EINSTEIN, EL BRIBÓN – EL MAYOR FRAUDE CIENTÍFICO DEL SIGLO XX

Disponemos a continuación una entrada con un artículo escrito por el investigador español C. Galicia y publicado en una vieja revista, al que hemos hecho algunos añadidos en fotos e imágenes, así como ciertos énfasis y subrayados en distinta presentación.

Mendo Crisóstomo

Tomado de Iota Unum

EINSTEIN, EL BRIBÓN – EL MAYOR FRAUDE CIENTÍFICO DEL SIGLO XX

Por C. Galicia
Los mitos pueden levantarse y crecer sobre la verdad o, por el contrario, surgir sobre la mentira.

Presentado como líder de la modernidad y de los tiempos futuros, Einstein no fue más que un pequeño bribón.Presentado como líder de la modernidad y de los tiempos futuros, Einstein no fue más que un pequeño bribón.

Este último caso es de Albert Einstein. Reconocido hoy por el sistema dominante de valores como el adalid de la paz y de la bondad humana, y reputado por casi todos como el más grande de los sabios conocidos que en el mundo han sido, su aúreo brillo no es más que una vulgar apariencia.

Presentado como líder de la modernidad y de los tiempos futuros, Einstein no fue más que un pequeño bribón.

“Este niño es retrasado”

El dictamen del doctor cayó como una losa sobre la pobre Pauline, madre del pequeño que con cuatro años apenas balbuceaba alguna palabra suelta.

Años después nacería su hermana Maya, mucho más despierta e inteligente, y que llegaría a acomplejarle influyendo notablemente en su carácter retraído y en su gran capacidad de resentimiento, en sus pésimas calificaciones escolares, etc…, pero también, por aquello de la “ley de compensación” de Jung y Adler, en ese deseo íntimo y profundo de notoriedad y afirmación (incluso de revancha) que le acompañará toda su vida, y que siempre tratará de disimular con un forzado aspecto inocente e inofensivo.
Cada nuevo fracaso hará crecer en él su resentimiento y rebeldía.

Este niño es retrasado El dictamen del doctor cayó como una losa sobre la pobre Pauline, madre del pequeño que con cuatro años apenas balbuceaba alguna palabra suelta. “Este niño es retrasado” El dictamen del doctor cayó como una losa sobre la pobre Pauline, madre del pequeño que con cuatro años apenas balbuceaba alguna palabra suelta.

Así, todavía impúber, acusará a “la máquina educativa alemana” de haberle engañado con creencias religiosas falsas (aunque tampoco le valdría la fe judía de sus padres), o falsificará, ¡¡¡ a los 15 años !!!, un certificado médico para no acudir a clase, e incluso renunciará a los 17 años a la nacionalidad alemana para eludir el servicio militar.
Ya de adulto él mismo reconocerá “no haber pertenecido nunca a mi país (Alemania), ni a mi propia casa, ni a mis amigos ni a mi familia”, sino tan sólo a la “tribu” (el movimiento sionista), como a él mismo le gustaba decir.

Quizás por ello no le importó dar a su hija mayor Lieserl en adopción, sin volver a preocuparse de ella en todo el resto de su vida, ni abandonar a su hijo Eduard, que era enfermo mental, en un psiquiátrico de Suiza sin nunca más volver a interesarse por su salud o su destino, ni maltratar de forma habitual a sus otros hijos tal y como siempre han reconocido, ni abandonar a su familia tras regalar a su mujer todo un rosario interminable de humillaciones y adulterios, regalo con que también obsequió a su segunda esposa, Elsa, etc.

En fin, quien desee conocer la edificante vida privada del “Genio” leerá con provecho el libro de Roger Highfield y Paul Carter titulado The privates lifes of Albert Einstein.

no le importó dar a su hija mayor Lieserl en adopción, sin volver a preocuparse...en todo el resto de su vida, ni abandonar a su hijo Eduard...enfermo mental, en un psiquiátrico de Suiza sin nunca más volver a interesarse...ni maltratar...a sus otros hijos...ni abandonar a su familia tras regalar a su mujer todo un rosario interminable de humillaciones y adulterios, regalo con que también obsequió a su segunda esposano le importó dar a su hija mayor Lieserl en adopción, sin volver a preocuparse…en todo el resto de su vida, ni abandonar a su hijo Eduard…enfermo mental, en un psiquiátrico…sin nunca más volver a interesarse…ni abandonar a su familia tras regalar a su mujer todo un rosario interminable de humillaciones y adulterios

El hombre que había cambiado cuatro veces de nacionalidad (alemana, suiza, alemana de nuevo, británica y norteamericana), se lamentaba de la siguiente forma:

Quizás mi destino es que siempre me presenten como una bestia negra: soy un judío para los alemanes y un científico alemán para los ingleses“.

Lo más triste de todo es que a sus 17 años el pobre Albert Einstein se siente relegado, solo, socialmente inadaptado y fracasado en su más íntima vocación: llegar a ser un músico virtuoso.
A pesar de pertenecer a una rica familia judía que pudo pagarle las mejores escuelas de música de Munich, Milán y Aarau (Suiza), donde aprenderá el elitista método pestalozziano, a esa edad se dará cuenta que nunca pasará de ser un violinista mediocre. Había que buscar otra cosa.
Tenía que triunfar en la vida como fuera. ¡Sí, eso es! Sería un sabio profesor de matemáticas. Y a pesar de los pésimos resultados obtenidos en sus estudios secundarios, logrará al año siguiente ingresar en la prestigiosa Escuela Politécnica de Zurich.

A pesar de pertenecer a una rica familia judía que pudo pagarle las mejores escuelas de música, nunca pasará de ser un violinista mediocreA pesar de pertenecer a una rica familia judía que pudo pagarle las mejores escuelas de música, nunca pasará de ser un violinista mediocre

“Nunca seré doctor”

Pero como las matemáticas no eran su fuerte, se inclinará por la física, logrando licenciarse en 1900 con una nota de 4´91, un aprobado raspado con la necesaria décima por encima del mínimo suficiente para no suspender, siendo su tesina o memoria de licenciatura la que alcance la calificación más baja de todas.
Al año siguiente presentará la tesis doctoral, pero será rechazada. Cambia entonces de tema y se pone manos a la obra, pero resulta otra vez de nuevo un rechazo.

¡Estoy harto, nunca seré doctor!”, escribía en 1903 a uno de sus amigos.
Sin embargo, su paso por la Politécnica de Zurich no resultará infructuoso. Enseñaban allí, por ventura para él, científicos de la talla de Weber, Wolfer, Hürdwig, Pernet o del gran matemático Herman Minkowski (el compilador de la teoría del espacio cuadrimensional y verdadero autor de la teoría de la relatividad especial). Además, allí conocería a su mujer, Mileva Maric
Entretanto, Einstein ha comenzado a trabajar en la Oficina Comercial de Patentes de Berna y, aunque sólo lo hace en calidad de técnico de 3ª categoría, eso le permitiría relacionarse con los científicos más importantes de la época y se familiarizará con los éxitos de los nuevos inventos, aumentando su deseo de triunfar.
Al fin, en 1905, consigue ablandar al tribunal con una tesis “breve, anodina y carente del menor interés (según comentó uno de los tribunos), titulada Una nueva determinación de las dimensiones moleculares.

¡¡¡ Cinco años para un trabajo de 29 páginas con ideas plagiadas de aquí y de allá !!!
Pero el momento es propicio, idóneo para triunfar, porque el monolítico edificio de la física clásica de Newton se resquebraja por momentos, hace aguas por todos sitios, tocado en su línea de flotación. Además, como él no es nadie, al aventurar hipótesis no arriesga ningún prestigio. Así que, animado por este cúmulo de cosas, el bueno de Albert se enfrasca en el estudio de los grandes del momento: Mach, Lorentz, Weber, Maxwell, Boltzmann, etc., y saca sus propias conclusiones.
Pero a veces la lectura de estos grandes físicos era abstrusa, difícil, cargada de detalles matemáticos. ¿Cómo logró nuestro héroe salir del atolladero una vez y otra careciendo, además, de los conocimientos matemáticos precisos e imprescindibles?

Esta es una pregunta que se han hecho legiones, pero que en verdad tiene una fácil respuesta

1905, “annus mirabilis”

Año en verdad “milagroso” aquel de 1905 para el joven Einstein. Al menos así lo han calificado todos sus hagiógrafos. Mas, ¿por qué?

Gracias a su relación con el Nobel Wilhelm Wien, jefe de redacción de la prestigiosa revista Annalen der Physik, nuestro genio logra publicar la tesis doctoral antes mencionada seguida de otros cuatro artículos que trastornarán el mundo de la física en particular y toda la epistemología en general.

Uno de los artículos (”Un punto de vista heurístico sobre la producción y propagación de la luz”), donde relacionaba la hipótesis de los “quanta” de Planck (aunque sin citarle, como era su costumbre) con el “fenómeno fotoeléctrico” de Lenard, le hará acreedor en 1922, nada menos, ¡¡¡ al premio Nobel de física !!!
En realidad se le quería premiar por otro artículo titulado Cuerpos movidos electrodinámicamente, donde esbozaba la teoría de la relatividad especial, ya antes expuesta y por separado por Maxwell, Lorentz, Kaufmann, Cherenkof, Poincaré y, sobre todo, por Minkowski, su antiguo profesor de Zurich; pero teniendo en cuenta la poca credibilidad de que gozaba dicha “teoría” entre la comunidad científica, y también porque dicha teoría tenía un número indeterminado de “padres” y no podía ser atribuída a una persona en particular, se juzgó más prudente atribuírselo por la cuántica.

Einstein y sus correligionarios de calaña sionista, liberal, capitalista, mundialista y progresistaEinstein y sus correligionarios de calaña sionista, liberal, capitalista, mundialista y progresista

Aunque el espaldarazo definitivo como “Pontifex Maximus” de la conciencia universal no le llegará hasta el año 1922 con el Nobel, de hecho, aquellos cuatro artículos de los “Annalen” le dieron un “cachet” y una popularidad inusitada. En todos los círculos científicos e intelectuales de Europa y de América no se hablaba de otra cosa que del joven Einstein y de su “teoría” de la relatividad.
Lo más difícil ya estaba hecho. Había dado con la clave de su tiempo; en una época en que los valores absolutos (amor, honor, patria, familia, Dios…) empezaban a cobrar renovada fuerza en la Europa continental, la idea relativista (aceptable en sí misma), derivando hacia el relativismo subversivo que patrocinará con éxito nuestro “genio”, conmocionará las conciencias y se revelará como un filón inagotable, como el deus ex machina de la causa liberal-capitalista y progresista.

Einstein, al fin, había llegado. Ahora le ofrecían explicar la “Teoría de las radiaciones” en la Universidad de Berna. Y aunque no pueda decirse que sus comienzos como profesor fuesen particularmente brillantes (el primer año sólo se matricularon cuatro alumnos en su asignatura y al año siguiente sólo lo haría uno, el lituano nacionalizado alemán Max Stern), no fue óbice para que, de forma inmediata, se le ofreciera, gracias a los oficios de su buen amigo Kleiner, una plaza de “Privatdozent” en la Universidad de Zurich. Después vendrían Praga, Zurich de nuevo, Berlín, etc.
Año “milagroso” en verdad aquel de 1905, pues ni en los años anteriores ni posteriores a esa fecha volverán a tener sus trabajos ni la altura, ni la originalidad, ni la brillantez (ni tampoco, ojo, el estilo literario) alcanzados por esos cuatro artículos de los “Annalen der Physik”.
Mas a nadie se le oculta que detrás de todo milagro siempre se encuentra un misterio.
¿Cuál era, pues, el misterio de Albert Einstein?

Mileva Einstein, nacida Maric

El primero en sorprenderse por la calidad y la originalidad de aquellos trabajos fue Hermann Minkowski que, como profesor suyo que fue, conocía bastante bien las limitaciones de su antiguo alumno. “¿Einstein? Si hubiera sido Grossman -se decía-, o Wegener, o esa chica tan lista de Mileva… Pero Einstein… que se “fumaba” las clases…

Todo acabó indicando que las geniales ideas pertenecían en realidad a su esposa, Mileva MaricTodo acabó indicando que las “geniales ideas” pertenecían en realidad a su esposa, Mileva Maric

Sin embargo, factum est illud, y Einstein era su autor… Hasta que en febrero de 1990, en la reunión anual de la American Asociation for the Advancement of Science (AAAS, Asociación Americana para el Avance de la Ciencia), estalló la bomba.
El físico Evans Harris Walker, de Aberdeen (Maryland), y la filóloga Senta Troemel-Ploetz, de la Universidad de Bonn, analizando de forma separada y bajo sus respectivos criterios los trabajos publicados por Einstein en los “Annalen der Physik” en 1905, así como la correspondencia privada entre Einstein y su esposa Mileva, llegaron a la sorprendente conclusión que, tanto las geniales ideas atribuídas al primero, así como el tremendo trabajo de formulación matemática, pertenecían en realidad a su esposa Mileva Einstein, nacida Maric.
Esto explica el sorprendente “bajón” que sufre la obra einsteiniana, tanto en cantidad como en calidad, a partir justamente de 1919, fecha de la separación del matrimonio Einstein.
A partir de entonces, Albert siempre trabajará asociado con otros físicos (como Podolsky, Bose, Nathan, Rose, De Sitter, Infeld, Hoffman, etc.), dando muestras además de una dependencia continua y manifiesta en lo que a formulación matemática se refiere (matemáticos asalariados que trabajaron para él fueron Grossman, Groumer, Lanczos, etc.)
Ernst Strauss recuerda cómo, cuando no entendía algún desarrollo matemático, solía decir: “estoy convencido, pero no convencido”.
Se podrían escribir miles de anécdotas que acreditarían fehacientemente el juicio de Evans H. Walker cuando dice:

Mileva era mayor que él e inicialmente la líder en iniciativa especulativa“.

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Nueva entrevista a Mons. Fellay

Monseñor Fellay responde

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Ofrecemos el texto en español de una larga e interesante entrevista que Monseñor Bernard Fellay, Superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, ha concedido a la agencia APcom.

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El Papa se encuentra en el Valle de Aosta para transcurrir un período de vacaciones. Se encuentran a dos pasos de él. ¿Han tenido algún contacto o ha habido algún tipo de comunicación entre su entorno y ustedes?

No, absolutamente no. No ha habido ningún contacto. Durante las vacaciones, debemos dejar al Papa en paz. Las cosas prosiguen con el Vaticano, con las personas encargadas de los diálogos. Pero no hemos molestado al Papa. Son sus vacaciones.

