P. CERIANI: SERMÓN DEL JUEVES SANTO

JUEVES SANTO


Jueves Santo, día de la Institución de la Sagrada Eucaristía y del Santo Sacerdocio

Nos ocuparemos hoy solamente de la Institución del Santísimo Sacramento del Altar.

Según el lenguaje de los místicos y doctores, la Sagrada Eucaristía resplandece en el cielo de la Iglesia como el sol entre los astros del firmamento.

Para comprender mejor y hacer resaltar más la importancia capital del Santísimo Sacramento es suficiente mostrar, hacer ver, cómo la Eucaristía es la síntesis del plan divino.

En efecto, toda la historia de la humanidad, todo el conjunto de nuestra religión, todo el plan de Dios respecto de la criatura humana, se resume en tres misterios: un misterio de amor; el misterio del mal; y un misterio de triunfo.

Ahora bien, la Eucaristía prolonga y completa el misterio de amor; continúa la reparación debida por el misterio del mal; comienza o inaugura el misterio del triunfo.

a) Ante todo, la Sagrada Eucaristía prolonga y completa el misterio de amor. El Concilio de Trento expresó este pensamiento con un lenguaje de una admirable energía: “Nuestro Salvador, en el momento de abandonar este mundo para regresar a su Padre, instituyó este Sacramento, en el cual derramó con efusión todas las riquezas de su amor divino para con los hombres”.

Todas las palabras merecen ser destacadas: no se trata solamente del amor, sino que son “todas las riquezas del amor divino”. No se trata solamente de un don, sino que es una “efusión de amor”.

Esto nos recuerda lo dicho por el Evangelio: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el fin”, hasta el extremo, hasta el exceso.

En la Eucaristía, Dios nos hace efusión de su amor de la manera más completa y más universal; porque este Santísimo Sacramento supone, continúa, prolonga y multiplica el misterio de la Encarnación. El pan que da la vida al mundo es el Verbo Encarnado: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre tiene la vida eterna”.

Sobre nuestros altares adoramos el Cuerpo, la Sangre y el Alma de Nuestro Señor, su Humanidad toda entera unida hipostáticamente al Verbo mismo de Dios. Es la Encarnación prolongada y, en cierto sentido, multiplicada hasta el fin de los siglos y en todos los lugares del mundo.

Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre, se da todo entero, se da a todos, se da siempre. He aquí el misterio de amor llevado al extremo. Mientras haya un sacerdote para rezar la Santa Misa, Jesús renovará los milagros del Cenáculo, las maravillas del Jueves Santo, los misterios de la noche eucarística y sacerdotal.

b) La Sagrada Eucaristía también continúa la reparación del misterio del mal. La satisfacción por el pecado exige una reparación infinita, capaz de expiar una ofensa infinita.

Si bien todos los actos del Verbo Encarnado tuvieron este valor superabundante, el plan divino, conforme no sólo a la justicia sino también a la bondad, a la misericordia y a la sabiduría infinitas, quiso que la reparación tuviese una satisfacción de carácter penal y se cumpliese por medio de los sufrimientos más dolorosos y del sacrificio más cruento.

En la Eucaristía, Jesús no sufre más, pero El continúa la obra de la Redención; ofrece todavía a su Padre los sentimientos perfectos que le obtuvieron la salvación del mundo y renueva sin cesar el sacrificio redentor.

Frente al misterio horrible del mal que continúa cada día…, frente a nuestros propios pecados y miserias…, tenemos en el altar la infinita reparación del Calvario incesantemente renovada.

Por ese motivo el demonio intenta obstaculizar la realización del sacrificio del altar.

Comparemos la actitud del demonio respecto de la Cruz y respecto de la Misa. Como no estaba seguro, no tenía la certeza de que Jesús fuera el Hijo de Dios, y no conocía el valor de la Cruz, lo hizo crucificar. Ahora conoce perfectamente su eficacia y la de su renovación sobre nuestros altares. Por eso intenta impedir la celebración de la Santa Misa conforme a los cánones y ritos de la Santa Iglesia Romana.

La Santa Misa y su prolongación, el Santísimo Sacramento del Altar, es, ante todo, un sacrificio. Si bien Jesús en la Eucaristía se halla en estado glorioso, se encuentra, sin embargo, inmolado; si bien es ya impasible, se pone como en estado de muerte: “el mismo Cristo que se ofreció una vez de manera cruenta sobre el altar de la Cruz, se inmola -dice el Concilio de Trento- de una manera incruenta sobre nuestros altares”.

La Sagrada Eucaristía continúa el misterio de la reparación del misterio de iniquidad. El pecado exigía la muerte y la condenación de los culpables. El sacrificio del altar obtiene de Dios el perdón; tiene un valor propiciatorio, ése que, precisamente, el Novus Ordo Missae ha suprimido.

c) La Eucaristía, finalmente, inaugura el misterio del triunfo. El Jesús del Sagrario es glorioso y Él glorifica infinitamente a su Padre.

Incluso si el mundo entero callase; aunque la Iglesia fuese reducida completamente al silencio; aún si los Angeles y los Santos del cielo interrumpiesen su himno de alabanza… Dios recibiría una alabanza indescriptible por una sola Misa rezada en lo más profundo de la selva o en la más escondida catacumba.

Jesús Eucaristía, Jesús Sacramentado es una alabanza infinita, una acción de gracias sin límites. ¡He aquí la gloria divina sobre nuestros altares! ¡He aquí el triunfo de Dios iniciado en nuestra tierra! ¡Nada puede honrar más a Dios, ni serle más agradable que el sacrificio de la divina víctima!

Una manera eficaz de contribuir a esta glorificación es la de unirnos al Sumo Sacerdote y ofrecer al Eterno Padre las disposiciones y los sentimientos de su Hijo inmolado místicamente en la Santa Misa: alabar, agradecer, reparar y amar a través del Corazón Sacerdotal de Jesús, nuestro Mediador, nuestro Abogado, nuestro Intercesor.

Por medio del Santísimo Sacramento Jesús presenta a la Augusta Trinidad todos los homenajes y las adoraciones de la humanidad entera. El Santísimo Sacramento preludia la glorificación del cielo…

Hemos considerado, pues, cómo la Eucaristía es la síntesis del plan divino; cómo resume los tres misterios del amor, del mal y del triunfo. La Eucaristía prolonga y completa el misterio de amor; continúa la reparación debida por el misterio del mal; comienza o inaugura el misterio del triunfo.

Luego de la Santa Misa permaneceremos en adoración del Augusto Sacramento. ¿Cómo hacer para adorar dignamente a Jesús Sacramentado? Contemplemos a Nuestra Señora, penetremos su Corazón Eucarístico…

Después de haber instituido la Eucaristía y el Sacerdocio, Jesús parte del Cenáculo. El huerto de Getsemaní, la casa de Anás, el Sanedrín en lo de Caifás, el Pretorio de Pilatos, el Palacio de Herodes, la Vía Sacra y el Calvario le esperan…

Mientras tanto, María Santísima permanece en el Cenáculo. Allí mismo comienza, ese primer Jueves Santo, el misterio de la vida de Nuestra Señora que resume todos sus otros misterios: esa noche comenzó su vida eucarística como Reina de los Apóstoles y bajo los títulos de Nuestra Señora del Cenáculo y Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.

Allí la Virgen adorará la Sagrada Eucaristía, vivirá de la vida eucarística y se consagrará a la gloria de Jesús y a su reinado eucarístico.

Desde la noche misma del Jueves Santo, conmemorando la institución del Santísimo Sacramento, uniéndose a la Pasión de su Hijo que ya comienza en Getsemaní y culminará sobre el Calvario, anticipándose a la larga historia eucarística de Jesús Sacramentado, María Santísima adora a Jesús en su Eucaristía.

¿Y cómo le adora? Con fe viva y perfecta; con caridad ardiente y pura; con ofrenda total.

Nuestra Señora descansa en ese conocimiento cierto que da la fe, en ese amor fervoroso que proporciona la caridad, en ese servicio incondicionado que se sigue del don de sí mismo sin reservas.

Y Jesús, el Corazón Sacratísimo de Jesús, su Corazón Eucarístico, encuentra descanso y reposo en la fe de María, en la caridad de su Madre y en el servicio de la ancilla eucharistiæ.

Desde aquella misma noche María Santísima vive de la Eucaristía, por la intimidad, por la comunicación y por la identificación.

El amor exige comunidad e identidad de vida; y como la vida de Jesús en su Sacramento de Amor es vida interior, oculta y sacrificada, la vida de María será, desde entonces, más profunda, más reservada y aún más sacrificada. Será una vida de silencio, de soledad, de muerte al mundo; una vida de anonadamiento, de humildad, de pobreza espiritual, de oración y contemplación; será una vida de conformidad con Jesús, compartiendo su inmolación, identificándose con sus pensamientos, sentimientos y deseos.

Desde el momento mismo de la partida de Jesús hacia al Jardín de los Olivos, la vida de María estará consagrada al reino de su Hijo, al apostolado de la oración. De este modo Nuestra Señora del Santísimo Sacramento se convierte en Nuestra Señora del Cenáculo y en Reina de los Apóstoles

Siguiendo su ejemplo, nosotros debemos intimar con Jesús en el Sagrario, debemos identificarnos con su vida eucarística, debemos ofrecer nuestras vidas por el Reino eucarístico del Corazón de Jesús, debemos ser apóstoles por la oración y el sacrificio.

En esta noche eucarística, al igual que Nuestra Señora, ofrezcamos a Jesús un lugar de reposo en nuestro corazón y, al mismo tiempo, descansemos en su Corazón presente verdadera, real y substancialmente en el Santísimo Sacramento.

Consolemos a Jesús de todas aquellas penas y congojas que la Pasión de su Cuerpo Místico causa en su Corazón.

Confiémosle nuestras preocupaciones y tristezas; El sabe comprender y consolar.

Adoremos la Sagrada Eucaristía, vivamos del Santísimo Sacramento, identifiquemos nuestras vidas a la suya, ofrezcamos nuevamente nuestras vidas por la extensión de su reinado eucarístico.

Que María Santísima, primera adoradora de Dios Encarnado en Nazareth y Belén y primera adoradora de Jesús Sacramentado en el Cenáculo nos enseñe a vivir de la Augusta Eucaristía, en la Venerable Eucaristía, para la Sagrada Eucaristía y por la Divina Eucaristía. Amén

JUDÍOS CANTARÁN PARA LA LLEGADA DEL ANTICRISTO

JUDÍOS LLAMAN A REALIZAR UNA ORACIÓN MESIÁNICA POR LA PRONTA APARICIÓN DE “SU MESÍAS”…

Noticia publicada en Bitácora de Antares

DESDE JERUSHALAYIM SE HACE UN LLAMADO A TODOS LOS JUDIOS DEL MUNDO..

Desde Jerushalayim se hace un llamado a todos los judios del mundo a cantar la plegaria secreta en los dias proximos a la Pascua judia.. en distintos puntos del planeta en un mismo momento..!!

Ha llamado la atencion que en algunas Sinagogas el dia sabado al terminar la Paracha, se les ha dicho a ciertas comunidades Judias esparcidas en el Mundo recitar y aprenderse el “Lacho Eli”, ruego, y canto profetico, que en suplica solicita a nuestro Dios, h´shem unico, indivisible y eterno, que nos deje volver a la tierra, luego de haber cruzado a la ciudadela de Tzion por los Arcos de Juderia esparcidos y ocultos en todo el mundo, como pacto entre él, y el pueblo hebreo.. siempre y cuando él, halla aceptado su arrepentimiento..

“..lo cual a dejado expuesto que quizas.. se hacerca el momento de la profecia..”

Todas las comunidades Judias del Planeta estan atentas a este llamado, solo se espera el momento,  ” hora y dia señalado ” para tal evento.. todos los judios esperan al Mashiaj… y le cantan la plegaria secreta..

“.. dicese, del Seder Secreto SS;0,109: cantareis en alabanza, al eterno, la llave que abrira la puerta, e incluso aquel hijo de tzion, sea hembra o varon que no este cerca del portal, se desvaneseran hacia el cielo, desapareciendo en un aro de oro y plata del azul celeste, …”

Farinello: “Si un sacerdote tiene una chica, está bien; ahora, con los pibes no”

La polémica declaración la formuló el padre Luis Farinello, que condenó los abusos sexuales cometidos contra menores, aunque se mostró tolerante con la violación del voto de castidad. “Si el cura tiene una señora, una chica, la gente no hace drama”, aseguró

En medio del escándalo por los casos de abuso sexual cometidos en el seno de la Iglesia Católica, el “padre” Luis Farinello dio su polémica opinión sobre el tema: “Si el sacerdote tiene una señora, una chica, la gente no hace drama. Ahora, con los pibes no”.

De esta manera, Farinello condenó el abuso a menores dentro de la Institución, pero admitió la violación del voto de castidad realizado por los curas. “La experiencia mía de tantos años de cura es que si el sacerdote tiene una señora, una chica, la gente no hace drama. Si el cura es buen tipo, se rompe trabajando, ella es buena, la conoce la comunidad, la gente no hace drama”, sostuvo.

En declaraciones a Radio 2 de Rosario, el padre Farinello sostuvo que “se dan esos casos así, y la gente hasta se pone contenta porque el cura no está solo”. Luego volvió a marcar diferencias con los casos de abuso: “Ahora, con los pibes no. Esto es una vergüenza, ver tantos casos así nos hace mucho mal”.

Por último, el sacerdote quilmeño reconoció que la Iglesia “siempre ha tratado de esconder estos casos para que no haya escándalo”, aunque ahora “seguramente va a ser más dura”.

Williamson, el Holocausto y los derechos de la Verdad

Williamson, el Holocausto

y los derechos de la Verdad

La Cuaresma está iniciada cuando escribimos estas páginas, y al tiempo que entramos en la Semana Santa, casi sin pena ni gloria, se cumple un año del desenlace del caso Williamson. Sin embargo, por diferentes que puedan parecer, estos dos temas –el caso de obispo y el tiempo litúrgico– se encuentran íntimamente entrelazados. Lo discutido y lo implicado en aquella polémica excede con creces la figura del pastor, razón por la cual creemos que es una oportunidad para plantear algunas cuestiones al respecto.

Momento para reflexionar en torno al Holocausto, lo cual no constituye —como cualquier observador imparcial sabe— única ni principalmente un debate histórico; oportunidad de desarticular el léxico político manejado hoy día, el cual, haciendo uso de la falsa ecuación antisemitismo=exterminio, pretende perturbarlo todo sin hacernos razonar demasiado. Ocasión, además, para una seria revisión de nuestro pensamiento en esta materia, en una época displicente, que se vanagloria de sostener que todo está sujeto a crítica.

Aunque pareciera que no todo. Queda abierta la puerta para preguntarse, y preguntarles a los transgresores, a los que demuelen tabúes, por qué existe uno que todavía no se atreven siquiera a rozar. De estos audaces pudo decir Nicolás Gómez Dávila que encarnaban el siguiente prototipo: “El inmoralista de este siglo crapuloso, es el asaltante heroico de una fortaleza sin defensores”.

No estará de más reflexionar acerca de la calculada indignación del mundo judío y sus innumerables voceros, que descubrió dos meses después de la entrevista de Mons. Richard Williamson que se ofendía la memoria de las invocadas víctimas.

