La Oración por la Patria se extiende con fuerza en las misas de todo el país

La convocatoria de los obispos a rezar por la paz social y el encuentro entre los argentinos recobró un vigoroso empuje a la luz del prolongado conflicto y la amenaza de la violencia.

La “Oración por la Patria”, acuñada por la Conferencia Episcopal en tiempos de crisis social de 2001 y 2002, recobró un vigoroso empuje en los últimos días, motivado en especial por el prolongado y amenazante conflicto entre el campo y el Gobierno.

La oración fue elaborada por los obispos en el momento de mayor crisis que recuerda el país, pero la incertidumbre y el desencuentro evidente en las últimas semanas renovó las plegarias en todo el país y alcanzó las parroquias más recónditas del territorio nacional.

Ya resulta casi habitual que al finalizar cada misa, el celebrante proponga rezar por la Patria. Y, al mismo tiempo, es cada vez más frecuente que la feligresía ore en voz alta sin necesidad de recurrir a un papel para leer la plegaria.

Los obispos argentinos, reunidos días atrás en un encuentro extraordinario, insistieron en la necesidad de mantener viva la oración, más aún porque entienden que los tiempos que corren ponen al país al abismo de la fragmentación social y la violencia entre hermanos.

En particular, el arzobispo porteño, el cardenal primado Jorge Bergoglio, llamó el pasado 25 de mayo a rezar “insistentemente” por la Patria en todas las parroquias de Buenos Aires, una práctica que se extiende domingo a domingo y que contagia entre los católicos la necesidad de poner en manos de Jesús, “señor de la historia”, la vida de los argentinos.

Fuente: Valores Religiosos

14 pensamientos en “La Oración por la Patria se extiende con fuerza en las misas de todo el país

  1. Les dejo un artículo para el que quiera leerlo, sobre esa oracion. No pedí permiso para ponerlo en este foro, pero está publicado, asi que calculo que el autor me dejaría ponerlo aquí.

    ORANDO POR LA PATRIA

    Entro a una capillita militar, para estar un rato con el Señor. Sobre un banco, algunas estampas con una exquisita imagen de la Virgen y el Niño. Adentro, una oración encabezada “Consagración al Inmaculado Corazón de María”. Venciendo cierta resistencia ante oraciones “inventadas a la moda” que pululan, leo. Y leyendo, me sorprendo: “María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia: en nuestra historia y geografía has mostrado tu amor de predilección por este pueblo de Dios que peregrina en Argentina”. Lenguaje actual, pero invocando una Historia y una Tierra nombrada, tantas veces, por la devoción de los Conquistadores que ponían sus empresas bajo la protección de Santos patronos. Santiago, Santa Fe, o la Santísima Trinidad, y San Luís, y Santa Cruz, y San Fernando, y San Miguel, y San Salvador… Y San Isidro, San Fernando, San Julián, San Borombón… no hablan de una cultura laicista o de pluralismo religioso.

    “La misma bandera azul y blanca que la cobija es un signo del amor agradecido que te profesan tus hijos”. Increíble. ¿Quién sabe hoy que la bandera anterior a Mitre, la de Belgrano, llevaba el azul del manto de María, y no el celeste unitario? (Más bien, hoy puede creerse que copia los colores de “lo más grande”, los del seleccionado de fútbol… ¿no?). Pero crece el asombro cuando se invocan costumbres criollas tradicionales: “El mismo saludo que brota espontáneamente de los labios del hombre de tierra adentro…” Costumbre arraigada cientos de años antes de que se definiera el dogma… Como la otra, del Angelus al atardecer, momento que ha pasado a ser llamado, por antonomasia, “la Oración”. Pero, ¿en el Buenos Aires del siglo XXI, qué respondería cualquiera, si lo saludaran “¡Ave María Purísima!”, proclamando la Inmaculada Concepción de María?

    Vale la siguiente denuncia: “El mundo secularizado sigue asediando con todos sus medios y procura erradicar la impronta cristiana de nuestra cultura, recibida en la primera evangelización. Por eso acudimos hoy a tu Corazón Inmaculado”. Defensa de la identidad nacional. Juan Pablo II decía, en 1980, que “la identidad nacional es la identidad cultural”, la Tradición nacional. Y los Obispos argentinos, decían, allá por 1959, que “Católico es el origen, la raíz y la esencia del ser argentino”. Y esta oración se remonta a los auténticos orígenes de la Patria: no a 1810, sino a las raíces en los siglos hispánicos que dieron nombres religiosos a las ciudades y a la geografía.