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Monseñor Fellay, ¿tiene previsto un viaje a Roma próximamente? ¿Ha sido fijada la fecha de inicio de los diálogos? Y vuestra comisión, ¿ya han pensado por quién estará compuesta? ¿Cuántas personas la forman?

No hay aún una fecha fijada para el inicio del diálogo pero podemos suponer que será en otoño. Iré a Roma para esas fechas, pero no hay nada de preciso. La Comisión está ya formada por 3 o 4 personas, pero todavía no podemos dar los nombres, también para evitar cualquier presión

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¿Considera que en el Vaticano hay una sensibilidad excesiva respecto a las expectativas del mundo judío, sobre el “caso Williamson” así como sobre la oración del Viernes Santo?

Sí, lo pienso. Yo mismo estoy incómodo –salvo en lo ocurrido sobre el caso de monseñor Williamson– cuando veo judíos que se ocupan de los asuntos de la Iglesia Católica. No es su religión. Que nos dejen en paz. Son cuestiones que conciernen a la Iglesia Católica. Si nosotros queremos rezar por los judíos, rezaremos por los judíos de la manera que queramos. No sé si ellos rezan por nosotros, pero diría que es un problema de ellos.

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Entonces, ¿el Papa y el Vaticano sufren presiones del mundo hebreo?

Ciertamente. Es una cuestión extremadamente delicada y candente, y pienso que debemos salir de este clima que no es bueno. Ha habido una desafortunada concomitancia de eventos que no deberían haber ocurrido nunca. En este contexto, se puede entender el enojo de los judíos. Yo lo entiendo y deploro lo que ha ocurrido.

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En el motu proprio “Ecclesiae Unitatem”, el Papa considera que “las cuestiones doctrinales, obviamente, permanecen y, hasta que no sean aclaradas, la Fraternidad no tiene un estatuto canónico en la Iglesia y sus ministros no pueden ejercer en modo legítimo ningún ministerio”. ¿Qué piensa?

Pienso que no hay mucho que haya cambiado. Lo que ha cambiado es que esta nueva disposición concentrará nuestras relaciones en las cuestiones doctrinales. Pero no es un cambio, es un proceso que va adelante y que habíamos pedido ya en el 2000; el camino sigue adelante. Lo que escribe el Papa está en la línea del discurso habitual de Roma, desde el `76, por lo tanto no es nuevo.

Nosotros tenemos una posición clara que llevamos adelante desde hace tiempo y que mantenemos aún si estamos en contraste con esta ley. Existen razones serias que justifican el hecho de ejercitar legítimamente este ministerio. Son las circunstancias en las cuales se encuentra la Iglesia, que nosotros llamamos “estado de necesidad”. Por ejemplo, cuando una gran catástrofe golpea a un país, quedan fuera de uso las estructuras ordinarias, el sistema entra en crisis, y entonces todos aquellos que pueden ayudar, ayudan. Y, por lo tanto, no es nuestra voluntad personal sino la necesidad de los fieles la que exige la ayuda de todos aquellos que pueden ayudar. Y este estado de necesidad está muy extendido en la Iglesia –hay ciertamente algunas excepciones– para poder asegurar, conscientemente, el ejercicio legítimo del apostolado.

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¿Qué status jurídico desean para la Fraternidad de San Pío X? ¿Una prelatura, una sociedad de vida apostólica, o qué cosa?

Dependerá de Roma, obviamente, que es la autoridad que decide esta estructura. Su perspectiva es la voluntad de respetar al máximo la realidad concreta que nosotros representamos. Mi esperanza es que estemos suficientemente protegidos en el ejercicio del apostolado para poder hacer el bien, sin estar siempre impedidos en la acción por razones jurídicas. Aún si no tengo preferencias, el deseo es una prelatura. Sobre los tiempos, no puedo expresarme, depende todo de Roma.

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Para Williamson, el Concilio Vaticano II es una “torta envenenada” que debe ser tirada en el basurero; para Tissier de Malleraris, el Concilio debe ser “borrado”; y para Alfonso de Galarreta, no hay “mucho que salvar” del Concilio: ¿hay una grieta en el interior de la Fraternidad de San Pío X? ¿Cómo piensa resolverla? El Vaticano sostiene que, en el interior de la Fraternidad, hay divisiones.

Me atrevo a decir que no veo unión ni siquiera en el Vaticano. El problema en la Iglesia de hoy no somos nosotros. Nosotros nos convertimos en un problema sólo porque decimos que hay un problema. Además, aún si podemos tener la impresión de declaraciones opuestas o incluso contradictorias, no hay fracturas internas. Por ejemplo, sobre el Concilio, podemos decir que casi todo ha de ser rechazado. Pero, por otra parte, se puede también decir que hay que intentar salvar lo que sea posible. Pero no podremos nunca decir todos lo mismo. El Concilio es una mezcla: hay de lo bueno y de lo malo. También cuando el Papa sostiene que quiere una hermenéutica de la continuidad, que no quiere una ruptura, rechaza el Concilio interpretado como ruptura.

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¿Monseñor Williamson es un problema?

Es un problema totalmente marginal. Lo que él ha dicho no tiene nada que ver con la crisis de la Iglesia, con el problema de fondo que nosotros tratamos por 30 años después del Concilio; es una cuestión histórica. La cuestión de saber cuántos y cómo los judíos murieron no es una cuestión de fe, ni siquiera una cuestión religiosa: es una cuestión histórica. Obviamente, estoy convencido de que él no ha tratado este tema cómo habría debido y tomamos distancias. Pero sobre las posiciones religiosas de la Fraternidad respecto al Concilio, no veo ningún problema con Williamson.

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Williamson dice que el Concilio es una “torta envenenada” que debe ser tirada en el basurero. ¿No le parece una frase un poco fuerte? ¿Usted está de acuerdo?

Es una frase polémica pero no la condeno. Muchas declaraciones hoy son hechas en clave polémica, es una provocación para intentar hacer reflexionar a la gente. Diría el concepto de otro modo pero no sé si no estoy de acuerdo. Diría el concepto de otro modo, diría que debemos superar el Concilio para retornar a lo que la Iglesia ha enseñado siempre y de lo que la Iglesia no puede separarse; y, en un determinado momento, debemos superar al Concilio que se ha querido pastoral pero no doctrinal. Que ha querido ocuparse de la situación contingente de la Iglesia. Pero las cosas cambian y muchas del Concilio están ya superadas.

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El obispo Williamson había prometido permanecer en silencio y continúa hablando: ¿será sancionado? Si continúa sosteniendo que no es posible un compromiso con Roma sobre el Concilio, ¿será expulsado?

No es cierto que Williamson hable a menudo. Es rarísimo… una vez ha dicho una cosa y luego no le hemos pedido callar sobre todas las cosas. El campo sobre el que le hemos pedido silencio era muy limitado. La suya ha sido una salida momentánea. La minimizo al máximo… no hay que exagerar… por el momento, no veo ninguna razón de expulsión. Depende de él, de las situaciones en las que cuales se ha metido. Por el momento, hay un proceso en curso, ha dañado seriamente su reputación; no imagino ahora nada más que la situación en la que ya está. Dependerá de lo que él diga. Está ya suficientemente castigado, puesto al margen, sin ningún cargo.

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Y sobre el Concilio, ¿aceptarán el compromiso con Roma?

No debemos hacer ningún compromiso sobre el Concilio. No tengo ninguna intención de hacer un compromiso. La verdad no soporta el compromiso. No queremos un compromiso, pedimos claridad sobre el Concilio.

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Las recientes ordenaciones de los sacerdotes han sido vistas como una provocación, ¿no era mejor evitarlas en este momento delicado?

No ha sido una provocación. Algunos obispos han aprovechado la ocasión para hablar de provocación. Pero ni para Roma ni para nosotros ha sido una provocación. Es como quitar la respiración a una persona. Nosotros somos una sociedad sacerdotal cuyo objetivo es formar sacerdotes. Y, por lo tanto, impedir el acto último de formación, que es la ordenación, es como impedir a alguien respirar. Por otra parte, ha estado siempre previsto y hemos sabido siempre que, levantando la excomunión, se ha formado una situación nueva que es mejor que la precedente pero no perfecta. Para nosotros es normal seguir adelante con nuestras actividades y, por lo tanto, también con las ordenaciones.

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L’Osservatore Romano ha hablado de Calvino, Michael Jackson, Harry Potter, Oscar Wilde. ¿Qué piensa de esto?

Me pregunto: ¿es verdaderamente el rol de L’Osservatore Romano ocuparse de estas cosas? Ésta es una primera pregunta. Y la segunda pregunta es: lo que dicen sobre estas personas, ¿es realmente lo correcto? Tengo una mirada más bien crítica sobre estas presentaciones.

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¿Piensa que, con este Papa, se podrá llegar finalmente a una conclusión en la larga cuestión de los lefebvristas?

Creo que hay ciertamente una buena esperanza. Pienso que debemos rezar mucho, son cuestiones muy delicadas. Hace 40 años que estamos en estas condiciones y no por cuestiones personales sino verdaderamente por cosas serias que afectan la fe y el futuro de la Iglesia. Vemos ciertamente en el Papa una voluntad auténtica de ir hasta el fondo del problema y esto lo acogemos con satisfacción. Rezamos y esperamos que, con la gracia del buen Dios, llegaremos a algo bueno para la Iglesia y para nosotros.

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¿Qué piensa de Benedicto XVI?

Es una persona íntegra, que toma muy seriamente la situación y la vida de la Iglesia.

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Fuente: Papa Ratzinger Blog

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

Aprueban en Italia una píldora abortiva

LA PENDIENTE HACIA EL INFIERNO…

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Este hecho causó la polémica en el país europeo y el rechazo del Vaticano. Sin embargo, esta droga estará disponible para aquellas mujeres que quieran interrumpir embarazos inferiores a las 7 semanas de gestación

La aprobación de una píldora abortiva causó la polémica en Italia y las presiones por parte del Vaticano. Se trata de la RU-486, que es capaz de interrumpir los embarazos inferiores a las 7 semanas de gestación.

Antes de la aprobación, la Agencia Italiana del Medicamento (AIFA) había recibido el rechazo del Vaticano. Sin embargo, y tras seis horas de debate, se decidió legalizar la comercialización de la píldora abortiva.

El nombre genérico de la droga con la que está compuesta la píldora RU-486 es mifepristona y a partir de ahora estará al alcance de las mujeres que quieran interrumpir el embarazo en Italia. Sin embargo, según cuenta la versión online del diario Clarín, solo estará disponible “en el marco hospitalario”.

Bebe de 7 semanas

Bebe de 7 semanas

Bebe de 7 semanas asesinado

Bebe de 7 semanas asesinado

Fuente: Infobae

India: Asesinan a sacerdote católico

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La policía investiga las circunstancias de la muerte del padre James Mukalel, de 39 años, oriundo de Kerala, quien fue hallado sin vida en una carretera.

El padre James Mukalel, un sacerdote católico de 39 años de la diócesis siro-malabar de Betlthabgady, fue asesinado este miércoles en la localidad de Mangalore, estado de Karnataka (India).

El cuerpo del presbítero fue encontrado junto a una carreta, cerca de su motocicleta.

Según la agencia UCAnews, el Padre Thomas Kannakal, director diocesano para la Pastoral Social, señaló que “la policía está investigando el hecho porque el año pasado se registró en la diócesis de Belthangady algunos hechos de violencia contra los cristianos”.

De acuerdo a información de la agencia italiana SIR, el asesinado sacerdote es originario del estado de Kerala. Había apenas celebrado el funeral de un parroquiano, visitado algunas familias y cenado en un convento. Volvía a su casa por la noche; y esta mañana algunos parroquianos encontraron el cadáver.

Toda la diócesis ha expresado su dolor por la muerte del padre Mukalel.

Las ranas cantan…

Ernesto Cardenal: “Es hora de que una mujer pueda ser elegida Papa”

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El poeta y suspendido sacerdote nicaragüense abogó por una “apertura” de la Iglesia en este sentido. Reclamó que el pontificado “no sea vitalicio” y que el Papa sea elegido en forma democrática y también pueda ser depuesto por sus electores.

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal aboga por un proceso de apertura en la Iglesia católica que permita a una mujer ser elegida Papa.

“Tiene que haber una apertura, no solo que las mujeres puedan ser sacerdotes, sino que se permita que haya una mujer que sea Papa”, dijo Cardenal en una entrevista con Efe en Santiago, donde esta semana recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

El sacerdote, quien tras la caída del dictador Anastasio Somoza en 1979 entró a formar parte del Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, reclamó también que el pontificado “no sea vitalicio” y que el Papa sea “democráticamente elegido y pueda ser depuesto por los que lo eligieron”.

Cardenal defiende la necesidad de una Iglesia “exclusivamente revolucionaria”, pero admite que los cambios requeridos son “imposibles” con el pontífice actual, Benedicto XVI.

“Cuando estuve en Chile por primera vez, en tiempos del presidente Salvador Allende, había un sacerdote dominico francés (…) que dijo que la Iglesia del futuro sería exclusivamente revolucionaria porque así tiene que ser. Eso lo repito yo hoy en Chile”.

Durante su visita a Managua en marzo de 1983, el Papa Juan Pablo II amonestó a Cardenal en público y con el índice derecho le recordó que tenía que arreglar sus “asuntos” con la Iglesia.

Dos años después fue suspendido “ad divinis” por el Vaticano, que consideró incompatible su misión sacerdotal con su cargo político.

El poeta asegura que obedece la sanción del Vaticano pese a considerarla “injusta”, y destacó que pese a las desavenencias no se ha planteado romper con la jerarquía eclesiástica: “soy sacerdote siempre”.

En el ámbito político, Cardenal se declaró partidario del presidente venezolano y contrario al presidente nicaragüense, Daniel Ortega, el principal aliado de Hugo Chávez en Centroamérica.

No me lo explico. Yo soy partidario de Chávez y de la revolución bolivariana, pero yo (soy) adverso a Daniel Ortega, que es muy aliado a él”, indicó.

En 1994 el sacerdote rompió con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, debido a la exclusión en las elecciones internas de los militantes que apoyaban el Movimiento de Renovación Sandinista, del ex vicepresidente Sergio Ramírez.

Desde entonces, se ha mostrado extremadamente crítico con el sandinismo y especialmente con el presidente Daniel Ortega, a quien acusa de implantar una “dictadura corrupta” en el país.

“Siento una profunda frustración. Ese gobierno no es de izquierdas, no es revolucionario ni sandinista, es nada más una dictadura corrupta, familiar de él (Ortega), la esposa y los hijos”, subrayó.