La polémica en torno al Holocausto está conectada con una cuestión de legitimidad para las potencias aliadas, vencedoras de la Segunda Guerra Mundial; al decir esto, invariablemente entramos en el terreno político. Porque la mentalidad del hombre común –y no tan común– es insufriblemente maniquea. Allá los malos, aquí los buenos. Y si repiten su versión hasta el hartazgo, haciendo creer al mundo que son los buenos, automáticamente –por simple mecanismo psicológico– “los otros” quedan en el bando reprobado.

En la vereda de enfrente, Ian J. Kagedan lo confirma indirectamente cuando dice:

“El recuerdo del Holocausto es el elemento principal del Nuevo Orden Mundial”.

El caso Williamson mostró, una vez más, cómo opera la guerra semántica: ambigüedades, imprecisiones e inexactitudes respecto de los términos políticos –y también religiosos– fueron utilizadas como estrategia capital de confusión. Resulta lamentablemente infructífero el esfuerzo de las autoridades católicas de tomar distancia respecto al Nacionalsocialismo en la discusión con sus acusadores judíos y no judíos, pues no se puede discutir razonablemente con quienes son impermeables a razones. No interesándoles distinguir ni discriminar con justicia, no hay argumento que valga.

Debe decirse que todo el montaje mediático en torno a lo sucedido –pero también en cualquier tema relacionado con los vencidos en la II Guerra– gira alrededor de una formidable petición de principio: “la realidad del Holocausto es indiscutible porque nos consta la perversidad intrínseca del Nacionalsocialismo; y la perversidad intrínseca del Nacionalsocialismo es indiscutible porque nos consta la realidad del Holocausto”. De modo que el fundamento de aquel amarillismo y obsesión periodística puede ser calificado, sin escrúpulos, como un inmenso sofisma.

“Islandia no existe, porque sólo la vieron unos marineros estúpidos; y los marineros son estúpidos sólo porque vieron Islandia”, clamaba Chesterton desde las páginas de Ortodoxia, reemplazando Islandia por lo sobrenatural. Y explicaba cómo, haciendo uso de este razonamiento circular, los materialistas cierran el camino de sus inteligencias hacia lo que está por encima del hombre. En ninguno de los dos casos, algo se prueba mediante este recurso. El carácter indiscutible de estas convicciones es producto, exclusivamente, de la fuerza de la rutina y el acostumbramiento mediático.

Afirmamos, entonces, que se presenta una oportunidad importante para reflexionar, además, sobre la Filosofía, discurriendo respecto del significado de las palabras. En el nombre de la rosa, está la rosa, y todo el Nilo en la palabra Nilo, decía Borges en El Gólem. Pues bien, quien mire con atención el caso Williamson y sus implicaciones, advertirá de golpe la falsedad del nominalismo; porque tan importante es para los judíos la palabra Holocausto, que no están dispuestos a retroceder ante nada con tal que ella —y sólo ella— se mantenga incólume en su uso y significación.

¿No era que todas nuestras discusiones eran sólo palabras y no cosas? ¿Se advierte que no es indiferente el uso de determinados términos? ¿Se comprende, entonces, cuánta razón le asistía a San Atanasio al mantener firmemente el vocablo que hacía patente la divinidad de Cristo en el Credo? ¿Se ve qué importancia tiene expresarse mediante una correcta y clara semántica? ¿Se descubre el peligro de usar términos ideologizados para significar cosas buenas? ¿Se comprende que elegir correctamente las palabras no comporta un ridículo detallismo ni purismo sino una preocupación por evitar las confusiones? Evidentemente, a partir de 1945, la palabra “holocausto” adquiere un carácter indiscutible e intocable.

Indudablemente se plantea, como dijimos al inicio, toda una cuestión respecto de la libertad y de la crítica. La palabra libertad —ya deformada y convertida en un absoluto— parece encontrar ciertas limitaciones que sus mismos adoradores no hubiesen sospechado. Sin embargo, lo que habilita a criticar y a juzgar el Holocausto no es la libertad de expresión, sino los derechos de la Verdad.

No sería equivocado reflexionar, en plena Cuaresma, sobre la responsabilidad ineludible de Pilatos, que dándole la espalda a la Verdad, termina yendo a buscar la norma de su conducta en la turba mayoritaria. La quintaesencia de la soberanía popular, como reconoce el mismísimo Kelsen en la última página de su Esencia y valor de la democracia, citando precisamente el ejemplo del Viernes Santo. No, Pilatos, tus manos no estaban limpias aquella mañana. Como tampoco la de aquellos que aceptan la ley de la mayoría y pretenden desentenderse de sus efectos. Pilatos, tú no creías en la Verdad, y le diste la espalda cuando Ella se proclamó delante tuyo. Y la Verdad no insistió. “¡Temed a la verdad que se retira!”, grita Castellani en San Agustín y Nosotros.

El último enfoque del tema no puede ser sino sobrenatural. El misterio de la concurrencia de la sobrenaturaleza y la naturaleza queda patente en el caso Williamson. La Iglesia de Cristo goza de la promesa de su Divino Redentor y al mismo tiempo está conformada por unos miserables que somos nosotros. La Iglesia de Cristo, con sus luces y con sus sombras, con el pudor a la contradicción de sus mejores figuras y con el temor mundano de sus autoridades ante el poder judío; la Iglesia de Cristo, con su impecable doctrina en sus mejores teólogos y con sus defecciones diplomáticas y doctrinarias en los otros. Esa, sí. A esa Iglesia amamos y queremos servir. Y por amor a Ella nos atrevemos a decirle estas cosas. Ni desesperanza ni derrotismo. Creemos firmemente en que las puertas del Infierno no prevalecerán. Cree más en Ella quien acepta y admite las defecciones de sus autoridades, manteniendo con todo su carácter sobrenatural, que quienes niegan sus errores, como si la verdad de nuestra fe dependiera de la bondad moral de la jerarquía. Practica mejor la obediencia quien sabe distinguirla de la obsecuencia.

Así, el caso Williamson se vuelve ocasión para reflexionar sobre la Humildad. La humildad es la verdad, y quien no entiende esto, anda en la mentira. Pues bien, ¿Qué es la verdad? Dice Castellani que con las mismas palabras con que se escribe esta pregunta, pero en latín, puede formarse esta otra oración: Est vir qui adest. «Es el varón que tienes delante», pudo haberle dicho Cristo a Pilatos.

Tenían a la verdad delante. Tenían a infinitos periodistas, hombres de negocios, cancilleres, jefes de gobierno, políticos, los más altas autoridades de la Iglesia, movilizándose a su gusto, acaso como un niño caprichoso que –sabedor de la debilidad de su familia– hace y deshace, exige y sube la apuesta, convencido de que maneja los hilos de la tiranía que danza y baila a su son. Entonces, ocurre toda esta movilización inaudita y ¿nadie sospecha nada? ¿Nadie olfatea nada? ¿Nadie se sorprendió de ver cómo la jerarquía católica volvíase de repente poseedora de una semántica unívoca, reacia a sucesivas interpretaciones? ¿Acaso no hubo escándalo cuando las autoridades, portavoces de la nueva enseñanza teológica, afirmaron que “quien niega la Shoah no conoce el misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo”?

Nos quieren imponer que el Credo de Nicea se ha ampliado hasta reconocer en el orden de la fe sucesos que, de haber ocurrido, tuvieron lugar en pleno siglo XX. ¡Qué equivocados los mejores teólogos cuando enseñaron que la Revelación estaba cerrada con la muerte del apóstol Juan, autor del Prólogo del Verbo Increado, allá a fines del siglo primero! Apostaríamos que nadie puede explicar el nexo entre la Cruz y el Holocausto sin hacer uso de la picana intelectual.

Por lo dicho, es el momento de reflexionar sobre los límites de la autoridad. Ocasión para entender que algo es ley –o debería serlo– porque es bueno, y no es bueno porque es ley. Y ocasión, sobre todo, para desenmascarar la hipócrita utilización del argumento de “obediencia al Papa”, el cual en boca de algunos parece significar el rechazo y obstaculización del Summorum Pontificum de Benedicto XVI, la omisión de la fórmula de la consagración por muchos y la perturbación de la conciencia de los fieles que desean comulgar de rodillas.

Viene a cuento recordar cómo el mundo católico en las garras del progresismo puso el grito en el cielo ante la sola posibilidad de que la Fraternidad San Pío X quedara “incorporada” a la Iglesia. Leonardo Boff se expresó en estos términos: “Esta decisión del Papa me parece despreciable”

Hans Küng, afirmó que el Papa “ha cometido un error colosal acogiendo a los cuatro obispos que dieron la espalda al segundo Concilio Vaticano…”. Estos son los rebeldes contra el Papa: pseudo teólogos, falsos profetas, realmente. Hasta el mismísimo rabino Yehuda Levin, cabeza de 800 rabinos ortodoxos, declaró contra “el movimiento izquierdista disidente en la Iglesia Católica”, el cual “ha debilitado severamente las enseñanzas morales católicas sobre la vida y la familia durante los últimos cuarenta años”.

Y por eso dijo: “¿Qué está haciendo el Papa? Está intentando traer de regreso a los tradicionalistas porque tienen muchas cosas muy importantes para contribuir para el bien del catolicismo”

Hasta el rabino se da cuenta del daño que el progresismo le hace a la Iglesia, en particular lo relacionado con la cultura de la vida.

En el medio de tantas cosas sucedidas, en el medio de tal cruce de caminos, es un deber no añadir más confusión a la ya existente, porque de toda palabra ociosa deberemos dar cuenta en el Último Día. Y por eso publicamos estas líneas, esperando no escandalizar a quienes aman sinceramente a la Iglesia, con el deseo de deshacer la confusión en que los fieles nos hallamos.

¿Se advierte que aquí efectivamente se juega la teología? ¿Acaso el Holocausto podría ser una nueva verdad —intocable— de la fe?: “Pero aún cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!”

El caso Williamson, además, desafía nuestra comprensión de la Iglesia y de Cristo, por lo que se convierte en una ocasión para profundizar más acabadamente la naturaleza de la Iglesia, divina y humana a la vez, como su Redentor. Esta es nuestra fe. Creemos que Cristo se ha inmolado por muchos y que el requisito para ir al cielo es la santidad, a la que accedemos por la Gracia. Y esto porque admitir que Dios puede hacerse verdadero hombre, implica admitir la naturaleza humana y visible de su Cuerpo Místico, la Iglesia, lo mismo que sus limitaciones, imperfecciones, por desconcertantes que fuesen.

Es más perfecto el amor que ve los defectos que el que no los ve. El primero es un amor lúcido: ama a pesar de lo que ve. El segundo, negándose a admitir las limitaciones de aquello que ama, es notoriamente distinto. Aquí la tensión interior se vuelve dramática, resplandece la virtud de la fe: “«El objeto de la fe es la paradoja» (…) La fe es lo más fácil y lo más difícil que hay. También es lo más claro y lo más oscuro; y así todos los místicos hablan de «la luz de la Fe», y de «la noche oscura de la Fe» (…) Así, el fiel tiene que mantener todas las paradojas de la fe, que crean en él una tensión que a veces lo crucifica. Sin a veces. Siempre lo crucifica, cuando la fe ha ingresado de veras en la vida. (…) Interminable crucifixión interna, Crux intellectus”.

Nuestro amor debe ser lúcido, y así será superior, sin eludir las tremendas pruebas que supone el sacrificio de lo más alto que posee el hombre –el entendimiento– cuando movido por la fe es llamado a postrarlo ante una luz que no puede ser colmada. Castellani nos advierte entonces que “Cuando la fe toca el intelecto, se produce la lucha y la oscuridad…”.

Concluyamos hacia el punto principal.

Fue nuestro querido maestro, Antonio Caponnetto, el que desde valientes y esclarecedoras páginas puso el núcleo de la cuestión sobre el tapete, al señalar que la palabra Holocausto buscaba ser, en la teología judaica, atribuida exclusivamente al pueblo hebreo, de tal manera que su aceptación implicaba que Cristo ya no fuese el único y verdadero Holocausto:

“Según esta teología, Israel, no Cristo, es el Cordero Inmolado. Perseguido durante siglos y ofreciéndose en sacrificio permanentemente, alcanza el punto culminante de su ofrenda cuando muere masivamente bajo las tropelías del Tercer Reich. Tropelías antisemitas que, en esta cosmovisión mesiánica del Israel carnal, no tendrían sino como fundamento último las mismas enseñanzas católicas que durante siglos y siglos habrían predicado la culpabilidad hebrea en la muerte de Cristo. Al nazismo se llega por culpa del cristianismo; y bajo el nazismo la oblación mesiánica de Israel alcanza su punto culminante”.

¿Advertimos que la aceptación de esta falsa teología por parte de los católicos abre el camino para la deformación de toda la historia de la salvación?

Lo que se busca es —arguyendo una inexistente continuidad entre nazismo y catolicismo— quitar de las espaldas de los judíos el adjetivo de deicidas, disfrazando su injusta agresión contra la Iglesia con el ropaje de una legítima defensa.

El lugar de la Víctima pasa a ser ocupado por los victimarios.

Deliberadamente, se omite discutir la cuestión judía a la luz de la mejor teología católica, para reducirla a cuestiones políticas, raciales y aún mundanas, desfigurando y confundiendo las nociones que permitirían resolverla, e impidiendo un honesto acercamiento al tema.

Pero hay algo que nadie puede cambiar, y es lo que se desprende de las Sagradas Escrituras:

“Bien sé que sois la posteridad de Abrahán, y sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros” (Jn. VIII, 37); “Sin embargo, ahora tratáis de matarme a Mí, hombre que os he dicho la verdad que aprendí de Dios” (Jn. VIII, 40); “Vosotros sois hijos del diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Él fue homicida desde el principio…” (Jn. VIII, 44); “Entonces tomaron piedras para arrojarlas sobre Él” (Jn. VIII, 59); “De nuevo los judíos recogieron piedras para lapidarlo” (Jn. X, 31); “Desde aquel día tomaron la resolución de hacerlo morir” (Jn. XI, 53); “¡La sangre de Él, sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mt. XXVII, 25); “Tenga, pues, por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hc. II, 36); “Vosotros negasteis al Santo y al Justo y pedisteis que se os hiciera gracia de un homicida. Pero matasteis al autor de la vida…” (Hc. II, 14-15).

Si los judíos no son deicidas, Cristo y la Biblia han mentido.

*    *    *

“¿Qué hemos de hacer, hermanos?” preguntaron los judíos afligidos, luego de escuchar al vigoroso Cefas. “Pedro les contestó: Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hc. II, 38).

Si los judíos no necesitan convertirse, Cristo está de más. Y si Cristo está de más, la Iglesia misma no es divina. Vana es nuestra fe.

“Cuando descubrimos que no podemos huir de Tí, huimos hacia Ti”. Vayamos corriendo a abrirle a la puerta al Señor en esta Cuaresma, sin responder mañana le abriremos, sino yendo derechamente a la Verdad, si acaso la hemos visto. El Cardenal Pie ponía en boca de un Cristo triste las siguientes palabras: “Si queréis venir a mí oblicuamente, yo también iré oblicuamente a vosotros”.

No vayamos a Nuestro Señor de costado, zigzagueando; no vayamos al Verbo con palabras anfibológicas; no vayamos al Crucificado sin asumir la realidad de la Cruz, las presentes y las futuras, las propias y ajenas.