    Esto ha sido escrito por algún argentino que exhorta a esgrimir el Santo Rosario: “Armados con él acudimos a Tí en esta coyuntura histórica, en este cambio de cultura, con el firme compromiso de adherirnos fielmente a lo sustancial de nuestra fe…” La “coyuntura” quiere decir un “quiebre”, un “cambio de dirección”, un torcer el rumbo; a tenor de lo anterior, un extravío… Como si la Historia que se dirigía a una Misión providencial, se torciera… Pero lo más grave es el diagnóstico: estamos ante un cambio de cultura. Y si la identidad nacional es la cultura, estamos ante un cambio de nacionalidad. La dirigencia de ocupación que nos impusieron tras la derrota de Malvinas, mandataria de los poderes anticristianos que dirigen la reingeniería social y cultural del mundo entero, está usando con nosotros la subversión gramsciana, para terminar de trastrocar e invertir toda la jerarquía de principios, creencias y virtudes que habían sobrevivido al oficialismo liberal. Nos están robando la Argentina, para dar a esta tierra el destino previsto en sus siniestros planes.

    Esta “Consagración…”, ¿qué nos propone? La actitud sugerida no es la de emigrar, huyendo del testimonio y la defensa, sino “el firme compromiso de adherirnos fielmente a lo sustancial de nuestra fe y ofrecerla a quienes con nosotros comparten este suelo bendito”. Porque, de todo lo tradicional, la sustancia nacional es hija de la Fe. Son las virtudes cristianas hechas costumbres criollas, entre las que siempre se contó la hospitalaria apertura al inmigrante. Cierto es que solamente pueden llamarse con rigor “argentinos” los que llevan esas virtudes tradicionales en el alma, asumidas al modo de nuestros mayores; pero siempre han habido gentes virtuosas llegadas desde afuera, que se han identificado y se han adherido a esa sustancia, mientras que otros habitantes, aunque nacidos en esta Tierra, no se enteraron nunca y morirán “turistas vitalicios”…

    Antes que la modernosa y artificial queja oficialista, por los “crímenes de los conquistadores contra los derechos humanos” de los santos inocentes aborígenes, antes que el lamento por las idólatras y antropafágicas culturas perdidas, concluye la tácita evaluación con el único saldo verdadero: “…llenos de gratitud por la Buena Nueva que un día se nos anunció…” Y termina, insólitamente, rescatando el simbolismo originario de una bandera, casi siempre víctima de tanta desfiguración historiográfica: “…y ponemos nuestra patria cobijada bajo la bandera azul y blanca de tu manto y sellada por el sol que nos habla de tu Hijo: la Luz que vino a este mundo. Amén. Obispado Castrense – Peregrinación 2006”.

    ¿Por qué tanto asombro, tanta sorpresa ante esta oración? Si leemos lo que dijo Benedicto XVI al nuevo embajador de Eslovenia, el 16 de septiembre de 2006, comprenderemos que esta oración, además de probar que el Autor de la plegaria sabe historia nacional y tiene alma argentina, también está cumpliendo fielmente aquellos deberes cristianos y cívicos allí explicados; y sirviendo a los derechos populares que, en ese discurso, desarrolla el Santo Padre.

    Nuestra sorpresa es hija de una experiencia, triste para los que tenemos doce o catorce generaciones rioplatenses: ver cómo hasta el nuevo clero es hijo de una época sin consciencia histórica, sin patria y sin identidad nacional. Y hasta diría, sin lógica. Hijos de aquella ruptura iniciada por descastados criollos traidores, gobernantes y constituyentes; pero asumida y profundizada por los beneficiarios de dentro y de afuera.