Fuente: EFE

Confesiones de un ministro de la Iglesia dedicado a liberar a hombres del demonio


Se llama Enrique González y es un sacerdote de la arquidiócesis de Madrid que practica exorcismos 12 horas al día. Relató su experiencia en una revista, y afirmó que contempla cara a cara al diablo, “una criatura con maldad y odio incomprensibles”.

Cuenta Alex Navajas en La Razón que el suyo no es el horario de un sacerdote al uso. Se levanta al alba, dedica “unas cuantas horitas a la oración” y después comienza su labor de exorcista. “Desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche, literalmente sin parar”, puntualiza. Después, la misa, “y luego siempre tengo una, dos, tres personas más”. Es el padre Enrique González, exorcista de la arquidiócesis de Madrid, quien ha relatado su experiencia en el último número de la revista “Pórtico”.

El sacerdote es enjuto, de sonrisa afable y hablar pausado, con el cabello oscuro como sus vestimentas clericales. ¿Realmente hay tantos casos de personas poseídas o, al menos, infestadas por Satanás, como para dedicar 12 horas al día? “Sí, sí”, responde el sacerdote con mansedumbre. “Y hay de todo: jóvenes hay muchos”, agrega, “incluso niños”. “Son personas que están por formarse; tienen toda una vida por delante, una vida que se puede torcer o enderezar, y quizás por eso siento una especial solicitud por mi parte hacia ellos”, confiesa.

El exorcista no es ingenuo: sabe que no todos los que vienen a él “son casos de posesión”. Aun así, “la oración, el exorcismo, están destinadas a apartar, a alejar al demonio de la vida de una persona, pues tiene un poder liberador importante”. Se trata de una “herramienta” eficaz “para todos”, especialmente “para las personas con heridas, con esclavitudes”, ya que “les devuelve la libertad”.

El padre Enrique se dedicaba a los pobres en el albergue “El don de María” hasta que el arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco, le asignó “para ejercer como exorcista de la catedral”. “Yo no me lo he propuesto; Dios ha ido configurando mi vida así y ya está”, resuelve. Ahora que es exorcista, contempla “más cercanamente y más cara a cara al diablo”. Se trata de “una criatura cuya maldad y odio contra Dios y los hombres es difícil de comprender”, afirma. Satanás, según el padre Enrique, “puede aparecer con un rostro inocente o grotesco, pero detrás de ello se esconde una maldad, una inteligencia y un endurecimiento difícil de imaginar”.

Una de las armas contra el diablo es invocar la protección de la Virgen. “Hay muchos demonios que no soportan el Avemaría; muchos, muchos”, explica. “Sobre todo el rezo repetitivo del Avemaría, que expulsa a muchos demonios, a muchísimos demonios”, subraya.

Ser exorcista no es un “título”. “¡Que no quede exaltada la persona, sino la obra de Dios!, ¿eh?”, exclama.

La vida del padre Enrique y de los que le asisten –especialmente la hermana Carmela, una religiosa– no se limita a su oficio de exorcista. Ha peregrinado desde Madrid a pie –sin dinero y comiendo de lo que le da la gente– a Santiago y a Covadonga; a Roma y Loreto (Italia); a Lourdes (Francia); a Jerusalén y a Czestochowa (Polonia). Siempre dedica en verano varias semanas, incluso meses, a peregrinar. “Lo más bonito es la experiencia del abandono, el ofrecimiento al amor de Dios que hay en abandonarlo todo, en no tener ningún otro recurso fuera de Dios, en vivir a la intemperie… En fin, todo eso”, confiesa.

“No espero nada de este mundo”, sentencia el sacerdote madrileño. “La esperanza teologal es la que se apoya sólo en Dios, en el modo de ser de Dios, en la bondad de Dios, en su amor, no en nada humano”, prosigue.

De joven pensó en dedicarse a la química y a la física. “Pero, luego, Él me fue atrayendo hasta que comprendí que mi vida tenía que dársela a Dios”, explica. El sacerdote no tiene reparos en abrir su corazón: “Recuerdo salir muchas noches para estar a solas con Dios y no poder dormir sin saber cuál era la causa de mi angustia y así pasar muchos años y muchas horas de estar a solas con Él y de haber conocido el dolor y la angustia”. “Aquí nació mi vocación a la oración, porque sólo encontraba la paz en Dios, a solas con Él en la capilla”, apostilla. “Ahora soy sólo oración; no hago otra cosa que rezar por los demás”, concluye.

Fuente: RD

Burlas alemanas anticatolicas

En Alemania no se puede hablar contra el falso “holocausto”, pero se puede agredir impíamente a la Iglesia Católica impunemente. Visto en GloriaTv

tratando de corromper a los niños, como ya hacen en la pobre España

Crece la polémica entre Gobierno e Iglesia por el enfoque de la educación sexual

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El Episcopado respaldó a Aguer. Precisó que no critica contenidos ya consensuados, sino el programa de formación docente, que puede influir en el ideario escolar. Educación reiteró que no se trata de opiniones sino de “una ley y hay que cumplirla”.

Un manual de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida, de 302 páginas, que procede de los ministerios de Educación y de Salud, es el centro de una fuerte controversia entre la Iglesia y el Gobierno, que con el correr de las horas crece en precisiones y polémica.

Desde la Conferencia Episcopal Argentina, presidida por el cardenal Jorge Bergoglio, salieron a respaldar a monseñor Héctor Aguer, al asegurar que no se trata de “una posición aislada” ni de su opinión como pastor diocesano, sino como responsable del organismo eclesiástico para la Educación.

En tanto, un portavoz del primado argentino, precisó la posición de la Iglesia tras el debate que despertaron los dichos del prelado platense.

“Las críticas no apuntan a los contenidos de educación sexual que se impartirán en las aulas, que fueron consensuados durante 2007 con distintos sectores, entre ellos la Iglesia, y aprobados el año pasado, sino a un documento propiciado por los ministerios de Educación y de Salud, basado en orientaciones de las Naciones Unidas, para ser discutido en los institutos de formación docente”, explicó José María del Corral, de la Vicaría de Educación del arzobispado porteño.

El referente educativo alertó que “el enfoque allí planteado no tiene el mismo nivel de consenso y apertura que los acuerdos reflejados cuando se discutieron los contenidos”.

Del Corral también reclamó a la cartera educativa tener en cuenta las visiones y aportes de otros organismos e instituciones, como la Iglesia y otros credos religiosos, para que hagan llegar sus perspectivas a los institutos de formación docente.

En tanto, el Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni no quiso entrar en la polémica abierta con la Iglesia, pero replicó los dichos de Aguer.

“De ninguna manera violentamos el ideario de las escuelas ni queremos avanzar sobre la familia sino converger con ella”, aclaró.

El funcionario recordó que “en el marco de la ley de educación sexual, que no está anclada en la mera genitalidad, nosotros trabajamos en la prevención de la salud y el sida”, e insistió en que la preocupación del Gobierno es evitar los embarazos en edad temprana y el abuso infantil.

Este miércoles, Aguer cuestionó con inusual dureza el enfoque de un documento del Gobierno sobre educación sexual, al que calificó de “neomarxista” y “totalitario”.

En tanto, el ministro Sileoni aclaró que se trata de un documento amplio destinado a ser discutido en los institutos de formación docente y no a ser aplicado directamente en los colegios.

Asimismo, especificó que la posición oficial del ministerio está dada por un único documento: los Lineamientos curriculares para la educación sexual integral , aprobado por el Consejo Federal de Educación el año pasado, a partir de la responsabilidad que le asignó al Estado la ley 26.150 para garantizar el derecho de niños, niñas y adolescentes a recibir educación sexual en la escuela.

“Respetamos las ideas, no queremos discutir. La ley de educación sexual no es una opinión. Es una ley y hay que cumplirla”, sentenció Sileoni.

Fuente: VR, La Nación y Clarín

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Sileoni le contestó a la Iglesia y defendió la educación sexual

El ministro de Educación declaró que coincide con las ideas religiosas, pero que hay que ofrecen “una mínima base de información científica” a los alumnos. “La ley no es una opinión sino que está para ser cumplida”, afirmó

El funcionario salió al cruce de un duro documento difundido por la Comisión de Educación del Episcopado, en el que critica el Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA elaborado por los ministerios de Salud y Educación y que circula desde 2007.

“Nosotros alentamos la abstinencia y la monogamia. Sin nada de ironía, me parece bien hablar de eso. (Pero) Me parece que la abstinencia y la monogamia no son métodos (anticonceptivos), son conductas”, opinó Sileoni.

Así respondió a las palabras del presidente de la comisión y arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, quien acusó al material oficial de reivindicar “el derecho de fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón”.

Además, el sacerdote había señalado que el documento de los ministerios afirma “expresamente que la escuela debe orientar sobre el uso exclusivo del preservativo como único medio de protección eficaz en la relación sexual frente al VIH, tanto para los varones como para las mujeres. ¿No sería más eficaz, e indudablemente segura, la abstinencia de las relaciones sexuales prematuras e irresponsables?”.

Por otra parte, Sileoni sostuvo que, con este material, se intenta hacer cumplir la ley de educación sexual. “Acá hay una ley, la ley no es una opinión sino que está para ser cumplida. La ley es la ley”, dijo en declaraciones a la prensa.

“Tiene que haber una mínima base de información para todos iguales, y después la escuela católica, musulmana y demás le añade su ideario”, agregó el funcionario.

Finalmente, Sileoni volvió a sentar la posición de su cartera. “Está bien que lo haga, pero también tenemos que velar con la responsabilidad de que los chicos reciban la información científica en los tiempos en los que estamos”, señaló

Fuente: Infobae.com

SIEMPRE AUTOVICTIMIZANDOSE…..SIEMPRE EL HISTRIONISMO CARISMÁTICO PROTESTANTE

Sacerdote argentino sospechado de abusos sexuales, denuncia persecución del obispo

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Miguel Santurio apuntó contra Jorge Lona, de San Luis, a quien acusó de “perseguir a los curas carismáticos”. Adelantó que no tiene problemas de presentarse ante un tribunal eclesiástico y dijo que es “inocente” de los delitos que se le imputan.

El sacerdote Miguel Santurio, sospechado de cometer abusos sexuales y para quien el papa Benedicto XVI pidió juicio canónico, acusó al obispo de San Luis, Jorge Lona, de “perseguir a los curas carismáticos”.

El religioso dijo que el no tiene problemas de someterse al juicio Canónico ordenado por el Vaticano para que explique acerca de las denuncias por supuesto abuso sexual a tres mujeres ocurrido en Misiones.

“Yo soy inocente y no tengo porque negarme a un juicio porque se muy bien las leyes de la Iglesia y de mi apostolado”, aseguró.

En caso de ser hallado culpable, podría ser suspendido de por vida en el ejercicio de su ministerio religioso.

La decisión -que reveló el jueves el obispado puntano- lleva a pensar que otros sacerdotes argentinos podrían ser objeto de la misma determinación, como Julio César Grassi, condenado en primera instancia por abuso agravado de un menor.

En el caso de Grassi, el juicio canónico aún no se inició porque tras la denuncia de Telenoche Investiga se precipitó el proceso judicial y la Iglesia no lleva adelante el suyo mientras se sustancia uno en los tribunales civiles. La razón es que no quiere que el juicio eclesiástico se lea como una presión a la Justicia. En este caso, no actuará hasta que se resuelva la apelación de Grassi ante la Cámara de Casación.

La situación judicial de Santurio es bien diferente. Porque el sacerdote fue sobreseído en una causa de abuso deshonesto y sometimiento en perjuicio de tres chicas tras una denuncia de la ONG Alto a la Trata ante la justicia federal de Misiones. El juez José Luis Rey desestimó la causa porque ninguna de las supuestas víctimas lo denunció por abuso sexual, un delito de instancia privada en el cual la Justicia no puede actuar de oficio. Y giró a un juzgado de Instrucción la causa de captación para la trata, que no se pudo comprobar. En su momento, el propio Santurio se presentó con su abogado al juzgado pidiendo ser investigado.

Sin embargo, el Vaticano consideró que existen elementos que ameritan un juicio canónico. De acuerdo con la última reforma del Código de Derecho Canónico, de 1983, en caso de existir indicios de que un sacerdote abusó de un menor, debe ser la Santa Sede la que ordene el proceso por la gravedad de la acusación.

El padre Santurio pertenece a la diócesis de San Luis, donde tuvo una relación conflictiva con su obispo, Jorge Lona, quien en 2004 lo amonestó por haberse arrogado la representación de la Iglesia en un acto y por publicar avisos sobre sus supuestos poderes curativos. Peleado con Lona, Santurio tuvo un breve paso por una parroquia de Posadas y, finalmente, desde noviembre del año pasado estuvo en una iglesia de Puerto Iguazú hasta que en febrero fue separado por el obispo. El sacerdote decía que quería fundar una congregación -para la que no consiguió la autorización- y que, con ese cometido, reclutaba novicias, con las cuales vivía en el fondo del templo. Ahora deberá presentarse ante la justicia eclesiástica para “defender su persona y su ministerio”.

Fuente: VR y Clarín

Lo peor no es la apostasia, sino que la Iglesia tambien se preste a “borrar” lo imborrable…

La Iglesia accedió a borrar a un bautizado de sus registros

Dos casos reflejan la apertura hacia otorgar este permiso. El más importante el de un joven que inició su trámite de apostasía en Paraná, Entre Ríos, por motivos ideológicos y políticos. Luego de casi dos años, el arzobispado local aceptó su pedido.

satanismo

La Iglesia es, como toda institución, también burocrática. La burocracia la recorre por sus cuatro costados, y todo trámite que inician los bautizados, los agnósticos, los casados, los divorciados, los unos, los otros, deberá sortear indefectiblemente trámites, burócratas, funcionarios, clérigos.

Eso le pasó a Renzo Antonio Righelato que en noviembre de 2007 inició una petición ante la Iglesia católica de Entre Ríos –específicamente ante el arzobispado de Paraná–: pidió que sea borrado de los registros eclesiásticos como bautizado.

Al arzobispo Mario Luis Bautista Maulión se lo planteó formalmente por escrito, y le dijo que su pretensión era dejar de formar parte “de estadísticas que avalen una religión oficial en la Nación en la que vivo, no pretendo delegarles ningún tipo de poder de representación, ya que no creo en sus ideas y dogmas”.

“Me considero un ciudadano autónomo, constituido por la cultura, pero conciente de que el sistema perverso en el que vivimos (el que ustedes fomentaron, es decir el mercantilismo burgués) nos da la idea de que tenemos la libertad de poder modificar algunas de nuestras conductas y ésta es una de ellas”, eso le dijo.