“Si el mundo no te persigue, señal que el infierno no te teme”. Monseñor Williamson fue perseguido por las verdades que dijo. No convirtamos los signos de aprobación en signos de reprobación; sería tanto como decir Cristo expulsó a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios. Que nuestra palabra se convierta en luz para los que buscan la verdad y en cólera para los que la niegan con empecinamiento. Y que nuestras oraciones sean para todos, porque también es un precepto el amor a los enemigos.

Muy cercanos al Viernes Santo, pedimos, rogamos, imploramos por la conversión de los judíos, para que —rechazando la más injusta sentencia dictada por tribunal humano alguno, tal como los hermanos Lehman— vuelvan sus corazones, sus inteligencias y voluntades a la Verdad, la única excomulgada, y reconozcan a Jesucristo como el Mesías, Salvador del Mundo, incorporándose a las filas de su Santa Milicia.

Juan Carlos Monedero (h)

27 de marzo de 2010

Menos de los que el homosexualismo político argumenta: un 2,5% de adolescentes dice ser gay

VISTO EN: FORUM LIBERTAS

Los datos de un estudio muestran también que el 2,1% se reconoce como bisexual; estos porcentajes se reducen con la edad

Cuando arrancó la ley del matrimonio homosexual en España, tanto el Gobierno de Rodríguez Zapatero como el homosexualismo político argumentaban que alrededor de un 10% de la población era homosexual. Sin embargo, diferentes estudios y encuestas han constatado que ese porcentaje está muy alejado de la realidad.

Los datos de un estudio sobre la solución de problemas entre los adolescentes de la escuela pública y la privada, llevado a cabo por la Universidad de Granada, vienen a rebatir también los porcentajes que utilizan los defensores de las bodas gays.

La ficha técnica de ese estudio, realizado con una muestra de 4.456 participantes, permite observar que de un total de 4.226 adolescentes que respondieron a su orientación sexual, el 95,4% se declararon heterosexuales, o sea un total de 4.032 jóvenes.

Asimismo, sólo el 2,5% de ellos dijeron ser homosexuales (106 adolescentes), mientras que el 2,1% se reconocieron como bisexuales (88), tal como se puede ver en la siguiente tabla, elaborada a partir de la ficha del informe de la Universidad de Granada.

ORIENTACIÓN SEXUAL DE LOS ADOLESCENTESPARTICIPANTES EN LA ENCUESTA
Orientación sexual Nº de adolescentes Porcentaje
Heterosexuales 4.032 95,4%
Homosexuales 106 2,5%
Bisexuales 88 2,1%
Total 4.226 100%

El estudio se realizó entre 2006 y 2007, con jóvenes españoles de entre 13 y 18 años estudiantes de Enseñanza Secundaria. De ellos, el 47,3% eran varones y el 52,7% mujeres.

Una horquilla que no pasa del 2,5%

Estos datos constatan que el número de homosexuales en España, así como en el resto de países, se mueve en una horquilla de entre el 1% y el 2,5% de la población.

Otros estudios o encuestas, como la realizada en junio de 2004 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), así lo indican: sólo el 1% de la población mantiene relaciones exclusivamente homosexuales, o aquel otro estudio canadiense que cifraba ese porcentaje en el 1,4%, con lo que se demostraba cómo el homosexualismo político tiende a inflar esas cifras.

En el estudio canadiense también se evidenciaba que con el paso de la edad cada vez son menos los que se declaran homosexuales.

Este hecho puede explicar el por qué de ese 2,5% de adolescentes que se declara homosexual, ya que todo apunta a que los adolescentes suelen declararse como homosexuales con más facilidad que los adultos.

Cabe recordar que, cuando el pasado 3 de julio se cumplían cuatro años desde que entró en vigor esa ley en España, las propias cifras del INE constataban que desde el arranque de la ley hasta finales de 2008 sólo se habían producido 12.324 bodas entre personas del mismo sexo, a pesar de que al inicio de la ley el Gobierno hablaba de 100.000 enlaces de ese tipo.

SE ESPERA OTRO TERREMOTO

Una gran y pública ceremonia vudú recordó a los muertos del terremoto haitiano

En una ceremonia inusualmente pública para este tipo de actos, que suelen celebrarse en la intimidad del hogar, los creyentes vestidos de blanco caminaron el domingo bajo el intenso sol caribeño desde una plaza en el centro de la capital hasta la costa, donde pidieron que los espíritus de los muertos sean purificados en el océano e inicien su camino a la reencarnación.

“Sin nosotros no hay Haití”, dijo el sacerdote vudú Jean Claude Bazil, al presentar su religión como el camino a seguir para los isleños. “Tenemos que recuperarnos para salvar a Haití”.

El terremoto del 12 de enero, que el gobierno calcula dejó 230.000 muertos, despertó tensiones entre grupos religiosos haitianos, pues parte de la asistencia ha sido canalizada a través de organizaciones cristianas. Una ceremonia celebrada en un empobrecido vecindario el mes pasado fue interrumpida por un grupo que lanzó piedras a los creyentes del vudú.

Los organizadores de la ceremonia conmemorativa del domingo escogieron una localidad en medio de las ruinas del centro de la ciudad y promocionaron el evento en la radio, en un intento por incrementar la aceptación del vudú, considerado una religión oficial desde el 2003.

La policía se mantuvo vigilante en camionetas, pero esta vez no hubo violencia sino rezos.

“El vudú no es una sociedad secreta”, dijo Max Beauvoir, uno de los sacerdotes que dirigió la ceremonia en el parque Naciones Unidas.

Sin embargo, la multitud sólo llenó una pequeña parte del parque, poco en comparación con las multitudes que acudieron a las misas cristianas en memoria de los muertos durante los tres días de luto oficial en febrero.

El vudú, una mezcla de creencias cristianas y africanas que creció entre los esclavos, es practicado en toda la nación de nueve millones de habitantes. Muchos haitianos se consideran fieles del vudú y del cristianismo por igual.

Los seguidores del vudú creen en la reencarnación, un Dios y una corte de espíritus. Sus líderes sostienen que aunque no creen en espíritus malignos, algunos creyentes rezan para que estos cometan actos malvados.

Fuente: Euronews

LA MORTIFICACIÓN

NATURALEZA DE LA MORTIFICACIÓN: UN TEMA PARA ESTE TIEMPO

de CATOLICIDAD de Catolicidad

OBJETO DE LA MORTIFICACIÓN

La mortificación es menos una virtud que un conjunto de virtudes; más precisamente, es el punto de partida para la práctica de la virtud. Su objeto es reprimir y hacer morir, tanto como sea posible, lo que en nosotros mismos es causa de pecado, es decir, la carne o el hombre viejo. Trabaja en hacer morir a la naturaleza, no en lo que tiene de bueno y que es obra de Dios, sino en lo que tiene de viciado y de desordenado, y que es consecuencia del pecado original.

La mortificación tiene nombres muy variados, que hacen resaltar mejor su naturaleza. En efecto, se la llama: mortificación, porque tiende a reducir al viejo hombre a un estado de muerte y de impotencia para producir su obra, el pecado; penitencia, especialmente cuando nace del arrepentimiento del pecado cometido y del deseo de reparar sus consecuencias; abnegación de sí mismo, o renuncia a sí mismo, porque consiste en renunciarse a sí mismo en la propia naturaleza viciada, a establecerse frente al viejo hombre en un estado de ruptura, de enemistad y de odio, hasta el punto de querer y perseguir su muerte; y, finalmente, espíritu de sacrificio, porque por ella nos unimos al sacrificio de Jesús, Víctima en la cruz y en el altar, para ofrecer, con Él y por Él, una digna reparación a la justicia divina. De estos diversos aspectos se sigue que el principio fundamental y el alma de la mortificación cristiana es el odio al pecado, y, por consiguiente, al hombre viejo, causa primera y principal del pecado.

FINALIDAD DE LA MORTIFICACIÓN

El fin de la mortificación es permitir que el hombre nuevo crezca en nosotros y alcance su pleno desarrollo. Por eso, en realidad es una vivificación. La mortificación no es, pues, un fin en sí misma, sino sólo un medio: “No morimos sino para vivir; todo el cristianismo y toda la perfección se resumen en esta muerte y en esta vida” (Padre Chaminade). No morimos a una vida inferior, la vida de la naturaleza viciada, la vida del viejo hombre, sino para vivir una vida superior, la vida divina de Cristo. No renunciamos a las riquezas perecederas, a los goces groseros y envenenados de los sentidos, a las vanas grandezas de este mundo, deseados por la triple concupiscencia, sino para alcanzar el solo bien verdadero, la sola verdadera bienaventuranza, la sola verdadera grandeza, en la unión eterna con Dios.

Observación: por lo visto hasta ahora, deducimos que la mortificación es el complemento del bautismo. En efecto, su objeto es remediar las secuelas del pecado original, secuelas que el bautismo no borró, sino que dejó en nosotros; y su fin es hacer posible el crecimiento de la vida de la gracia, que el bautismo depositó en nosotros al estado de germen.

GÉNEROS DE MORTIFICACIÓN

Como el hombre está compuesto de cuerpo y alma, el campo de la mortificación es doble: la ejercida sobre el cuerpo y los sentidos, la mortificación se llama exterior; y ejercida sobre el alma y sus facultades, que se llama interior.

1º) La mortificación interior es la más importante:

a) Porque se ejerce inmediatamente sobre la parte más noble de nuestro ser, el alma, para limpiarla del pecado y permitirle unirse a Dios, su último fin;

b) Porque la mortificación interior es el principio de la mortificación exterior: la mortificación exterior, sin la interior, sería un formalismo farisaico, sin valor a los ojos de Dios y sin mérito para el alma.

2º) Aunque menos importante, la mortificación exterior es absolutamente necesaria:

a) Porque es la condición primera de la mortificación interior: quien no comienza por dominar el cuerpo y los sentidos, no logrará nunca dominar el alma y sus facultades, ya que las impresiones exteriores, que nos vienen por los sentidos, son las que alimentan la imaginación, despiertan y excitan las pasiones, distraen el espíritu y solicitan la voluntad al mal;

b) Porque la mortificación exterior es el complemento necesario de la mortificación interior: ésta, para ser perfecta, debe extenderse al exterior, pues todo desorden del alma tiende a traducirse exteriormente, y por lo tanto debe ser reprimido hasta en su manifestación exterior.

De ahí se sigue que las dos formas de mortificación son inseparables: deben sostenerse y completarse mutuamente.

OBLIGACIÓN DE LA MORTIFICACIÓN

La mortificación se impone a nosotros como una ley fundamental a título de hombres y de cristianos.

Obligación de la mortificación a título de hombres: sólo es verdaderamente hombre el que lleva una vida naturalmente honesta y conforme a la sana razón. Ahora bien, es imposible vivir una vida honesta según la sana razón si, por medio de esfuerzos incesantes, y a veces heroicos, no reprimimos los instintos perversos de nuestra naturaleza viciada.

Obligación de la mortificación a título de cristianos: como cristianos, somos los discípulos de Cristo y los miembros de Cristo; y a este doble título estamos obligados a la mortificación.

1º) Discípulos de Jesucristo, debemos conformarnos a su doctrina e imitar su ejemplo.
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a) La doctrina de Jesucristo. “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (Mt. 16 24); “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo, después de echado en tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere produce mucho fruto. Quien ama su vida la perderá; mas el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna” (Jn. 12 24-25); “Si no hiciereis penitencia, pereceréis todos igualmente” (Lc. 13 1-5). Lo que Jesucristo promete a sus discípulos en esta vida no es la paz, sino la espada, símbolo de una lucha incesante; no son las diversiones, sino la cruz, símbolo de todo lo que inmola más dolorosamente la naturaleza: “No penséis que Yo haya venido a traer la paz, sino la espada… Quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de Mí” (Mt. 10 34 y 38).

San Pablo, a su vez, formula la misma ley fundamental: “Los que son de Cristo tienen crucificada su propia carne con sus vicios y concupiscencias” (Gál. 5 24); “Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios… Porque si viviereis según la carne, moriréis; mas si con el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Rom. 8 8 y 13); “Castigo a mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que, habiendo predicado a los otros, venga yo a ser reprobado” (1 Cor. 9 27).

b) El ejemplo de Jesucristo. En Jesús, la naturaleza humana era de una rectitud perfectísima. Por lo tanto, no pudiendo practicar la mortificación como nosotros, a saber, bajo forma de represión del viejo hombre, la practicó, para servirnos de modelo, bajo la forma de renuncia a todas las satisfacciones de la vida presente, abrazando voluntariamente una vida llena de pobreza, de sufrimientos y de humillaciones.

2º) Miembros de Jesucristo, debemos, según la expresión de San Pablo, continuar y acabar por nuestra parte su sacrificio en la cruz, y lo que falta a sus padecimientos (Col. 1 24). En efecto, el sacrificio de Jesucristo, aunque es de un valor infinito, no alcanza la plenitud de sus efectos, para nosotros y para las almas, sino en la medida en que nosotros tomamos parte en él. Jesucristo, no pudiendo ya sufrir ni merecer en su cuerpo natural, que está en la gloria, se complace en sufrir y merecer cada día en cada uno de los miembros de su cuerpo místico.

(Tomado de un Curso de Espiritualidad)

El New York Times se desmiente a sí mismo en sus ataques contra el Papa

VISTO EN : FORUM LIBERTAS

El periodista italiano Ricardo Cascioli explica en el diario Avvenire que la documentación que difunde el diario neoyorquino desmonta sus propias tesis. Reproducimos el texto de Cascioli

Todo comienza el 15 de mayo de 1974, cuando un ex estudiante de la St. John’s School para sordos presenta una denuncia sobre los abusos realizados sobre él y sobre otros chicos por Lawrence Murphy entre 1964 y 1970, pero  según se ha publicado– tras una investigación, el juez encargado archiva el caso. La diócesis de Milwaukee en cambio aleja en seguida al padre Murphy, con un permiso temporal por motivos sanitarios (hasta noviembre de 1974) que sin embargo se convierte en definitivo. Una carta de la diócesis de Superior en 1980 explica que Murphy vive en Bounder Junction (Wisconsin), en casa de su madre, aunque continuaba ejerciendo el ministerio sacerdotal ayudando al párroco local.

