a que los cuatro organismos competentes de las comunidades reformadas aprueben el acuerdo común que hemos realizado hoy”, dijo el arzobispo.
El prelado explicó que, una vez que sea aprobado por las otras cuatro denominaciones, el acuerdo “permitirá a los ministros católicos presuponer que…
el bautismo realizado en estas comunidades es ‘verdadero bautismo’ como se entiende en la doctrina y en la ley católicas”.
NOTA DEL EDITOR: YA NO SE NECESITA QUERER HACER LO QUE SIEMPRE HA HECHO LA IGLESIA…
“La presentación de un certificado de bautismo por parte de los cristianos reformados que deseen entrar en plena comunión con la Iglesia Católica, o casarse con una católica, asegura a los ministros católicos que el bautismo, realizado por un ministro de la Reforma, implicó el uso de agua corriente, y la invocación bíblica de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo”, prosiguió el prelado.
Monseñor Gregory afirmó que los católicos y los cristianos reformados “han dado un paso de acercamiento a esa plenitud de la comunión que se realizará, en obediencia a la oración del Señor – ‘Padre, que todos sean uno’ – en ese día en el que puedan celebrar juntos en unidad de fe y ministerio en la única mesa de la Eucaristía”. (NOTA DEL EDITOR: ¿SERÁ ESTA LA PRIMAVERA EUCARÍSTICA?)
La conferencia señaló en un comunicado de prensa que el acuerdo común afirma que el bautismo es “el vínculo sacramental de unidad para el Cuerpo de Cristo, que se realiza sólo una vez, por un ministro autorizado, con un chorro de agua, utilizando la fórmula trinitaria de las Escrituras de ‘Padre, Hijo y Espíritu Santo’”.
Añadió que el acuerdo anima a las comunidades cristianas locales a mantener registros de bautismo, una práctica ya realizada en la Iglesia católica.
El comunicado de prensa declaró que otras conferencias episcopales en el mundo del mundo han suscrito acuerdos similares con las comunidades protestantes locales, pero este documento es “sin precedentes” para la Iglesia católica en los Estados Unidos.
Explicó que la Iglesia católica en general ha reconocido la validez de la mayoría de las principales comuniones cristianas desde el Concilio Vaticano II. Sin embargo, en 2002, el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos alentó a las conferencias episcopales para que se reunieran con las comunidades cristianas locales con el fin de estudiar y discutir su comprensión mutua del bautismo, para aclarar dudas y preguntas sobre la reciprocidad de las prácticas dentro de las diversas iglesias.