En buen romance, esto: “Es objeto de esta carta solicitarle a usted que tramite mi apostasía a la fe católica, ya que por motivos ideológicos y pragmáticos no coincido con los dogmas de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana”.

Así no

Fue y vino a la sede de la Curia. Así anduvo, yendo y viniendo. La carta parecía condenada al olvido. Nadie había reparado en aquel texto, una clara declaración de principios de un muchacho de Paraná, nacido y criado en Paraná, un muchacho que quiere apostatar de la fe católica sin ninguna postura teológica ni filosófica. Sólo por un planteo político.

El 26 de julio de 2008 volvió con una nueva presentación ante el arzobispado, conciente de que aquella primera carta no tendría futuro. En vano esperó una respuesta: nunca llegó. Su nuevo pedido de apostasía se perdió en los pliegues de la burocracia, y un buen día un burócrata le dijo que ése no era el camino, que había que hacer una tercera carta, y entregarla en las manos apropiadas.

El 26 de junio de 2009 Renzo Righelato pisó por enésima vez los mármoles blancos del ingreso a la Curia, y le pidió al arzobispo Maulión, “en su carácter de responsable de los archivos de registros bautismales de la República Argentina, y en atención a los deberes y atribuciones que le confieren los cánones 381.1 y 393 del Código de Derecho Canónico, con el objetivo de solicitarle se sirva ordenar que todo registro relativo a mi persona actualmente mantenido por la Iglesia Católica Apostólica Romana sea eliminado de inmediato, y que esa institución se abstenga de establecer en el futuro cualquier nuevo registro”.

Y que en ejercicio de derechos constitucionales había resuelto, eso le dijo al jefe de la Iglesia católica local, “en plena conciencia, y con entera libertad, he resuelto que no deseo pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana, ni estar vinculado a ella de manera alguna, ni autorizar a esa institución a que lleve registro alguno sobre mis creencias”.

A los quince días la respuesta a esa tercera presentación de Renzo Righelato estaba lista. Eran poco más de cuatro líneas enviadas por correo:
Se comunica a Renzo Righelato que, atendiendo a su pedido, se ha emitido el Rescripto Nº DI 05/09 del Sr. Arzobispo de Paraná por el cual se determina este cambio registral en su acta de bautismo en el Libro de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Paraná: Acto formal de Defección de la Iglesia, 26/06/2009″.

Significados

La palabra “apostasía” está incluida en el Código de Derecho Canónico (canon 751) como “el rechazo total de la fe cristiana” y “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice”.

La apostasía es la renuncia a la fe cristiana recibida por medio del bautismo. Es decir, la renuncia explícita y voluntaria a las creencias y dogmas de la Iglesia que, según la creencia cristiana, son recibidas en el bautismo por medio del Espíritu Santo, aunque en ese instante no se tenga conciencia de ello, ni se posea capacidad crítica para decidir si estará o no dispuesto algún día a abrazar voluntariamente dicha fe.

No habiendo en el cuerpo jurídico que rige la vida de la Iglesia, el Código de Derecho Canónico, un procedimiento claro para esa renuncia, las personas que quieren seguir ese camino, deben hacer una presentación formal ante el obispo diocesano en la que lisa y llanamente requieren que sus datos filiatorios personales sean eliminados de los registros, básicamente de los libros de bautismo.

Que además esa renuncia se haga mediante un instrumento jurídico que dé cuenta de la apostasía, y para eso se amparan en la Ley de Habeas Data, y que ese acto sea comunicado por escrito al peticionante. La Ley Nº 25.326, de Protección de Datos Personales, o Habeas Data, protege los datos personales asentados en archivos, en este caso, los asientos parroquiales de los bautizados.

“El planteo mío es un rechazo a las instituciones que nos oprimen, y es un planteo político. Yo no quiero cargar con este tipo de instituciones. Pero también hay una crítica a lo que es la Iglesia católica, que este año va a recibir 26 millones de pesos del Estado argentino. Cada uno puede creer lo que quiere y en lo que quiera, o pensar lo que quiera. Yo quiero cuestionar estas estructuras, y pensar qué hacer de acá en adelante, y si queremos seguir subordinados a esta moral, a esta política, a esta ética, a estas normas”, dice.

—¿Vos cómo te definís?
—Ateo. Pero yo no planteo un debate teológico. Hago un planteo político. Yo no quiero sostener estas estructuras. Esa es la idea.

Otro caso: La apóstata

Jorgelina Londero es una periodista que se desempeña en Santa Fe y que también siguió el mismo sendero que Renzo Righelato, y consiguió que la Iglesia le diera una respuesta favorable a su pedido.

“El pedido de apostasía de mi parte tiene que ver con una divergencia ideológica que mantengo hacia la postura de la Iglesia, con esta iglesia verticalista, jerarquizada y patriarcal”, señala.

En ese sentido, recuerda que el clero “ha manifestado públicamente que quienes somos bautizados no podemos estar de acuerdo con el uso del preservativo, que no podemos estar de acuerdo con el derecho de la mujer a decidir qué hacer con su cuerpo y que además debemos negar las distintas identidades sexuales”.

“No puedo seguir siendo un número dentro de una institución que está muy lejos de mi postura ideológica. Pedí la apostasía porque no acuerdo con estos mandatos, porque como feminista tenía que decir que no es posible que en pleno siglo XXI y en los tiempos que vivimos, que con violencia eliminamos lo que otros desean, o necesitan o quieren, que no podemos seguir negando derechos de semejantes“, señala.

Aunque admite que “lo pensé muchísimo” señala que cuando pudo finalmente iniciar el trámite cayó en la cuenta que resulta muy fácil conseguir la apostasía, y celebró la posibilidad de que otros en su misma situación y pensamiento puedan seguir el mismo camino.

“En realidad, es un trámite simple en relación a otros trámites en otras instituciones. Ojalá muchas otras personas se decidan a hacerlo. De otra forma, el número le sirve a la Iglesia para decir que el 90 % de los argentinos estamos de acuerdo con lo que pueden decir el Vaticano o los obispos en determinado tema o momento”, puntualizó.

Fuente: “El Diario”, de Paraná

Actualizados y funcionando ya estos audios

Archivos de Audio de Radio Cristiandad
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En esta sección usted encontrará audios y contenidos interesantes, producidos por Radio Cristiandad para usted. Para poder escuchar las series completas, lo invitamos a registrarse en nuestro sitio. Próximamente estos contenidos estarán disponibles para ser bajados a su computadora.
  • El Rhin Desemboca en el Tiber ( 10 Ítems )
    La desconocida historia del Concilio Vaticano II contada por uno de sus protagonistas, Ralph  Wiltgen. Los hechos que demuestran el golpe de estado de los modernistas y la anomalía del concilio que pretendió la legalidad de la herejía modernista. Imprescindible para conocer la historia y entender lo que nos está pasando.
  • Lutero, el Monje Maldito ( 8 Ítems )
    La historia de la reforma protestante y la figura de Martín Lutero. Una serie de documentos imperdibles para conocer la realidad de la reforma y sus consecuencias nefastas.
  • Los Sermones del Santo Cura de Ars ( 9 Ítems )
    En esta producción exclusiva de Radio Cristiandad, usted encontrará sermones escogidos del Santo Cura de Ars. Sermones que ayudan a la reflexión y al vivir santamente, que usted no puede dejar de escuchar.
  • Juana Tabor – 666 ( 8 Ítems )
    Todos se dan cuenta de que el tiempo se está acabando. El enemigo está marcando a sus seguidores con su signo en la frente y en la mano. La Iglesia misma se ve desiminuida y sin fuerzas. Ya está cerca el retorno del Salvador. Juana Tabor – 666. La profética novela apocalíptica de Hugo Wast, en una producción exclusiva de Radio Cristiandad.
  • El Kahal – Oro ( 8 Ítems )
    El libro mas perseguido del genial Hugo Wast. En el se narran a modo de novela los intentos de los sionistas de apoderarse del mundo. Todo esto manteniendo la posesión del bien imperecedero del oro.
    Es una novela, de modo que cualquier parecido con la realidad mundial es solo una lamentable casualidad…
  • El Santo Rosario ( 3 Ítems )
    Lo invitamos a rezar el Santo Rosario en Latín, en una producción de Radio Cristiandad para Usted.

JEAN GUITTON, AMIGO Y CONFIDENTE DE PABLO VI, EN UNA ENTREVISTA PROFÉTICA

ENTREVISTA PROFETICA
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PARIGI: “Aquél día tremía con la emoción. Toda la vida había soñado un Concilio que afrontase las grandes cuestiones del Novecientos, el ecumenismo, el progreso, los derechos de la mujer… Y ahora estaba allí, y hablaría, primer laico en la historia, a un Concilio de la Iglesia Católica. Han pasado treinta años…”.

Jean GUITTON, 91 años, la conciencia crítica de la cristiandad’, el amigo de Juan XXIII, el confidente de Pablo VI, está conmovido. Mira por la ventana de su pequeño apartamento parisino, sobre los jardines del Luxemburgo. Mueve una mano frágilmente,y comienza. “El Concilio ha sido perfecto. Pero su aplicación… cuántos errores. Ha disminuido la fe. Ha perdido vigor la verdad. La Iglesia Católica ha renunciado a proclamarse la única verdadera Iglesia. Ha rezado junto con los protestantes, y a las otras religiones. En los seminarios Freud, Marx, Lutero han ocupado el puesto de Tomás, Ambrosio, Agustín”.
-¿Por esta razón Lefebvre se ha ido?
Pablo VI y después Papa Wojtyla me habían encargado encontrar una solución, evitar el cisma. He fallado. Hablar de Econe es para mí muy doloroso. Porque, en el fondo, Lefebvre tenía razón.
-¿En qué sentido tenía razón?
La verdad no puede cambiar. Si es blanca, no puede volverse gris, roja o marrón. Y si la Iglesia posee la verdad, permanece idéntica a sí misma a lo largo de la historia. Cuando Lefebvre decía que el Concilio no podía cambiar las afirmaciones solemnes de la Iglesia sobre la verdad, decía algo que deberíamos compartir. Pero Lefebvre lo sostenía de manera torpe. Confundía la adhesión a la Iglesia con la adhesión a un partido. Era un espíritu cerrado.
-¿Cuáles son las otras sombras del post-Concilio?
La anarquía. Los feligreses que no obedecen más al párroco, el párroco al obispo, el obispo al cardenal. La catequesis confiada a la gente que pasa por la calle. Cerca de mi casa hay dos parroquias, Saint-Sulpice y Notre Dame des Champs. Y no enseñan las mismas cosas. Piense qué coherencia puede tener una catequesis confiada al primero que llega.
-¿El nuevo catecismo resolverá el problema?
Ahí es donde está el mal. ¿Cómo es posible que los católicos hayamos tenido que esperar treinta años para saber qué es justo hacer, qué es justo creer y lo que no? El nuevo catecismo debería haber llegado tres minutos después del Concilio, no después de treinta años.
- ¿Ve todavía otras sombras?
La crisis de las vocaciones. Finalizado el Concilio, se pensaba que los seminarios se llenarían. Por el contrario… Luego, hemos llegado a pensar que basta la sinceridad para ser cristiano. También si se es un ladrón, también si se es homosexual. Necesitamos la Verdad. Arrepentimiento. Y fe.
-¿ Tiene nostalgia de la Misa en latín?
Sì. En latín he expresado las emociones de 60 años de mi vida de católico. También Pablo VI sufrió por el cambio de la liturgia. Me dijo: debemos sacrificar nuestros sentimientos, para hacer comprensible el Evangelio a todos. Tenía razón. Pero el Concilio no abolió el latín: Dejó libertad de liturgia. Seguidamente la Misa tridentina fue considerada como una pieza de museo.
-¿Y cuáles son las luces?
El diálogo. En los dos mil años antes del Concilio la Iglesia Católica sólo había condenado. Ahora ha cambiado el método: no condenar, escuchar. El diálogo con los no católicos continúa hoy: con los anglicanos, con los protestantes; con los ortodoxos, ahora que la Rusia soviética se ha convertido en la Rusia de San Petesburgo. También las relaciones con el inmenso mundo de los no creyentes nunca han sido tan intensas.
-¿ Cuál ha sido la innovación más bella del Concilio?
La libertad religiosa. Recuerdo a los cardenales divididos en dos partidos. Los progresistas decían: la religión debe estar fundada sobre un acto de libertad. Yo estaba de acuerdo. Sabía que Sartre había afrontado el problema, pero sin resolverlo: porque no hay libertad sin Dios, no hay Dios sin libertad. Venció la línea progresista.
- Y los conservadores fueron vencidos. ¿Quiénes eran?
Su cabeza era Ottaviani. Un espíritu claro, bello, pulido. Hablaba muy bien en latín. Recuerdo que debíamos establecer cuándo una familia católica es numerosa. Alguien dijo: es numerosa si hay cuatro hijos. “¡No, si hay doce!, gritó él. “De lo contrario yo no habría nacido”. Lo dijo en latín, obviamente.
- ¿ Qué otra figura le ha quedado impresa?
Wiszinsky. El primado de Polonia era un hombre excepcional. Y de derechas.
- ¿Y Wojtyla?
Era su discípulo. No sé cómo fue desplegado. Nadie podía imaginar que llegaría a ser Papa.
- ¿Por qué Pablo VI quiso que usted, un laico, tomase la palabra?
Entre nosotros había un gran amor, una gran amistad. Es el misterio de los encuentros. La primera vez que le ví era un 8 de septiembre, él era todavía obispo… fue como un rayo. Me hizo prometer que todos los 8 de septiembre nos encontraríamos. Lo hice durante 27 años. Cuando llegó a Papa le dije: Eminencia, le hago llegar mi despedida. Y él, gritando: pero cómo, ¿acaso no tengo un corazón? ¿No puedo más amar? ¿No tengo necesidad de sus consejos más que antes?.
- ¿Qué le decía durante el Concilio?
La tarde de mi intervención me regaló un reloj, diciendo: “Hoy ha sido una jornada histórica. Usted llevará este reloj para recordar que el tiempo no es más que un soplo frente a la eternidad”. Qué emoción. Qué alegría.
- ¿Qué más le reveló?
Que sufría. Seguía los trabajos a través de un circuito cerrado de televisión. Sentía en su corazón la división de los cardenales, sabía de las maniobras.
- ¿Quiénes maniobraban, los conservadores o los progresistas?
Ambos. Eran dos mil obispos. En todos los Parlamentos hay hombres hábiles que intentan con sistemas más o menos correctos influir en los otros.
- ¿Qué recuerda del final del Concilio?
Ahora que me queda poco de vida puedo hacerle una confidencia. Pablo VI soñaba morir en el campo de batalla. La responsabilidad lo aplastaba. Un día me dijo: “Dejemos un encuentro para después de la muerte”. Era el hombre más solo del mundo. Estaban solos, él y Dios. Lo entiendo, el Concilio había sido el evento del siglo. Me lo dijo también De Gaulle. Yo lo alababa: usted ha salvado Francia. Y él: pero usted ha participado en el Concilio.
- Han sido treinta años difíciles para la Iglesia. ¿Hoy podemos todavía decirnos cristianos?
Nuestros años son el triunfo de la violencia, la apoteosis del sexo, de la televisión, del dinero. El más grande enemigo del cristianismo no es el ateismo. Este se ve, se toca. El enemigo invisible es la indiferencia.
- ¿Y el consumismo, el capitalismo?
El capitalismo es como su corbata. Puede usarla para embellecer su traje. O para estrangular.
- Usted ha dicho que el comunismo no ha muerto, y resurgirá en cualquier otra forma.
Le diré aún más. El comunismo no está por sí contra el cristianismo. Lo está cuando sostiene el ateismo. Los primeros cristianos tanían los bienes en común.
- ¿El cristianismo, corre el riesgo de morir?
La Iglesia atraviesa una crisis terrible. Pero la crisis es su condición existencial. Dios lo quiere así. La Iglesia estaba en crisis ya cuando Juan escribía el Apocalipsis. Pero cuando en el mundo quedase un solo cristiano, la Iglesia viviría con él. La nuestra es la edad de la degradación. Es como tirar con el arco. La flecha debe tensarse hacia atrás para salir con fuerza hacia adelante. Así, nosotros hoy estamos tensados hacia atrás. Pero estamos en la vigilia de grandes cambios. El próximo siglo será la era de la nueva evangelización, y la luz volverá a iluminar la Iglesia. Pero mis ojos no tendrán tiempo de verlo.
Aldo Cazzullo
*Entrevista publicada en La Stampa de Turín 11 de octubre de 1992
Publicado por Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina

Si quieres cultivar la paz, protege la creación…

Un Papa "ecológico" - ¿La Paz depende del Medio Ambiente?