Mientras tanto, sin embargo, las denuncias ante la diócesis de Milwaukee se multiplican y entre julio y diciembre de 1993 Murphy es sometido a cuatro largos interrogatorios por los responsables de la archidiócesis, acompañados por psicólogos expertos en pedofilia. Surge de ahí un cuadro clínico de “pedófilo típico”, que recomienda un tratamiento psicológico para maníacos sexuales y también un acompañamiento pastoral/espiritual, además de una restricción de la actividad ministerial. Del informe de los interrogatorios se desprende que había 29 denuncias de menores: Murphy admite “contactos” sólo con 19 de los niños implicados. De los documentos sucesivos se tiene la demostración de que la archidiócesis de Milwaukee prosigue sus investigaciones intentando precisar la realidad y la magnitud de los hechos, y el 17 de julio de 1996 el obispo Rembert Weakland escribe al entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Joseph Ratzinger, pidiendo iluminación sobre el caso de Murphy y sobre otro –no relacionado– de otro sacerdote, acusado de crímenes sexuales y financieros.
Monseñor Weakland hace referencia a la denuncia de 1974, y explica que sólo recientemente ha tenido conocimiento del hecho de que ciertos crímenes sexuales tuvieron lugar durante el sacramento de la Confesión, por lo que había encargado oficialmente a un sacerdote de la diócesis, James Connell, llevar a cabo una investigación en profundidad (el decreto es de diciembre de 1995). Un obstáculo a la verificación de los hechos –afirma monseñor Weakland– procede de la comprensible reticencia de los chicos y de la comunidad de la St John’s School en hacer públicas circunstancias embarazosas. Monseñor Weakland se dirige a la Congregación para la Doctrina d la Fe para pedir una aclaración sobre la jurisdicción en este caso de “crimen de solicitación” (canon 1387), y si es competencia de la diócesis o de la Congregación.
De los sucesivos documentos parece que la carta no llegó nunca a la mesa del cardenal Ratzinger y del entonces monseñor Bertone, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En todo caso, a falta de una respuesta, la archidiócesis de Milwaukee sigue adelante su camino y el 10 de diciembre de 1996 informa a Murphy de que el 22 de noviembre se había abierto un procedimiento penal eclesiástico contra él con un tribunal creado ad hoc. La petición de la acusación es la “expulsión de Murphy del estado clerical”.
El problema que se plantea, sin embargo, es el de la prescripción de los crímenes cometidos, por lo que según la norma del derecho canónico no se podría proceder. Pero el arzobispo de Milwaukee tiene intención de conseguir una derogación del canon teniendo en cuenta la situación física y psicológica de las víctimas. Intención avalada después por monseñor Bertone en la carta del 24 de marzo de 1997. A finales de 1997 el proceso pasa a la diócesis de Superior, pero el presidente del tribunal sigue siendo el mismo de Milwaukee, Thomas Brundage. De los documentos presentados por el New York Times se muestra claramente la intención de las autoridades eclesiásticas de Milwaukee y Superior de proceder de la forma más rápida posible para legar a un acto de justicia y de reparación para las víctimas y la comunidad de la St John’s School.
Mientras tanto, Murphy escribe una carta al cardenal Ratzinger (12 de enero de 1998), pidiendo la anulación del proceso contra él porque la Instrucción de 1962 prevé, para comenzar la acción penal, un plazo de 30 días desde el momento en que se presenta la acusación. Murphy afirma además que – además de estar arrepentido – está gravemente enfermo y vive retirado desde hace 24 años. Por lo que pide que al menos no se le expulse del estado clerical.
El 6 de abril de 1998 monseñor Bertone escribe a monseñor Fliss, obispo de Superior, en nombre de la Congregación para la Doctrina de la Fe explicando que –tras haber examinado atentamente el caso– no existe un plazo para la acción penal tal y como aducía Murphy, por lo que el proceso puede continuar, aunque –añade Bertone– hay que tener en cuenta el artículo 1341 del Código de Derecho Canónico, según el cual una sanción penal debe ser aplicada sólo tras haber constatado que no sea “posible obtener de modo suficiente la reparación del escándalo, el restablecimiento de la justicia y la enmienda del culpable” con otros medios.
Monseñor Fliss responde el 13 de mayo a monseñor Bertone afirmando que, conforme a cuanto indica la Congregación, es necesario un proceso a Murphy teniendo en cuenta la gravedad del escándalo y el gran dolor infligido a la comunidad católica de la St John’ School.
Se llega por tanto al 30 de mayo, cuando en el Vaticano hay un encuentro entre monseñor Bertone, el subsecretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe Gianfranco Girotti, y los prelados norteamericanos afectados por la cuestión. Del acta del encuentro se desprende que en la Congregación hay dudas sobre la posibilidad y la oportunidad del proceso canónico, dada la dificultad de reconstruir los hechos sucedidos 35 años antes, sobre todo en lo que respecta al crimen en el confesionario, y dado que no existen otras acusaciones desde 1974 en adelante. Bertone por tanto, como conclusión del encuentro, resume las dos líneas fundamentales que aplicar: una restricción territorial para el ministerio sacerdotal (en la práctica Murphy debe quedarse en Superior) y una acción decidida para obtener el arrepentimiento del sacerdote, incluida la amenaza de “expulsión del estado clerical”.
El obispo de Milwaukee escribe aún el 19 de agosto a monseñor Bertone para ponerle al corriente de las medidas tomadas para llevar a cabo las líneas indicadas por la Congregación, e informarle del hecho de que su diócesis seguirá haciéndose cargo de los costes para apoyar las terapias a las víctimas de los abusos sexuales. Finalmente, el 21 de agosto Murphy muere, cerrando definitivamente el caso.
[Traducción del italiano por Inma Álvarez. Fuente Zénit]

MIENTE EL NEW YORK TIMES

MIENTE EL NEW YORK TIMES

de † Crux- ε Et – Ω Gladius de cruxetgladiuss@gmail.com (†Crux-εEt-ΩGladius.)

MASSIMO INTROVIGNE: PEDOFILIA. .

Fuentes: The New York Times; CENSUR y Zenit, 25-03-10

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“¿De cuántos de estos “descubrimientos” tenemos aún necesidad para darnos cuenta de que el ataque contra el Papa no tiene nada que ver con la defensa de las víctimas de los casos de pedofilia (…) sino que intenta desacreditar a un Pontífice y a una Iglesia que molestan a los lobbies por su eficaz acción de defensa de la vida y de la familia?”

¿Quiénes aportan al libreto del New York Times? ¿Qué conexión existe entre el lobby anticatólico que representa ese periódico y los grupos de “disidentes católicos” que no están en comunión con la Iglesia?

Massimo Introvigne, Director del CESNUR (Centro studi sulle nuove religioni), sale al paso frente a otro intento de enlodar a Benedicto XVI (vid. NG 1028). Una vez más el New York Times y la prensa mundial que le hace coro, son instrumento de las logias y los lobbies anticatólicos. Basados en la traducción de Zenit, publicamos la declaración de Introvigne:
El lobby laicista contra el Papa. El gran bulo del New York Times
“Si hay un periódico que me viene a la mente cuando se habla de lobbies laicistas y anticatólicos, este es el New York Times. El 25 de marzo de 2010, el diario de Nueva York ha confirmado esta vocación suya con un increíble bulo relativo a Benedicto XVI y al cardenal secretario de Estado Tarcisio Bertone.

“Según el diario, en 1996 los cardenales Ratzinger y Bertone habrían ocultado el caso, señalado a la Congregación para la Doctrina de la Fe por la arquidiócesis de Milwaukee, relativo a un cura pedófilo, Lawrence Murphy. Increíblemente -tras años de precisiones y después de que el documento fue publicado y comentado ampliamente en medio mundo, revelando las falsificaciones y los errores de traducción de los lobbies laicistas- el New York Times acusa ahora a la instrucción Crimen sollicitationis de 1962 (en realidad, segunda edición de un texto de 1922) de haber sido usada para impedir que el caso Murphy fuese denunciado a las autoridades civiles.

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“Los hechos son un poco distintos. Alrededor de 1975 Murphy fue acusado de abusos particularmente graves y desagradables en un colegio para menores sordos. El caso fue inmediatamente denunciado a las autoridades civiles, que no encontraron pruebas suficientes para proceder contra Murphy. La Iglesia, en esta cuestión más severa que el Estado, continuó sin embargo con persistencia indagando sobre Murphy y, dado que sospechaba que fuese culpable, a limitar de diversos modos su ejercicio del ministerio, a pesar de que la denuncia contra él hubiese sido archivada por la magistratura correspondiente.

“Veinte años después de los hechos, en 1995 -en un clima de fuertes polémicas sobre los casos de los “curas pedófilos”- la archidiócesis de Milwaukee consideró oportuno señalar el caso a la Congregación para la Doctrina de la Fe. El señalamiento era relativo a violaciones de la disciplina de la confesión, materia de competencia de la Congregación, y no tenía nada que ver con la investigación civil, que se había llevado a cabo y que había concluido veinte años antes. Se debe también observar que en los veinte años precedentes a 1995 no había habido ningún hecho nuevo, o una nueva acusación hacia Murphy. Los hechos de los que se discutía eran aún aquellos de 1975. La archidiócesis señaló también a Roma que Murphy estaba moribundo. La Congregación para la Doctrina de la Fe ciertamente no publicó documentos y declaraciones veinte años después de los hechos, sino que recomendó que se continuase limitando las actividades pastorales de Murphy y que se le pidiese que admitiera públicamente sus responsabilidades. Cuatro meses después de la intervención romana, Murphy murió.

Rembert-Weakland
“Este nuevo ejemplo de periodismo basura confirma cómo funcionan los “pánicos morales”. Para enfangar a la persona del Santo Padre se remueve un episodio de hace treinta y cinco años, conocido y discutido por la prensa local ya a mitad de los años 70, cuya gestión -en cuanto era de su competencia y un cuarto de siglo después de los hechos- por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue canónica y moralmente impecable, y mucho más severa que la de las autoridades estatales americanas. ¿De cuántos de estos “descubrimientos” tenemos aún necesidad para darnos cuenta de que el ataque contra el Papa no tiene nada que ver con la defensa de las víctimas de los casos de pedofilia -ciertamente graves, inaceptables y criminales, como Benedicto XVI ha recordado con tanta severidad- sino que intenta desacreditar a un Pontífice y a una Iglesia que molestan a los lobbies por su eficaz acción de defensa de la vida y de la familia?”

Nota del editor de Noticias Globales:
El “caso Murphy” entre 1977 y 2002, fue competencia del entonces arzobispo de Milwaukee, Mons. Rembert G. Weakland, oprobio para la Iglesia. El diario de New York ha dedicado a Weakland numerosos y grandes espacios. El arzobispo dimisionario sigue siendo, a pesar de todo, elogiado en ámbitos de la “disidencia católica”. Entonces, cabe preguntarse: ¿Quiénes aportan al libreto del New York Times? ¿Qué conexión existe entre el lobby anticatólico que representa ese periódico y los grupos de “disidentes católicos” que no están en comunión con la Iglesia? FIN, 26-03-10

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El staff de The New York Times

Por Constantino de Santaiglesiamilitante

con alguna modificación de Gladius

Leyendo sobre los ataques de prensa hacia la Iglesia realizados por el diario “The New York Times”, quisimos –cámara fotográfica en mano- conocerlo personalmente para ver si encontrábamos algún dato por el que pudiéramos deducir la causa de su anti-catolicismo. He aquí la crónica del viaje.

1213640557_extras_albumes_0 Cuando llegamos a su sede principal, gentilmente nos abrió la puerta un hombre extrañamente vestido para nuestro gusto: seguro que se trata de alguna moda extranjera.

1213641665_extras_albumes_0 Ya adentro del edificio, vimos que al recepcionista le gustaba coleccionar símbolos que tal vez sean cuestión de heráldica familiar o algo así.

MASONES Cuando vimos al personal nos pareció que se trataba de gente afable y de muy buen humor.

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Mientras esperábamos uno de ellos (siempre hay un bromista) nos invito a sentarnos; pero se trataba de una singular travesura. (por cierto el fotógrafo resulto pinchado con el dichoso compas, no fue nada grave.)

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Los jefes de redacción, aunque un tanto rígidos, se ve que eran hombres de experiencia. Les dijimos que nos gustaría conocer a la gerencia.

rabinos18 No podía ser en ese momento, nos dijeron, pues estaban dando una conferencia.

rabinos32 Esperamos un rato y al fin conocimos a los capos, a quienes fotografiamos seguramente trabajando en algún tema específico del diario. Se ve que la barba es de uso corriente en Nueva York.


No encontramos nada raro y nos volvimos. Durante el viaje de regreso leímos por casualidad algo referente al diario que habíamos visitado:

“The New York Times y Time Inc., ahora perteneciente a AOL-Time Warner, han marcado profundamente el mundo de los medios estadounidenses y occidentales…

Adolph Ochs, el empresario que compró en 1896 el rotativo neoyorquino, que a su vez había sido fundado por Henry Raymond y George Jones en 1851, era hijo de judíos alemanes que se habían radicado en la zona de Tennessee…

El perfil de familia judía inmigrante de los Sulzberger, aunque ciudadanos estadounidenses desde muchas generaciones, originó que los Sulzberger no quisieran que The New York Times fuera visto como un “periódico judío”.”

No nos llamó la atención lo que leímos, por lo que comenzamos a hojear un ejemplar antiguo que nos habían regalado en la sede central.

New York Times

jews in grave Danger in all moslem lands

judíos en grave peligro en todas las tierras musulmanas

Y pensamos en los que creen que hay complots, conspiraciones  y esas cosas extrañas .

Si sólo se trata de un diario!

Que la Virgen los acompañe siempre

¿CÓMO VIVES LA SEMANA SANTA?

SEMANA SANTA, ¿VIVE LA SANTA o como pagano?

de CATOLICIDAD de Catolicidad

¿Semana de vacaciones o de luto?
Queridos católicos:

El Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo forman el Triduo Sacro. Son los días de la Semana Santa, de la semana más importante de la historia de la humanidad. Porque de nada hubiera servido la Creación si no hubiera habido la Salvación.

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La Semana Santa es la semana de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Pasión significa sufrimientos, muerte de Cristo en la Cruz. La Pasión, la Redención, la Salvación y la vida eterna para nosotros están vinculadas. Sin los sufrimientos, sin la Cruz y sin la muerte de Cristo no hay Salvación para ti.

Cristo se hizo nuestro cordero que carga con nuestros pecados. Cristo quiere “morir a fin de satisfacer en nuestro lugar la justicia de Dios, por su propia muerte”, dice Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica (III, 66, 4).

Cristo acepta ser maltratado para que tú no lo seas eternamente; Cristo acepta ser flagelado para que tú no seas flagelado por los demonios y el fuego en el infierno.

Cristo acepta gustar la tremenda sed de la Crucifixión y la muerte amarga de la Cruz, para que tú no padezcas la sed eterna de felicidad. Cristo acepta ser deshonrado en la Cruz para que tú no seas deshonrado y confundido en el día del Juicio final.

Y tú, hijo, ¿qué haces en esos días de la Semana Santa, mientras que tu Señor está muriendo en tu lugar para salvarte? ¿Cómo los empleas? ¿A dónde vas? ¿Por qué los profanas?

Si en esos días tu patrón te dispensa de trabajar porque es Semana Santa, semana de luto, semana de la muerte del Hijo de Dios, tú deberías saber muy bien que esos días santos no son días de vacaciones, ni de disipación, ni de playa. Son días de penitencia, de oración y de lágrimas.

El Hijo de Dios hecho hombre está luchando contra el demonio y la justicia divina para librarte. Sí, para librarte a ti y a tu familia del más grande peligro que pueda existir: el de la perdición eterna. Sábelo, incúlcalo en tus hijos, para que sean agradecidos con su Salvador.

Es Dios mismo quien te lo dice: “Sin efusión de sangre no hay remisión de pecados.” (Hebreos 9, 22). Y esa sangre que borra tus pecados es la de tu Bienhechor: Nuestro Señor Jesucristo. Sobre todo no digas que no has pecado y que no necesitas del perdón. Si lo dijeras manifestarías tu gran ceguedad e ignorancia.