    Cuando San Martín, Rosas y Martín Fierro fueron desterrados y perseguidos, dejando al pobre argentino “como quien se desangra”, muchos que pertenecían a esa clase de invasores que vinieron infiltrados en la inmigración, a “hacer la América” —como si la América y la Argentina no estuvieran hechas hace siglos—, ya fuera con espíritu nihilista y resentido, o ya con espíritu burgués, pragmático y codicioso, trabajaron para sustituir el amor a Dios, a la Santísima Virgen y a la Patria independiente, por el resentimiento plebeyo y el odio de clases, en un caso, y por el interés egoísta y el afán de lucro y de placeres, en el otro. Hasta quedar ocupando el panorama social, divididos, enfrentados, cómplices y entreverados, pero unidos en el desprecio y el odio a todo lo esencialmente argentino: “en este país…” que no sienten propio; o aquel invento de la “viveza criolla” que ellos importaron y hoy también encontramos en aquellas tierras europeas de origen, pero que nos atribuyen en el impúdico exhibicionismo de su ignorancia de lo nacional. Algunos de sus hijos, portadores de apellidos “gringos”, tocados por la Gracia, fueron llamados a ser apóstoles de Cristo y de la Iglesia, —aunque, a veces, despertando en sus familias y vecinos el horror, la pena o la desaprobación (“¡qué desperdicio de muchacho!”)—, y se hicieron clérigos.

    Pero el Orden Sagrado no confiere nacionalidad. Antes, los argentinos eran todos católicos; ahora, pocos católicos son argentinos. Miren la Oración por la Patria y vean el vacío.
    “Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común” “Queremos ser nación…” ¿a partir de cuándo? ¿No lo somos ya, no lo hemos sido, primero durante tres siglos, y luego de décadas de convulsiones, a los tumbos, otros ciento cincuenta años más? En la misma línea se nos convoca “hacia el 2010, el bicentenario de la patria”… En todo caso, será el bicentenario de la Revolución de Mayo, pero no de la Nación, que se llamaba Argentina o “Argentino reino”, ya con Martín del Barco Centenera, en pleno siglo XVI. Se creen que la Patria nació hace un siglo, cuando llegaron sus abuelos. Y la cuestión de la identidad. De lo que siempre figuró en todas las constituciones, estatutos, o leyes fundamentales, desde Felipe IV hasta 1853, nada se dice: ni “la Defensa y extensión de la Fe católica”, ni “la protección de la Santa Religión Católica, Apostólica y Romana”… Ignorancia, virgen de toda historicidad. Pero también de lógica.

    La identidad es lo que define, lo que distingue, lo que diferencia y no es ningún otro factor. La pasión por la verdad y el compromiso por el bien común, ¿no son cualidades deseables para todas las gentes? Si es así, no podemos reivindicarlas en propiedad nacionalista. Se trata de algo universalmente bueno, pero genérico, a lo que falta la diferencia del carácter nacional. La misma oración, apenas cambiando lo de Luján y el canto, por otros nombres propios, sería igualmente buena para cualquier nación: Estados Unidos o China, Irak o Bolivia. Si se tratase de pedir esos dones, sin pretender que nos identifiquen como características del alma nacional, la oración no sería equívoca.

    ¿Acaso la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común, el amor, el perdón, etc., son rasgos exclusivamente argentinos? ¿No existen en ningún otro pueblo? Y si —¡gracias a Dios!— existen y deberían existir en todos y también entre nosotros, entonces, lo que no existe en la oración es lo argentino, la diferencia específica, la esencia metafísica de la nacionalidad. ¿Debería entenderse que no tenemos una patria, ni un carácter propio, que ya no somos nación? ¿O todavía…? ¿Que estamos en un cambio de nacionalidad, como también sugieren ciertos párrafos del “Diagnóstico Pastoral de la Arquidiócesis de Córdoba”, y que se nos propone el desafío de seguir esa corriente para entendernos con gentes cuya cultura es ese producto artificial híbrido, importado por la globalización? ¿Olvidar lo argentino, hacerlo a un lado, para “comunicarnos” con habitantes sin cultura tradicional? San Pablo llegó a Atenas y buscó inmediatamente un rasgo propio, característico, para empezar a predicar.