Un Papa "ecológico" - ¿La Paz depende del Medio Ambiente?

LEMA PARA LA PRÓXIMA JORNADA MUNDIAL

El Papa exhortó a cuidar el medio ambiente para asegurar la paz

El Vaticano anticipó que el tema “pretende impulsar la toma de conciencia de la estrecha relación entre la salvaguardia de la creación y el cultivo del bien de la paz”. Benedicto XVI escribirá un mensaje para reflexionar el 1 de enero de 2010.


El papa Benedicto XVI llamó a proteger el medio ambiente para asegurar la armonía entre los pueblos y las naciones, al elegir el tema de la próxima Jornada Mundial de la Paz de la Iglesia Católica, informó este miércoles el Vaticano.

“Si quieres cultivar la paz, protege la creación”, es el título del mensaje que el Pontífice escribirá en las próximas semanas y que será reflexionado el 1 de enero de 2010 en todas las parroquias del mundo.

El Vaticano anticipó este miércoles en una nota de prensa que el tema “pretende impulsar la toma de conciencia de la estrecha relación entre la salvaguardia de la creación y el cultivo del bien de la paz”.

Agregó que el “íntimo vínculo” entre pacificación y ecología es puesto en discusión por “numerosos problemas” derivados del uso de los recursos, el cambio climático, la aplicación y el uso de las biotecnologías y el crecimiento demográfico.

“Si la familia humana no sabrá hacer frente a estos nuevos retos con un renovado sentido de justicia, equidad social y solidaridad internacional, se corre el riesgo de sembrar violencia entre los pueblos, entre las generaciones presentes y futuras”
, alertó.

El comunicado recordó que en la carta encíclica Caritas in veritate (Caridad en la verdad), Benedicto XVI subrayó la urgencia de poner el cuidado del ambiente como un desafío para la humanidad entera.  Apuntó que la tutela de la creación es un “deber común y universal” para respetar un bien colectivo destinado a todos, impidiendo que se haga uso “impunemente” de las diversas categorías de seres como se quiera.

“Es una responsabilidad que debe madurar con base en la globalidad de la presente crisis ecológica y a la consiguiente necesidad de enfrentarla globalmente, en cuanto todos los seres dependen unos de otros”, estableció. Señaló que “la cuestión ecológica no debe ser enfrentada sólo por las terroríficas perspectivas que la degradación perfila: ella debe traducirse, sobre todo, en una fuerte motivación por cultivar la paz”.


  • (N de la R: ¿Ya no dependen de Dios? ¿Dónde queda la Divina Providencia? San Mateo 10 : 29 – 31 “¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos)



¿Habrá sido por la Encíclica…?

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Benedicto XVI atribuyó a un ángel guardián su caída y fractura

Aseguró que “siguió órdenes superiores” para enseñarle más paciencia y humildad, a fin de que pudiera dedicar más tiempo para la oración y la mediación.


Benedicto XVI afirmó este miércoles que su ángel guardián actuó claramente “siguiendo órdenes superiores” permitió que se cayera y se fracturara una muñeca. “Quizás el Señor quería enseñarme más paciencia y humildad, darme más tiempo para la oración y la meditación”, dijo en tono ligero el Papa de 82 años. El pontífice agradeció a los agentes de seguridad por haberse comportado “como ángeles” mientras se aprestaba a irse de Les Combes, el centro turístico alpino donde se cayó y se fracturó la muñeca derecha hace unos 10 días, durante unas vacaciones.

“Lamentablemente mi propio ángel de la guarda no impidió mi lesión, siguiendo ciertamente órdenes superiores”, afirmó Benedicto.

El Papa fue operado el 17 de julio y pasó enyesado el resto de sus vacaciones de dos semanas. Mantuvo su limitado programa público y pareció moverse con facilidad, aunque la lesión le dificultó escribir a mano. El pontífice esperaba hacer avances durante las vacaciones en la segunda entrega de su proyecto de dos libros sobre Jesús de Nazaret. El Papa, a quien le gusta escribir a mano, usó un grabador de audio para fijar sus pensamientos.

¿Sólo una broma?

Otra perla del P. Peter Scott

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A propósito de la necesidad de hablar claro, reproducimos esta carta del P. Peter Scott, cuando era Rector del Seminario de la Santa Cruz en Australia…

LA VISITA DE BENEDICTO XVI A LOS ESTADOS UNIDOS

Padre Peter Scott

Fuente: http://www.holycrosseminary.com/2008_May.htm

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En caso de que hubiese subsistido la menor duda en cuanto a saber si algo ha cambiado en Roma, la reciente visita que el Papa realizó a Washington y a Nueva York la habría disipado.

Fue un verdadero festival de ecumenismo, con no menos de seis grandes ceremonias ecuménicas en el espacio de cinco días; prueba de que la preocupación de este pontificado no es diferente de la del precedente.

Antes de su salida para los Estados Unidos, el 14 de abril, Benedicto XVI dirigió un mensaje a la comunidad judía, con objeto de la primera visita de un Papa a una sinagoga americana.

En este mensaje, expresó la idea absurda de que los judíos, que esperan siempre al Mesías y rechazan la verdadera realeza espiritual del Hijo de Dios hecho hombre, mantienen la misma esperanza que los católicos; declaró en ese sentido que la Pascua judía es el equivalente del misterio de la Redención:

“Cristianos y Judíos comparten esta esperanza: somos en realidad, como lo dicen los profetas, ״prisioneros de la esperanza״ (Zach 9:12). Esto nos permite, a nosotros cristianos, celebrar con ustedes, aunque a nuestra manera, la Pascua de la muerte y la resurrección del Cristo, que consideramos como inseparable de la vuestra, ya que el mismo Jesús dijo: ״la salvación viene de los Judíos״ (Jn 4:22). Nuestra Pascua y vuestra Pessah, aunque distintas y diferentes por naturaleza la una de la otra, nos unen en nuestra esperanza común centrada en Dios y su misericordia”.

En tal concepción, ¿dónde está la necesidad de Jesucristo para la salvación? ¿Acaso no está dicho: “Yo soy la vía, la verdad y la vida. Ningún hombre va al Padre sino por mi”? (Jn 14:6)

Luego, en la sinagoga de Park East, declaró esto:

“Encuentro emotivo recordar que Jesús, niño, escuchó las palabras de la Escritura y rezó en un lugar como éste”.

¿Cómo puede comparar la sinagoga del judaísmo talmúdico (con sus leyes humanas, herencia auténtica de los fariseos que crucificaron a Jesucristo) con la Sinagoga de la religión verdadera del Antiguo Testamento, que preparó la llegada del Mesías?

¿Cómo puede el Vicario de Cristo decirse “cerca” de los judíos cuando estos últimos se preparan “a cantar las alabanzas del que preparó tales maravillas para Su pueblo”, cuando ya no son el pueblo de Dios, en la medida en que, a sabiendas y deliberadamente, se negaron a formar parte del verdadero pueblo de Dios, el Cuerpo Místico del Cristo?

Apenas llegado, exponía en la Casa Blanca el tema de la indisolubilidad de la religión y de la libertad, que iba a caracterizar su visita, explicando al Presidente Bush el objeto de ésta:

“Durante los próximos días, pienso entrevistarme no sólo con la comunidad católica americana, sino también con otras comunidades cristianas y con los representantes de las numerosas tradiciones religiosas que existen en este país. La historia revela que no sólo son los católicos, sino también todos los creyentes los que fundaron aquí la libertad de adorar a Dios de acuerdo con lo que les dicta su conciencia […] Estoy seguro de que el pueblo americano encontrará en sus creencias religiosas [de todas las clases, por cierto] una preciosa fuente de luz e inspiración para mantener un diálogo razonable, responsable y respetuoso con el fin de construir una sociedad más humana y más libre”.

En el discurso que pronunció en su encuentro del 17 de abril con los representantes de otras religiones, no excluyó la verdad, cuyo descubrimiento es “el objeto más extenso del diálogo”.

No obstante, se muestra perfectamente liberal en su tesis según la cual el diálogo sería un medio de descubrir la verdad – mientras que ésta se enseña por la autoridad de Cristo -, como si la verdad fuera tan evidente que se impondría automáticamente al espíritu humano caído:

“Uniendo al mismo tiempo constantemente nuestros corazones y nuestros espíritus en la llamada a la paz, debemos también escuchar atentamente la voz de la verdad. Así pues, nuestro diálogo, lejos de limitarse a identificar valores comunes, llegará hasta explorar los fundamentos absolutos. No tenemos ninguna razón de temer, ya que la verdad nos revela las relaciones esenciales entre el mundo y Dios”.

Lo que menciona allí es, evidentemente, una relación universal y puramente natural, no la verdad divinamente revelada de la presencia en nosotros de la Santa Trinidad, debida a la gracia que santifica.

No hay, pues, que asombrarse de que el Papa haya hecho el elogio de la realidad americana actual:

“Hoy, en las salas de clase de todo el país, jóvenes cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, budistas, en breve, niños de todas las religiones se sientan lado a lado, aprendiendo uno con otro y uno del otro”.

Pero, ¿qué es lo que aprenden exactamente? El solo pensarlo hace temblar de horror a todo padre preocupado de preservar la Fe de su hijo. Es inútil añadir que Benedicto XVI no hizo ninguna alusión al vicio de la homosexualidad, esta herida que divide actualmente las iglesias protestantes de los Estados Unidos y que atrae la maldición de Dios sobre nuestra sociedad moderna.

La laicidad

El Papa pronunció su discurso delante de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de abril, con el fin de destacar el sexagésimo aniversario de la Declaración universal de los derechos humanos.

Naturalmente, no hizo entonces ninguna alusión a la existencia de Dios, tampoco a nuestra dependencia respecto de Dios en cuanto somos sus criaturas, verdades que constituyen, con todo, el fundamento de todo derecho y de toda moral.

He aquí lo que tenía para decir sobre este punto:

“La Declaración universal tiene por mérito de permitir a distintas culturas, distintas expresiones jurídicas, distintos modelos institucionales converger en torno a un núcleo fundamental de valores, por lo tanto de derechos”.

Sin embargo, no hay que asombrarse de que haya elogiado tal declaración de humanismo laico, ya que, una entrevista concedida en el avión que lo conducía a los Estados Unidos, había dicho:

Lo que encuentro de apasionante en los Estados Unidos, es que nacieron con una concepción positiva de la laicidad […] Era, pues, un Estado voluntariamente laico, al contrario exacto de un Estado confesional, pero era laico por amor verdadero de la religión, de su autenticidad, que no puede vivirse sino libremente”.

Esta promoción de la realidad americana como “modelo fundamental y positivo” para Europa no es otra cosa que la negación de los Derechos sociales de Nuestro Señor Jesucristo. Aunque intenta distinguir esta laicidad americana de una “nueva” laicidad “” y sin duda negativa, ¿en qué el “modelo americano” puede diferir en verdad de esta última? Desde el momento en que Jesucristo y los derechos de la Iglesia Católica son evacuados de una sociedad, se deriva necesariamente un abandono total de todo principio moral auténticamente centrado en Dios. Apenas San Pío X había comenzado su pontificado calificó toda laicidad de “apostasía de con Dios”, de “enfermedad terrible y profundamente arraigada que […] conduce [la sociedad] a su destrucción”.

Para ser totalmente justo, es necesario añadir que en el rezo ecuménico que tuvo lugar a la iglesia San José de Manhattan (el 18 de abril), el Papa manifestó que hay que “destacar la verdad objetiva en la presentación de la fe cristiana” y la necesidad para los cristianos de afirmar el papel de la doctrina, “testimonio claro y convincente de la salvación operada para nosotros por Cristo Jesús”.

Sin embargo, como se abstuvo de toda alusión a la autoridad magisterial de Cristo o de toda doctrina católica precisa, su declaración era perfectamente aceptable por los jefes de las distintas iglesias protestantes y ortodoxas presentes en este rezo en común.

Habida cuenta de todo lo que precede, me parece muy difícil creer que Monseñor Lefebvre escribiría hoy otra cosa distinta de que lo que escribiera al Papa Juan-Pablo II hace veinte años para anunciarle su intención de consagrar obispos:

“El falso ecumenismo, que se encuentra en el origen de todas las innovaciones del Concilio en la liturgia, en las nuevas relaciones entre la Iglesia y el mundo, en la concepción de la propia Iglesia, conduce la Iglesia a su ruina y los católicos a la apostasía […] Dada la negativa a considerar nuestras solicitudes, y como está claro que el objetivo de esta reconciliación no es en absoluto el mismo a los ojos del Vaticano que a los nuestros, consideramos preferible esperar tiempos más propicios para la vuelta de Roma a la Tradición” (2 de junio de 1988).