Ningún hombre puede conseguir por sí mismo el perdón de sus pecados. Debe buscarlo en otra parte: ¿dónde? en la Sangre del Hijo de Dios, que murió en la Cruz el Viernes Santo. San Pablo dice: “En Él, por su Sangre tenemos la redención, el perdón de los pecados…” (Efesios 1,7).

El hombre no puede ofrecer sacrificio propiciatorio por sus pecados. Nuestro Señor Jesucristo se hizo propiciación por nuestros pecados. Él se ofrece el Viernes Santo en sacrificio propiciatorio por ti. Sólo mediante la sangre de Cristo puedes purificarte, puedes liberarte de las cadenas del pecado y de la tiranía del demonio.

Y en estos días, durante los cuales Cristo está en los tormentos de la Cruz para merecerte la Salvación, tú, pecador necesitado, tú te vas a la playa, a pasearte, a divertirte, quizás a acumular más pecados a los que ya hayas cometido. ¡Despierta, hermano mío, despierta de tu letargo! ¡Sé agradecido con tu Bienhechor! ¡Actúa como católico verdadero!

Ve al templo a ver y a escuchar lo que en tu lugar está padeciendo Cristo. Sábelo que la ingratitud atrae el castigo de Dios, más que Su misericordia. No seas, pues, ingrato, sino agradecido.

La gratitud cristiana consagra el Triduo Santo para conocer más lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo por nosotros e incitarnos a la penitencia, a la sincera conversión y enmienda de nuestra vida tibia y mediocre.

El Jueves Santo es el día en el que el Señor Jesús, antes de ir a Su Pasión, te dejó el Memorial de Su muerte, la renovación incruenta del sacrificio del Calvario. Para aplicar los frutos de Su Pasión a tu alma, instituyó el sacramento de su amor, que es la Santa Eucaristía, y el sacerdocio para consagrarla. Él dijo: “haced esto en memoria mía”, para recordarnos lo que padeció por puro amor hacia los ingratos que somos; para comunicar a nuestras almas la santidad y el remedio contra el pecado, mediante la digna recepción de su Cuerpo. Y tú ¡irías a divertirte en ese día! No sabes que Cristo dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y Yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mí y Yo en él” (San Juan 6, 54-56). Y tú que pretendes ser discípulo de Cristo ¿por qué te privas del Pan celestial que sana, purifica, santifica y pacifica tu alma y tu hogar? Si por tu propia culpa no aprovechas el remedio que Cristo te ofrece, ¿por qué te quejas de tener problemas en tu vida, en tu familia y en tu trabajo?

El Viernes Santo es para que implores con la Iglesia, y en ella, misericordia para ti mismo y para todo el género humano. El Viernes Santo es para que participes en las exequias de Cristo, escuchando el Evangelio de la Pasión y las Siete Palabras, que son las últimas recomendaciones de Cristo, Nuestro Redentor.

Aprovecha el Viernes Santo para confesar con lágrimas tus iniquidades, para lavar tu alma de la lepra del pecado con la Sangre de Cristo, para participar en la Pasión de tu Salvador, para tener parte con Él en Su victoria.

El Viernes Santo sufrió Cristo para merecerte el ser librado del pecado, que es el más horrible cáncer que pueda existir, y del infierno, que es la más grande de las desgracias. Y tú, ¿irías de vacaciones con tantos neopaganos, quizás para morirte en el camino de la ingratitud?

El Viernes Santo es para que reces el Vía Crucis, medites lo que hizo y padeció por ti tu Señor; para darte cuenta de lo que merece el pecado. Lee los últimos capítulos de los Evangelios de San Mateo, de San Marcos, de San Lucas y de San Juan, o ve la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, para que te des cuenta del precio que Cristo pagó para librarte del poder del pecado y del demonio, para hacerte hijo de Dios y heredero de la vida eterna. Puedes también leer y meditar los libros Reflexiones sobre la Pasión de Jesucristo, de San Alfonso María de Ligorio y La Pasión del Señor, de Fray Luis de Granada, o Las Siete Palabras de Cristo, de Antonio Royo Marín.

El Viernes Santo es día de ayuno y de penitencia, de silencio y de lágrimas, y no día de playa y placeres.

El Sábado Santo es día de luto. Hombres y mujeres deberían vestirse con ropa de luto, para acompañar a la Santísima Madre de los Dolores. El Sábado Santo debería servir para meditar con espanto lo que merece el pecado, porque si al Justo que cargó con nuestros crímenes así se le castiga, ¿qué será del culpable si muere con sus pecados?

En resumen, hermano mío, escucha a Dios mismo que dice a cada uno de nosotros: “No tardes en convertirte al Señor, ni lo difieras de un día para otro; porque de repente sobreviene su ira, y en el día de venganza acabará contigo.” (Eclesiástico, 5, 8).

Católico, aprovecha la Semana Santa para convertirte al Señor, porque la sincera conversión y el verdadero arrepentimiento aseguran el perdón de los pecados, dan paz al alma y, finalmente, la vida eterna que pedimos para ti.

Un Sacerdote Católico

ACTIVIDADES TRAS FINALIZAR EL CONCILIO…

Proyección privada de una película pornográfica organizada por 100 monjas

Esta proyección de “Helga y Michael” en la “educación sexual de una pareja” tuvo lugar en París en 1969.

Congregación para el Clero desestimó el recurso del P. Michel

Congregación para el Clero desestimó el recurso del P. Michel

Padre Michel La Congregación para el Clero, cuyo prefecto es el cardenal Hummes, ha desestimado el recurso presentado por el padre Francis Michel (foto izq.), dándole la razón al ultramodernista obispo de Évreux, Francia, Mons. Christian Nourrichard.

El obispo fue quien  sacó de su pujante y concurrida parroquia al sacerdote, quien celebra la Misa Tradicional, y en consecuencia diluyendo una comunidad que asistía a la Misa de siempre. (Ver abajo las publicaciones previas relacionadas).

La resolución de la Congregación vaticana está firmada por el  mismo Card. Hummes, según anunció el sitio francés Osservatore Vaticano.

La presión que ejerció la Conferencia Episcopal de Francia a favor de  Nourrichard ha tenido una fuerza poco común.

El obispo ultraprogressista Nourrichard (digno sucesor de Gaillot, obispo que fueMons. Christian Nourrichard revocado por Juan Pablo II por sus excesos modernistas), detesta el tipo de sacerdote como el P. Michel, quien celebraba en su parroquia la Misa Tradicional. El obispo fue quien sacó de la parroquia al P. Michel. (La fotografía de la derecha es –sí- del obispo Nourrichard…).

Desde la llegada del P. Michel,  su parroquia era la primera en la diócesis por el número de bautismos, confirmaciones, asistencia a Misa y donaciones. Los fieles de la parroquia reaccionaron fuertemente contra el obispo, como publicamos en su momento.

El sitio italiano Messa in Latino, quien se hace eco de la noticia, afirma que “el asunto es muy grave, porque el caso es ejemplar y da una señal en todo el mundo católico. Si Roma no admite estos valientes sacerdotes y si la oposición de los obispos liberales, Benedicto XVI  hace la figura de un reformador de voluntad débil reducido a la impotencia.” El blog francés Perepiscopus también ya se hecho eco del tema, el mismo sitio que en su momento publicó algunas de las herejías que sí son toleradas o avaladas en la diócesis de Évreux.

Cardenal Hummes Poco se esperaba de Hummes (foto izq., en Misa) al frente de la Congregación para el Clero. Este, por ejemplo, ha considerado oportuno llevar a cabo una charla sobre el celibato de los sacerdotes “que no es un dogma” –remárcase esto sin considerar otras cuestiones- y ha supervisado la recogida de firmas en Brasil para hacer el celibato opcional.

Aquí, él es el que ahora decide entre un pastor y toda la población de su parroquia, por un lado, y un obispo que usa casullas color arco iris.

La decisión es, por supuesto, objeto de recurso, y otros medios pueden ser utilizados .

El P. Michel apelará. Pero el disgusto sigue siendo el mismo.

En el sitio de internet creado en apoyo al P. Michel, se publicó ayer (28-3-10) un breve comunicado del sacerdote, pidiéndoles a los que lo apoyan que tengan la mayor cautela.

En el caso de la expulsión de su parroquia del P. Michel, puede verse que otras expulsiones sí son necesarias, y en las distintas instancias de la Jerarquía.

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EL MUNDO ES ENEMIGO DE DIOS

PEGAN A LA IGLESIA Y ALABAN AL SIONISTA PEDOFILO COHN-BENDIT, EN UNA MUESTRA DE LA HIPOCRESIA MEDIATICA

En la foto: El sionista degenerado pedófilo Daniel Cohn-Bendit, que es premiado internacionalmente, mientras a la Iglesia Católica es la única perseguida por sostener la castidad, la fortaleza y la templanza.
Por Emilio Nazar Kasbo
La homosexualidad es una tendencia abominable y antinatural que desarrollan los invertidos, gravísimo pecado mortal que condena el alma. Pero la pedofilia es abusar de menores de edad, quienes no gozan de plena capacidad, y fuera del marco del Sacramento del Matrimonio, para realizar actos sexuales ya sean de tipo natural o antinatural, haciéndoles perder su inocencia. Si aquello es abominación, esto lo supera.

ATAQUE MEDIÁTICO

El celibato sacerdotal está siendo atacado por ciertos casos de pedofilia, los cuales son reprimidos penalmente por el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, un instrumento del cual carecen todo el resto de las religiones, incluyendo a los cismáticos.
Se magnifica en los medios de comunicación la proporción de sacerdotes pedófilos y las consecuencias humanas de sus acciones, mientras omiten condenar a quienes no son católicos ni célibes.
A todos los sacerdotes se los está señalando como “reprimidos”, y culpan al celibato de aberraciones sexuales que violan no solamente los Mandamientos sino también el voto de castidad realizado por los diáconos y sacerdotes.

UN JUDIO ECOLOGISTA PEDOFILO

Daniel Cohn-Bendit se mostró orgulloso de ser un pedófilo en la Universidad de Frankfurt, cuna del neomarxismo cultural degenerado que hoy se aplica por el globalismo materialista ecologista.
Cohn-Bendit era monitor en una guardería alternativa de la Universidad de Frankfurt, quien siendo pedófilo, aprovechó su oficio para realizar tales actos abominables. ¿Quién se inmuta ante tales declaraciones de pública caradurez? En un texto autobiográfico, este anarquista que fue apátrida hasta que adoptó la nacionalidad alemana para evitar el servicio militar, hizo pública su condición. El libro se llama “El Gran Bazar”.
“Ocurrió varias veces que algunos niños me abrieran la bragueta. Reaccioné de diferentes maneras, según las circunstancias, pero el deseo de aquellos niños me planteaba un problema. Yo les preguntaba: ¿por qué no jugáis juntos?, ¿por qué me elegís a mí y no a los otros niños? Pero, si insistían, de todos modos los acariciaba”.
“Mi permanente coqueteo con estos niños adquirió de pronto una tonalidad giro erótica. Podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme. ¡Es casi increíble! La mayoría de las veces yo estaba un poco desarmado. (…) Me ha ocurrido varias veces que algunos niños me hayan abierto la bragueta y hayan empezado a acariciarme. Dependiendo de las circunstancias he reaccionado de diferentes maneras. Cuando lo querían, les he acariciado. Por ello se me ha acusado de perversión.” Esta última frase fue hecha pública en un periódico de prensa “alternativa” de Frankfurt en 1976, y fue difundida por el periódico El Observer.
Cohn-Bendit fue defendido por la prensa mediática, y respondían a los acusadores indicando que pretendían dar lecciones de moral (cabe destacar que la Escuela de Frankfurt señala que la moral es represiva y por tanto debe ser atacada). También fue defendido porque se trata de una “minoría sexual” (¿el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) de Argentina, defenderá a los pedófilos siguiendo la línea antinatural que exhibe?).
Incluso hubo políticos mediáticos que defendieron a Cohn-Bendit

POSTULADOS DEL PEDOFILO

Aprovechando su condición de descendiente de judíos alemanes, hizo popular el lema al que sus admiradores y adherentes aluden: «Todos somos judíos alemanes», avalando la inmoral conducta de «Dany el rojo», como lo denomina la prensa.
Fue una de las figuras de mayo del 68 en Francia, con el desarrollo de una actividad revolucionaria, para convertirse en el arquetipo vivo de la ideología impuesta por la tiranía mediática:
– Quiere destruir las tradiciones, incluyendo en lo que hace a la sexualidad, teorizado sobre las relaciones sexuales entre niños y adultos como simples “provocaciones” destinadas a “chocar al burgués”.
–Es partidario del “mundialismo” o globalización, como elemento propio de la ideología del sionismo.
–Es partidario del antirracismo sostenido en las consignas de 1968: “Todos somos judíos alemanes”, “Franceses/inmigrantes: ¡un mismo combate!”
–Libertario convertido en liberal, adhiere a la inserción “de izquierdas” al liberalismo mundialista.

PEDOFILO PREMIADO

Tras instalarse Fráncfort del Meno, funda el nuevo partido Lucha Revolucionaria y comparte piso con su amigo Joschka Fischer, el cual sería ministro de Relaciones Exteriores alemán en 1998.
Además, fue sucesivamente educador en una guardería autogestionada, ámbito en que desarrolló sus actividades pedófilas, y empleado en la librería Karl Marx.
Como miembro del partido verde alemán llamado Die Grüne (1989), Cohn-Bendit fue elegido como teniente de alcalde en Fráncfort del Meno.
Este pedófilo no solamente es alabado, sino que es premiado. Hace unos 16 años que es miembro del Parlamento Europeo. Daniel Cohn-Bendit es eurodiputado en el Parlamento Europeo desde las elecciones de 1994, siendo reelecto en tal condición en el año 2004, además de ser el portavoz del Partido Verde Europeo, partido político creado en febrero de ese año. En la actualidad continúa ejerciendo el mismo cargo, ya que fue nuevamente reelecto en 2009.
La misma Constitución que rechazó la identidad Cristiana de Europa, permite que un pedófilo sea representante. ¿Y la Iglesia Católica es señalada ahora como la cuna de la máxima perversión?
Resulta indudable que desde su perfil sionista globalizador, su condición de eurodiputado acompaña la instauración de una “superclase mundial”. Pero Cohn-Bendit es un “intocable” por ser: sionista descendiente de judíos y por ser revolucionario de Mayo del 68 francés, además de que se encuentra al servicio del Poder Internacional del Dinero. La Iglesia Católica no.
¿Por qué “Daniel el Rojo” es bueno y la Iglesia Católica es mala? Cohn-Bendit sostiene la pedofilia, la Iglesia Católica defiende la virtud de la castidad en el voto del celibato ¿Quién es entonces el culpable de semejantes delitos? ¿A qué se debe la complacencia mediática con este pedófilo que en sus actos condena su alma, y la reprensión a la Iglesia Católica en cabeza de los inocentes sacerdotes célibes?
Ah, claro, el ser humano es peor que una bestia porque concientemente puede satisfacer una lujuria antinatural y antitea, y por tanto esto es parte del ecologismo que sustituye a la colapsada globalización económica en su finalidad de reactivar la especulación financiera; y a su vez, el ecologismo es un medio de debilitar todo lo que sea tradicional junto a la concepción del hombre como imagen y semejanza de Dios que Jesucristo vino a redimir como Mesías.
La pregunta es: ¿Y quién vota a este pedófilo? ¿O se trata de un “pequeño fraude” que le permite acceder al cargo?