    Si el mal es ausencia de bien, la redacción dada a la “Oración por la Patria” no es buena, en cuanto no consigue identificar por cuál patria rezamos. Habla de identidad nacional, pero no la expresa y quizá la confunde. Que los “turistas vitalicios” no se enteren, es propio de su naturaleza extraña, pero que nuestros Pastores no lo sepan… ¡Cuidado, no decimos que no sean santos y auténticos católicos! Digo que, por lo que allí se atisba, parece que a la hora de aprobar el texto, no saben si son argentinos…

    ¡Qué bueno y cuán necesario es rezar por la Patria! No nos queda clara, en la “Oración por la Patria”, de qué Patria se trata. Con la “Consagración…” del Obispado Castrense asomamos, sí, a la identidad nacional. Y allí sabemos qué debemos defender, como argentinos y como católicos, porque, en este pretendido cambio de nacionalidad, si “adherimos fielmente a lo sustancial de nuestra fe…”, también estamos defendiendo nuestra Patria.

    Edmundo Gelonch Villarino

  2. Me parece bien orar pidiendo que la Patria esté en las manos de Jesús, pero yo estaría más conforme si primero la Patria queda en manos de un golpe de estado militar que limpie el país de zurdos. Después oramos. Fernando

  3. gracias a Dios por tu comentario edmundo! providencial, hoy mismo al final de la misa cuando se comenzo a rezar esa oracion, como tantas otras veces, empece a sentir molestia. molestia porque ni bien se creo esa oracion yo la rezaba a menudo hasta que mi viejo me dijo q le parecia mala, y despues hubo gente q ante mi comentario de repetir lo q dice mi viejo me empujo a volver a rezarla. la verdad q con mi poca lucides no logro todavia distinguir bien lo bueno y lo malo, aunque tengo intuicion. “nos sentimos heridos y agobiados…” dia tras dia lo mismo… No me parece muy motivador. Entonces hoy al finalizar la misa Le dije por favor que me diera criterio o algo asi ante esta oracion. En cuanto a lo de Rosas no entendi muy bien, pero esta todo mal con ese, ya que persiguio a un antepasado mio y “casi no existo” por su culpa. Si bien me apena sufrir a estos gobernantes pienso que, siendo Dios Quien nos los pone, por algo será. Habra que aguantar todas sus mierdas con paciencia (y amarlos heroicamente y serles fieles tambien, no sin ejercer nuestro derecho al reproche de conciencia cuando abusan del poder infrigiendo la constitucion en primer lugar y las leyes en segundo. creo que el derecho a la rebelion en nuestro caso, ademas de ser un exito utopico, conviene cambiarlo por la sufrida paciencia y esperanza en Dios), y por nuestra parte ver como restaurar la cultura de este pais. Escuche de un militar retirado ya: “La patria fue fundada sobre tres pilares: el clero, el militar y el civil”. Tendremos entonces que restaurar estos tres pilares no exactamente en el ámbito político como se refiere ahí, sino mediante la Filialdad (que se da en la Iglesia Católica con Dios y los bautizados de los cismas, pero que se hermana a todos los hombres de buena voluntad que buscan a Dios con sinceridad aún sin saberlo), el patriotismo y la todo lo que hace a la cultura argentina.
    Me gustaría Edmundo contactarme con vos para ver si me podes culturizar un poco, recomendandome bibliografia, que se yo. Saludos!
    Miguiel Benítez Cruz

    • Recién hoy, 13 de agosto de 2010, me entero que me están buscando. Si todavía les interesa, escríbanme a la dirección de CE que aquí figura.
      Lamentablemente, no encuentro otra vez aquella oración que comentaba, y que atribuyo al Obispado Castrense, cuando estaba Mons. Baseotto.

  4. miguel benitez cruz:
    Yo pegue el artículo de Edmundo en este foro. No él.
    Asi que busca otra forma de comunicarte porque el no debe estar al tanto.
    Yo soy mazorquero.
    ¡Viva Don Juan Manuel de Rosas carajo!!!!

  5. Si alguien desea contactarse con Edmundo, puede comunicarse con nuestro amigo y habitual participe de este foro el Sr. Falcionelli, quien sin duda debe tener su correo.
    Por otro lado yo lo escuche en una charla que dio sobre su admirado maestro el mártir Jordan Bruno Genta, de quien ya deberia haberse abierto la causa para su beatificacion.