Por nuestra parte, esperando con paciencia y constancia este regreso de Roma a la Tradición, demos gracias a Dios, en este vigésimo aniversario de las consagraciones episcopales (el 30 de junio), por la fe, la fuerza moral, la clarividencia y la prudencia del Arzobispo, sin las cuales no podríamos hoy mantener nuestra fe tradicional, la santa misa y la vida católica.

Atentamente, en Nuestra Señora Auxilio  de los cristianos,

Padre Peter R. Scott

Sacerdote de la FSSPX habla claro y duro contra “CARITAS IN VERITATE” (Traducido por Radio Cristiandad)

La FSSPX oficialmente no ha querido referirse sino tangencialmente al tema (ver nuestro post anterior sobre DICI 199).

Esta mañana en un blog en inglés el P. Peter Scott escribe sobre la lamentable Encíclica. (¿Lo mandaran a callar también?)

Según nos confirma una alta fuente consultada el Padre Peter Scott era el director del Seminario de Australia, al cual hace referencia el Padre Florian Abrahamowicz en su entrevista:

3. ¿En qué momento comenzaron sus desacuerdos con Menzingen? ¿Había otros sacerdotes de acuerdo con usted? ¿Qué le aconsejaron?

RESPUESTA 3. Los primeros desacuerdos con Menzingen comenzaron en 2001, cuando se trataba de la posibilidad de un acuerdo con la Roma modernista. En aquella época no estaba solo. El prior de Rimini, Don Ugo Carandino y Don Davide Pagliarani estaban ferozmente en contra de un acuerdo con la Roma del concilio. También había otros sacerdotes, directores de seminario, profesores y priores que se oponían de manera muy explícita y eficaz. El deber de conciencia nos impulsaba a declarar abiertamente a los superiores que no podríamos seguirlos, en el caso en que se terminase por cohabitar con la iglesia modernista, en aquel momento gobernada por Juan Pablo II.

Es importante la nota en cuestión despues de la tibia e insípida nota oficial de DICI.

El original puede verse en ANGELQUEEN

Lleva por título el MANIFIESTO HUMANISTA

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MANIFIESTO HUMANISTA

Un comentario sobre la encíclica Caritas en veritate

Por su Manifiesto Comunista de 1848, Marx y Engels pusieron en marcha el movimiento socialista moderno, que explicitó la conclusión lógica de los principios de la Revolución Francesa y declaró que “La propiedad privada de bienes productivos se considera como inválida e inmoral, mientras que la propiedad privada de los consumidores está permitida” (E. Cahill, S.J., El Marco de un Estado Cristiano, p. 158). Parece absurdo hacer un paralelo entre este documento ateo —causa de revoluciones, guerras, asesinatos, y sufrimientos sin número— y la tercera encíclica del Papa Benedicto XVI, Caritas en veritate, de fecha 29 de junio de 2009. Sin embargo, un examen del texto demuestra que es un verdadero manifiesto del humanismo, llevando a su conclusión lógica los principios de la Revolución Francesa, rechazando totalmente la propiedad privada y exclusiva de la Verdad, tanto por los Católicos como por cualesquiera otros, permitiendo simplemente que se compartan y se comuniquen aquellas “verdades” que son consumidas por todos en igual fraternidad y libertad.

Como católicos, ¿cómo no indignarse por tal comparación? Después de todo, ¿qué parece ser más católico que el título “La Caridad en la verdad” que es claramente una alteración de la expresión utilizada por San Pablo: “Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conducen engañosamente al error; antes bien, seamos sinceros en el amor,… ” (Ef., 4,14:15; nótese, sin embargo, la transformación)? ¿Qué es más tranquilizador que el constante recordatorio de que la caridad y la verdad no se pueden separar, porque “Se ha de buscar, encontrar y expresar la verdad en la «economía» de la caridad, pero, a su vez, se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad.” (§ 2)? ¿Qué es más elevado que una nueva visión de la cuestión social, que va más allá de la simple cuestión de “justicia” y “derechos” mencionados por los Papas preconciliares, para quienes “La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia” (§ 2)? ¿Qué es más consolador que la afirmación de que “No hay dos tipos de doctrina social, una preconciliar y otra postconciliar, diferentes entre sí, sino una única enseñanza,…” (§ 12)? ¿Qué es más necesario que el recordatorio de que el hombre necesita a Dios: “… porque el desarrollo humano integral… exige, además, una visión trascendente de la persona, necesita a Dios… ” (§  11)”.

NUEVO CONCEPTO DE LA CARIDAD

Sin embargo, la similitud con la doctrina católica no va más allá de las palabras utilizadas, cuyo significado es cambiado radicalmente. La primera idea de esto se contiene en el título mismo. La encíclica no está dirigida únicamente a los Católicos, sino también a “todas las personas de buena voluntad.” La comprensión y aceptación de este documento no es algo que exija la Fe Católica. Esto también es claramente visible en la introducción, que no pretende exponer los principios de un orden social católico, sino más bien el principio de un “desarrollo humano integral” para todos los hombres, que es la caridad. Existe, desde el comienzo de esta encíclica, un nuevo concepto de la caridad, que ¡“… es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” (§ 1)! Es evidente que el Papa no puede hablar de la caridad como una virtud sobrenatural e infundida, ¡porque eso significaría afirmar que todos los hombres están confirmados en la gracia santificante y que ningún hombre está en pecado mortal!

No, la “caridad” de la que el Papa escribe, pertenece a todo hombre: “Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines.” (§ 34). Se está refiriendo al nuevo concepto de la caridad que ha elaborado en su primera encíclica Deus caritas est, donde se explica el “verdadero humanismo” de la Iglesia (Deus caritas est, §§ 9, 30), pretendiendo enseñar al hombre que su humanidad se sitúa por encima de la distinción entre un amor propio natural y un amor divino auto-sacrificándose, porque “Cuanto más encuentran ambos (eros y agapé), aunque en diversa medida, la justa unidad en la única realidad del «amor», tanto mejor se realiza la verdadera esencia del amor en general” (Ibíd., § 3). El amor es, consecuentemente, una “realidad singular” (ibíd.).

Ya no debemos hablar de la caridad sobrenatural, como tal, sino que hay que decir más bien que la caridad no conoce esas distinciones, y abarca a todo el amor humano. De ahí la definición de la caridad, en la presente encíclica: “… se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas.” (§ 3). La caridad pertenece, entonces, a toda la humanidad, y es característica de todas las buenas relaciones humanas. Esto es puro naturalismo, lo que equivale a fusionar en una sola, las motivaciones natural y sobrenatural de la caridad. En consecuencia, no hay distinción entre la función sobrenatural de la Iglesia con respecto a sus propios miembros, y otra misión mucho más amplia, más universal y mayor, que la Iglesia tiene con respecto a toda la humanidad, y que el Papa proclama que es su propósito final.

EL PROPÓSITO SUPERIOR DE LA IGLESIA

Basándose el Papa en el Concilio Vaticano II (Gaudium et spes) y las Encíclicas del Papa Pablo VI (Populorum progressio) y Juan Pablo II (Sollicitudo rei socialis) relativas al mismo tema, declara que a partir de ahora la Iglesia “está al servicio del mundo” —uno se pregunta qué ha sucedido con la no muy humanista declaración de San Juan: “Si cualquier hombre ama al mundo, la caridad del Padre no está en él” (1 Jn., 2,15)— y que, por consiguiente, en lo que hace ( por ejemplo, las obras de caridad, el culto divino) “… tiende a promover el desarrollo integral del hombre. Tiene un papel público que no se agota en sus actividades de asistencia o educación, sino que manifiesta toda su propia capacidad de servicio a la promoción del hombre y la fraternidad universal… ” (§ 11). Su objetivo, que trasciende y va más allá de sus actividades particulares, debe, por lo tanto, seguir los principios de la Revolución Francesa, siguiendo el ideal del naturalismo de la Francmasonería; desde ahora, su papel fundamental en el proceso de la globalización, como veremos.

NUEVO CONCEPTO DE LA VERDAD

La Verdad es también redefinida. Ya no es más considerada como la correspondencia de la mente con la realidad exterior y objetiva y, por consiguiente, como algo fijo, firme, absoluto, e inmutable. Por el contrario, la verdad es, por su propia naturaleza, una comunicación o participación con los demás, hasta tal punto que una persona que se pliega sobre sí mismo en su propia “verdad” —tan objetiva como ese individuo pueda considerar la posibilidad de que lo sea— realmente se ha cerrado a sí mismo en su opinión subjetiva y no puede alcanzar la verdad, por la sencilla razón de que no puede dialogar o compartir opiniones con otros. Aquí está la definición de la verdad del Papa, jugando sobre la expresión griega de la Palabra (de Dios): “En efecto, la verdad es «lógos» que crea «diá-logos» y, por tanto, comunicación y comunión.” La verdad requiere la comunicación con la verdad de los demás. La siguiente frase explica lo que quiere decir por “comunión”; es decir, si una persona no está dispuesta a dejar de lado sus opiniones personales, no puede tener la verdad: “La verdad, rescatando a los hombres y mujeres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas, y apreciar el valor y la sustancia de las cosas.” (§ 4). Sin esta suerte de intercambio con los demás no hay verdad, pues el hombre está aislado en sus “opiniones subjetivas”. Téngase en cuenta que no hay distinción entre las convicciones de la Fe Católica firmemente preservadas, y otras opiniones que se mantengan con firmeza. En ambos casos, no puede haber verdad sin intercambio recíproco.

Es por esta razón que “Para la Iglesia, esta misión de verdad es irrenunciable”, lo que para él significa que “la Iglesia busca la verdad” (§ 9); sí, la Iglesia tiene la misión de buscar la verdad (y proclamarla y reconocerla), y no enseñar “la verdad” como algo ya adquirido. Aquí está la explicación, dada en el mismo párrafo, de por qué es el humanismo (= fidelidad al hombre) la base de la misión de la Iglesia por la verdad: “La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad (cf. Jn. 8, 32) y de la posibilidad de un desarrollo humano integral. Por eso la Iglesia la busca”. De ahí la tan extraordinaria afirmación de que “la verdad libera a la caridad de las limitaciones de un… fideísmo que mutila su horizonte humano y universal.” (§ 3). Fideismo, anteriormente un término para indicar la herejía de los que negaban el papel de la razón, aquí se usa como un término peyorativo para describir a aquellos cuyas convicciones personales de Fe les impiden caer en el diálogo; y por consiguiente no pueden alcanzar la verdad, porque no tienen el desarrollo humano necesario para compartir.

EVOLUCIÓN DE LA VERDAD

La contradicción con la enseñanza de la Iglesia pre-Vaticano II, es manifiesta y evidente, por lo que el Papa siente la necesidad de justificarse a sí mismo. Nótese que Benedicto XVI no niega que los Papas pre-conciliares dicen cosas diferentes, sino que afirma que “hay una enseñanza única, coherente y, al mismo tiempo, siempre nueva” (§ 12). Él va a explicar lo que quiere decir con esta aparente (y real, en concreto) contradicción entre ambos magisterios: el anterior y el moderno, al mismo tiempo. Es la perfecta justificación de los liberales, que viven en objetiva contradicción con ellos mismos, incoherentes con sus propias conclusiones, buscando la coherencia por cualquier método, menos por la verdad objetiva. “Coherencia no significa un sistema cerrado [entendemos por ello un sistema de enseñanza tradicional, cerrado al diálogo con lo exterior], sino más bien la fidelidad dinámica a una luz recibida.” La así llamada continuidad con el pasado, no son, consecuentemente, las enseñanzas propias, sino la “luz que no cambia”, que sitúa las enseñanzas post-conciliares “en la gran corriente de la Tradición” (ibíd.).

Aquí encontramos claramente declarada la enseñanza de la evolución de la verdad y la doctrina, tan esencial a la herejía del modernismo y tan claramente condenada por San Pío X: “Pues tienen por una doctrina de las más capitales en su sistema y que infieren del principio de la inmanencia vital, que las fórmulas religiosas, para que sean verdaderamente religiosas, y no meras especulaciones del entendimiento, han de ser vitales y han de vivir la vida misma del sentimiento… De donde proviene que dichas fórmulas, para que sean vitales, deben ser y quedar asimiladas al creyente y a su fe. Y cuando, por cualquier motivo, cese esta adaptación, pierden su contenido primitivo, y no habrá otro remedio que cambiarlas.” (Pascendi, § 13). Esta es la sentencia de San Pío X sobre la evolución de la verdad, que debe aplicarse también a la presente encíclica: “Ellos han llegado a tal punto de locura, que pervierten el eterno concepto de la verdad y el verdadero significado de la religión” (ibíd.).

GLOBALIZACIÓN

La novedad de esta encíclica y su principal enfoque práctico es, sin duda, la globalización, definida como “el estallido de la interdependencia planetaria.” (§ 33). En sí mismo, el Papa describe este fenómeno como “ni bueno ni malo” (§ 42). Sin embargo, nos anima a verla no sólo como un determinado proceso económico, sino más bien para verlo en un sentido positivo: “Debemos ser sus protagonistas, no las víctimas” (ibíd.). Ustedes posiblemente se preguntarán cómo la desaparición de las fronteras, la formación de un gobierno mundial y un sistema económico Francmasónicos, la destrucción de los restos de la cristiandad, con su identidad religiosa y cultural, separada y distinta del paganismo y las falsas religiones, podrían ser consideradas en un sentido positivo. La respuesta es que, abarcada en un sentido humanista, esta globalización es una verdadera oportunidad para el diálogo necesario para el desarrollo humano integral, para la caridad en la verdad. La globalización es, por lo tanto, la verdad: “La verdad de la globalización como proceso y su criterio ético fundamental vienen dados por la unidad de la familia humana y su crecimiento en el bien. Por tanto, hay que esforzarse incesantemente para favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria” (ibíd.).

La globalización de la humanidad, es consecuentemente necesaria y buena, algo para “dirigir” y no para condenar, a condición de que se centre en la persona humana y su comunidad, y permita cierta apertura a Dios por la libertad religiosa. De ahí la preocupación de la encíclica con la ética de la ecología y el medio ambiente, del uso de la energía y el crecimiento de la población, de la pobreza y el consumismo, de la ayuda internacional y el turismo, de la democracia y la libertad religiosa.