ABERRANTE DEGRADACION

Cuando se cumplieron los 40 años del Mayo del 68 francés, Daniel Cohn-Bendit, uno de los protagonistas y teóricos de aquel movimiento, ha hecho declaraciones en las que señala la contradicción del presidente Sarkozy, para quien los actuales males de Francia y de Occidente proceden de aquellos sucesos. Decía Cohn-Bendit que si Sarkozy ha podido ser presidente de la República se debe precisamente a Mayo del 68, porque de no haber existido hubiera sido impensable que un hombre divorciado hubiera alcanzado la presidencia, de manera que no tiene autoridad moral personal para criticar al Mayo del 68; más bien debe darle gracias.
En el año 2008 fue anunciada la celebración del Día del Orgullo Pedófilo, convocada para el 24 de junio, y en el año 2006 un ciudadano holandés fue protagonista de una iniciativa que iba en esa dirección, al querer promover la legalización de la pedofilia en su país. Ad van der Berg, que así se llama el sujeto, explicaba entonces sus razonamientos, haciendo una distinción entre pedofilia mala y buena. La mala es la hecha con coacción y violencia, la buena es fruto de la educación sexual, y es voluntaria.
Asimismo, inventaron un neologismo eufemístico para esta aberración: han acuñado un término en lugar de pedofilia … Dicho término es boylove …
Todo esto no es “una opinión más”, sino una directa apología del delito.

COLOFON

Recordamos a Abraham en Sodoma y Gomorra y su actitud cuando los hospedados ángeles visitantes iban a ser abusados por los habitantes de tales ciudades pervertidas. ¿Ningún rabino dice algo a estos grupos antinaturales, o creen que estarán excluídos de la degradación que se va difundiendo planetariamente? ¿Cómo piensan que se podrá vivir la práctica de los Diez Mandamientos proyectada en los próximos 50 años, al ritmo inmoral que se vive actualmente?
¿En qué colegio se podrá dejar a los hijos, en qué Jardín de Infantes, cuando semejante “educación sexual” es promovida desde el Gobierno? Todos los pedófilos obligan al silencio a sus víctimas, y así crecerán abusadas. La incertidumbre es: ¿en qué Institución confiar?
En definitiva, la Iglesia Católica se convierte en la única que sostiene no solamente el Orden Sobrenatural, sino también el Orden Natural, predicándolo en unión con la Tradición. Vale para todos, los dichos de San Pablo que muchos pretenden olvidar. De allí la campaña contra la castidad, contra el dominio de sí mismos, contra la fortaleza y la templanza, contra las virtudes y la santidad, de allí que la Iglesia Católica es perseguida, y los pedófilos premiados.

P CERIANI: SERMÓN DEL DOMINGO DE RAMOS

Domingo de Ramos

 

 

El Evangelio de este Domingo de Ramos nos relata uno de los hechos más extraordinarios de la vida del Salvador: su entrada triunfal en Jerusalén.

 

Sabemos cuánto apreciaba Nuestro Señor la oscuridad y la humildad; lo vimos, en varias circunstancias, huir los honores que el pueblo quería rendirle. Ahora bien hoy, por una disposición misteriosa de su sabiduría, sabiendo que su hora había llegado y que está en la víspera de consumar su sacrificio, quiere ser recibido triunfalmente en la Ciudad Santa, en la ciudad real, y ser reconocido y aclamado como el verdadero Mesías.

 

Fue un último medio y un supremo esfuerzo de su ternura para convertir los corazones rebeldes de los judíos y salvarlos.

 

¡Misterio extraño!

 

Misterio de humildad y de amor misericordioso por parte de Jesús…

 

Misterio de endurecimiento por parte de los judíos…

 

Misterio de la inconstancia humana… Un pueblo que hoy se regocija con exultaciones, cantando ¡Hosanna!, y dentro de cinco días, este mismo pueblo, empujado por sus jefes, vociferará a una voz ante Pilatos: ¡Crucifícale!

 

Como recordarán, Nuestro Señor venía de Jericó, donde había curado a dos ciegos y convertido a Zaqueo; después de haber pasado el día del Sábado en Betania, se puso en marcha el domingo para dirigirse al templo de Jerusalén, pasando por Bethfagué.

 

Bethfagué era un pequeño pueblo situado del otro lado del Monte de los Olivos, a dos kilómetros de la Ciudad Santa. Allí se guardaban las víctimas destinadas a los sacrificios y cuatro días antes de la Pascua solemne, se los conducía al Templo, adornadas con flores, para ser inmoladas.

 

Jesús quiere pasar por este lugar para hacernos entender que es la Víctima por excelencia, que va a sacrificarse por la salvación del mundo, el verdadero Cordero Pascual, cuya sangre reconciliará la tierra con el Cielo.

 

 

Una muchedumbre extendió sus vestidos sobre el camino; otros cortaban ramas de árboles y cubrían el suelo. Es un gran testimonio de reconocimiento y de alegría esa actitud de extender sus prendas de vestir, a modo de alfombra, bajo los pasos de un benefactor y de hacerle escolta con palmas en la mano.

 

El sentido místico es que las prendas de vestir así extendidas por tierra significan la renuncia, la abnegación, el sacrificio de los bienes temporales y de las comodidades del cuerpo, por el amor a Jesús; y las palmas significan la victoria sobre las pasiones, así como los actos de virtudes y las buenas obras.

 

Y los que lo seguían exclamaban: ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en lo más alto de los cielos!

 

Hosanna quiere decir aquí: ¡Salud, paz y gloria! Es un deseo de bienvenida, y el más hermoso que se pueda ofrecer a alguien.

 

Lo reconocen como el Mesías, el verdadero Rey de Israel.

 

Bendito sea el que viene en el nombre del Señor para llevar a cabo su obra, para redimir y salvar al género humano.

 

¡Hosanna in excelsis! Era como un eco del cántico de los Ángeles en Belén.

 

La Iglesia adoptó en su Liturgia alguno de esas bellas palabras, y las hace recitar por sus sacerdotes en la Santa Misa, en el Sanctus, inmediatamente antes del Canon, para reanimar nuestra fe y nuestro amor hacia Jesús, que va a descender sobre el altar, y para excitarnos a recibirlo en nuestro corazón.

 

 

Pero, podemos preguntarnos, ¿cuáles eran los sentimientos del Salvador al escuchar esas aclamaciones y esos cánticos de triunfo?

 

Seguramente, su Corazón se alegraba por la sinceridad y el amor de este pueblo; pero oía al mismo tiempo los murmullos celosos y rencorosos de los Príncipes de los Sacerdotes y de los Fariseos, que esta demostración, sin embargo tan pacífica, acababa por exasperar.

 

El sabía que el Sanhedrin, a propuesta de Caifás, había votado su muerte. Sabía que dentro de cinco días, Jerusalén resonaría con el grito deicida: ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! y que entre todas las voces que lo aclamaban hoy no habría una sola que se elevaría para tomar su defensa.

 

Por eso San Lucas nos dice que el Salvador, en el momento de apercibir la ciudad, se puso a llorar de dolor sobre ella…

 

Esta sucesión de alabanza y de ignominia; esta mezcla de gozo y de tristeza; esos transportes de alegría del pueblo el Domingo de Ramos, enseguida trocados el Viernes Santo en gritos de furia contra aquél que acababan de proclamar Rey, deben inspirar estas reflexiones.

 

La historia de la Semana Santa se abre con un glorioso triunfo, prontamente seguido de un revés completo y humillante, por el cual se ahoga, en un instante, un movimiento popular tan lleno de hermosas esperanzas; y a la muerte del Rey, sigue la dispersión de sus partidarios y la victoria total de sus enemigos.

 

Esto es lo que cree ver la mirada de los hombres; pero es precisamente todo lo contrario a los ojos de Dios. En realidad, el triunfo del Domingo de Ramos no es nada en comparación de la victoria del Viernes Santo, y el divino Conquistador de las almas pasa Victorioso por delante de sus enemigos prosternados.

 

 

Sobre la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, debemos considerar que todo es misterio en la vida inefable del Salvador, que nada sucedió sin los decretos de la Sabiduría eterna, y que todo es para nosotros un tema grande y fértil de instrucción…

 

Consideremos, pues, la Persona misma de Jesús y los sentimientos de los judíos para sacar algunas enseñanzas.

 

 

En cuanto a Jesús, Él llega al final de su misión sobre la tierra… Desde hace tres años, recorre Palestina, predicando por todas partes su doctrina divina, haciendo toda clase de milagros y multiplicando los beneficios bajo sus pasos.

 

Toda su vida no fue más que un acto continuo de caridad y de humildad… ¿Por qué su intención de hoy, de ser recibido triunfalmente en la Ciudad Santa, en la ciudad de David?

 

Es para afirmar altamente y hacer reconocer sus derechos y su misión divina, para poner de manifiesto que es el verdadero Hijo de David, el Mesías prometido, anunciado por los Profetas y esperado desde siglos…

 

Las circunstancias que preceden y aquéllas que acompañan su triunfo prueban su divinidad, así como el cumplimiento del oráculo de Zacarías…

 

Es también para dar a Jerusalén y a todo el pueblo judío un supremo testimonio de su misericordia y de su amor, viniendo a ellos como un rey pacífico, manso y humilde, ofreciéndoles una última vez la paz y la felicidad, y no queriendo emplear hasta el final, para conquistar los corazones, otras armas que un amor inmenso y la profusión de sus beneficios…

 

Quiere manifestar con qué alegría y con qué amor iba a ofrecerse a la muerte, con el fin de redimir a los hombres… Vino a la tierra para ser la Víctima de su Padre, la Víctima santa por excelencia, el verdadero Cordero pascual, cuya sangre debe ser el rescate de su pueblo… La Pascua se acerca, y conviene que la víctima sea conducida solemnemente al templo, para ser inmolada…

 

Quiere probar que no se le dará muerte sino a su hora y según su voluntad, conforme a los decretos divinos; para afirmar así su soberana independencia, que triunfa de todo, reduciendo a silencio las maldades de sus enemigos.

 

 

Quiere preparar a sus discípulos y a la muchedumbre para su Pasión,… asegurarlos y consolidarlos contra el escándalo de sus sufrimientos y de su muerte.

 

¡Cuán admirable y adorable es este divino Salvador en su marcha triunfal! … Es el Dios todopoderoso, el Rey del Cielo y de la tierra, la Majestad suprema que los Espíritus celestiales adoran temblando… Y avanza hoy, lleno de humildad, de bondad, de mansedumbre, bendiciendo, rogando, y también llorando sobre esta ciudad ingrata de Jerusalén…

 

 

¡Qué contraste con los sentimientos de los judíos!

 

Jerusalén, al aproximarse la fiesta de Pascua, rebosaba de mundo… ¿Cuáles eran los sentimientos de este pueblo respeto del Salvador, inmenso testigo diario de sus predicaciones y sus milagros?

 

En primer lugar estaba la muchedumbre de gente simple y pobre, tanto de la misma ciudad como distintas partes de Palestina. Cuando se enteraron que Jesús, el gran Profeta, el Taumaturgo, se acercaba, salieron a su encuentro, extendiendo bajo sus pies, a lo largo del camino, sus mantos y ramas de palmeras y olivos, en señal de alegría y gratitud, mientras cantaban: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en lo más alto de los cielos!

 

Es el grito de la fe, del reconocimiento y del amor… ¡Desgraciadamente!, por una lamentable revocación, en cinco días, cuántos de esos mismos hombres gritarán Crucifigatur! Cuántos no se atreverán a elevar la voz para defenderlo, cuántos irán a ocultarse cobardemente, comenzando por los mismos discípulos… Misterio de la inconstancia y de la debilidad humanas…

 

 

Pero también, cuántos indiferentes en esta gran ciudad, simples curiosos, preguntando ¿Quién es éste? ¿Quién es este nuevo rey? ¿Por qué este triunfo? … Y con todo, debían conocer bien a Jesús… Pero estos hombres eran, sin duda, gente práctica según el mundo, solamente preocupados de sus asuntos y cosas terrenas; gente prudente, que temía comprometerse delante de los príncipes de la nación… ¡Oh misterio de ingratitud, de egoísmo, de negligencia!…

 

 

Finalmente, estaban los Príncipes de los Sacerdotes, los Ancianos, los Fariseos, orgullosos, carcomidos por los celos y el odio contra Jesús, y que habían jurado su muerte… Este triunfo de Jesús acababa de exasperarlos, y se decían: ¡Ved, no ganamos nada; he aquí que todo el mundo corre detrás de él! Caifás tiene razón, es necesario a todo precio que este perturbador de la nación desaparezca; ¡Oh misterio de la malicia, de la injusticia y del endurecimiento, que arrancaba lágrimas al Corazón compasivo del Salvador!…

 

 

Vamos a ver que los hombres son, de edad en edad, siempre los mismos, siempre malévolos, siempre ingratos, siempre débiles, siempre insensatos… ¡Sí!, los cristianos de hoy día

 

 

Jesús, infinitamente sabio, poderoso y bueno, encontró el medio de permanecer en medio de nosotros para confortarnos, consolidarnos, colmarnos de sus de gracias y reinar sobre nosotros…

 

Hoy mismo, con motivo de la Pascua que se acerca, sus Ministros nos recuerdan su entrada triunfal y dicen a cada uno nosotros: ¡Ahí tenéis a vuestro Rey!, que viene a vosotros lleno de mansedumbre y bondad. Preparaos para recibirle, ya que vuestro Dios, vuestro Soberano, vuestro Padre os invita, lleno de ternura y de amor… ¡No lo despreciéis, ni lo rechacéis!…

 

¡Desgraciadamente!… aún hoy, como ayer en Jerusalén, Jesús es rechazado entre los cristianos, hijos de Dios, colmados de los beneficios del Salvador…

 

Hay (¿quién lo creería?) enemigos encarnizados, que resisten a Jesús y hacen a Él y a su Iglesia una guerra incesante.

 

Hay perseguidores, blasfemadores, sacrílegos…, hay Caifases y Judas…

 

Hay aún, y en mucho mayor número, desgraciadamente, cobardes e indiferentes, que conocen a Jesús, pero hacen como si lo ignorasen…, no quieren comprometerse delante de Caifás o de Herodes, para declararse sus discípulos, marchar delante de Él, rendirle honor y recibirlo triunfalmente…

 

¡Qué dolor causan al Corazón de Jesús esta ingratitud, esta negligencia culpable, esta cobardía!…

 

Hay quienes exclaman hoy ¡Hosanna! y mañana gritan ¡Crucifigatur!