  6. Lo único que puedo decir, es que desde hace muchos millones de años atrás, y desde de siempre la Virgen María, ha sido la Intercesora ante su Hijo Divino, entonces no podemos desconocer a nuestra madre Celestial por que si no reconocemos a la Virgen maría como nuestra madre nos podremos considerar huérfanos de Madre.

    La Virgen María Siempre ha estado intercediendo por nuestras almas, y si no como se explica cuando por medio de la Virgen Jesús convirtió el Agua en el mejor Vino en las Bodas de Cana.

    No podemos desconocerla como nuestra intercesora, es también como si desconociéramos a nuestra madre que nos trajo al mundo.

    Entonces nosotros consagrarnos a ella, y quererla sin medida, por que ella es nuestro timón.

    Que Dios y La Virgen Los Acompañe

    willy

  7. ESTA ORACION NOS PERMITE DARNOS CUENTA DE QUE EN VERDAD EXISTE EL DIOS VERDADERO Y QUE NO DEBEMOS JUSGAR LAS COSAS O ACTOS DE EL PORQUE SI POR ALGO HACE LAS COSAS POR DEBAJO LO TIENA ESCONDIDO PERO EN REALIDAD TPDAS LAS ORACIONES DICEN LO MISMO Y ENVIAN EL MISMO MENSAJE QUIEN LO ANALIZE SE DARA CUENTA DE QUE LO QUE DIGO NO SON PABADAS ANLICEMOS UN POCO INTENTEMOS SER INTELECTUALES POR UN SEGUNDO

  8. TENGO 13 AÑOS :) y ésto tenía toda la información que me pidieron en la Catequesis del colegio!!! muchísimas gracias.

    P/d: Creo que ésta oración nos ayuda mucho y estuvieron muy bien en crearla. ♥

  9. Miguel Benítez Cruz
    Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

    Nos sentimos heridos y agobiados.

    Precisamos tu alivio y fortaleza.

    Queremos ser nación,

    una nación cuya identidad

    sea la pasión por la verdad

    y el compromiso por el bien común.

    Danos la valentía de la libertad

    de los hijos de Dios

    para amar a todos sin excluir a nadie,

    privilegiando a los pobres

    y perdonando a los que nos ofenden,

    aborreciendo el odio y construyendo la paz.

    Concédenos la sabiduría del diálogo

    y la alegría de la esperanza que no defrauda.

    Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor,

    cercanos a María, que desde Luján nos dice:

    ¡Argentina! ¡Canta y camina!

    Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

    Amén.

    ESA ES LA ORACION :) …
    y para todos los que la necesiten.

    Arriba el ROCK N`ROLL! :D♥

  10. Gracias a Dios, tuve entre mis formadores, de modo indirecto al Prof Jordan Bruno Genta y de manera directa al Lic Edmundo Gelonch Villarino y al Dr,Anibal D´Angelo Rodriguez,al Dr Mariano Fragueiro, al Toto Caballero,a Sceppacuercia, a Beato,a Juri y otros tantos que merced al tiempo y mis neuronas no recuerdo sus nombres ni apodos.
    Amigos todos los amigos en Nuestro Señor, por la Patria Argentina, pido seriedad en todos los comentarios que devengan de las necesarias oportunas y correctas apreciaciaciones del estimado Edmundo,caballero de las letras, de la filosofia y celoso defensor y guardian de la historia nacinal, de la sana doctrina y del tradicional cristiano-catolico pensamiento.
    Todos y cada uno debemos abrevar, en la medida de lo personalmente necesario, en la clarificacion conceptual de la oracion de marras, ya que como dice el proverbio ¨ El camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones¨(y agrego yo)¨y de medias verdades y de ambiguedades y de sofismas y de, en fin, de Gramscianismo en sus mas diversas formas y versiones¨.
    ¡SI!, como dice Edmundo, basta de nuevas oraciones o nos pasara como a los seneeritas en la torre de Babel, donde cada uno rezara sin quererlo y sin percibirlo por un Dios distinto.
    Volvamos a las que aprendimos de nuestras abuelas que transpiran sencillez, verdad y doctrina. Y si queremos rezar por La argentina recemos Cristo Jesus.
    Cordialmente Anibal Medina

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