DIÁLOGO = DESARROLLO HUMANO

Sin embargo, por encima de todas estas consideraciones se encuentra la fraternidad universal de la humanidad, en razón de que el hombre alcanzará su desarrollo humano sólo en la medida en que se relacione con otros seres humanos distintos. La religión es esencial para dar a conocer al hombre la realidad de que las relaciones con otros son, al mismo tiempo, lo que es más humano en él y lo que es trascendente. Todas las religiones lo hacen, pero el cristianismo lo realiza particularmente así, en razón de su enfoque sobre el amor. He aquí el texto que al principio puede parecer oscuro, pero dado lo visto antes, realmente es muy claro: “La revelación cristiana sobre la unidad del género humano presupone una interpretación metafísica del humanum, en la que la relacionalidad es elemento esencial. También otras culturas y otras religiones enseñan la fraternidad y la paz y, por tanto, son de gran importancia para el desarrollo humano integral”. (§ 55).

Por supuesto, la única revelación cristiana acerca de la unidad de la raza humana, es la universalidad del pecado original, sus heridas, y las tres concupiscencias que se derivan de ella. Del mismo modo, la naturaleza humana no está definida por las relaciones con los demás, sino por tener todos un cuerpo y un alma inmortal, capaz de conocer y amar a Dios —como Él mismo ha puesto de manifiesto por la Encarnación— y de la condenación eterna si se rehúsa esa revelación.

Nótese que en este contexto totalmente naturalista, “el desarrollo humano integral”, que consiste en el diálogo con otros, ha sustituido a la salvación eterna como el objetivo de la religión. No es de extrañarse que el mismo párrafo (55) condena “algunas tradiciones religiosas y culturales… que encasillan la sociedad en castas sociales estáticas”, y también condena “el fundamentalismo religioso,” no porque sea doctrinariamente erróneo, sino porque “impide el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad” (§ 56). Evidentemente, el Papa intenta incluir en esta condena al Catolicismo Tradicional, con su separación del espíritu mundano y su negativa a dialogar con el error, la herejía y el paganismo. Si eventualmente se requiere una nueva prueba de ello, la encontramos inmediatamente a continuación. Después de afirmar que “la razón siempre está en la necesidad de ser purificada por la fe” —lo que sin duda es cierto, ya que sin la verdadera fe, la razón habitualmente cae en errores— luego pasa al siguiente paralelo, horrible e impactante: “A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano. La ruptura de este diálogo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad.” (§ 56). Para nosotros es inconcebible y blasfemo afirmar que la verdad divina de la religión revelada puede ser corregida por la razón humana falible; pero si la verdad es el diálogo, y la religión no es sino un medio para el desarrollo humano integral, entonces la conclusión deviene lógica. Mas, ¿dónde quedan la Fe verdadera y la religión Católica?: Como una entre muchas opiniones personales.

Sigamos la lógica del Papa un paso más. El resultado final de la redefinición de la fe como diálogo, y de la religión como el desarrollo humano, es el culto del hombre, que se convierte en sí mismo en el objetivo final de la fe y de la razón, de la “caridad” y de la religión. Todos los que, en consecuencia, trabajan por el bien del hombre “se corresponden con el plan divino”, ¡ya sean creyentes o no! “El diálogo fecundo entre fe y razón hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el ámbito social y es el marco más apropiado para promover la colaboración fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad… De ahí nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad (si fueran de buena voluntad, ¿por qué se niegan a creer en la revelación divina?) de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino”. (§ 57).

Por lo tanto la moralidad de la ayuda internacional no radica sólo en que es una obra de misericordia corporal, sino porque “ofrece una maravillosa oportunidad de encuentro entre las culturas y los pueblos” (§ 59). Del mismo modo que el turismo internacional, “que tiene la capacidad para promover una comprensión mutua… El turismo de este tipo tiene que aumentar” (§ 61).

UN GOBIERNO MUNDIAL

Lo más impactante y de mayor alcance de esta promoción positiva de la globalización del hombre y de la cultura, así como del nivel económico, es el llamado a una autoridad internacional que se imponga legalmente, para hacer cumplir en forma obligatoria el diálogo entre las economías, culturas, religiones y personas, tal como es promovida por este humanismo integral. El Papa, de hecho, invoca “… la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones… con vistas a un ordenamiento político, jurídico y económico que incremente y oriente la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos… urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, el Beato Juan XXIII. Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y de solidaridad, estar ordenada a la realización del bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad. Dicha Autoridad, además, deberá estar reconocida por todos, gozar de poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad… “(§ 67 ). Esto implica la pérdida de las soberanías nacionales, y de cualquier posibilidad de unión entre la Iglesia y el Estado. Esto significa el establecimiento del orden mundial que la Francmasonería ha luchado tanto para conseguir. El Papa León XIII describió y condenó muy claramente el “objetivo final” de la Francmasonería, “… a saber, el derrocamiento de todo el orden político y religioso del mundo, que la doctrina cristiana ha producido, y la sustitución por un nuevo estado de cosas, de conformidad con sus ideas, de los cuales las bases y las leyes se establecerán a partir de un mero «Naturalismo»” (Humanum genus, § 10).

La justificación religiosa de un nuevo orden mundial, basado en la dignidad humana, la fraternidad y la igualdad, y suscitado por la democracia universal, no es, por supuesto, algo nuevo. Fue precisamente el sueño humanitario del movimiento Le Sillon, condenado por San Pío X en 1910, por abrazar los principios de la Revolución Francesa.

Nos tememos que lo peor está por venir: el resultado final de este desarrollo promiscuo (entiéndase, el diálogo), el beneficiario de esta acción social cosmopolita, sólo puede ser una democracia que no será ni Católica, ni Protestante, ni Judía. Se trata de una religión… más universal que la Iglesia Católica, que unirá finalmente a todos los hombres para convertirlos en hermanos y compañeros en el «Reino de Dios.» ‘Nosotros no trabajamos para la Iglesia, trabajamos para la humanidad…’ Nos preguntamos, venerables Hermanos, ¿en qué se ha convertido el catolicismo de Le Sillon?… [Él] no es más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía que se está organizando en todos los países para el establecimiento de una Iglesia Mundial que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni disciplina para la mente, para frenar las pasiones, y que, bajo el pretexto de la libertad y la dignidad humana, traerá de vuelta al mundo… el reino de la astucia y la fuerza legalizada… ” (Notre Charge Apostolique, § 40).

¿Puede nuestro concepto del auto-proclamado humanismo del Papa Benedicto XVI ser diferente?; si sólo pudiera ser así; si sólo su humanismo que no excluye a Dios pudiese ser menos que un humanismo y más que una verdadera religión centrada en Dios… Sin embargo, no es el caso. Si el Papa condena el “humanismo que excluye a Dios [como]… un humanismo inhumano” (§ 78), entonces su “humanismo abierto al Absoluto” es un humanismo humano, es decir, una filosofía de cómo el hombre puede desarrollar todo el potencial de su naturaleza humana, sin el orden sobrenatural de la revelación, la gracia, la obediencia y la sumisión a la autoridad. Es por esta razón que la mala conciencia no se define como la que se niega a discernir la voluntad de Dios, así como la que rechaza admitir la culpabilidad de su desobediencia. Es, más bien, “… una conciencia incapaz de reconocer lo humano.” (§ 75), la más lógica consecuencia si Usted cree que la revelación se da cuando “Dios revela el hombre al propio hombre” (ibíd.).

Uno no puede sino preguntarse si el Papa León XIII habrá tenido alguna premonición de estos tiempos cuando escribió, en la versión original de su exorcismo de oración a San Miguel Arcángel: “Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.”

Sin duda, la oración y la penitencia, el amor a la Cruz y al sacrificio, el Rosario y los sacramentos; lo verdaderamente sobrenatural que implican, pueden ser la única respuesta a este manifiesto público del humanismo, a esta radical aplicación de los principios de la igualdad y la fraternidad hecha realidad, que excluye la propiedad privada y exclusiva de la Verdad, y que hace a la caridad necesariamente inclusiva de la expresión auténtica de la humanidad y la fraternidad universal del hombre.

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Benedicto XVI: Las Cruzadas fueron apenas ‘malentendidos’

Tomado de LA DENUNCIA PROFETICA

El 9 de mayo de 2009, en un discurso pronunciado en la mezquita más grande en Amán, en Jordania, Benedicto XVI se refirió a los siglos de lucha de la fe católica contra el islamismo sólo como ‘malentendidos.’ Estas fueron sus palabras:
“Musulmanes y cristianos, precisamente por la carga de nuestra historia común tan a menudo marcada por la incomprensión, debemos hoy hacer lo posible para ser conocidos y reconocidos como siervos de Dios fieles a la oración deseosos de conservar y vivir por los decretos del Todopoderoso, misericordioso y compasivo…”
Entonces, entre los malentendidos deberían incluirse todas las Cruzadas, las batallas de Lepanto, Viena, Belgrado, entre muchas otras y el gran número de mártires que perdieron sus vidas dando testimonio de su fe, asesinados por los seguidores de Mahoma. Esta falsa presentación de la Historia del Catolicismo no puede pasar sin nuestra enérgica protesta, una vez que consideramos uno de nuestros más gloriosos títulos el ser católicos militantes y herederos del espíritu de aquellos heroicos cruzados.
Además, es oportuno recordar que también los musulmanes suelen llamar a Dios “misericordioso y compasivo.” Por lo tanto, en las palabras citadas, Benedicto XVI se refirió a Dios de una manera que dio a su audiencia la falsa impresión de que tanto católicos y musulmanes adoran al mismo Dios – premisa del falso ecumenismo adoptado por la Iglesia post-Concilio Vaticano II –, lo que es absolutamente falso, tal como está demostrado en el post siguiente.
Esto no es sino otra lamentable constatación de que Benedicto XVI es un Papa igual de progresista que los Papas post-conciliares.

Una vista general del discurso Papal

Para un informe más completo sobre esta visita y otras partes de si discurso (en inglés), hacer click aquí.
Benedicto XV entrando en la mesquita

DICI critica la Neo Encíclica “Caritas in Veritate”

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Al informe le faltaron 100 páginas por lo menos.

De cualquier modo, tras los dichos exultantes de Panorama Caótico diciendo que, prácticamente, el texto oficial de la FSSPX era la prudencia total y la ubicación correcta frente al problema:

Comentario Druídico: Nuevamente los comentarios alarmistas del mínusculo pero ruidoso sector “conspiracionista” se ven desmentidos por la realidad. La prudencia y el comentario ponderado de las cosas requieren tiempo, y no basta con ser los primeros en comentar, también hay que comentar con mesura y acierto. Ver aquí

Veremos a continuación los dichos de DICI 199 en castellano (traducción de Radio Cristiandad) y el original en francés.

Será obvio que la visión apocalíptica de la época y de la Encíclica, brillan por su ausencia. Y no es un elemento menor. Hoy solo puede entenderse lo que está ocurriendo, y aun lo que va a ocurrir, teniendo un acabado conocimiento del Apocalipsis. Y quien no lo guarde, quien lo desprecie, no sentirá ya con la Iglesia.

Que los acuerdistas nos llamen “conspiracionistas” o “alarmistas” nos tiene sin cuidado. Será siempre preferible para nosotros ser el sector ruidoso que clama sin cesar a ser llamados “perros mudos”.

Y ser minúsculos en número, no es menos apocalíptico…

En definitiva, valoramos la nota de DICI 199 como algo “políticamente correcto”, es decir, ambiguo. No profundiza en los errores reales. No deja de nombrarlos. Cuando es la hora de bajar doctrina, prefiere hacerlo con Romano Amerio. Hubiera sido interesante leer el análisis de Mons. Fellay, o de algún otro prelado de la FSSPX. Pero en el andar cuidando las relaciones con Roma, ya nadie quiere subir a la palestra pública y por otro lado está la necesidad de ser aun creíbles para el resto de los feligreses de la FSSPX. Dificil situación. Mal camino.

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EL DIARIO DE ROMA

La encíclica Caritas en veritate

Firmada de mano de Benedicto XVI el 29 de junio de 2009, la encíclica Caritas in veritate se hizo pública el 7 de julio.

A una primera lectura, el documento romano da la impresión que traduce Jean-Marie Guénois en Le Figaro: “Notable en varios de sus pasajes, (este texto) es poco accesible en su conjunto. Al querer seguramente tratar demasiados temas, se dispersa y el hilo conductor ‘el amor en la verdad’ no es fácil de seguir. Es el lastre, se dice, de los textos con múltiples redactores. (…) El riesgo es que la forma de este texto perjudique a su impacto”.

Los vaticanistas se esforzaron en identificar a las distintas personalidades consultadas por el Papa para redactar esta encíclica social de más de 150 páginas. Se ha citado a economistas como Stefano Zamagni o a expertos de las finanzas como el banquero Ettore Gotti Tedeschi, editorialista del Osservatore Romano sobre los temas económicos y financieros, así como al experto en doctrina social, Mons. Reinhard Marx, segundo sucesor de Mons. Ratzinger en el arzobispado de Munich.

A pesar de todo, este documento lleva bien la marca de Benedicto XVI que ofrece allí un ejercicio práctico de “hermenéutica de la continuidad”, tal como la definió en el principio de su pontificado, ante la curia romana, en diciembre de 2005.

Es lo que él mismo escribe en el capítulo I de Caritas en veritate, donde se sitúa claramente en la continuidad del mensaje de la encíclica de Pablo VI Populorum progressio (1967), afirmando al mismo tiempo que sus dos encíclicas se inscriben, ellas también, en la línea constante de la enseñanza de la Iglesia: “El vínculo existente entre Populorum progressio y el Concilio Vaticano II no representa una ruptura entre el magisterio social de Pablo VI y el de los Papas que lo habían precedido, dado que el Concilio es una profundización de este magisterio en la continuidad de la vida de la Iglesia. (…) No hay dos tipologías diferentes de doctrina social, una pre-conciliar y otra post-conciliar, sino una única enseñanza, coherente y al mismo tiempo siempre nueva. Es justo observar las características propias de cada encíclica, a la enseñanza de cada Pontífice, pero sin perder nunca de vista la coherencia del conjunto del corpus doctrinal. Coherencia no significa cierre, sino más bien fidelidad dinámica a una luz recibida. La doctrina social de la Iglesia ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que surgen. Eso preserva el carácter a la vez permanente e histórico de este patrimonio doctrinal que, con sus características específicas, pertenece a la Tradición siempre viva de la Iglesia.” (Nº 12)

Rechazo de un corte entre pre y post conciliar, búsqueda de una fidelidad que no esté cerrada , sino que sea dinámica, afirmación de una Tradición siempre viva, tales son los temas de ahora en más familiares del actual pontificado.

Dos cuestiones se plantean:

1. La encíclica de Pablo VI Populorum progressio, ¿no introdujo realmente ninguna ruptura con la enseñanza anterior a Vaticano II?