 

¡Cómo hacen llorar a Jesús por su inconstancia y su culpable debilidad!…

 

 

¿Qué es de nosotros? ¿Queremos recibir a Jesús? ¿Y cómo?…

 

Excitemos cada vez más en nosotros vivos sentimientos de fe, de agradecimiento y de amor…

 

Para recibirlo bien y conservarlo, despojémonos de los vestidos del hombre viejo, pisoteemos nuestras pasiones, ofrezcámosle las palmas de las buenas obras y el aceite de la mortificación y oración…

DOMINGO DE RAMOS

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La liturgia de este día expresa por medio de dos ceremonias, una de alegría y otra de tristeza, los dos aspectos del misterio de la Cruz.
Se trata primero de la bendición y procesión de las Palmas en que todo respira santo júbilo, el cual nos permite, aun después de veinte siglos, revivir la escena grandiosa de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Luego viene la Misa, cuyos cantos y lecturas se relacionan exclusivamente con el doloroso recuerdo de la Pasión del Salvador.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS Y PROCESIÓN

En Jerusalén, y en el siglo IV, se leía en este Domingo, y en el lugar mismo en que se realizó, el relato evangélico que nos pinta a Cristo aclamado por las turbas como rey de Israel, y tomando posesión de la capital de su reino. Y, en efecto, Jerusalén era imagen del reino de la Jerusalén celestial.
Luego, el obispo, cabalgando sobre un jumento, iba desde la cima del monte de los Olivos hasta la iglesia de la Resurrección, rodeado de la muchedumbre que llevaba en la mano ramos y cantaba himnos y antífonas.

Semejante ceremonia iba precedida de la lectura del paso del Éxodo, relativo a la salida de Egipto. El pueblo de Dios, acampado a la sombra de las palmeras, junto a las doce fuentes en que Moisés les prometió el maná, era figura del pueblo cristiano que corta ramas de palmeras y manifiesta que su Rey, Jesús, viene a libertar las almas del pecado y a conducirlas a las fuentes bautismales para alimentarlas después con el Maná eucarístico.
La Iglesia romana, al adoptar uso tan bello hacia el siglo IX, añadió los ritos de la bendición de los Ramos. De ahí el nombre de Pascua Florida que se da a este Domingo.

Ese cortejo de cristianos que, con palmas en la mano y entonando triunfantes hosannas, aclama todos los años en el mundo entero y a través de todas las generaciones la realeza de Cristo, está compuesto de catecúmenos, de penitentes públicos, y de fieles que los Sacramentos del Bautismo, de la Eucaristía y de la Penitencia van a asociar en la solemnidades Pascuales al glorioso Triunfador.

“Viendo por la fe ese hecho y su significación, roguemos al Señor que, lo que aquel pueblo hizo exteriormente, nosotros lo cumplamos también espiritualmente, ganando la victoria sobre el demonio” (Oración de la bendición de los Ramos)
Conservemos religiosamente en nuestras casas uno de los ramitos bendecidos. Ese sacramental nos alcanzará gracias, por virtud de la oración de la Iglesia, y afianzará nuestra fe en Jesús vencedor del pecado y la muerte.

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Antes de prestarse a ser crucificado, Jesucristo desea ser proclamado Rey por el mismo pueblo deicida, y por eso entra hoy triunfante en Jerusalén.

La Liturgia de este día: es una mezcla de alegría y de tristeza. Hay que notar en ella tres particularidades:

a) la Bendición de los Ramos;

b) la ProcesIón,

c) la Misa.


a) La Bendición de los Ramos.

Precede a la Misa, con la que, a primera vista, se confunde; pues tiene como ella: Intróito, Colecta, Epístola, Gradual, Evangelio, Prefacio y Sanctus, a continuación del cual vienen, en lugar del Canon, las oraciones de la Bendición. Una vez benditos los ramos, el celebrante los rocía con agua bendita y los inciensa, y al compás del canto de las antífonas “Pueri hebraeorum”, que recuerdan los vítores de los niños hebreos, se hace la distribución. Al recibirlo, los fieles han de besar el ramo y la mano del sacerdote.

El rito de la Bendición de los Ramos responde fielmente al tipo antiguo de las synaxis alitúrgicas, tenidas, a imitación de las celebrarlas por los judíos en sus sinagogas, para la recitación del Oficio Divino, para la edificación e instrucción de los fieles, etc., pero sin la ofrenda del Santo Sacrificio.

b) La Procesión.

Acabada la distribución, se forma y desfila la procesión, que semeja un paseo triunfal. Es de origen muy antiguo y una como continuación de la que, ya en el siglo IV, se realizaba en Jerusalén, con asistencia de toda la ciudad y de los mismos monjes de la Laura de Pharan, y presidida por el obispo, quien, para mejor representar a Nuestro Señor, cabalgaba montado en un jumento. Todos los que toman parte en la procesión, llevan en sus manos las palmas o ramos benditos, y los cantores entonan cánticos alusivos al triunfo de Jesucristo. Al llegar, de regreso, a las puertas del templo, la comitiva las encuentra cerradas. Detiénese ante ellas, y oye que en el interior voces infantiles entonan un himno, cuyo estribillo repiten los de afuera, como entrelazándose en un porfiado diálogo en alabanza de Cristo Rey.

Es el célebre himno “Gloria, laus…” compuesto, en el siglo IX, según se cree, por Teodulfo, obispo de Orleans estando prisionero en Angers por orden del rey Luis el Bueno, y cantado por él, o por un coro de niños por él preparados, en el preciso momento de pasar el rey por delante de la cárcel acompañando a la Procesión de Ramos.

Terminado el himno, el subdiácono pide la entrada en el templo para él y para toda la comitiva golpeando la puerta con la Cruz procesional, y los de adentro los reciben al son de nuevos cánticos.

Este rito representa la entrada de Jesucristo en el cielo cuyas puertas, cerradas por el pecado, tuvo Él que abrirlas por virtud de la Santa Cruz, siendo recibido por los Ángeles al son de músicas y cánticos.

c) La Misa

Con la procesión se extingue nota alegre y triunfante de este día, y se apodera del templo y de los Oficios litúrgicos un sentimiento de profundo dolor. Este llega a su colmo en el canto de la historia de la Pasión según San Mateo, que reemplaza al pasaje acostumbrado del Evangelio.

En señal de duelo, no se inciensa el Misal ni los acólitos llevan ciriales como de ordinario. Los fieles están de pie y con 1as palmas y ramos benditos en las manos, como para vitorear a Cristo, mientras los judíos lo escarnecen. La cantan en tono muy severo y con música del Maestro Victoria, contemporáneo de Palestrina, retocada últimamente por los monjes de Solesmes. Está distribuida en forma de diálogo, en el que intervienen como actores: Jesucristo (+), el Cronista (C), y la Sinagoga (S), por la que habla el tercer Diácono siempre que media en la conversación un personaje aislado, y el Coro o asamblea de fieles cuando son varios o todo el pueblo en tumulto. Al anunciar el Cronista la muerte del Señor, el clero y los fieles se prosternan en tierra, por breves instantes, para adorar al Redentor. Prosigue el relato de lo sucedido después de la muerte, reservando la última parte para el Diácono de oficio, a quien corresponde el canto del Evangelio en todas las misas solemnes.

Terminada la oración, el celebrante y los ministros, hecha la debida reverencia al altar, se quitan los ornamentos rojos y se revisten para la Misa con los de color morado.
Los ramos no se tienen en las manos mientras en la misa se canta o lee la historia de la Pasión del Señor.

EL COLMO

niedozwolony kult publiczny papieża Wojtyły w bytomskim Domu Kombatanta

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Na stoliku p.o. Ołtarza widzimy Święty Mikrofon Liturgiczny. Krzyż oczywiście stoi obok.

Opiekujący się powyższą kaplicą proboszcz, usunął swego czasu ze swojego kościoła parafialnego (p.w. Bożego Ciała w Bytomiu) pełnowymiarową rzeźbę św. Piusa X w stroju pontyfikalnym. Bo to niedobry święty był…

Tomado de Kronika Novus Ordo

Para los que se quejan por que nosotros pusimos “Ora pro nobis” a Mons. Lefebvre

La Compasión de la Virgen

Bienaventurada Virgen María de la Piedad

El fiat doloroso del Calvario

Junto a la Cruz, de pie, estaba María Santísima. ¿Cómo describir lo que sufrió?

El Profeta Jeremías colocó en labios del Redentor la siguiente exclamación de aflicción “Oh vosotros cuantos pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor como el dolor mío” (Lam. 1, 12).

Estas palabras pueden asimismo aplicarse al dolor de Nuestra Señora, pues no hubo igual entre todas las meras criaturas de Dios.
¡Nuestra Señora de la Piedad! Así invoca el pueblo fiel a la Virgen María cuando la contempla, sentada, sosteniendo el cadaver de su Divino Hijo. Piedad porque Ella es toda compasión; compasión del Hijo; compasión de los hijos, porque María Santísima, como Madre de Él, es también Madre de todos los hombres.

Nuestra Señora mira nuestros dolores, nuestros sufrimientos, nuestras luchas. Nos sonríe en el peligro, llora al ver nuestros dolores, alivia nuestras tristezas y santifica nuestras alegrías.

El amor de la Santísima Virgen por cada uno, aún los peores pecadores, es incomparablemente mayor que el de todas las madres reunidas con relación a un hijo único.

A cada uno. A mí, a pesar de todas mis miserias, infidelidades y defectos, me ama con intimidad, me acompaña en todos los pormenores de mi vida, conoce mis pequeños dolores, mis pequeñas alegrías, mis pequeños deseos. Nada le es indiferente.

Si supiésemos pedir, si comprendiéramos la importunidad evangélica como una virtud admirable, ¡seríamos minuciosamente im-portunos con Nuestra Señora! Entonces, Ella nos daría en el orden de la naturaleza, y principalmente en el orden de la gracia, muchísimo más de lo que jamás osáramos imaginarnos.

NEW YORK TIMES: A POR TODO

Nuevas acusaciones contra Ratzinger

Afirma que permitió que un sacerdote alemán acusado de abusos volviera a trabajar con niños

Nueva acusación de The New York Times contra el Papa

La diócesis reconoce que se cometieron “muchos errores” en ese caso.

Las acusaciones sobre la relación del Papa con casos de pederastia no cesan. El diario estadounidense The New York Times afirma este viernes que Ratzinger encubrió los abusos de otro cura pederasta en los 80 durante su época de Cardenal en Munich. Ayer, el mismo periódico acusó a Benedicto XVI de tapar el caso del reverendo estadounidense Lawrence Murphy, que abusó de 200 niños sordos entre 1950 y 1974. El Vaticano ha reaccionado diciendo que se trata de una conspiración de los medios contra el Papa.

Joseph Ratzinger había sido informado de que un cura, al que él mismo había enviado en 1980 a terapia contra la pederastia, iba a volver a trabajar a escasos días de haber comenzado el tratamiento. El sacerdote fue arrestado más tarde por volver a abusar de los niños en otra parroquia.

El diario asegura que a principios de este mes, un informe de la archidióceis de Munich, responsabilizaba al ayudante de Ratzinger, el reverendo Gerhard Gruber, de permitir que el cura volviera a ejercer sus labores. Pero ese documento, no sólo muestra que el futuro Papa mantuvo una reunión el 15 de enero de 1980 aprobando su traslado, sino que además supo a qué parroquia fue enviado.

El papel del Papa en la toma de decisiones no queda clara. Pero la Iglesia asegura que el reverendo Friedich Fahr, que era jefe de personal y tuvo conocimiento del asunto desde el primer momento, estuvo siempre informando personalmente a Ratzinger.

El caso tiene especial importancia porque Benedicto XVI, que después sería encargado de perseguir los abusos en la Iglesia, podría haber denunciado o al menos haber evitado que Peter Hullermman, el cura en cuestión, volviera a tener contacto con niños.

La archidiócesis alemana ha reconocido al periódico que en el caso de Hullermman hubo “muchos errores” en la toma de decisiones. No obstante, rechazan echar todas las culpas al Papa y lo hacen contra los encargados de informarle.

Según el reverendo Lorenz Wolf, el informe era algo rutinario y “difícilmente acabó en la oficina de Ratzinger”, de manera que él hubiera podido leerlo. Aunque Wolf no fue capaz de decir al periódico con certeza si Ratzinger lo había hecho o no.

Tomado de Religión Digital

VERGÜENZA

Alvaro Corcuera abrazado por Maciel.

“Ante la gravedad de sus faltas, no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal”

La Legión de Cristo reniega de Maciel

La Congregación se compromete a aceptar las conclusiones y órdenes surgidas de la Visita Apostólica

(Por Jesús Bastante, Periodista Digital).- Los Legionarios de Cristo marcan la línea roja. Se separan de su fundador, Marcial Maciel, cuyos “actos contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote (…) no corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Movimiento Regnum Christi”, según un comunicado firmado por el director general de la Legión, Álvaro Corcuera, y todos los directores territoriales de la congregación en el mundo. Una carta que, pese a todo, se antoja insuficiente.

El comunicado arranca de forma contundente, y se dirige “a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados por las acciones reprobables de nuestro fundador, el P. Marcial Maciel Degollado, L.C.”. “Nos ha llevado tiempo asimilar estos hechos de su vida. Para muchos -sobre todo para las víctimas- este tiempo ha sido demasiado largo y doloroso“, prosigue el texto, que reconoce cómo “en ocasiones no hemos podido o sabido salir al paso de todos como hubiera sido necesario”.

Los legionarios reconocen que Maciel abusó sexualmente de seminaristas menores y que tuvo varios hijos. “Profundamente consternados, debemos decir que estos hechos sucedieron”, indican en la nota. “Expresamos, una vez más, nuestro dolor y pesar a todas y cada una de las personas que hayan sido dañadas por las acciones de nuestro fundador. Participamos del sufrimiento que este escándalo ha causado a la Iglesia y nos aflige y apena profundamente“, añade el comunicad, mediante el cual los legionarios pretenden “pedir perdón a todas aquellas personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos”.

Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas, responsabilizando de sus hechos a estas personas. Asimismo, pedimos perdón a nuestros familiares, amigos, bienhechores y a todas las personas de buena voluntad que hayan sentido que su confianza ha sido herida”.

“Ante la gravedad de sus faltas (de Maciel), no podemos mirar su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal“, añade el texto, en una clara desautorización de su fundador y un intento por desmarcarse, cuanto sea posible, con su figura y las atrocidades que cometiera durante años.

El documento también recoge la Visita Apostólica llevada a cabo por cinco obispos -entre ellos, Ricardo Blázquez-, a quienes agradecen su trabajo. Al tiempo, se comprometen a acoger “con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del Santo Padre que resulten de la Visita Apostólica y nos comprometemos a ponerlas en práctica”.

De cara al futuro, la carta de la cúpula de los Legionarios de Cristo se muestra decidida a:

-seguir buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido,
- hacer la verdad sobre nuestra historia,
- continuar ofreciendo seguridad, sobre todo para menores de edad, en nuestras instituciones y
actividades, tanto en ambientes como en procedimientos,
- crecer en un espíritu de servicio desinteresado a la Iglesia y a las personas,
- colaborar mejor con todos los pastores y con otras instituciones dentro de la Iglesia,
- mejorar nuestra comunicación,
- seguir velando por la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos los
niveles y seguir actuando un adecuado rendimiento de cuentas,
- redoblar nuestro empeño en la misión de ofrecer el Evangelio de Jesucristo al mayor número
posible de hombres,
- y, sobre todo, buscar la santidad de vida con renovado esfuerzo de la mano de la Iglesia.

