Ni motu ni propio: el poder del papa está acotado
Enviado por Marcelo Gonzalez de Panorama Catolico Internacional
Así definió el Superior General de la FSSPX, Mons. Bernard Fellay, al documento que se espera sobre la Misa Tridentina. Aludiendo a las repeditas postergaciones, afirmó que el papa tiene un espacio de poder muy limitado en medio de una curia hostil y episcopados en rebeldía.
Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, reelecto por 12 años más en julio último, viene visitando la Argentina desde hace casi dos décadas, al menos una vez al año. A su larga experiencia como Superior suma el hecho de haberse formado desde su adolescencia en estrecho contacto con Mons. Lefebvre, puesto que vivía muy cerca del Seminario de Ecóne, al que ingresó apenas tuvo la edad canónica. Podría decirse que es un lefebvrista del más rancio abolengo.
Tranquilo y cordial, como buen suizo, Mons. Fellay mide cada una de las palabras de su castellano algo trabajoso, mezclado con términos en italiano y en portugues. Aún así habló dos horas y media en una conferencia pública sobre “El Estado Actual de la Iglesia”. De ellas resumimos algunos conceptos principales.
El Papa sufre una gran resistencia por parte de los sectores progresistas del Vaticano. Particularmente están muy procupados por la posibilidad de que el Motu Proprio de liberación de la Misa amplíe el ámbito de influencia de la liturgia tradicional. Por eso ahora no hablan de la antigua liturgia como de un tema de “nostalgia” o “sensibilidad” de algunos, sino como una seria amenaza a la teología conciliar. Es decir, reconocen que la antigua misa se fundamente en otra teología.
La idea de esta liberación tiene varios años y ha sido conducida a la práctica por el entonces Card. Ratzinger. Busca solucionar un problema interno, que en su empeño ecuménico resulta un contrasentido: admitir con buena voluntad a todos y cerrarse a los católicos tradicionales. Por otra parte, considera que la prohibición fáctica de la misa tridentina es una injusticia y un grave error.
Según Mons. Fellay, el papa no concibe un retroceso en las formulaciones novedosas del Concilio Vaticano II: libertad religiosa, laicidad del Estado, ecumenismo, diálogo con el judaísmo. Quiere frenar a quienes están más allá, pidiendo un Vaticano III, pero está convencido de que estos puntos son una legítima “redefinición” de la doctrina de la Iglesia, depurada de los elementos históricos contingentes que dieron origen al Syllabus. Esto es algo que el tradicionalismo no acepta y pide se discuta en comisiones teológicas una vez que se hayan cumplido los dos “prealables” o gestos de buena voluntad de Vaticano: liberación de la Misa y anulación de la excomuniones a los obispos. Sigue leyendo →
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