2. Y si hay ruptura, ¿cómo Caritas in veritate puede remediar esto?

Populorum progressio analizada por Romano Amerio

En su obra Iota unum, estudio sobre las variaciones de la Iglesia Católica en el siglo XX (Nuevas Ediciones Latinas, 1987), Romano Amerio analiza la encíclica de Pablo VI en estos términos: “La Iglesia se encargó, en Vaticano II, de participar directamente en el perfeccionamiento temporal, intentando así hacer entrar el progreso de los pueblos en la finalidad del Evangelio. La encíclica Populorum progressio aclara la doctrina (nueva, N.D.L.R.)”. El filósofo italiano denuncia entonces “el cambio de perspectiva que invierte la teleología haciendo del progreso técnico y utilitario si no el fin, al menos la condición previa de la perfección espiritual y de la acción de la Iglesia. (…) Es cierto que el término hacia el cual se dirige el desarrollo es `un crecimiento integral’ y un humanismo destinado a integrarse en Cristo, convirtiéndose así en un humanismo trascendente. Pero la relación entre la totalidad que es el hombre humanamente desarrollado y la otra totalidad que es el hombre sobrenaturalizado sigue siendo indeterminada.” (pp. 6 01-602)

Es decir, el desarrollo humano integral enfoca de manera indeterminada, es decir, borrosa o confusa, la relación entre la naturaleza y la gracia. Lo cual plantea otra cuestión: la encíclica Caritas en veritate, que se propone tratar precisamente este “desarrollo humano integral” ¿escapa de la influencia que la obra Humanismo integral de Jacques Maritain, convertido en personalista, ejerció sobre Pablo VI?

Una frase, en el Nº 42, nos da la respuesta: “La verdad de la mundialización como proceso y su naturaleza ética fundamental derivan de la unidad de familia humana y de su desarrollo en el bien. Es necesario pues trabajar sin cesar con el fin de favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetario.”

Volvamos a Romano Amerio que nombra “catolicismo secundario” la tendencia antropocéntrica manifestada en el Concilio Vaticano II, en particular en Gaudium et Spes (Nº 12 y Nº 24). Se explica: “La religión tiene ciertamente por efecto la civilización, y la historia de la Iglesia da prueba de ello, pero no tiene ni por objetivo, ni por primer efecto la civilización en el sentido de perfeccionamiento terrestre. El estado presente de la civilización (moderna, N.D.L.R.) es independencia y ‘aseidad’: el mundo rechaza toda dependencia excepto de sí mismo. La Iglesia parece temer ser rechazada, como lo está positivamente por una gran fracción del género humano. Entonces pretende descolorear sus propias particularidades loables y colorear en cambio las características que tiene conjuntamente con el mundo: todas las causas jurídicas apoyadas por el mundo tienen el apoyo de la Iglesia. Ella ofrece del mundo sus servicios y pretende tomar la conducción del progreso humano. He dado a esta tendencia el nombre de cristianismo secundario.” (p. 415)

Y Amerio expone la crítica teológica de este “cristianismo secundario”: “El pecado específico del cristianismo secundario, que vicia la ciudad del hombre, es la caducidad de lo trascendente. Coincide con el pecado que San Agustín llama inadvertencia y Santo Tomás inconsideración, en lo cual hacen consistir el pecado de los ángeles. Es que la inadvertencia del fin último celestial perturba por completo la religión e invierte la perspectiva: `Tenemos aquí nuestra ciudad permanente y no buscamos otra para el futuro’ (al contrario de Hebr., XIII, 14). De ahí perspectiva final puramente terrestre, reducción del cristianismo a servir de medio, apoteosis de la civilización (moderna, N.D.L.R.).” (pp. 416-417)

Caritas in veritate quiere oponerse a este “inadvertencia del fin último celestial”, en particular en su introducción: “En el contexto sociocultural actual, donde la tendencia a relativizar la verdad es corriente, vivir la caridad en la verdad conduce a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo es un elemento no solamente útil, sino indispensable para la edificación de una sociedad buena y de un verdadero desarrollo humano integral.” (Nº 4)

Igualmente en su conclusión: “El cierre ideológico respecto a Dios y el ateísmo de la indiferencia, que olvidan al Creador y corren el riesgo de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy entre los mayores obstáculos al desarrollo.” (Nº 77).

Pero no puede impedirse de que esta denuncia del ateísmo, de la indiferencia y del relativismo contemporáneos se opone y se debilita por la voluntad de afirmar una continuidad con la enseñanza conciliar, de la cual Amerio logró bien despejar el espíritu fundamental bajo su formulación ambigua.

Caritas in veritate sobre la cuestión de la libertad religiosa

¿Consigue Benedicto XVI, en Cáritas en veritate, reabsorber la oposición entre pre y post conciliar?

Sólo retendremos un ejemplo, especialmente significativo y que estará entre los temas estudiados en los próximos debates doctrinales entre el Vaticano y la Fraternidad San Pío X: la libertad religiosa.

Con respecto a la libertad religiosa, Benedicto XVI escribe: “Si es cierto, por una parte, que el desarrollo tiene necesidad de las religiones y de las culturas de los distintos pueblos, no es menos cierto, por otra parte, que realizar un discernimiento apropiado es necesario. La libertad religiosa no quiere decir indiferencia religiosa y no implica que todas las religiones sean equivalentes. Un discernimiento relativo a la contribución que pueden aportar las culturas y las religiones con el fin de construir la comunidad social en el respeto del bien común resulta necesario, en particular de la parte de los que ejercen el poder político. Tal discernimiento deberá basarse en el criterio de la caridad y de la verdad. Y puesto que está en juego el desarrollo de las personas y de los pueblos, deberá tener en cuenta la posibilidad de emancipación e integración en la perspectiva de una comunidad humana verdaderamente universal. `Todo el hombre y todos los hombres’, es un criterio que permite evaluar también las culturas y las religiones. El Cristianismo, religión de Dios que posee un rostro humano, lleva en sí tal criterio.” (Nº 55)

Pero, un poco más arriba, el Papa no excluye las otras religiones que cumplen ellas también, a su modo de ver, estos criterios: “Otras culturas y otras religiones enseñan ellas también la fraternidad y la paz, y presentan pues una gran importancia para el desarrollo humano integral” (ibídem). Por lo tanto, si la Iglesia, única Arca de salvación, es puesta a nivel de las otras religiones, ¿cómo hay que comprender la introducción de la encíclica donde se escribe: “la adhesión a los valores del cristianismo es un elemento no solamente útil sino indispensable para la edificación de una sociedad buena y de un verdadero desarrollo humano integral”?

El cristianismo, ¿es indispensable, pero no exclusivo? ¿Otras religiones (¿cuales?, la encíclica no lo dice) pueden contribuir al desarrollo humano integral, es decir, abierto a la trascendencia?, pero esta trascendencia, ¿se identifica con la salvación eterna? ¿No confunde, como lo destacaba Amerio, el plano natural y el plano sobrenatural?

En el apartado siguiente, el Papa afirma: “La religión cristiana y las otras religiones sólo pueden aportar su contribución al desarrollo, si Dios tiene también su lugar en la esfera pública, y eso se refiere a las dimensiones culturales, sociales, económicas y especialmente políticas. La doctrina social de la Iglesia nació para reivindicar este `derecho de ciudad’ de la religión cristiana. La negación del derecho a profesar públicamente su religión y a procurar que las verdades de la fe inspiren también la vida pública tiene consecuencias negativas sobre el desarrollo verdadero. La exclusión de la religión del ámbito público, como, por otra parte, el fundamentalismo religioso, impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad. La vida pública se empobrece y la política se vuelve opresiva y agresiva. Los derechos humanos corren el riesgo de no respetarse, sea porque se ven privados de su fundamento trascendente, sea porque la libertad personal no es reconocida.” (Nº 56)

A pesar de esta reivindicación del “derecho de ciudad”, están ausentes de la encíclica el reino social de Jesucristo y las instituciones cristianas. El Papa denuncia bien un ateísmo práctico del Estado, pero no ve en la raíz de este ateísmo práctico la laicidad del Estado: “Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, sustrae a sus ciudadanos la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en favor del desarrollo humano integral y les impide avanzar con un dinamismo renovado en su compromiso para dar una respuesta humana más generosa al amor de Dios.” (Nº 29)

En eso Benedicto XVI no se aparta de lo que el cardenal José Ratzinger declaraba a Peter Seewald en La Sal de la tierra (Flammarion/Cerf, 1997): “Creo que el desarrollo de la modernidad aporta un lado negativo, la vuelta de la subjetividad; pero el elemento positivo, es la oportunidad que haya una Iglesia libre en un Estado libre, si se puede expresarse así. Allí residen las oportunidades de una fe más viva, porque es más profunda y más libremente fundada. Ella debe defenderse ciertamente contra la vuelta del subjetivo y seguir pretendiendo hacerse oír de la opinión pública.” (p. 231)

En otra parte, el Papa constata el hecho de la mundialización, pero no parece querer ver en este hecho el efecto de una ideología: el mundialismo, ideología extranjera e incluso hostil al catolicismo. “En nuestro tiempo, el Estado se encuentra en la situación de deber hacer frente a los límites que coloca a su soberanía el nuevo contexto comercial y financiero internacional, caracterizado por una movilidad creciente de los capitales financieros y medios de producción materiales e inmateriales. Este nuevo contexto modificó el poder político de los Estados. En la actualidad, muchas lecciones otorgadas por la actual crisis económica donde las autoridades públicas del Estado se implican directamente en la corrección de los errores y disfunciones, una nueva evaluación de su papel y de su poder parece más realista; éstos deben reconsiderarse sabiamente y repensarse para que estén en condiciones, incluso a través de nuevas modalidades de ejercicio, de hacer frente a los retos del mundo contemporáneo.” (Nº 24)

Los Estados, ¿sólo tienen que corregir “los errores y las disfunciones”, frutos de la mundialización, sin pretender combatir la ideología mundialista?

En Caritas in veritate ninguna ideología se designa por su nombre, ni el liberalismo, ni el socialismo, ni el mundialismo. Los efectos se denuncian, pero no se nombran las causas. ¿No puede afirmarse claramente lo que enunciaba Romano Amerio: “El estado presente de la civilización es independencia y `aseidad’: el mundo rechaza toda dependencia excepto de sí mismo”?

Los remedios que deben tomarse despenderían, de este modo, un poco menos de la medicina sintomática, que sólo se ocupa de los efectos; e irían a la causa del mal.

El desconcierto es manifiesto con respecto al Gobierno mundial. En el capítulo V intitulado La colaboración de la familia humana, Benedicto XVI se muestra muy crítico respecto a la eficacia real de los organismos internacionales. Hace de nuevo el llamamiento de su antecesor Juan XXIII en la encíclica Pacem in terris (1963) para el nacimiento de una “verdadera Autoridad política mundial”: “Es urgente que se establezca una verdadera Autoridad política mundial tal como ya fue esbozada por mi antecesor, el bienaventurado Juan XXIII” (Nº 67).

En esa encíclica, el papa que convocó el Concilio Vaticano II consideraba que los problemas de dimensiones mundiales “no (podían) solucionarse sino por una autoridad pública cuyo poder, constitución y medios de acción tomasen también dimensiones mundiales”.

Y Benedicto XVI no duda en enarbolar el retrato de esta nueva entidad mundial: “Tal Autoridad deberá ser regulada por el derecho, ajustarse de manera coherente a los principios de subsidiariedad y solidaridad, ordenarse a la realización del bien común, comprometerse para la promoción de un auténtico desarrollo humano integral que se inspira en los valores del amor y de la verdad”. Deberá, por otro lado, ser reconocida por todos, gozar de un poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, el respeto de la justicia y los derechos y “obviamente poseer la facultad de hacer respetar sus decisiones por las distintas partes, así como las medidas coordinadas adoptadas por los distintos foros internacionales” (ibídem).

¿Preconiza aquí el Papa los medios concretos y eficaces del “desarrollo humano integral”? Esta autoridad mundial, ¿considera al cristianismo como “un elemento indispensable para la edificación de una sociedad buena y de un verdadero desarrollo humano integral”? ¿No seguirá siendo fundamentalmente independiente de toda religión, es decir, laica, sólo inspirándose en “los valores del amor y de la verdad” en un sentido laico?

Los comentarios de los prelados romanos que presentaron la encíclica a la prensa el 7 de julio, son especialmente reveladores. Interrogado sobre la cuestión “de la urgencia de la reforma de la Organización de las Naciones Unidas” que pide Benedicto XVI, Mons. Giampaolo Crepaldi, secretario del Consejo pontifical Justicia y Paz, afirmó que, desde Pacem in terris de Juan XXIII, “la configuración de los problemas cambió”, constatando una “inadecuación reconocida por las propias Naciones Unidas”. Destacó la necesidad “de adaptar mejor las instituciones internacionales ante la aparición de problemas y a su complejidad”. Sin embargo, a los ojos de Mons. Crepaldi, “a nivel técnico, es increíble pedir al Vaticano una propuesta orgánica y técnica, es decir, (…) una formulación a nivel jurídico y político de la reforma de las Naciones Unidas”.

Caritas in veritate no pide un “superGobierno, un Gobierno mundial”, afirmó por su parte el cardenal Renato Raffaele Martino, Presidente del Consejo Justicia y de Paz. Sin embargo, las organizaciones actuales deberían tener esta autoridad política mundial: “he aquí porqué el Papa pide la reforma de las Naciones Unidas”. “El Vaticano, al igual que el Papa, pide esta reforma de las Naciones Unidas, pero no dice lo que es necesario hacer, cómo la reforma debe llevarse”, insistió.

Cuando Caritas in veritate habla de una autoridad para el Gobierno de la mundialización, pide una nueva “governanza” (en inglés) y no un nuevo “Gobierno mundial”, indicó por su parte Stefano Zamagni, miembro del Consejo pontifical Justicia y Paz.

Entonces, ¿“un auténtico desarrollo humano integral” sería promovido por una nueva gobernación mundial?

A pesar del retrato ideal que traza el Papa, querríamos tener precisiones sobre la influencia real de esa gobernación.

La encíclica invita a una “fidelidad dinámica”, a una “nueva síntesis humanista”, “a una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetario”. Esta búsqueda permanente de un nuevo equilibrio, siempre a venir, pone de manifiesto que la conciliación entre el magisterio preconciliar y la enseñanza postconciliar no es nada evidente.

“La doctrina social de la Iglesia ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que surgen”, declara la encíclica.

La iluminación es aquí muy débil; la luz de la Tradición no puede tamizarse.

Original en francés: Sigue leyendo