La carta viene firmada por los siguientes responsables:

P. Álvaro Corcuera, L.C., director general
P. Luis Garza, L.C., vicario general
P. Francisco Mateos, L.C., consejero general
P. Michael Ryan, L.C., consejero general
P. Joseph Burtka, L.C., consejero general
P. Evaristo Sada, L.C., secretario general
P. José Cárdenas, L.C., director territorial de Chile y Argentina
P. José Manuel Otaolaurruchi, L.C., director territorial de Venezuela y Colombia
P. Manuel Aromir, L.C., director territorial de Brasil
P. Rodolfo Mayagoitia, L.C., director territorial de México y Centroamérica
P. Leonardo Núñez, L.C., director territorial de Monterrey
P. Scott Reilly, L.C., director territorial de Atlanta
P. Julio Martí, L.C., director territorial de Nueva York
P. Jesús María Delgado, L.C., director territorial de España
P. Jacobo Muñoz, L.C., director territorial de Francia e Irlanda
P. Sylvester Heereman, director territorial de Alemania y centro Europa

¿Dónde están las reliquias de la Pasión?

¿Dónde están las reliquias de la Pasión?

Riqueza y significado de la conservación de las reliquias de la Pasión

Visto en Catholic.Net

¿Dónde están las reliquias de la Pasión?
¿Dónde están las reliquias de la Pasión?

Desconocidas y poco veneradas

Para un mundo informado sólo por los ojos de la carne, Semana Santa apenas representa un espacio de “reflexión y purificación de la memoria”.

Alguno más piadoso, quizás, sólo concentre la mirada en la fiesta de la Resurrección, obviando implícitamente los sufrimientos inenarrables de la Pasión y de la Cruz.

La ciencia, por su parte, se empeña en “desmitificar” la tradición y la fe, confundiendo con fraudes y engaños a los fieles poco instruidos con sensacionalismo barato. La prensa corre con gran parte de la responsabilidad al difundir semejantes sandeces y medias verdades. Con el correr del tiempo, es verdad, muchas de las “impresionantes revelaciones” caen en el olvido o el descrédito, pero en el corazón de las personas queda la sensación de desacralización. Un caso típico ha sido el montaje paracientífico y manipulador del Santo Sudario.

¿Cuántos ilusos aún repiten con tono seguro las irresponsables afirmaciones que la prensa se apresuró a divulgar sobre supuestos descubrimientos de fraude en el Santo Sudario de Turín? Evidentemente ninguno de estos personajes conoce los dictámenes de la ciencia profesional que concluyó certificando la autenticidad de la preciosa reliquia. Valga como referencia la conversión de investigadores tras el proceso de estudio y verificación.

Pero como el escándalo vende, aún queda quien asegure que se trata de una invención medieval realizada por medio de complejos procesos holográficos para producir el efecto 3D cuando en el siglo XIX se mirase el negativo y se ampliaran, por ejemplo, la zona de los ojos y se observase sobre ellos monedas romanas del año 30 según la costumbre local.

De todo eso y mucho más deberemos soportar cada Semana Santa, repetidos ad nauseam por todos los medios de comunicación esmerados en entrevistar desconocidos expertos en negar todo lo afirmado y en afirmar todo lo negado.

Las preciosas reliquias de la Pasión

Un silencio revelador es el que se hace en torno a todas las reliquias que se conservan de la Pasión. ¿Quien se ha enterado de su existencia o ha recibido la sugestión de visitarlas y venerarlas con piadoso amor?

La cristiandad cuenta con decenas de ellas. Todas son testimonios ciertos de la veracidad histórica de los Evangelios y obligan – forzosamente – a darles aceptación. Cosa aparte es la rebelión a la consecuencia que ello implica, esto es, la suprema virtud y verdad que de ellos emana y la necesidad de seguir a Cristo a riesgo de la condenación eterna.

Examinemos, en tanto, el glorioso panorama que nos ofrece la Santa Iglesia, Maestra infalible de la Verdad y depositaria de tan ricos dones.

Las columnas del Templo de Jerusalén

El magnífico templo que había en Jerusalén cuando murió nuestro divino Redentor fue destruido, y según el sagrado vaticinio pronunciado por sus labios sagrados, no quedó piedra sobre piedra. Constantino el grande hizo trasladar doce columnas de este templo destruido, para que se colocaran delante de la Confesión de San Pedro; hoy en día aún se ven ocho debajo de la magnífica cúpula del Vaticano, dos en el altar de San Mauricio, dentro de la capilla del Santísimo, y otra en la cámara inferior de la capilla della Pietá, que según la tradición es en la que estuvo apoyado el divino Jesús cuando de edad de doce años disputó con los doctores de la Ley.

Columnas del velo del templo

El velo del templo de Jerusalén, que se rasgó en dos partes al morir nuestro divino Salvador, era sostenido por dos columnas, las cuales hoy día se conservan en el claustro de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma.

Mesa de la Cena

La mesa, en la cual el amabilísimo Jesús celebró la última Cena e instituyó el adorable Sacramento del altar, se conserva y venera en la misma basílica de San Juan de la Cruz.

Plato de la Cena

Se conserva uno en la santa iglesia de Génova

Toallas

De las que sirvieron, tanto para lavarse las manos al Salvador como para enjuagar los pies a sus Discípulos, se conserva una parte notable en la citada basílica de San Juan.

Asiento

Del que, en forma de cama, sirvió a nuestro amable Jesús en la última Cena, se conserva una gran parte en la capilla llamada Sancta Sanctorum, en Roma.

Cáliz
El precioso cáliz de que se sirvió nuestro divino Redentor al instituir el augustísimo Sacramento del altar, tiene la imponderable dicha de conservarlo la santa y metropolitana Iglesia de Valencia: todos los años se coloca en el Monumento.

Monedas que recibió Judas

Se conservan tres en la catedral de Génova, y una en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, en Roma

Cenáculo

Ocupado hasta mediados del siglo XX por los musulmanes, este lugar, uno de los más santos en la tierra, puede ser visitado bajo las condiciones impuestas por el gobierno que actualmente rige Tierra Santa. Los cristianos pueden visitarlo y ganar las preciosas indulgencias concedidas por los Romanos Pontífices a cuantos orasen en tan santo sitio.

Huerto de Getsemaní

Tanto la gruta en donde oró nuestro divino Redentor, que se conserva en su estado natural, como algunos de los olivos, que se cree son los mismos que existían en tiempo de la Pasión del Señor, están bajo la custodia de los ejemplares hijos del patriarca de Asís, en Jerusalén.

Piedra del torrente del Cedrón

Habiendo prendido al Señor, y llevándolo a la casa de Anás, al pasar por el torrente de Cederrón, la tradición dice que tiraron al Señor al fondo del torrente, dejando impresas las huellas de sus pies, rodillas, manos y cabeza sobre la durísima piedra que aún hoy se muestra a los peregrinos.

Cuerdas con que fue atado el Señor

Un pedazo importante se conserva en España, en la basílica del Escorial, y otro en Italia, en la catedral de Anaghi.

Casa de Anás

En el lugar donde estuvo esta casa hay una iglesia y convento, ocupado por monjas armenias.

Casa de Caifás

En el lugar en que estuvo hay una iglesia, cuidada por los armenios: en ella se ve un calabozo muy reducido, en donde pasó algunas horas nuestro divino Salvador: allí mismo había una columna en la cual estuvo atado, y es la que hoy se venera en Roma, en la iglesia de santa Práxedes. En el altar que hay en el fondo del ábside de esa iglesia se ve la piedra que se puso a la puerta del sepulcro del Salvador.

Lienzo con que vendaron los ojos al Señor

Se venera una parte en la iglesia de San Francisco á Ripa, en Roma.

Pretorio de Pilatos

El lugar en donde estaba hoy día también estuvo ocupado por los musulmanes, pero los fieles ya pueden visitarle y ganar indulgencia plenaria orando allí.

Escala Santa

Se llama así la que estando en el pretorio de Pilatos fue santificada y regada con la sangre de nuestro amable Salvador: tiene veintiocho gradas; se conserva en Roma, en la iglesia que lleva su nombre. Los fieles la suben de rodillas.

Columna de la flagelación

La principal parte se conserva en Jerusalén en la capilla que los Padres Franciscanos tienen en el Santo Sepulcro; pero se veneran partes muy notables en las principales basílicas de Roma, en la basílica del Escorial en España y en la iglesia de San Marcos de Venecia.

Azotes

Se veneran en la catedral de Anagni y en la Iglesia de Santa María in vía lata en Roma.

Corona de Espinas

Se venera en la Santa Capilla de Paris, pero sin espinas que han sido distribuidas por toda la cristiandad: en Roma son cerca de veinte las que reciben veneración pública: las iglesias que tienen más son las de San Marcos y Santa Praxénedes, las cuales conservan tres. En el Vaticano hay dos; en San Juan de Letrán una, etc. En España son muchas las que reciben veneración en diversas iglesias: en el Escorial se veneran once; Barcelona tiene la dicha de venerar varias, y en el célebre santuario de Montserrat se custodian dos.

Clámide

Se conserva parte en las iglesias de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Francisco à Ripa, en Roma

Columna de los improperios

Se conserva en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén.

Arco del Ecce Homo

Hoy día se ve gran parte de él en la magnífica iglesia que el celoso misionero Alfonso María de Ratisbona levantó en Jerusalén para las monjas de Sión, tras su conversión desde el judaísmo por gracia de Nuestra Señora.

Santa Faz

La tradición común es que fueron tres las imágenes que quedaron en el velo de la Verónica, pero son muchísimas mas las que se veneran en la cristiandad. Las auténticas son: la que se venera en Roma, en la basílica de San Pedro; en España, en la catedral de Jaén, y en Venecia, en la iglesia de San Marcos. Las demás, aunque milagrosas, son tenidas como facsímiles o tocadas al original.

Puerta judiciaria

Aún se ven en Jerusalén restos de esa Puerta, por donde pasó el divino Salvador yendo al Calvario.

Columna de la sentencia

Frente a la puerta judiciaria se ve hoy, guardada por los Padres Franciscanos, la gran columna donde, según la tradición, tuvieron a nuestro divino Salvador mientras hacían los preparativos para crucificarle.

Vestidos de Jesús

La túnica inconsútil se conserva en Argenteuil. Estudiada y contrastada con el Santo Sudario, las heridas coinciden y corroboran los relatos de la Pasión. Se guarda una similar en Tréveris, Alemania. El manto se repartió por la cristiandad, pero se conserva un importante trozo en la catedral de Anagni.

La santa Cruz

Pocas reliquias se han propagado por toda la tierra como la perteneciente al árbol santo en donde murió nuestro Redentor, pero de un modo especial se conservan aún partes insignes en las basílicas de San Pedro y santa Cruz de Jerusalén, en Roma; en la catedral de Anagni se venera también un pedazo muy notable, y en la cual se ve aun uno de los agujeros que se hicieron al crucificar a nuestro divino Salvador.

Clavos

La tradición enseña que fueron tres los que tuvieron suspendido al Salvador del mundo: uno entero se conserva en Santa Cruz de Jerusalén, en Roma; otro en la capilla del Palacio Real de Madrid, y otro se ha distribuido a diversas iglesias de la cristiandad. Además de esos clavos, se veneran otros que también eran de la cruz pues los brazos de la misma estaban clavados y el I.N.R.I. también.

I.N.R.I.

La principal parte se halla en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma; en san Juan de Letrán y en San Marcos de la misma ciudad santa se ven pedazos notables.

Esponja

La principal parte se venera en la Santa capilla de París, pero se conservan partes en la basílica del Escorial, en España, y en las de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y Santa María Transtévere, en Roma.

Lienzos que cubrieron al Señor estando en la cruz

Se veneran en San Juan de Letrán y en San Marcos, de la misma ciudad eterna.

La Lanza

Esta, sin la punta, se venera en San Pedro de Roma: la punta, según afirma el Papa Benedicto XIV, desde el tiempo de San Luis se conserva en la Santa capilla de Paris.

Sangre y agua

Es de fe que del costado se nuestro divino Salvador salió sangre y agua : entre las reliquias más insignes que se exponen a la pública veneración en la santa ciudad de Roma, se encuentra parte de la sangre, y agua que salió de su sagrado costado después de muerto, se conserva en la basílica de San Juan de Letrán. En la de San Marcos se expone un velo que se embebió en la misma sangre y agua.

Piedra de la unción

Se venera en Jerusalén, en la iglesia del Santo Sepulcro

Santo Sepulcro

Dios ha querido que permaneciera en Jerusalén, siendo bajo todos los conceptos el sepulcro más glorioso que ha habido y habrá sobre la tierra. Muchas iglesias se glorían de tener pequeñas partes de tan glorioso monumento.

Sudarios y lienzos del Señor en el Santo Sepulcro

Según la costumbre que tenían los hebreos al embalsama, varios eran los sudarios y lienzos que empleaban: así parece deducirse del evangelio de San Juan. En la iglesia de San Juan de Letrán se conserva uno de esos lienzos en que estuvo envuelta la cabeza del Señor en el Sepulcro. En las iglesias de San Marcos, de San Francisco á Ripa y en el Escorial, en España, se veneran partes de otros lienzos; pero los santos sudarios de Turín en Italia, Besancon en Francia y Santo Domingo de la Calzada en España, son los que de modo especial han sido venerados y admirados siendo el de Turín el que la ciencia certificó como autentificable por las notables corroboraciones históricas y prodigiosas cualidades del santo tejido.

Reflexión final

Si la emoción embarga nuestros corazones al contemplar la riqueza y significación de la presencia de tales reliquias, sólo cabe extender nuestro amor y comprensión a un paso más. Y es ineludible.

¡Cuánto daríamos en este momento por ser trasladados – como Daniel al etíope – hasta cualquiera de estas reliquias! ¡Con qué gusto pasaríamos horas de rodillas venerando esos preciosos recuerdos del Salvador, que acaso fueron bendecidos por el roce de su tacto o que contienen parte de su Divina Sangre!

Y olvidamos, a un mismo tiempo, que quizás a pasos de nosotros, no muy lejos, tenemos al mismo Cristo presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. ¡A pocos minutos tenemos al mismo Cristo presente y tan vivo como cuando regó de gracias las preciosas reliquias que comentamos!

Contemplémosle ahora allí, donde le tenemos cerca. Meditemos en lo sólo y abandonado que se encuentra. Nadie peregrina hasta allí, nadie se arrodilla ante su sagrada Presencia. Pocos, muy pocos, parecen tener conciencia cabal de Él.

Vemos a tantos comulgar sin respeto, sin la debida compenetración que tal acto merece ¡Acto envidiado por los mismos ángeles, que no pueden comulgar! Es el mismo Cristo que viene a nosotros. ¡Cuántos comulgan con la mano, tocando con sus manos indignas e impuras el sagrado Cuerpo del Redentor! Duele pensar en semejante irreverencia, que a causa de la extensión y frecuencia ha sido indultada por la Iglesia. Imaginar tan sólo las divinas partículas olvidadas en la mano y llevadas al bolsillo, o caídas al suelo. Tiemblo al pensar en ello, en la tristeza y escándalo de los santos ángeles.

Mártires y santos, los mismos cruzados ofrecieron sus vidas por la conservación de las reliquias y lugares sagrados. Muchos prefirieron morir antes que verlas profanadas. ¿Cómo no querremos nosotros, hermanos en la fe e hijos de la Iglesia como ellos, ya no venerar las reliquias sino adorar a nuestro dulce y amable Salvador presente día y noche en la Sagrada Eucaristía?